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Full text of "Historia general de las cosas de Nueva Espanã"

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HISTORIA GENERAL 

DE 

< las Cosas de nueva españa, 

QUE EN DOCE' LIBROS Y DOS VOLÚMENES 
ESCRIBIÓ, 

EL R. P. FR. BERMRDIJYO DE SAHAGUW, 

DE LA OBSERVANCIA DE SAN FRANCISCO, 

r UNO DE LOS PRIMEROS PREDICADORES DEL SANTO BVANGEUO 

EN AQUELLAS REGIONES. 

DALA A LÚE COR ROTAS T SUPLEMENTOS 

CARLOS MARÍA DE BUSTAMANTE, 

DIPUTADO POR EL ESTADO DE OAXACA 

EN* EL CONOWÍSO GENERAL DE LA FEDERACIÓN MEXICANA: 

*-* Y LA DEDICA 

JL MUilttTKO SANTÍSIMO PADRE 

TOMO TERCERO. 



México: 



Imprenta del Ciudadano Alejandro Valdés, calle de Santo Domingo, 
y esquina de Tacuba. 



1830. 

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r ^ 

To traeré sobre vosotros una nación de lejos: 
una nación robusta y antigua: una nación cuja 
lengua no entenderéis... Talará vuestras mieses 
y devorará vuestros hijos é hijas... 

jiríiíias cap. 5. ií. 15 a 17. 



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&i bien se considera la predicación evangélica y 
apostólica, hallarse ha muy claro, que la de los ca- 
tólicos predicadores, ha de ser de vicios y virtudes, 
persuadiendo lo uno, y disuadiendo lo otro; y lo 
mas continuó ha de ser el persuadirlos á las virtud 
tudes teologales, y disuadirles los vicios á ellas 
contrarios. De esto hay mucha materia en los 
seis libros primeros de esta Historia, y en la pos- 
tula sobre las epístolas y evangelios de los do- 
mingos de todo el ano que hice, y muy mas resuel- 
tamente en la doctrina cristiana, que los doce pri- 
meros predicadores, anunciaron á esta gente India- 
na, la cual yo como testigo de vista, compilé en es- 
ta lengua mexicana, y para dar mayor oportunidad 
y ayuda á los predicadores de esta nueva Iglesia, 
en este volumen ó libro; he tratado de las virtudes 
morales, según la inteligencia, práctica, y lenguage, 
que la misma gente tiene de ellas. No llevo en es- 
te tratado el orden que otros escritores han llevado 



• 



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en tratar esta materia; mas llevo el de las perso- 
nas, dignidades, oficios y tratos, que entre esta gen- 
te hay, poniendo la bondad de cada persona, y lue- 
go su maldad. Contiénense también por el mismo es- 
tilo en este tratado ó libro, todas ó las mas de las 
enfermedades, á que los cuerpos humanos son suje- 
tos en esta tierra, y las medicinas contrarias; y jun- 
to á esto casi todas las generaciones que en esta 
tierra han venido á poblar. 



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LIBRO DÉCIMO 

DE LA GENERAL JHISTORIA 

DE LOS VICIOS Y VIRTUDES 
ASI ESPIRITUALES COMO CORPORALES, 

DS TOPA XANBBA DE PEBSOXfAl, 

CAPITÜLO L 

De las calidades y condiciónesele las personas conjuntas 
por parentesco. 

Jlíl padre es la primera raíz y cepa del parentes- 
co: la propiedad de éste, es el ser diligente y cui- 
dadoso, que con su perseverancia rija su casa, y la 
sustente. El buen padre cria y mantiene á sus hi- 
jos, dales buena crianza y doctrina, ríñelos, y dales 
buenos consejos y ejemplos, hace tesoro para ellos 
y guarda; tiene cuenta con el gasto de su casa, y 
arregla á sus hijos con él, y provee las cosas de ade- 
lante. La propiedad del mal padre és, ser perezoso, 
descuidado, ocioso, no se cura de nadie, deja por 
flojera de hacer lo que es obligado, y pierde el tiem- 
po en valde. 

La propiedad de la madre, es tener hijos y 
darles leche: la madre virtuosa es vigilante, ligera, 
veladora, solícita, congojosa: cria á sus hijos, tiene 
continuo cuidado de ellos: tiene vigilancia en que no 
les falte nada, y regálalos, es como esclava de todos 
los de su casa: congójase por Ja necesidad de ca- 
da uno: de ninguna cosa necesaria en casa se des- 



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2 ' 

cuida: es guardadora, es laboriosa, ó trabajadora. La 
madre mala, es boba, necia, dormilona, perezosa, des- 
perdiciadora, persona de mal recaudo, descuidada 
de su casa, deja perder las cosas por pereza, ó por 
enojo: no cura de las necesidades de los de su fa- 
milia: no mira por las cosas de su casa: no corrí* 
ge las culpas de los de ella, y por eso cada dia se 
empeora. Hay entre esta gente hijos legítimos, é hi- 
jos bastardos. 

Hijo virtuoso, [a] 

El hijo bien acondicionado és obediente, hu- 
milde, agradecido, reverente, imita á sus padres en 
las costumbres, y en el cuerpo es semejante á su 
padre ó á su madre. 

Hijo vicioso. 

El mal hijo es travieso, rebelde, 6 desobe- 
diente, loco, no acogido á buen consejo: echa á las 
espaldas la buena doctrina con desden, és desasose- 
gado, desvaratado, fanfarrón, vanaglorioso, mal cria- 
co, bobarron ó tosco: no recibe ninguna buena doc- 
trina. Los buenos consejos de su padre y de su ma- 
dre, por una oreja le entran, y por otra le salen, 
aunque le azoten y castiguen, no por eso aprovecha* 

Hija virtuosa. 

La moza ó hija que se cria en casa de su pa- 
dre, estas propiedades buenas tiene: es virgen, de 
verdad nunca conocida de varón; és obediente, re- 
catada, entendida, hábil, gentil muger, honrada, aca- 

(a) El P. Sahagun ha deslindado los caracteres, como pudie- 
ra hacerlo Ttofrattro, 6 V Bruyerc Entiéndase que lo hace, re- 
firiéndose á la idea de las virtudes y vicios que tcnian los an- 
tiguos mexicanos. Hay en su Velación muchas perogrullada* que hacen' 
reír, y muestran bien el candor del historiador. 



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3 

tada, bien criada, doctrinada, enseñada de persona 
avisada, discreta, y guardada. 

Hija viciosa. 

La hija mala ó bellaca, és mala de su cuer- 
po, disoluta, puta, pulida: anda pompeándose, ata- 
víase curiosamente, anda callejeando, dase al vicio 
/ de la carne, ándase á la flor del berro, y esta és su 
vida y su placer, anda hecha loca. 

Hijo, 6 Hija regalados. 

Muchacho ó muchacha, que sale á los suyos, 
de generación noble, ó generoso ó generosa, es hija de- 
licada y regalada, tierna y hermosa. 

Hija mayor ó primogénita, hija segunda, hija 
tercera, ó hija postrera, no se debe ofender si es 
honesta y prudente, en que se ponen solamente vo- 
cablos y no sentencias, en lo arriba puesto y en 
otras partes adelante; porque principalmente se pre- 
tende en este tratado, aplicar el lenguaje indiano, 
para que sepan hablar los vocablos propios de ésta 
materia de vitiis et virtútibus. 

Muchacho 6 Muchacha virtuosos. 

£1 muchacho ó muchacha de buena condi- 
ción, es vigilante, vivo, agudo, ligero, comedido, dis- 
creto y obediente, que hace de buena gana lo que 
le mandan. 

Muchacho vicioso. 

£1 muchacho bellaco tiene estas propiedades: 
es perezoso, pesado, gordiflón, bobo, necio, tosco, in- 
discreto, que entiende las cosas al revéz, y también 
las hace al revéz: inhábil, sisón, alocado 6 loco, y 
que siempre anda de casa en casa, y de lugar en 
lugar; bellaco fino, ó enfermo de todas enfermedades. 

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Tío fieL 

El tío. Tenian por costumbre estos naturales, 
de dejarle por curador ó tutor de sus hijos, de su 
hacienda, de su muger, y de toda la casa, £1 tío 
fiel, tomaba á su cargo la casa de su hermano y 
muger, como la propia suya. 

Tío tíL 

La propiedad del mal tío és, ser desperdicia* 
dor, desbaratado, és aborrecedor, y despreciados 

Tía fiel 

La tía suele ser sustentadora y vandeadora de 
sus sobrinos: la buena tia és piadosa, favorece á los 
suyos, tiene continuo cuidado de ellos, tiene real con* 
dicion, es congojosa en buscar lo necesario para los 
suyos. 

Tia vil 

La tia que es mal acondicionada, és braba, 
cari-enojada, rostrintuerta, nadie se halla bien con 
ella, es desapegada: siempre mira con ojeriza, á to- 
dos: estima en basura, mira con desden ó menosprecio. 

Sobrino 6 Sobrina, 

De una manera llaman los hombres á sus so* 
brinos, y de otra manera los llaman las mugeres: 
los hombres dicen al sobrino nomach, y las mugeres 
le dicen nopilo nopilotzin. La condición del buen so- 
brino es comedirse á hacer lo que conviene, sin que 
nadie se lo mande: lo que le mandan una vez, no es 
menester decírselo otra. Las condiciones del sobri- 
no vicioso, que se cria sin padre ni madre, entre sus 
tios y tias que no tienen cuidado de castigarle, en*. 
tiéndese de todo muchacho vicioso y travieso. En- 



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5 

tre estos naturales un vocablo usan los hombres pa- 
ra decir sobrino, que es machtü^ y otro las mugeres 
que es tepilo 6 pilotl. El sobrino tiene necesidad de 
ser doctrinado, enseñado, castigado y azotado. El buen 
sobrino tiene la condición del buen hijo, hace los 
oficios humildes de su casa, _es paciente cuando le 
reprenden. El sobrino mal acondicionado, es huy- 
dor, perezoso y dormilón, escóndese, sisa, hurta de 
k> que le dan á guardar. 

Abuelo. 

El abuelo tiene las propiedades que se siguen: 
tiene el cuerpo duro y correoso, tiene los cabellos 
canos, la (jabeza blanca, es impotente, inútil 6 in- 
fructuoso, es como niño, y está hecho santo. El buen 
abuelo tiene las propiedades, del buen padre, demás 
de esto, es caduco y de poco seso. 

Abuela. 

En esta tierra para decir abuela, tienen vo- 
cablo particular que és citli 6 teci: la abuela tiene hi- 
jos, nietos, y tataranietos: la condición de la buena 
abuela és, que reprende á sus hijos y nietos, ríñe- 
los, castígalos, doctrínalos, y enséñalos como han de 
vivir. Las condiciones de la mala abuela son estas: 
es vieja, boba, tocha, de mal concierto, y de nial re- 
caudo, desperdiciadora y de mal ejemplo. 

Visabuelo. 

El visabuelo es decrépito, es otra vez niño; 
pero visabuelo que tiene buen seso, es hombre de 
buen ejemplo y de buena doctrina, de buena fama* 
de mejor nombradla: deja obras de feliz memoria en 
vida, en hacienda, en generación, escritos como un 
libro. El visabuelo malo es como muladar, como rin- 
cón, como obscuridad, digno de ser menospreciado* 
Tóm. IU. 2 



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digno de ser reprendido ó reñido, digno de que loa que 
viven los murmuren donde está, en el infierno to- 
dos le escarnecen y escupen, dá pena ó enojo su me- 
moria ó su vista 

Visabuela. 

La visabuela es decrépita, es como niña en 
la condición: la visabuela buena es digna de ser loa- 
da, digna que se le agradezca el bien que hizo á 
sus descendientes, gloríanse estos de nombrarla por 
su visabuela, es principio de generación ó de lina- 
ge. La mala visabuela es aborrecible, nadie oye de 
buena gana su nombre, su presencia ó su memoria 
proboca á nausea, ó asco, da enojo. 

Tatarabuelo. 

Tatarabuelo y tatarabuela: tíemblale la cabe- 
za y el cuerpo, anda siempre tosiendo y ascadillan- 
do de flaqueza, ya está en lo último de la vejez. El 
buen tatarabuelo ó tatarabuela es en lugar de padre 
y madre de sus descendientes: es como preciosa raíz 
ó fundamento, y el mal tatarabuelo ó tatarabuela, 
es viejo ruin, raíz ruin y desechada, hizo mala vida, 
y deja desabridos á los suyos. 

Nieto 6 Nieta. 

El nieto ó nieta, es amado, es querido, es es- 
timado, procede de sus antepasados como las espi- 
nas en que nacen, 6 como el ripio de la piedra que 
se labra, ó como los hijos de la mazorca ahijada, 
que se llama zacamatl, mendrugo vivo, preciado co- 
mo piedra preciosa y como pluma rica, imitador de 
los suyos en el gesto y en las obras. El buen nie- 
to sigue los buenos consejos de los suyos, es ima- 
gen viva de ellos, les dá honra con su buena vida, 
brota como flor entre los suyos. El nieto travieso des- 



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7 
honra á los suyos, empolvoriza su honra, es disolu- 
to 7 absoluto, no toma parecer de nadie en lo que 
ha de decir, rígese asimismo como quiere, juzgase 
como se le antoja, y es fino bellaco. 

CAPITULO II. 

De los grados de afinidad 

Suegro. 

El suegro es aquel que tiene nuera ó yerno 
vivos, si son muertos llámase micoamontatli: el sue- 
gro busca la muger para su hijo, casa á sus hijas, 
y tiene cuidado de sus. nietos. El buen suegro tiene 
cuidado de dar lo que han menester á su yerno y á 
jsu nuera, y de ponerlos en su casa. El mal suegro siem- 
bra odio entre su hija y su yerno, á nadie quiere 
tener en casa, es escaso y avariento. 

Suegra. 

La suegra hace de su parte para con sus hi- 
jos, todo lo que se dijo del suegro. La buena sue- 
gra guarda á su nuera, y cela con discreción. La 
mala suegra huelga que su nuera dé mala cuenta 
de sí, es desperdiciadora de lo suyo y de lo age- 
no, é infiel á su nuera. 

Padre del Suegro. 

El padre ó señor del suegro tiene todas la» 
condiciones que se dijeron del suegro; el buen se- 
ñor es rico, tiene muchos tesoros que con su tra- 
bajo ha ganado. El ruin padre ó señor, es vil, po- 
bre, mezquino, desaprovechado, y nunca sale de la- 
ceria. 

Madre de suegro ó de suegra. 

La madre señora, madre del suegro ó sue- 
gra, tiene las condiciones de" ésta; la buena madre 



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señora, es vieja honrada, amable, venerable. La ruin 
madre señora, daña, perjudica á sí y á los suyos, 
deja deudas hechas que después pagen sus succesores. 

Yerno. 

El yerno es mancebo casado, es esento de la 
orden de los Tlamacazques y telpuchiles. £1 buen yer- 
no es honrador, reverenciador, y amador de sus sue- 
gros. El ruin yerno es desvergonzado, arañador, co- 
dicioso, hurta de la casa de su suegra lo que pue- 
de, y es amancebador. 

Nuera. 

La nuera es pedida, es muger legítima: la bue- 
na nuera no es parlera ni vocinglera, es callada, es 
sufrida, recibe en paciencia las reprensiones, ama, 
regala, y alhaga á su marido y apacigúale. La nue- 
ra mal acondicionada es respondona, emperrada y 
corajuda, colérica, braba, es furiosa, envidiosa, enó- 
jase y embrabécese. 

Cuñado. 

Cuñado debe ser de condición blanda, suave, 
ganador, trabajador, oficioso, benigno y llano. Cuñado 
mal acondicionado, es envidioso, rencoroso, incomó- 
dase, y emperrase: el cuñado tiene cuñado y cuña- 
da; tiene suegro y suegra; tiene parientes y parien- 
tas: el mal cuñado amancebase con la cuñada y con 
su suegra, es importuno para que lo den alguna ha- 
cienda. La cuñada tiene hermano ó hermanos ma- 
yores ó menores. La buena cuñada es mansa, be- 
nigna, ayudadora, pone paz entre su hermano y su 
cuñado. La mala cuñada siembra discordias ó ren- 
cillas entre su cuñado y su hermano: la muger di- 
ce á su cuñada novezvt, es persona que tiene pa- 
rientes, es hermana mayor ó menor, es regalada ó 



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9 
generosa, la buena cuñada es agradecida, lámala, 
sisa, [ó escatimadora] é interesal 

Hermano mayor. 

Hermano mayor lleva toda la casa de su pa- 
dre, doctrina á sus hermanos menores, relébalos del 
trabajo, hasta que sean de edad para él. 

Padrastro. 

El padrastro es el que se casa con muger de 
etro marido que murió y dejó hijos ó hijas, los cua- 
les toma por entenado ó entenadas: es perseverante 
en los trabajos. El mal padrastro aborrece á sus en- 
tenados, no los puede veer, deséales la muerte. 

La madrastra es aquella que se casó con al- 

Sun hombre que tiene hijos de otra muger: la raa- 
rastra de buena condición trata con amor y gra- 
cia á sus entenrdos y regálalos: la madrastra mal 
acondicionada, es braba, rencorosa, mal encarada, 
siempre mira con ojos airados [pocas son buenas.] 

Entenados. 

Entenado ó entenada, ó andado ó andada, es 
aquel que le faltó su padre ó su madre, y que es- 
tá en poder de su padrastro ó madrastra. El buen en- 
tenado ó entenada, es humilde, recogido, tiene aca- 
tamiento y reverencia: el entenado trabieso y bella- 
co, es atrevido y presuntuoso, hace con repugnancia 
cuando le mandan, ó achácase, es murmurador ó 
detractor, á todos menosprecia y tiene en poco. 

CAPITUCO IIL 

Viejos. 

El viejo es cano, tiene la carne dura, es an- 
tiguo de muchos días, es esperto, muchas cosas ga- 



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10 

no por sus trabajos: el buen viejo tiene fama y hon- 
ra, es persona de buenos consejos y castigos, cuenr 
ta las cosas antiguas, y es persona de buen ejem- 
plo. El mal viejo finge mentiras, es embustero, bor- 
racho y ladrón, es caduco, fanfarrón, es tocho mien- 
te y finge. 

La vieja está siempre en casa, es guarda de 
ella: la vieja honrada manda á los de la casa lo que 
han de hacer, es lumbre espejo y dechado: la ruin es 
como rincón, engaña y deshonra* 

Mancebos. 

Mancebo, el varón es fuerte, recio, fornido, 
esforzado: el buen varón es trabajador, ligero, y di- 
ligente: el ruin varón es perezoso, pesado, flojo, trai- 
dor, y robador. 

Muger mosa. 

La muger de media edad, tiene hijos, hijas 
y marido: la buena muger es diestra en la obra de 
tejer y labrar, es buena maestra de guisar la comi- 
da y bebida, labra y trabaja, es diligente y discre- 
ta: la ruin es muger tonta é inútil 

Hombre de perfecta edad. 

El hombre de perfecta edad, es de robusto 
corazón, es esforzado, prudente, entendido y vivo: el 
buen varón de perfecta edad, es trabajador, es su- 
frido en los trabajos: el malo es mal mandado, es 
atronado, y desatinado 

La muger de perfecta edad, es honrada y dig- 
na de ser reverenciada: es grave, muger de su ca- 
sa, nunca reposa, vividora, y esfuérzase á trabajar: 
la mala es bellaca, deshonesta, mala muger, putea, 
atavíase curiosamente, es desvergonzada, atrevida, 
borracha. 



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11 

Mancebiüo. 

El mancebo de bien, es gentil hombre, bien 
dispuesto, ligero, suelto, gracioso en hablar, donoso, 
£1 mancebo bien acondicionado, es obediente, pa- 
cífico, cuidadoso, diligente, casto, trabaja, y vive avi- 
sada y cuerdamente. 

Mosuela. 

La doncella buena, es gentil, muger hermo- 
sa, bien dispuesta, avisada, presume de la honra pa- 
ra guardarla, no consiente que nadie se burle con 
ella. La doncella virtuosa, es esquiva, recóndita, ce- 
losa de sí misma, guárdase casta, y tiene mucho cui- 
dado de su honra y de su fama. La doncella des- 
honesta hace buen barato de su cuerpo, es desver- 
gonzada y honrada, es loca presuntuosa, tiene mu- 
cho cuidado de lavarse y bañarse, tiene andar des* 
honesto, requebrado, y pomposo. 

Muchacho. 

El muchacho bien afortunado es delicado, tie- 
ne padre y madre, es amado de ellos bien, como 
único hijo, tiene hermanos mayores y menores, es dó- 
cil y bien mandado, tiene reverencia á los mayores 
y es humilde. El mal acondicionado es bellaco, tra- 
vieso, é incorregible, mal inclinado, y de mal cora- 
zón, fugitivo, ladrón y mentiroso. 

JVtfto 6 Mña. 

El infante é infanta, es delicado, bien dispues- 
to, sin tacha corporal, hermoso, bien criado, sin nin- 
guna enfermedad del cuerpo, generoso, criase deli- 
cadamente y con mucho cuidado. El travieso que 
no cura de su generosidad, es feo, desgraciado, mal 
acondicionado, enfermo, apasionado de diversas pa- 



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12 , 

siones, y manco de los pies 6 de las manos. El ni- 
ño de ciqco ó seis años bonito y bien acondiciona- 
do, es alegre, risueño, gracioso, regocijado, salta y 
corre. El mal acondicionado de esta edad, llora, in- 
comódase, es encorajado y emberrinchado. 

CAPITULO IV. 

De ¡os oficios, condiciones y dignidades de personas, 
nobles y generosas. 

Persona generosa. 

La persona generosa ó de gran linage, es de 
gran estima, es de gran precio, es digna de ser re- 
verenciada, y de ser temida: es persona de espan- 
to y digna de ser obedecida. La persona generosa y 
bien acondicionada, es amorosa, piadosa, compasi- 
va, liberal, imprime reverencia en los que la vén. La 
persona generosa mal acondicionada, es insufrible, te- 
merosa, quiere ser temida y reverenciada, imprime te- 
mor y espanto, es alborotador de los suyos. Éste nom- 
bre tlacatl quiere decir, persona noble, generosa, ó 
magnífica; y su compuesto que es alacafl es contra- 
ditorio, significa persona vil y de baja suerte: y lo 
compuestos de tlacatl que se componen con nombres 
numerales, significan persona común, como diciendo 
cetlacatl, una persona hombre ó muger: umetlacail, dos 
personas hombres ó mugeres, y diciendo cuixtlacatl, 
quiere decir, es persona vil y de baja suerte; y cuan- 
do dicen caeencatlacatl quiere decir, es persona muy 
de bien, es noble ó muy generosa. 

Señor, Rey, Emperador, Papa, Obispo. 

Las escelencias del señor, rey, emperador, obis- 
pó ó papa, pónense por via de metáfora ceoallohecau- 
hio, quiere decir, cosa que hace sombra, porque el 
mayor ha de hacer sombra á sus subditos: matacoio. 



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13 

cosa que tiene gran circuito para hacer sombra, por- 
que el mayor ha de amparar á todos chicos y gran- 
des: puckotl es un árbol que hace gran sombra y 
tiene muchas ramas: abebetl és de la misma mane-* 
ra, porque el señor ha de ser semejante á estos ár- 
boles, donde sus subditos se amparen. £1 mayor ha 
de ser reverenciadle, espantable, preciado, y temido 
de todos. £1 mayor que hace bien su oficio, ha de 
llevar á sus subditos, a unos acuestas, á otros en el 
regazo, á otros en brazos; halos de allegar y tener 
debajo sus alas, como las gallinas á los pollos. 

Senador. 

£1 senador tiene estas propiedades, «er juez y 
averiguar bien los pleitos: ser respetado, grave, se¿- 
vero, espantable, y tener presencia digna de mucha 
gravedad y reverencia, y ser temido de todos. El 
buen senador es recto juez, y oye á entrambas pau- 
tes, pondera muy bien la causa de los unos y de 
los otros, dá á cada uno lo que es suyo, y siempre 
hace justicia derecha: no es aceptador de personas 
y hace justicia sin pasión. El mal senador por el 
contrario, es aceptador de personas, apasionado, acués- 
tese á uña parte, 6 es parcial amigo de cohechos o 
interesable. 

Noble en linaje. 

La persona noble de linage es de buenas en- 
trañas, de real condición, y de honesta vida, humil- 
de, avisado, recatado, amado de todos, pacifico, hom- 
bre cabal, sosegado, de buena y limpia vida, sabio 
Y prudente. Por el contrario la persona que es de 
buen linage y mal acondicionada, es muy entreme- 
tido, entonado, inquieto, soberbio, alocado, medio cho- 
carrero, molesto y penoso á todos, burlador atrevi- 
do, y determinado. 
Tám. III. 3 



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14 

Caballero . 

El verdadero caballero es muy estimado, ama* 
do, y de buena condición, á todos quiere bien, y 
y tiéneles en mucho, y con todos vive en paz y amor: 
á todos honra, y muestra benevolencia, y con todos 
es bien hablado, (a) El caballero mal acondicionado, 
es de bajo quilate, imprudente, tonto, desatento, pre- 
cipitado, ó inconsiderado en todo, y á todos es pe* 
lioso, fastidioso y enojoso. 

Ilustre. 

El que es ilustre ó generoso, es como una 
piedra preciosa, ó como una joya ' rica, ó como la 
pluma preciada; y así es digno de ser muy bien tra- 
tado, y regalado, y tenido por hombre noble y ge*- 
neroso, al fin de muy esclarecido linage, y de los fi- 
nos y mejores caballeros. 

CAPITULO V. 

De las personas nobles. 
Hidalgo . 

El hidalgo tiene padre y madre lejitimos, y 
sale y corresponde á los suyos, en gesto y en obras; 
y entre los hijos hidalgos, hay primogénito, unigé- 
nito, mayor, y hijo segundo y tercero, hijo postrero, 
y que hay hijo hidalgo, que tiene hermanos, y her- 
manas, abuelos y abuelas, y hay hidalgos muy que- 
ridos, delicados, regalados y servidos. El buen hidal- 
go es obediente, imita á sus padres en costumbres, 
es recto, justo, pronto y alegre para todas las cosas, es 
figura, ó traslado de sus antepasados. El mal hidal- 
go es alocado, torpe, mal acondicionado, desgra- 
ciado, perverso, infernal, deshonra y afrenta de su 
* linage. J 

(a) Hé aquí el carácter del general D, Nicolás Bravo. 



( 



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15 

El que desciende de personas nobles, es gen- 
til hombre, maravilloso en sus cosas. £1 que descien* 
de de buen linage, y bien acondicionado, es discre- 
to, curioso en saber, y buscar lo que le conviene, 
y en todo tiene prudencia, y consideración. El que 
desciende de buen linage, y mal acondicionado, es 
soberbio, codicioso en gran manera, y quiere ser te- 
nido en mas que los otros. La persona noble de 
buen linage, simpre procura de tomar buenos ejem- 
plos, y sacar buenas costumbres de los buenos. La 
noble persona de buen natural, es dócil, y reme- 
meda á los buenos: es ejemplar, y tiene otras mu- 
chas propiedades muy buenas; y por el contrarío los 
malos, que descienden de gente noble y de buen li? 
nage; son soberbios, revoltosos, é incapaces de bonda4 
alguna. 

CAPITULO VI. 

De los varones fuertes; 

Hombres fuertes. 

Entre los hombres hay estas- propiedades ge^ 
neralmente; que unos son altos, y otros son chicos 
de cuerpo: unos son gordos y otros delgados: unos 
con bien dispuestos y otros no, unos de buena pre- 
sencia y otros no, y otros de media estatura y otros 
no. Las propiedades de hombres fuertes/éon: ser ami- 
gos de guerra: ser de buenas fuerzas^ de gran áni- 
mo y fuerte corazón. El varón que dc/verdad es fuer- 
te, es esforzado, colérico, muy determinado, y pelea 
varonilmente; determinado para acometer, desbaratar, 
y matar á los enemigos sin temer á nadie. 

El cobarde. 

El varón cobarde por el contrario, por su di- 
simulación echa & perder á los suyos y los vende, 



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16 

tiendo el hombre doblado, malicioso, descuidado pa- 
ta con sus amigos, y muy medroso. 

Hambre valiente Tiacauh. 

£1 hombre valiente que se dice tiacauh es de 
estas condiciones: es invencible, robusto, recio y fuer- 
te, el cual nunca vuelve atrás, ni tiene en nádalos 
peligros: el que de Verdad es tal tiene estas calida- 
des: que con ánimo pelea, vence, cautiva, al fin aso- 
la á los pueblos, de modo que parece los v& bar- 
riendo, pues no queda señal, al cabo triunfa de los 
vencidos. El malo y fingido tiacauh por el contrario, 
es vanaglorioso, jactancioso, diciendo que es una águi- 
la y un león en la guerra por ser muy, valiente, sien- 
tlo por el contrario muy medroso. 

Hombre valiente Qüachic. 

El hombre ó varón fuerte llamado quacfuc, tie- 
ne estas propiedades, que es amparo, y muralla de 
los suyos, furioso, rabioso contra sus enemigos, va- 
lentazo por ser membrudo, al fin es señalado en la 
valentía. El que es tal, es dispuesto, y hábil para la 
guerra, y socorre á los suyos sin temer la muerte: 
á todos los desbarata, y en todos hace risa, por lo 
cual pone grande animo, osadía y confianza á los que 
'ftanda, hiriendo, matando, y cautivando á los enemi- 
gos sin perdonar á nadie; y el que no es tal, es afe- 
minado, y de todo se espanta, apto mas para huir, 
que para seguir á los enemigos, muy delicado, es- 

Ctadizo, y medroso que en todo se muestra co*» 
de y mugeril 

Maese de campo. 

El maese de campo, ó capitán de esta ca- 
lidad, es el que para mostrar su oficio trae coleta de 
'cabellos que cuelga atrás, bezote y orejeras, y trae 



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17 

siempre sus amas consigo; y el que es tal, es dies- 
tro, esperimentado en la guerra, y suele inventar ar- 
dides, buscar lugares, y caminos contra los enemi- 
gos, y poner á todos espanto y miedo, y es muy con- 
nado en su valentía. Y el que no es tal, es muy da- 
do al sueño, en todo descuidado, y tal que echa á 
perder á todos por ser .medroso, y espantadizo. 

Capitán general 



. El capitán general tiene por oficio, el .mandar 
ten la batalla, dar orden y manera para efectuar- 
la, y concertar los escuadrones, teniéndose por gran- 
de águila y león, presumiendo de ser victorioso por 
los buenos aderezos con que va adornado á la guer- 
ra de águila, y dando á entender, que su oficiq es 
morir en la campana por los suyos. El buen capitán 
general, es vigilante, dispone bien los escuadrones, 
y con su industria y sagazidad, inventa ardides pa- 
ra vencer; por lo 'cual manda proveer á todos de ar- 
mas y vituallas, y hace abrir caminos, y hállase 
presente á todo, y hace asentar tiendas, y sitiar el 
tianguiz ó plaza del real, y señalar centinelas, y repartir 
los soldados para desafiar, provocar, y hacer embosca- 
das, y para espias. El que no es tal, suele ser cau- 
*a de muchos ipales y muertes, y poner á los su*- 
yos en trabajos y en peligros. 

CAPITULO VIL 

De los oficióle* plateros, y oficiales de pluma. 

El oficial de cualquiera oficio mecánico pri- 
mero es aprendiz, y después es maestro de muchos 
oficios, y de tantos que de él se puede decir, que él 
es omnis homo. 



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18 

Oficial mecanice. 

El buen oficial mecánico, es de estas condi- 
ciones, que á el se le entiende bien el oficio en fa- 
bricar, é imaginar cualquiera obra, la cual hace des* 
pues con facilidad, y sin pesadumbre, al fin es muy 
apto, y diestro para trazar, componer, ordenar, apli- 
car cada cosa por sí á proposito. £1 mal oficial e« 
inconsiderado, engaitador, (a) ladrón, y , tal, que nun- 
ca hace obra perfecta. 

Oficial de pluma* 

El oficial de plumas, es único hábil, é inge- 
nioso en el oficio. El tal oficial si es bueno suele 
ser imaginativo, diligente, fiel* convenible y descm- 
barasado para juntar, y pegar las plumas, y ponerlas 
en concierto, y con ellas siendo de diversas colores 
hermosear la obra; al fin muy hábil para aplicarlas 
á su proposito. El que no es tal, es tosco, y de ru? 
do ingenio, bozal, y nada vivo para hacer bien su 
oficio, sino que cuanto se le encomienda todo lo 
echa aperder. 

Platero. 

El platero, es conocedor del buen metal, y de 
-él hace cualquiera obra, sutil, é artificiosamente. El 
buen platero tiene buena maña, y todo lo que ha- 
ce, lo hace con medida y compás, y sabe apurar bien 
cualquiera metal, y de lo fundido hacer planchue- 
las ó tejuelos, de oro 6 de plata; también sabe ha- 
cer moldes de carbón, y echar metal en el fuego pa- 
ra fundirlo. El mal platero no sabe acendrar la pla- 
ta, déjala rebuelta con ceniza, y es astuto para sacar 
y hurtar algo de la plata. 

Herrero. -' 

El buen herrero, es vivo, hábil, de buen juicio 
y sentido en sus obras, y suele hender con la ta- 

(a) Traillado á los nuestros que por tales nadie los ocupa y 
se quejan de que los estrangeros les hacen mala obra; ocupantes 
de preferencia por que son puntuales en entregar * las obras al 
tiempo que prefijan. 

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19 
ladera, majar, 6 martillar, y usar de fragua, de fue- 
lies, de carbones, y cortar el fierro de presto como 
si fuese alguna cera. £1 mal herrero es mentiroso, 
6 burlador, perezoso, descuidado, de pocas fuerzas, y 
hace mal hechas las obras por hacerlas do prisa, y 
hace la obra falsa, allende de ser prolijo. 

Lapidario. 

£1 lapidario esta bien enseñado, y ecsamina- 
do en su oficio, es buen conocedor de piedras, Tas cua- 
les para labrarlas quítales la roza, córtalas, y. las jun- 
ta, ó pega con otras sutilmente, con el betún para 
hacer obra de musaico. £1 buen lapidario, artificio- 
samente labra, é inventa labores sutilmente, escul- 
piendo, y puliendo muy bien las piedras con sus ins- 
trumentos que usa en su oficio. El mal lapidario sue- 
le ser torpe, ó bronco, no sabe pulir, sino que he- 
cha á perder las piedras labrándolas atolondronadas, 
6 desiguales, ó quebrándolas, ó haciéndolas pedazos. 

CAPITULO VIII. 

De oíros oficiales como son carpinteros, y canteros 

Carpintero. 

El carpintero, es de su oficio hacer lo siguien- 
te cortar con hacha, ender las vigas, y hacer tro- 
zos, y aserrar, cortar ramos de árboles, y hender con 
cuñas cualquiera madero. £1 buen carpintero suele 
medir, y compasar la madera con nivel, y labrarla 
con la juntera para que vaya derecha, acepillar, em- 
parejar, entarugar, encajar unas tablas con otras, y 
y poner las vigas en concierto sobre las paredes, al 
fin ser diestro en su oficio. £1 mal carpintero des- 
parpaja lo que esta bien acepillado, y es descuida- 
do, tramposo y dañador de la obra que le dan pa- 



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20 

ra hacer, y en todo lo que el hace es torpe, y Ha- 
da curioso. 

Cantero. 

El cantero tiene fuerzas, es recio, ligero y dies- 
tro en labrar y aderezar cualquiera piedra. El buen 
cantero es buen oficial, entendido, hábil en labrar la 
piedra, en desbastar, esquinar, y hender con la cu- 
ña, hacer arcos, esculpir, y labrar la piedra artificio- 
samente. También es su oficio trazar una casa, hacer 
buenos cimientos, poner esquinas, hacer portadas, y 
ventanas bien hechas, y poner tabiques en su lugar* 
El mal cantero, es flojo, labra mal, y en el hacer 
de las paredes no las fragua: hácelas torcidas, y acos- 
tadas á una parte, y corcobadas. 

Albañil. 

El albañil tiene por oficio hacer mezcla mo- 
jándola bien, y echar tortas de cal, emplanarla y 
bruñirla bien. El mal albañil por ser inhábil, lo que 
encala es atolondrado, ni es Uso, sino holloso, aspe- 
pero y tuerto. 

Pintor. 

El pintor es de su oficio saber usar de colores 
y dibujar, ó señalar las imágenes con carbón, y ha- 
cer muy buena mezcla de colores, y saberlas moler 
muy bien y mezclar. El buen pintor tiene buena ma- 
no y gracia en el pintar, y considera muy bien lo 
que ha de pintar, y matiza muy bien la pintura, y 
sabe hacer las sombras, y los lejos, y fóílages. El 
mal pintor es de malo, y boto ingenio, y por esto 
es penoso, enojoso, y no coresponde á la esperanza del 
que dá la obra, ni dá lustre á lo que pinta, y ma- 
tiza mal, todo vá confuso, ni lleva compás, 6 pro-» 
• {K>rcio& lo que pinta, por pintarlo de prisa. 



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2\ 

De los Cantores. 

El cantor alza la voz y canta claro, levan- 
ta y baja la voz, y compone cualquier canto de su 
ingenio. El buen cantor es de buena, clara y sana 
voz, de claro ingenio y de buena memoria, y can- 
ta en tenor, y cantando baja, sube, y ablanda ó tem- 
pla la voz, entona á los otros, ocúpase en compo- 
ner y en enseñar la música, y antes que cante en 
Eublico primero se ensaya. El mal cantor tiene voz 
ueca, áspera ó ronca, es indocto y bronco, mas por 
otra parte es presuntuoso ó jactancioso, desvergon- 
zado ó envidioso, molesto y enojoso á los demás pa- 
ra cantar mal, é muy olvidadizo y avariento en no 
querer comunicar con los otros lo que sabe del can- 
to, y es soberbio y muy loco. 

De los Sabios. 

El sabio es como lumbre ó hacha grande, es- 
pejo luciente y pulido de ambas partes, buen decha- 
do de los otros, entendido y leido; también es co-r 
mo camino y guia para los demás. El buen sabio, 
como buen médico, remedia bien las cosas, y da 
buenos consejos y doctrina, conque guia y alumbra 
& los demás, por ser él de confianza y de crédito, 
y por ser cabal y fiel en todo; y para que se ha- 
gan bien las cosas, dá orden y concierto, con lo cual 
satisface y contenta á todos; respondiendo al deseo 
y esperanza de los que se llegan á él, á todos fa- 
vorece y ayuda con su saber. El mal sabio es como mal 
médico, tonto y perdido, amigo del nombre de sa- 
bio y de vana gloria, y por ser necio es causa de 
muchos males y de grandes errores, peligroso y. des- 
penado^ engañador ó embaucador. 

De los Médicos. 

El médico suele curar y remediar las- enfer- 
medades; el buen médico es entendido, buen cono- 
Tóm. III. 4 



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22 

cedor de las propiedades de las yerbas, piedras, ár- 
boles é raíces, esperimentado en las curas, el cual 
también tiene por oficio saber concertar los huesos, pur- 

§ar, sangrar, sajar al enfermo, dar puntos, y al fin librar, 
e las puertas de la muerte. £1 mal médico es burla- 
dor, y por ser inhábil, en lugar de sanar empeora 
á los enfermos con el brebage que les dá, y aun á 
veces usa hechicerías y supersticiones, para dar á 
entender que hace buenas curas. 

CAPITULO IX. 

De los Hechiceros y Trampistas, [a] 

Brujos y Hechiceros. 

£1 NaoalU propiamente se llama brujo que de 
noche espanta á tos hombres é chupa á los niños. 
Al que es curioso de este oficio, bien se le entien- 
de cualquiera cosa de hechizos, y para usar de ellos 
es agudo y astuto, aprovecha y no daña. £1 que es 
maléfico y pestífero de este oficio, hace daño á los 
cuerpos con los dichos hechizos, saca de juicio y 
ahoga, es envaydor, ó encantador. 

Astrólogo. 

£1 astrólogo judiciario ó nigromántico, tiene 
cuenta con los días, meses, y años, al cual pertene- 
ce entender bien los caracteres de éste arte. £1 tal 
si es hábil nigromántico, conoce y entiende muy bien 
los caracteres en que nace cada uno, y tiene en la 
memoria lo que por estos se representa, y por ello 
dá á entender lo venidero; y si es inhábil nigromán- 
tico, es engañador, mentiroso, amigo de hechicerías 
conque engaña á los hombres. 

(a) Es menester negar el supuesto de los primeros pues no 
•caisten; de los segundos abundamos gracias á Dios* 



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23 
JS/igromántico. 
El hombre que tiene pacto con el demonio» 
se transfigura en diversos animales, y por odio de- 
sea muerte á los otros, usando hechicerías y mu- 
chos maleficios contra ellos, por lo cual él viene á 
mucha pobreza, y tanta, que aun no alcanza tras 
pue parar, ni un pan que comer en su casa, al fin 
que en él se junta toda la pobreza y miseria, pues 
anda siempre malaventurado, [a] 

Del Procurador. 
El procurador favorece á una banda de log 
pJeyteantes, por quien en su negocio vuelve mucho 
y apela, teniendo poder, y llevando salario por ello. 
El buen procurador es vivo y solícito, osado, dili- 
gente, constante, y perseverante en los negocios, en 
los cuales no se deja vencer; sino-qtfe alega" dé su 
derecho, apela, tacha los testigos, ni se cansa had- 
ta vencer á la parte contraria y triunfar de ella. El 
mal procurador es interesable, gran pedigüeño, y de ma- 
licia suele dilatar los negocios: hace alharacas, es 
muy negligente y descuidado en el pleito, y fraudo- 
lento de tal modo, que de entrambas paites lleva 
salario. 

Solicitador. 

El solicitador nunca para, anda siempre so-* 
lícito y listo. El buen solicitador es muy cuidadoso, 
determinado, y solícito en todo, y por hacer bien 
«u oficio, muchas veces deja de comer y de dor- 
mir, y anda de casa en casa solicitando los nego- 
cios, los cuales trata de buena tinta, y con temor ó 
recelo, de que por su descuido no tengan mal suceso 
los negocios, [b] El mal solicitador es flojo y des- 

(a) Esto es una patraña* no hay ya nigrománticos porque con 
la muerte del redentor enmudecieron los oráculos. Lo que hace 
ver & los hombres visiones es la mala conciencia que los atormen- 
ta día y noche presentándoles fantasmas* 

C a ) ¿Qu%9 e*t hic, et laudabirnus tum? 

# 



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24 

cuidado, lerdo, y encandilador para sacar dineros, y 
fácilmente se deja cohechar, porque no hable mal 
el negocio ó que mienta, y así suele echar á per- 
der los pleitos. 

CAPITULO X. 

De otros oficiales como Sastres y Tegedores. 

Sastres. 

El sastre sabe cortar, proporcionar, y coser 
bien la ropa. El buen sastre es buen oficial, enten- 
dido, hábil, y fiel en su oficio, el cual sabe muy 
bien coser, juntar los pedazos, repulgar, hechar ri- 
betes, y hacer vestidos conforme á la proporción del 
cuerpo: pone alamares y cayreles, al fin hace todo 
su poder por dar contento á los dueños de las ro- 
pas. El mal sastre usa engaño y fraude en el ofi- 
cio, hurta lo que puede, (a) y lo que sobra del paño 
todo lo toma para sí: cose mal y da puntadas lar- 
gas, pide mas de lo que es justo por el trabajo, ni 
sabe hacer cortesía, sino que es muy tirano. 

Hiladores. 

El hilador de torno ó de huso en su oficio, 
suele usar de ambas cosas, y sabe destejer lo vie- 
jo. El buen hilador lo que hila vá parejo, delgado 
y bien torcido, y así hilado lo compone en mazor- 
ca y lo devana haciendo ovillos y madejuelas, y al 
fin en su . oficio es perseverante y diligente. El mal 
hilador por el contrario, lo que hila es tosco y grue- 
so, ni vá parejo ni bien torcido, ni vá igual sino 
atramojado y flojo, nada curioso es en su oficio, sin* 
descuidado, pesado y desmadejado. 

Tegedor. 

El tegedor ó tegedora, hurde y pone en te- 

(a) ¡Cuantos tenemos de estos! Los que necesitan hacerse ves- 
tidos, antes de comprar el genero, preguntan á los cajeros por la 
cantidad que entra, y no se fían de los sastres porque van eo ella. 
¡Ojalá que este vestido no viniera á muchos Sastres! 



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25 
lar la urdiembre ó tela, y mueve las primideras 
con los pies, y juega de la lanzadera y pone la te- 
la en los lizos. La buena tegedora suele apretar y 
golpear lo que teje, adereza lo mal tegido con es- 
pina ó alfiler, ó tupe muy bien para hacer ralo lo que 
vá tupido: sabe también poner en telar la tela, y 
estirarla con la medida que es una caña que la es- 
tira para tegerla igual; sabe hacer también la tra- 
ma de la dicha tela. El mal tegedor es perezoso, 
descuidado, mal oficial, daña cuanto tege, y hace ma- 
la tela, y lo que fabrica vá ralo. 

CAPITULO XL 

Dt Personas viciosas, como Rufianes y alcahuetes, 

De los Rufianes. 

£1 hombre perdido y alocado, es desatinado, 
y atontado en todo, liciado en alguna parte del cuer- 
po, muy miserable, amigo del vino y de las cosas 
2ue emborrachan al hombre: anda como endemonia- 
o que no teme ni respeta á nadie, y se espone á 
cualquier peligro y riesgo. £1 mozo desbaratado, an- 
da como hechizado ó muy beodo, fanfarronea mu- 
cho, ni puede guardar secreto, es amigo de mugeres, 
perdido con algunos hechizos, ó con algunas cosas 
que sacan al hombre de su juicio, como son los 
malos hongos, y algunas yerbas que desatinan. £1 viejo 
putañero es de poca estima y de mala fama, alo- 
cado, tonto y necio. 

Alcahuete. 

El alcahuete es comparado al ratón, porque 
anda á escondidas engañando á las mugeres, y pa- 
ra engañarlas tiene linda plática, usa muchos alhagos y 
engaños conque parece que embauca á las muge- 
res, y los engaños y embustes arriba dichos, son 



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26 

comparados á las rosas, que aplacen á los hombres 
con su hermosura y buen olor. 

Embaucadores. 

El embaucador ó la embaucadora, tiene es-* 
tas propiedades, que sabe ciertas palabras conque en- 
gaña á las mugeres, y ellas por el contrario conque en- 
gañan á los hombres, y así cada una de estas ha- 
cen á los hombres y á las mugeres andar elevados 
6 embelezados, hechizados, vanos, locos, atónitos y 
desvanecidos. 

Someticos. 

El sometico paciente es abominable, nefando 

}r detestable, digno de que hagan burla y se rian 
as gentes de él, y el hedor y fealdad de su pecado ne- 
fanao, no se puede sufrir por el asco que dá á los 
hombres: en todo se muestra mugeril ó afeminado 
en el andar ó en el hablar, por todo lo cual mere- 
ce ser quemado. 

Homiciano. 

El homiciano tiene estas propiedades, que es 
de malas entrañas y muy malicioso, brabo como un 
perro rabioso, sediento en derramar sangre: su es- 
tudio y cuidado es armar pleitos á otros, ser chis- 
mero y levantar testimonios, herir y matar. 

Traidor. 

El traidor á todas partes siembra cizañas aun en- 
tre los amigos, es gran chismero y mentiroso, al fin 
revolvedor de todos. _ 

De los Juglares. 

El juglar suele decir gracias y donaires: el 
buen juglar es suave en el hablar, amigo de decir 
cuentos, y cortesano en su habla. El mal juglar di- 
ce disparates, y es perjudicial en sus palabras, sue- 
le entremeterse en las pláticas de otros sin ser lia- 



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27 
m&do para ello, y en lugar de gracias dice mali- 
cias y torpedades. 

Chocarrero. 

El chocarrero es atrevido, desvergonzado, alo- 
cado, amigo de vino, y enemigo de buena fama. El 
buen chocarrero es suave ó gracioso en su habla, y 
hábil para decir muchos donayres. El mal chocare- 
ro es penoso en su hablar, tonto é inhábil para de- 
cir las gracias, y las dice fuera de propósito y de 
tiempo, con las cuales dá mas enojo que placer á 
los que las oyen, por mas que ande bailando y can- 
tando. 

Ladrones. 

El ladrón por mas que hurte, siempre anda 
pobre, miserable, y lacerado, escaso, hambriento, y* 
codicioso de lo ageno, y para hurtar sabe mil mo- 
dos; miente, acecha, horada las casas, y sus manos 
son como garabatos conque apaña lo que puede, y 
de pura codicia anda como un perro, carleando 6 
rabiando para hurtar lo que desea. El ladrón que 
encantaba sabia muy bien los encantamientos, con 
los cuales hacia amortecer ó desmayar á los de la 
casa donde él entraba, y así amortecidos, hurtaba 
en casa, y aun con su encantamiento sacaba la tro- 
ge y la llevaba acuestas á su casa, y estando en la 
casa donde hurtaba (estando estos encantados) ta- 
ñía, cantaba, bailaba, y aun comia con sus compa- 
neros que llevaba para hurtar, (a) 

Del salteador. 

El salteador es comparado á una bestia fie- 
ra, por ser bravo, cruel, é inhumano sin piedad al- 

(a) El encanto de los ladrones lo causa la destreza con que 
roban. Hoy tenemos unos zapadores prodigiosos ¡que bien trazan 
un socabon! ¡con que maestría los ganzueros de un vistazo al pa- 
recer indiferente, conocen las guardas de un candado 6 cerradura 
para forzarlo! ¿Y qué diré de los nuevos taladros con que hoy bar- 
renan las puertas en el silencio de la noche mu ser sentidos? dan 



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28 
¿una, el cual usa mil modos y engaños, para atraer 
á sí los caminantes, y después de- atraídos róbalos, 
y mátalos. 

CAPITULO XII. 

De otra manera de oficiales, como labradores y mercaderes. 

De los ricos. 

El rico es recatado y de buen ingenio, tie*- 
ne de comer y mucha hacienda, y en buscar y au- 
mentarla es muy diligente. £1 buen rico es piadoso, 
misericordioso, y agradecido por los bienes que tie- 
ne, los cuales guarda y gasta á su tiempo, y con 
ellos grangea. El mal rico es desperdiciador ó des- 
baratador de su hacienda, avariento y gran logrero, 
¿u oficio es prestar dineros y pedir mas por ellos, (a) 

De los Labradores. 

El labrador es dispuesto, recio, diligente y ap- 
to para labranzas. El buen labrador es fuerte, dili- 
gente, y cuidadoso, madruga mucho por no perder 
¿su hacienda, y por aumentarla deja de comer y de 
dormir, trabaja mucho en su oficio, conviene á sa- 
ber, en romper la tierra, cabar, desenyerbar, cabar 
en tiempo de seca, desmontar, allanar lo cabado, hacer 
camellones, mollir [ó ablandar] bien la tierra, ararla en 
su tiempo, hacer linderos y vallados, y romper también 
la tierra en tiempo de aguas, saber escoger la buena 
para labrarla, hacer hoyos para echar la semilla y 
regarla en tiempo de seca; sembrar derramando la 

una porción de taladros sobre una tabla» y ya que esta debilitada 
por medio de ellos, la dan un porrazo, la echan abajo* y por el 
ahugero se cuelan á maravilla. 

(a) En el dia los estrangeros lo son á un pnnto indecible : hay 
.vanos Judíos, bárlanse de las leyes que prohiben la usura, y la lle- 
.van ¡cosa monstruosa! á un diez por ciento mensal, cuando antes 
solo era un cinco anual.... Dicen que por este medio estamos me- 
jor gobernados y somos felices. ¡Que burla! 



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29 
semilla, ahugerar la tierra para sembrar los frijoles, 
cegar los hoyos donde está el maíz sembrado, ó aco- 
gombrar ó allegar la tierra, á lo nacido: quitar el va* 
Sico, entresacar las cañas quebrándolas, y apartar las 
mazorquillas, y quitar los hijos 'de éstas y los tallos, 
porque crezca bien lo nacido, entresacar á su tiem- 
po las mazorcas verdes: al tiempo de la cosecha, 
quebrar las canas cogiéndolas, é coger el maíz cuan- 
do está ya bien sazonado: desollar ó desnudar las 
mazorcas, é atar las unas con otras, añudando las 
camisillas una con otra, y hacer sartales de mazor- 
cas atando unas con otras, y acarrear* á casa lo co- 
gido y ensilarlo: quebrar las cañas que nada tienen 
aporreándolas, trillar, limpiar, aventar, levantar al . 
tiento lo trillado. El mal labrador es muy negligen- 
te, aragán, y á él se le hace grave y molesto to- 
do trabajo; en su oficio es tosco, bruto, groserazo, 
viUanazo, comilón, escaso, enemigo de dar, y ami- 
go de tomar. 

De los Hortelanos. 

El hortelano tiene de oficio sembrar semillas, 
plantas y árboles, hacer eras, y cabar ymollir [ó ablandar] 
bien la tierra. El buen hortelano suele ser discreto, cui- 
dadoso, prudente, de buen juicio, y tener cuenta por 
el libro con el tiempo, con el mes, y con el año. 

Dé los olleros. 

El ollero es robusto, ligero, buen conocedor 
del barro, sabe y piensa muy bien el modo y la for- 
ma de hacer ollas de cualquier suerte que quisiere. 
El mal ollero es torpe, tonto, y necio. 

Mercaderes, 

El mercader suele ser regatón, y sabe ganar 
y prestar á logro, concertarse con los comprantes, 
Tám. III. 5 



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30 

y multiplicar la hacienda. El buen mercader HevA 
fuera de su tierra las mercaderías, y las vende á mo- 
derado precio, cada cosa según su valor, y como és, 
no usando algún fraude en ellas, sino temiendo á 
Dios en todo. £1 mal mercader es escaso y apre- 
tado, engañador, parlero, porfiado, encarecedor, graü 
logrero, ladrón mentiroso, y con mala conciencia tie- 
ne cuanto gana y posee, y lo que gana todo es mal 
ganado, y en vender tiene linda plática, y alaba tan- 
to lo que vende, que fácilmente engaña á los com- 
pradores. 

CAPITULO X1IL 

De las mugeres nobles. 

Mugeres Nobles. 

La muger noble es muy estimada, digna de 
honra y reverencia, y por su virtud y nobleza, en 
todo dá favor y amparo á los que acuden á ella; y 
la tal si es buena, tiene estas propiedades, que de- 
bajo de sus alas se amparan los pobres, los ama y 
los trata muy bien amparándolos; y si es apasiona- 
da de malas entrañas, no tiene en nada á los otros, 
por ser soberbia y presuntuosa. 

Muger Hidalga. 

La muger hidalga es muy estimada y queri- 
da de todos, honrada y reverenciable, grave y es- 
quiva. La tal si es buena, sabe bien regir su fa- 
milia jr mantiénela, y por su bondad á todos mues- 
tra amor y benevolencia, dando á entender ser no- 
ble é hidalga; y si no es tal, es mal acondicionada 
y de malas entrañas, mira con ojeriza y desden, es 
austera y mal encarada, corajuda, pesada y raalcon- 
tentadiza. 



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3t 

Señora de familia. 

La señora que mantiene familia, es generosa, 
digna de ser obedecida y muy cabal, por tener tér- 
minos y partes de las buenas y nobles señoras; ni 
hace cosa indigna de su persona, es gentil muger 
muy honrada, grave y brava. La tal si es buena, es 
muy honrada y de buena fama y mucha estima: á 
todos los ama, á nadie tiene en poco sino que á 
todos tiene en mucho como si fuesen sus hijos; y si 
es mala, es brava y de mala digestión, enojadiza, 
desabrida y desgraciada, inquieta, acelerada, suspira, 
y de nonada se corre, todo le dá pena. 

Muger Principal 

La muger principal rige muy bien su fami- 
lia y la sustenta, por lo cual merece que la obe- 
dezcan, la teman y sirvan; gobierna varonilmen- 
te, es amiga de fama y honra. La tal si es bue- 
na, es sufrida, mansa, humana, constante, varonil, 
bien acondicionada, y gobierna también, como cual- 
quier principal en paz y concordia; y si es mala, es 
arrojada^ alborotadora, y tal, que por nada suele 
amenazar y poner á todos gran miedo y espanto, 
que querría comer vivos á los otros. 

De las Señoras. 

La señora principal gobierna y manda como 
el señor, la tal si es buena, rige muy biep sus va- 
sallos y castiga á los malos; á ella se tiene res- 
peto, pone leyes, y dá orden en lo que conviene, y 
es obedecida en todo. La que es mala, es descui- 
dada y floja, deja perder las cosas por negligencia, 
es ecsageradora, en todo dá mal ejemplo, pone las 
cosas á peligro y riesgo, y es muy escandalosa. 



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32 

De toe Doncellas.* 

La infanta ó la doncella generosa, tiene la 
crianza del palacio, es bien acondicionada, digna de que 
¿ea amada y bien tratada de todos: la que es bue- 
Aa, es generosa, de ilustre y limpio linage, de bue- 
ña vida, mansa, amorosa, pacífica, humilde, y bien 
criada en todo: la que es mala, es vil, plebeya, so- 
berbia, al fiu hace obras de macegual, muger per- 
dida, amancebada y descuidada. La doncella deli- 
cada es de buen linage y de buenos y honrados pa- 
dres; la tal sí «s de buena vida y de vergüenza, es ce- 
loza de sí misma, considerada y discreta, siempre se 
arrima á los buenos, y les sirve humillándose, y res- 
petando á todos. La que es mala no sabe guardar 
secreto, es muy precipitada en sus cosas, y por na- 
da se altera y se enoja fácilmente, menosprecian- 
do á los otros, y no respetando á nadie. 

Hija de buen linaje. 

-La hija de claro linage es honrada y ama- 
da de todos* la que es buena quiere bien á todos, 
y sabe agradecer por el bien que se le hace, y es muy 
mirada en sus cosas: la que es mala, es muy loca, 
incorregible, torpe, desvergonzada, que fácilmente 
afrenta su linage. La hija noble y de buen solar y 
linage, es hidalga,* gloria, y reliquia de sus padres; 
y la que es buena responde bien á su linage, y no 
deshonra á sus padres, antes con su bondad, se re- 
sucita la buena fama de sus antepasados, y es pa- 
cífica, noble y amorosa, y tiene respeto á todos. La 
mala afrenta su linage, es de yíl y baja condición, 
desvergonzada, presuntuosa, disoluta, absoluta y atre- 
vida, soberbia, fanfarrona, á todos menosprecia y no 
los tiene en nada. La mugér noble y de buena ra- 
lea,* es *de buena parte, y desciende de caballeros. 



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33 

Muger de noble sangre y de señores. 

La que es buena, sigue las pisadas de sus pa- 
dres, les imita en virtudes y da buen ejemplo: es cas- 
ta siguiendo lo bueno y evitando lo malo: es man- 
sa y magnífica, y en todo muestra su nobleza, y vi- 
ve conforme á su genealogía correspondiendo á su 
alcurnia: es humilde, pacífica, de apacible conversa- 
ción, muy agradecida á sus bienhechores, y enemi- 
ga de varios loores entre las gentes, y de ser estima- 
da; es compasiva y no menosprecia á los pobres; 
sino antes los ama é ayuda: es elocuente; y aunque 
sea bastarda, es muy vergonzosa y tiene empacho 
de todo lo malo: es de buenas entrañas y amoro- 
sa, grave, temerosa, estimada, y muy temida de to- 
dos y reverenciada. Otras muchas propiedades y vir- 
tudes tienen las buenas mugeres que descienden de 
claro y noble linage, y de caballeros y señores; y las 
que son malas tienen todas las cosas contrarias [a] 
y todos los vicios contrarios á estas virtudeajdichas, 
y otras muy peores á que su inclinación mala las 
guia. 

CAPITULO XIV. 

De ¡as condiciones y oficios de las mugeres bajas* 
Muger Popular. 

La muger popular de buenas fuerzas, es tra- 
bajadora y de media edad, recia, fornida, diligente, 
animosa, varonil y sufrida: la que de este jaez es 
buena, vive bien y castamente, y ninguna cosa re- 
prensible hace, sino que cuanto obra es de buena 
honrada muger, y bien dispuesta, y por esto es es- 

- [a] Con esta razón que se hubiera puesto en todos los car ac< 
toes, se abonaría mucho tiempo y papel. 



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34 

timada como una piedra preciosa; y la que de és- 
tas es mala, es mal mirada, mal criada, atrevida, 
atoAtada,?precipitada en sus cosas, y mal conside- 
rada que no mira bien en lo que hace, 

Muger Honrada. 

La muger honrada es cabal y cuerda, la tal 
si es buena, es constante y firme y que no vuelve 
atrás en sus obras, y tal, que con ánimo de varos, 
sufre cualquier mal que le viene, y aun se hace fuer- 
za así misma, por no ser vencida de algún infortu- 
nio, sino que todo lo que se ofrece adverso, lo su- 
fre con grande y mucha paciencia. La que de és- 
tas no es tal, es flaca y vil muger, que hace caer 
las alas á las otras, ni dá animo ni esperanza de 
alguna cosa, muy desconfiada, que fácilmente se can- 
sa, es mala en todo, y de mala fama y vida. 

Tejedores de labores. 

La tejedora de labores, tiene por oficio tejer 
mantas labradas, ó galanas y pintadas: la que és 
buena de éste oficio, es entendida y diestra en su 
oficio, y así sabe matizar las colores, y ordenar las 
bandas en las mantas, al fin hácelas labradas y ga- 
lanas de diversas colores. También tiene por oficio 
saber hacer orillas de mantas, hacer, labor del 
pecho del vipil, y hacer mantas de tela rala, como 
es la toca, y por el contrario, hacerlas gruesas de 
hilo gordazo 6 grueso, á manera de cotonia de Cas- 
tilla: la que es mala, és incapaz de este oficio, es tor- 
pe, y haca mala labor y echa á perder cualquier tela. 

Hilanderas. 

La hilandera tiene por oficio hacer lo siguien- 
te: saber escarmenar y sacudir bien lo escarmena- 
do. La que es buena ' hilandera, sabe hilar delgado, 



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35 
parejo é igual, y así tiene buena mano y es dies- 
tra en el hilar; también sabe hacer buena mazor- 
ca en el huso, y devanar ó hacer ovillo, y sabe 
concertar el huso que está en la devanadera para 
la ordiembre, y saber triplicar los hilos, é hilarlo 
grueso y flojo; la que no es tal, hace tramojos y 
es floja y perezosa, y tal, que de pura pereza no 
?é la hora para dejar lo que hace. 

Costureras. 

La costurera sabe coser, labrar, y hechar bue- 
na labor en todo lo que labra; la que es buena cos- 
turera, es buena oficiala de su oficio, y hecha la- 
bores trocando bien, primero lo que ha de hacer. 
La que no es tal, hecha puntos largos y manosea 
lo que cose, hace mala labor en todo, y burla y en- 
gaña a los hombres y dueños de la obra que se le 
encomienda. 

Guisanderas. 

La muger que sabe bien guisar, tiene por ofi- 
cio entender en las cosas siguientes: hacer bien de 
comer, hacer sachas, amazar, sabe echar la levadu- 
ra, para todo lo cual es diligente y trabajadora, sa- 
be hacer tortillas llanas, redondas, y bien hechas; 
y por el contrario, hácelas prolongadas y delgadas, 
ó nácelas con pliegues ó arrolladas con axi, y sa- 
be echar masa de los frijoles cosidos, en la ma- 
sa délas tortillas, y hace estos de carne como empanadi- 
llas y otros guisados que usan. La que es buena en 
este oficio, sabe probarlos si están buenos ó no, y 
es diestra y esperimentada en todo género de gui- 
sados, entendida y limpia en su oficio, y hácelos lin- 
dos y sabrosos. La que no es tal, y no se le entien- 
de bien el oficio, es penosa y molesta, porque gui- 
sa mal, es sucia y puerca, comilona, golosa, cue- 



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36 

se mal las tortillas, y los guisados dé su mano es- 
tán ahumados, salados ó acedos, y tal, que en to- 
do es grosera y tosca. 

Médicas. 

La médica es buena conocedora de las propieda- 
des, de las yerbas, y raíces, árboles y piedras, y en co- 
nocerlas tiene mucha esperiencia, no ignorando mu- 
chos secretos de la medicina. La que es buena mé- 
dica, sabe bien curar á los enfermos, y por el be- 
neficio que les hace casi los vuelve de muerte á vi- 
da, haciéndoles mejorar ó convalecer, con las cu- 
ras que hace. Sab^ sangrar, dar la purga, echar me- 
lecina, untar el cuerpo, ablandar palpando lo que pa- 
rece duro en alguna parte de él, concertar los hue- 
sos, sajar y curar bien las llagas, la gota, el mal 
de los ojos, y cortar la carnaza de ellos. La que es 
mala médica usa de la hechicería, es supersticiosa en 
su oficio, tiene pacto con el demonio, y sabe dar 
bebedizos conque mata á los hombres, y por no sa- 
ber bien las curas, en lugar de sanar enferma y em- 
peora, y aun pone en peligro de la vida á los en- 
-iermos, y alcabo los mata, y así engaña á las gen- 
tes con su hechicería, soplando á los enfermos, atan- 
do y desatando sutilmente los cordeles, mirando en 
la agua, echando los granos gordos del maíz, que 
suele usar en su superstición; diciendo que por ello 
suele conocer las enfermedades y las entiende. Pa- 
ra usar bien su superstición, da á entender que de 
los dientes saca gusanos, y de las otras partes del 
cuerpo, papel, pedernal, nabaja de la tierra, sacan- 
do todo lo cual, dice que sana á los enfermos, sien- 
do falsedad, y superstición notoria. 



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37 
CAPITULO XV. 

De muchas maneras de malas mugeres. 
De las mugeres públicas. 

La puta es muger pública, y tiene lo siguien- 
te: anda vendiendo su cuerpo, comienza desde mo- 
sa, y no lo deja siendo vieja; anda como borracha 
y perdida, y es muger galana y pulida, y con /es- 
to muy desvergonzada, y á cualquier hombre s^ dá 
y le vende su cuerpo, por ser muy lujuriosa, sucia t 
«¡jiFergücnza, habladora, y muy viciosa en el acto car- 
nal. Púlese mucho, y es tan curiosa en ataviarse, que 
parece una rosa después de bien compuesta, y pa- 
ra aderezarse muy bien, primero se mira en el es- 
pejo, báñase, lábase mucho, y refréscase para mas 
agradan suélese también untar con ungüento amari- 
llo de la tierra que llaman axi, para tener buen ros- 
tro y luciente, y á las veces se pone colores ó afei- 
tes en el rostro, por ser perdida y mundanal. Tiene 
también de costumbre teñir los dientes con grana, 
y soltar los cabellos para mas hermosura, y á las ve- 
ces tener la mitad sueltos, y la otra mitad sobre la 
oreja ó sabré el hombro, y tranzárselos, y venir á 
poner las puntas sobre la mollera como cornezue- 
los, y después andarse pavoneando como mala mu- 
ger, desvergonzada, disoluta é infame. Tiene asimismo 
costumbre de sahumarse con algunos sahumerios olo- 
rosos^ andar mascando tzictK [a] para limpiar los dien- 
tes, lo cual tiene por gala, y al tiempo de mascar, 
suenan las dentelladas como castañetas. Es andorra 
ó andariega, callejera y placera; ándase paseando bus- 

(a) Hoy llaman chicle que es sustancia lechosa del árbor chi- 
cozapote: ¿sanio las rameras de tercera clase que en nada difie- 
ren hoy de las de la época del bendito P. Sahagun. Las de pri- 
mer grado se llaman Coquetas» cuya definición d¿6 esactamente 
d poeta español Iriarte. 

Tóm. ///. 6 



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38 
cando vicios, anda riéndose, nunca para, y es de co- 
razón desasosegado, y por los deleytes en que anda 
de continuo, sigue el camino de las bestias, juntase 
con unos y con otros. Tiene también de costumbre 
llamar haciendo señas con la cara, hacer del ojo 
á los hombres, hablar guiñando de él, llamar con la 
mano, vuelve el ojo asqueando; andarse riendo pa- 
ra todos, escoger al que mejor le parece, y querer 
que la codicien, engañar á los mosos ó mancebos, 
y querer que le paguen bien, y andar alcahuetean- 
do las otras para otros, é andar vendiendo otras mu- 
geres. 

Muger adúltera. 

La adúltera es tenida por alevosa, ó es trai* 
dora, por lo cual no es tenida en alguna reputación, 
vive muy deshonrada, y cuéntase como por muerta 
por cuanto tiene perdida la honra: tiene hijos bas- 
tardos, y con bebedizos se provoca á vómito y mal- 
Earir, y por ser tan lujuriosa con todos se echa, y 
ace traición á su marido, engáñale en todo, y trae- 
le ciego. 

Del Ilermafrodito. 

La muger que tiene- dos secsos, ó la que tie- 
ne natura de hombre y natura de muger la cual se 
llama hermafrodita, es muger monstruosa, la cual tie- 
ne supinos, y tiene muchas amigas y criadas, y tie- 
ne gentil cuerpo como hombre, anda y habla co- 
mo varón, es bellosa, usa de entrambas naturas, sue- 
le ser enemiga de los hombres porque usa del seo- 
00 masculino, (a) 

Alcahueta. 
La alcahueta cuando usa alcahuetería, es co- 
mo un diablo, y trae forma de él, y és como ojo y 

[a] Si hay 6 no hermafroditas es question que ha ventilado coa 
sabiduría el sabio Jesuíta Herváa, léase. 



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ereja del diablo, al fin es como mensagera suya. Es- 
ta tal muger suele pervertir el corazón de otras, y 
las trae á su voluntad á lo que ella quiere: es muy 
retórica en cuanto habla, usando de unas palabra* 
sabrosas para engañar, con las cuales como unas ro- 
sas, anda convidando á las mugeres, y así trae con 
sus palabras dulces, á los hombres abobados, y em« 
belezados. 

CAPITULO XVI. 

De los Tratantes. 

Mercaderes. 

El mercader es tratante, y para mercadear, 
tiene cuenta con los mercados: el buen mercader sa- 
be multiplicar su caudal y guardar bien lo ganado, 
vende ' y compra por justo precio, es recto en todo 
y temeroso de Dios, sabe también concertarse en el 
precio, y es bien convenible. El mal mercader muy 
lindamente engaña, vendiendo y regateando mas de 
lo que es justo; es mentiroso y gran embaucador, y es 
gran encandilado^ engaña en mas de la mitad del 
justo precio, ó dalo á logro. 

Mercader de Esclavos. 

El tratante en esclavos, es el mayor merca- 
der de todos, por ser sus riquezas los mismos hom- 
bres: es muy venturoso, privado, y conocido del Tez- 
catlipuca, al fin por tener muchos esclavos, es ma- 
yor y principal de todos los mercaderes; el que de 
este oficio es bueno y diestro, sabe guardar sus bie- 
nes, y con devoción se los pide á Tescatlipuca, y por 
ellos es muy agradecido, y es la flor y suma de los 
mercaderes. El que es malo, es desperdiciador, y cuan- 
to gana lo gasta en lo que no es necesario, y á la 
postre queda muy pobre, y es avariento y escaso. 

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40 

Señor 6 Principal entre ellas. 

El que es mayor ó principal entre los mer- 
caderes se suele. llamar puchtecatlailotlac, 6 acxotecatL, 
que es tanto, como si dijésemos que es gobernador 
de los mercaderes, y esto? dos nombres y otros mu- 
chos que están puestos en la letra, se atribuyen al 
"que es mayor principal gobernador ó señor, ó que 
es casi padre y madre de todos los mercaderes. El 
que es buen gobernador de estos, es padre y ampa- 
ro de los pobres, á los cuales socorre y favore- 
ce como padre en sus necesidades: todos le tienen 
reverencia y obediencia como á mayor y goberna- 
dor, el cual tiene esta propiedad, que á los que van 
á tratar en otros pueblos, les encomienda sus mer- 
caderías para que allá se las vendan, y es de to- 
dos amado y respetado como principal* de ellos, y 
gobierna y aconseja muy bien á los suyos, no dejan- 
do de castigar á los que lo merecen. Y el que es 
mal gobernador de estos, suele ser interesal, pedi- 
güeño, engañador del cuidado, no quiere usar lo que 
es de buen gobernador de los mercaderes. 

Tratantes*. 

El tratante es de esta propiedad, conviene á 
saber, que lleva á fuera á vender sus mercaderías. 
El que de este oficio es bueno es discreto, y pru- 
dente que sabe de caminos, y de la distancia de 
las posadas, para ver donde pueden ir á dormir, co- 
mer, merendar ó cenar. El que no es bueno, es bo- 
zal, tonto, que camina sin saber á donde va, de pri- 
sa, á ciegas, y así muchas veces le acontece ir á 
parar en los montes, valles y despeñaderos, por no 
saber los caminos. 



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41 

Lapidarios. 

El que vende piedras preciosas, ó lapidario, 
es de esta propiedad, que sabe labrar sutilmente las 
piedras preciosas y pulirlas, para hacerlas relucir, y 
algunas las pule con la caña maciza que llaman me* 
tlatl, y algunas lima, y otras adelgaza. El que ven- 
de las piedras sin engaño, es buen conocedor de las 
1)iedras preciosas como son la esmeralda fina, per- 
a neta, azabache, y de otras piedras pintadas y 
jaspeadas, y de otras muchas colores que por ser 
finas resplandecen ó relucen, y las que tienen por 
buenas después las vende á los otros según lo que 
cada una puede valer, mirando la virtud y propiedad 
de ellas. Él que vende piedras falsas es engañador 
por hacer preciosas las que no lo son, ó las que son 
comunes, que no sop de estima alguna; en vender 
es carero, al fin las vende con palabras engañosas. 

Platero de oro. 

Es el que vende cuentas de oro, plata, ó cobre¿ 
ó trata en cadenas ó collares de oro, y en sartales 
de las muñecas de las manos: el que es de este 
oficio suele ser platero. Si es buen oficial con te- 
mor y buena conciencia, las vende según lo que ca- 
da una puede valer moderando su precio, á él le 
conviene también hacer y vender piezas de oro an- 
chas, y redondas, y hacer camarones de oro; y el 
que no es tal, suele mezclar oro bueno, con oro fal- 
so, 6 dar algún metal bajo para darle lustre, con lo 
cual engaña á los que compran, y en el precio sue- 
le regatear mucho, y nada es convenible, sino que 
es porfiado. 

Oficiales de plumas. 

El oficial de plumas, se cuenta entre los mer- 
caderes, y el que es buen oficial, tiene en mucho 



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42 

las plumas, las guarda, trata muy bien, su oficio es 
vender plumas estimadas de todos géneros de aves, 
de todos colores» Las plumas muy verdes, y las que 
son muy preciadas, tienen corbada la punta, y las 
que relumbran haciendo unas aguas como tornasol 
Y el que no es tal hace plumas falsas, y las viejas 
nuevas con colores falsos. 

Rescaiador de plata y oro. 

El que rescata plata es mercader, y tiene ha- 
cienda, oro y plata; el que bien rescata, sabe el va- 
lor del oro y plata, conforme al peso y quilates, y 
es diligente y solicito en su oficio, y en el pesar no 
defrauda, antes pone mas que quita en el peso. El 
rescatador regatón suele engañar en lo que vende, 
pide mas de lo que suele valer lo que se vende, y 
es muy porfiado, y regatea en gran manera. 

CAPITULO XVII. 

De los que venden mantas. 
Tratantes en mantas. 

El que vende mantas, tiene por oficio que com- 
prar junto para vender por menudo: el que sabe bien 
vender las mantas no usa algún fraude, sino que en 
venderlas es recto y justo, y en su oficio muy so- 
segado y convenible, y véndelas á justo y moderado 
precio; y las mantas que vende, son las que son 
nuevas, recias fornidas, y delgadas, ó ralas, como to- 
ca, lisas, y de tela igual, anchas y largas. El que 
es mal tratante en esto, es de mala conciencia, en- 
gañador, mentiroso, y . alaba su mercadería de man- 
tas con palabras bien compuestas, regatea mucho, 
disminuyendo el precio que pagan los comprantes, y 
las mantas que vende están dañadas, 6 podridas, r«- 



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43 
mendadas, y falsas pues que las sabe remendar, ó adobar 
con el vetun de masa, que echa encima para dar 
color, y peso á la manta, y las viejas las cuesen en 
legia para blanquearlas, y algunas les echan el atole 
espeso encima, y después las bruñe muy bien, y pa- 
recen nuevas y buenas, y hacen otros engaños y frau- 
des semejantes. El mercader de las mantas, suele 
comprarlas de los mercaderes mayores, y su oficio 
es tratar en las mantas de los hombres, y en las ca- 
misas de las mugeres de esta tierra que se llaman 
vipiles, que son galanos, y muy bien labrados. El 
buen tratante en mantas es hábil y entendido, y 
véndelas según el precio y valor de cada una de ellas, 
y las que vende son buenas fornidas, y que duran 
mucho, galanas y al fin muy bien labradas. El mal 
tratante en las mantas, no es discreto ni prudente: 
en venderlas usa engaños y mentiras, encareciéndo- 
las mas que pueden valer, y las que vende; ora sean 
mantas; ora sean enaguas ó vipiles, son ya traídas, 
viejas, renovadas, y curadas como se dijo arriba, j 
tales que llevan falsas, y postizas labores. 

CAPITULO XVIIL 

De los que vendan cacao, maíz y frisóles. 

Cacahuateros . 

El que trata en cacao, suele tener gran copia 
de eUo, y tener heredades de cacao, y lo lleva á fue- 
ra á vender, ó lo compra junto para vender por me- 
nudo. El que es buen tratante en esta mercadería, 
las almendras que vende son todas gordas, macisas, 
y escogidas, y vende cada cosa por sí, aparte las 
que son gordas y macisas, y aparte las que son me- 
nudas, y como huecas a quebradas, y á parte el ri- 
pio de ellas, y cada género por sí, las de Tochte- 
pec, las de An^oac, las de Guatemala, las de Gua- 



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44 

tulco, las de Xolotepec; ora sean blanquizcas, ó ce- 
nicientas, ó coloradas. El mal tratante, vende las fal- 
sas porque las cuece, y aun las tuesta para que pa- 
rezcan buenas, y á las veces échalas en la agua pa- 
ra que parezcan gordas, y hacelas como cenicien- 
tas ó pardas, que son las mejores almendras para 
engañar. Tiene también este modo para adobarlas, 
que las que son nuevas, para que parezcan gordas, 
suélelas tostar en la ceniza caliente, y ' después las 
envuelve con greda, ó con tierra húmeda para que 
las que parecían menudas parezcan gordas y nuevas. 
Otro modo tiene para engañar, que en las casca- 
ras de las almendras, mete una masa negra, ó cera 
negra, que parece ser semejante al meollo de ellas, 
y algunas veces los huesos de ahuacetes los hacen 
pedazos, y redondéanlos, y así redondeados los me- 
ten en las cascaras vacias de las almendras, y las 
que son menuditas, ó pequeñitas, todas las mezcla, 
ó las envuelve con las otras almendras que son ce- 
nicientas, 6 frescas, y aun con las otras bastardas que 
parecen ser también cacaos, ó tienen por nombre 
quauhpotlaxtli, lo cual hace para engañar á los que 
compran. 

Los que venden maíz. 

El que vende maíz suele ser labrador, ó lo com- 
pra de los labradores para tornarlo á vender. El que 

- es buen tratante en este oficio, véndelo limpio, gordo sin 
alguna falla, recio, macizo y duro, y cada género 
de maíz lo vende por sí, el blanco, el prieto Src. 
El mal tratante engaña vendiendo su maíz que tie- 
ne gorgojo, ó con el maíz menudo ó dañado, , y el 
que es nuevo mezclado con él, de dos ó tres, y aun 

• de diez años, 6 con el maíz dañado, y cuando lo 
vende alábalo mucho, y tiénelo en gran estima, po- 
niendo encima el mejor maíz, y encubriendo el ruin. 



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45 
Que venden frUolés. 

El que vende frisóles si es buen tratante da 
ellos, vende cada género de por sí, y los aprecia 
según su valor y sin engaño, y los frísoles que ven-t 
de, son los que son nuevos, limpios, gordos, y que 
no están dañados, sino tales, que como pie* 
dra preciosa, se pueden guardar en el arca ó en la, 
troje, como son los frisóles amarillos, colorados, blan- 
cos y menuditos, y los que están como jaspeados, 
y de otras diversas colores, y los que son muy gor- 
dos como habas que se dicen en la lengua mexi- 
cana aiocotU. El que es mal tratante de ellos, en- 
gaña á los comprantes á quienes se los venden, por- 
que siempre mienten envolviendo los que son bue* 
nos con los ruines y dañosos. 

Que venden semillas. 

El que vende semillas de cenicos, vende las 
que son nuevas . ó las que son de dos ó tres años, y 
son de muchos y diversos géneros, como las que 
van aquí nombradas. El que es mal tratante en es- 
to, las que son buenas mésclalas con las que están 
dañadas, y con otras aparentes y no verdaderas; el 
que vende las semillas que parecen linaza, que se 
dicen chian, vende las que son blancas ó las que es- 
tán pintadas como jaspeadas, ó las que no estuvie- 
ron bien sazonadas por causa del yelo cada una por 
sí: el que es mal tratante de éstas, las que son bue- 
nas envuélvelas con las que son aparentes y daña- 
das, que son unas semillas de que no se puede sa- 
car óleo, (aceite) 

Los que venden axi. 

El que es tratante en axi que es la pimien- 
ta de esta tierra, lo vende de todos los géneros que 
van aquí nombrados, como los que son largos ó an- 
Tóm. III. 7 



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46 

chos; y los que no son tales y grandes, son menti- 
dos, verdes y secos, los que son del verano y del 
estío, y todos los que se hacen en diversos pies, y 
los que se cogen después de tocados del yelo. El 
que es mal tratante en ésta mercadería, vende los 
que están dañados y hediondos, y los reviejos, y los 
que no están bien sazonados, sino muy verdes y chi- 
quitos. 

Los que venden tomates. 

El que trata en tomates, suele vender los que 
son gruesos y menudillos y también los que son de 
muchos y diversos géneros, según se trata en el tes- 
to, como son los tomates amarillos, colorados, y los 
que están bien maduros. El que es mal tratante en 
esto, vende los que están podridos y machucados, y 
los que están aun acedos, ni bien maduros, que no 
dan sabor alguno sino que provocan las reumas. 

Las que venden pepitas. 

El que vende pepitas de calabazas tiene por 
oficio vender todas las que son de diversas espe- 
cies, y las que se tuestan y se envuelven con algu- 
na masa mezclada con sal, que son apetitosas do 
comer. El mal tratante en esto, venden las que es- 
tán podridas y dañadas, y las que amargan, están 
tostadas, y demasiado saladas. 

CAPITULO XIX. 

De ios que venden tortillas, tamales, y pan de Castilla* 
Que venden tamales. 

El que es oficial de hacer tamales, los com- 
pra pata venderlos, y suélelos vender de cualquie- 
ra manera y género, ya sean de pescado, ó de ra- 



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47 
Has, de gallina, 6 de otra cualquiera manera, como 
se dijo en el copítulo trece del octavo libro: el que 
es buen oficial hácelas bien hechas, sabrosas y lim- 
pias; y el que es mal oficial en esto, suele vender 
tamales mal hechos, sucios, desabridos, y revueltos 
con otras semillas, y los que están podridos y he- 
diondos, por ser ya de mucho$ dias; al fin tamales 
que no valen nada. 

Que venden tortillas. 

La que vende solamente tortillas, las vende 
de muchas maneras, como se dijo en el libro octa- 
vo capítulo trece, y otras tortillas que tienen den- 
tro axi molido ó carne; las que son untadas con él 
y hechas pella entre las manos, y las que están un- 
tadas con chilmolli; las tortillas de huebos y las de 
masa mezcladas con miel, que son como guantes, 
y cosidas debajo del rescoldo, y otras muchas ma- 
neras de tortillas. 

Que venden guizados. 

El que vende cazuelas hechas con chile y to- 
mates, suele mezclar lo siguiente: axi, pepitas, toma- 
tes, chiles verdes, tomates grandes, y otras cosas que 
hacen los guisados muy sabrosos: tienen también por 
oficio vender asados y carne asada debajo de tier- 
ra, [barbacoa] chilmolli de cualquier genero que sea, y 
otros muchos guisados como se dijo en el octavo libro- 

Panadcros. 

£1 que es panadero tiene éstas propiedades: 
que sabe bien cernir la arina, amasarla, sobarla, hiñir los 
panes, leudarlos [ó fermentarlos] y hacer tortas, meter 
en el horno, y coser bien el pan; y el que vende es blan- 
co, bien cosido, tostado, y á veces es tostado ó mo- 
reno, es sabroso, suave y dulce. 



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48 

Labradores de trigo. 
El que rende trigo, es labrador y tiene here- 
dades: vende trigo de todo género, blanco, amarillo, tre- 
chel, (algo moreno) candeal, gordo, maciso y duro; y si 
no es labrador, cómpralo de ellos para tornarlo á vender. 
£1 que usa mal de éste oficio, suele vender trigo 
bien ruin, menudo, vano, podrido, mohoso, y que tie- 
ne neguilla y helado; y el trigo bueno lo revuelve 
con lo que es ruin, y con el vano, mal sazonado, y 
comido de gorgojo, (a) 

Que vende harina. 
El que vende la harina de Castilla, suele lle- 
var el trigo al molino, y la harina que vende es bien 
molida y deshojada, tan blanca como la nieve: el que 
es mal tratante en esto de la harina que vende, es 
mal molida ó frangollada, y para aumentarla, suele 
mezclarla con maíz molido que parece también .harina. 

CAPITULO XX. 

De los que venden mantas delgadas que llaman aiatl> 
y de los que venden cactles y colaras. 

Que venden mantas. 
El q\ie vende mantas delgadas de maguey, 
suele tener lo siguiente: conviene á saber, saber tos- 
tar las ojas y rasparlas muy bien, echar masa de maíz 
en ellas, y lavar bien la pita, é limpiar y sacudirla 
en el agua; y las mantas que vende son blancas, 
adobadas con masa, bruñidas, bien labradas, y de pier- 
nas anchas, angostas, largas ó luengas, gordas ó grue- 
sas, tiesas ó fornidas, al fin todas las mantas de ma- 
guey que tienen labores; algunas vende que son muy 
Talas que no parecen sino toca, como son las man- 
tas muy delgadas, tejidas en hebras de nequen, y las 

. (a) En México ios panaderos tienen nna ciencia aparte para 
mezclar el trigo de las inmediaciones de la capital con el de Atlix- 
co y tierra-dentro: es punto de cálculo que saben í maravilla, por 
•1 interés que llevan en * multiplicar no los panes sino el dinero» 



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49 
hechas en hebra torcida; y por el contrario algunas 
que son gordas, tupidas, y otras labradas, ó bastas 
y gruesas, ya sean de pita, ya de hilo de maguey. 

Que venden colaras. 

El que hace cotaras suele hacer lo siguien- 
te: coserlas bien, hecha r suelas, sacudir bien los hi- 
los, y torcerlos para las cotaras que se han de ha- 
cer. A el también le conviene tener punzón, suelas 
Íprdas, labar las viejas con lejía, escoger é apartar 
os hilos mejores, hacer calcañar de zapato: hechar 
travillas á estos cuando ya se han de traer, hacer 
trenza con los dedos, ó hechar el botón á las co- 
taras y hacerlas de cuero bien tupido: hacerlas flo- 
jas, ó cocer junto ó ralo, y después de hechas las 
bruñe bien, y corta las puntas al sesgo; al fin hace 
las cotaras de hilo de maguey, teñidas de diversas 
colores; después de cocidas ó tejidas, tienen lindas 
labores hechas de plumas ó de lanas teñidas: algu- 
nas hace bastas, mal hechas y mal cocidas. £1 que 
es regatón en este oficio, es muy carero y^encare- 
cedor de las cotaras que vende, y las alaba mucho 
para venderlas bien. Las que son viejas adóbalas 6 
renuévalas con algo conque parezcan nuevas, y así 
háchales alguna labor y buenas correas. 

Que venden miel y pulcrc. 

El que vende miel tiene mageyes, y suele ven- 
der vino de la tierra que hace de la miel de ma- 
guey, la cual cuese primero ó la hierbe, y porque nun- 
ca le falte la miel, suele plantar los hijos de estos, 
y después que son ya grandes, caba ó ahugera, ó aho- 
ya el meollo de ellos, y así ahoyados, ráspalos muy 
bien para que mane la miel de que hace pulcre, 
cosiéndola ó herviéndola primero, é hinche cántaros 
ó cueros de ella para guardarla, y esto después que 



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50 

tiene raíces. La miel qué vende es espesa y en tan- 
to grado, que parece que está cuajada, muy dulce, 
sabrosa, y á veces vende la que raspa la gargan- 
ta, agria ó rala que parece agua. El l>uen tratan- 
te en este oficio no adoba la miel con alguna cosa, 
sino que como es virgen asi la vende, ya pea miel 
de abejas, ya de otro género blanca ó prieta. El mal 
tratante dáñala mezclándola con cosas que la hacen 
espesa, como son metzalli, ó sean raspaduras del meo- 
llo del maguey, y el agua mezclada con cal couque 
cuese el maíz ó con algunas raíces, como son las 
de las malvas y algunas semillas, las cuales molidas 
y mezcladas con la miel, hácenla parecer buena y 
espesa, ó solamente la hedían agua y lejía. 

Que venden algodón. 

El que vende algodón suele tener sementeras 
de él y siémbralo; es regatón el que lo merca de 
otros para tornarlo á vender: los capullos de algo- 
don que vende son buenos, gordos, redondos, y lle- 
nos de algodón. El mejor algodón y muy estimado, 
es el que se dá en las tierras de riego, (a) y en 
segundo lugar el algodón que se hace acia oriente: 
también es de segundo lugar el que se dá acia el 
poniente. Tiene tercer lugar el que viene del pueblo que 
se llama Veytlalpan, y el que se dá acia el septen- 
trión; y el de postrer lugar el que se dice quavhich- 
catl, y cada uno de estos géneros de algodón, se ven- 
de por sí según su valor sin engañar á nadie: tam- 
bién por sí se vende el algodón amarillo, y por sí 
los capullos quebrados. El mal tratante de esto, de 

(a) Hoy lo es el algodón lana de la India, que crece como 
un árbol. Si nos aplicáramos á su cultivo tendríamos dentro de bre- 
ve tiempo la hilaza ñna que necesitamos para fomentar mas telares 
de telas tozcas la cual viene únicamente de Inglaterra* y en aquel 
mere odo se encuentra de las posesiones que tiene en la india. Su- 
plico á mis lectores que no hechen en saco roto esta nota que es 
muy importante á nuestro común beneficio.— B. 



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51 
cada esquina quita ua poce de algodón, y los ca- 
pullos ó cascos, vacíalos é hinche tupiéndolos de otro 
algodón* 6 espeluzándolos^ con ahujas sutilmente, pa- 
ra que parezcan llenos. 

Que venden chicntzotzotl. 

£1 qpe vende chicntzotzotl que es una semilla 
como lentejas blancas, tiene sementeras de ellas, des- 
gránalas fregándolas entre las manos, y cada géne- 
ro de éstas semillas según que viene de cada pue- 
blo vende por 6Í; también vende por separado las blan- 
cas y las prietas, y por sí las que son macizas, mal 
granadas ó bofas, y las que son verdes y desmedra- 
das, á cada una de estas vende por sí. 

Que venden mantas. 

£1 que hace y vende las mantas que se ha- 
cen de palmas que se llaman iczotlde la tierra, llé- 
valas fuera á vender, y véndelas á mas de lo que 
valen. Las mantas que vende son de dos brazas, y las 
que son sin costura y bien proporcionadas al cuerpo, 
las que tienen las bandas como arcos de pipas, y 
las que son como arpilleras para envolver cosas: es- 
tas mantas son de muchas maneras como en la le- 
tra parece. 

CAPITULO XXL 

De los que venden colores^ (a) tochomitl, y jícaro. 

Que venden cobres. 

El que vende las colores que pone encima de 
un cesto grande, és de ésta propiedad: que cada gé- 
nero de color, pónelo en un cestillo encima del gran- 
de, y las colores que vende son de todo genero, á 

(a) Nótese que por lo común los colores antiguos de los In- 
dios, eran estractos de sumos de yerbas, que hoy son desconoci- 
dos, y por eso hay mucho que admirar en sus pinturas antiguas» 
que no se pueden imitar por los profesores; por venganza de los 
¿pañoles han ocultado muchos y esquisitos secretos. 



I 



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52 
saber las eolotes secas y molidas, la grana, amari- 
llo y azul claro, la greda, el cisco de teas, cardeni- 
llo, alumbre, y el ungüento amarillo que se llama axt, 
y el chapuputU mezclado con éste ungüento amarillo 
se llama tzictli, y el almagre. Vende también cosas 
olorosas como son las especies aromáticas; vende 
también cpsillas de medicina, como es la cola del 
animalejo tlaguntzin, y muchas yerbas y raíces de di- 
versas especies; á mas de todo lo dicho vende tam- 
bién el betún que es como pez, el incienso blanco, 
agayas para hacer tinta, y la cebadilla, [a] panes de 
azul, guisachi. y margagita. 

Tintoreros. 

El que es tintorero tiene por oficio el teñir 
la lana con diversas colores, y á veces con colores 
deslabadas y falsas: la lana que vende es bien te* 
ñida y dale buen punto, y tiñe de diversas colores* 
amarillo, verde, leonado, morado, verde obscuro, cía* 
ro, fino, encarnado, con las cuales colores tiñe la 
lana. 

Que venden jicaras. 

£1 que vende las jicaras cómpralas de otro, 
para tornarlas á vender, y para venderlas bien, pri- 
mero las unta con cosas que las hace pulidas, y al- 
gunos las bruñen con algún betún conque las hacen 
relucientes, otras las pintan rayando ó raspando bien 
lo que no está llano ni liso, y para que parezcan 
galanas, úntalas con el axi ó con los huesos da 
los zapotes amarillos molidos, y endurécelas ó cúra- 
las al humo colgándolas en la chiminea, y todas las 
jicaras las vende, poniendo aparte ó por sí, las que 
traen de Guatemala, de México, y las de otros pue- 
blos, unas de las cuales son blancas, otras prietas, 

(a) Para matar peojos* 



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53 
unas amarillas, otras pardas, unas bruñidas encima, 
otras untadas con barnices que les dan lustre; unas son 
pintadas, otras llanas sin labor; unas son redondas, 
otras larguillas ó puntiagudas; unas tienen pie, otras 
asidas ó picos; unas asas grandes y otras como cal- 
deruelas, unas son para beber agua, y otras para be- 
ber atoll; fuera de éstas vende también las jicaras 
muy pintadas de Izucan, las que parecen vacines, an- 
chas para lavar las manos, otras grandes y redondas, 
vasos trasparentes, y jicaras ahujeradas para colar, 
(a) estas suélenlas comprar de otros para tornarlas 
á vender fuera de su tierra. 

Que vende papel [b] 

£1 que trata en vender papel, mójalo si es 
de la tierra; también vende el de Castilla, el cual 
es blanco ó recio, delgado, ancho, largo, gordo, ó 
grueso, mal hecho, gorolloso, podrido, medio blan- 
co ó pardo* 

Que vende cal 

El que trata en cal, quiebra la piedra de que 
la hace, la cuese y después la mata; y para coser- 
la ó hacerla viva, junta primero toda la piedra que 
es buena para hacer cal, y métela después en el hor- 
no donde la quema con harta lena, y después que 
la tiene cosida ó quemada, mátala para aumentar- 
la. Esto tal tratante, unas veces vende la cal viva, 
Y otras muerta, y la que es buena, sácala de la pie- 



5 a 
0> 



fa) O sean Pichanchas, tisanse en las cocinas de Oaxaca. 

(b) Hasta el año de 1827 no se vio en México una ffibri* 
«a de buen papel, que planteó en el pueblo de S. Ángel el Lie* 
D. José Manuel Zozaya Bermudes; tal era el sistema opresivo co- 
lonial en que nos tenían los Españoles» y por el que carecíamos 
de éste importantísimo articulo. Sea entre nosotros loable y eter- 
na, la memoria de Zozaya. 

T6m. IIL 8 



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54 
dra que te llama cacalotetl quemada, ó de la piedra 
que se llama tepetiatl. [a] 

CAPITULO XXII. 

De los que venden frutas y otras cosas de comer. 

El que trata en fruta vá por ella á dondo 
se cosecha, y después de traída, llévala á otros pueblos 
para vender, y cómprala toda junta para venderla po- 
co á poco ó por menudeo, y si tiene huerta de ella, 
procura el plantar ó trasponer los árboles de fruta, 
y cuando está bien sazonada, cógela para hacer di- 
neros de ella; vende cañas dulces, xilotes y mazor- 
cas verdes, y las desgrana á veces para hacer ta- 
males y tortillas de ellas. Vende también las mazor- 
cas tostadas y las tortillas de masa mezclada con 
miel, y los granos tostados envueltos con la misma, 
harina de maíz tostada y mezclada con la misma: pepi- 
tas de calabaza hervidas, y cascos de ésta cosidos, 
y otras comidas que están en la letra. Vende tam- 
bién unos herizos de fruta, una como nabos que 
llaman jicamas, ó sean raíces de árboles que son co- 
mo batatas y patatas silvestres, unas raíces comes- 
tibles llamadas tocimatl, pinas, fruta, y tzapotes de 
todas maneras, peruétanos, anonas [ó chirimollas,] ma- 
meyes, ciruelas [b] de todas maneras, guayabas, man- 
zanillas de la tierra, cerezas de cualquier especie, 

(a) Ya hoy se Tá haciendo común el uso del yeso, que fo- 
mentó el artífice D, Manuel Tolsa. 

(b) En el dia está este comercio muy aumentado con frutas 
esquisitas, muchas traídas de regiones remotísimas, como el man- 
go de la India que se coge en Villa de Córdo?a. Lo mismo di- 
go de las flores: los jardines de México reúnen flores de las cua* 
tro partes del mundo, éste comercio es debido á la ilustración del 
*'gI<V y libertad que gozamos. 



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55 
tanas amarillas, colorada*, blancas, y rosadas; ven- 
de también unos tomates pequeños dulces, que se 
renden por fruta. 

Pescadores. 

£1 que vende pescado es pescador, y para-pes- 
car suele usar redes y anzuelos, y en el tiempo de 
las aguas espera las avenidas de los ríos y toma 
los peces á menos, y para ganar su vida, suele ven- 
der camarones y pescados de todo género: vende 
también unas sabandijas del agua menudas como are- 
na, y las tortillas y tamales que se hacen de ellas, 
los huebos de pescado, los coguillos del agua co- 
mo pulgones cosidos, de que hacen también buñue- 
los prietos y larguillos, y unos gusanos blancos que 
son buenos para aves ó pájaros. 

Carniceros. 

El que trata en carne tiene ganado, caza y 
cria, y así vende carne de todo género, de gallinas, 
de conejos, de venados, de liebres, de ánsares, de 
patos, de pájaros, de codornices, y la de águila y 
de bestias fieras, y la del animalejo que trae sus hi- 
jos en una bolsa, [tlaquatzin] y la de los animales de 
Castilla, aves, vacas, puercos, carneros, cabritos: vén- 
dela cosida ó por coser, y la cecinada y asada de- 
bajo de tierra. El que no es fiel en esto, vende la 
carne podrida, hedionda aceda, ó mayugada, y por 
engaña? á los comprantes, dice ser comestible la car* 
ne de perro. 

Leñadores. 

El que trata en leña tiene montes, y para cor- 
tarla usa de hacha, conque la corta, raja, cercena, 
Í r parte, y la pone en rimero; vende todo género de 
eña, ciprés: cedro, pino: vende también morillos, poe* 



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56 
tes, pilares de madera, tablas, tajamaniles y tabla- 
zones, ya sean nuevas, ya sean viejas y podridas. El 
que vá por leña al monte, vende la de roble, de pi- 
no, de fresno, de madroños, y la que respenda y 
humea mucho; vende también leña trozada ó tron- 
cada y cortada á manos, y las cortezas de cedros 
y de otros árboles secos y verdes: vende también ja- 
ra, pencas de maguey, cañas secas, y tagarnos* 

CAPITULO XXIIL 

De los que hacen loza, ollas y jarros, y de los que fa- 
brican ehicuites y petacas. 

Olleros. 

El que hace loza, vende ollas, tinajas, cántab- 
ros, cantarillas, vacines, braceros, vacillos bruñidos, 
y todos los vasos de cualquiera manera, cucharas, 
casuelas, candeleras, unas están bien cosidas y otras 
mal: unas resquebrajadas del fuego, y otras medio 
cosidas, y porque no están bien sazonadas y tienen 
mal sonido, para que parezcan buenas y muy bien 
cosidas, échales alguna color encima, ó tíñelas con 
" amarillo. 

Que venden comales. 

El que vende comales que son tortas de bar- 
ro cosido para hacer las tortillas en ellas, moja muy 
bien la tierra y la soba y mezcla con el flojel de las 
espadañas, y estando así beneficiada, hace comales, 
adelgazándolos y allanándolos muy bien y acicalán- 
dolos, y después que están ya muy bien aparejados 
Eara coserse, mételos en el horno calentándole muy 
ien; y viendo que están bien cosidos, manda apa- 
gar el fuego del horno, y así los comales que ven- 
de, son buenos y tienen buen sonido, bien fornidos 
y recios, á las veces vende los que no están bien 



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57 
cosidos, medio prietos 6 de otro color, que tienen 
maJ sonido por estar quebrados, ó resquebrajados del 
fuego. 

Que venden cestos* 

£1 que trata en los cestos que se llaman chi- 
caites, antes que los haga echa las cañas en el agua, 
para que se remojen y humedezcan, y después las 
quiebra y así quebradas, pénelas en orden para ha- 
cer de ellas cestos, á las cuales hecha un cordonci- 
llo de nequen, y una caña partida por medio al re- 
dedor en el hondón por defuera. Los cestos que ven- 
den son hechos en diversas maneras; unos que tie- 
nen divisiones como escritorios, y otros que tienen 
las orillas almenadas y prolongadas, y otros que ha- 
cen para poner en ellos las tortillas, unos de los cua- 
les son bastos y otros bien hechos; vende también 
cestos grandes de cañas gruesas, y unos cestillos lla- 
nos, otros de estos son mal tejidos, flojos, gordazos, 
al fin mal hechos, [a] 

Que vende petacas. 

El que trata en petacas de mugeres, unas 
hace cuadradas, otras largas y altas, otras rollizas, 
ya sean de cañas ó de palmillas, ya de cuero ó de 
madera, todas bien hechas y bien tejidas. 

Que venden sai 

El que trata en sal, hácela ó la compra de los 
otros para revenderla, y para hacerla junta la tierra 
salitrosa, y después de junta, remójala muy bien y 
destílala 6 cuélala en una tinaja, é hace formas pa- 

(a) Hoy se hacen muy particulares de pita floja y pintada en 
1* cárcel de corte, con esquisitas labores. 



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58 
ra hacer panes de sal. El que revende la sal que 
compra de otros, llévala fuera para ganar con ella, 
y así no pierde ningún mercado de los que se ha- 
cen por los pueblos de su comarca, donde ven- 
de panes redondos ó largos, como panes de azúcar 
gordos y limpios sin alguna arena, muy blancos sin 
resabio, y á veces vende panes que lo tienen de cal, 
y es desabrida. Vende también á veces panes delga- 
Jos, arenosos; vende también sal gruesa, y que no 
sala bien, (a) 

CAPITULO XXIV. 

De ¡os que venden gallinas, huevos, y medicinas. 

Que venden huevos. 

El que trata en huevos suele criar gallinas 

3ue los ponen; vende también los de pato y de co- 
ornices, buenos y recientes, y de ellos unas veces 
hace tortillas, y otras algún guisado de cazuela. El 
que es mal tratante en esto, engaña vendiendo hue- 
bos podridos y de añades, cuerbos, auras, y de otras 
aves cuyos huevos no se comen. 

Que venden gallinas* 

El que trata en vender gallinas también cria 
las aves, y á veces cómpralas de otros para tornar- 
las á vender, ya sean de la tierra ó de Castilla, gor- 
das, tiernas, nuevas, pollos y gallos que tienen pa- 
pada. El que es mal tratante en esto, vende galli- 
nas viejas, duras, flacas y enfermas, que tienen pe- 
pita, mortecinas y hediondas. 

(a) En el barrio de Tlaltelolco se fabrica de esta sal que usan 
en las panaderías, es muy mala y pudre la dentadura. Es suscep- 
tible éste artículo de fomento, por medio de buenas j química* 
destilaciones. 



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59 

Oficial de navajas 

El oficial de navajas de la tierra, sácalas de 
piedra negra con un instrumento de palo, (a) estri- 
bando con los pies y con las manos, y cada vez 
hace saltar una nabaja de la misma piedra, y las 
que así saca, unas son para rapar la cabeza, y otras 
para otras cosas; unas salen de la superficie, y otras 
son de dos filos para raer los meollos de maguey 
para que manen, y algunas de estas navajas son blan- 
cas, otras jaspeadas, otras amarillas, y otras comu- 
nes que son buenas para raer las sedas y cerdas 
de puercos, cuando los matan después de chamus- 
cados. 



JBotii 



icarios* 



El que trata en cosas de medicina conoco 
las yerbas, raíces, árboles, piedras, el incienso de la 
tierra, y todas las cosas medicinales que sean raí- 
ces, y yerbas, de las cuales se trata en el libro on- 
ceno de cada género por sí; pénelas aparte en al- 
gún petate en el tianguiz. para vender. 

Los que hacen esteras. 

El que es oficial de hacer esteras, tiene mu- 
chas juncias ó hojas de palma de que hace los pe- 
tates, y para hacerlos, primero estiende los juncos 
en algún lugar llano para asolearlos, escoge los me- 
jores y pónelos en concierto, y de los petates que 
vende, unos son lisos pintados, y otros son de hojas 
de palma; de estas también se hacen unos cestos 
que llaman coiatompiatl [b] que son como espuertas, 

(a) Este invento ge há perdido de todo punto, de modo que 
se escita la curiosidad de saber como podrían sacarse tantas 7 
tan buenas navajas. 

(b) Hoy tompeates en Veraoroz y «a Oaxaca llaman tenate*; 



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«o 

vende también unas esteras de juncias gruesas y laN 

gas, unos de estos petates son bastos y ruines, y otros 
ndos y escogidos entre los demás; de los petates 
unos son largos y anchos, y otros cuadrados, largos, 
angostos y pintados: hace también y vende, unos 
asientos con espaldar, y otros para sentarse que son 
cuadrados; otros para cabezeras que son cuadrados, 
y largos, unos pintados y otros llanos sin labor. El 

3ue no es buen oficial de esto, vende esteras hechas 
e juncias y dañadas. 

Que hace cestos, 

El que es oficial de hacer cestos de cañas ma- 
cisas, ó el que los merca para venderlos poco apo- 
co, primero hiende las cañas, y después <fe partidas 
entretegelas: de ellas hace los cestos tegiéndolas muy 
bien, echándoles un bordo ó orilla, al rededor de la 
boca, unos hace redondos y largos, y otros anchos 
y angostos, y otros que tienen asiento por pie, y 
tapadera. 

Buhoneros, 

El buhonero que vende sartales de vidrio, vende 
también sartales de navajuelas labradas, y cristal blanco 
morado y del viril, de azabache y de otras cuentas 
de fruslera, y joyas fundidas de oro, como canutillos, 
y como bodoquillos; vende también las joyas de Cas- 
tilla, collares ó sartales, manillas que parecen como 
esmeraldas!, 6 cotno cristal blancos, amarillos, verdes, 
rubios, negros, azules leonados, colorados, verde obs- 
curo, morados, todos estos son teñidos y falsos* 

Que vende espejos. 

El que vende espejos es de los lapidarios, por- 
que también corta sutilmente piedras de espejo, y las 



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61 
raspa con el instrumento que llaman teuxaüi, y la 
asierra con un betún becho de estiércol de murcié- 
lagos, y púlelos en unas cañas macis as que se lla- 
man quetzalhutlatl; vende espejos de dos ases pulidos 
de ambas partes, y de una as solamente: espejos 
cóncavos todos muy buenos, y algunos de piedra blan- 
ca y negra, ya estos poco se usan, (a) 

Herreros y JÍgugeros. 

El que trata en agujas, fúndelas y limpíalas aci- 
calándolas muy bien: hace también cascabeles, agui- 
jillos, punzones, clavos, hachas, destrales, [ó hachas 
de dos cortes] azuelas, y escoplos, (b) 

Que venden uIli,goma. 

El que trata en la goma negra que se llama 
«&', que se derrite como torresnos puesta en sazón 
y no se torna á cuajar, tiene árboles de que la sa- 
ca; hace unas masas redondas, otras anchas, y otras 
delgadas y largas: és goma muy saludable, de ésta 
se hacen las pelotas conque juegan, que fácilmente 
saltan como las de viento, haciendo sonido semejan- 
te al de éstas, (c) 

Que vende escobas. 

El que vende escobas válas á coger al mon- 
te (d) con hoces, y véndelas en el tianguiz, siendo 
largas, recias, limpias, y algunas cercenadas las puntas. 

(a) Hoy ya no se conoce ninguna clase de éstos espejos; so* 
V> usamos de cristal de Europa que en México saben estañar. 

(b) Hoy es desconocido todo instrumento antiguo fundido en 
bronce para la agricultura y carpintería; solo se usan de fierro do 
Europa. 

(c) De éste comercio solo hay en la sierra de Orizava. 

(d) Las escobas delgadas que se usan en México, se cortan 
del monte del volcán de Popocatepetl, y las gordas del pedregal 
de S. Ángel, el cual es una erupción del volcán de Axusco» que 
se entra en el mar de Acapulco. 

Tám. III. 9 



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62 ^ 

Que yenden engrudo. 

El que vende engrudo primero saca las raí- 
ees de que se hace, y habiéndolas sacado, limpíalas 
y mójalas ó machúcalas, y después de esto, sácalas 
al sol, y estando seca3, muélelas bien: algunas ve- 
ces engaña con el engrudo, porque sus raíces van 
mal molidas, y mézclalas con cañas de maíz des- 
pués que están- muy bien secas, y con granos del 
mismo ó de frisóles bien molidos, con los cuales mez- 
clado el engrudo parece bueno. 

Que vende resina. 

El que vende resina ó dorisera, si es buen 
hombre, vende la que es buena que no tiene algu- 
na mistura, y si es mal hombre, vende la que es 
aparente y no es verdadera: mézclala ó envuélvela 
con harina de frisóles ó de maíz. 

Cañutos de humo. 

El que vende cañutos para chupar humo, (a) 

firímero corta las cañas y las desnuda ó monda de 
as ojas limpiándolas muy bien, y muele el carbón 
bien molido, con el cual siendo mojado emborra los 
cañutos, y después algunos los pinta, y otros los ha- 
ce dorados; algunos de estos son llanos que no lle- 
van pintura, y muy largos, bien embarrados con el 
carbón molido, ó bien emblanquecidos con la gre- 
da que les echan ensima del carbón, ó muy relu- 
cientes con el oro conque los doran; otros hay que 
tienen pintura encubierta que no se vé, sino cuan— 
5 do se van gastando con el fuego: otros están jas- 

(a) Ya no ge Usan para chupar* solo para zahumerios de alta- 
res en la quaresma. Para las fiestas de Dolores se venden en el 
portal de las flores de México, y algunos se confeccionan de muy 
exquisitos aromas» mezclados y remolidos con el carbón» Uámanles 
Pebete*. 



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63 
peadoe, y otros hay donde están pintadas flores, pes* 
cados, águilas o>c: unos se hacen para venderlos en 
el tianguiz, los cuales son comunes y mal hechos, y 
se les cae fácilmente el carbón conque están em- 
barrados. Hay muchas maneras de estos cañutos, y 
ee hacen de muchas y diversas especies de yerbas 
olorosas, molidas y mezcladas, unos con otras con- 
que los tupen muy bien de rosas, de especies aro- 
máticas, del betún llamado cbapuputli, y de hongos 
de rosa llamada poiomatli y de otras. 

Chapuputli quid.? 

£1 chapuputli [a] es un betún que sale de la 
mar, y es como pez de Castilla que fácilmente se 
deshace, y el mar lo echa de sí con las hondas, y 
esto ciertos y señalados dias, conforme al crecien- 
te de la luna; viene ancha y gorda á manera de 
manta, y ándanla á coger á la orilla, los que mo- 
ran junto al mar. Este ohapuputli es oloroso, y apre- 
ciado entre las mugercs, y cuando se ech¿ en el 
fuego, su olor se derrama lejos. 

Hay dos maneras de éste betún; el uno es del 
conque se mezcla la masa ó la resina olorosa, que 
'se mete en los cañutos conque dan buen, y trascen- 
dente olor. El otro es de la pez que mascan las mu- 
geres llamada tzictli^ (b) y para que la puedan mas- 
car, mézclanla con el axin r con el cual se ablanda, 
de otra manera no se puede mascar antes se des- 
hace: la mayor parte de las qiíe lo mazcan, son las 
muchachas y mosas que ya son adultas y mugeres; 
pero no lo mascan todas en público, sino las sol- 
teras y doncellas, porque las ¿asadas y viudas, da- 
do caso que lo masquen, no lo hacen en público si- 

fa) Conocido hoy por chapopote, 6 chicle prieto. 
' (b) Este se faca de la kobe del chicozapote y es blanco, abu*» 
fe en Jalisco* 



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«4 

no en sus casas; y las que son públicas mugeres, 
sin vergüenza alguna, lo andan mascando en todas 
partes, en las calles, en el tianguiz, sonando las den* 
telladas como castañetas: las otras mugeres que no 
6on públicas si lo mismo hacen, no dejan de ser no- 
tadas de malas y ruines por aquello. La causa por 
que las mugeres mascan el izictU, es para echarla 
reuma, y también porque no les hieda la boca, ó por- 
que el mal. hedor que ya tienen no se sienta, y por 
aquello sean desechadas* Los hombres también mas- 
can el tzictti para echar la reuma, y para limpiar 
los dientes; empero hácenlo en secreto. Los que son 
notados de vicio nefando, sin vergüenza lo mascan, 

Ítiénenlo por costumbre andarlo mascando en pú- 
lico; y los demás hombres si lo mismo hacen, ñú- 
tanlos de somáticos. Este betún mésclase con el co- 
pal ó incienso de la tierra, y con la resina odorí- 
fera, y así mesclado, hace buenos zahumerios. 

Axin quid.? 

El ungüento amarillo llamado axin tiene lo 
siguiente: que es muy. amarillo, blando y cálido; este 
axin se hace de unos cuquillos como moscas que na- 
cen en el árbol que se dice axquavitl^ cuyas moscas 
las comen, y ponen huevos de que se engendran loa 
dichos, y como van creciendo páranse redondillos, j 
siendo grandecillos, sacúdenlos del árbol y cogenlos 
para coserlos, y estando cosidos, de ellos esprimen 
el axin que es como ungüento amarillo, y lo envuel- 
ven con cascaras de mazorcas de maíz. 

Calidades y virtudes de éste axin. 

La calidad de este axin es ser caliente, se- 

ñun dicen los que lo han espcrimentado, y tan ca- 
ente que parece fuego, con él se untan los pies 
los caminantes para guardarlos del frio r y que no se 



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65 
hagan grietas; ablanda ó aplaca la gota, poniéndo- 
lo sobre la parte donde se siente tal dolor: untan 
también los labios con él para que no se hiendan. Pa- 
ra que sea bueno contra la gota, mésclase con una 
7 yerba molida que se dice cobtzitzicaztU, y para que 
sea bueno contra el frió, mésclase con cisco porque 
no se derrita; también es bueno contra las cámaras 
que no se pueden estancar; primero será necesario 
coserlo muy bien, y estando un poco blando y tibio, 
con el echarán la melecina al enfermo que . las tie- 
ne, y con esto se estancarán fácilmente las dichas 
cámaras. 

Clases de tzictli. 

Hay un género de tzictli que se llama por es- 
tos nombres: kpetzictli, tacañaUzicth, que es tanto, co- 
mo si dijésemos tzictli agreste: este también se mas- 
ca como el otro ya referido, salvo que no es ne- 
gro sino amarillo como la cera; cuando se masca 
no se siente algún dolor de la cabeza, antes le ale- 
gra siéndole dulce ó sabroso. £1 otro género de tzic- 
tli que es del chapuputli, mascándose fatiga á la ca- 
beza. El tepetzictli es una yerba, y déla raíz de ella 
se toma este betón. 

CAPITULO XXV. 

De los que venden candelas^ bolsas, cintas. 

Candeleros. * 

El que trata en candelas tiene de oficio lo 
siguiente: saber adobar la cera, derretir, emblanquear, 
lavar, coser, y hervir, y después que está derretida, 
echarla sobre el pavilo, arrollarla con tabla, y so- 
bre otra mezclar camisas de cera negra dentro de 
la blanca, y poner los pavilos. Vende también las can- 
delas de cera de cualquier color que sean, blancas, 



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€6 
amarillas, prietas, y de las que son falsas, y de las 
que tienen gordo pavilo, unas de las cuales son li- 
sas 6 bruñidas, otras atolondronadas, unas delgadas 
y otras gordas. 

Que trata en bolsas. 

El que trata en bolsas, córtalas primero, có- 
selas muy bien, y échales cerraderos de cuero ó de 
cordones, ya sean de esto ó de manta; unas son an- 
chas, grandes y capaces, y otras son angostas y chi- 
quitas. 

Que vende talabartes. 

£1 oficial de cintas ó talabartes cuando los 
corta, unos son angostos y otros anchos, á todos les 
•hecha evillas para ceñirse; otros corta angostos y 
• gordos, otros ni muy anchos ni muy angostos, unos 
-amarillos, otros blancos, otros negros, otros yermé- 
jos ó colorados. 

Zapateros. 

El zapatero corta primero los zapatos, y des- 
pués échales suelas y cócelas apretándolos muy bien; 
unos son angostos y otros anchos, bien hechos y pu- 
lidos que son para señores 

Buhonero. 

El buhonero compja junto para tornar á ven- 
der por menudo, como son papel, tigeras, cuchillos, 
agujas, paños, lienzos, orillas, manillas, cuentas, y otras 
cosas muchas qne él puede comprar junto. 

Las que embarran la cabeza. 

La que embarra las cabezas con unas yer- 
bas llamadas xiuhquilitl, que son buenas contra las 
enfermedades capitales, tiene por oficio buscar el bar- 



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67 
76 negfo, y traerlo al tianguis para ponerlo en la 
cabeza á los que lo quieren, y echar encima las di- 
chas yerbas estando molidas y mezcladas con las ho- 
jas de un árbol que se dice vixachi [6 huizacbi,] y 
con la corteza llamada quauhtepuztli: á veces vende 
el barro mezclado solamente con las dichas hojas 
y con la corteza sin las dichas yerbas. 

Que venden plumas hiladas con algodón* 

La que vende plumas hiladas, suele criar mu- 
chas aves de que pela las plumas, y peladas envuél- 
velas con greda, y quita las de arriba y las que es- 
tán debajo, que son muy blandas como algodón, y 
hace todo lo siguiente: que hila pluma, hila parejo, 
hila atramuexos, hila mal y bien torcido, tuerce la 
pluma, hila neauen con huso, conque hilan las mu- 
gares otomis, fula con torno la pluma pelada y tor- 
cida: hila también la pluma de pollos, y también la 
de ánzares mociñas, la de añades, la de estos del 
Perú, la de labancos y de gallinas. 

Que vende yerbas comestibles. 

La que vende yerbas de comer, algunas de 
ellas las planta, y otras las coje en el campo al tiem- 
po de las aguas; y de cualquier especie ó manera 
que sean, todas las vende como sean comestibles, 
cuyos nombres están declarados en el libro onceno 
capítulo sétimo, como son las hojas de las matas del 
chile, bledos, acederas [ó acelgas,] mastuerzo, poleo, 
y otras yerbas buenas para comer. 



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CAPITULO XXVL 

De las que venden atuüi y cacao hecho para beber, te- 
quixquitl,y salitre. 

Las que venden atulli. 

El que vende atulli que es mazamorra, vénde- 
lo 6 caliente ó frió: el caliente se hace de masa de 
maíz molido ó tostado, ó de Jas tortillas y escoba- 
jos de las mazorcas quemadas y molidas, mezclán- 
dose con frísoles y agua de maíz aceda, ó con axi % 
agua de cal ó con miel £1 que es frío, hácese de 
ciertas semillas que parecen linaza, y con semilla de 
cenizos y de otras de otro género, las cuales se 
muelen muy bien primero, y así el atulli hecho de 
estas semillas, parece ser cernido, y cuando no es- 
tán bien molidas, hacen un atulli que parece tiene 
salvado, y á la postre le echan encima para que 
tenga sabor, axi ó miel. 

Que venden cacao hecho. 

La que vende cacao hecho, muélelo prime- 
ro en este modo, que la primera vez quiebra ó ma- 
chuca las almendras: la segunda vez van un poco 
mas molidas: la tercera y postrera vez muy molidas, 
•mezclándose con granos de maíz cosidos y lavados, 
y hecho esto, les echan agua en algún vaso; si les 
echan poca, hacen lindo cacao, y si mucha, no ha- 
cen espuma, y para hacerle bien hecho se hace y 
guarda lo siguiente: conviene á saber, que se cuela, 
después de colado se levanta para que chorree, y con 
esto se hace la espuma y se echa á parte, y á ve- 
ces espésase demasiado, y mézclase con agua des- 
fmes de molido; y el que lo sabe hacer bien hecho, 
o vende bueno y lindo, y tal que solo los señores 
le beben; es blando, espumoso, vermejo, colorado y 
puro, sin mucha masa: á veces le echan especies aro- 



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£9 

máticas y aun miel de abejas, y alguna agua rosa- 
da; y el cacao que no es bueno tiene mucha ma- 
sa y agua, y así no hace espuma sino espumarajos. 

Que vende salitre, greda y yeso. 

El que vende salitre amontónalo en el lugar 
donde hay copia de él, y vende el que es blanco, 
colorado que tiene costras T amarillo, ó el que es me- 
nudo, y todo es viscoso ó blandujo. £1 que vende 
greda, amásala con las manos y la cuese, y así se 
nace fofa y hueca. £1 yeso cocido es piedra que se 
saca de las venas donde se forma, (a) 

Que venden piciete. 

El que vende piciete, muele primero las ho- 
jas de él, mezclándolas con una poca de cal, y asi 
mezclado estrégalo muy bien entre las manos; al- 
gunos lo hacen del incienso de la tierra, y puesto en 
la boca, hace desvanecer la cabeza ó emborracha: 
hace también digerir lo comido, y hace provecho 
para quitar, el cansancio, (b) 

CAPITULO XXVII. 

De iodos ios miembros esteriores i interiores, asi del 
hombre como de ¡o muger. 

De este capítulo no tradujo en lengua cas- 
tellana alguna cosa el Autor, porque en lugar de la 
traducción de él, puso el dicho Autor la relación si- 
guiente, la cual es digna de ser notada, y mas gus- 
tosa, que pudiera ser la declaración del testo.- 

C a ) Hasta lá venida del estatuario D. Manuel Tolsá, no se 
comenzó 6 hacer uso en México del yeso en las obras de alba- 
ñiJeríi, és-. .decir por los anos de 1796 y siguientes: suplíanlo con 
cal j arena muy fina: hoy es articulo de gran comercio. 

W •• Causa porque lo usaban los caminantes, y aun hoy los in- 
dios ^se refriegan hortiga en las piernas cuando caminan 

Tám. III. 10 



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70 

RELACIÓN DEL AUTOR 

digna de ser notada. 

Después de haber escrito las habilidades y ofi- 
cios que estos mexicanos naturales tenian en tiem- 
po de su infidelidad, cuenta los vicios y virtudes que des- 
pués acá han -adquirido. Cuanto á lo primero, tene- 
mos por esperiencia que los oficiales mecánicos son 
hábiles para aprenderlos y usarlos, según que los es- 
pañoles los usan, como son oficios de geometría, 
que es edificar, pues los entienden y saben, y hacen 
como los españoles también el oficio de albañilería, 
cantería y carpintería: también los oficios de sastres, 
• zapateros, sederos, impresores, escribanos, lectores, 
contadores, músicos de canto llano, y de canto de ór- 
gano, tañer flautas, chirimías, sacabuches, trompetas, 
órganos: saben gramática, lógica, retórica, astrología 
y teología; todo esto tenemos por esperiencia que tie- 
nen habilidad para ello, y lo aprenden, lo saben y 
lo enseñan, y no hay arte alguna^ que no tengan ha- 
bilidad para aprenderla y usarla. En lo que toca que 
eran para mas en los tiempos pasados, así para el 
regimiento de la república como para el servicia de 
los dioses, es la causa, porque tenian el negocio de 
su regimiento conforme á la necesidad de la gente, 
y por esto los muchachos y muchachas, criábanlos 
con gran rigor hasta que eran adultos, y esto no 
en casa de sus padres pprque no eran poderosos pa- 
ra criarlos como convenía cada uno en su casa, si- 
no que por esto los criaban de comunidad, debajo de 
maestros muy solícitos y rigorosos, los hombres á su 
parte, y las mugeres á la suya. Allí los enseñaban 
como habían de honrar á sus dioses,. y como habían 
de acatar y obedecer á la república y á los regido- 
res de ella: tenian bravos castigos para penar á los 
. que no eran obedientes y reverentes á sus maestros, 



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71 

y en especial se ponia gran diligencia en que no be- 
biese uclli, la gente que era de cincuenta anos aba- 
jo; poníanlos en muchos ejercicios de noche y de dia, 
y criábanlos en grande austeridad; de manera que 
los vicios é inclinaciones carnales, no tenian seño- 
río en ellos así en los hombres como mugeres. Los 
que vivían en los templos tenian tantos trabajos de 
noche y de dia, y eran tan abstinentes que no se 
les acordaba de las cosas sensuales. Los que eran 
del ejercicio militar eran tan continuas las guerras 
que tenian los unos con los otros, que muy poco 
tiempo cesaban de ellas y sus trabajos. Era esta ma- 
nera de regir muy conforme á la filosofía natural y^ 
moral, porque la templanza y abundanza de esta tier- 
ra, y las constelaciones que en ella reinan, ayudan 
mocho á la naturaleza humana para ser viciosa y 
ociosa, y muy dada á los vicios sensuales; y la filo- 
sofía moral enseñó por esperiencia á estos natura- 
les, que para vivir moral y virtuosamente, era nece- 
sario el rigor, austeridad, y ocupaciones continuas» 
en cosas provechosas á la república. Como esto ce- 
só por la venida de los españoles, y porque ellos der- 
rocaron y echaron por tierra todas las costumbres y 
maneras de regir que tenian estos naturales, y qui- 
sieron reducirlos á la manera de vivir de España, 
así en las cosas divinas como en las humanas, te- 
niendo entendido que eran idólatras y bárbaros; per- 
dióse todo el regimiento que tenian: necesario fué 
destruir todas las cosas idolátricas, y todos los edi- 
ficios, y aun las costumbres de la república, que es- 
taban mezcladas con ritos de idolatría, y acompa- 
ñados con ceremonias y supersticiones, lo cual ha- 
bía casi en todas las costumbres que tenia la repú- 
blica conque se regia, y por esta causa fué necesa- 
rio desbaratarlo todo, y ponerlos en otra manera de 
policía, de modo que no tuviesen ningún resabio de 
cosas de idolatría* Pero viendo, ahora que esta ma- 

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72 

ñera de policia cria gente muy viciosa, de muy ma- 
las inclinaciones, y muy malas obras, las cuales los 
haee á ellos odiosos á Dios y á los hombres, y aun 
los causa grandes enfermedades y breve vida; será 
menester poner remedio, y parécenos á todos* que 
la principal causa de esto es la borrachera, que co- 
mo cesó aquel rigor antiguo de castigar con pena 
de muerte las embriaguezes, aunque ahora se casti- 
gan con azotarlos, trasquilarlos, y venderlos por es- 
clavos por anos 6 por meses; no es suficiente cas- 
tigo para cesar de emborracharse, y aun tampoco 
las predicaciones muy frecuentes contra éste vicio, 
ni las amenazas del infierno bastan para refrenarlos, 
y son estas borracheras tan destempladas y perju- 
diciales á la república, á la salud y salvación de 
los que las ejercitan, que por ellas se ' causan mu- 
chas muertes, pues se matan los unos á los otros 
estando borrachos, se maltratan de obras y de pa- 
labras, y se causan grandes disenciones en la re- 
pública, y los que la rigen se deshonran y se amen- 
guan, hacen grandes faltas en sus oficios, y los juz- 
gan por indignos de ellos; y aun por este vicio son 
tenidos por indignos é inhábiles para el sacerdocio; 
y también porque la continencia ó castidad que es 
necesaria á los sacerdotes, no son hábiles para guar- 
darla en especial los borrachos. A los principios se 
hizo esperiencia de hacerlos religiosos, porque nos 
parecia entonces que serian aptos para las cosas ecle- 
siásticas, y para la vida religiosa, y así se dio el 
hábito de S. Francisco á dos mancebos indios los 
' mas hábiles y recogidos que entonces habia, y que 
predicaban con gran fervor las cosas de nuestra san- 
* ta Fé Católica á sus naturales; y pareciónos, que si 
aquellos vestidos de nuestro hábito, y adornados con 
las virtudes de nuestra santa religión franciscana, 

Predicasen con aquel fervor que predicaban antes, 
arian grandísono frutó ep las ánimas, luego que tu* 



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73 

jtiesen cd hábito, y los ejercitasen en las cosas de 
esta santa religión: hallóse por espcriencia que no 
eran suficientes para tal estado, y así se les quita*» 
ron los hábitos, y nunca mas se ha recibido indio 
.en la religión, ni aun se tienen por hábiles para el 
sacerdocio. En este tiempo como aun los religioso? 
no sabian la lengua de estos naturales, como me- 
jor podian instruían á los que les parecían hábiles y 
recogidos, para que ellos predicasen delante de los 
religiosos al pueblo; pero después que estos supie- 
ron la lengua y comenzaron á predicar, quitáronlos 
de la predicación, por bajos que hallaron en ellos, 
en mostrarse en presencia de los religiosos hones- 
tos y recogidos, no siendo tales; cosa quo ellos sa- 
ben muy bien hacer, y no me maravillo tanto de las 
tachas y dislates de los naturales de esta tierra, por- 
que los espadóles que en ella habitan, y mucho mas 
los que en ella nacen, cobran estas malas inclina.- 
ciones muy al propio de los indios: en el aspecto 

Íarecen españolea, v. en las condiciones no lo son. 
ios que son naturales españoles, si no tienen mucho 
aviso, á pocos años andados de su llegada á esta 
tierra se hacen otros, y esto pienso que lo hace el 
clima ó constelaciones de esta tierra; pero es gran 
vergüenza nuestra que los indios naturales, cuerdos 
y sabios antiguos, supieron dar remedio á los da- 
. ños que esta tierra imprime en los que en ella vi- 
ven, oviando á las cosas naturales con contrarios 
. ejercicios, y nosotros nos vamos al agua abajo de 
.. nuestras malas inclinaciones; y cierto se cria una 

Senté asi española como indiana, que es intolerable 
e regir, y pesadísima de salvar, (a) Los padres y las 

(a) Sobre el contenido de las observaciones del P. Sahagun, re- 
' comiendo á mis lectores el articulo Americanos del diccionario geo- 
gráfico de Alcedo, que se insertó en la Enciclopedia francesa tra- 
* ¿rada al castellano; alli se demuestra que estos males tienen su 
origen precisamente en la educación mimamada que aquí se dáá 



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74 
madres no se pueden entender con sus hijos é hi- 
jas, para apartarlos de los vicios y sensualidades que 
esta tierra cria: buen tino tuvieron los habitadores 
de ésta región antiguos, en que criaban sus hijos é 
hijas con la potencia de la república, y no los de- 
jaban criar á sus padres; y si aquella manera de re- 
gir no estuviera tan inficionada con ritos v supers- 
ticiones idolátricas, . paréceme qué era muy buena; y 
sí limpiada de todo lo idolátrico que tenia, y hacién- 
dola del todo cristiana, se introdujese en esta repú- 
blica indiana y española, cierto sería gran bien, y 
seria causa de librar así é v la una república como á 
la otra, de grandes males y trabajos á los que ri- 
gen. Ya tampoco nosotros no -nos podemos aguan¿- 
tar con los que se crian en ias escuelas, porque có- 
mo no tienen aquel temor y sujeción que antigua- 
mente tenían, ni los criamos con aquel rigor y aus- 
teridad que se criaban en tiempo de su idolatría, no 
tse sujetan ni se enseñan, ni toman lo que les acon- 
sejan, como si estuvieran en aquella empresa pesa- 
da de los viejos antiguos. A los principios como ha- 
llamos que en su república antigua, criaban los mu- 
chachos y muchachas en los templos, y allí los -dis- 
ciplinaban y enseñaban la cultura de sus dioses y la 
sujeción á su república; tomamos aquel estilo de criar- 
los en nuestras casas, y dormían en una que para 
ellos estaba edificada junto á la nuestra, donde los 
enseñábamos á levantarse á la media noche, y á de- 
cir los maytines de nuestra Señora; y luego de ma- 
ñana las horas, y aun los enseñábamos á que de 
noche se azotasen, y tuviesen oración mental; pero 

los hijos, debida sobre todo á la abundancia en que se crian, no 
menos que á la nulzora del clima. Hoy la desmoralización ea ge- 
neral y se atribuye al trastorno de, ideas, pues, se há equivocado 
la libertad con el libertinaae, la superstición con la fisolosofia re- 
guiada por la razón y la verdadera piedad* Léase la Devoción «• 
guiada del Sabio Muratori, 



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75 

tomo no se ejercitaban éñ los trabajos cqrporales 
como solían, y como demanda la condición de su 
briosa sensualidad, también comían mejor de lo que 
acostumbraban en su república antigua, porque ejer- 
citábamos con ellos la blandura y piedad que entre 
nosotros se usa; comenzaron á tener bríos sensua- 
les, y á entender en cosas de lascivia, y así los echa- 
mos de nuestras casas para que se fuesen á dormir 
á tas de sus padres, y venian á la mañana á las es- 
cuelas á aprender á leer, escribir y cantar, y esto es 
lo que ahora se usa. Pero como se han venido re- 
lajando de poco en poco estos ejercicios, y entre 
ellos casi no hay quien tenga orgullo é industria pa- 
ra por ei enseñar estas cosas; si nosotros lirismos 
no entendemos en ellas, no hay va en las escuelas, 
de nuestras casas quién á derechas enseñe á leer, 
escribir, cantar, y á las otras cosas de música, por lo que 
casi todo se vá cayendo. También se hizo espe rienda 
en las mugeres, para ver si como en el tiempo de 
la idolatría habia monasterios de ellas, que servían 
en los templos y guardaban castidad, serían hábiles 
para ser monjas y religiosas de la religión cristia- 
na y guardar pepetua castidad; y á este propósito 
se hicieron monasterios y congregaciones de muge- 
res, y fueron instruidas en las cosas espirituales, y 
muchas de ellas supieron leer y escribir, y las que 
-nos parecían que* estaban biea instruidas en la fé, y 

• eran matronas de buen juicio, las hicimos preladas 
, de las otras, para qué las rigiesen y enseñasen en 

• las cosas de la cristiandad, y de todas las buenas 
costumbres; y cierto á los principios tuvimos opinión 
que ellos serían hábiles para sacerdotes y religiosos, 

-.y ellas para monjas y religiosas; pero engañónos e ti- 
ta, pues "por experiencia entendimos que por enton- 
ces no eran capaces de tanta perfección; y así ce- 

. só la congregación y monasterios que á los princi- 

• píos intentábamos; ni aun ahora vemos indicios pa- 



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76 
ra' que esto negocio se pueda* efectuar. Hízose tanw 
bien á los principios una diligencia en algunos pue* 
blos de ésta Nueva Epaña donde residen los reli* 
giosoe, como fué en Cholulla y en Vexotzinco frc<, 
que los que se casaban los poblaban por sí junto á 
los monasterios, y allí moraban, y de allí venían to- 
dos á misa cada dia al jqaonastesio, y les predica- 
ban el cristianismo, y el modo de la cohabitación 
matrimonial, y era muy buen medio éste para sacar- 
Jos de la infección de la idolatría, y otras malas 
.costumbres que se les podían pegar de la conversa- 
ción de sus padres; pero duró poco, porque ellos hi- 
cieron entender á los mas de los religiosos, que to- 
da la idolatría con todas, sus , ceremonias yeitos, es- 
taba ya tan olvidada, que no había para que tener 
.este recatamiento, pues que todos eran bautizados y 
ciervos del verdadero Dios; y esto fué falsísimo como 
.después acá lo hemos visto muy claro, que ni aun 
-ahora cesst de h&ber muchas heces de idolatría, de 
borrachería, y de muchas malas costumbres, lo cual 
:¿e hubiera remediado si aquel negocio fuera adelan- 
te como se comenzó; y si domo fué en pocas par- 
rtes hubiera sido en todas y perseverara hasta aho- 
jra: ya casi está imposibilitado de remediarse. Fueron 

S andes los trabajos y perplejidades, que tuvieron á 
3 principios para casar á los casados, y que tenían 

^.muchas mugeres, para darles aquellas que el dere- 
cho manda que tomen, porque para ecsaminar los pa- 

rrentezcos, y saber cuál fué la primera para dársela, 
nos vimos en un laverinto de gran dificultad, porque 

k ellos mentían en decir cual fué la primera, y ha- 
cían embustes para casarse con aquellas á quienes 

.ellos tenían * m^s afición; y para saber con etialh*» 
bian hecho la ceremonia que usaban cuando toma- 
ban muger lejítima» fué necesario revolver y saber 
muchas ceremonias y ritos idolátricos de la infido— 
lidad; y como sabíamos poca lengua, casi nunca caí— 



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77 
mos bien en la cuenta como ahora lo habernos en* 
tendido. Acerca de los otros sacramentos como fué 
el de la confesión y comunión, ha habido tanta di- 
ficultad en ponerlos en el camino derecho de ellos, 
que aun ahora hay muy pocos que vayan via rec- 
ta á recibirlos como se debe, lo cual nos dá gran fatiga 
el mucho conocimiento que tenemos" de lo poco que han 
aprovechado en el cristianismo. A los principios ayudá- 
ronnos grandemente los muchachos, así los que criá- 
bamos en las escuelas, como los que se ensenaban 
en el patio; porque como al tono de lo antiguo criá- 
bamos á los hijos de los principales dentro de nues- 
tras escuelas, allí los enseñábamos á leer, escribir, 
y cantar, y á los hijos de los plebeyos, los enseñá- 
bamos en el patio la doctrina cristiana; juntábanse 
gran copia de ellos, y después de haberse enseña- 
do un rato, iba uno ó dos frailes con ellos, y su-# 
bíansc en un Cu, y derrocábanlo en pocos dias, y así 
fie derrocaron en poco tiempo todos los Cues, pues 
no quedó señal de ellos, y otros edificios de los ído- 
los dedicados á su servicio, (a) Estos muchachos sir- 
vieron mucho en este oficio, los de dentro de casa 
ayudaron eficazmente para estirpar los ritos idolá- 
tricos que de noche se hacían, y las borracheras y 
areytos que en secreto celebran y también de noche á 
honra de los ídolos, porque de dia estos espiaban don- 
de se habia de hacer algo de esto de noche, y en 
la misma á hora conveniente, iban con un fraile 6 
dos, sesenta ó cien de estos criados de casa, yda- 
i>an secretamente sobre los que hacían alguna cosa 
de las arriba dichas, como es idolatría, borrachera 
ó fiesta, y aprendíanlos y atábanlos, y llevábanlos al 

(t) Por tal motivo no fe presentan ni aun vestigios de lo que 
fué México, y á muchos parece fabulosa la historia de su .grande- 
za. Este sistema de destrucción se siguió por loe españoles en 
los tres siglos de su bárbara dominación en toda la América» 

Tám. UL 11 



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78 

monasterio donde los castigaban, y hacían peniten- 
cia, los enseñaban la doctrina cristiana, y los hacían 
ir á maitines á la media noche y se azotaban, y 
esto por algunas semanas* hasta que ellos estaban ya 
arrepentidos de lo que habían hecho, y con propo- 
sito de no hacerlo mas, y así salían de allí cate- 
quizados y castigados, y de ellos tomaban ejemplo 
los otros, y no osaban hacer semejante cosa, y si la 
hacían luego caían en el lazo, y los castigaban co- 
mo dicho és. Fué tan grande el temor que toda 
la gente popular cobró de estos muchachos que con 
nosotros se criaban, que después de pocos dias, no 
era menester ir con ellos ni enviar muchos cuando 
se hacia alguna borrachera de noche, pues envian- 
do diez ó doce de ellos, prendían y ataban á todos 
los de la fiesta ó borrachera, aunque fuesen ciento 6 
doscientos, y los traían al monasterio para hacer pe- 
nitencia, y de esta manera se destruyeron las cosas 
de la idolatría; pues nadie en público ni de mane- 
ra que se pudiese saber, osaba hacer nada que fue- 
se de cosas de idolatría, ó de borrachera ó fiesta. 
Cuando ellos querían hacer alguna para su rego- 
cijo temporal, 6 convidar á sus parientes y amigos, 
hacíanlo con licencia de los religiosos, protestando 
primero que ninguna cosa de idolatría ni de otra 
ofensa de Dios había de haber en el negocio. Des- 
pués acá cesó aquella solicitud que los religiosos te- 
nían en las cosas ya dichas; porque públicamente no 
parecía cosa ninguna que fuese de castigo, y ellos 
perdieron el temor que á los principios tenían, por- 
que también los que se criaban en casa, dejaron de 
dormir y comer dentro de ella, y ahora lo hacen 
en casa de sus padres; y aunque ven y saben al- 
gunas cosas idolátricas Ó de borracheras, no las osan 
decir. También se há prohibido á los religiosos, que á 
ninguno encierren ni castiguen en sus casas por ningún 



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79 
delito, (a) De esta manera ellos cantan, se embor- 
rachan, y hacen sus fiestas cuando quieren y como 
quieren, y cantan los cantares antiguos que usaban 
en el tiempo de su idolatría, no todos sino muchos, 
y nadie entiende lo que dicen por ser sus cantares 
muy cerrados; y si algunos de éstos usan que ellos 
hayan hecho después acá de su convertimiento, en 
que se trata de las cosas de Dios, y de sus santos, 
van envueltas con muchos desatinos y heregias, y aun en 
los bayles y areytos se hacen muchas cosas de sus 
supersticiones antiguas, y ritos idolátricos; especial- 
mente donde no reside quien los entienda.' Entre los 
mercaderes mas comunmente pasa esto, cuando ha- 
cen sus fiestas, convites y banquetes: esto vá ade- 
lante, y cada dia se empeora, y no hay quien procu- 
re remediarlo porque no se entiende sino de pocos, 
y ellos no lo osan decir. Las cosas de la borrachera 
también cada dia se empeoran, y los castigos que se ha- 
cen no son de manera que el negocio se remedie, 
mas antes de que se aumente; bien es verdad 
que algunos «de los muchachos que se criaban 
en nuestras casas á los principios, porque nos de- 
cían las cosas que sus padres hacian de idolatría 
siendo bautizados, y por ellos les castigábamos, los 
mataban sus padres, (b) y otros los castigaban recia- 
mente, y aun ahora habiendo sabido que pasan al- 

(a) Hasta el reinado de Carlos III no se cumplió con esta 
providencia» quitándoles los curatos á los frailes* Es verdad que 
liabia en esto sus demasías; pero también resultaban bienes á los 
mismos indios. Los frailes fueron los mas tenaces perseguidores 
de la idolatría, y propagadores del culto cristiano: véanse sus 
Iglesias y culto, quedan testimonio de esta verdad* 

(b) Bien sabida es la historia del niño Cristobalüo de Tlax- 
cala, cuyo padre le dio muerte porque no quiso tornar á la Ido- 
latría á que lo inducía» y temia que lo denunciase á los PP. Fran- 
ciscanos que lo educaban; por tal motivo su cadáver se Jiá vene- 
rado como de un santo mártir. £1 dia primero de enero de 1535, 
fueron quemados los templos de Texcoco que los había hermosos 



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80 

gunas cosas dignas de repreension y de castigó, y las 
repreenderoos en los pulpitos, comienzan á rastrear 
á los que las hacen, para saber quien fué el que dio 
noticia de aquello que se reprendió en el pulpito, y 
casi siempre caen con la persona, y los castigan ma- 
lamente con solapacion y disimulación, cargándoles 
la mano en los servicios corporales y personales, y 
haciéndoles otras vejaciones de que los pasientes ni 
se pueden quejar, ni se saben remediar; quéjanse— 
nos en secreto, y con habernos conjurado que nin- 
.guna cosa digamos de lo que nos dicen, por no pade- 
cer mayores agravios, así tenemos necesidad de callar, 
y encomendar á Dios los negocios para que los remedie. 
Hemos recibido y aun recibimos en la plan- 
tación de la fé en estas partes, grande ayuda y mu- 
chedumbre de aquellos á quienes hemos enseñado la 
lengua latina. Estas gentes no tenian letras ni caraca- 
teyes algunos, ni sabian leer, ni escribir, comunicá- 
banse por imágenes y pinturas, y todas las antigua- 
llas suyas y libros que tenian de ellas, estaban pin- 
tados con figuras é imágenes de tal manera, que sa- 
. bian y tenian memorias de las cosas que sus ante- 
pasados habian hecho y dejado en sus anales, por 
mas de mil años atrás, antes que viniesen los españo- 
les á esta tierra. De estos libros y escrituras los 

y torreados» y las vestiduras gentílicas de los sacerdotes. En és- 
te tiempo sucedió en Tlaxcala, que saliendo á la plaza un Sá- 
trapa vestido en la figura del dios Ometoctli, los niños de la es- 
cuela se lanzaron sobre él, y lo mataron á pedradas tapándolo coa 
ellas. En México quisieron también incendiar las hermitas, por- 
que templos no habian quedado como en Tezcoco, pero no se atre- 
vieron á ello los españoles porque no estaba en la ciudad Cortés 
y habia poca tropa; sin embargo se pusieron en espía los niños mas 
de treinta dias luego que se esparció el rumor de lo que se in- 
tentaba. Es muy curiosa la relación que hace el P. Vettmcurt en 
su teatro mexicano, cuarta parte capitulo tercero, sobre el modo 
que tuvieron los frailes para catequizar á los Indios. Remitimos á 
este autor á nuestros lectores. 



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ai 

mas de ellos se quemaron (a) al tiempo que se des- 
truyeron las otras idolatrías; pero no dejaron de que- 
dar muchas escondidas que las hemos visto, y aun 
ahora se guardan por donde hemos entendido sus 
antiguallas. Luego que venimos á esta tierra á plan- 
tar la fé, juntamos los muchachos en nuestras casas 
como está dicho, y los comenzamos á enseñar á leer, es- 

. cribir, y cantar; y como salieron bien con esto, pro- 
curamos luego de ponerlos en el estudio de la gra- 
mática, para el cual ejercicio se hizo un colegio en 
la ciudad de México, (b) en la parte de Santiago 
del Tialteloko, en el cual de todos los pueblos comar- 

• canos y de todas las ptpvincias, se escogieron los 
muchachos mas hábiles y que mejor sabían leer y 
escribir, los cuales dormían y comían en el mismo 
colegio, sin salir fuera sino pocas veces. Los espa- 
ñoles y los otros religiosos que supieron esto, reían- 
se mucho y hacían burla, teniendo por muy averi- 
guado que nadie sería poderoso para poder enseñar 
gramática á gente tan inhábil; pero trabajando con 
ellos dos ó tres anos, vinieron á entender todas las 
materias del arte de la gramática, y hablar latin, en- 
tenderlo y escribirlo, y aun á hacer versos heroycos. (c) 
Como vieron esto por esperiencia los españoles se- 
glares y eclesiásticos, espantáronse mucho de como 
aquello se pudo hacer: yo fui el que los primeros 
cuatro años trabajé con ellos, y los puse en todas 
las materias de la latinidad. Como vieron esto iban 
adelante, y aunque tenían habilidad para mas, co- 

(a) Por el Obispo D. Juan Zumárraga. 

(b) Donde ahora está en S. Francisco la capilla de Sr. 8. 
José, se puso la primera cátedra de gramática. Este colegio fué 
8. Juan de Letran fundado por el P. Motolinia, y reunieron en 
él talleres de artes y oficios por su buen celo. 

(c) Como D. Antonio Valeriano de Atzcapotxalco; una carta su- 
. ja está en latin en la biblioteca del señor Eguiara, en su arti- 
culo respectivo, y es modelo de correspondencia epistolar. ( ma* 
ausenta» de la biblioteca Turriana donde la bé leído») 



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82 
menzaron así los seglares como los eclesiásticos, 4 
contradecir este negocio, y á poner muchas objecio- 
nes contra él para impedirle; porque yo me hallé 
presente en todas estas cosas, pues leía la gra- 
mática á los indios del colegio, y podré decir con 
verdad las objeciones que ponian, y las respuestas 
que se les daban. Decian: que pues estos no habían 
de ser sacerdotes, ¿de que servia enseñarles la gra- 
mática? que era ponerlos en peligro de que hereti- 
casen, y también de que leyendo la sagrada escritu- 
ra, entenderían en ella como los patriarcas antiguos 
tenian juntamente muchas mugeres, que és confor- 
me á lo que ellos usaban, y que no querían creer 
lo que ahora les predicamos, que no puede nadie 
tener mas que una muger, casado con ella in facie 
eclesice. Otras objeciones de esta calidad ponian, á 
las cuales se les respondía: que puesto caso que no 
hubiesen de ser sacerdotes, <jucriamos tener sabido 
á cuanto se estendia su habilidad; lo cual sabido 

Sor esperiencia podríamos dar fé de lo que en ellos 
ay, y que conforme á su habilidad se haría con 
ellos lo que pareciese ser justo según progi midad. (a) 
A lo que decian que les dábamos ocasión de he- 
reticar, se respondía: que con no pretender aquello 
sino lo contrario, conviene á saber, que pudiesen 
entender mejor las cosas de la fé, y con estar su- 
jetos á un príncipe cristianísimo, estaba muy en la ma- 
no cuando algo de esto pareciese remediarlo. Alo 
de las mugeres como está en el evangelio la cor- 
rección que nuestro Redentor hizo, acerca de lo que 
antiguamente se usaba, de que un hombre tenia mu- 
chas mugeres, son obligados á creerlo predicándo- 
selos como ordinariamente se les predica, y siendo 

(a) La causa de estas contradicciones y la mas principal, fué 
la rivalidad que hubo entre los niños indios, y los hijos de loa es- 
pañoles conquistadores, que se mordían al ver que los primeros 
les eccedian» porque no se les chiqueaba y hacia estudiar con tesón* 



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83 
en esto rebelde*, castigarlos como á hereges, pues 
hay autoridad de poder eclesiástico y seglar para ha- 
cerlo. Muchas otras altercaciones se tuvieron acer- 
ca de este negocio, las cuales sería cosa prolija po- 
nerlas aquí. 

Há ya mas de cuarenta años que este cole- 
gio persevera, y los colegiales de él en ninguna co- 
sa han delinquido, ni contra Dios, ni contra la igle- 
sia, ni contra el rey, ni contra su república; mas 
antes han ayudado y ayudan en muchas cosas á la 

Ílantacion y sustentación de nuestra santa fe cató- 
tea, porque si sermones, postillas, y doctrinas se han 
hecho en la lengua indiana que puedan parecer, y 
sean limpios de toda heregia, son los que con ellos 
se han compuesto; y ellos por ser peritos en la 
lengua tetina, nos dan á entender las propiedades de 
los vocablos, y las de sn manera de hablar, y las 
incongruidades que hablamos en los sermones, ó es- 
cribimos en las doctrinas: ellos nos las encomiendan, 
y cualquiera cosa que se ha de vertir en su len- 
gua, si no vá con ellos ecsaminada, no puede ir sin 
defecto: ni escribir ¿congruamente en la lengua latina, 
en romance ni en su lengua; por lo que toca á la 
ortografía y buena letra, no hay quien la escriba, si 
no es los que aquí se crian. Enseñaron los frailes á 
los colegiales y estuvieron con ellos mas de diez 
años, enseñándolos toda la disciplina y costumbres 
que en el colegio se habian de guardar; y ya que 
habia entre ellos quienes leyesen, y quien al pare- 
cer fuesen hábiles para regir el colegio, hiriéronles 
sos ordenaciones, y eligiéronse rector y consiliarios 
para que rigiesen el colegio, y dejáronlos que leye- 
sen y se rigiesen ellos á sus solas por mas de vein- 
te años, en el cual tiempo se cayó todo el regimien- 
to y buen concierto del colegio, parte por el ma- 
yordomo que tenia cargo de él, que era español; par- 
te por la negligencia y descuido del rector, y conci- 



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84 
liarios; también por descuido de los frailes que no 
curaban de mirar como iban las cosas, hasta que 
todo dio en tierra. Cuarenta años después de la fun- 
dación del colegio, tornóse á ecsaminar el estado 
en que estaban las cosas de éste, y hallóse estar 
perdido, y faé necesario dar otro corte, y hacer otras 
ordenaciones de nuevo sobre las primeras, qara que 
el colegio fuese adelante, como parece por las mis- 
mas ordenaciones que se hicieron de nuevo. Yo que 
me hallé en la fundación del dicho colegio, me ha- 
llé rambien en la reformación de él, la cual fué mas 
dificultosa que la misma fundación. La pestilencia 
que hubo ahora treinta y un años há, dio gran bar 
ja al colegio, y no le ha dado menor esta pestilen- 
cia de este año de mil quinientos setenta y seis, que 
casi no está ya nadie en él, muertos y enfermos ca- 
si todos son salidos. Recelo tengo muy grande que 
esto se ha de perder del todo, lo uno porque ellos 
son pesados de regir, y mal inclinados á aprender; 
lo otro porque los frailes se cansan de poner con 
ellos el trabajo de que tienen necesidad para lle- 
varlos adelante; y juntamente porque veo que ni en- 
tre los seglares ni entre los eclesiásticos, no hay al- 
guno que los favorezca ni con sob un tomín. Si el 
señor D. Antonio de Mendoza [que en gloria sea] 
virey que fué de esta N. España, no los hubiera 

Eroveido de su hacienda, y de una poca de renti- 
v a que tienen conque se sustentan pocos y mal, ya 
no hubiera memoria del colegio ni del colegial, y pu- 
diérase haber hecho gran bien á toda esta repúbli- 
ca indiana, y el rey nuestro señor tuviera mas va- 
sallos en elia, de los que tiene y tendrá, porque siem- 
pre van en diminución; y la causa que yo he vis- 
to con mis ojos és, que en la pestilencia de ahora 
há treinta años, por no haber quien supiese sangrar 
ni administrar las medicinas como conviene, murie- 
ron los mas de ellos y de hambre. En esta pea- 



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85 

tilencia presente acontece lo mismo, y en todas las 
que se ofrecieren será otro tanto hasta que se acá* 
ben: (a) y si se hubiera tenido atención y advertencia; 
á que estos indios hubieran sido instruidos en la gra- 
mática, lógica, filosofía natural y medicina, pudieran 
haber socorrido á muchos de los que han muerto; 
porque en esta ciudad de México vemos por nues*- 
tros ojos, que aquellos que acuden á sangrarlos y 
purgarlos como conviene y con tiempo sanan, y los 
demás mueren; y como los médicos y sangradores 
españoles que lo saben hacer son pocos, y á po- 
cos socorren, y ya casi están cansados, enfermos y 
muertos los sangradores y médicos, y no hay ya quien 

Íueda ni quiera acudir ni ayudar á los indios po- 
res, y así mueren por no tener remedio ni socorro. 

CAPITULO XXVIIL 

De las enfermedades del cuerpo humano, y de las mcdi* 
ciñas contra ellas. 

El primer párrafo es de las enfermedades de la cabeza, 
ojos, oídos, dientes y narices. 

Contra la dolencia de la enfermedad de la 
orquilla que suele dar en los cabellos, es menester 
cortarlos muy á raíz, y rasparse muy bien la cabe- 
za, y lavarse con orines, y untarla con una yerba 
que se dice tumacace, y para quitar la yerba hase de 
lavar con orines, y si no se cortaren los cabellos, 
se han de lavar con los mismos, y untarse con axin 

(a) Afortunadamente no es así, pues la vacuna ha neutrali- 
zado la peste de viruelas; si han muerto algunos es porque no 
han qnerido recibir en tiompo este antidoto; es cosa escandalosa 
ver como se resisten muchos del bajo pueblo á tomar este preser- 
vativo, casi con ciencia cierta de que si lo resisten se mueren; á 
tal estremo llega la ceguedad é ignorancia ¡cosa increíble! 

Tóm. lll 12 



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que es un ungüento amarillo mesclado con el cis- 
co de la chiminea, y después se ha de poner en la 
cabeza cierto barro negro que se usa para teñir de 
el mismo color, y encima poner ciertos polvos de 
una corteza del palo que en la lengua mexicana se 
dice quauhtepuztli, que es como alcornoque, salvo que 
es pesado. 

Contra la caspa será necesario cortar muy á 
raíz los cabellos, y lavarse la cabeza con orines, y 
después tomar hojas de ciertas yerbas que en me- 
xicano se llaman coioxocochitl, ¿ iamolli, UztavhiatL, que 
es el agenjo de esta tierra, ó con el hueso del agua- 
cate molido y mesclado con el cisco que está dicho 
arriba, y sobre esto se ha de poner el barro ne- 
gro que está referido, con cantidad de la corteza 
ya dicha. 

Contra la enfermedad de postillas y sarna que 
suelen nacer en la cabeza, se ha de usar del mis- 
mo remedio de raspársela y untarse con orines, mo- 
ler el hueso del aguacate, y ponerlo en la cabeza, 
6 untarla con el agua que haya estado con la re- 
sina llamada oxitl, mesclada con la semilla del al- 
godón molida, ó con el agenjo de la tierra, calen- 
tándolo primero y poniéndolo en la cabeza. 

Contra las apostemas, y nacidos de la cabeza 
se han de poner estos remedios, á saber, una poca dé 
cal mezclada con la yerba del viciete, y que sea en 
cantidad, ó abrirlas á manera ae cruz, y sacar la 
materia de la dicha apostema, y lavarse con orines 
y después poner una bilma de oyocozotl, 6 de oxitc, 
con su pluma. 

Contra los continuos dolores de la cabeza, usa- 
remos de estos remedios, oler cierta yerba llamada 
tcuxo, ó la yerba de pictefe siendo verde, y apretar- 
se la cabeza con un paño y sahumarse con algunos 
sahumerios, y si se empeorare, se molerá cierta yer- 
ba nombrada cocoiatic, y huelánse los polvos de ella de 



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suerte que entren en las narices, y si crecieren los 
dichos dolores tomarás y mezclarás con una poca 
de agua, y echarás ciertas gotas en las narices, y si 
con esto no se acabare el dolor, se ha de tomar una 
punta de nabaja de la tierra, y punzar la cabeza, 6 
sangrarse de ella. 

Contra las heridas y descalabraduras de la ca- 
beza, el remedio és, que se han de lavar con orines 
y sacarse sumo de la penca del maguey, y cocido 
ponérselo en la herida, y viendo que la herida cria 
materia, será necesario moler la hoja de la yerba 
que se llama en la lengua chipilli, ó de la yerba lla- 
mada toloa, y mezclarla con clara de huevo, y se pon- 
drá encima de la herida, y si hubiere mas, que el cas- 
co esté quebrado, tomarás nn huevecito fútil, y jun- 
tarás el casco uno con otro, y pondrás el sumo de 
ía penca del maguey cocido, ó crudo. 

Contra la dolencia y enfermedad de los oídos 
cuando sale materia, los remedios serán tomar el su- 
mo tibio de la yerba llamada en la lengua cotoxochitl 
mezclado con chile, y echar tres veces al dia al- 
gunas gotas de la dicha yerba, y por el consiguien- 
te otras tantas de noche, y así saldrá el humor, 6 
materia de los oídos, ó raspar los polvos de un cier- 
to marisco llamado cuechili, y mezclarlos con agua 
tibia y sal, y echar algunas gotas en los oídos. 

Contra las llagas que están fuera de los oídos 
se tendrán estos remedios: que se ha de tomar la 
hoja de cotoxochitl, molerla, y mezclarla con ucocote 
y ponerla en la llaga, ó molerla y mezclarla con el 
axi ya dicho, y ponerla en la propia llaga; ó tomar 
la yerba llamada en la lengua cicimatic, y mezclar- 
la con clara de huevo, y ponerla en la llaga, ó to- 
das las demás yerbas que son contra las llagas po- 
dridas, como es la yerba llamada chipilli, y hueso 
de aguacate. 



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m 

Contra las hinchazones del rostro que proce- 
den del dolor de los oídos, que en mexicano se dice na- 
cazqualiztli, se ha de poner la hoja de qualquiera yer- 
ba que queme molida, y mezclada con el oxite¡ y 
con el cisco arriba dicho. 

Para los que tienen el rostro abohetado, 6 
hinchado, se usará de los remedios siguientes: que se 
tome un animalejo llamado en la lengua tapaiaxin, y 
cocerlo muy mucho, y comerlo el enfermo con el 
cual espetera la dicha enfermedad, y para la misma 
dolencia también aprovechará qualquiera purga que 
se bebiere, mayormente la purga de la raíz dicha en 
la lengua, ó ololíic con la cual por arriba 6 por 
abajo saldrá la enfermedad; y si al enfermo se le re- 
yolviere el estómago demasiadamente, beberá cierto 
género de atulli que en la lengua se llama isllatolk % 
ó el caldo de gallina cosida, y para que el enfermo 
yaya convaleciendo ha de beber algunos días el agua 
cocida, del palo tlatlauhqui, con tal que se quite la 
corteza. 

Las enfermedades del paño del rostro ornan- 
chas que suelen proceder de la enfermedad de las 
almorranas, ó de las bubas, de alguna llaga interior, 
ó del mal de las ingles, se suele curar con cierta 
yerba llamada en mexicano tletlcmaitl, moliéndose y revol- 
viéndose el sumo con agua, y volviéndose; y habién- 
dose tomado este trabajo cuatro veces el enfermo* 
después tomará algunos baños, con los cuales sana- 
rá tomando la yerba molida, que en mexicano se dice 
Íéchcaio, y poniéndose sobre las dichas enfermedades. 
iSta dicha enfermedad del paño, ó de las manchas 
del rostro, las suelen tener las mugeres recien pari- 
das especialmente habiendo hecho algún escesibo tra- 
bajo, para cuyo remedio usarás de las yerbas y raí- 
ces suso nombrados, cociéndose todas juntas en una 
basija con agua, y después de cocidas, la cantidad 
del agua que quedare cocida se ha de beber, y to- 



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89 

mar algunos baños, y con las mismas yerbas y raí* 
zes saliendo del baño moliéndose se ha de untar to- 
do el cuerpo, tlatlanhquipatlt) tlacocacaliccoztomatl 

Los hoyofe y asperezas del rostro que suelen 
proceder de las viruelas, 6 de otras semejantes en- 
fermedades, se curan tomándose lop orines calientes 
y lavándose el rostro, y después untarse con chille 
amarillo molido, y después de esto se ha de tornar 
á lavar con orines, ó con el sumo de los inciensos 
de la tierra, y lavarse siempre con el sumo caliente 
de la yerba llamada azpa, y después beberá el sumo 
¿le la yerba nombrada tlatlauhqui mezclada con agua, 
con todo lo cual se espelerá por la orina sangre, ó 
materia, ó arenas. Aprovechará también mucho pur- 
garse y guardarse del vino, grosura, pescado y de 
otras cosas que pueden dañar ¡ 

Cuando comienza el dolor de los ojos, será 
provechoso moler la yerba nombrada iztecauhticmixiil^ 
Y ponerla á la redonda de ellos, ó echar en los ojos 
ciertas gotas de pulcre trasnochado ó serenado, ó el 
sumo de las ojas del cerezo (capulín) ó la leche de la yer- 
ba ó cardo, llamado en la lengua chicalotl, ó el su- 
mo de los grimos del árbol del mezquite, y desde á 
Jocos dias echar algunas gotas del sumo de la yer- 
a nombrada tonalchichicaquititl, ó la leche de lu yer+ 
ba nombrada tlachinoltetzmitk aprovechará también 
purgarse, y beber cierto brebaje llamado xoxouhcar* 
paili, y mojarse con él la cabeza, y no será malo 
sangrarse. 

Las cataratas de los ojos se han de raspar 
y raer con la raíz que se llama en mexicano cocoztic, y 
de noche sacar el sumo de ella, y echarlo en los 
ojos, ó rasparse lo interior de los parparos con cier- 
ta yerba áspera llamada cacamalinaUi, que es á ma- 
nera de espartiüo, y echar incontinenti algunas go- 
tas del pulcre serenado, y untarse á la redonda con 
cierta rocina ó bálsamo llamado en la lengua acau- 



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xitl Aprovechará tambiea beber el agua del árbol 
que se llama iztocquavitl, que se cría en tierra ca- 
liente: aprovechará también sangrarse y purgarse. 

Lo enramado de los ojos, se ha de procu- 
rar cortar la telilla alzándola con alguna espina, y 
echar ciertas gotas después en los ojos, de leche de 
muger mezclada con el sumo de la yerba chichica- 
gutlitl; y echar también unas gotas del sumo de cier- 
ta yerba nombrada yiztaquiltic, y así la deshace. 

El cegajoso débese guardar de la demasiada 
claridad, ó del sol, del viento y del frió. 

Para la enfermedad de los ojos anublados se 
han de echar algunas gotas del sumo de la yerba 
llamada azcatzontccomail, y si escociere mucho, echar- 
se han en los ojos algunas gotas de la yerba lla- 
mada tiatlaiotli, y será bueno sangrarse. 

La enfermedad de las nubes de los ojos, que 
se crian sobre las niñas de ellos, se ha de curar con 
la freza de la lagartija, y mezclarse con el cisco, ó 
con agua, y echarse dentro de los ojos algunas go- 
tas de esta mezcla, ó tomar el cardenillo y mez- 
clarse con el tomate, y echarse algunas gotas en 
ellos. 

Contra la enfermedad del romadizo ó catar- 
ro, se ha de tomar la yerba llamada en mexicano, ye- 
cuxoton ó el picietc, y olerse estando verde, ó hechas 
polvo, y flotar con el dedo lo interior de la boca 
para probocar, á echar la reuma fuera, y guardar- 
se de comer ó beber cosa fría, y ni mas ni menos 
del aire, del frío y del sol. 

El romadizo de los niños recien nacidos, cu- 
rarse ha con el roció de la mañana, echando algu- 
nas gotas de él en las narices de los dichos niños, 
6 la leche de sus madres, ó el sumo de cierta raíz 
que en la lengua se llama cimatl, ó flotarlos con el 
dedo mojado en el tomate, ó en sal. 

Para el cerramiento de las narices de los ni- 



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fios, se suele también echar cierta 'vilma de ocuco- 
te sobre las propias narices, y guardarse de los in- 
convenientes arriba dichos. 

La aspereza, ó sequedad de las narices cu- 
rarse ha ni mas ni menos, como la aspereza y pa- 
ño que arriba dijimos; y si no fuere muy grande, ó 
muy grave esta dicha aspereza y sequedad, bastará 
tan solamente que se lave con orines, ó con el agua 
caliente de cierta yerba llamada ozpan, 6 derretir un 
poco de ulli mezclado con sal, y puesto sobre las 
narices, y por el consiguiente será bueno lavarse con 
el agua de los inciensos de la tierra caliente. 

Contra la enfermedad de las postillas de las 
narices, que proceden del caminar, y del demasiado 
sol, se ha de tomar la raíz llamada iztacpatli, y mez- 
clarse con cierta yerba llamada chichipiltic, y con los 
inciensos de la tierra echados en agua, é incorpo- 
rados, y lavarse con agua las narices, y después be- 
ber el sumo de los tomates amarillos, y con él la- 
barse las narices, los labios y los dientes; ó tomar 
un poco de miel de abejas, ó de maguey ó axin, que 
es un ungüento amarillo, y untarse las narices con él. 
La ronquera se suele curar con frotarse la 
garganta con ulli, y beber la miel de abejas, y ha- 
cer echar algunas gotas de la dicha miel en las 
narices- 
La cortadura, y herida de las narices, habién- 
dose derribado por alguna desgracia, se ha de cu- 
rar cosiéndose con un cabello de la cabeza, y po- 
ner encima de los puntos y herida miel blanca, mez- 
clada con sal; y después de esto si se cayeren las 
narices, y sino hubiere aprovechado la cura, las pon- 
drás postizas de otra cosa, [a] 

Las heridas de los labios se han de coser con 
un cabello de la cabeza, y después derretir un po- 

V) O se comprarán en el mercado como quien compra .bu** 
^ iQne candorl 



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co de surtió dé maguey, que se llama meuUi, y echar- 
lo en la herida; y si después de sana quedare algut 
na señal fea, para cerrarla se ha de sajar y quemar» 
se, y tornarse á coser con el cabello de la cabeza, 
y echar encima el ulli derretido. 

Cuando se levantan los cueros en los labios 
por demasiado frió y calor, se han de curar con la 
miel blanca, ó la miel de maguey untándose, ó con 
el ulli derretido; pero si procediesen de calor del hí- 
gado, pondránse en los labios los polvos de la raíz 
nombrada tlatlaukcapatli, y lavarse, con ella los dien- 
tes, y beber el agua. » 

La hinchazón de las encias, se curará con 
punzarse, y echarse encima un poco de sal, y con el 
dedo flotarse. Para la enfermedad del dolor de las 
muelas, será necesario buscar el gusano revoltón que 
ee suele criar en el estiércol, y molerse juntando con 
ocucott, y ponerlo en las mejillas, acia la parte que 
está el dolor, y calentar un chille, y así caliente 
apretarlo en la misma muela que duele, y apretar un 
grano de sal en la propia muela, y punzar las en- 
sias, y poner encima cierta yerba llamada tlalcacaoad¡ 
y si esto no bastare, sacarse la muela y ponerse en 
el lugar vacio un poco de sal. 

Para que no suceda esta enfermedad de las 
muelas susodicha, será bueno guardarse de comer 
cosas muy demasiadamente calientes, y si se comie- 
ren, no beberán por esto agua muy fria, y limpiarv 
se los dientes y muelas después de haber comido, 
y quitarse la carne de entre medias, con un palito» 
porque se suele podrir y dañarse la dentadura. 

Para la enfermedad de la toba de los dien- 
tes y muelas, será necesario para que no la tengan 
mos, lavarnos la dentadura con agua fria, y limpiar- 
se con un paño, y con carbón molido, y lavarse 
con sal: también lavarse ó limpiarse há, con cierta raíz t 
llamada tlatlauhcapatli, y mezclar la grana con chile 



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y sal, y póngase en los dientes: también ponerse há cier- 
ta medicina llamada tliltictlamiavalli, zmique esto sirve pa- 
ra los dientes puestos, ó para enjaguarse con orines los 
dientes, ó labarse con los inciensos . de la tierra, ó 
con el agua de cierta corteza de árbol nombrada 
auauhlepuztli, ó póngase los polvos de esta corteza en 
los dientes; será bueno quitar la toba endurecida 
de los dientes, con algún hierro, y luego ponerse 
un poco de alumbre molido y grana, sai y chille. 

Los nacidos, é hinchazones de la lengua sera 
necesario que se puncen, y así saldrá la sangre, ó 
materia, y sobre lo que se punzare pónganse algunas hi- 
las con sal, y bébase el agua del palo llamado iztac* 
quavitl, con la cual saldrá sangraza ó aguadija 
con alguna arena por la orina. 

Cuando se engrosare, ó hinchare la lengua se- 
rá necesario lavarse con algunos lavatorios de cosas 
agrias, ó sangrársela por debajo. 

Para las ampollas, ó calor de la lengua, será 
necesario curarse tomando un poco de alumbre cru- 
do, y traerlo en la lengua, y lavarla con cierta agua 
llamada en mexicano xocoatí, y también lávese con 
el sumo de tomates dulces, que en la lengua se di- 
cen miltomates. 

Para cuando se cuelga la lengua fuera de la 
boca, será necesario frotar la misma lengua con uM. 
£1 tartamudear en los niños, procede de que siendo 
grandes, maman, y para esto conviene los deteten r 
y los hagan comen 

Las mordeduras de la lengua se curan con el 
agua de chille cociéndose, y echándose una poca de sal, 
úntese con la miel blanca, ó con la de maguey. 

Párrafo segundo: de las enfermedades, y medicinas 
del pescuezo y garganta. 

Para la enfermedad de las paperas, é hincha- 
zones de la garganta, será necesario frotar con la. 
Tom. UI. 13 



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mano la garganta, sangrarse y untarla con cierta yer- 
ba llamada cocoxivitl^ mezclada con cisco de la olla, 
y beber el agua de la yerba llamada ahacaxilotic. 

Cuando estubiere envarado el pescuezo será 
bueno tomar algunos baños, y apretarse con la roano 
la parte adolorida; y si no aprovechare este remedio, 
será necesario buscar todas las yerbas de suso nom- 
bradas, molerlas y ponerlas en el pescuezo, tecoma- 
zucaúl, coioxochitl, quimichpatlí-tzitzicaztli. 

La enfermedad de las sequillas de la gargan- 
ta, se cura abriéndose el lugar donde están con 
alguna navaja, y después de sacada la raíz de ellas, 
se ha de echar el piciete molido, y mezclado con la 
yerba llamada yietl, y con sal, todo caliente, y pues- 
to en aquel lugar; y cuando la carne se fuere pu- 
driendo, se ha de tomar la penca de maguey des- 
menuzase pónese al sol, y después de muy seca, 
hácese polvos, y pónese en el dicho lugar. 

Las apostemas del pescuezo, se han de curar 
lavándose con orines, y poniéndose las yerbas de suso 
nombradas, moliéndose, y en las dichas apostemas y al 
rededor de ellas ponerse há cantidad de sal iztauhiail, 
calcuecktli, iapaxivüL 

Para la enfermedad de la tos, será necesario 
frotarse la garganta con el dedo, y beber el agua de 
♦a raíz llamada tlacopopotl^ ó beber el agua que ha- 
ya estado con cal mezclada con chille, é beber el agua 
cocida de los asencios (ó agenjos) de la tierra, y el agua 
de la raíz que se llama pipüzaoac. De estas bebidas 
en los grandes se entiende, que se han de beber un 
cuartillo de esta agua, y á los niños se les dará la 
cuarta parte de un cuartillo, con la cual espelerá las 
flemas por abajo, ó por la boca; ó bébase el agua 
de la yerba llamada yiztaqullic, y para las criaturas 
se tendrá este aviso, y és empapar tanto algodón co- 
mo medio huevo en la propia agua de la dicha yer- 
ba una vez ó dos, esprimiendo el agua que tomaren 



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95 
eon loa algodones, y dándola á beber al niño, y no 
será malo que el ama de la criatura la beba. En 
hs grandes se entenderá que han de beber la dicha 
agua como está dicho, y después de esto se frota- 
rán como va indicado, y bébase agua hervida con chi- 
lle, que se llama cilcoponalü, y cómanse cosas asadas, 
ó las tortillas tostadas, y guárdese de cosas frías, 
y beba el agua de la yerba nombrada chipiüi, ó del 
palo nombrado coátH^ ó un poco de vino, y guárdese 
de beber cacao, de comer fruta, y de beber el pul- 
ere amarillo, que llaman aucili^ y guárdese también 
del aire, y del frió, arrópese y tome baños. 

Párrafo tercero: de las enfermedades^ y medicinas, 
contrarias á los pechos, costado y espaldas. 

Para el dolor de los pechos, será bueno to- 
mar las raízes aquí nombradas, y molerse, cocerse y 
beber el agua de ellas siendo tibia, y esto dos ó tres 
veces, ó convendrá beber el agua del ezpatli, hecho de di- 
versas yerbas, cociéndose mucho, y mezclándose con 
pepitas y chile, y procure de comer siempre tarde; 
los correos ó mensageros, que van muy de prisa, 
suelen beber esta agua caminando, para que no se 
les abra el pecho. 

Para las mugeres que tienen poca feche eu 
ios pechos, será necesario moler la raíz llamada caia- 
nalquiltic, y bebería dos ó tres veces saliendo del ba- 
ño, y lavándose primero los pechos con el tequixquite, 
con la primera leche, que sobreviniere de es- 
ta cura, la criatura se corromperá algún tanto, y 
para acabarle de purgar, será bueno darle dos ó 
tres gotas de esta agua, empapando algún poco de 
algodón, como está dicho. El ama no coma aguaca- 
tes, y beba el agua cocida de calabazas blancas, ó 
de la yerba llamada cuetlaxzvchitl, y coma asado d 
vergajo de los perrillos, <o coma el izcavitlu 



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Para la hinchazón de las tetas para curarse, se- 
rá necesario moler la yerba que se llama ixtmaoat, 
mezclada con otra nombrada cheloquhtüic, y po- 
nerla al rededor de aquella hinchazón ó dureza, y 
con esto vendía á madurar ó se resolberá la hin- 
chazón; y sino aprovechare este remedio, se sajará, 
y pondrá al rededor las dichas yerbas mezcladas, y 
cuando se fueren pudriendo las heridas de la saja- 
dura, se echará una vilma de las dichas yerbas, y 
de los polvos de la llamada chichicaqfrilitl , y el 
acocote, y beberá el agua de la yerba nombrada /<?- 
tetzmitic. 

Cuando se tuviere dolor en los pechos, 6 en 
las espaldas, ó en las costillas, ó molimiento en 
todo el cuerpo, molerse han las yerbas y raízes aquí 
nombradas, y revolverse y mezclarse con el cisco y 
-el axin, y untarse lavándose primero con el agua ca- 
liente de los asencios de la tierra, y cuando sintie- 
re alguna comezón, tomará algunos baños, y después 
tle haberlos tomado, beberá el agua de estas yer- 
bas aquí nombradas, y asi espelerá el mal tlalque- 
quetzal tonalxiviil 

Las niguas quenacen en las espaldas y pies, que 
en la lengua se llaman qualocatL, curarse han no la- 
vándose ni bañándose: algunos se curan con la yer- 
ba que llaman toloa, secada al sol y hecha polvos, 
-puesta en los dichos nacidos, y si con esta se Man- 
daren, echarse han los polvos de la raiz que se lla- 
ma iztacpatli; y si con esto no sanare cortarlo en 
cruz, y sacarse han do dentro ciertas sabandijas, á 
manera de aradores, y juntarse han las yerbas aquí 
nombradas, molidas y mezcladas con el cisco y cal, 
y poniéndolas encima, y sobre todo se ha de poner 
una vilma de ococote: y algunos curan esto con la 
penca del maguey, cortando un pedazo á manera 
*de parche, y poniéndola en el nacido, y abriéndo- 
dola por medio para que quede descubierta la boca 



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9? 
4el nacido, y toman un poco de agite, y ponenlo en 
la propia boca dfcl nacido, de suerte que poniendo 
fuego sobre el agite quede quemado el nacido; y he- 
cho esto se pondrá una vilma de ococote, mezcla- 
do con la yerba nombrada yiauhtU: la comida del 
enfermo serán tortillas tostadas y huevos, y guardar- 
se há de comer chille, carne, beber el atole caliente, 
•cacao y vino: su bebida será agua firia, ó el agua 
del guayacan. 

Las quebraduras del hueso del espinazo, de 
•las costillas, ó de los pies, ó otro cualquier hueso 
del cuerpo, se curarán tirándose y poniéndose en su 
lugar, después de lo cual, se ha de poner encima 
de la tal quebradura, la miz molida que se llama 
cacacili, y pónganse á la redonda algunas tablillas, y 
átense bien porque no se torne á desconcertar, y si 
á la redonda de la tal quebradura, estuviere hincha- 
da la carne, se ha de punzar, 6 poner la raíz que 
bo llama cacalic, molida y mezclada con la raíz nom- 
brada Umemetkül, y con el agua de esta raíz postre- 
ra lávese el cuerpo, ó bébase en vino y tómense al- 
gunos baños; y cuando se sintiere alguna comezón, 
úntese con la yerba llamada xípetziuh, mezclada con 
-la raíz llamada iztaccacalic; si con esto no sanare se 
ha de raer, y legrar el hueso de encima de la quebra- 
dura; cortar un palo de teas [ocote] que tenga mu- 
cha resina, y encajarlo con el tutano del hueso pa- 
ra que quede firme, y atarse muy bien, y cerrar la 
carne con el patle arriba dicho. 

Las hinchazones que proceden de los huesos 
desconcertados, se curarán con los polvos de cier- 
tas mazorcas de maíz que nacen anchas, jaspeadas 
ó leonadas, que en la lengua llaman tzatzapalltxochi- 
cintli, quappachcintli, quemadas y molidas, y puestos 
los dichos polvos en* la hinchazón, y apretarla con 
la mano. 

Para los que siempre andan toriondo, y tie- 



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98 

nen una tos perpetua, y echan mucha flema, mate- 
ria sangraza cuaxada, sera necesario beber el agua 
de la yerba que se llama teuvaxin, mezclada con chi- 
lle y sal, cociéndose muy bien, ó bébase el agua de 
cierta raíz que se nombraba iztacchickicquavitl, cocién- 
dose primero con el pulcre, y cuando bebiere esta 
agua no coma luego, ni coma fruta» ni cosas muy 
frias, aunque puede beber algún trago de pulcre. Tam- 
bién aprovechará beber el agua del palo nombrado 
chichUoalquavitl, mezclado con agua, y puesto al sol, 
y también beber el agua del palo nombrado tlapa- 
lezquavitl, cociéndose primero, y echando en la agua 
un poco de tequixquite colorado: entiéndese que un 
día ha de beber el agua de un palo, y otro día la 
del otro. 

Los que escupen sangre se curarán bebiendo 
el cacao con aquellas especies aromáticas, que se 
llaman tlilxochitl, mecaxochitl, y veynacaztli, y con cier- 
to género de chille llamado chilteepin muy tostado, j 
mezclado con u//í, y también esto que está dicho se 

Eodrá beber en el vino; pero no ha de llevar u/fi y 6 
eberá el agua del palo llamado ilapalezquavitli ó el 
panecillo que se llama azpatii, que se hace de di- 
versas yerbas moliéndolo, y revolviéndolo con el 
agua. 

Párrafo cuarto: de las enfermedades, de estómago, 
vientre y vegiga. 

Para el dolor del estómago, será necesario 
purgarse comiendo dos ó tres piñones tostados, que 
en la lengua mexicana se llaman quuuhtlatlatzin, y pa- 
ra estancar las cámaras beberá yollatolU, ó el sumo 
de los tomates amarillos mezclado con chille y pepi- 
tas, ó beberá el agua del palo llamado chichicquaviil^ 
6 el agua que haya estado con cal; y será también 
bueno, echarle al enfermo alguna melecina de la yer- 



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99 
ba llamada xoxocoioüic, mezclado con otra yerba nom- 
brada xococotL, la cual melecina limpiará todo el es- 
tómago, y echará algunos gusanillos 6 lombrices, con 
los cuales remedios, por la orina espetera también 
el mal, y á la postre beberá el brebaje que se lla- 
ma yamancaipatli, y con esto se asentará el estómago. 

La enfermedad de la colicapasío, será bueno 
curarla con el ollin mezclado con el tcquixquite, el 
uüi y chille, haciendo algunas calas de esto, y po- 
niéndolas al enfermo con las cuales hechará lo que 
tuviere en el estómago, y hará cámara. 

Las cámaras de materia blanca, ó materia re- 
vuelta con sangre, curarse han tomando las hojas de 
una mata llamada cioapatli y cocerlas, revolviéndose 
primero con el cisco, y con la clara de huevo, y 
después de esto así cocido se ha de beber esta agua, 
6 beber el cacao mezclado con el agua de cal; pe- 
ro el agua de esta cal, ha de ser hecha de un dia 
para otro, y echar también en el propio cacao, un 

Stoco de chille tostado: comerá el enfermo las torti- 
tas de granos de maíz cocidos: no muy labados, ó 
tortillas tostadas: guardarse há de todas carnes co- 
cidas y asadas, y si le diere muy grande deseo po- 
drá sorber el caldo, echándole alguna sal. [a] 

Para la enfermedad de la estangurria, será 
necesario beber el agua de la raíz nombrada amax- 
/¿z, y esta agua se beberá también en cacao, ó en 
el vino mezclado con chille y pepitas, ó el agua 
tan solamente. 

Para la enfermedad de la begiga, molerse 
han estas raízes aquí nombradas, y el agua de los 
polvos que se sacare, se há de beber, y revolverse 
también en el cacao, ó en el vino; pero será nece- 

(a) Es muy notable el uso de los estímulos que hacían los 
antiguos mexicanos en la medicina» y entre los que tenia el pri- 
mer lugar ti chilt. 



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100 
sario primero que beba esta agua, que sea el eider-* 
mo geringado con los polvos de la raíz que se lla- 
ma cacamocti, ó beberá el agua del palo iztacquavitl^ 
que se cria en Quaithlitlan, ó beber á el agua de los 
polvos de la cola de cierto animalejo nombrado tía* 
quatzin, que sea un poco de la cofa del macho, y 
otro poco de la hembra, todo mezclado, ó beberá el 
agua de la raíz nombrada iztácaxtnpatli, y esto en 
en vino. 

La enfermedad de las almorranas se curará 
con el agua de la yerba llamada tetemaíil, bebién- 
dose, y tomando algunos vasos, o echarse también 
una melecina de la propia yerba, y esto entiéndase 
estando dentro las almorranas; pero si estuvieren 
fuera, será necesario moler la dicha yerba y los pol- 
vos ponerse sobre ellas. 

Párrafo quinto; de las enfermedades y medicinas, 
contrarias. 

La enfermedad de las bubas, sé cura bebien- 
do al agua de la yerba nombrada tletlemoitl, y toman- 
do algunos baños, y echando encima de ellas loa 
polvos de la yerba nombrada tlaquequetzaL, ó las lima- 
duras del cobre. Estas bubas son en dos maneras, 
las unas son muy sucias que se dicen tlacaconanaootl^ 
y las otras son de menos pesadumbre que se llaman 
tecpilnanaoall, y por otro nombre puchonanaoatL, y es- 
tas lastiman mucho con dolores, y tullen las manos, 
y los pies, y están arraigadas en los huesos; y cuan- 
do salieren fuera beberá el atolle mezclado con cier- 
ta semilla nombrada michivauJitli, ó beberá el agua de 
la raíz que se llama quauhtepatli, cuatro ó cinco ve- 
ces cada dia, y tomará algunos baños; y si se tu- 
llere el enfermo beberá el agua de la raíz llamada 
tlatlapanaltxc, y sangrarse ha á la postre; de los cua- 
les dichos remedios se usará para el otro género de 
bubas ya dichas. 



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101 
Para la enfermedad de los empeines cuando no 
son muy grandes, será necesario hacer un pegote de 
acocote pegándolo muchas veces para que salga la 
raíz, y poner encima cierto aniraalejo carraleja que 
en la lengua se dice tlalxipiquilli, y esprimirlo en* 
cima del empeine, y después se echará una bilma de 
acocote mezclada con la raíz que se llama tlalamatl, 
ó se pondrá la yerba molida verde, que se llama atk» 
pütüj que se colocará sobre el empeine; y cuándo to- 
mare algunos baños labarse ha con el agua de la 
hoja de cierta yerba llamada tizettímatti. 

A los que tienen la enfermedad de la lepra 
les suele acaecer pelárseles las cejas, y tener gran- 
de hambre, y para curarla será necesario tomar los 
baños dos ó tres veces, y saliendo de ellos, será 
también bueno untarse con las yerbas y raíces de 
suso molidas, y beber el agua de cierta raíz que 
se llama tecpaili; y cuando no aprovecharen estos re* 
medios, se apartarán de la conversación de la otra 
gente porque ñola peguen* 

La correncia de las cámaras acontece á loo 
niños ó á los ya grandes, la cual se remedia con el 
agua cocida de cierta raíz llamada tzipipatti bebida, 
y también será bueno que la tome la ama que 
cria á la criatura ó niño que tuviere esta enferme- 
dad; y si fuere en los grandes, beberá el atole he* 
cho de cierta semilla que se nombra chimtzotzol, mez- 
clado con la torta otra que se llama chian, y des- 
pués para que el enfermo lo pueda beber con al- 
fun gusto, echará encima algunas gotas de chile mo- 
do; pero si fuere niño beberlo há sin él* ó tomará 
el agua de la corteza de un árbol que se • llama t*- 
tacquavitl, el cual árbol se dá y cria en el pueblo 
de Quautitlan, cociéndose con un poco de cacao mo- 
lido; y si esto no bastare para estancar la correncia" 
y cámaras, cocerse há en cantidad como tres on- 
zas ó cuatro de axin, y echarle han una melecina 
Tóm. W. 14 



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^09gle 



102 

al enfermo, ó beber esta agua del axin muy bien.co- 
cida, y si no la quisiere beber, tomará á lo menos 
el caldo de una gallina (a) 

Para las hinchazones ó lobanillos de las ro- 
dillas, será necesario que se punzen, y así saldrá la 
sanguaza ó aguadija, y ponerse há después una bil- 
ma hecha de la hoja molida de cierta yerba que se 
llama toba. 

Para las hinchazones de los pies será bueno 
punzarse como está como dicho, y echarse una bil- 
ma de ococote mezclado con los polvos de unos gra- 
nillofc ó semilla de la yerba nombrada coahoxouhguL 

Los humores de los pies, y el adormecimien- 
to perpetuo de ello?, curarse há, cociéndose los 
agenjos de la tierra, y con el agua y un paño, em- 
papar . el pie estando caliente esta ó cocer la 
yerba llamada tlatlanquaxivitl, y labarse con el agua 
de ella el pie, ó untarlos con el axin mezclado con 
los polvos de las hortigas. 

. Acontece taparse el caño de la orina por la 
mala digestión del estómago, y por algunas mate- 
rias gruesas que tapan el caño, y al que esto su- 
cediere, echarle han una lavativa de una raíz que se 
llama, cococpatli, y de otra nombrada tzorútcomaxochiil^ 
y esto se hará dos ó tres veces. Esta medicina de 
estas raíces ya dichas, aprovecha también cuando á 
alguna criatura chiquita por alguna caída se le re- 
vienta alguna tripa, y cuando de gran tos se amor- 
tece, entonces se hap de mascar y chupar el sumo 
y tragarlo. Aprovecharán también estas dichas raf- 
ees para el dolor de la cabeza, echando el sumo 
de ellas por las ventanas de las narices, con lo cual 
salen muchos mocos ó sangre cuajada, y si esto no 
aprovechare no abrá remedio ninguno. 

(a) Eate medicamento me parece muy cruel y peligroso, aun 
hoy vemos curar algunas disenterias comiendo chile y bebiendo 
pulque; pero es menester atinar con la causa de que prorienenu 



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103 

Para los que son calorosos aprovechará be- 
ber el agua de la raíz de la yerba que se llama chi- 
chiptílty y la de otra también, llamada chichdcaquihti 
mezclada con el agua nombrada xocoatl: será tam- 
bién bueno que se purgue, y después de purgado, 
beba el agua de la raíz de tomates que se dicen 
xaltotomatl, mezclada con la de la yerba que se lla- 
ma tacanalquilitl, y la raíz de dichos tomates es grue- 
sa, y cocerse há en tanta cantidad de agua como 
un azumbre, y los grandes pueden beber de ella la 
cantidad de un cuartillo, y los muchachos la deme- 
dio cuartillo; beberá también la mata llamada aitz- 
tokn, molida y mezclada con el agua agria que se 
dice xocoalL (En Chiapas usan el zumo de la ore- 
jona para refrescar la sangre, y de ella esportan mucha 
á Europa por Tabasco.} 

Los humores de los pies que se llaman ¿ro- 
teuconaviliztlii se curan con cierta yerba que se lla- 
ma veipatü que se cria en Tepepulco, molerse y po- 
nerse há sobre los pies, y también aprovechará es* 
to para la hinchazón de las ingles. Las heridas cu- 
rarse han con los polvos de un palo que se dice 
chxchicquavitl, y con clara de huevo mojados en ella 
y puestos en las heridas, I 

Párrafo testo: de las medicinas para heridas^ huesos 
quebrados y desconcertados. 

Las quebraduras de los huesos de los pies, 
curarse han con los polvos de la raíz que se llama 
acocotli, y la de tuna que deberá ponerse en la que- 
bradura del pie, y envolverse, y atarse con algún lien- 
zo ó paño, y después de puesto, se han de poner 
cuatro palitos ó tablillas á la redonda de la que- 
bradura, y atarse han fuertemente con algún corde- 
lejo, para que de esta manera salga la sanguaza, y 
también se sangrará de las venas que vienen á jun- 
tarse entre el dedo pulgar del pie y el otro, porque 



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104 

no se pudra la herida; [a] y los palillos 6 tablillas 
se han de tener atados por espacio de veinte dias, 
y después de éste tiempo, se ha de echar una vil-* 
ma de ocuzotle con polvos de la raíz de maguey, con 
alguna poca de cal, y sintiendo alguna mejoría, po- 
dranse tomar algunos baños. 

Las desconcertaduras de las manos 6 de los 
pies, se curan apretando con la mano el lugar don- 
de están, y después estirándose el pie ó mano pa- 
ra que el hueso se vuelva á su lugar, y molerse han 
las raíces que se llaman cucucpatli, y mezclarse han 
con algún cisco [b] y ponerse há esto dos, tres, ó 
cuatro veces; y si se fuere hinchando la desconcer- 
tadura y estuviere muy inflamada, sangrarse há en 
el mismo lugar. Las terceduras de las cuerdas del 
pescuezo, frotarse han blandamente con la mano, y 
no será malo beber el agua de la yerba que es muy 
fria quo se llama coaxivitl, con la cual se desparece 
y no se congela la sangre que en aquel lugar se 
podría recoger, y sangrar el lugar donde se torció 
la vena de la misma cuerda. 

Las descalabraduras de la cabeza, se han de 
lavar con orines calientes, y esprímir una penca de 
¡ maguey asada sobre la propia herida, y que el su- 

I mo que se sacare sea caliente; después sobre éste 

! tal, se ha de echar otro poco del sumo de la mis- 

| ma penca asada, con tal que sea mezclada con la 

yerba llamada matlalxivitl, y con un poco del cisco 
! y sal puesto en la herida, atarse há con un paño 

porque no se pasme, y con esto se encarna la heri- 
da; y para el que ftiere muy caloroso se le pondrá 
esta medicina postrera dos ó tres veces, y al que no 9 

(a) En el día se evita esta clase de sangrías muy aventura* 
das* aplicando sanguijuelas que tienen un uso general. 
. (b) Para evitar la falta do equilibrio en la atmósfera, que pro- 
duce espasmo. 



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105 
ana vez solamente; y enando fuefe encostrándose la 
tal descalabradura, se pondrá un parche para aca- 
bar de sanar. 

Las heridas de. estocada, puñalada, ó cuchi- 
llada hechas con palo ó con hierro, curarse han de 
la misma manera que está dicho. 

Los cardenales, 6 señales hechas con azote 6 
con vara, hinchándose se curarán untándose con el 
patle que se nombra pocavalizpaili^ y esto una vez, 
y después tomará algunos baños, y beberá el agua 
de la raíz que se llama iztaepatli mezclada conchi- 
le, ó beberá el agua con el vino blanco de la tier- 
ra: con esto quedará sano. 

Cuando alguno tropezare cayendo, y que ha* 
ce golpe en los pechos, beberá luego los orines ca- 
lientes, con tres ó cuatro lagartijas molidas, y echa- 
das en los. propios orines, y á bulto también «cha- 
ra un poco de cisco, y después beberá el agua de 
las raízes y yerbas aquí nombradas, siendo bien co- 
cidas; y sangrarse ha de la vena del corazón, por- 
que no se empeore, y vaya el enfermo secándose 
poco á poco, ó se le haga alguna hinchazón en la 
barriga, ó escupa sangre, ó ande tociendo; y para 
esta tos, ó el escupir sangre, beberse há el agua 
de la raíz llamada cocaviepatli, cociéndose muy bien 
y ha se de dejar entibiar, y así beberse há dos, ó 
tres veces; y cuando esto no bastare, purgarse há el 
enfermo, ó echarle han alguna melecina. 

EL, MDITOR. 

Aunque nos parece muy bueno el uso de cier- 
tos remedios indicados, suplicamos á nuestros lec- 
tores no se aventuren á practicarlos sin previo co- 
nocimiento y dirección de médico; sobre todo en 
cuanto á las dosis, ó cantidades que deberán usarse, 
pues si fueren escesivas en vez de dar la salud, tal 
vez quitarán la vida al enfermo. 



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m 

CAPITULO XXIX 

Que trata de todas las generaciones que á esta tierrm i 
han vtntdo á poblar» 

Párrafo primero: que traía de loe tolanos, ó de' los 
tultecas, primeros pobladores de esta tierra que fueron 

tomo los TROYAKOS. ' 

Primeramente los tultecas. que en romance se 
pueden llamar oficiales primos, según se dice fue- 
ron los primeros pobladores de esta tierra, y Iqs pri- 
meros que vinieron á estas partes, que llaman tier- 
ras de ^México, ó tierras de chichimecas, y vivieron 
primero muchos años en el pueblo de TuUanttincoi 
en testimonio de lo cual dejaron muchas antiguallas 
allí, y un Ctt, que llamaban en mexicano vapakaüi f 
el cual está hasta ahora, y por ser tajado en pie- 
dra y peña ha durado tanto tiempo (a) 

De allí fueron á poblar á la ribera de un rio 
junto al pueblo de Xócotitlan, el cual ahora tiene nom- 
fef e de Tullan^ ó Tula, y, de haver morado, y vivido 
allí juntos hay señales de las muchas obras que allí 
hicieron, entre las cuales dejaron una que es— 
tá allí, y hoy en día se vé, aunque no la acabaron 
que llaman quetzalK, que son unos pilares de la he— 
phura de culebra, (b) que tiene la cabeza en el sue- 
lo por pie, y la cola, y los cascabeles de ella tie- 
nen arriba. Dejaron también una sierra, ó un cerro, 
que los dichos Tultecas comentaron á hacer, y no la 
acabaron, y los edificios viejos de sus casas, y el en- 
calado* parece hoy dia: hállanse también hoy cosas 
sujta$ primorosamente hechas, conviene á saber, pe- 
dazos de olla, 4> de barro* vasos, escudillas y ollas: 
sacarse también de debajo de la tierra joyas y pie* 

' (a) ¡Ojalá que figón curioso, lo solicite y descubra! 

(b) Según esto, es nroy probable que los Palacios fabricados 
en Mictlan, estado de Oaxaca, fueron obra de loa Tultecas» 



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10T 

dras preciosas, como esmeraldas, y turquezas finas. 
Los (nltecas todos se nombraban chkhimcca$ y j 
tío teman otro nombre particular sino este que to- 
maron de la curiosidad, y primor de las obras tjüó 
Jmcian, que se llamaron obras tuhefas, ó sea como 
«i digesemos, oficiales pulidos y curiosos, como aho- 
ra los de Flandes, y con razón, porque, eran sutiles 
y primorosos en cuanto ellos ponían la mano, i quó 
todo era muy bueno, curioso y gracioso, como laá 
cosas que hacian mliy bellas, de dentro muy ador- 
nadas, de cierto género de piedras ' pre&osasí muy 
verdes por encalado, y las otras que no estaban así 
adornadas, tenian un encalado muy pulido, 1 que era 
de ver, y piedras de que estaban hechas, tambiett 
labradas y pegadas* que parecía ser cosa- de tatisat¿ 
co; 'con razón después se llamaron cosas de ptimOs¿ 
y curiosos oficiales, por tener tanta lindeza de pri- 
mor y labor. Habia también un templo,' que era de 
su sacerdote llamado Quetzálcoatl, mucho mas puli- 
do y precioso qué las cosas suyas, el cual tenia cua- 
tro aposentos, el uno estaba acia e\ oriente, y era 
de oro, y llamábanle aposento ó casa dorada, por- 
que en lugar del encalado tenia oro en planchas, y 
muy sutilmente encalado. El otro aposento estaba 
acia el poniente, y á este le llamaban aposento de 
esmeraldas y de turquesas, porque por dentro tenia 
pedrería fina de toda suerte de piedras, todo pues- 
to y junto en lugar de encalado, como obra de mu- 
saico, que era de grande admiración. El otro aposen- 
to estaba acia el medio dia, que llaman sur, el cual 
era de diversas conchas mariscas, y en lugar del en- 
calado, tenia plata, y las conchas de que estaban he- 
chas las paredes, estaban tan sutilmente puestas, 
que no parecía la juntura de ellas. Ef cuarto apo- 
sento estaba acia el norte, y este era de piedra co- 
lorada de jaspes y conchas iftuy adornado. 



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110 
metidas dentro de alguna grande, y debajo de la tier- 
ra, con su ingenio natural y filosofía las descubrían 
y sabían donde las habían de hallar, averiguábanlo 
de ésta manera: madrugaban muy de mañana, y se 
subían á un lugar alto puesto el rostro acia donde 
sale el sol: *en saliendo, tenían gran cuidado en ob- 
servar y mirar á unas y á otras partes, para ver 
donde, en • que lugar y parte debajo de la tierra es- 
taba, ó había piedra preciosa, y buscábanla mayor- 
mente en parte donde estaba húmeda ó mojada la 
tierra: en acabando de salir el sol, y especialmen- 
te en empezando á salir, hacíase un poco de humo su* 
til que se levantaba en alto, y allí hallaban la tal 
piedra preciosa debajo de la tierra, ó dentro de al- 
guna piedra, por ver que salía aquel, humo. 

. También los Tultecas hallaron y descubrie- 
ron la mina do las piedras preciosas que en Méxi- 
co se dicen xivitl que son turquezas, la cual minar 
según los antiguos, está en un cerro grande situa- 
do acia el pueblo de Tepotzotlan, que tiene por nom- 
bre Xiuhizone. De allí sacaban las dichas piedras, 
y después las llevaban á lavar á un arroyo 
que llaman foi'ac, y como allí las lavaban y lim- 
piaban muy bien, por esta causa le llamaron á es- 
te arroyo xippucoian, ahora se llama con este nom- 
bre el propio pueblo que allí está habitado junto al 
pueblo de Tulla. Tan curiosos eran los dichos Tul- 
tecas, que sabían casi todos los oficios mecánicos, 
y en todos ellos eran únicos y primos oficiales, por- 
que eran pintores, lapidarios, carpinteros, albañiles, 
encaladores, oficiales de pluma, de loza, hilanderos j 
tegedores. Ellos mismos también como eran de buen 
conocimiento, con su ingenio descubrieron y alcan- 
zaron á sacar y descubrir, no solo dichas piedras 
preqiosas, sus calidades y virtudes, sino también las 
minas de plata y oro, cobre, plomo, oropel natural, 
estaño y otros metales, que todos los sacaron, labra- 



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1" 

fon, y dejaron señales y memoria de clip, y lo mis-. 
Bao el ámbar, cristal, y las piedras llamadas amatis- 
ta perlas, y. todo género de ellas, y demás que traían 
por joyas que ahora se usan, y traen aísí \ por cuen- 
tos como por joyas, y de algunas de ellas su bene- 
ficio y uso está olvidado y perdido. 

Eran tan hábiles en la astrología natural los 
Tultecas, que ellos fueron los primeros que tuvieron 
cuenta, y la compusieron de los dias que tiene el 
afta, de las noches, sus horas, de la diferencia de 
tiempos &C conocían y sabían muy bien los que eran 
sanos y los que eran dañosos, lo cual dejaron ellos 
compuesto por veinte figuras ó caracteres: [a] tam- 
bién inventaron* el arte de interpretar los sueños, y 
eran tan entendidos y sabios, que conocían las es- 
trellas de los cielos, y les tenían puestos nombres y 
sabían sus influencias y calidades: sabían así mismo 
los movimientos de los cielos, y esto por las estrellas. 

También conocían, sabían y decían, que ha- 
bía doce cielos, donde en el mas alto estaba e¡l gran 
Señor y su mugen á aquel le llamaban Ometecuih, que 

Suiere decir dos veces Señor, y á su compañera le 
amaban Ometioail, que quiere decir dos veces Señora, 
los cuales dos así se llamaban, para dar á entender 
que ambos enseñoreaban sobre, los doge cielos, y 
sobre lu tierra* Decían > que de aquel gran Señor de- 
pendía el ser detod#s las, cosas, y que por su man- 
dado, de jalla » venia la ánflu^nkia y color, conque se 
engendraban los niños ó niñas en el vientre de sus 
madres, (b) Estos dichos Tultecas , eran bwftos hom- 

«' .••'..;, ... : io. .j: , 

• (a) Parió el Cafeodario Tolteca copiado del <)u« tenía el* Lie. 
Dw Mariano Veytia, y Echeverría; Jo, tengo litografiado», pera no lp 
hé publicado por falta de una buena prensa " litografíe a. El' señor 
"Ministro de Relaciones D. Juan José' Espinosa, no me qiíiso pres- 
tar la que estaba arrumbada en Palacio. 

c (b) t Ep la palabra Teotloquenahuaque conque Maman fi Ir St>* 
prema Bifini4|4t #ft.i«nci*w*,!W. d^¿4cionfteaicj§ftte : á (1 ^a que <U 



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112 
bres y allegados é la virtud, porque no decían men- 
tiras, su manera de hablar y saludarse unos ¿otros 
era: señor, y señor hermano mayor, y .señor hermano* 
menor: su t habla en lugar de juramento era, -es verdad; 
es asi, asi a, está averiguado, y sí por sí, y na por no. 
Su comida era el mismo mantenimiento que ahora 
se usa del maíz que sembraban y beneficiaban, así 
el blanco como el de mas colores conque se sus- 
tentaban, y compraban y trataban' en dio por mo- 
neda: su vestir era manta ó ropa que tenia alacrán 
nes pintados de azul; su calzado eran rotaras tam- 
bién pintadas de azul, y de lo mismo eran sus cor* 
reas. Los Tultecas eran altos, de mas cuerpo que 
los que ahora viven, y por ser tan altos, corrían y 
avanzaban mucho, causa por la cual les llamaban 
tlanquacemtUiuique, que quiere decir, que corrían un dia 
entero sin descansar. Eran también buenos cantores, y 
mientras cantaban ó danzaban, usaban atambores y 
sonajas de palo que llaman aiacachtli: tañian, compo- 
nían y ordenaban de su cabeza cantares curiosos: 
eran muy devotos, y grandes oradores; adoraban aun 
solo señor que tenían por Dios, al cual le llama- 
ban Quetzalcoatl, cuyo sacerdote tenia el mismo nom* 
bre, es decir Quetzalcoatl, el cual era muy devoto j 
aficionado á las cosas de su dios, y por esto era te- 
nido en mucho entre 'ellos; y así es que lo que lea 
mandaba fc* hacian, y cumplían, y escedian de elloi, 
y les solía decir mechas veces, que había un solo 
señor y dios que se decía Q^tzalcoatl, y que no 
quería mas' que 'culebras y mariposas que le ofre- 
ciesen y diesen en sacrificio; y como los dichos Tul- 
tedas en tefdo'fe creían ;y obedecían,' y no «ran me- 
nos accionados 4. las cosas divinas que su sacerdo* 
te, y ¿aúy,ti?méfp^os'dé ii| dios, ejecutaban sus ór- 

S.* Pablo: ñgnd por quien mvimoi, noé moderno* y écsiHimos* N# 
'puede alarife Idea <m«* 'precise, verdadera y faenntit* j: * "*\ 



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US 
tenes. Finalmente fueron persuadidos y convencidos 

Kr el dicho QuetzalcoatL, para que saliesen del pue- 
> de TuUa, y así salieron de allí por su manda- 
do, aunque ya estaban allí mucho tiempo habia pobla- 
dos, y tenían hechas lindas y suntuosas casas de su 
templo y de sus palacios, que habían sido edifica- 
dos con harta curiosidad en el pueblo de Tulla^ y 
en todas partes y lugares donde estaban derramados, 
poblados, y muy arraigados los dichos Tultetecas, 
eon muhas riquezas que tenían. Al fin pe hubieron 
de ir de allí, dejando sus casas, sus tierras, su pue- 
blo y sus riquezas, y como no las podían llevar to- 
das consigo, muchas dejaron enterradas, y aun aho- 
ra algunas de ellas se sacan debajo de la tierra, y 
cierto, no sin admiración de primor y labor; y así 
creyendo y obedeciendo á lo que dicho Quetzakoatl 
Jes mandaba, hubieron de llevar por delante aunque 
con. trabajo, sus mugeres é hijos, enfermos, viejos y 
viejas, y no hubo ninguno que no le quisiese obede- 
cer, porque todos se mudaron luego que él se salió del 
?ueblo de Tulla para irse á la región que llaman 
?lapaUan, donde nunca mas pareció el dicho Que¿~ 
satcoalL Estos dichos Tultecas eran ladinos en la len- 
gua mexicana, aunque no la hablaban tan perfecta- 
mente como ahora se U6a. Como eran vivos y há- 
biles, en breve tiempo con su diligeqcia, adquirie- 
ron riquezas que decían les daba su dios y señor 
-QuetzalcoatL, y así se decia entre ellos que el que en 
breve tiempo se enriquecía que era hijo de Quet- 
xolcoail La manera de cortarse los cabellos era se- 

Sin su uso, pulido, porque los traían desde la me- 
a cabeza . atrás, y di cerebro tusado como á sobre 
-peine, y estos también por su nómbrese llamaban 
Chtckinecai, y no se. dice aquí mas mi suma, de la 
•manera y condición de los que primero vinieron á 
poblar esta tierra que llaman México. Resta por de- 
cir ptro>3c*v5<kek«í .dichos Tultecas, y .4$ que tf 



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114 

dos los que hablan elaro la lengua mexicana que fe* 
llaman nahóas, son descendientes de los Tultecaa» 
y fueron de los que se quedaron y no pudie- 
ron ir y seguir á Queizalcoatl, como fueron lo» vie- 
jos y viejas, ó enfermos, ó las paridas, ó que de m 
voluntad se quedaron. 

EL EDITOR. 

. ( 
La instrucción que dá el P. Sahagun acerca 
de los Toltecas, es muy limitada y superficial; por tan- 
to, vuelvo á remitir á mis lectores á la Galería de prín- 
cipes mexicanos, y por ahora solamente digo que el 
imperio Tolteca, se fundó 719 años de la era cris* 
tiana: que su primer monarca se llamó Chalehiutfa* 
netzin. El segundo Ixthlcuzchahuac* El tercero Huetzim 
El cuarto Totepeuh. El quinto Nacaxóc. El sesto Mitl 
El sétimo Xiuhilaltzin. El octavo Tecpancalizin. El 
nono Topilizin. El reino TokecaÜ duró 397 años, en 
cuyo espacio de tiempo, se estendieron sus límites 
á casi mil leguas de Norte á Sur, y ochocientas de 
Levante á Poniente. Cuando se fundó ésta monar- 
quía se estableció una ley por la cual se dispuso, 
que aunque los reyes viviesen mucho, no pudiesen 
gobernar mas que cincuenta y dos años, que era un 
siglo Toüecatl, pues suponían « que pasado este tiem*» 
po, ningún hombre puede tener espeditas sus poten- 
cias para regir con acierto. Los Régulos de Xali**- 
co no queriendo reconocer por legítima la succesion 
al trono de Topilizin hijo de Tecpancalizin habido en 
la joven Xóchitl, aunque después lejitimó la prole por 
el subsecuente matrimonio; le declararon la guerra en 
la que peleó esta señora denodadamente: á Ja cabe» 
za de un ejército de megeres, y murió en el com- 
bate: fué tan sangrienta esta campana; que duró tren 
años y dos meses, y perecieron en eHa tres millo- 
nes . <¿>&<wentas mil . persott&a, mcksoé aaesr^otes, 



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115 
tofc, mugeres y úiños, que mataron indefensos los Xa- 
liscos cuando saquearon las ciudades. De estos mu- 
rieron dos millones cuatrocientas mil personas, que 
hacen el total de cinco millones^ y seiscientas mil por 
ambas partes: ¡tal fué el encarnizamiento de unos y 
otros, y tales los funestos estragos que causan á la 
humanidad las demasías de los Reyes! 

Párrafo segundo: en que se pone cuantas numeras de 
Chichimecas ha habido en esta tierra. 

Los que se nombran Chichimecas eran tres gé- 
neros, los unos eran los Otomies, los segundos los 
que llamaban Tamimc, y los terceros son los que se 
dicen Teuchic/umecas. La condición y vida de los Oto- 
mies, después se dirá. Este vocablo que dicen Tami- 
08¿, quiere decir tirador de arco y juchas^ y los dees* 
te género de Tamimes son deudos, y de la genera- 
ción de los que llamaban Teuchichimecas, y fueron al- 
go republicanos; y aunque por la mayor parte vivian 
en cuevas, y peñascos, algunos de ellos hacian cho- 
zas, ó casillas de paja, hacian también alguna se- 
menterilla de maíz, y venian después á tratar, y vi- 
vir con algunos mexicanos ó nahóas, y con algunos 
Otomies, y con intento de oír el lenguage de los 
unos, y de los otros, y así hablaban en alguna ma- 
nera la lengua mexicana, y la de los Otomies, ve- 
nían también á ver y aprender la policía de su vi- 
vir. En cuanto á su vestir se ponian algunas ropillas 
viejas y hechas pedazos, 6 algunos trapos rotos: en 
cuanto á su mantenimiento hacian algunas semen- 
terillasjdonde cocechaban lo que les era necesario para 
su sustentación, y la causa de su nombre que es Ta- 
mhne f que como se ha esplicado, quiere decir tira- 
doresy es porque de ordinario, traían sus arcos y fle- 
chas por todas partes, para tirar y cazar con ellos. 
£etos tales Tamimes eran vasallos de señores 6 de 



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116 

principales en coyas tierras ellos vivían, y* tes thdtitti 
y contribuían en lugar de tributo, la caza que hacían 
de conejos, venados y culebras, y eran grandes co- 
nocedores de muchas yerbas y raízes, y de sus vir- 
tudes y calidades, y de las muy poozoñosas con que 
se morían luego las gentes, ó se secaban poco á po- 
co, hasta que morían. También conocían cierto gé- 
nero de sierpe, que llaman macacoatl^ y solían andar 
con unas petaquillas acuestas, y entre las casas an- 
daban vendiendo las yerbas medicinales, que llaman 
patli, y no andaban trasquilados, antes traían el ca- 
bello crecido, largo y tendido, así hombres como 
mugeres. 

Los que se llamaban Teuchichimecas, que quie- 
re decir del todo barbados, que por otro nombre 6e 
decían Cacachrrnecas, 6 sea hombres silvestres, eran 
los que habitaban lejos* y apartados del pueblo, por 
los campos, cabanas, montes y cuchas, y no tenían 
casas ciertas sino que de unas partes en otras, an- 
daban vagueando, y donde les anochecía, si habla, 
cueva se quedaban allí á dormir, y tenían su señor 
y caudillo, que los regia y gobernaba, y la caza 
que mataban, se la daban: si acertaban á matar 
algún león, tigre, gato montes, conejos ó venados» 
le presentaban el pellejo y la carne, y la caza que 
le daban así en reconocimiento, era para el susten- 
to del tal señor; todo se lo presentaban y daban co- 
mo tributo, y también arcos y flechas, y tenia palacios 
que eran unas casas de paja, 6 las mismas cuevas. 
Este tal señor tenia una sola muger, y lo mismo te- 
nían todos estos Tetichichimecas, cada uno una sola, 
muger, ninguno podia tener dos, y cada uno anda- 
ba, y vivia de por sí con su esposa sola, buscando 
lo necesario para ht sustentación de su vida* 

Dícese que estos tales, no cometiaü adulte- 
rio, y tarde, y casi nunca se hallaba algún adulte- 
ro? cuando se hallaba alguno lo mataban, y llama.— 



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117 

tan á toda la gente, que tenia á^nu cargó el tal se- 
líor, y se lo llevaban delante de él, y & la muger, 
y los sentenciaba, y daba por sentencia, que todos 
feas vasallos (rada uno de 1 ellos, emplease cuatro fle- 
chas en los tales adúlteros, 7 estandtf 'vivos Ete fle- 
chaban. Este señor trata una man*a s puesta de 
pellejo de gatos monteces, 6 de pieles de "tigre, 6 
león, 6 hecha de pellejos de ardillas; y poníanse en 
la cabeza, una 1 guirnalda hecha de la piel de una 
ardilla, de manera que la cabeza venia sobre lá fren- 
te, y la cola al colodrillo, {a} y un plumaje á ! ma- 
nera de aventadortcó redondo de pluma encarnada; 
su muger traía unas enaguas, y camisa de los mis- 
mos pellejos, y también fas demás mugeres, traían 
faldellín y vipil de pieles, y de ordinario portaban 
consigo sus arcos y carcaxes de flechas: cuando ca- 
minaban, y cuando comían los tenían éonsigó, y cuan- 
do dormían, ponían los arcos en sus cabeceras, y de* 
cían que les guardaban. Traían por calzado unas co- 
laras de hojas de palmas, y la cama en que .dor- 
mía' el señbry^'su silla y asiento, era de pellejos de 
kié dichos leóneá' y tigres, todo m\if curioso. Lie- 
Taba consigo mucho» Teuchickimecas de guarda, y lo 
mismo andaban los demás Teuchichimecas, vestidos de 
otros pellejos de venado ó de adives, y no traían 
ninguno dé los pellejos de leones. 

La condición y Calidad de éstos, tales Tcuchi- 
thimetas, es que eran lapidarios, porque conócian y 
labraban los pedernales^ y navajas pkrá :i ks puntas 
de las flechas. También traían espejos . consigo, col- 




ín espejo» 

fas espafttafr, en 'que sé iban 'torrando, 'los ciue* f ibin 
detras. También labraban, y aderezaban mfty' bieá 



tal. 111. 16 



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las piedras acales, desastándolas que se llaman a| 
mexicano tet+xivitl, que son turquesas, y hacían de ellas 
joyas, cuentas, zarcillos y orejeras de muchas mane- 
ras. TenifUL así mismo gran conocimiento de yerbal 
y. rqízes, y.ponocian sus calidades y virtudes* ellos 
misipos descubrieron, y usaron primero la raíz que 
llaman peiotl^ y los que la comían y tomaban, la usai- 
ban en lugar de vino, y lo mismo hacían de los que 
llaman nanacail que son los hongos malos que em- 
borrachan también como el vino* y se juntaban en 
un llano después de haberlo bebido, donde bailaba* 
y cantaban de noche y de día á su placer, y esto 
el primer dia, porque el siguiente, lloraban todos mu- 
cho, y decían que se limpiaban y lavaban los ojos 
y caras, con sus lágrimas. 

También eran oficiales de plumas y haciaa 
obras de ella muy pulidas, como los plumages á ma- 
nera de aventadericos, hechos de pluma encarnada. 
También había zurradores que aderezaban k>? pe- 
llejos de venados,, que les servían de faldellines y ro» 
pa: hacían las mugeres la comida para los hombres 
así asados como guisados, y no los .hombres pan} 
las mugeres, la caus^L de lo cual. era, que los hom- 
bres decían que eran obligados á guardar la vista de 
los ojos para poder cazar, y que el humo se los echar 
ba á perder; y así estos tales Ttuchichjmecas ter 
nian muy larg^ vista,, pues veían muy de lejos y eran 
muy acertádores, pprque á lo que tiraban del, pri- 
mer flechazo le derribaban y acertaban, y por muy 
pequeña cosa que fuese y estuviese lejos, le acertar 
ban. jLa pomida y sustento de est<Hf Teucfychimecas 9 
era hojas da ¡ timas,. ¿a« misma* tui^ft y la raíz que 
llaman cimail>¿y otras ¡que sacaban, debajo de, ti^ 
tjbl qu%, ljaman tziodcilf^f^quometly mizquitea, palmi~ 
ias, y flores de éstas que llaman yecQÚ, y miel que 
ellos sacaban de muchas cosas, como de pal- 
ma?, 4* wqgitóp 7 &. abejas, y otoa* «níoefrque oo- 
' ai AVI .i\»" t 



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jtociari y sacaban debajo ¿te la tierra; y todas las 
carnes de conejo, de liebre, de venado, de culebras, 
y de muchas aves, y por comer de estas comidas 
que no iban guisadas con otras cosas, vivían mucho 
y andaban sanos y recios: por maravilla incuria uno, 
y el que moría era ya tari viejo y cano, qug.de es- 
to acababa; y si á alguno le daba alguna enferme- 
dad y dentro de tres ó cuatro dias no sanaba, ba- 
tían junta todos los Teuchichimecas y lo mataban, me- 
tiéndole por la hoya de la garganta una flecha; y los 
que ya eran mvy viejos y viejas tes mataban así mis- 
mo con flechas, diciendo que con aquello les des- 
penaban, porque ya no penasen mas en el mundo, 
y porque no tuviesen ya lástima de ellos, y los en- 
terraban con muy gran regocijo, y lea duraba la fies- 
ta del entierro dos ó tres dias con gran baile y cau- 
to* También- por causa de su poco comer y vestir, 
á mas de ser sanos y recios, y tener grandes fuer- 
zas, eran muy ligeros, pues subían por las sierras 
arriba muy recia y ligeramente, pues parecía que 
volaban por su gran ligereza, y no criaban vaso ni 
grosura? demasiada qtíe Seta** impidiese, y traían con- 
sigo cada uno á su mdger como ya está dicho; y 
cuando ella estaba preñada, el marido le daba ca- 
lores con fuego por las espaldas, y le echaba agua, 
diciendo ¿que le servia aquello por bafló; y después 
«|ue ella, había parido, dábale el marido dos o tres 
cozes en las espaldas, porque acabase luego de salir 
la sangre. Hecho esto tomaban la criatura, y metían- 
la en un huacalejo, y echábala luego acuestas la mu- 
ger, y caminaban hasta donde les anochecía, y allí dor- 
mían, y lo mismo hacían cada día, hasta que llega- 
ban á su viage; y si paria muger después que ya era 
de cuatro ó cinco años, le dabqn luego á otro mu- 
chacho de su edad, el cual la recibía y andaba con 
ella, y si paria hombre, en siendo de un ano, le po- 
nían en las manos un «co conque le eteejiabaa á 



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120 

tirar, y no le enseñaban ningún* ju*g* sigo «oktinen- 
te éste. Sabían y usaban maleficios para enhechi- 
zar; traían también el cabello largo, crecido, tren- 
chado, y no se tresquilaban así hombres coma min 
geres. .,i 

« £)é estos Chiphimecas unos había que se de- 
cían NaHuazffuchimecas llamándose de Ñafióos y de Chi* 
chimecas, porque hablaban algo la lengua de los Aa- 
hóas ó Mexic^nog, y la suya propia Chicbitneca. Otros 
había qpe s^e decida Otonchichimecas^ los cuales te- 
nían este pomtpp . de Otones y Chichimecas, porque 
hablábanla lengua, suya y la Otomí. Otros había que 
se llamaban Cuextecachichimecas^ porque hablaban la 
lengua, Ghichimeca y Guaxteca; todos los cuales vi- 
vían ?n policio y teojaoBus repúblicas, señores, caciques t 
y principales, poblados con eus casas, abundantes en 
el cerner y vestido, cuyo oficio era también traer/ 
upar flechas y arcos, [a] 

. EL EDITOR. 

. , Tal ?s la itaa que nos presenta el P. Sabn* 
gun de la barbarie de los Chichimecas. Seguramen- 
te siguiendo el oqrso de la naturaleza que fija en 
las naciones lo ¿nismo que en los individuos, una épo» 
9a d# jnfoae>ro,:<ofta* de virilidad, y otra de «éneo» 
tud, y& habida pwaido á te segunda cuando Topit* 
(pin destronado y pró&go, se presentó en la corte del 
rey jicauhizin que lo hizo su ministro, y confie el 
gobierno de su reino que desempeñó cumplidamen- 
te. Xoloti hermano de Mauhtzin, se dedicó á poblar 
el imperio TvÜecaih* poseyéndolo por ocupación, pues 
lo encontró detesto, y fondo la monarquía JcuBtuaiá 
Tezcocanft, en k .que se Cuentan los reyes stgnien* 

(a) Esta descripción poco difiere de la que hoy se nos ha- 
ce de loe indios Apache» 7 Comanches, que son verdaderos Chi» 
«fruMMJB, f 6Ü-ee su ttftádo stWqge. > > 



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121 
tes. Xohtb Nonálteiti? íjuetfin: Qumantzm: Techotlafa- 
tzin: IxtilxQchitu Teozopomoe. Este y Maxtla su succe- 
sor fueron usurpadores del reino que reconquistó Net- 
zahualcóyotl; NetzahualpilU: Cacamatzin: Coanacotzin: Ix- 
tUlxockitl; este fué el último monarca por quien Her- 
nán Cortés conquistó á México, y con cuyos ausilios 
aumento la conquista, basta mas allá de Guatema- 
la, y aferró la usurpación que hicieron los Españoles, 
del llamado reino de [a] N. España. Hé aquí el hilo 
de la historia que no debe perderse de vista, para 
entender al P. Sahagun. 

Párrafo tercero: donde se declara quienes eran $ ¡/ se 
decían los nahoas. 

Los Ñafióos, eran los que hablaban la len- 
gua mexicana, aunque no la pronunciadan tan cla- 
ra, como los perfectos mexicanos; y estos Nakoas, 
también se llamaban Chichimecas, y decían proceder 
de la generación de los Tultecas, que quedaron cuan- 
do los demáp salieron <Je su pueblo, y lo abando- 
naron, lo que acaeció en tiempo, en que el dicho 
Quetzalcoatl, se fué á la región dq TlapaHan* No 
eran inhábiles estos JYahoátj porque tenian.su repú- 
blica con señor, Caciques, y principales que lo re- 
g¿an, y procuraban de engrandecer, y aumentar su 
estado: tenian su manera 4® regpcqo* de' canta* y 
bailar con que regocijaban su república, y toda la 
geptet ( enia,bien <Fe ^omer .y beber. Tenian t&tnbien 

(a) Los OtomíeM conservaron en los lugares remotos de lasca- 
pítales su primitiva ferocidad; hoy dia los carboneros de Huixqiá- 
hcan y Monte «Ao, aúnele casi inoran, todo- el «fio en México, se 
fisliogaen t luego por sus maneras bruscas, y parece que son indo- 
mables. En tiempo de la Conquista 6ac6 Cortés partido de la opo- 
sición en que vivían con los mexicanos, pues cuando estos lo echa- 
ron de México, tan solo por este principio de oposición, lo socor- 
rieron con víveres en su fiíga* y á esto debieron les españoles, el 
M **ber ( asjietfo fríe*, 



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122 

oficios, eran prósperos y ricos; en posééf ropas, j& 
yas, plumas bellas, y otras riquezas, casas, sementé-* 
ras y trojes llenas: tenían dios á quien adoraban, 
invocaban, y rogaban pidiendo lo que les convenia 
y le llamaban Yoalliehccatl, que quiere decir noche 
y aire, 6 opú invisible y le eran devotos, y gran- 
des oradores, y la noche que le velaban, se pasa- 
ban en cantar con el atamboríl, que llaman tepo- 
naxtti. Hacíanle sacrificio punzándose, y cortándose 
con espinas, ó puntas de maguey, con que se san- 
graban, y para ello tocaban un caracol grande en 
fugar de trompeta, pQrque sonaba muy lejos; layá- 
banse también á la media noche, por mas que hi- 
ciese frío: hacían fiesta cada vointe días, y sacrifi- 
cio á su dios: eran habilísimos de grandes trazas, 
«útiles, y curiosos mexicanos, porque eran oficiales 
-de pluma, pintores, encaladores, plateros, doradores, 
.herreros, carpinteros, alhamíes, lapidarios muy pri- 
mos en devastar, y pulir las piedras preciosas: hi- 
ladores, tegedores, piáticos y elegantes en su habla» 
•curiosos en su comer y en sa traje, muy aficiona* 
«dos á ser devotos, y á ofrecer á su dios, 6 incen- 
sarle en sus templos: valientes en las guerras, ani- 
mosos, y de muchas ardides con que hacían grao- 
des presas: esto solamente en suma se dice de es* 
tos JVahoaSj porque había mucho que decir dé su re* 
pública, y manera de vivir. 

: Párrafo cuarto: de quien son los otomies y de su ' 
manera de vivir* 

£1 vocablo Otomiüi que es el nombre de lo» 
Otomies, tomáronlo de su caudillo, el cual se llama- 
ha Otón, y así sus hijos, sus descendientes, y va- 
sallos que tenia á cargo, todos se llamaron (Somier 
y cada uno en particular se decía Otomitl, y no ca- 
recían de policía, vivían en poblado, y tenían su 



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125 

república. Los hombres traían manta* y maztles con 
que se cubrían las partes secretas, y andaban cal* 
xados con cotaras, y. las mujeres . traían enaguas y 
Tipiles, que son sus camisas. Las mantas que traían 
Jos hombres, eran buenas y galanas, y el calzado 
pulido, ni mas ni menos las mugeres traían muy 
buena ropa, enaguas y camisas: entre ellos había se- 
ñores y mandones que • regían & sus subditos. Había 
principales, personas conocidas, como los que lla- 
man Calpixques que regían á los demás; había otros 
que les llamaban Otonilaínacaoque: habia un supremo 

Ígran sacerdote que se decía Tecuílato. También ha- 
ia entre ellos adivinos que se decían tlaciuhqt^ que 
.quiere decir, allegado* y semejante*, á su dios, los cua- 
es decían, que sabían y alcanzaban, lo que su dios 
'disponía y determinaba de las cosas, porque los ta- 
les le hablaban, y él les respondía, y así á estos co- 
mo á sabios, les preguntaban cuando, y como habían 
de ir á lqs, guerras los Oiómies, y el suceso que en 
ellas tendrían, y si habia aquel año de llover bien 
6 no, y si habia de haber hambre, enfermedad, ó mor- 
tandad y otras muchas preguntas; de esta suerte se 
hacían á los tales adivinos, y por las respuestas 
que les daban, que eran como oráculos. Si saliait 
*lgnn^ vez verdades, los adoraban, y tenían por dio- 
e&sl y por ésta fama concurrían gentes de muchas 
y lejas partes á verlos. También los dichos Oto- 
witcí, tenían sementeras y trojes, comían buenas co- 
midas* y tomaban buenas bebidas: su dios se lla- 
maba xocipa, al cual le tenían hecho muy buen Cú 
<}uq era un j^pal hecho de paja muy atuzada,cuya 
echqra spláibepte á su Cú era dedicada, y nadie ha- 
da casq, de aquella manera ni forma; porque sus 
jacales en que vivían eran de paja no muy pulida; 
ni á estos tales Otomies, se les daba nada tener sus 
casas ó j } a<?al£S con sobrados. JJn sq Cú había los 
^QLCerd^t^ <j^e llamaban TLrmca^eylqB^Ble^onB^ 



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124 

bin v doctrinaban allí muchachos: allí hacían peni- 
tencia por todos, velaban toda la nefehe en tiempo 
de los 8acrificioe, punzábanse ó sangrábanse de los 
labios 6 muslos, con las puntas de maguey, • y á la 
inedia noche se lavaban al tiempo de tos fríos: ayu- 
naban y traían su atamboril ó teponaztli, encima del 
Cü, y decian que velaban y guardaban, con aquel 
instrumento de tañer, 'Estos tales cuando muchachos 
se : rapaban" las «cabezas, dejahdo unos ípocos de cas- 
bellos en los colodrillos' ó colodrillo, que llamad pi&* 
*A//í, y solían ahugerar el labio de abajo, y las ore* 
jas juntamente en el labio así ahugerado. Ponían por 
ornamento un bezote, y en los ahugeros de las ore*- 
jas, piedras preciosas 6 joyas,. y otras cosas á ma- 
nera de sarcillod 1 ti orejeras; f los hombres ya dé 
edad, traían el cerebro atuzado, corno á sobre peiné 
hasta la media cabeza, y lo demás dejaban con ca* 
bellos largos, y llamaban á estos tales piocheque. Los 
que eran señores 6 principales, traían en el labio 
nn bezote de chalchivite ó esmeralda, 6 de cáracol t 
6 de oro, 6 de cobre; y los que eran hombres va- 
Mentes en la guerra traían orejeras de oro, 6 de co- 
bre, 6 de caracol, ó de la piedra de que se hacen los 
espejos, ó de turquesas labradas, de obra de inusai- 
co: la domas gente traían bezotes hechos dé pie- 
dra de cristal, 6 de la piedra de las navajas, ó cai- 
chi vites fingidos, y en las orejas, traían orejeras de 
ló mismo, ó orejas hechas de barro cocido bien'bru- 
fiidas, ó de caña, que eran las mas bajas y viles, 
entre todo el género de Qréjei'as. Las mugeres cuan- 
do Aiñas, también' se rapaba» la cabfekav l y 'cuando 
ya mosas dejaban criar los cabellos, |'£l¿js trafitii lar- 
gos y* sueltos, nunfca los tocaban^ 'y ios tid afren- 
te solo cortaban á manera de hombres^ y cuando 
albina era ya mnger hecha y habia parido,' tocaba* 
fee el eafeelto. También frkían ' sarcillos ó ;oréfieras,jf 
B& pmtataa tos pechos y "los brazos, c*h L d¿ír láoor 



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125 

que quedaba de Azul muy fine, pintada en la mis-» 
ma carne, cortándola con una navajuda. Su comí* 
da y mantenimiento, era el maíz, frísoles, axi, sal y 
tomates: usaban también por comida los tamales co- 
lorados que llaman xocotamales, y frisólas cocidos, y 
comían perritos, conejos, venados y topos. 

Párrafo quinto: de los defectos, y faltos de los otomieju 

Los Otomies, de su condición eran torpes, tos- 
eos, é inhábiles: riñéndoles por su torpedad les sue* 
len decir en oprobio, ¡ah! ¡,que inhábil*. ... eres como 
etomite que no te alcanza lo que te dicen! por ven- 
tura ¿eres uno de los mismos otomitesí cierto que 
no lo eres semejante, sino que eres del todo, pu- 
ro otomite; todo lo cual se decía por injuriar al que 
era rudo y torpe, reprendiéndole de su poca ca- 
pacidad y habilidad. Éstos tales suelen ser codicio- 
sos de diges, >y así las cosas que les parecen bo*- 
nitas y graciosas, codícianlas tanto, que aunque no 
los hayan menester las compran. Estos Indios eran 
pulidos en sus trages, y cuanto veían traer á otros 
se ponian, y aunque perteneciese solamente á los se- 
ñores y principales, lo tomaban y se lo vestían, y 
poníanselo tan mal y desairadamente que por aquello 
Jes llamaban otomies por injuria; y 16 mismo ha- 
cían las mugeres que indiferentemente se ponian cual- 
quier cosa que veían de ropa, y con todo esto no 
sabían ponerse bien las enaguas ni el vipil; y tanto 
.querían estas pulirse, que las mosas por galanía se 
emplumaban con plumas colorodas los pies, piernas y 
brazos, y el rostro se afeitaban con un betún ama- 
rillo que llaman tecocavitl, y teníanse los dientes de 
negro, y sobre el betún ya dicho se ponian color, 
y las viejas se cortaban el cabello un poco de la. 
frente como los hombres, y lo componían como las 
.mosas. También se emplumaban los pies, piernas, j 
Tton. III. 17 

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126 
brazos con las dichas plumas, y se teffián los dien- 
tes de negro, y en el rostro ponían colores todo al 
uso y costumbre de las mosas; y aunque viejas, tra- 
tábanse y vestíanse como mosas, de ropas galanas 
y pintadas, enaguas y vipiles. También los ótomies 
eran muy perezosos, y aunque recios y para mu- 
cho, y trabajadores en labranzas, no eran muy 
aplicados á ganar de comer y usar de continuo el 
trabajo ordinario, porque en acabando de labrar sus 
tierras, andaban hechos holgazanes sin ocuparse en 
otro ejercicio de trabajo; salvo que andaban cazan- 
do conejos, liebres, codornices y venados, con re- 
des, flechas, liga, ó con otras arterías que ellos 
usaban para cazar. También ahugeraban los mague- 
yes para que manasen la miel para beber, ó para ha- 
cer pulcre, y emborracharse cada día, ó andar vi- 
sitando las bodegas de los taberneros, y todo esto 
era para pasatiempo de ellos. Al tiempo que el mai- 
zal estaba crecido, y empezaba á dar mazorcas, co- 
menzaban luego á coger de las menores para comer 
ó para comprar carne ó pescado, y el vino de la 
tierra para beber; y de lo mismo servían las cala- 
bazas y los chiles verdes que se daban en tiempo 
del verano; cuando el maíz estaba ya sazonado, 
gustaban lo que podían de las mazorcas grandes, 
para comprar con ellas lo que habían menester, y 
para comerlas cocidas y hacer de ellas tortillas y 
tamales, y así al tiempo de la cosecha no cogían 
sino muy poco, por haberlo gastado y comido an- 
tes que se sazonase; luego que habían cogido fo 
Eoco, compraban gallinas y perrillos para comer, y 
ac.ian muchos tamales colorados del dicho maíz, y 
estando hechos hacían banquete, y convidábanse unos 
á otros, y luego que habían comido bebían su vi- 
no, y así se comían en breve lo que habían cogido 
de su cosecha, y decían unos á otros, gástese to- 
• do nuestro maíz, que luego daremos tras las yerbas, tu- 



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I2T 
fcas, y tafees; decían que fias antepagados habían 
dicho, que éste mundo era asi, que unas veces lo 
había de sobra, y otras faltaba lo necesario; y así 
del qne en breve se comía lo que tenia, se decía 
por injuria, que gastaba su hacienda, al uso y ma- 
nera de los oto mies, como si dijeran de él, que bien 
parecía ser animal. Estos otomíes comían los zor- 
rillos que hieden, culebras y lirones, y todo género 
de ratones, 'comadrejas, y otras sabandijas del cam- 
po y del monte, lagartijas de todas suertes, y abe- 
jones y langostas de todas maneras. De las muge- 
res había muchas que sabian hacer lindas labores 
en las mantas, enaguas, y vipiles que tejían muy cu- 
riosamente; pero todas ellas labraban lo dicho de 
hilo de maguey que sacaban y beneficiaban de las 
pencas; hilábanlo y tégíanlo con muchas labores, y 
lo que hacían no era de mucha labor, aunque sa- 
bian hacer éstas y diferentes maneras de ropas, y 
vendíanlo barato. Estos otomíes adoraban á dos dio- 
ses, al uno llambaa Otontecuili, el cual és el primer 
señor que tuvieron sus antepasados, al otro llama- 
han Yoxippa, y á éste hacían mayor fiesta que 
al otro; para celebrarla iban al campo á dormir y 
á holgarse, comían allí cuatro días, y cada vez que 
la celebraban, aparejaban para aquellos días todo gé- 
nero de comida y bebida, y no se gastaban pocos 
tamales colorados, y tortillas hechas de masa mez- 
clada con miel: esta era la mayor fiesta que ce- 
lebran, y llamábanle al día de ella, totopaina ciocip- 
paiotoca, y tenían por sus dioses mayores á estos dos 
que se ha dicho atrás; tras estos dos tenían otro- qvie 
llamaban JÍtetein, y siempre iban á hacer oración y 
sacrificios á las alturas de las sierras. Tenían usp 
y costumbre los otomíes, de que los varones siendo 
muy muchachos y tiernos se casasen, y lo mismo 
las mugeres, y así á los muchachos les daban 
niñas de la misma edad, y se las buscaban por 



* 



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120 
mugeres, y á los que regían, gobernaban y eran prin^ 
cipales, les pedian sus hijas, y si alguna de ellas era 
ya muger hecha y no la habían pedido para que 
no se le pasase la vida sin dejar hijos, la daban co- 
mo en don los principales sin ser pedida, 6 le pe- 
dia marido con quien casarla, y según dicen, si cuan* 
do dormía el hombre con la mugcr no tenia cuen- 
ta con ella diez veces, descontentábase la muger, y 
apartábase el uno del otro; y si la muger era fla- 
ca para sufrir hasta ocho ó diez veces, también se 
descontentaban de ella, y la dejaban en breve. Esta 
es en suma la vida y costumbres de los otomíes. 

Párrafo sesto: de los quaquatas, matlatcikcab, y 

TOLOqUES. 

El nombre Mcdlalcincatl, tomóse de Matlail que 
es la red con la cual desgranaban el maiz, y ha- 
cían otras cosas. Los que se llamaban Matlatzineas pa- 
ra desgranar el maíz, echan en una red las mazor- 
cas, y allí las aporrean para desgranarlo; también 
lo que cargaban no lo llevaban en costal sino en red 
que tenia dentro paja, porque no se saliese por ella 
lo que llevaban, ú otra cosa. También se llaman Mar 
tlatzincas de hondas que se dicen thmatlate, y así Ma- 
tlatztncas por otra interpretación quiere decir, honde- 
ros ó fondibularios; porque los dichos Matlatzineas 
cuando muchachos, usaban mucho traer las hondas, 
y de ordinario las traían consigo, como los Chichi- 
mecas sus arcos, y siempre andaban tirando con ellas. 
También les llamaban del nombre de red por otra 
tazón que és la mas principal, porque cuando á su 
tdolo sacrificaban alguna persona, le echaban den- 
tro en una red, y allí le retorcían y estrujaban con 
la dicha red, hasta que le hacíaa echar los intes- 
tinos. La causa de llamarse coaü cuando es uno, y 
(füaqüatas cuando son muchos és, porque siempre traían 



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T29 
la cabeza ceñida «cnoi la honda* por lo eual el voca* 
blo se decia aüa por abreviatura, que quiere decir 
quaitl que és la cabeza* yta que quiere decir tama» 
tlatl que es la honda, y así quiere decir, quatlail hom- 
bre que trae la honda en la cabeza por guirnalda: 
también se interpreta de otra manera, que quiere de- 
cir hombre de cabeza de piedra. Estos dichos Qua- 
quatas, como en su tierra de ellos que es en el valle 
que llaman MatkUzinco, hace grandísimo frió, suelen 
ser recios »y para mucho trabajo, y como usaban de 
las hondas conque de lejos hacian mal con ellas, 
eran muy atrevidos, determinados y mal mirados así 
en la paz como en la guerra, por lo cual al que es 
mal mirado y de poco respeto, para injuríale le di- 
cen: bien parece qüata, como quien dice nial criado y 
atrevido, ni mas ni menos que el vino recio, que lue- 
go se les subía á la cabeza por la fuerza, y los em- 
borrachaba y los sacaba de juicio, era llamado qua- 
tlatl, como si dijesen que aquel vino hacia al hom- 
bre mal mirado y desatinado. 

La razón de llamarse tolucas, cuando son mu- 
chos, y tolucatl, cuando es uno es, porque dicen que 
en el pueblo de Toluca, está una sierra que se lla- 
ma Tolutzin ó Tohriepetl, de la cual tornan el nom- 
bre les tolucas y otros, y aun los mismos del pue- 
blo dicen, que se llaman del mismo, que por su 
nombre se dice Toluco. También se dicen tolucas, 
del Tulli que es la juncia de que se hacen petates 
porque en el dicho pueblo se dan mucho á las jun- 
.cias. (a) Estos tolucas, y por otro nombre Matla- 
tzincas, no hablaban la lengua mexicana, sino otra 
diferente y obscura; aunque á la verdad también en- 
tre ellos hay JSÍahpas y mexicanos, y su lengua pro- 
pia de ellos, no carece de la letra R, y en la tier- 
ra de estos Quaquatcs, solamente se dá maíz y fri- 
ta) Cerca de Toluca hay todavía un pueblo llamado S. Pedro i* 
tai Petatea. 



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*oles, y tinas semillas qae toii de mantenimiento,^ 
ce llaman hoauhili y carecen de sal y de axi, su co- 
mida es tamales y frísoles, y su bebida, la masamor- 
ra que llaman xocoaioüi. También en su tierra se ha- 
ce el maíz tostado que se llama mumuehiií, que es 
como una flor muy blanca cada grano: su ropa era 
mantas de maguey. También eran muy maléficos 
porque usaban de hechicerías. 

Su ídolo de estos tolucas era llamado Coltzin^ 
hacíanle muchas maneras de fiestas y honra, y cuan- 
do celebraban su fiesta, ellos solamente la hacían, 
sin que les ayudasen para ella los mexicanos y tec» 
panecas; y cuando hacian sacrificio de alguna per* 
sona, lo estrujaban retorciéndolo con cordeles pues- 
tos á manera de red, y dentro de ellos le opri- 
mían tanto, que por las mayas de la red, salían los 
huesos de los brazos y pies, y derramaban la san- 
gre delante del ídolo. La bondad, 6 virtud de es- 
tos ya dichos, era que eran grandes trabajadores en 
labrar (a) sus sementeras, y recios, y para mucho, 

Í cargábanse grandes cargas: tenían costumbre de 
añarse por la mañana* 

Párrafo sétimo: de los ocuiltecas, macaoaciues y 

T0T0NA<lUES. 

Estos que Be llamaban ocuiltecas, viven en el 
distrito de Toluca, en tierras y términos suyos, son 
de la misma vida, y costumbre de los de Toluca* 
aunque su lenguage es diferente: usaban también, y 
muy mucho de los maleficios y hechizos 

Estos macaoaquez son diferentes de los otros, 
aunque están y viven en una comarca de Toluca, 
y están poblados en el pueblo de Xoco/t/Zcrn, y su len- 

(a) Todavía lo son y 'muy apreciados por tu laboriosidad 
honradez, valor en la guerra, y amor por la causa do la libertad. 



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131 

guage es diferente; pero son dé la misma calidad y 
costumbres de los de Toluca, aunque son también 
i inhábiles y toscos, porque las muy viejas, como mo- 
cas se afeitan con el dicho betún tecococavitL, 6 con 
color, y se empluman los brazos y piernas, y tam- 
bién bailan con las sonajas llamadas aiacuchtti. Los 
hombres de aquesta tierra, de ordinario traen las 
dichas sonajas, y cuando se les ofrece hacer alguna 
.fiesta, átanse la cabeza con alguna correa, y allí po- 
nen una de las dichas sonajas. Son dados mucho al 
trabajo de labrar sementeras: también son recios, y 
para mucho. Hace en su tierra grandísimo frió, 
porque están poblados debajo de una sierra nevada 
é la cual llaman Xocotepetl, y este nombre de ma- 
'cooa$, se les quedó de su primero y antiguo caudi- 
llo por lo que se llaman Chichtmecas. 

Estos Totonaques están poblados á la parte del 
norte, y so dice ser guastemas: tienen la cara la*- 

Sa, y las cabezas chatas, y en su tierra hacen gran- 
. # isimos calores: hay en ella muchos bastimentos y 
frutas, y no se dá allí cacao, ni el veinacaztli, sino 
Hquidambar, ó la reciña olorosa que llaman xuchio- 
eocotL, y al presente se dan allí en gran abundancia 
la frutas de castilla. Allí se da algodón, y se hacen 
petates y asientos de palma pintados' de color, y el 
otro género de algodón que llaman quaichcail, que 
se hace en árboles: estos viven en policía, porque 
traen ropas buenas los hombres y maztles, andan cal- 
zados, y traen joyas y sartales al cuello, y se ponen 
plumages, y traen aventaderos, y se ponen otros di- 
ces, andan ropados curiosamente; míranse en espejos, y 
las mugeres se ponen enaguas pintadas, galanas ca- 
misas ni mas ni menos: son pulidas, y curiosas en 
todo, y porque decían ser ellas de Guasielas, y solían 
traer las enaguas ametaladas de colores, y lo mis- 
mo las camisas, y algunas de ellas traían un vestua- 
rio que se llamaba camitl^ que es vipil como de red 



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132 
j esto que está dicho, traían los principales, f stte 
mugeres. Toda la demás gente traen otro trage di- 
ferente, porque las mugeres plebeyas traían enaguas 
«metaladas de azul y blanco, y las trenzaderas de 
-que usaban para tocar los cabellos, eran diferentes 
colores, y torcidas con pluma. Cuando iban al mer- 
cado, se ponían muy galanas, y eran grandes tege- 
doras de labores: todos hombres y mugeres son blan- 
cos, de buenos rostros, bien dispuestos, de buenas 
facciones, su lenguage muy diferente de otros, aun- 
que algunos de ellos hablaban el otomi, y otros len- 
gua de los JVahoas 6 mexicanos. Otros hay que en- 
tienden la lengua Guasteca, y son curiosos y buenos 
oficiales de cantores, bailan con gracia, y lindos me- 
ceos. Usaban buenos guisados y limpios: de allí se 
traen las buenas empanadas de gallinas [nacaiamaUi] 
r sus tortillas eran del grandor dé un codo redondo» 
su comida ordinaria, y el mantenimiento principal 
era el axi, en el cual después de haber sido molido 
mojaban las tortillas calientes sacadas del comal j 
comíanlas todos juntos. 

Párrafo octavo: quien son los cuextecas, toveiomb, 

y PANTECAS Ó PANOTECAS . 

El nombre de todos estos tomase de lapro- 
viucia que llaman Cuextlan, donde los que están po- 
blados se llaman Cuextecas, (a) si son muchos, y si 
uno cuextecatl, y por otro nombre toveiome cuando son 
muchos, y cuando uno toveio, el eual nombre quie- 
re decir nuestro prójimo. A los mismos llamaban Pan- 
teca, ó Panoteca, que quiere decir hombres del lugar 
pasadero, los cuales fueron así llamados, y son los 
que viven en la provincia de Panuco, que propia- 
mente se llaman Panilati, ó Panotlan, quasi panoaia^ 

• <t) Hoy Huaxtec», 



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133 

que quiere decir, lugar por donde pasan, que es á 
orillas, ó riberas de la mar, y dicen qe la causa por- 
que les pusieron nombre de Panoaya es, que dizque 
los primeros pobladores que vinieron á poblar á es» 
ta tierra de México, que se llama ahora india occi* 
dental, llegaron á aquel puerto con navios, coa que 

Cisaron aquella mar, y por llegar y pasar de ' allí! 
s pusieron nombre de Panilm y que antes le llama- 
ban Pemotfan, quasi Panaoagan, que quiere decir como 
ya está dicho, lugar de donde pasan por la mar, y 
en este lugar hacen grandísimos calores, y se dan 
muy bien todos los bastimentos y muchas frutas que 
por acá no se hallan, como es la que dicen giieqüex- 
guie, y otras muchas admirables y las batatas. Hay 
también todo género de algodón, árboles, flores ó ro- 
sas, por lo cual le llaman tunacatlcdpan, 6 lugar de bas~ 
tímenlos, y por otro nombre xuchiilalpan, lugar de ro- 
sas. La manera de su trage y la disposición de su 
xuerpo és, que son de la frente ancha, y las cabe* 
zas chatas: los cabellos traíanlos teñidos de diferen- 
tes colores, unos de amarillo, otros de colorado, y 
otros de otras colores diferentes; unos traían los ca* 
bellos largos en el colodrillo, y otros los diferencia- 
ban; tenían los dientes todos ahugerados y agudos, 
que los aguzan á posta: tenian por ornamento bra- 
zaletes de oro en los brazos, y en las piernas unas 
medias calzas de pluma, y en las muñecas de las 
manos unas de chalchivites, y en la cabeza junto á 
la oreja, poníanse plumas hechas á manera de aven- 
tadorícos, y en las espaldas unos plumages redon- 
dos á manera de grandes mazorcas moscadores de 
hojas de palmas, ó de plumas coloradas y largas, pues- 
tas á manera de rueda, y en las espalda* unos aven- 
taderos también de plumas coloradas. También so- 
lían traer arcos y flechas delgadas y pulidas* que en 
las puntas tenian unos casquillos de pedernal, de gui- 
jarros, ó de piedras de navajas, y á cuanto» en las 
Tóm. III 18 



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134 
guerras tomaban les cortaban las cabezas, y dejan- 
do los cuerpos, se las llevaban y las ponian con sus 
cabellos en algún palo, puestas en orden en señal de 
victoria. Estos andan bien vestidos, y sus ropas j 
mantas son muy pulidas y curiosas con lindas labores, 
porque en su tierra hacen las Inantas que llaman 
ctntzontilmatU, ccnzonauachtli, que quiere decir, mantas 
de mil colores: de allá se traen las mantas que tie- 
nen unas cabezas de monstruos pintadas, y las de 
remolinos de agua engeridas unas con otras, en las 
cuales y en otras muchas, se esmeraban las tejedo- 
ras. Tienen muchas joyas, esmeraldas, turquezas fi- 
nas, y todo género de piedras preciosas: las muge- 
Tes se galanéan mucho, y pénense bien sus trages, 
andan muy bien vestidas, traen sus trenzas en las 
cabezas conque se tocan de colores diferentes y re- 
torcidos con pluma. Los defectos de los Guaxteas 
son, que los hombres no traen raaxtles con que cu- 
brir sus vergüenzas, aunque entre ellos hay gran can- 
tidad de ropa: traen las narices ahugeradas y con 
hojas de palma las ensanchan, y en el ahugero de 
ellas ponian un cañutillo de oro, y dentro de él atra- 
vesaban un plumage colorado, y aguzaban sus dien- 
tes á posta, y los teñían de negros colores. 

Párrafo noveno: de los que llaman tlalhuicas. 

Estos Tlalhuicas son los que están poblados 
>en tierras calientes, y son Nahoas de la lengua me- 
xicana: dase en su tierra mucho algodón, axi, y to- 
dos los demás bastimentos, y al presente se dá en 
grandísima abundancia todo género de frutas de Cas- 
tilla, y están poblados acia el mediodía. Los Totona- 
<¡ues y Tovciome están poblados acia el norte: estofl 
¡vocablos ya, dichos, tlaümicatl, totonac, y toveio, deno- 
tan en kí poca capacidad ó habilidad, y así e\ que 
€8 inhábil ó tosco, le llaman de tlalhuic^ totonac. 



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133 
etuxtecatl, á toveio; de manera que por injuriarle le di* 
cen estos nombres dichos, y aun nótanle de otomi- 
te diciéndóle, eres otomite. Los defectos que tienen 
son, que andan demasiadamente ataviados y con ro- 
sas en las manos, y eran muy tímidos, toscos ¡ó torpes* 

De he coviscas tlappanecas. 

Estos Coviscas y Tlapanecos , son unos que á 
uno solo llaman coviscatl y tlappanccatl, y están po- 
blados en Tepecuacuilco y Tuichmalacac, [a] y en la 
provincia de Chilapan, los cuales hablan lengua me- 
xicana y son ricos. 

De ¡OS TOP1MES Y TLAPPANECAS. ' 

Estos Yopimes y Tlapanecos, son de los de la 
comarca de Yopitzinco, llamantes yapes (b) porque 
su tierra se llama Yopinzinco, y llámanlos también 
tlapanecas que quiere decir hornbres almagrados, por- 

?ue se embijaban con color, y su ídolo se llamaba 
^oiectlallanhquitezcatlipuca, quiere decir ídolo colorado, 
porque su ropa era de éste color, y lo mismo ves- 
tían sus . sacerdotes, y todos los de aquella comar- 
ca se embijaban con color. Estos tales son ricos, 
hablan lengua diferente de la de México, y son los 
que llaman propiamente tenimes, pinome, chinquime, cho- 
chonii, y á uno solo llaman pinotl-chochon. A estos ta- 
les en general llaman ienirnc que quiere decir ganó- 
te bárbara, y son muy inhábiles, incapaces y toscos, 
,y eran peores que los otomíes, y vivian en tierras 
estériles y pobres, con grandes necesidades y en tier- 
. ras fragosas y ásperas; pero conocen las piedras ti- 
cas y sus virtudes, [ 

(a) Hoy Texroalaca» lugar célebre» por haber sido allí apri- 
sionado el ' General Morolos, eñ 5 de nofiembre de 1814. 

(b) En Oa&aca Maman Yapó* á los indios todavía por de*~ 
.precio* 

• 



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136 
Párrafo décimo: dé bs olmecas^ vixtoti, r mextécas. 

Estos tales así llamados, están acia el naci- 
miento del sol, y llamantes también tcnitnc porque 
hablan lengua bárbara, y dicen que son Tultecas, 
que quiere decir oficiales de todos oficios primos, 
y sutiles en todo, y que son descendientes de los 
Tultecas de que arriba se ha hecho mención, y son 
poderosos porque sus tierras son muy ricas, fértiles, 
y abundosas donde se da todo género de bastimen- 
to en abundancia; allí se dá mucho cacao y la ro- 
sa ó especie aromática llamada teunacaztli. Dase tam- 
bién allá el tdli que es una goma negra de un ár- 
bol que se llama oüi¡ y la rosa que llaman iploxu- 
chitl, y todas las demás rosas que son muy apre- 
ciables. Allí es la madre de las aves que crian plu- 
ma muy rica, y papagayos grandes y chicos, y el ave 
que llaman quetzatltototl; también se traen de allá las 
piedras muy ricas de chalchivites, y las piedras tur- 
quesas: allí se halla también mucho oro y plata; tier- 
ra cierto fértilísima, por lo cual le llamaron los an- 
tiguos Tlalocan, que quiere decir, tierra de riquezas, y 
paraíso terrenal. El trage de ellos era de diversas ma- 
neras, unos traían mantas, otros como unas xaque- 
tillas, y otros los maxtles conque cubrían sus ver- 

S lienzas: sus mugeres son grandes tejedoras, muy pu- 
das eft hacer labores en la tela, y con razón lo son f 
pues son de tan buena y rica tierra. Traen imán, ahor- 
cas muy anchas de oro, y sartales de piedra á las 
muñecas, y joyeles de éstas y de oro al cuello: traen 
también cotaras como los hombres; pero las de es- 
tés son mas pulidas: usaban también cotaras hechas 
de vUu De estos porque eran ricos y no les faltaba 
nada de lo necesario, se decjja que eran hijo^ de 
Quetzáfcoaily y así creían los antiguos, que eL que era 
próspero, rico, y bien afortunado, que , ana conocido 
y amigo del dicho Quetzalcouil; traían ni mas ni me- 



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137 
ikis conu>lp^demais arcos, flechas, y anchas navajas pa- 
ra defenderse de bestias fieras que veían en las mon- 
tañas. Muchos- de estos hay que son Nahoas ó Me* 
xicapos. 

. Párrafo undécimo: de los de Michoacan, y por otro 
nombre qvaochpanme. 

Michóacague cuando son muchos, y cuando uno 
michoa: quiere decir, hombre, ó hombres abundan- 
tes de peces, porque la provincia de estos, es la 
madre de los pescados, que es Michoacan: llámase 
también Quaochpanme, que quiere decir hombres de 
cabeza rapada ó raida, porque antiguamente estos 
—tales no traían cabellos largos, antes se rapaban la 
cabeza, así los hombres, como las mugeres, aunque 
"fuesen ya viejas, si no eran cual y cual, que traían 
cabellos largos: en su tierra se dan muy bien los 
bastimentos, maíz, frísoles, pepitas y fruta, y las se- 
millas de mantenimientos, llamada oauhtli, y chian. 
El traje de ellos, era que traían unas jaquetillas sin 
mangas, á manera de vipiles, con las cuales de con- 
tinuo traían sus arcos, flechas y carcaces de saetas; 
su vestido era el pellejo de gato montes, ó de ti- 
gre, ó de león, ó de venado, 6 de ardilla, y por 
atavio ó aderezo, traían plumage redondo, á mane- 
ra de aventadorico de pluma encarnada, metida en 
la guirnalda, que. traían en la cabeza, hecha de pe- 
llejo de ardilla. Sus casas eran lindas, aunque todas 
«eran de paja: los hombres lindos, y primos oficia- 
les, carpinteros, entalladores, pintores, lapidarios y 
buenos oficiales de cotaras, y sus mugeres lindas 
tegedoras, buenas t trabajadoras, y labranderas de man- 
tas galanas, y de las, grandes que traen dobladas: 
hacían su comida. para dos, ó tres dias, y aun pfi- 
ra ocho dias por no hacerla cada dia. (a) 

' * (a) Señal de flojas. 



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" 8 

La falta que tenían éí, qué antiguamente ftf 

hombres no traían con que tapar sus vergüenzas si» 
no las jaquetillas con que las encubrían, y todo el 
cuerpo, las cuales llegaban hasta las rodillas, y 116- 
manse cico oxicolH, que son á manera de vipiles, que 
son camisas de las mugeres de México: ahugerabaa 
también el labio de abajo y las orejas, en el labio 
ponían sus bezotes, y en las orejas sus orejeras por 
vía de galanía. Las mugeres traían sus enaguas, mas 
eran angostas y cortas que llegaban hasta lasrodir 
lias, y no traían vipiles; y en la comida ni los unos, 
ni los otros eran curiosos, y limpios. * , 

Su dios que tenían' se llamaba Tora*, del cual 
tomaron su nombre los Michoques, y también se dicen 
tarascar, y este Taras, en la lengua mexicana se di- 
ce Mixcoatl, que era el dios de los Chichimecas, an* 
te el cual sacrificaban culebras, aves y conejos, y 
no los hombres aunque fuesen cautivos, porque se 
servían de ellos, como de esclavos. A su rey to- 
dos le tenían reverencia y respeto, y le obedecían 
en todo, conociéndole por su señor los demás se- 
ñores, y principales de su provincia, y dándole tri- 
buto todos los indios, en reconocimiento del vasa- 
llage, y no era menor que el rey de México, (a) 

Párrafo duodécimo: de los mexicanos. 

Este nombre Mexicatl> se decia antiguamente 
mccitl, componiéndose de me, que es metí, por el ma- 
guey, y de cid por la liebre, y así se había decir 
mecicatl, y mudándose la c. en x. corrómpese y dice- 
se mexicatl, y la causa del nombre según lo cuentan 
los viejos es, que cuando vinieron los mexicanos á 
estas partes, traían un caudillo y señor, que se Ua- 
Tnaba Mccitl, ^1 cual luego después que nació le lia- 
.-) . > ■-••• ; >> 

(4) Sobre el modo do elegir el Rey (qué es carioso) veuefc 
Chiinmlpain. t 



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159 
marón citU-licbre; y porque en lugar de cuna lo cria* 
yon en una penca grande de un maguey, de ahí en 
adelante llamóse MecitL, como quien dice, hombre 
criado en aquella penca de maguey; y cuando ya 
era hombre fué sacerdote de ídolos, que habla- 
ba personalmente con el demonio, lo cual era teni- 
do en mucho, muy respetado y obedecido de sus 
vasallos los cuales tomaron su nombre de su sacer- 
dote, se llamaron Mexicas, 6 Mcxicác, según lo cuen- 
tan los .antiguos. Estos tales son advenedizos por- 
que vinieron de las provincias de los Chichi mecas, y 
lo que hay que contar de estos Mexicas, es lo si- 
guiente. 

Há años sincuenta [a] que llegaron los primeros 
pobladores, á estas partes de la Nueva España que 
es casi otro mundo, y viniendo con navios por la 
mar aportaron al puerto, que está acia el norte; y 

Jorque allí se desembarcaron se llamó Panutla, quasi 
*anoaia, lugar donde llegaron los que vinieron por. 
la mar, y al presente se dice, aunque corruptamen- 
te Pandan^ (b) y desde aquel puerto comenzaron á 
.caminar por la ribera de la mar, mirando las sierras 
ncbadas, y los volcanes, hasta que llegaron á la pro- 
vincia de Guatemala; siendo guiados por su sacerdo- 
te, que llevaba consigo su dios de ellos, con quien 
siempre se aconsejaba para lo que habian de hacer 
y fueron á poblar en Tamoanckan, donde estuvieron 
mucho tiempo, y nunca dejaron de tener sus sabios, 
6 adivinos que se decían amoxoaque, que quiere decir 
hombres entendidos en ¡as pinturas antiguas, los cuales 
aunque vinieron juntos, pero no se Quedaron con los 
demás en Tamoanchan; porque dejándolos allí, se tor- 
naron á embarcar, y llevaron consigo todas las pin- 
turas que habian traído de los ritos, y de los oficios 
mecánicos, y antes que se partiesen, primero les hi- 

(a) Según Clavijero, México se fundó el ano de 1325 de la Era 
'Vulgar, p*g. «31 tóm. 1. ° (b) Hoy Panuco al norte de Veracru*. 



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140 
cieron este razonamiento. „Sabed: que* manda nues- 
tro señor dios, que os quedéis aquí en estas tierras 
de las cuales os hace señores, y os dá posesión, el 
cual vuelve á donde vino, y nosotros con él; pero 
vase para volver, y tornar á os visitar cuando raeré 
ya tiempo de acabarse el mundo; y entre tanto vo- 
sotros estaréis en estas tierras, esperándole y pose* 
yéndolas, y todas las cosas contenida! en ellas, por- 
que para tomarlas y poseerlas venisteis por acá, y 
así quedaos en buena hora, y nosotros nos vamos 
con nuestro señor dios." Y así se partieron con su 
dios que llevaban envuelto, en un envoltorio de man* 
tas, y siempre les iba hablando, y diciendo lo que 
habían de hacen y friéronse acia el oriente, llevando 
consigo todas sus pinturas, donde tenían todas las 
cosas de antiguallas, y de los oficios mecánicos: j 
de estos sabios nó quedaron mas de cuatro con es- 
ta gente que quedó, que se decían Oxomoco, Cipao 
tonatl> Tlalieiecuij Xuchicaoaca, los cuales después de 
idos los demás sabios, entraron en consulta, donde 
trataron lo siguiente diciendo. „ Vendrá tiempo ea 
que haya luz, para el regimienta de esta república; 
mas mientras estuviere ausente nuestro señor dios 
¿que modo se tendrá para poder regir bien la gen- 
te? ¿Qué orden habrá en todo, pues los sabios 
llevaron sus pinturas por donde gobernaban? Por la 
cual inventaron la astrologia judiciaria, y el arte de 
interpretar los sueños: compusieron la cuenta de los 
días, do las noches de las horas y las diferencias 
de tiempos, que se guardaron mientras señorearon, y 
gobernaron los señores de los Tufoeas, y de I03 me- 
xicanos, de los Tepanécas y de los Chxchimecas; por 
la cual cuenta, no se puede saber que tanto tiem-*» 
po estuvieron en Tamoanchan, y se sabia por las pin- 
turas, que se quemaron en tiempo del señor de Mé- 
xico que se decía Itzcóatl, en cuya época los seño— 
'res, y los principales que había entonces, acordaron 



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141; 

y mandaron que se quemasen todas, para que no vi- 
niesen á manos del vulgo, v fuesen menospreciadas. 
Desde Tamoanehan iban á hacer sacrificios al pue- 
blo llamado Teutioacan, (hoy Teotihuacao seis Jeguas 
al norte de México) donde hicieron é honta del sol 
y de la luna dos montes, y en este pueblo .se ele- 
gían los que habian de regir á los chemas, por lo 
cual se llamó Teutioacan que quiere decir Veitioacan % 
6 lugar donde hadan señales. Allí también se enterra- 
ban los principales y señores, sobre cuyas sepulturas 
se mandaban hacer túmulos de tierra, que hoy se ven 
todavía, y parecen como montecillos hechos á ma- 
no, y aun se notan todavía los hoyos donde sacaron 
las dichas piedras ó peñas de que se hicieron los 
túmulos; y los que hicieron al sol y á la luna, son 
como grandes montes edificados á mano, que pare- 
cen ser naturales y no lo son; y aun parece ser co- 
sa indecible, asegurar que son edificados á mano, y lo 
son ciertamente, porque los que los hicieron entonces 
eran gigantes, y aun esto se vé claro en el cerro 
ó monte de Chollollan, pues manifiesta estar hecho a 
mano, porque tiene adobes y encalado, y .se llamó 
Teotioacan el pueblo de Teuil que es dios, porque los 
señores que allí se enterraban, después de muerto» 
los canonizaban por dioses, y decían que no se mo- 
rían sino que despertaban de un sueño que habían, 
vivido; causa porque decían los antiguos, que cuando 
morían los hombres no parecían, sino que de nue- 
vo comenzaban á vivir, casi despertando de un sue- 
no, y se volvían en espíritus ó dioses, y así les decían: 
„Señor 6 Señora, despierta que ya comienza á qmaneeert 
ya es el alba pues ya empiezan á cpntar las aves de 
plumas amarillas, ya andan votando las jnatjposq* de di* 
versas colores^ y cuando alguno se, moría de ^l tl s¿h 
lían decir que ya era teutL, que quiere decir que ya 
era muerto para ser espíritu ó dios; y creían los an- 
tiguos engañándose, que los señores cuando morían 
Tóm. UL 19 ' M c • ' 



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142 

ee convertían en dioses, lo cual derian porque fre- 
sen obedecidos ó temidos los que regian; también 
decían que unos se convertían en sol, otros en Ju- 
na, y otros en varios planetas. Estando todos en Tch 
moanchan, ciertas familias fueron á poblar á las pro- 
vincias que ahora se llaman Olmeca Vixtoti, los cua- 
les antiguamente solían saber los maleficios ó hechi- 
zos, cuyo caudillo y señor tenia pacto con el demo- 
nio, y se llamaba Olmecatlvixtotü, de quien tornando 
su nombre, se llamaron Olmccavixtoti. De estos se 
cuenta que fueron en pos de los Tultecas, cuando sa- 
lieron del pueblo de Tullan y se fueron acia el orien- 
te, llevando consigo las pinturas de sus hechicerías, 
y que llegando al puerto se quedaron allí y no pu- 
dieron pasar por la mar, y de ellos descienden los 
que al presente se llaman Anaoacamixteca; fueron á 
poblar allí sus antepasados, porque su señor que era 
escogió aquella tierra por muy buena y rica. Estos 
mismos inventaron el modo de hacer el vino de la 
tierra: era muger la que comenzó y supo primero, 
ahugerar los magueyes para sacar la miel de que se 
hace el yino, y llamábase Maiaocl, [a] y el que ha- 
Hó primero las raíces que echan en la miel se llama-» 
ba Pantecatl Los autores del arte de saber hacer el 
pulcro así como se hace ahora, se decian, Tepuzt** 
éatl, Quatlapanqui, Ttiloa, Papatztaclzocaca, todos los 
cuales inventaron la manera de hacer el pulcre en 
el monte llamado Chichinauhia; y porqne el dicho vi- 
no hace espuma, también llamaron al monte Pcpoco- 
MUepttlt que quiere decir monte espumoso. Hecho el 
vino, convidaron los dichos á todos los principales 
viejos y viejas; en el monte que ya está referido, don- 
de dieron de comer á todos, y de beber el vino 
que habían hecho; y á cada uno estando en el 
banquete, dieron cuatro tasas de vino, y á ninguno 

, (a) El Sr. Veytla atribuya arte dctcubrintato en Tulan i Xó- 
chitl, bija 4e PapaMum 



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I4S 

cinco porque no te emborrachasen, y hubo un Cuex* 
ieeo que era caudillo y señor de los Gtoaxtecaa que 
bebió cinco tasas de él, con las cuales perdió su jui- 
cio, y estando sin él, echó por ahí eus tnaxtles des- 
cubriendo sus vergüenzas, de lo cual los dichos irv* 
ventores del vino, corridos y afrentándose mucho, 
se juntaron todos para castigarle; empero como lo 
supo el Cuexteco, de pura vergüenza se fué huyendo 
de ellos con todos sus vasallos, y los demás que en- 
tendían su lenguage, y fuéronse acia Puníala de dona- 
do ellos habían venido, que al presente se dice Patt- 
7im, y los españoles la dicen Púnuco; y en llegando al 
puerto no pudioron f r adelante, por lo cual alli poblaron; 
y son los que al presente se dicen Totmome, que quie- 
bre decir en mexicano tooampohoan y en romance nues- 
tros prójimos, y su nombre qae és Cuextcca, tomáron- 
lo de su caudillo y señor, que se decia Cuextecatl; y 
estos Cuexteeos volviendo á Panntla, llevaron consigo 
Jos cantares que usaban cuando bailaban, y todos los 
aderezos que usaban en la danza ó areyto. Los mis- 
mos eran amigos de hacer embaimientos, con los 
cuales engañaban á las gentes, dándoles á entender 
jBer verdadero lo que es falso, como es hacer creer 
que >e quemaban las casas, cuando no habia tal: 
que hacían parecer una fuente con peces, y no ha- 
bía nada, sino ilusión de los ojos: que se mataban 
á sí mismos haciendo tajadas y pedazos sus carnes, 
y otras cosas que eran* aparentes y no verdaderas, 
y nunca dejaron de ser notados de borrachos, por- 

3ue eran muy dados al vino; y siguiendo é imitan- 
o á su caudillo ó señor, que habia descubierto sus 
vergüenza» por sü embriaguez, andaba** taríibíen sin 
maxtles los nombres, hasta que vihierotí lob españo- 
le^ y porque el dicho áu señor habia bebido cin- 
co tasas de vino, en el monte qne se dice Popoconai» 
iepeily los vasallos suyos siempre han sido tenidos 
por muy- borrachos, porque parecían andar oasi eiem- 



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144 

pre tocados del vino Con p<íoo juicio; y así -por in- 
juria, y como alocado, le Mamaban de CuextecatL, di- 
ciendo que él también había bebido cinco tasas del 
vino, y que las acabó de bej>er sin dejar gota, y 
que por esto andaba como borracho; y como por 
largos tiempos se había tenido señorío y mando en 
Tamoanchan, después se traspasó al pueblo llamado 
XuTniltepec, donde estando los que eran señores y an- 
cianos, y sacerdotes de ídolos se hablaron unos á otros 
diciendo, que su dios les habia dicho, que no habían 
.de estar siempre en el pueblo de XumiUepcc, sino oue 
habían de ir mas adelante; y así ' todos los mucha- 
chos, viejos, viejas, mugeres y hombres, comenza- 
ron á caminar, y fuéronse poco á poco, hasta que 
llegaron al pueblo de Teuliaacan, donde se eligieron 
Jos que habían de regir y gobernar á los demás; y 
fueron electos los que eran sabios y adivinos, y km 
que sabían secretos de encantamientos. Hecha la elec- 
ción de los señores, luego se partieron todos de allí, 
yendo cada uno de éstos con la gente oue era de 
su lenguage, y guiando á cada cuadrilla su dios: 
iban siempre delante los Tultecas, y luego los Oto- 
núes, los cuales con su señor en llegando á Coate- 
pee no fueron mas adelante con los demás, porque 
de allí el que era su señor, los llevó á las sierras 
para poblar allí; y por esta causa estos tales te- 
nían de costumbre, hacer sacrificios en las alturas 
de las sierras, y poblarse en las laderas de días; y 
las demás gentes como los Tubécas^ y los Mexica- 
nos ó Nahoas y todos los otros, prosiguieron su ca- 
mino por los llanos ó páramos para descubrir tier- 
ras, .c^da gente ó femilia yendo pon su dios que fas 
guiaba, ,Cua*i¿o tiempo hayan peregrinado, no hay me* 
mori%;<ta ello: fberon á.dar ett ur valle entre unos 
peñascos, donde lloraron todoe sus duelos y trabajos 
jorqué padeoiap mucha hambre y sed: en este va- 
le habia ./siete cuevas que tomaron por sus orato- 



E 



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:i45 
irios todas aquellas gentes. Allí iban á hacer fiacri- 
ficio todos los tiempos que tenían de costumbre. Tam- 
poco hay memoria ni cuenta de todo el tiempo que 
.estuvieron en aquel lugar. Estando allí los TtUíecaí 
con los demás, dicen que su dios les habló á parte, 
mandándoles que volviesen de donde habían venido, 

1)orque no habían de permanecer allí, lo cual oído por 
os Tuüecas antes que se partiesen de aquel punto, pri- 
mero fueron á hacer sacrificios á aquellas cuevas, y 
habiéndolos acabado, se partieron todos, y fueron á 
.dar á el pueblo de Tullanizinco, y de ahí, después 
pasaron á Xicocotitlan, que és el pueblo de Tulla: des- 
pués de estos volviéronse también los Michoaques con 
su señor que les guiaba, llamado Amimxtl; fueron- 
se acia el occidente en aquellas partes donde esr- 
.tán poblados ahora; hicieron también sus sacrificios 
en las cuevas, antes que se partiesen. Sucesivamen- 
te se volvieron los Nahoas, que son los Tepamca$ % 
los ¿Icolhoaques, los Choleas, los Vexotzincas, y los Tlax- 
caltecas, cada, familia por sí, y vinieron á estas par- 
tes de México. Después de esto á los mexicanos que 
quedaban, á la postre les habló su dios diciendo: qué 
tampoco habían de permanecer en aquel valle, sino 
que habían de ir mas adelante para descubrir mas 
tierras, y fuéronse acia el poniente, y cada una fa- 
milia de estas ya dichas antes que se partiesen, hi- 
zo sus sacrificios en aquellas siete cuevas; por lo cual 
todas las naciones de ésta tierra gloriándose suelen 
decir, que fueron criados en las dichas cuevas, y que 
de allá salieron sus antepasados, lo cual es falso, por- 
que no salieron de allí, sino que iban á hacer sus 
sacrificios cuaqdo estaban en el valle ya dicho. Y 
así venidos todos á. estas partes y tomada la poser- 
cion de las tierras, y puestas las mqhoneras entré 
cada familia, los dichos mexicanos /prosiguieron su 
yiage acia el poniente, y según lo cuentan los vie- 
jos, llegaron á una provincia que se dice Quihuacqn 



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146 
México, y de allí tomaron ft vo!?et; que tanío tiem- 
po duró su peregrinación viniendo de Culhoacan, no 
hay memoria de ello. Antes que se partiesen de Caí* 
hoacan dicen, que su dios les habló diciendo: que vol- 
viesen aüí donde habían partido, y que les guiaría 
mostrándoles el camino por donde habían de ir; y así 
volvieron acia esta tierra que ahora se dice Méxi- 
co, siendo guiados por su dios; y los sitios donde se 
aposentaron á la vuelta los mexicanos, todos están 
señalados y nombrados en las pinturas antiguas, quo 
son los anales de los mexicanos; y viniendo de pe- 
regrinar por largos tiempos, fueron los postreros que 
llegaron aquí á México, y viniendo por su camino 
en muchas partes no les querían recibir, ni aun los 
conocían, antes les preguntaban quienes eran y de 
donde venían, y los -echaban de sus pueblos; y pa- 
sando por Tulla y Ichpuchco, y por Ecatepcc [S. Cris- 
tóbal hoy,] vinieron á estarse un poco de tiempo en 
el monte que se dice Chiquiuhio, que és un poco 
mas acá de Ecatepec, y después estuvieron en Cka- 
pulíepec viniendo todos juntos. En éste tiempo había 
tres cabezeras las mas principales, conviene á sa*- 
ber: Atz capot zaleo, Coatiiclum, y Culhoacan, y entonces 
no había memoria de México, porque donde aho- 
ra está, no había otra cosa sino cañasverales; f 
estando los mexicanos en Chapultepec, dábanles guer- 
ra los comarcanos, y de ahí pasaron á Culhoacan, 
donde estuvieron algunos años, y de ahí vinieron á 
tener asiento en la parte que ahora se dice Tenuck» 
Hilan México, que cae en los términos de los T#- 
paneeas que son los de Atzcapoízalco y Tlacopam (y 
estos Tcpanecas, partían términos con los de Te**- 
coco) y vinieron á poblar alM entre las cañasvera- 
les qué había muchas, porque todo lo demás esta- 
ba ya ocupado, y las tierras tomadas y poseídas to- 
das, por los que vinieren primero; y por estar en 
los términos de loa Tepanttas, fueron sujetos y tri- 



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147 
bótanos del pueblo de Atzcapotzalco. Todas las di- 
chas familias se llaman Chichimecas, y aun de tal 
nombre se jactan y glorían, y és porque todas an- 
duvieron peregrinando como Chichimecas por las tier- 
ras antes dichas, y de allí volvieron para estas par- 
tes, aunque á la verdad no se llamaban tierras de 
Chichimecas por donde ellos anduvieron, sino TlaotlaU 
pan, Tlacohcalco, Mictlanpan, que quiere decir: campos 
llanos y espaciosos, que están acia el norte. Llamáronse 
tierras de Chichimecas, porque por allí suelen habitar 
ahora estos, que son unas gentes bárbaras que so 
sustentan de la caza que toman, y no pueblan; y 
aunque los Mexicanos se dicen Chichimecas, empe- 
ro propiamente se dicen Atlacachiehimeca, que quie- 
re decir pescadores que vinieron de lejas tierras. Laa 
gentes Jvahoas que son los que entienden la len- 
gua mexicana, también se llaman Chichimecas, por- 
que vinieron de las tierras ya dichas, donde están 
las siete cuevas que ya están referidas, y son las 
que se nombran aquí: Tcpanecas, Acolhoacas, Choleas, 
y los hombres de tierra caliente, y los Tkteputz* 
eos que son los que viven tras de las sierras acia 
el oriente, como son los Tlaxcaltecas, Vexotzinoas, y 
CholoHecns y otros muchos, y todos traían arcos y fle- 
chas. Los TuUecas también se llaman Chichimecas, y 
los Otomíes y Michóacas, ni mas ni menos; pero los 

2ue están acia el nacimiento del sol, se nombran 
Wmecas, Vixtoti, Ncmooalca, y no se dicen Chichimecas. 



FIN DEL LIBRO DÉCIMO. 



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148 

EL, EDITOR. 

Haviendo mostrado una dolorosa esperiencia que uno do loa 

«aves males que aquejan á la humanidad en esta amlrica, es el de 
erpes, y deseando aliviarla en esta parte, me parece justo refe- 
rir el modo con que so cura radicalmente, esta dolencia en el es- 
tado de las Chiapas. 

Tómense cinco 6 seis granos de cacao medio tostados en 
el rescoldo, y puestos á hervir después con una orejuela [yerba que 
allí abunda] en una poca de agua con que se hace un cocimien- 
to; estando ya frió, mézclesele un poquito de achiote 6 lo que es 
k> mismo panecillo, y endulzado con azúcar» tómense dos vasos 
en horas competentes» uno por la mañana» y otro á la tarde* Su 
efecto es endulzar la sangre erisipelada, y hacer que se caigan pron- 
to los costrones, que por lo común aparecen en las piernas. 

Las ulceras que puedan haber provenido de la misma enfer* - 
medad se curan moliendo en almirez 6 metate hasta reducir á poh 
to una de dichas orejuelas con cogollos de la yerba llamada pagr 
tipinahuieti, 6 sea zaragatona, y de guayavo agrio, y puestas am- 
bas yerbas en un liencecito se esprime sobre las llagas repetidas 
Veces al dia con lo que se cierran. Para sanar radicalmente se de* 
be seguir tomando dicho cocimiento en ayunas» y la enfermedad 
terminará con arrojar sangre por la cámara* 

Ecsiste en Chispas una fruta silvestre del tamaño de una 
nuez que abunda allí escesivamente lo mismo que la orejuela en 
las montañas incultas. Con dicha fruta molida se curan los indios 
la sarna untándosela diariamente, y sanan pronto. Esta frutilla está 
tan impregnada de aceite ó manteca» que remolida y puesta á ca- 
lentar en paila, metida en la prensa dá una grasa copiosa como 
manteca de cacao» y luego toma mucha consistencia: hacénse de 
ellas velas que producen una luz azulada y también muy buen ja* 
ton,, la pasta es muy blanca.,.* He aquí un artículo de comercio 
que allí seria muy lucroso, pues abundan los árboles conocidos con 
el nombre de tzahuisoya, 6 CKaohuuoya* que dan en estraordina* 
ría abundancia la frutilla dicha* 



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149 

LIBRO UNDÉCIMO: 

DE LAS PROPIEDADES DE LOS ANIMALES, 

AVES, PECES, ARBOLES, YERBAS, FLORES, METALES, 

PIEDRAS T COLORES. 

CAPITULO I. 

DE LOS ANIMALES. 

Párrafo primero: de las bestias /¡eras. 



E. 



(I tigre anda y bulle en las sierras, y entre las 
peñas y riscos, y también en el agua: y dicen es 
principe y señor de los otros animales, y es avisa- 
do, recatado, y regálase como el gato, y no tiene 
trabajo ninguno, y tiene asco de beber cosas sucias 
y hediondas, y tiénese en mucho. Es bajo, corpu- 
lento, su cola es larga, y las manos son gruo 
zas y anchas, y tiene el pescuezo grueso: tiene la 
cabeza grande, las orejas son pequeñas, el hocico 
grueso, carnoso, corto* y de color prieto, y la nariz 
grasienta: tiene la cara ancha, y los ojos relu- 
cientes como brasa: los colmillos son grandes y 
gruesos, los dientes menudos, chicos y aguzados 
las muelas anchas de arriba, y también la boca muy an- 
cha, y tiene uñas largas y agudas. Tiene pescuños en los 
brazos y en las piernas, el pecho blanco, el pelo 
lezne, y como crece se vá manchando, y crécenle 
las uñas y garras: crécenle los dientes, las muelas 
y ios colmillos, y regaña, muerde, y arranca con los 
dientes, corta, gruñe y brama, sonando como trom- 
peta. Él tigre blanco dicen que es capitán de los 
Tóm. IIIS 20 



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150 

otros tigres, y es muy blanco. Hay otros que son 
blanquecinos, manchados de prieto: hay otro tigre de 
pelo vermejo, y manchado de negro. 

La propiedad del tigre es, que come animales 
como son ciervos, conejos, y otros semejantes, es re- 

§ alado, y no es para trabajo: tiene mucho cuidado 
e sí, báñase, y de noche vé los animales que ha de 
cazar: tiene muy larga vista, aunque haga muy obs- 
curo, y aunque haga niebla vé las cosas muy peque- 
ñas; cuando vé al cazador con su arco y saetas, no 
huye, si no siéntase mirando acia él sin ponerse de- 
trás de alguna cosa, ni arrimarse á nada, luego co- 
mienza á hipar, y aquel aire enderézale acia el ca- 
zador á proposito de ponerle temor y miedo, y des- 
mayarle el con el hipo, y el cazador comienza lue- 
go á tirarle, y la primera saeta, que es de caña, tó- 
mala el tigre con la mano, y hacela pedazos con 
los dientes, y comienza á regañar y gruñir, y echán- 
dole otra saeta, hace lo mismo. Los cazadores te- 
nían cuenta con que no hábian de tirar al tigre 
mas de cuatro saetas: esta era su costumbre ó de- 
voción, v como no le matase con las cuatro saetas, 
luego el cazador se daba por vencido, y el tigre 
luego comienza á esperezarse, sacudirse, y á relamer- 
se: hecho esto recógese, y dá un salto, como vo- 
lando, y arrojase sobre el cazador; aunque esté le- 
jos diez ó quince brazos, no dá mas de un salto: vá 
todo encrespado como el gato con el perro, luego 
mata al cazador, y se lo come. Los cazadores dies- 
tros, en echando la primera saeta, si el tigre la hi- 
zo pedazos, toman una hoja de un árbol de roble 6 
de otro semejante, é híncanla en la saeta, y tiran con 
ella al tigre, y la hoja así puesta hace ruido, así 
como cuando vuela una langosta, y cáese en el 
suelo al medio del camino, ó cerca del tigre, y con 
esto se divierte el tigre (a) á llegar la noja que 
[a] Connene «a esto coa el Gato, que gusta de oír algún ruido. 



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151 
cae y llega la saeta, y pásale 6 hiérele, y luego 
este dá un salto acia arriba, y tornando á caer 
en tierra, tórnase á sentar como estaba antes, y allí 
muere sentado sin cerrar los ojos, y aunque está 
muerto, parece vivo. Cuando el tigre caza prime* 
ro ija, y con aquel aire desmaya á lo que ha do 
cazar; la carne del tigre, tiene mal sabor y re- 
quema. 

Habia unas gentes que eran como asesinos, los cua- 
les se llamaban Aouotzakque, era gente usada, y 
atrevida para matar, traían consigo del pellejo del 
tigre, un pedazo de la frente, y otro del pecho, el 
cabo de la cola, las uñas, el corazón, los colmillos 
y los hocicos: decían que con esto eran fuertes, 
osados y espantables, á todos, y todos los temían, 
y á ninguno habian miedo por razón de tener con- 
sigo estas cosas del tigre. Estos se llamaban tam- 
bién PixeqneUcolpathoani. 

Al gato cerval llamante por este nombre, con- 
viene á saber tlacooceliUL, tiacomizíh, porque es pe- 
qneño, del tamaño de un gato, es pardo, tiene uñas, 
y manchas obscuras como el tigre pintado. 

Hay un animal en esta tierra, que se llama 
tlacaxolotL, es grande, mayor que un gran buey, tie- 
ne gran cabeza, largo el hocico, las orejas muy 
anchas, los dientes y las muelas muy grandes; pe- 
ro de la forma de una persona: tiene muy grueso el 
pescuezo y fornido, los pies y las manos gruesas, 
las uñas como. buey, pero mayores; tiene las ancas 
grandes y anchas, la cola gruesa y larga, es de 
color de buey rojo, tiene muy grueso el cuero, la 
carne es de comer: dicen que tiene ésta el sabor 
de todos los animales, aves y aun de hombres. Es- 
te animal es raro, vive en las provincias de Atzao- 
can, de Teputzontlan, y TUmquilapan, que son acia 
honduras: n abita en las montanas y desiertos entre 
las peñas: come cacabates monteses, y otros caca- 



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152 

bates que se llaman quapatiachtU: come también maíz 
verde, y mazorcas de maíz: cuando topa con un mai- 
zal, destruyelo sin dejar nada. Cuando le falta la co- 
mida, come hojas de matas y árboles: cuando es- 
tercola, echa los cacaos enteros, casi una carga de 
ellos cada vez; andan los habitantes de aquella tier- 
ra á buscar su estiércol para coger el cacao que 
echa este animal: no teme á las gentes, ni muere 
con saetas: tómanle haciendo un hoyo grande, y cu- 
briéndole con ramas y yerbas, para que caiga den* 
tro, allí le matan y le sacan con sogas, y comeo su 
carne que tiene muy buen comer, (a) 

Hay un animal que se Uama tczoniztac, cria* 
se acia el mar del sur, en la provincia de Toz- 
tlan, y llamánle^ tezoniztac, porque tiene la .cabeza 
muy blanca, tan solamente es del tamaño del tigre, 
ó casi es bajo de pies, y de grueso cuerpo, come 
carne de las bestias silvestres: cuando quiere cazar 
regaña como gato, y luego arrebata la caza: tiene 
las manos y los pies como tigre, es muy negro to- 
do el cuerpo, y la cola larga. Este animal muy po- 
cas veces parece, y si alguno encuentra con él, j 
le ve la cabeza amarilla, es señal que morirá pres- 
to, y si alguno le encuentra, y le parece la cabe- 
za blanca, es señal que vivirá mucho en pobreza 
aunque mucho trabaje: este agüero se tenia cerca de 
este animal, mátanle con saeta. 

Hay otro animal, que por la relación parece 
que es oso, y sino es oso, no se á que animal se 

(a) Ignoramos que animal pueda ser éste, tal vez será de las 
especies perdidas como el Mastodonte cuya osamenta se bi encon- 
trado en el desagüe de Huehuetoca y hacienda de Chapingo, y del 
Elefante* En el día no tenemos cuadrúpedo mayor que un buey 
grande, pues el Cíbolo apenas es igual. Tengo para mi, que al- 
gunas descripciones de estas son tan fabulosas como la de los Cen- 
lauros, Grifos, y Avefenix. £1 P. Sabagun tradujo las relaciones 
de los Indios» del mexscano al castoHano, no m responsable de 
la ecaactitud. 



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153 
compare de los que conocemos; es belloso de lar* 

Sa lana, tiene la cola muy bellosa como la 
e la zorra, pero de color pardo obscuro, la lana 
vedijosa, cuando es ya viejo; tiene las orejas peque- 
ñas y angostas, la cara redonda y ancha,, casi re- 
trae á la cara de persona, el hocico gjrupso, echa- 
el aliento ponzoñoso para emponzoñar cuanto to- 
pa, el báho ó aire que arroja es de muchos colores 
como el arco del cielo, es muy avisado, y pónese 
en acecho para matar ó cazar. 

El león es del tamaño del tigre, no es man- 
chado, tiene el pelo también lezne, y en el cuerpo es 
de la manera del tigre, sino que tiene las uñas ma- 
yores, y también pescuños muy largos, es rojo obs- 
curo: hay leones vermejos, y otros blanquesinos, es- 
tos se llaman leones blancos. 

Hay un animal que se llama quanmiztli, por 
bus propiedades parece ser onza, y sino lo es, no 
se á que otro animal sea semejante: dicen que es 
parecido al león, sino que siempre anda en los ár- 
boles saltando de unos á otros, y allí busca su co- 
mida, pocas veces anda en el suelo. 

Hay un animal en estas partes que se llama 
JUacamiztliy quiere decir ciervo león, el cual no sé sí 
le hay en otra parte: es del tamaño del ciervo, y 
la color de este y sus uñas lo mismo: los machos 
tienen cuernos como ciervo, pero tiene pescuños co- 
mo león muy agudos, y los dientes y colmillos como 
este: no come yerbas, anda entre los otros anima- 
les, y cuando quiere comer, abrázase con un ciervo 
y con el pescuño ábrele por la barriga, comenzando 
desde las piernas hasta la garganta, y así le echa 
fuera todos los intestinos, y le come; en ninguna co- 
sa le conocen los otros ciervos, sino en un mal he- 
dor que tiene. 

Hay otro animal en esta tierra, qrie se llama 
«átiamizitii que quiere decir kan bastardo^ este según 



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154 

lo que de él se dice es lobo, come ciervos, y galli- 
nas y obejas: en tomando un ciervo, hártase de él 
hasta no poder mas, y échase á dormir dos ó tres 
días: no cura de cazar mas, y por ' esto le llaman 
león bastardo, porque es glotón, ni tiene cueva como 
los leones, y denoche come las gallinas, y las obe- 
jas, y aunque esté harto mata todas las gallinas y 
obejas que puede. 

Hay otro animal el cual llaman ttzcuinquani, 
quiere decir: comedor de perros, que es de la mane- 
ra del que arriba se dijo: llámase comedor de per- 
ros porque de noche Ue^a acia las poblaciones, y 
desde cerca del lugar comienza á ahullar, y todos los 
perros que le oyen, le responden ahullando, y van 
corriendo adonde él está, y en estando juntos con 
él los perros, mata los que ha menester para co- 
mer, destrózalos, y los demás vánse: sü comer son 
los perros, hállalos muy sabrosos este animal: según 
esta relación parece ser lobo. 

Párrafo segundo: de los animales como zorros, lo- 
bos y otros semejantes. 

Hay en esta tierra un animal que se dice 
eoiotl, el cual algunos de los españoles le llaman zor- 
ro, y otros le llaman lobo, y según sus propieda- 
des á mi ver ni es lobo ni zorro, sino animal pro- 
pio de esta tierra, es muy belloso de larga lana: 
tiene la cola grueza y muy lamida: las ore* 
jas pequeñas y agudas, el hocico largo, y no muy 
grueso y prieto, tiene las piernas nerviosas, las 
uñas corbadas y negras, y siente mucho: es muy 
recatado para cazar, agazápase y pénese en ace- 
cho,; mira á todas partes para tomar «n cazares muy 
«agáz en azechar ésta. Cuando quiere arremeter, pri- 
mero echa su báho contra ella para inficionarla, y 
desanimarla con él, es diabólico este animal: si al- 
guno le quita la caza, nótale, aguárdale y proco- 



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155 

ra vengarse de él, -matándole sus gallinas, ó otros 
animales de su casa; y si no tiene cosa de estos en 
que se vengue, aguarda al tal cuando vá camino, y 
pénese delante ladrando como que se lé quiere co- 
mer por amedrentarle; también algunas veces se acom- 
paña con otros tres ó cuatro de sus compañeros pa- 
ra espantarle, y esto hacen ó de noche ó de dia. 
Este animal tiene condiciones esquisitas y es agra- 
decido. Ahora en estos • tiempos aconteció una co- 
sa digna de notar con uno de estos animales. 

Un caminante yendo por su camino vio uno 
de estos animales que le hacia señal con la mano 
para que se llegase á él; espantóse de esto el ca- 
minante, y fué acia donde estaba, y como llegó cer- 
ca de él, vio una culebra que estaba enrredada en 
el pescuezo de aquel animal, y tenia la cabeza por 
debajo de sobaco de éste, y estaba muy apretada 
con él: esta culebra era de las que se llaman cin- 
coail; el caminante como vio éste negocio, pensó 
interiormente diciendo: ¿á cual de estos ayudaré? y 
determinó ayudar á aquel animal: tomó una vardas- 
ca y comenzó á herir á la culebra, y luego ésta se 
desenroscó, cayó en el suelo, y comenzó á huir y 
meterse entre la yerba, y también el animalejo se 
fué huyendo: de ahí á un rato tornóse á encontrar 
con el caminante entre unos maizales, y llevaba 
dos gallos en la boca por los pescuezos, y púsolos 
delante del caminante que le habia librado de la cu- 
lebra, é hízole señal con el hocico que los toma- 
se; se fué tras él hasta que llegó á su casa, y co- 
mo vio donde entraba, fué á buscar una gallina y 
llévesela á su casa, y dentro de dos 'días le llevó 
un gallo. Este animal come carne cruda, y también 
mazorcas de maíz secas y verdes, cañas, gallinas, 
pan y miel* Témanle con trampa, alzapié, lazo, ó flé- 
chanle, y también le arman en los magueyes cuando 
tá á beber la miel» • 



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156 

Otro animal de esto especie hay en esta tier- 
ra que llaman Cuitlachcoioitl^ y tiene las mismas con- 
dioiones arriba dichas, salvo que en el pelo es se- 
mejante bl\ oso, y tiene cerviguillo grueso, y muy be- 
lloso, y en el pecho y en la cara tiene un resello de 
pelos grandes que le hace espantable. 

Hay otro animal de esta especie, a) cual 
llaman Azcatlcoiotl, tiene las mismas condiciones ar- 
riba dichas, salvo que se sienta sobre los hormi- 
gueros, y por esto se llama azcallcoiotl, y también 
cuando ahulla de noche hace muchas voces juntas 
unas gruesas, otras delgadas, y otras mas deV- 



Hay otro animal de esta especie, al cual lla- 
man tlalcoiotl, tiene las condiciones arriba dichas 
pero no se cría en las montañas como los otros, 
si no cerca de los pueblos: á estos le llaman al- 
gunos zorro, ó raposo, come gallinas, fruta, ma- 
zorcas de maíz, cosas muertas y sabandijas. 

Hay otro animal que se llama ocotochjilL, que 
también habita entre las peñas y montes, es del 
tamaño de un podenco, bajo y corpulento; tiene el 
pelo pardo por el lomo, y por la barriga blanque- 
cino, con unas manchas negras, ralas y pequeñas, 
el pelo blanco, la cabeza redonda, y las orejas pe- 
queñas como de gato: la cara redonda, el ho- 
cico corto, la lengua áspera ó espinosa, el ahulli- 
do delgado cerno tiple, es muy ligero, y salta mu- 
cho como que vuela. Este animal tiene una singu- 
lar propiedad, que caza para dar de comer á otras 
bestias fieras: caza hombres ó ciervos, ú otros ani- 
males, y caza de esta manera,, que viendo que se acer- 
ca lo que quiere cazar, se esconde tras de un ár- 
bol, y en llegando junto él, arremete, y pásale la 
lengua por los ojos, y es tan ponzoñosa, que luen- 
go mata en tocando: como cae $1 animal, ó hom- 
bre que mató, cúbrele con heno, y súbese sobre «¿i 



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137 
árbol, y comienza á abultar, cuyo ahullido se oye 
muy lejos, y luego las otras bestias fieras como ti- 
gres, leones &c, que oyen aquel grito, luego en- 
tienden que son llamados para comer, y van presto 
donde está el ocotochtli, ven la presa, y luego lo 
primero beben la sangre, y después despedazante, y 
cómenle, y en todo esto él está mirando aparte co- 
mo comen los otros, y después que ellos han co- 
mido, él también come lo que sobra, y dicen que hace 
esto porque tiene la lengua, tan ponzoñosa, que si co- 
miese emponzoñaría la carne, y morirían las otras 
bestias comiendo de ella. (Según el padre Molina, 
este animal es gato montes ó marta.) 

Hay otro animalejo que le llaman Oztoa, y 
Uámanle con este nombre, porque siempre habita en 
cuevas y allí cria sus hijos: es pequeñuelo, tiene el 
hocico como un porquezuelo, tiene el pelo lezne y 
un poco áspero, es de color obscuro, come ratones 
y ardillas, y también come conejos, (es raposa) 

Hay otro animalejo que llaman mapachitli, y 
también le llaman cioatkmaeazguij y Tlamaton^ quie- 
re decir viejecilla: tiene las manos y los pies como 
persona, destruye los maizales cuando están verdee 
comiéndolos, sube á los árboles y come la fruta de 
ellos, y la miel de los magueyes, vive en cueva, ha- 
ce su habitación en las montanas, en los riscos, y 
entre las espadañas del agua. En el tiempo de in- 
vierno cuando no hay fruta ni maíz, come ratones y 
otras sabandijas; algunas veces anda en dos pies co- 
mo persona, y otras en cuatro como animal: hurta 
cuanto halla, por ser así ladrona, y por tener manos 
de persona, le llaman mapachitti: es bajo y rollizo, 
tiene larga lana, la cola dura, crecida, y pelosa á mane- 
ra de zorro, la cabeza grande, las orejas pequeñas, el ho- 
cico largo, delgado, y prieto, el cuerpo pardo, y peloso. 

Hay otro animalejo que se llama pezotli, és 
como el arriba dicho, salvo que no tiene pies ni ma- 
Tóm. III. 21 



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158 
nos como persona sino Como animal, es de color obs- 
curo, llámase pezotü como si se dijese glotón, por- 
que de todas cosas come, y nunca se harta, y de aquí se 
tiene costumbre de llamar pezotl al que come mucho j 
nunca se harta, siempre anda comiendo, y donde vé al- 
guna cosa de comer, luego arremete á tomarla. 

Otro animal hay que se llama CoiometL, 6 Quauh- 
coiometl: es muy semejante al puerco de Castilla, y 
aun algunos dicen que es puerco de allá; tiene cer- 
das largas y ásperas, y también tiene los pies como 
éste, y de las cerdas hacen escobillas como las de 
cerdas del puerco de Castilla. Este animal come be- 
llotas que se llaman quouhcapuün, come también maíz 
frisóles, raíces y fruta, como el citado puerco, y por 
la semejanza que tiene con éste, llaman también pe- 
zotli al puerco de Castilla, porque come como éste 
animalejo á que dicen, glotón ó pezotíi. 

"Párrafo tercero: de otros animalejos pequeños como ardi- 
llas, ú otros semejantes. 

Hay muchas maneras de ardillas en esta tier- 
ra, unas de ellas son grandecitas y largas, y de co- 
lor moreno, tienen el pelo blanco, pequeñítas las ore- 
as y delgadas, la cola espadañada, el pelo duro y en 
as puntas negro, come cuanto hay, pan, carne, fru- 
ta, todo cuanto puede haber come, aunque se le de- 
fiendan: no tiene miedo, ni por eso lo deja,* ni per- 
ceptiblemente hurta, y por eso come lo que está 
guardado, por cuya causa llaman á los ladrones tcchalotk 
el chillido de éste animalejo es delgado y vivo. 
; Otras ardillas hay que se crian en las mon- 

tañas y en los árboles: estas comen piñones y 
ios grumos tiernos de los árboles, y los gusanos 
que se crian en ellos, y juntamente los descortezan* 
por sacar los que están dentro. 

Hay otra manera de ardillas que llaman ÜaU 
Uchaktl: lámanse así, porque se crian en los mai- 



i 



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15» 
¿ales, moran en cuevas y efltre las piedras, y allí 
crian á sus hijos como topos, y son muy dañosos 
para estas plantas. 

Hay otro animalejo que se llama fofff, es pe* 
queñuelo y de color buró, tiene la cola larga y blan- 
quecina, el pelo muy blando, come todas las cosas 
que comen las ardillas. 

Hay otro animalejo que se llama motoiavitl, és 
semejante al de arriba dicho, y de la misma espe- 
cie: es pardo obscuro, del color de los ratones, y 
habita debajo de la tierra como ellos. 

Párrafo cuarto: de aquel animalejo que se llama 

tlaquatzin, que tiene una boba donde mete á sus hijuelos, 

cuya cola es muy medicinal. 

Hay un animalejo que se llama thcuatl, 6 tía- 
€uatzin } del tamaño de un gato poco menos, y es 
pardillo obscuro, tiene el pelo largo, y muy blanco 
y cuando son viejos caénsele los pelos: tiene el ho- 
cico largo y delgado, la cara pintada, las orejas pe- 
queñas, la cola larga y pelada, vive entre los mai- 
zales, entre las piedras hace cueva, donde mora y 
cria á sus hijos: tiene una bolsa entre los pechos y 
la barriga, donde mete sus hijuelos, allí maman y loar 
Iteva á donde quiere. Este animalejo, ni sabe mor- 
der, ni arañar, ni hacer algún daño aunque le tomen, 
y cuando le cazan, chilla y llora, y sálenle las lá- 
grimas de los ojos, como á persona: cuando le to- 
man los hijos, chilla mucho, y llora por ellos. Esté 
animalejo come maíz, frísoles y raeduras de los ma- 
gueyes, que sacan de ellos cuando los ahugeran pa- 
ra sacar la miel, y también come de ella. La carne de es- 
te es comible y sabrosa, como la del conejo, y lo* 
huesos de este animalejo, ni la cola son de comer: 
si alguno los come aunque sea perro, ó gato, lue- 
go echa fuera todos los intestinos. Aconteció una 

• 



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160 
vez que un perro royó lo» huesos de uno de esto*, 
y dende é rato lo vieron que andaba con las tripas 
arrastrando, que las habia echado por detrás. La ca- 
la de este es muy medicinal^ saca cualquiera cosa 
que se hedía en la carne, ó en el hueso, la saca 
poniéndola muchas veces: las mugeres que tienen 
mal parto bebiendo una poca de agua de la cola 
de este animal pues paren luego. Los que tienen cerrada 
la cámara, que no pueden bien purgar, bebiendo un 
poco de la cola molida, purgan luegQ, porque abre 
y limpia los poros; los que tienen tos, bebien- 
do la misma sanan. También para esto es bueno 
aquella especie, que llaman vcnacaztli, y la otra que 
llaman thlzochitl, molido todo, y bebido con cacao; 
y esto también aprovecha para los que no pueden 
digerir, y los que tienen estragado el estómago con 
opilaciones: (a) 

Párrafo quinto: de las liebres, conejos, y comadrejas. 

La liebre tiene largos miembros y bien hechos, 
pelos rojos, y uñas, el cuerpo largo, el pescuezo lar- 
guillo, las orejas agudas, largas, anchas y cóncabas: 
tiene el hocico redondo y corto, el pelo pardillo, 
las puntas de los pelos negrestinas, el pelo blanco, 
ni es muy largo ni corto, es medianamente liso: es- 
te animal es muy ligero, corre mucho, cuélase co- 
mo saeta, tiene la cola corta, el pecho blaitco, la 
freza hecha redonda como maíz, la carne es co-> 
mestible. 

El conejo es casi como la liebre un poco me- 

(a) El tlacuatzín mereció tanto aprecio á los españole* por 
«lia virtudes medicinales y rara configuración, que Hernán Corté* 
mandó algunos de ellos al emperador Carlos v» luego que conquis- 
tó 6 México con otras esquisitas producciones y artefactos, (según 
Herrera, y Chimalpain.) Clavijero dice que este animal es el ester- 
minio de los gallineros, - 



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161 
noñj hace cueva donde cria sos hijos, y hace nido 
para ponerlos, escóndelos en parte secreta, tiene la 
carne sabrosa. 

La comadreja es delgadilla* tiene la cola lar- 
ga, tiene la cara manchada, es vermejuela, el pe- 
cho lo tiene blanco, come ratones y gusanos;, tam- 
bién come gallinas chupándolas por el seso, tiene el 
estiércol muy hediondo, es muy amiga de los po- 
llos y de los huevos, cómelos mucho, y desea topar 
con las gallinas, y que están echadas sobre los hue- 
vos para comérselos; no es de comer. 

Hay un animal en esta tierra que echa gran 
hedor, y por gran espacio hiede: es del tamaño de 
un gato, tiene los pelos largos, es de color negro, 
tiene la cola espadañada* es bajuelo, tiene las ore- 
jas agudas y pequeñas, el hocico delgado, habita en- 
tre las piedras y en las cuevas, y allí cria sus hi- 
jos: su comer és escarabajos y gusanos, y unos es- 
carabajuelos que vuelan; mata las gallinas y come 
los huevos como la comadreja. Después que está har- 
to de comer, mata las gallinas y come las cabezas, 
y después de satisfecho, déjalas por ahí en el sue- 
lo muertas* La orina de éste animal ó bu freza, és co- 
sa espantable del hedor que tiene, y parece cosa infer- 
nal y pestilencial, y la esparce por gran espacio, y si al- 
guno le quiere tomar, luego alza la cola y le rocía 
con la orina ó con la freza; donde toca ésta sucie- 
dad en la ropa, aparece una mancha amarilla, que 
jamás se puede quitar, y si á alguno le toca en los 
ojos le ciega, y si le comen los que tienen bubas, 
sanan, y la carne si la comen los gotosos también 
sanan, [a] 

Monas ó micos hay muchas en esta tierra: [b] crian- 
ce en las partes que llaman Anaoae, que es acia orieü- 

(a) Conocérnoslo con él nombre de Zorrillo: en otra parte he- 
nos hablado de él. (b) Efectivamente abundan demasiado en 
México; sobre todo en los portales; 



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1«2 
te respecto de México. Son estas anímales htkt¿ 
rigudos, tienen larga la cola y enróscanla, tienen ma- 
nos y pies como persona, y también uñas largas; gri- 
tan, sitvan y cocán: arrojan piedras y palos á los 
caminantes, tienen cara casi como de personas, son 
peludos y bellosos, tienen las ancas gruesas; se crían 
en los riscos, y no paren mas de un hijo: comen maíz, 
frísoles, frutas, y carne, y esto lo hacen como per- 
sona: también comen los grumos de los árboles ver- 
des. Para tomar á estos, usan de éste embuste: ha- 
cen una grande hoguera donde habitan estos anima- 
les, y cercanía de mazorcas de maíz, y ponen en el 
medio del fuego una piedra que se llama cacalotetl, 
y los inventores de esta caza, escóndense ó entiér- 
ranse, y como ven el fuego las monas y huelen el 
humo, vienen luego á calentarse y ver que cosa es 
aquella, y las hembras traen sus hijos acuestas; to- 
dos se sientan luego al rededor del fuego calentán- 
dose, y como la piedra se calentó, da un troni- 
do grande, y derrama las brazas y la ceniza sobre 
las monas, y ellas espantadas echan á huir, y dejan sus 
hijuelos por ahí, ni los ven porque van ciegas ton 
con la ceniza: entonces los cazadores le veníanse de 
presto, y toman los monicos y crianlos, amánzanlos* 
pues estos animales fácilmente se domestican: siéntan- 
se como persona, cocán á las mujeres, bdrlanse coa 
ellas, y demandan de comer estendiendo la mano, y 
gritan» 

Párrafo sesto: de los ciervos, y de diversas maneras de 
perros que estos naturales criaban. 

Hay ciervos en ésta tierra de muchas mane- 
ra», viven *n las montañas, son altos de cuerpo, tie- 
nen las piernas largas y bien hechas, son gruesos» 
tienen barriga, y el pescuezo y hocico, largo y del- 
gado, tienen las orejas largas, agudas y cóncavas: 



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16S 
tienen el hocico tierno y grasiento, tienen las uñas 
hendidas y pésennos: son gruesos de la parte trase- 
ra; la cola corta y ancha, son de comer y su car- 
ne es sabrosa: el color es ceniciento, en naciendo, 
luego se levantan y andan como los corderos y potri- 
llos; el ciervo es muy ligero, come maíz en yerba, frisó- 
les, y las hojas de éstos, y las de los árboles, y come 
madero podrido, y los gusanos que nacen de los ma- 
deros, come heno, y hojas de arbustos. 

Los ciervos ihuchos tienen cuernos de color 
de madero seco y blanquecino, y los tienen llenos 
de gajos: mudan los cuernos metiéndolos en una hor- 
cada de árbol; para despedirse de ellos, tiran acia 
atrás y déjanlos en el árbol; de ésta manera arrancan 
los cuernos de su cabeza, y vuélvense mosos, ó mu- 
chachos. 

La cierva no tiene cuernos: cuando es chiqui- 
llo el ciervo ó cierva, está pintado de unas pintas 
blancas y espesas por todo el cuerpo. Este mazail es 
cabra montes. 

v Hay ciervo blanco, (a) dicen que este es rey 
de los otros ciervos; raramente parece, juntánse á 
él los otros ciervos, el pelo no lo tiene del todo 
blanco, si no blanquecino obscuro, y no muy blando. 

Hay otra manera de ciervos que llaman tía* 
maeazcamacatl, es largo y alto, la cara tiene mancha- 
da al rededor de los ojos negro, y abajo de los 
6jos tiene una veta de blanco, que atraviesa por to- 
dos los hocicos. 

Los perros de esta tierra tienen cuatro nom- 
bres, llámanse chichi, itzcuintü, xochiocoiotl, y teilamin, 
y también tevitzotl: son de diversas colores, hay unos 
negros, otros blancos, cenicientos, buros, castaños 
obscuros, morenos, pardos y manchados. Hay algu- 

(a) Se encuentran en la sierra de Zacatlan de las manzanas, 
y en la del volcan de Onzava por el rumbo de sao Andrés Chai* 
chicomula. 



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Í64 

nop de ellos grandes, otros medianos, algunos 
de pelo lezne, otros de pelo largo: Jtienen largos ho- 
cicos, los dientes agudos y grandes, las orejas cón- 
cavas y pelosas, cabeza grande; son corpulentos, tie- 
nen uñas agudas, son mansos y domésticos, acom- 
paBan y siguen á su amo ó dueño: son regocijados, 
menean la cola en señal de paz, gruñen, ladran, 
abajan las orejas acia el pescuezo, en señal do 
amor: comen pan, mazorcas de maíz verde, carne 
cruda y Cocida: comen cuerpos muertos y carnes 
corruptas* 

Criaban en esta tierra unos perros sin pelo 
ninguno, y si algunos pelos tenían, eran muy pocos» 
Otros perrillos criaban que llamaban XoloitzcuintU¡ 
que ningún pelo tenían, y de noche abrigábanlos con 
mantas para dormir: estos perros no nacen así, si 
no que de pequeños los untan con cecina que se lla- 
ma oxitl) y con esto se les cae el pelo, quedando 
el cuerpo muy liso. Otros dicen que nacen sin pelo, 
en los pueblos que se llaman Tcutlzco, y Tocilan. 
Hay otros perros que se llaman tlalchtchi, bajuelos 
redondillos, son muy buenos de comen 

Hay otro animal al cual llaman perro de 
agua, porque vive en ella, estos son los que nosotros 
llamamos Nutrias*, es del grandor de un podenco, tiene 
el pelo hosco obscuro, y muy blando, no le entra 
el agua, deslizase esta de él, como si estuviese ¿pa- 
ciento: come este animal peces, y todo cuanto hay 
en el agua. 

Los topos de esta tierra, son grandes como 
ratas: tienen el pelo vermejo, son canudos y gordos, 
de los pies . bajos: casi arrastran la barriga, tienen la 
Cola no muy larga, las uñas grandes y corbas, los 
dientes dos de la parte de abajo largos, y otros dos 
de la parte alta también grandes, y otros pequeños 

' [a] £1 chichi 6 techichi llamado perro mudo porque no ladra* 
Da 6 falta de carne comían ios indios, capábanlos, y eran. de. carne 
sabrosa» los españoles acabaron con la casta. 



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165 
ie cada parte cerca de estos: tiene recios dientes, 
los cuatro grandes son algo corbados, las orejas pe- 
queñitas y redondas: este animal es de comer, sabro- 
so y muy gordo, y á quien roe sus huesos, entórnen- 
sele los dientes, ó hácesele dentera. Tiene corta vis- 
ta, y á la claridad no ve nada: hace cuevas por de- 
bajo de tierra, y siempre vive debajo de ella, y cuan- 
do sale afuera, no acierta atinar á su cueva, y 
luego hace un ahugero donde se esconde. Co- 
me raízes de todas maneras de árboles, yerbas y 
magueyes: come las raízes de las cañas de maíz y 
las mismas cañas cuando son tiernas, y también los 
elotes mete debajo de tierra, y los frisóles en yerba, 
y el maíz lo mismo, y allí lo roe, y come aunquo 
sea caña de maíz, pues la mete debajo de tierra y 
allí la come. 

Párrafo sétimo: de ¡os ratones, y otros animalejot 
semejantes. 

Los ratones son de muchas maneras, y tienen 
muchos nombres, llámanse quimichi, que quiere de- 
cir ratón, y llámase tepanchichi, que quiere decir perrillo 
de pared, y llámase tepanmanzed, que quiere decir barreno 
de pared, y llámase cahochy que quiere decir casero. Los 
ratones son de color ceniciento, tienen el pelo lezne 
son pardos obscuros en el lomo, son larguillos, y la 
cola larga, el hocico agudo: comen nuestros mante- 
nimientos, maíz, chile, cacao molido y almendras: 
comen todas maneras de frutos y pan; finalmente de 
todo lo que comemos, todo lo muelen, y todo lo es- 
tragan, hacen nido de pajuelas y otras cosas blan- 
das, roen las cosas de vestir, y trozan las mantas y 
plumas ricas, y todo lo que se guarda, en arcas y 
cofres, todo lo roen y destruyen: hurtan las piedras 
preciosas, y escóndenlas en sus ahugeros: no dejan 
cosa que no destruyen por muy guardado que esté* 
Tóm. IIL 22 * 



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De aquí tomaron nombre los que cspian, 6 escuchan 
lo que se dice, y hace otras cosas para irlo á de- 
cir en otra parte, á estos llaman niquimichti, ó ratones, 
y de aquí sale un adagio que dicen quinúchin, quie- 
re decir: de los ratones supe secretamente lo que hacían, y efe- 
turo mis enemigos, enviando espías que oyesen 6 viesen 
sus palabras y obras. Los ratones se toman con ga- 
tos vivos, y con otros de madera, [ó trampas] y con 
yerba que se llama quimichpaiU. 

Hay ratones de agua que se crian en ella, sa- 
ben nadar, pasan el agua á nado, son gruesos y 
tienen la cola larga y son de la color de los otros 
ratones. Hay otros que se crian en los montes y son 
gruesos. Hay también otros ratones que se crian en 
los maizales: á los que se crian en casa, llaman- 
tes calquirmchti. Otros hay que también se crian en 
casa y tienen los ojos chiquitos, Uámanse tecoconton* 
6 teepcon: hay otros que se llaman vicacotl, tienen lar- 
gas las colas, y lo mismo el cuerpo y delgado, [a] 

Hay unos animalejos como ratas ó como to- 
pos y no son ciegos; crianse debajo de la tierra en 
los maizales, cómense éste y los frisóles, hurtan cuan- 
to pueden, y después de hartos de ellos, escónden- 
lo en su cueva, tienen unos papos como la mona 
en ambas partes; hínchenlos de lo que hurtan, y má- 
tenlo en su cueva en unos hoyos que hacen para 
ello, y después vanlo comiendo poco á poco. 

CAPITULO EL 

De las Aves. 

Párrafo primero: de las aves de pluma rica. 

Hay una ave en esta tierra que se llama jwef- 

zaltototl, (b) tiene plumas muy ricas y de diversas co- 

(a) Los hay blancos cotí ojos encarnados; he visto muchos en 
Oaxaca, y los hay en la cátcel de aquella ciudad. 

O) Ya hemos descripto éstas aves en el toro. *° . psg, 194. 
con las mismas palabras del Abate Clavijero: véalo el lector. 



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torea, tiene el pico agudo y amarillo, y los pies de 
éste mismo colon tiene un tocado en la cabeza de 
pluma como cresta de gallo: és tan grande como 
una ave que se llama tzanail, que és tan grande co- 
mo una urraca ó pega de España: tiene la cola de 
forma y composición de estas aves que.se llaman 
teanatL, 6 teuzanatl, que se crian en los pueblos. Las 
plumas que cria en la cola, se llaman qüetzalli, son 
muy verdes y resplandecientes; son anchas como unas 
hojas de espadañas, dobléganse cuando las toca el 
aire, resplandecen muy hermosamente. Tiene esta ave 
unas plumas negras en la cola conque cubre estas 
plumas ricas, las cuales están en el medio de éstas 
negras. Estas plumas negras de la parte de afuera son 
muy obscuras, y de la parte de adentro que és lo 
que está junto con las plumas ricas, és algo verde 
obscuro, y no muy ancho ni largo. El tocado que 
tiene en la cabeza esta ave, es muy hermoso y res- 
plandeciente; llaman á estas plumas izinitzcan. Tiene 
esta ave el cuello y pecho colorado resplandeciente, 
es preciosa esta pluma, y llámanla izinitzcan. En $1 
pescuezo por la parte de atrás y todas las espaldas, 
tiene las plumas verdes muy resplandecientes: deba-* 
jo de la cola y entre las piernas, tiene una pluma 
delicada del mismo color, clara, resplandeciente, y 
blanda: en los codillos de las alas tiene plumas ver- 
des y debajo negro; y las de mas adentro de éstas, 
son de color de uña, y un poco encorbadas, son an- 
chuelas y agudas, y están , sobre los cañones de las 
plumas delgadas del ala, que se llaman queizahtiztli^ 
mon verdes claras, largas, derechas y agudas de las 
juntas, y resplandece su verdura. Habitan estas aves 
en la provincia que se llama Tecolotlan, que es acia 
Honduras 6 cerca, viven en las arboledas y hacen sus 
nidos en los árboles para criar á sus hijos, (a) 

C*) También tbundin en Vera-Pai. 

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Hay ana ave en esta tierra que se llama f¿t- 
nitzcan, ó teutzinitzcan: ésta tiene las plumas ne- 
gras y vive en el agua: las plumas preciosas que 
tiene, críalas en el pecho, en los sobacos, y debajo 
de las alas, son la mitad prietas, y la mitad verdes 
resplandecientes. 

Hay otra ave que se llama tlauhquechol, ó tevh- 
quechol, vive en el agua y es como pato: tiene los 
pies como éste anchos y colorados, también el pico 
es colorado y como paleta de boticario que ellos lla- 
man espátula: tiene un tocadillo en la cabeza coló* 
rado, el pecho, barriga, cola, espaldas, alas, y los co* 
dos de éstas, del mismo color muy fino; el pico y 
los pies son amarillos: dicen que ésta ave es el prín- 
cipe de las garzotas blancas que se juntan á él don- 
de quiera que le ven. 

Hay otra avecilla de plumas ricas que se lla- 
ma xiuhqucchol; tiene la pluma verde como yerba, y 
las alas azules y juntamente la cola: criase esta ave t 
acia las partes que llaman Anaoac, [a] que és al 
oriente de México, acia la mar del Sur. 

Hay otra ave que se llama caqüan, tiene el pi- 
co agudo y las plumas de sobre él, son coloradas: 
tiene las demás leonadas por todo el cuerpo, las de 
la cola son amarillas muy finas y resplandecientes, 
y tiene en la misma cola otras negras conque cu- 
bre las amarillas, cuando vuela y estiende la cola, 
entonces se aparecen éstas, reverbera la color ama- 
rilla con las negras, y así parecen como llama de 
fuego y oro: criánse en JÍnaoac. 

Hay otra ave que 6e llama aioqüan, mora en 
las montanas de Cwxtlan y Michuacan: tieno el pico 
agudo y negro, y toda la ploma es de éste color, 
écepto la cola que tiene las plumas, medias blancas 
y medias negras. 

(a) Verdadera idea del local de Anacae que boy llaman Am~ 
huac. 



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Hay otra ave qne también se llama aiogua, 
y es ave del agua, todas las de esta se acompañan 
con ella, como con su principe. Tiene el pico ama- 
rillo, y los codillos de las alas verdes, las plumas 
grandes, y las de la cola las tiene ametaladas con 
blanco y verde; la pluma de todo el cuerpo la tiene 
vermeja tirante, á colorado. 

Hay otra ave que se llama chakhiutotol, y cria- 
se en las montañas de Peouena: tiene el pico agudo, 
la cabeza, y la cola verae, y también las alas 
los escudos de ellas, los tiene verdes obscuros, la 
pluma debajo de las alas, y de todo el cuerpo tie- 
ne la color de azul claro. 

Hay otra ave que se llama Xuihtototl, que asi- 
mismo se cria en las provincias de Anaoac, que es acia 
la costa del mar del sur en pueblos que se llaman 
Tecpatla, Tlapiloüan y Oztotlan: es ésta ave del tamaño 
de una graja, tiene el pico agudo y negro, las plu- 
mas del pecho moradas, la de las espaldas azul, 
y las de fas alas azules claras: la cola tiene de plu- 
mas ametalades de verde, azul y negro: esta ave se 
caza en el mes de octubre: cuando están maduras 
las ciruelas; entonces las matan con cebratanas en 
los árboles, y cuando caen en tierra, arrancan algu- 
na yerba para que tomándola no llegue la mano á 
las plumas, porque si llega, dicen que luego pierda 
la color y se empaña. 

Hay una ave que se llama XimpoJqmchol^ tie- 
ne el picó largo, y los pies negros: tiene la cabe- 
za, la cola, las alas y las espaldas de color azul 
claro, el pecho leonado, y los codillos de las alas 
también leonadas. 

Hay otra ave que se llama Xochitenacatl, mo- 
ra en las montañas y en los árboles, críase en la 
provincia de Totonacapan, (a) y Cuextlan, hace nidos 

(a) Hoy Totonicapan en Goatt mala. 

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170 

en las palma»; el nido que hace es como afta talega 
que está colgada de la rama del árbol: tiene el pi- 
co cóncabo y largo, muy amarillo, la cabeza y el 
cuerpo verde, las alas y la cola leonada, y ameta- 
ladas, de negro y blanco. 

Hay otra ave que se llama quapachlolol, es de 
color leonado todo el cuerpo. 

Hay Otra ave que se llama elutototl, tiene las 
alas de color morado, tiene el pico verde obscura, 
y azul. 

Párrafo segundo: de los papagallos^ y tzinzones. 

Hay muchas maneras de papagallos en esta 
tierra, unos de ellos llaman toznene, tiene el pico 
amarillo y corbado como gavilán, la cabeza colora- 
da, criánse en la provincia que se llama CuextUm* 
cuando son pequeños que están en el nido, son ver- 
des, en el pescuezo, cola, alas y codillos: tienen ver- 
des y amarillos, las plumas pequeñas de las alas 
que cubren las otras grandes de estas, las del per 
cho y las de la barriga, son amarillas obscuras: 11a- 
mánse xoloti: las orillas de las plumas de las alas 
y de la cola, son coloradas, crian y hacen nido en 
ios riscos muy altos, y en las ramas de los árboles; 
en estos lugares hacen nido, ponen sus huevos y los 
empollan y sacan sus pollos en estos lugares, los to- 
man y los amarizan. 

Otra manera de papagallos llaman tozth, y son 
estos mismos: cuando ya son grandes vuelan y crian, 
entonces tienen las plumas muy amarillas y resplan- 
decientes, cuanto mas va creciendo en años este 
papagallo, tanto mas va amarilleciéndose, y por esto 
le llaman iozili, quiere decir, cosa muy amarilla. 

.; , .Hay otra manera de papagallos, que llaman 
Mo, criase en la provincia que llaman Cuexilan, vive 
en lo alto de los montes y riscos, crian en las em- 



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171 
pesas arboledas, son domesticábles, tienen el pico 
amarillo y corbo como alcon, los pies y piernas ca- 
llosos, la lengua áspera, dura, redonda y prieta, los 
ojos colorados y amarillos, el pecho y la barriga, 
también amarillo, las espaldas moradas; las plumas 
de la cola y de las alas tienen vermejas, casi colo- 
radas: llámanse estas plumas cuetzalin, que quiere decir 
llama de fuego, la cobertura de las alas, que cubre 
las estremidades de las plumas grandes, y también 
las que cubren la extremidad de la cola, son azules 
eon unos arreboles de colorado. 

Otra manera de papagallos hay que llaman 
cocho, es muy semejante al que llaman ioznene tiene 
el pico amarillo y corbo, la cabeza colorada, y to- 
das las plumas del cuerpo moradas, los codillos, y 
todo lo esterior de las alas, tiene colorado obscuro, 
mezclado con amarillo, las plumas pequeñuelas que 
están sobre la carne de ellas que llaman xolotl, son 
del mismo color: el bello, como pelo malo, que tie- 
ne cerca de la cola y de las alas es del color ya 
dicho. Esta ave canta, parla, y habla cualquiera len- 
gua que le enseñan, arrienda á los otros animales, 
responden diciendo lo que les dicen, cantando lo que 
cantan, es muy dócil. 

Hay otra mañera de papagayos que se llaman 
mtiUton: son estos chiquillos, tienen la cabeza colora- 
da, y el cuerpo todo verde, los escudos de las alas 
colorados, comen maíz y frizoles, aprenden á hablar 
lo que les enseñan. 

Hay otra manera de papagallos que se llaman 
thlacuccalli, criánse en las mantáñas, tieneír et 'pico 
amarillo y corbo, la cabeza colorada, los -codillos de 
filas de color encarnado obscuro, el pecho amarillo,. 
las alas, la cola y las espaldas de color verde. , 

Hay unas avecitas en esta tierra, que son muy 
pequeñitas, que mas parecen moscardones que ajres: 
hay muchas maneras de ellas, tienen el pico ehi- 



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t72 
^uito, negw y delgadito, así como ahuja; .hace su 
nido en Tos arbustos, allí pone sus huevos, los em- 
polla .y .saca sus pollos, no pone mas de dos hue- 
vos; come y mantiénese del roció de las flores co- 
mo las abejas: es muy ligero, vuela como saeta, es 
de color pardillo, renuévase cada año; en el tiempo 
de invierno cuélganse de los árboles por el pico: allí 
colgados se secan y se les cae la pluma. Cuando 
el Irbol torna á reverdecer, él vuelve á revivir, y 
tórnale á nacer la pluma, y cuando comienza á tro- 
nar para llover, entonces despierta, vuela, y resuci- 
ta: és medicinal para las bubas comiéndolo, y el que 
los come nunca las tendrá, (a) pero hace estéril al 
que los come, (b) 

Hay unas de estas avecitas que se llaman quet- 
zalvitzili, tienen las gargantas muy coloradas, y los 
codillos de las colas vermejos, el pecho verde, las 
alas y la cola, y se parecen á los finos quetzales. 
Otras de éstas avecitas son todas azules v de un azul 
muy fino, y es claro á manera de turquesa resplan- 
deciente. Hay otros verdes claros á manera de yer- 
ra: otros hay que son de color morado, y juntamen- 
te colorados y mezclados con pardo: hay otros que 
son resplandecientes como brasa: otros que son leo- 
nados como amarillo: otros que son larguillos, unos 
de ellos son cenicientos, otros son negros; los ceni- 
cientos tienen una raya de negro por los ojos, y los 
negros tienen una raya blanca. 

Hay otros que tienen la garganta colorada y 
respl ¿deciente como una brasa, son cenicientos en 
el ¡ cuerpo, y la corona de la cabeza y la garganta* 
¡esplandecientes como una brasa. 

Hay otros que son redondillos cetíicientos, con 
unas motas blancas. 



(a) Es mucho asegurar ésto, 
(b). CircuitftaBoi*. extraordtaari* 



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Hay otra avecilla que se llama iollotototl, cria- 
se en la provincia nombrada TeutUxco^ és acia 
la mar del sur, es ave pequeñuela como una codor- 
niz; llámase yoÚototoil, porque los habitadores de aque- 
lla provincia dicen, que los corazones de los difun- 
tos ó sus ánimas se convierten en aquella ave; su 
canto es dulce y suave, la cabeza, el pecho, y las 
espaldas, son entre pardo y amarillo, tiene la cola 
negra, las plumas de las alas ametaladas, y las 
puntas blancas, és de comer. 

Hay una ave que se llama pohpocales, y vi- 
ve en las montañas: tiene este nombre, porque can- 
ta diciendo pohpocales á la puesta del sol, y antes 
que salga repite lo mismo. Mora en las barrancas 
de la provincia de ToztUm y Catemuhco: come peces, 
es tan grande como un pato; pero tiene las piernas 
largas y el pico agudo, redondo y colorado, y los 
ojos también colorados: tiene la cabeza amarilla obs- 
cura, el cuello, las espaldas, los pechos y la cola 
pardos, y las plumas de debajo la cola, pardillas, tie- 
ne los pies colorados, y es de comer. 

Hay otra ave que se llama tecuciltototl, y llá- 
mase así, porque cuando canta dice: tecucilion, tecu- 
eiüon: tiene delgada la voz, es del tamaño de una co- 
dorniz, es de comer, criase en las provincias de Teu- 
tlixco y Toztlan. 

Hay otra ave que se llama ixmatlatototL, vive 
en las montañas acia la mar del sur: llámase por 
este nombre, porque su habla 6 cantar es como ha- 
bla de persona, y dice cuando canta: campavéé, campa- 
véé) que es una palabra que usa la gente de aquellas 
partes, y parece que los arrienda: tiene el pico pla- 
teado, la cabeza, el pecho, las alas, la cola, todo el 
cuerpo y los pies cenicientos, es de comen 



Tóm. m 23 

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174 

Párrafo tercero: de las aves que vtven en el agua y 
6 que tienen alguna conversación en ella. 

Muchas maneras de patos hay en esta tierra 
que viven en el agua, y comen peces, coquillos, gu- 
sanos, y otras sabandijas de ella. Hay una manera 
de patos que se llaman concanauhtU, son grandecillos, 
bajuelos de pies, de color ceniciento; tienen el picó 
y las patas anchas, críanse en las lagunas, entre las 
espadañas hacen su nido, allí ponen sus huevos, loe 
empollan, y sacan sus hijos: éste el mayor de todos 
los patos. 

Hay otros patos que se llaman canavhtli, tie- 
nen el pecho y la barriga blanca, el cuerpo pardi- 
llo, en los codillos de las alas tienen plumas verdes 
obscuras, son de mediano cuerpo, mas menores que 
los de arriba, tienen el pico ancho y negro; también 
las espaldas son anchas y negras, tienen cañones en 
las alas y plumas á jpanera de conchas, y también 
pluma delicada como algodón. 

Hay otra manera de patos que tienen en la 
cabeza plumas verdes obscuras resplandecientes; en 
lo demás son como las de arriba: todas estas aves 
ya dichas son de comer. 

Hay muchas ánsares monciñas que se llaman 
talalacatl por estos naturales: éstas son grandes co- 
mo las de España, tienen los pies colorados, el pi- 
co amarillo, tienen buena carne, y son de plumas 
blancas y blandas, y de éstas se aprovechan pa- 
ra hacer mantas: las plumas de encima son recias, 
tienen buenos cañones para escribir. 

Hay grullas en esta tierra, y son como las 
de España, tienen el pico grande y agudo como cla- 
vo, son. pardas 6 cenicientas, tienen el cuello y las pier- 
nas largas y negras, son zancudas, y tienen buen comer. 

Hay una manera de patos que se llaman ¿ro- 
mo//, tienen tocadillo en la cabeza, son bajuelos, de 



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175 
pies negros 7 anchos, viven en el agua y en los mon- 
tes, unos de ellos son pardos, otros negros, otros ce- 
nicientos, y otros blancos, tienen la pluma muy blan- 
da, hácese de ella mantas: estos comen peces y tam- 
bién maíz. 

Hay unos patillos como cercetos que hacen 
ruido cuando vuelan. 

Hay unas aves en el agua que se llaman ato¿ 
to/t, quiere decir gallina de agua, tiene boca ancha 
y muy hendida hasta el cuello, pescan abierta la bo- 
ca, ó la abren como red para pescar; es tamaña co- 
mo un gallo de papada: hay unas de éstas aves blan* 
cas, y otras ametaladas. 

Estas aves dichas van á criar á diversos pun- 
tos, y vienen al invierno por estas partes al tiem- 
po de los maizales. 

Hay otra ave en la agua que se llama yua- 
$kHéon y tienen la cabeza muy colorada, el pico agu-t 
do, los pies negros, es de color ceniciento, críase 
entre las espadañas en el agua. 

Hay otra ave semejante á esta que se llama 
xacozintli, tiene los pies largos y el pico lo mismo, 
son buenas de comer; comen peces, y criánse en ella. 
Hay otras aves en la agua que se llaman vexocu- 
nauhtli, tiene las piernas largas y verdes obscuras, 
el pico agudo y verde, la pluma parda obscura. 

Hay otra ave que se llama oolin^ quiere de- 
cir del agua, y por otro nombre se llama coquiaeo- 
Un, quiere decir codorniz del lodo, ó que vive en es- 
te: tiene el pico agudo, las piernas grandes, las plu- 
mas de la manera de la codorniz, vive entre las es- 
padañas en el agua. 

Hay otras avecillas en el agua que se llaman 
atzitzicuilotl (a) son redondillas, tienen los pies lar- 
gos, agudos y negros; (b) son cenicientas, tienen el pe* 

(a) Chicbicui'ote. (b) Los niños de México se divierten coa 
ellos poniéndoles sóbrelas frías unos birlochitos-muy bien hechos y 
ligeros de papel, ú ojadelata de que tiran muy airosos. 



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176 
cho blanco, dicen que nacen en la provincia de 
Anaoac, vienen á esta laguna de México entre las 
aguas ó lluvia, son muy buenas de comer: dicen que 
estas y los tordos de ella por este tiempo se vuel- 
ven en peces, y que los ven entrar á bandadas en la 
mar dentro del agua, y que nunca mas parecen. 

Hay aviones en esta tierra como los de Cas- 
tilla y crian como aquellos en sus casitas de tierra. 

Hay también golondrinas como las de Casti- 
lla, crian, cantan y vuelan como las de allá, (a) 

Hay unas aves blancas aztatk en algunas par- 
tes de España se llaman dorales, y acá las llaman 
garzotes blancas los españoles: son muy blancos co- 
mo la nieve, tienen poca carne, el cuello muy lar- 
go y doblado, el pico corbo agudo y negro, las 
piernas largas y negras, la cola corta, ninguna otra 
color tienen: crian penachos, én los muslos y en los 
sobacos, comen peces, su carne no es comestible. 

Hay una ave en esta tierra, que se llama 
axoquen, es del color de las grullas; pero mucho me- 
nor: tiene las piernas y el pico largo, anda en la 
agua, come pescado, y tiene el olor de este. 

Hay gallinas y gallos monteses, son como las _ 
domesticas de esta tierra, así en el tamaño, como 
en la pluma y en todo lo demás: son de muy buen 
comer, andan en los montes. 

Hay una ave de agua en esta tierra, que se 
llama ototoüi, quiere decir gallina del agua, la cual 
dicen que es reina de todas las aves del agua: viene 
á esta laguna de México cuando vienen las otras 
aves, que es en el mes da julio: tiene esta ave la 
cabeza grande y negra, el pico amarillo, redondo j 
largo, como un palmo, el pecho y las espaldas blan- 
cas, la cola tiene corta, las piernas lo mismo, los 
pies juntos al cuerpo: son anchos como un palmo, 

(a) Aparecen en México á mediados de febrero. 

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177 

el cuerpo largo y grueso: tiene las alas y las plumas 
cortas. Esta ave no se recoge á los espadáñales, siem* 
pre anda en el medio del agua, dicen que es cora- 
zon de esta, porque anda en el medio de ella siem- 
pre, y raramente parece: sume las canoas en la agua 
con la gente, dicen que dá ?oces, llama al viento, 
y entonces viene este recio, y las sume; esto hace 
cuando la quieren tomar. El cuarto dia aparejante 
todos los cazadoras de agua, y van á donde está, 
como aparejados para morir, porque tienen costum- 
bre de perseguirla cuatro días, y todos estos está el 
afo/ofi, esperando á los cazadores sobre el agua, y 
cuando vienen está mirando, no huye de ellos; y si 
el cuarto dia no la cazan antes de puesto el sol, 
luego se dan por vencidos, y saben que han de mo- 
rir porque ya se les acabó el termino en que la po- 
dían matar; y como aquel dia se acaba, comienza es- 
ta á vocear como grulla, y llama al viento para que 
los suma, y luego viene este y levanta las olas, y 
comienzan á graznar las aves, y pénense en vandas 
y sacuden las alas, y los peces salen arriba; en- 
tonces los cazadores no se pueden escapar aunque 
quieran, amérensele los brazos, sámense, y ahogan- 
se; y sí en alguno de los cuatro días cazan esta ave, 
Juego la toman, y trábanla por el pico y échanla en 
la canoa, y estando viva le abren la barriga, con un 
dardo de tres puntas que se llama minacachalk. 

La causa porque la toman por el pico es, por- 
que no vomite lo que tiene en la barriga, y si así 
no lo hicieran lo vomitaría luego, y cuando la abren 
le sacan la molleja abrenla, y hallan en ella una pie- 
dra preciosa, 6 plumas ricas en todas maneras, y si 
no hay piedra preciosas ni tampoco plumas, hallan 
nn carbón, y esto es señal, de que el que la tiró ó ma- 
tó morirá luego, y si hallaban lo arriba dicho, era 
seBa! de que el que la tiró, había de ser venturoso en 
la caza y en la pesca, y había de ser rico; pero 

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178 
sus nietos habían de ser pobres. Comían la carne 
de esta ave, todos los pescadores y cazadores del 
agua, repartíunla entre todos, y á cada uno cabia 
poquita, y teníanlo en mucho por ser aquella ave 
corazón del agua, y cuando ella se vá, allá donde 
crían, también todas las demás se van tras ella, y 
van acia occidente. Los que las coman, tenían por 
se espejo á esta, decían que en ella vivían los que 
habían de ser prósperos ó no en el oficio de cazar, 
y pescar, (a) 

Hay otra ave en la agua, que se llama acoiotl 
es de la manera de la gallina del agua, como la de 
arriba dicha; también viene por Santiago á esta la- 
guna de México. Tiene la cabeza tan grande como 
una gallina de esta tierra, tiene el pico agudo y ne- 
gro y redondo, las orillas de e3te amarillas, el pe- 
cho blanco, las espaldas, las alas y la cola, pardo 
como pato, el cuerpo largo y grueso: las piernas cor- 
tas, los pies anchos como una mano de persona, y 
tiénelos muy acia la cola; también es rara esta ave, 
pocas veces parece, y sume á los que andan en las 
canoas: toda la fábula que se dice del atotoK, de 
arriba, se dice también de este acoiotl, es de muy 
buen comer. 

Hay otra ave en el agua que se llama artV/t, 
quiere decir liebre de ésta; también es rara, viene 
á esta laguna de México cuando las demás ya dfc- 
chas: tiene pequeña cabeza y negra, el pico agudo 
y largo, los ojos colorados como brasa: es lafguilla 
y gruesezuela, el pecho blanco, y las espaldas ne- 
gras, las plumas esteriores, de las alas blancas, los 
codillos y los pies negros, acia la cola como los pa- 
tos: anda siempre acia el medio del agua, cázanla 
con red. Esta ave no vuela mucho: cuando van al- 
gunos con canoa tras ella para flecharla, y cuando ya 

¥ (a) Tal era la creencia supersticiosa que tenían los indios de ¿sta a?«. 

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179 
llegan á los alcances para matarla, espeluzase toda 
y comienza á dar Voces llamando el viento, y lue- 
go se levanta el agua en grandes olas, y así desa- 
parece delante de los ojos de los pescadores, me- 
tiéndose debajo del agua: raramente se puede flechar, 
no cría por aquí, si no lejos, y es de buen comer. ; 

Hay otra ave en la agua quo llaman tenitztli, 
quiere decir pico de piedra de navaja: esta ave hue- 
la de noche, y de dia no parece: es del tamaño de 
una paloma, tiene la cabeza pequeña y negra, el pe- 
cho como ahumado, las espaldas negras, las plumas 
de .las alas pequeñas, el cuerpo redondo, la cola pe- 
queña, los pies y los dedos como de paloma, tiene 
tres picos, uno sobre otro, dos bocas, dos lenguas, 
come por ambas bocas; pero no tiene mas de uü 
tragadero. Tienen por agüero que el que caza esta 
ave luego ha de morir, y también cuantos están etx 
so casa, y por esto llamaban á esta, ave de mal agüe- 
ro¡ come las moscas del agua, las hormigas que vue- 
lan, la carne de esta ave es de buen comer. 

Hay otra ave en la agua que se llama qua- 
pttlaoací o quapetlanqui, quiere decir cabeza sin pluma, 
así cmo el ave que llaman axoaue, que" pienso es 
garza. Tiene la cabeza como la ae un gallo de papa- 
da, es calvo, las uñas coloradas, largo el pescuezo, el 
pico grueso, largo y ' redondo, á la manera de arcó 
corbado: es negro, las alas y todo su cuerpo ceni- 
ciento, los codillos muy negros, la cola corta. Viene 
16 esta laguna cuando las otras: es ave que pocas 
veces parece, teníanla por ave de mal agüero; de- 
cían cuando cazaban alguna de ellas, que algún prin- 
cipal ó señor, tmvia de morir, y si iban á la guer- 
ra, que habían de haber mal suceso: tenian de esto 
esperiencia los cazadores de las aves del agua 
que todas las veces que cazaban una de estas ha- 
. pía algún infortunio en la república. Esta ave come peces 
y otras sabandijas, tiene muy buen comer, su carne. 



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180 

Hay otra are del agua que llaman quetezcoH, 
quiere decir cabeza de espejo: ésta ave viene con las 
demás á esta laguna: es del tamaño de una palo- 
ma, tiene un espejo redondo enmedio de la cabeza: 
representa la cara como espejo, tiene las plumas al 
rededor de él pequeñas y cortas como un perfil ce- 
niciento: el pico es pequeño y redondo, las espal- 
das y el pecho azul, las alas y la cola también azu- 
les, acia la carne tiene blancas las plumas, los pies 
amarillos: nada en la agua, y cuando se bulle, pare- 
ce por debajo de ella, como una brasa que vá res- 
plandeciendo. Tenían por mal agüero cuando ésta ave 
aparecía, pues decían que era señal de guerra, y el que 
la cazaba en el espejo veía si había de ser cauti- 
vo, porque en él se le representaba como le llevaban 
prisionero los enemigos, y si había de ser victorioso 
en la guerra, ó veía en él que él cautivaba á otro, [a] 

Hay otra ave del agua que se llama tolcomoo- 
tü, y también aieponaztlt, es de tamaño como un ca- 
pón de Castilla, tiene la cabeza negra, las puntas 
de las plumas son algo amarillas y el pico; el pe- 
cho, alas y cola, de la manera que está dicho, y jun- 
tamente los pies: llámase tolcomotli por la voz grue- 
sa que retumba, y ateponaztli, porque de lejos pare- 
ce que se tañe alguno de éstos: ésta ave siempre 
vive en ésta laguna, y aquí cría: entre las espadañas 
pone hasta cuatro ó cinco huevos. Los pescadores 
y cazadores del agua, toman congetura del canto de 
ésta ave para saber si lloverá, y si será mucho ó 

(a) Es probable que ésta ave fuese la que llevaron unos casa- 
dores á Moetheuzoma, cuya vista dizque le borroneó, porque vio e* 
el espejo de la cabeza exercitos de hombres y caballeros armados. 
Sobre ésta patraña han discurrido mucho los escritores españoles» 
Moetheuzoma vería culebrinas, porque sabemos que estaba entón- 
eos aquejado de la mas negra melancolía, y los que padecen icteri- 
cia todo lo ven amarillo. Aves d$ espejo llaman los naturalistas á 
todas las que tienen unas plumas muy brillantes. 



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1*1 

poco; cuando canta toda la noche, dicen que es se- 
ñal de que vienen ya las aguas cerca, que lloverá mu- 
cho, y habrá abundancia de peces; y cuando 
no ha de llover mucho, ni ha de haber machos pe- 
ees, conréenlo en que canta poco, y esto de tres 
en tres diás, ó mayor espacio. 

Hay un animal en el agua que llaman aetri- 
liachth, es del tamaño de un gozco, y semejante en 
todas sus faciones al cuitlachtli que anda en los mon-' 
tes, ecepto que la cola tiene como águila de largo 
de un codo y pegajosa, apégase á las manos: ca- 
zan algunas veces á este animal Los pescadores - na' 
há muchos años que tomaron uno, en el lugar- de 
ésta laguna que llaman quabacalco, que es la fuente 
que viene al Tlaltelolco: hace éste animal hervir el 
agua y salen los peces, acia arriba; algunas veces 
entra so el cieno; y la turba toda. Son aun vivos 
algunos de los que cazaron esté animal, uno se lla- 
ma Pedro Daniel, há cuarenta y tres años que le ca- 
zaron, siendo señor de éste Tlaltelolco, un Juan Avt* 
Utoc, y después se lo mostraron, y él se espantó al 
verle, y le hizo enterrar cerca de Tepttzhkb, [hoy* 
Tepito según rae parece.] • ' 

Hay una ave del agua que llaman covixin, y 
Hámanla así, porque cuando canta, dice eovmeovix: 
és algo mayorcilla que una paloma, tiene la cabeza 
pequeña, el pico colorado junto á la cabeza, y del 
medio adelante negro y redondo: las espaldas, las 
alas, y la cola tiénelas de la color de la codorniz; 
el pecho leonado, las piernas largas y cenicien- 
tas, muda las plumas cada año, vuélvese leonado to- 
do el cuerpo, y poco á poco vuelve á quedar como 
antes de color de codorniz? esta ave es advenedi- 
za comerlas otras, come peces y tiene buen comer. 

Hay una ave^qufe se* llama yotiixoxouhqui Y que 
Quiere decir píes verdes, y llamante así, porque los 
tiene de éste colon el pico es redondo, delgado, no- 
Tom. III. 24 



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182 
gro, y corcobado acia arriba, la cabeza pequeña y 
blanca, el pescuezo larguillo, el pecho y las espal- 
das blancas y también la ceda, y es cocía. Lo este- 
rtor de las alas tiene negro, y lo interior blanco, y 
los codillos de éstas son negros: muda la pluma ea* 
da año, y cuando la renueva sale colorada; cria en 
esta laguna, saca tres ó cuatro pollos en el tiempo 
de las aguas, es de comer, y también se va cuan- 
do las otras aves. 

Hay otra ave del agua que se llama quetzal 
íecololion^ llámase así, porque tiene plumas ricas ver- 
des, és pato, y las tiene en la cabeza, y ésta, la tie- 
ne, vetada cer&a de los ojos con plumas verdes; en 
el medio de ella las tiene amarillas obscuras; el pi- 
co es negro y anchuelo, el cuello amarillo obscu- 
ro; en las alas tiene unas plumas verdes resplande- 
cientes; éptas, las espaldas, v la cola, tiéuelo ceni- 
ciento, d pecho es blanco, los. pies aunque cenizos 
mas tiran á colorados y son anchuelos: no cría en 
estas partes, y es de buen comer esta ave. 
¡ Hay otra del, agua que se llama meizcet- 

nauhtti.que quiere decir, pato que tiene como me- 
dia luna en la cara, formada de plumas blancas, en- 
medio dq la cabeza tiene unas cenicientas, y lo mis- 
mo en las espaldas y en la cola* así como de co- 
lor de codorniz: en las alas tiene plumas de tres co- 
lores, unas de ellas plateadas que eetán primero, las 
segundas son blancas, las. terceras que están en los 
cabos de las alas, son verdes como pluma rica; los 
cuchillos de éstas los tiene negros, las ,' plumas de 
debajo de los sobacos son blancas; tiene los pies 
amarillos y anchos, no cría en ésta laguna sino por 
allá lejps,y es buena para comer^ , 

Hay otra ave del agua; que se llama guacox* 
tÚ, quiere decir, que tiene ja >> cabeza amarilla obs- 
cura, y el cuello feonado hasta los hombros: es del 
tamaño de un pato de los del Perú, tiene los ojos 



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183 
¿dorados, el pecho blanco, las espaldas cenicientas 
un poco amarillas, tiene la cola de la misma co- 
lor y pequeña, las plumas de los sobacos, son ame- 
taladas de blanco y ceniciento, los pies son ceni- 
cientos tirantes á colorado, y anchos: tiene las plu- 
mas debajo blancas y blandas como algodón, labran 
con ellas las mantas: no crian en esta laguna, van 
lejos á criar, y son de muy buen comer. 

Hay otra ave del agua que se llama ecatototl, 
llámase de ésta manera, porque tiene unas rayas ne- 
gras por la cara, á manera de los que se compo- 
nían ésta con dichas rayas, á honrra del aire: es del 
tamaño de un pato, tiene pequeña cabeza, un toca- 
dillo en ella, las plumas leonadas obscuras, el 
pecho blanco, unas vandas negras en la barriga, los 
pies negros y anchuelos: no crian en ésta laguna, si- 
no en otras regiones, de allá vienen muchas á ésta, 
y tienen buen comer. 

Hay otra ave del agua que se llama amana- 
coche, Uámanla así, porque tiene las sienes blancas 
como papel, es como si dijesen, ave que tiene ore- 
jeras de papel: es del tamaño de una cerceta, tiene 
ceniciento lo alto de la cabeza y el cuello: el pe- 
cho blanco, las espaldas negras y también la cola: 
en ésta tiene dos plumas blancas, una de una par- 
te y otra de otra, y los codillos de las alas blan- 
cos de ambas partes: la mitad de las plumas de las 
alas son negras y la mitad blancas. Tiene los pies 
negros, tampoco crían en éstas partes, vienen mu- 
chas á esta laguna, y son buenas de comer. 

Hay otra ave del agua que se llama alapai- 
eaiU también se llama iacaicxtli; es pato, viene á es- 
ta laguna primero que todas las otras aves: llaman- 
ge atapalcatU porque cuando quiere llover, un dia an- 
tes y toda la noche hace ruido en la agua, y con 
esto entienden que se acerca ésta. Llámanse tetcatex- 
f£, porque tienen el pico azul y anchueb, un per- 



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184 

fil blanco sobre el pico, la cabeza leonada: tienen 
las alas, las espaldas, la cola, y el pecho leonado, 
la barriga mezclada de blanco y negro, los pies de 
éste último color y anchuelos; por aquí crían, po- 
nen diez, quince, ó veinte huevos, algunos años que- 
dan acá muchas de ellas, y son de comer. 

Hay otra ave del agua que se llama tzüzioa: 
es pato, llámase así, porque tiene unas plumas muy 
blancas en la cola, son dos éstas plumas blancas y 
largas, una sobre otra, y en el medio de ambas, 
otra pequeña del mismo color: las puntas de éstas 
plumas son algo corvadas acia arriba. Tiene la ca- 
beza cenicienta, el cuello y la garganta blanca, por 
el lomo del pescuezo es cenicienta, y al mismo tiem- 
po, la cola; el pecho tiene blanco, los pies negros y 
•anchuelos, no cría en estas partes sino lejos, cuan- 
do vienen esa vandas: tienen muy buen comer y sin 
resabio de peces como otras aves del agua. 

Hay otra ave del agua que se llama xalqua- 
-jtt, quiere decir que carne arena, y es porque 6U man- 
jar es ésta: pocas veces come algunas yerbezuek» 
del agua, son del tamaño de los patos de Castilla 6 
poco menos. En el medio de la cabeza tiene pluma» 
blancas, y en las sienes verdes y relucientes: las del 
cuello tiene como codorniz, las espaldas cenicienta», 
los pechos Mancos, la cola cenicienta obscura: cer- 
ca de ella tiene pluma blanca de ambas partes, las 
¿las son plateadas, la mitad blancas, y los cuchillos 
de ellas negros: tiene los codillos leonados, los pies 
negros y anchuelos: no crian por aquí, vienen á van- 
das á esta laguna al tiempo del invierno, y son de 
-muy buen comen 

Hay otra ave del agua que se llama yacapit- 
zacac, tiene también otro nombre que es nacaztzone: 
llámase así porque tiene el pico delgado y redondo, 
hiere con él, anda casi siempre debajo del agua, 
Mámase también naaazlzon^ porque tiene unas plu- 



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185 
mas larg&s ' en las sienes al rededor de los oídos; 
estas plumas son leonadas, la de enmedio de la ca- 
beza es pluma cenicienta obscura, tiene los ojos co- 
mo brasas de fuego. £1 pescuezo y las espaldas es 
ceniciento obscuro, y el pecho tiene algo blanque- 
cino: la cola también es cenicienta y pequeña, las 
alas negras, y las plumas de debajo son blancas, los 
pies son como los de gallina algo anchuelos los de- 
dos; no cria en estas partes sino que á otras se vá á criar: 
su comer es sus mismas plumas; algunas veces co- 
me peces, no tiene sabor de estos como otras aves 
del agua, sino que es de buen comer. 

Hay otra ave del agua que se llama tzoniaiauh- 
ma, y llámase así, porque tiene la cabeza como car- 
Don negra hasta el pezcuezo, los ojos amarillos, el 
cuello y los pechos muy blancos, las espaldas ceni- 
cientas obscuras, la cola de la misma color y pe- 
queña: la barriga es negra, y cerca de la cola tiene 
unas plumas blancas de ambos lados, los pies son 
negros y anchuelos: no crian en estas partes, van á 
cria* lejos, vienen muchas vandas de ellas á esta la- 
guna: come arina de las troxes y. las semillas de 
las habas: son buenas de comer estas aves, y son muy 
gordas. 

Hay otras del agua que se llaman coica* 
nauktli, que quiere decir, patos de «olor do co- 
dorniz, porque tiene la pluma como ésta, ellas son del ta- 
maño de los patos del Perú, solamente tienen blan- 
cos los codillos de las alas, el pico es anchuelo, los 
pies negros y también anchuelos: comen yerbas del 
agua, ó lentejuelas de la misma, no crian en esta 
• laguna, pues de lejos vienen áella en cantidad; 'tienen 
buen comer estas aves. ~ 

Hay otra ave del agua que llaman chiicanauh- 
tli, y llámase así, porque la cabeza, el pecho, las es- 
paldas y la cola, tiene de color de chile leonado, y 
también los ojos y las alas tiene plateadas, las pun- 



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186 
tas de los sobacos son plateados, ametalados y ama- 
rillos: la barriga la tiene negra, los pies colorados 
y anchuelos, como peces: no cria en estas partes, vé 
á criar á otras, y después vuelve; vienen muchas de 
ellas á esta laguna, y son de comer. 

Hay otra ave del agua que se llama óchala* 
htctli; llámase por éste nombre, porque su canto ég 
chacha, chuchu, chala, chala, chola; es del tamaño de 
una cerceta. Esta ave no anda en la laguna gran- 
de, porque es enemiga del agua salada, siempre an- 
da en la dulce, y habita en los barrancos: no an- 
da sobre el agua sino sobre los árboles, y de aSí 
se abate á ella á pescar lo que come, que son ra- 
nas ó peces, y tomada la pesca tórnase á los ár- 
boles á comer: tiene tocada la cabeza con plumas 
cenicientas: las sienes son blancas, el pico negro, re- 
dondo y agudo, el cuello larguillo: tiene las plumas 
de él mezcladas de blanco y negro, el pecho es blan- 
co, la cola parda, obscura v pequeña, tiene los co- 
dillos de las alas blancos, las plumas de éstas par- 
das obscuras; los pies son negros algo anchuelos, 
siempre habita por estas partes: por aquí cria, y nun- 
ca se sabe de que parte son estas aves raras, y 
buenas de comer. 

Hay otra ave del agua que se llama yacapa- 
-ihoac es pato, y llamase por éste nombre, porque 
tiene largo el pico y muy ancho en el cabo: es del 
tamaño de los patos mayores. Cuando viene á esta 
laguna, tiene las plumas todas pardas y muda dos 
veces, la primera muda el pelo malo, y cuando 
. ya. se quiere ir vuelve á mudarlo. Tiene la cabeza 
i negra y reluciente hasta los hombros, los ojos ama- 
rillos: el pecho blanquecino, las espaldas cenicien- 
tas, en la cola tiene plumas, mitad negras, y mi- 
tad blancas, los codos de las alas plateados, las plu- 
mas verdes y resplandecientes, y al jcabo negras. Las 
cuchillas de éstas son cenicientas, la barriga leona- 
da, los pies colorados; no cria en estas partes vá, á 



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187 
ori^r lejos, es de comer, y hay muchas de éstas aves. 

Hay otra del agua que se llama oactti que és 
pato, llamante así, porque cuando canta dice, oae 9 
oac, es del tamaño de un gallo. Hay otra ave que 
se llama pipitztlu 

Hay otra en esta laguna que se llama 
acachichicili, y llámase así, porque su canto es achi- 
chichic, anda entre las espadañas y las juncias: de 
su canto toman los pescadores señal de cuando quie- 
re amanecer, porque un poco antes que amanezca 
comienza siempre á cantar, y luego responden las 
demás aves del agua también cantando: siempre ha- 
bita en la laguna, y es de comer. 

Párrafo cuarto: de las aves de rapiña. 

Hay águilas en esta tierra de muchas mane- 
ras, las mayores de ellas tienen el pico amarillo, 
grueso, encorbado y recio, los pies amarillos, las uñas 
grandes, corbas y recias, los ojos resplandecientes 
como brasa, son grandes de cuerpo, las plumas del 
cuello, de los lomos y hasta la cola, son de hechu- 
ra de conchas Muíanlas tapalcatl: las alas de esta 
ave llaman mamaztli, ó aaztli, á la cola quaquelzalti: 
las plumas que tiene debajo de las grandes son blan- 
cas como algodón, llámanlas quauhilaxcaiotl La águi- 
la tiene recia vista, mira al sol de hito en hito, gri- 
ta, y sacúdese como , la gallina: es parda obscura, es 
éogollege, caza y come animales vivos, y no come 
carne muerta. 

Hay una águila, que es grande como las de 
arriba dichas y és cenicienta, [a] y tiene el pico y 
los pies amarillos. Hay otra que llaman águila nocr 

(m) Llámanlas Cabdales. Una de «atas ha muerto ahora poco 
en el Jardín botánico de Palacio, enviada por el general D. Juan 
Pablo Anaya de Chiapas. Llegó á domesticarse en términos» de 
que jugaba con ella el jardinero Lazar i que la cuidaba: habría 
TÍTido mucho* si donde tenia la xaula le hubieran aflozado la tier- 
ra para revolcarse, pues solo pitaba sobre un atravesaño de madera. 



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18» 
turna, porque de dia raramente parece, y de noche 
busca caza. Hay otra que le llaman media águila: en 
la color, quiere parecer al cernícalo, tiene Tos pies : 
y el pico amarillos. Hay otra que llaman águila del 
agua, es mediana, vive en los riscos, y caza las* 
aves de ella. Hay otra águila que se llama üzquauhr- 
tft, es* tan grande como la que arriba se dijo, tie- 
ne el pico y los pies amarillos, dicése así porque 
las plumas del cuello de las espaldas, y del pecha 
tiene doradas muy hermosas: las de las alas y de la 
cola ametaladas, ó manchadas de negro ó pardillo; 
es gran cazadora, acomete á los ciervos y otros ani-> 
males fieros: mátalos dándoles con el ala grandes 4 
golpes en la cabeza, de manera que los ataranta, 
y luego les saca los ojos y se los come. Caza tam- 
bién grandes culebras, y todo género de aves, y llé- 
vaselas por el aire á donde quiere, y se las va co- 
miendo. 

Hay también en esta tierra águilas pescado* 
fas que son casi semejantes á las arriba dichas, escep- 
to que no tienen las plumas tan doradas: tienen el 
pico negrestino, el pecho, las espaldas y las alas ne- 
gras, la cola algo manchada, á manera de alcon y 
larga como un codo: tienen los pies entre amari- 
os y verdes; cazan peces en el agua desde lo alto 
del aire donde andan volando, y cuando quieren pes- 
car, arrojanse sobre ella, y prenden al pez que quieren 
¿omer, y sacanle en las uíias sin recibir ningún da- t 
ñoj y volando se la comen. 

Hay en esta tierra unas águilas que se lla- 
man mixcoaquauhtlii no son tan grandes como las ya 
dichas, son del tamaño de una gallina de la tierra: 
Uamanse así porque en él cogote tienen unas plu- 
rtías grandes y pareadas de dos en dos, levantadas 
acia arriba, ninguna otra ave las tiene de qsta ma- 
ñera: la cabeza negra, y una raya blanca atravesa- 
da por loa ojos, el pico amarillo, corvado y todas 



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189 

fe* ptJma^toQgras, com t» aroebel de ¿matulo obs- 
curo, tiene los pies amarillos: hay muóhas .de ésta* 
y, son cazadoras. , . 

,. Todo género de águila cria y hace nido ea 

las sierras muy altas, e* kjs tiscos que >no se pue* 
den, subir* y par* \cw5*rlap;itsa& .de este ensaya 
Toman un chicuite grande de caña* I ó palmterasí 
métemele en lá, Qftbe&a, y comiwzA á subir el ca- 
zador, por el risco arriba eon su ehicuite metido en 
la cabeza: de que llega cerca de donde está el 
4gjuifo, abate' al tajador, y ase el chicuite con las 
»$«#> ^ftevete a^Qvpor >M «¿fe, y pensando, que 
lleva al hombre súbese muy alta, y dejale * caer, . y 
f de?ciende sobre el golpeándole; entre tanto el caza- 
dor tómale los hijos y vaso con ellos, (a) Todas las águi? 
las com^n la .carne, ,que toman, y no otra, 

. . : Hay ;ptra ave iqne.eft ¿e la ralea de las águi* 
ios*; ep .pajfda* y jfls t plpip£s dp las ¿l&s corvas, el 
jncqJq inísiqo, y. t«s ' piureeier 6 /ellas. : . 

. l Ifay ^Mpa'i ave Tque i se . llama oocl£, es seme-* 
jante á la que se llama cozcaquauhili, tiene un can* 
ta de gi^tomiin un&p vecéis buen agüero, y otras ma- 
lo: algunas ocasiones ; f pronuncia esta palabra, igctan, 
JHfí^jyo&who.yfc' T^pite, [y, cuando rie dice, á! á! 
á! y esta ri^aí : es^u»n^o vela .comida* •;.... 

Hay en esta tierra unas aves que corriente- 
J0£?it£ se llaman auras, son negras y con la cabe- 
^a fe^^ andan en Yftpd%da3, y ellas de dos en dos, comen 
carne muerta, : ppr todas jaartes andan, cercan los pueblos, 
,y yx> son de co^cí t [b] Hay ¿ambiep en esta tierra buhos, 
son como los de España, y cantan lo mismo que los de allá. 

Hay también en esta tierra mochuelos como los 
de España Uámanlos mecatecolotL Hay también cuerbos 
poma los de España Harnéalos coImJ/, 6 *a¡U¿ ócacaílu 

(a) Í*ara Valerse de. este &rt>itKo; jqut estudio j tietnpopo Dé- 
' eositatian ld« • hiüotf ; £8 operación • muy arrteagadá. 

(b) Ellas jÉiMin^iao la «caialtncia de atam €adavtr* 
Tóm. III. 24 



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190 

Hay también cuerbóS' imriMtg «del *gtíac¿ 
mo los de España ••»> - ¡ 

Hay unas aves en esta tierra, que ttamaa/^ 
pixcan, son blancas y del grandor de palomas, y con 
alto vuelo: críansé acia la toar, y al tiemfft :¡ de ock 
ger maíz vienen acá, porqué entienden que ytte* tiem* 
po de cogerlo. •■ • !> . :. » » i. 

Hay también en esta tierra^ aitones; 'son co^ 
mo los de España, y también son grandes cazado- 
res llámanlos thoth. 

Hay también azores como los -de España, ca- 
zap conejos, llámanlos tbgtatuhtli, y< hay eátfe ellos 
sacres. .".'•..--. «»i.ís ; -* .:. •.! !* 

Hay una manera de aleones en está tierra; 
que andan pareados hembra y macho, y la hembra 
es mayor, y mejor cazadora: cuando caza no hiere 
con el ala á la presa, si no hacela con las garras, 
y luego le bebe lá «Jangua píjr la garganta!, f cua* 
do ha de comear la carne del ave que- ha cazada 
primero la • pela por atjíiel - logar, por donde la ha de 
comer. 

Hay también* ttrnitáios como los de España, 
y la color de ellos, como los de aHá. L : 

Hay tambietf gavilaftéb, cotoo los de espato, 
de la misma coló*; tamaño y edftumbred. 

Hay también estas aves atrás dichas en esta 
tierra, conviene á saber: aleones, azores y gavilanes 
k y aun dicen los españolea, que sfcn mejores que las 
de España, ' solahiénte gerifaltes wo hay. 

Hay también aleones y esmerejones, grandes 
•cazadores, unos de estos hay que ¿e noche vén J 
cazan, y llámanlos cooahlotli, quiere decir, ave de ra- 
piña que caza de noche. 

Hay también en esta tierra «ve de rapiña que 
me parece, ps esmerejón de Espafy, lfómanle b&ar 
chickiriqui, quiere decir el que chupa viento, y por 
otro nombre es eenoteft*, que quiere decir d que lia* 



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„ 191 
ma la helada, y también Üttltton, que significa fuego: 
es pequeño, con el pico agudo y corbo, come ra- 
tones, lagartijas y avecillas que se llaman cacacilin, 
es mancnado de vermiejo yaiegro coititf cernícalo* 
dicen ijue no bebe esta ave^ Después, de haber co* 
raido, abre la boca al • aire, y este le siitc* en lu- 
gar de bebida, también en esto conoce cuando vie- 
ne la helada, y entonces . da gritos, viene por estas 
partea al invierno^ nó\ es> db, corriera >>¡ i -i 

Hay Mina avecilla que: se llama jetttzompanma- 
mana, tiene las alas ametaladas de blanco y • negptf, 
el pica,, agudo como* punzón: (lámase así porque des- 
pués qué ha comido lo que basta, no cesa de cal- 
zar ratones, ó lagartijas, y no las come, sino cuél- 
galas en hmf puntas ideólo© magueyes, é ei) las ramas 
4e Ito* árboles» ' r .to:> c : u •• » 

Párrafo quinto: de otras aves de diversas maneras. 

Hay , una ave que ;set llama xochitototl, quiere 
4ecir>tave como >fh>r, tiene* la garganta, el pecho y 
k barriga amarillo como fior muy amarilla, y etí la 
cara unas vetas, la cabeza, las espaldas, las alas, y 
la cola ametaladas de negro y blanco, y los pies 
negros. 

i Hay >otre ave de color, leonado que canta co- 
me? sueñan las sonajas,. que llaman aiacachtli dice cha, 
cha, cha, orí, xt, *i, charexi, charexi, cho, eho y cho. 

Hay otra ave que »es^ verdezuela y redondilla, 
mora en las montanas, ^compaña á los caminantes 
cantando, llámase taehiiovia porque > canta diciendo, 
tachitovia.... -» 

» A^Hiraba JuvnKn Mta^iorrav^jue se ttama quauh* 
^éop^^r^m^r^/ ú^cn que ehuger^ los árboles, 'tietífe 
el pico agudo como punzón, recio, y fuerte como 
piedra de nayaja, / es ceniciento y muy ligero, sube 
por los árboles arriba, vuela -de uno» á otro ahogo» 



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192 

ralos con el pico por duros quesean, coiné giisa* 
nos, hace nido, y cria dentro de éh: ; 

Hay. una ave que se llama pazacuail^ quiere 
decir tonta '-(creo es tzinzon). parece» á la lechuza, 
tiene las pluma» espeluzadas, vuela ¿orno la lecimza 
á tontas y á necias» j por eso se. llama paxayuaiL 

Hay otra ave que mora en las montanas, es 
como gallina montesa, es parda obscura, como ahu- 
mada, tiene un tooadilto de plumea, y €Si de comerá; 

Hay lechuzas v y tieoen los tajos, y todas las 
.etras condiciones, como las de España.' : i ^< * 

Hay otra avoque es qomo la lechuza* salvo 
que cuando canta suena como cuando golpean un^ 
teja con otra. 

<Hay i una avepiíl* en esta tierrq q«é se Uauuq. 
tlamatotoil quiere decir ave como vieja, ! es r pardilla y 
redondilla, y con el pico grueso y corto, tienen tocadi- 
llo f y-anda- por entfe \m^ casas y por los pueblos. 

Hay otra avecilla que es semejante á la de 
¿rriba en la corpulencia, y en la color» pero i diferen- 
te en el canto* porque! esta tiene costumbre decan- 
tar antes que ¡amanezca: canta en los tlapancofe, tf 
*obre las paredes, y despierta á la gente con su xai* 
íar, que dice tlatuicicitli, como que quiere decir ola! ola! 
ya amanece. 

Hay una ave. que .tiene el picol agádo, y el 
pecho amarillo, y ; loe lomos, alas y cola de color 
pardillo, como codorniz. .1. . ••* ■ 

Hay. otra .que es. redondilla, y de color ahu- 
mado, y dicese cacatatlon^ porque anda por las ca+ 
bañas, y entre el benq, y come las semillas de le» 
bledos. ...1,1 .: \ 

-1 u rHaf otrai ¡ave ^queiií» Mama xUifmUÚotl, que 
^quiere - decir ave colorada: ' tipnentódo rá, cuerpo del 
iintsmo color pero fino,' las alas y la« cola pardillas: 
canta de noche cuatro ó cinco veqes, es bueno dp 
-wmeí, nov. tiene. grosura» . . ,.- . rr> *>h:\>s ¿«. - -. { 



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193 

r i Hayotraam que es: colorada como la da 
arriba dicha, pero no es de comer, ni cria sangre, 
aino que tiene ona manara de aguadija en lugas 
4ft:f*M?e»\ :\\ i ■ >•• P - "" v i *•>-' ''- 

.;. Bay,goirioftes<eft esta, itiervaj perodificrea.de 
los de £?p&ñ& p#*q^,8on algo menores, aunque tam* 
bien traviesos como los otros? cantan muy bien, j 
críanlos w f Jee jaulas para guwal- 4e su canto: mu- 
dan fe# pluma* cada- añov y leei machuelos tienen 
UBa^;d^ieil^t coloradas i) eft «medio: «b la daten, y en 
jla ; gargasutatr pota* >qn ios (pueblos, - yi crian en los 
jedificios* y son * buenos de comér r y cazanlos con 
ligereza, '.;..-.. v < 

JLqb matíhuel<w .de >estaai a*es, se llaman qsuí 
llhWtk;9oÜ*aNto delaeaw 

J^za, i ttpWád«í^W*ibní > lea dieeá £• éstas iáires no* 
<c&/«W¿ 'quiere! dtecir pájtoos de las tudas, posque bu 
cotfier. jitas contiivuty es esta fruta* y comea ta»- 
bien nhian/üíaíz cocido y molido. : 
íi» :i-:: JJay>Uww a*e¿iüaa -en esta triara que !ac Ha* 
JNlajft)icoM#\ #],tp¡de* tas (españolea las. lkáian ! tortol» 
¿ttae*. qo> aeti ton (grandes oqmo J^ <te> CastiUa; <per* 
4QU de, ¿tquetta ¿oftofi y >bajuolad v tienen lasf áktp tu*- 
¿bias, son pintadillos, v Ja pinta! muy lisa, los; pies 
iCotyradqs y bejqekw; llámanse coeoré, pormí^ ioua*- 
-do ><»ití»ni.i^«tín[ifle^^w>t -etanpil aeraitias dedas yep- 
i bHh njr r uuftb\wi)0bian> ,i». n* ea^an > tañe de una *eJs 
íf sftaiKfai muere <>el i une* ió .el otro 'xsipmp te andaco- 
4no:Uar*ndot:ty «efetario diciendo coco, eoer, dicen que 
la carné de esta*: ates* > comida es contra la tristeL 
za. A las mugeres celosas, danles á comer de es* 
tag *w#<^ar*)^ qbáé^a tai «fcloa^y Mariden 1 dos 
hombres. ' .?.i ^^^ 

x Párrafo sesto: de las codornices. 

^ + *% codqn?icea en esta tierna qnp se Jlaman 
tuIK, 6 <*£, son tan grandes ,*m^ 1» 8 ds.Gwtifla* 

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194 
son de mejor comer, porque tienen pechugas como 
de perdiz, el pico agudo, entre verde y pardo, soft 
de la color de tas codornices de fispaftae* corren mo- 
cho, ponen muchos huevos, sacaná treintavo éxua^ 
renta pollos, comen maíz y chiafi;>A tos michos de es- 
tas aves llaman tewcoti, tienen gtknde* pechugas, Á 
pechó leonado y pintado, con un tocadillo. Las co- 
dornices hembras llámanlas ooaton, y son mas peque- 
ñas que los' maches; hacen; sus • uido» algabas de 
ellas «angostos, ruante una >de eüas 'puede» ^b#: otras 
¿lácenlos anchos para que quepa* dos, y-ásí ¿eWh» 
ambos sobre tos huevos;' pero en : el qun es angos- 
to, remudase el macho y la hembra. Críanse en ja&* 
las, «fitas avecitas*: en él acampo > andan : moceas jun- 
tas á vandavj-si -fas ^i^ 

juntar, llamándose las» iunari á»' las otía^íli^'^ué : a^- 
aan puaudo las avientan, allí ¡en iei'; tarar, donde se 
levantan, tienden la red, y la que quedó escondida, 
de que se va el cazador comienza á silvais llaman- 
-dftf alar otra* y luego ellas vuelven* y amellas -caen en 
4a red iy fcé' cauian, cuapdo atgimo tbpfi «ten lcftí**- 
juelps tte la codorniz; que aun tío v^eltórt éu ma&* 
siempre anda eon ellos* compensa á revolear á cer- 
ca de aquel que los topó, y finge que no acierta 
4 boir, y llégase cerca por divertir, á aquel para 

3ue <nb > tome su* hijuelos, y» teiiganí<lugbr^4e { escefl- 
efsejnea hiendo jque* están escon&do&ytoégb fuetea 
y dende aun po<JO silva <>pa*a qjtíe --• vayhif á ] dawfe 
¿esté ella pie á tierra, estafe? ttftocfe: 'dicen que ta* 
•bieñ la usan bis- perdices * de Espanta*» * 

wlPámf* 4étijn& ébt lúa 4<>tdé*? %Wjd*}i>iirtWd* f\ 

palomas. .■oi-Jmon 

Hay una ave que se llama izanatU .es negra, 
*oon ¿rpico ifeofbo, 'y es del tamaño dé iín ; tordo» no 
*<m bftetaa* %d étitatír, - ^ ; í¿ *--* ■ J: i 1 '- 1 * ° tlilM ' 



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196 

( ;' t&*f\ «ia qfle¡ sé Yléimai'ietajtakal,' tv^ el p¡- 
«o-larguillo, recia" y ¿godos \m cela lar^a y eses» 
piada, canta bien y dá grandes roces: la» hembras 
no son muy negras, pero los machos tienen on ne-¡ 
gro muy fino, y son niayorciUo* que las hembra^; lla- 
marse a¿f tcutzanéL, que- quiero <íe¿ir, aré rara; o*tea- 
**!/, próbioSa pói^ité' nó'Bón ü«ütaleí 'd^f 1 éita tier- 
W rió*: M rifiocího^ aflófí íqué 1 Imi^roif á aftas parten 
de México. Cuando era señor Avitzotl^ por su man- 
dado fueron traídas délas provincias de Cuextlan y 
ToltoutónfMn, y etftóácés teman cargo de darlas de 
*cotoer," : y * po*k> ée : «emétt&taon-'á ; multiplicar, ; :y se 
<terrá*iarón por tééasiás domarcas de México; eff- 
tás comen lagartijas, y ótta» sabandijas semejantes. 
A los principios nadie las osaba matar ni tirar, por- 
gue estaba vedado por el *ey. 

- :fíay «tras «laneras de. esta» aves- qtt# se Ua- 
-fltób^zonoíf/, 1 tinas ¡sdn pardtfta** y oíttte ttégtas, hay 
muchos y éÉ*an ) en : taádfcs, comen el maíz hacen 
gifca daño Pen él, f nd son» de comer. < 

"tíay otra ave que se llama coioüototl, son co- 
mo los tordos va dichos, salvo que tienen las gar- 
gantas, los petihos y la» alas coloradas, las plagiáis 
J dé ía cóhi de á par: algunas dé ellas, tienen el pe- 
cho amarillo, los codillos de las alas Mancos, y can- 
tan muy bien, por esto se llaman coíoltotoü que quie- 
re decir ave que tanta tomo cascabel^ crian entre las 
espadañas. 

ffoy -ótta ave que se llama twforf, que es co- 
'íño paloma, tiene el pico delgado y agudo: es de co- 
lor ceniciento, las piernas largas y delgadas, la co- 
la larga: es akilla de pies, el cuello larguillo, come 
maíz, chian, semilla de bledos, y otras yerbas. Esta 
1 ave es boba, cuando, hace nido junta unas pajas mal 
puestas, y no. bebe entre día, hasta la, tarde, es ce- 
gajosa, tiene las condiciones de la tortolilla, Sba tíue- 
aaa de comer estas aves. 



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196 

• Hay , también emiwtií tierra patottHpf^on co- 
mo las palomas torcaces de Castilla, «on.pardas^ün» 
mas obscuras, y otras claras como las torcazas df 
Castilla y muy buenas de comer. . i ,. ' . 

. párrafo octavo; Je los Pájaros qué cantan tien. 

• Hay imtf aye fn : e9t&^ tierra, que *0 : U^ipa;***. 
lltwochtototli, 6 euitlacQclun> ¡time los. pies* largúelos y 
delgados, el pico delgado, agudo y algo corbo, 4*3 
de color ceniciento tirante á morado, canta muy bi$n, 
fiámase así por razop de su canto: dicen euilkpóh, 
tuitkcoch, torattfarai, faMati &c: tO{nóuk$ fhjqu*t0*$ 
j criañktó en jaulas por aoior de»; su pa,^ qnft 4* 
muy suave: oaatan tres meses del a$o, y ei* tode* 
partes se • crian: hace nido en los árboles, también 
en los ahugeros do las pic^rftg.y lugares aitp&jQQ- 
«tn :gu0apQS».megcap, ^afne^íy.jpafe/^idí): en el 
^nvi$»o no amatan, pwft tó,pni<ejí -wiwfcv-frPQneit- 
<*e ;fliewpr$ elpicp.fr vienfor Rar/a,caniUtf» y • -.i 

Hay una .aveqita. *en $$tQ, üerra que ge Uama 
ttnttonilatol^ (a) es pardillo, tiene el pecho blanco, las 
¿las ametaladas, unas vetas blaqcap por la carasios 
JaigutUo, criase en las mpi^apa^ y wJ^ps ripcp^ c^§- 
4a suavemente y hace diversps pantps,,y arren#da:£ 
todas las aves, por lo cual le llaman ü&tfignthtok; 
también arremeda á la gallina, y al perro y gato, 
cuando anda suelto; canta también de noche, criare 
en jaulas. 4Í 

Hay otra avecita «que ep copo, verdqonc¿lb¡ can* 
.*& muy bien, . agrada mincho su canto, y es peque- 
ñita. 

Hay pna ave en esta tierra que se llama ctó- 
guimolli, es del tamaño de un tordo, es como el jpp- 
to de España en su. propiedad, heneen la cabeza un 

"' (a) «O centzonül El primero es su verdadero nombre mexicano 
fttttm Clavijero. Pertenece á 1* familia 4m loa torete, * y suelta 
hablar algunas palabra! claramente* 



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tocadilio como colorado deslavado, el pico es blan- 
co, las plumas de todo el cuerpo son negras y pin* 
tadas de pardo, el cuello de delante es amarillo: tie- 
ne los pies como tordo, come gusanos que se crian 
en los árboles; hace nidos dentro de los maderos 
de aquellos, ahuerándolos con el pico: tiene can- 
to agudo y delgado, gorgéa, algunas veces dá silvos, 
otras parla como si muchas aves estuvieran juntas, 
y cuando gruñe como ratón, es señal de enojo y tó- 
mase mal agüero de este chillido per los indios, y 
los que la oyen dicen: chilla contra nosotros el chiqui* 
mo/t, mira, vé con aviso de que algún mal nos hade acón* 
tecer; y cuando silva, toman señal que está alegre, 
y los caminantes qi*e le oyen dicen..» silva él chiquimo* 
lí, alguna buena ventera nos ha de venir. A los que 
están riñendo unos con otros, mugeres y hombres, 
les suelen decir que son thiqmmoli, porque están voJ 
coando los unos con los otros: si alguno entra de 
fuera donde algunos están juntos y regocijados, y co-> 
mienza á reñir con ellos, ó con alguno, y sin pro* 
pósito, dícénle, vete de ahí chiquimotí. 

Hay una avecilla en esta tierra que se llama! 
chachaiacanxett, es dfel tamaño de una graja, la plu- 
ma de todo el cuerpo tiénela de color de un ama- 
rillo mortecino, la cola ametalada de blanco y ne- 
gro, come fruta y mafc molido, > cria en lo alto de 
los árboles, canta en verano, y por eso la llaman 
chachalacamétL Cuando se juntan muchas de estas ave» 
una de ellas comienza á cantar, y luego la siguen 
todas las otras. Tiene en el pescuezo corales como 
la gallina de ésta tierra aunque pequeñitos, y de no¿- 
che canta tres veces como gallo de Castilla, dicen 
que despierta para que se levanten los que duermetf. 

Párrafo nueve: de los gatbs y gallinas de está tierra. 
Lias gallinas y gallos de ésta tierra, se lla- 
man totolK: son aves domésticas y conocidas, tienen 
Tóm. III. 26 



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W8 
la cola redonda, y plumas en. las alas, aunque no rae* 
lan: son de muy buen comer, y es la mejor carne de. 
todas las aves. Comen maíz mojado cuando pequeñas, 
y también bledos cosidos y molidos, y otras muchas 
yerbas: ponen huevos, sacan pollos, y son de diver- 
sas colores, unos blancos, otros rojos, otros negro** 
y otros pardos: los machos se llaman vexolotl, tienen 
gran papada, pechuga, y pescuezo, y unos corales 
colorados, [texcates] la cabeza de un azul especial: cuan* 
do se: enoja es segijunto, tiene un pico de carne que le 
cuelga sobre el otro, bufa, hínchase, ó enherízase; los 
que quieren mal á otros, danlos á comer ó á beber 
aquel pico de carne y blandujo que tienen sobre el 
otro, para que no pueda armar el miembro gentil. 
La gallina hembra és menor que el gallo, eá 
pajuela, tiene corees ea la cabeza y garganta, té* 
mase del gallo, pone huevos, h échase sobre ellos, y 
saca sus pollos: es muy sabrosa su carne, y gorda: 
es corpulenta, y sus pollos mételos debajo de sus alas, 

Ír. da á s^ís hijuelos de comer aseándolos gusaio» 
los y otras cosadlos huevos que concibe primera* 
mente, so cuajan, y crian una telita, y dentro su cas- 
cara tierna, y después de que le pone la gallina* 
se endurece ía cascara. 

Párrafo dicimOé 

* El texto del décimo párrafo qné trata de las 

partes de las aves así interiores como esteriores, to+ 
dos son sinónimos, y en la traducción se ponen los 
mismos en la lengua, diciendo en romance para que 
parte de la ave se aplican, ó & cual de ellas sirven; 
así no p.use de él nada, porque mas pertenece á 
a lengua mexicana que á otra cosa. 



r. 



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190 

capitulo m. 

De los animales del agua. 

i 

Párrafo primero: de algunas aves que siempre morcan 

en eUa. 

• » 

Las ánseras montesinas son en parte de agua 
y en parte de tierra, porque en ambas andan: vie- 
nen de acia el occidente á estas partes de Méxi- 
co. Todos los patos del agua se llaman canauhtli, vie- 
nen de las partes de occidente á esta laguna de Mé- 
xico; éstas ( y todas las demás que son de agua, es- 
tán puestas atrás, » 

Párrafo segunda* de los pezee. 

Los- pezea de ésta tierra son parecidos á los 
de Castilla, Uámanse.jn&Ai, son semejantes en la co- 
la que la tienen hendida ú horcajada, y también en 
las aullas, en las escamas, y en tener el cuerpo an- 
cho, el cuello grueso, y en ser ligeros, pues se des- 
lizan de las manos; uLos pézes déla tnar !sé llaman 
tlacamicki) qwere.'degir. pe»s i grandes, y que andan 
en la mar, que son {buenos de comer: estos pezes 
grandes comen á los pequeños 

. .. Los anguilas ó. congrios se llaman coamichi, que 
friere decir» culebra pez. Dícese culebra, porque es 
larga y tiene i ,k cabeza como ésta, y. dícese pez, 
porque" tiene la .cola comía éste, y. tiene aullas co- 
mo tal. 

La tortuga de la mar se llama chimalmichi, 
que quiere decir rodela <pez> porque tiene Ftdaadala 
eoacha como. la: rodela, y dícese pez, ponqué* tiene 
dentro: pescado.) «:!' , .. (< . L". ;j-...¡ • v 

Háy r *n pescado en- Ja roat /quesettma td- 
ehomichi, que quiere decir ave pez. Díooae ave, por- 



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300 

3ue tiene la cabeza, y el pico cómo ésta, y muer- 
e como tal; y dícese pez, porque tiene las alas y 
la cola como éste. 

Hay un pez en la mar que se llamg. vitzit- 
zihniehi, llámase así, porque tiene el piquillb muy deU 

Sado como la avecilla que se llama Tzinzon, que an- 
a chupando las flores. 

Hay otro pez en la mar que- se llama papa* 
hmicht\ que quiere decir, pez como mariposa, porqué 
es de ía hechura de ella. 

Hay otro pez en la mar que se llama aagfo- 
michi que quiere decir, pez como tigre: llámase así, 
porque es semejante á dicho animal, en la cabeza, 
y en las manchas, y no tiene escamas. 

Hay otro pez que se llama quauhxoviU: lláma- 
se así, porque tiene la cabeza como águila, el pico 
corbo y amarillo como oro, no tiene escamas, es li- 
so como águila, grande y largo, no tiene huesos, es 
de buen comer, todo es pulpa. 

Párrafo tercero: de los Camarones y Tortugas. 

A los cangrejos de la mar llaman UcutzitU: 
son sabrosos de comer como los camaipnes de las 
lagunas; pero son mayores, y lo comestible de ellos 
son los hombros, el cuerpo no es de comer, y tos 
intestinos de ellos son negros y tampoco se. comen. 
Los camarones buenos crianse en la mar, riós gran- 
des, y en los manantiales de ellos: son mayores que 
•tos camarones de por acá; son colorados, y 'muy sa- 
brosos. 

Hay tortugas y galápagos, Uámanlós ayutL, son 
buenos para comer como las ranas, tienen conchas 
«mesas y pardillas, y por debajo es blanca, y cuan- 
do han miedo, enciérrense en la conohar crian en 
4a as em, ponen huevos, y entiérranlos detajb de ella, 
y allí se empollan j nacen: son de comer estos hoe» 



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201 
m>s, y son mas sabrosee que los de las gallinas* Pa- 
ra tomar estas tortugas ó galápagos» esperantos de 
soche á que salgan del agua, y entonces corren á 
ellos los pescadores, y vuélvenlos la concha abajo y 
la barriga acia arriba, y luego á otro, y después á 
otro, y así trastornan muchos de presto, y ellos co- 
mo no se pueden volver, quédanse así, y el pesca* 
dor coge á veces veinte, y á veces quince. 

A los caracoles de la mar llámanlos tecciztK p 
tienen cuernos y son de comer; la concha es muy 
blanca como hueso, es retorcida? es como una cu- 
lebra donde se esconde, á veces hecha á fuera met- 
dio cuerpo y los cuernos, y á veces se esconde denr 
tro; 

A las conchas del agua llaman tapachtli, así 
Á las de los rios como á las de la mar: por éste nom- 
bre Haman al pescado que tienen dentro y álaconr 
xha por sí: llámase también ticicaxitl^ porque las usa* 
las médicas para agorear. Esta» conchas son cónca- 
vas y anchas: en algunas de ellas se crian perlas, 
son recias como hueso y de diversfcf colores, uñad 
blancas, otras verdes, otras coloradas, algunas de 
ellas tienen por dentro un esmalte que representa di- 
versas colores; efltas son aquellas en que se hacen 
las perlas, que por otro nombre se llaman ostiones: 
á las ostias de los ríos llaman atzcallt, véndenlas 
y tómenlas, tienen la concha negra como las . de Es- 
paña que se hacen en los rios. 

El betún que es como pez que se usa en es- 
ta tierra, se llama chajiopotU^ hácese en la mar que 
lo echa á la orilla, y de allí se coge. 

Párrafo cuarto? del animal que Ifaman el Armado, de la 
Yaoana, [a] y de los pezes del rio ó lagunas. ttt 

; Hay un aniuialejo en esta, tierra que »$ Da- 
ma aíotochtb, que quiere decir conejo como calaba- 
(i) -4g»spa. 

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602 
za, etf toda armado de conchas, es del tamaño dé 
un conejo, y las conchas conque está aírmbdo, pa- 
recen pedazos de cascos de calabazas, muy duros y 
tocios. 

Hay otro animal en esta tierra que se llama 
yuavhquetzpali, y los españoles le llaman yaoanar. es es- 
pantable á la vista, pues parece dragón, tiene escamas 
es tan largo como un brazo, es pintado de negro 
y amarillo, come tierra, moscas, y otros coquillos; 
á tiempos anda en los árboles, á tiempos en el agua, 
tío tiene ponzoña ni hace mal, antes es bueno pa- 
ra comer: estáse cuatro ó cinco días sin tomar ali- 
mento, susténtase del aire. : 

Hay lagartos en esta tierra y llámanlos teco- 
vixin, [a] son como los de Castilla tiene escamas y silva* 

Otra manera do lagartos hay que llaman iháf- 
ouaxocK tiene unas vandas de verde, azul, y amari- 
llo, desde la cabeza hasta la cola, corre mucho, coi- 
me moscas, y muerde. 

Hay unos pececillos anchuelos que se llaman 
iopotli, son pardillos* crianse en los manantiales, eoh 
buenos de corftet y sabrosos. A los peces blancos 
llaman amifotL, 6 xovili, (b) sü principal' nombré* es 
vmÜQti especialmente de los grandes y gruesos: x<h 
viti son aquellas bogas pardillas que se crian en el 
cieno, y tienen muchos huevos: loa peces blancos que 
-te llaman amilotl, tienen comer delicado y de seño«- 
res. Hay unos pececillos 1 pequeñuelos qire Se llaman 
xalmichi ■ ' 

Hay otros pececillos barrí crudillos qué se criáft 
en el cieno, llámanlos cuitlapetlatL, y son medicinales 
para los niños. ^ •.;... ¿ 

1 Hay unos pececitos muy pequeños que se lla- 

man* mibhcactian que quiere decir pequéñitps peces; 
-andan ¡tintos hirviendo," Vuelan coího sjteta <le una 
■^ ■ • -.i- • •: - \ .• • v ..j ;■ .• -i* v ' '- - » .'.n 

(a) Lagartija de cola larga. (b) Hoy llama* Miié. • ) 



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203 
parte á otra, y Son ligeros en andar. Hay otros mu-* 
chas peces pequeñitos, á k» barbones llaman tentzon» 
michi: estos se crian en los ríos y en los manan- 
tiales, son grandecillos, y deben- escamas y barbas. 

Párrafo quinto: de los Renacuajos y otras sabandijas del 
agua¡ que comen estos Naturales. 

Hay renacuajos que llaman atepocate unos se 
crian en buena agua y entre las juncias, ovas, y en- 
tre (as otras yerbas de ésta. También se crian en las 
lagunas, pero no en agua salitrosa: comen cieno y 
algunos gusanillos del agua* son negros en el lomo, 
ppn barrigudos, .tienen el pescuezo metido y la cor 
la ancha como cuchillo, cómelos en esta tierra la 
£e#te ba¿a*. ,, ,,;.-, 

Á las ranas llaman cwyail, unas son negras* 
otras pardillas, son barrigonas y cómense desolladas 
A r la,s raqfis grafldes Hámanlas , t&salatk estas dichas 
raigas ponen huevos, y estos se vuelvan renacuajos j 
después ranas. Hay unas ranillas que se llaman war 
tuiatl que quiere decir, rabas de cieoo,, y criange m 
las ciénegas, aunque se seca el agua no ?e muer- 
ren, mátense en la humedad de la tierra, son de comer. 

Hay unos animalejos ei^ el agua que se Ha* 
man axolotl, tienen pies y manos coinp lagartijas y 
tienen la cola como Anguila y el cuerpo: también 
tienen muy ancha la boca, y barbas en el pescuezo, 
es muy bueno de comer, y es comida de los señores. 

Hay unos animalejos en la agua que llaman 
acocili, son, , casi como camarones, tienen la cabeza 
á modo de langostas, son pardillos, y cuandq lpp cue- 
cen páranse colorados como camarones, son de co- 
mer cocidos y también tostados. Hay otro animales 
jo en el agua que se llama aneneztli, es larguillo y 
redondo, tiene manos, pies, ancha, la oa^e^ay es gar 



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^204 

dillo: son de comer, vuélvense aquellos coquillos que 
tienen cuatro alas y vuelan, y ¡lámanlos gavilanes en 
Castilla. 't ü 

Hay unos coquillos del agua que llaman ax*> 
xayacatl) son por la mayor parte negros, del tama- 
So del pulgón de Castilla y de aquella hechura, vue- 
lan en el aire, y nadan en la agua, y se comen. Hay 
también unas mosquillas que llaman amoiotl, andan 
en haz del agua, péscanlas y cómenlas. Hay unos gu- 
ianos en la agua que se llaman ocuiUztac, son muy 
ligeros en ella, y se comen. 

Hay unos coquillos en el agua que se llaman 
tnichpili, son muy pequefíitos como aradores, péscan- 
los, y dicen que son de muy buen comer. Hay otros 
coquitos que se llaman milpichtetey, -son como los dft 
arriba dichos, y cómenlos. 

Hay otros gusanos del agua que se llaman 
tuavitli, no tienen cabezas sino dos colas, son colo- 
radillos, hacen de ellos comida. 

Hay unas urronas que se crían sobre el agua, 
que se llaman tecuitlate, (a) son de color de azul 
claro, después que está bien espeso y grueso: cogen- 
lo, tiéndenlo en suelo sobre ceniza, y después ha- 
cen unas tortas de ello, y tostadas las comen. 

CAPITULO IV. 

De otras Animales del agua que no son. comestibles. 

Párrafo primero: de los Caimanes y otros animales 
scmejatiies. 

Hay en esta tierra unos grandísimos lagartos 
que ellos llaman acuetzpalin, y denominan los españoles 
taimaneb, Son largos y gruesos, tienen pies, maños, 
colas largas, y dividida la punta en tres 6 cuatro, la 

<!) P«r#*t ?«• t» d que lltmmK* AguasAsle. 

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204 
tiene la boca muy ancha y k> mismo el tragadero, 
los grandes de ellos trágaase un hombre entero: tie- 
nen el pelleja negro, óonchas en el lamo muy du- 
ras, y sale de ellas >raal Hedor: atraen con el aliena 
to lo qtte quieran comer: «estos no - andan en la < mar, 
sino en las orillas de los rios grandes. 

Hay on animal en la mar que se llama aci- 
fOfxtU, f es> Urgo v grande y grueso; tiene pies y ma- 
nos, grandes; hñast,. alas, cola larga y llena de ga* 
jos como oq ramo i dé árbol, hiere, mata, y corta 
con ella lo que quiere: come peces* y trágalos rivosv 
y aun á personas traga, desmenuza con los dientes, 
y estos y la cara son como de persona. A la nu- 
tría llaman aitzernntU^ la cual también anda en el 
agua. Hay on mmial de ésta que llaman aeoiotí, es 
del grandor de na gozco ó de un podenco, tiene la 
lana larga y lisa, y no. le cala el agua, tiene el pe- 
cho blanco: ya está dicho este animal entre los co« 
yote& 

Vtirrúfó segundo: de un animalejo llamado avitzotl 6 

Jfkiátzotl (a) notablemente monstruoso en su cuerpo y eñ 

sus obras, que habita en los manantiales 6 Venas de las 

fuentes. 

Hay un animal en esta tierra que vive en la 
apa, y anca ser há oído, el cual se llama JÍvitzoü^ 
es de tamaño como un perrillo: tiene el pelo muy 
lesna- y pequeño: tiene las orégitas pequeñas y pun- 
tiagudas, así como el cuerpo negro y muy Uso, la co- 
la larga y en el cabo de ella una como mano de 
Crsona: tiene pies y manos, y son como de mona: 
bita este animal en los profundos manantatles de 

, <a) El ooUtq Rey mexicaso tuvo esta nombre» pues acostumbraban 
loa Indios tomarlo de los animales, plantas, aves» y de cualqaier ob* 
jeto reparable do la naturaleza. En t arias partes se vé que el P. 
CNAigro ooloc* la l ¥> ^cr H, asi es que no escride Hvitzitopuctli % 
sis» fc FésüflBtj m > VwMkm* por M* 
Tóm.UL 27 



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206 

las aguas, y si alguna perdona llega á la orilla de 
donde él habita, luego le arrebata con -la m&* 
no de la cola, y le mete debajo del agria, y le lie* 
va al .profundo,' luego turba á ésta y le lüaee vertir 
y levantar olas, parece que es tempestad da agua; 
y las olas quiebran en las orillas, y hacen espuma; 
y luego salen muchos peces y ranas de lo profun- 
do, andan sobre la haz del agua,, y hacen gtai|de* 
alboroto en ella; y el que fué metido debajo allí mue- 
re, y de ahí á pocos días, el agna arroja* fuera dq 
5u seno el cuerpo del que fué ahogado, «y sale sin 
ojos, sin dientes, y sin uñas que todo se lo quitó el Jlvit* 
zotl: el cuerpo ninguna llaga trae, ano todo Heno de 
cardenales. Aquel cuerpo nadie le osaba sacar, Juu 
cianlo saber á los Sátrapas de los ídok», y ellos so* 
los le sacaban, poique decían que los demás no eran 
dignos de tocarle; y también decían que aquel qué 
fué ahogado, los dioses Tlaloques habían enviado su 
ánima al Paraíso terrenal, y por esto le llevaban 
en unas andas con gran veneración á enterrar, ir uuo 
de los oratorios que llaman JÍyauhcalco. Adornaban 
las andas en que le llevaban con espadañas, é iban 
tañendo flautas delante, del cuerpo; y si por ventu- 
ra alguno de los seglares quería sacar aquel cuer- 
po del agua, también se ahogaba en ella, 6 le da- 
ba gota artética; decían que éste que así moria^ era 
por una de dos causas, ó porque era muy bueúo y 
por su bondad los dioses Tlaloques le querían ite~ 
var á su compañía al Paraíso terrenal, ó porque por 
ventura tenia algunas piedras preciosas en su po- 
der, de lo cual estaban enojados los- > dioses Téab* 
yue$% porque no /querían ;qu& ílos Ihombres poseyesen 
piedras preciosas, y por esta causa le mataban eno- 
jados contra él, y tamblett le llevaban ál Paraíso 
terrenal. Los parientes de estos tales, consolábanse 
por saber que su, deudo estaba con los dioses del 
dicho Paraíso, y.uqpe* jhN 1 -él. habían dé ser rióos j 



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'207 
próspero* eq éste mundo. Tenían también otra su- 
perstición los parientes de estos, pues decian que al- 
guno de ellos había también de morir de aquella 
muerte, 6 herido de rayo, porque á petición de su 
pariente fuese llevado al Paraíso terrenal donde él 
estaba, y por esto se guardaban mucho de bañarse. 
Decian también que usaba este anim alejo de otra 
cautela para cazar hombres T cuando ya mucho tiem- 
po habia que no había cazado ninguno, y para tomar 
alguno, hacia juntar muchos peces y ranas por allí 
donde él estaba, que saltaban y andaban sobre el 
agoa, y los pescadores por codicia de pescar aque- 
llos peces que parecían, echaban allí sus redes, y 
entonces cazaba alguno, ahogábale, y llevábale á su 
su cueva. Decian que usaba otra cautela este ani- 
malejo, que cuando habia mucho tiempo que no po- 
día cazar ninguna persona, salíase á la orilla del agua 
5r comenzaba á llorar como niño, y el que oía aquel 
loro, iba pensando que era realidad, y como llega- 
ba cerca del agua, asíale con la mano de la cola, 
y llevábale debajo de ella, y allá le mataba en su coe- 
va. Decian también que si alguno veía á este ani- 
malerjo y no se atemorizaba de verle, ni éste le acó- 
iiietia, que era señal que habia de morir presto. 
Dicen que una vieja que iba por agua, cazó uno de 
estos animalejos, lo metió en el cántaro, lo tapó con 
el vipiL, y lo llevó á mostrar á los senadores del 
pueblo, y de que lo vieron, dijeron á la vieja que 
4o habia tomado, que habia pecado en tomarle, por- 
que es sugeto de los dioses Tlaloques y su amigo, 
y mandáronsele volver adonde le habia tomado. 

Párrafo tercero: de una culebra 6 serpiente del agua, 
muy monstruosa -en ferocidad y. obras. 

Hay una culebra en esta tierra que se llama 
acoatl ó tülcoatl, que anda en el agua y en el cie- 



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208 

no, es tan gruesa cuanto ttn hombre puede abra- 
zar y muy larga: (a) tiene grande cabeza, y barbas tras 
de ella, como las de barbo grande: es muy negra 
y hasta reluce, tiene los ojos como brasas, horca- 
jada la cola; mora en las cuevas ó manantiales que 
Jiay debajo del agua: come poces, y atrae con el 
aliento desde lejos acia sí, y aboga en la agua lo 
que atrae, ya sea persona ó animal. Para cazar per- 
sonas tiene esta culebra una astucia notable, yes, 
que hace nn hoyo cerca del agua del tamaño do 
un lebrillo grande, toma peces grandes de las cue- 
vas como barbos ú otros de otra manera, traeloa 
en la boca, y échalos en el hoyo que tiene hecho» 
y antes qué los arroje, levanta el cuello en alto y 
mira á todas partes, y luego los echa en la lagu- 
nilla, y vuelve otra vez por otros. Algunos indios atre- 
vidos, entretanto sale otra vez, témanle los peces 
de la lagunilla, y echan á huir con ellos. De que sa- 
le otra vez la culebra, luego vé que le han toma- 
do los peces, y al instante se levanta en alto so* 
bre la cola, mira á todas partes, y aunque vaya 
algo lejos el que lleva los peces, le vé, y si no por 
el olor le vá rastreando y echa tras el tan Irecio 
como una saeta, pues parece que vuela por enci- 
ma de los zacates y de las matas, y tan luego co- 
mo llega al que le lleva los peces, enróscale al cue- 
llo y apriétale reciamente, y la cola como la tiene 
hendida, métesela por las narices, cada punta por 
cada ventana, ó se las mete por el sieso. Hecho es- 
to apriétase reciamente al cuerpo de aquel que le 
hurtó 106 peces y mátale; y si aquel es avisado, antes 
que acometa á tomar los peces, busca 6 hace una con- 
cavidad en algún árbol que esté por allí cerca, y 
cuando huye vase á acoger al árbol en la concavi- 
dad que hizo, y la culebra enróscase á él, y aprié- 
tase reciamente pensando que está enroscada con el 
(*) Abundan tn el no de Goairaaxdc^ 



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hombre, y tan reérániéote ¿e aprieta, que allí mue- 
re enroscada al árbol, y el que Ue?a los peces es* 
cápase. De otra manera mata está culebra á los que 
pasan por donde ella mora, pues sale á la orilla del agua 
y arroja como escupiendo la ponzoña, en aquel que 
pasa, y luego cae tendido como borracho, y al ins- 
tante le atrae á sí con el aliento por fuerza, y vá 
perneando el que así es llevado, métele en la boca, 
ahógale en el agua, y allí le come. 

Párrafo cuarto: de oirás culebras y sabandijas del agité. 

A las culebras del agua llaman ücoaü> y soa 
como las de Castilla: se pone en la letra las faccio- 
nes y maneras de estas culebras, y como se delez- 
nan con ihucha ligereza, y lo que comen: hay en 
cata relación muy buenos vocablos y muchos. 

Hay unos lagartillos del agua que no son bue- 
nos de comer, y son pintados con unas estreüitas, 
tienen la barriga verde pintada de blanco. 

Hay otro animal como sapo que se llama ca- 
cali, canta mucho mas que las ranas, es enojoso. Hay 
sapos en esta tierra como los de España, y Uáman- 
los tamacoün por la torpedad conque anda y salta, ani- 
dando poco y parándose muchas veces; sacaron de 
él un adagio contra los que tardan, cuando son en- 
viados á algunas parte dícenlos: vé presto como el sa- 
po, que dá un salto, y se para, á mirar como ató- 
nito. Pénense en esta relación muchos vocablos y 
muy buenos, acerca dé la forma y manera de es* 
tos sapos. Otra manera de estos hay, que llaman mil* 
calatl, son algo mas verdes que los de arriba: (es 
~" ranillai) 



/ji.-i. oí 



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CAHTUJL(> y, 

p€ las serpientes y otros animales de tierra, de diversa 

maneras. 
Párrafo primero: de' la* serpientes ponzoñosas. 

Del Jíspid. 

Hay una culebra en esta tierra que se lla- 
ma tecutlacozauhqui, [a] dicen que es el príncipe ó prm- 
cesa de todas las culebras, es gruesa y larga, tie- 
ne eslabones en la % cola como víbora: e$ t de cabe- 
za grande y también la boca: tiene dientes, lengua 
¿orcajada, tiene escamas gruesas, es de color ama- 
nillo parecido al de la flor de calabaza, y también 
tiene unas manchas negras como las del tigre. Los 
•eslabones son pardillos y duros: silva esta serpiente, 
come conejos, liebres, y aves, y cualquiera clase de 
animales; y aunque tiene dientes no los masca sino 
los traga, y allá dentro los digiere ó desmenuza; si 
alguna ave topa, trágasela entera, y si están encima 
de algún árbol, arrójales la ponzoña conque los ha- 
ce caer muertos* Un cazador vio la manera que.tie- 
jae en cazar las aves ó animales que están encima 
de los árboles, como aquí está escrito en la letra. 
Esta serpiente siempre anda acompañada con su hem- 
bra, y ésta con su macho, aunque siempre andan el 
uno apartado del otro, y cuando se quieren juntar, 
aitya el uno, y Juego viene el otro; y si alguno ma- 
rta. á<ralgupo. da. ellos, el que. .queda, persigue al que 
lamaíó hasta, que se venga: 'en los eslabones apare- 
.£$ v pi 4 sta serpiente es de muchos anos, porque en 
cada -uno produce un eslabón. Esta culebra, ó* ser- 
piente no puede andar por tierra rasa, mas va .por 
encima del heno y de las matas como volando; si 
no le hacen mal, tampoco ella lo hace. Pénese en 

(a) El P. Molina en su diccionario mexicano Ja define.... Tib* 
ra grande, pintada* y muy ponzoñóla» 



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ni; 

la letra la manera que hay para cazarla que es cok 
*1 pioiete, (ó tabaco) con el cual también se toman 
todas las serpientes ponzoñosas, 

/ .La. enjundia de. esta eoiebra es medicinal pa- 
ra la gota, untando con ella el lugar , donde está, 
luego sé aplaca el dolor: el pellejo de esta serpien- 
te también .es medicinal contra las calenturas, dándo- 
le, á beber molido el que las tiene. 

. Hay una culebra muy ponzoñosa • que se llá* 
ma iztaccootl, que r quiere decir culebra blanca: es lar- 
ga y- rolliza, tiene la cabeza grande, dientes y colr 
millo, la lengua es horcajada ó hendida, escupe pon- 
zoña, tiene eslabones, escamas y conchas, es ligera 
en .deleznarse, vuela, es» brava, acomete volando á 
las personas, y enróscase al pescuezo y ahoga. Otra* 
muchas culebras engendra ésta de diversas maneras^ 
que hacen esto mismo: esta: .culebra es rajju 

Hay otra culebra que se llama tleoa, que quie* 
Te : decir, que trae consigo fuego, es gruesa y larga, 
tiene las condiciones de la de arriba dicha; d tía* 
cao es pardo, ¿L pecho colorado/ ó. vermejo, tiene la 
cola de é&te color, es ligera /en deleznarse, vuela: so* 
bre las matas y yerbas; y euando esto hace, vá le- 
vantada sobre la cola, vuela como viento: llámase 
tkoa, porque á quien? .hiere ó pica, parece que se que* 
ma cpn foego* y no hay. remdio contra esta ponzo- 
8a su*o,que mata. 

-Párrafo segundo: de otra culebra muy monstruosa y fiera, 

Hay una culebra en esta tierra que se Ha- 
jjaa, cJmvitl, e» Jarga y, gruesa,* tiene gran cabeza, y 
eslabones eú la cola, y escaman gruesas* escupe pon¿ 
zona, es de ; color pardilla, es manchada de unas pift* 
tas prietas, és espantable, pica, mata, y acecha á 
Jps.que paga^pqr los capinos especialmente ala* 
moniacas, pénese cercav.de> ellas uit?poeo '«tortada* 



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21* 
tanto, cuanto puede saltar para picar «al <jué pasa* 
y primero se prueba en un árbol, salta contra él j 
pícale, y viniendo un caminante hace Jo misma y mé* 
tale.! Está culebra es mas brava: y muerde mas ve- 
cea en tiempo dé las aguas, porgue tiene entóácM 
mas ponzoña, y esto á la mañana, porque á medió 
dia y á la tarde, no tiene fuerza su ponzoña: don* 
de pica luego se hincha y comienza á manar aguai- 
ca; y si áesta mordedura no la socorren de pres- 
to, muere el mordido, y si en el pie ó en la mano 
pica, ya qué no muere, sécase la parte mordida. 

La medicina contra las mordeduras dé las cu*- 
labras, es chuparle luego el lugar donde mordió, y 
sajarle y ponerle una tela muy delgada y traspared 
te? que se hace en la sobre haz de la penca del 
maguey,: y llegan al fuego la mordedura cálentándokv 
Y friéganle con tabaco montes molido» Estas culebras 
hay en muchas partes, así en los montes como en las 
pahañas, para criar hacen su nido y parpn en él á 
sus hijos, (a) * : »r; 

Hay otra serpiente m«y grande y feroz, qm 
llaman nkoatli gruesa y larga como la que se llama 
ieeutlacocauhqui; es prieta todo el cuerpo, eeepto qué 
tiene la boca colorada y el pecho amarino, es pon- 
ñosa y mata, criase en las montanas y en ios risco* 

.a. Hay otra culebra -que ' se (llama colcoáti, quiet 
re decir la culebra enemiga de las codorqices, poi- 
que las engaña con su canto y las come; es media* 
na ni muy gruesa ni íAúy larga, es pintada como 
las codornices, tiene el pecho blanco y la boca ama- 

\ (*) Éb el día sé fesa el'^rt/i fluWo volátil ápücado eon Un «4» 
fatal' i la raordechtnw 7; temada -ea agua en cantidad de oobóáido- 
jp» gotas. Dices* que el flajor antídoto contra la culebra es «1 
Guaca, especie de bejuco traigo de las Cbíapaa>]r propagado en el 
JardW botánico por el General D. Joan Pablo A naya. Dlcenme qu« 
•sta planta bastardea eñ M^j'-jr querría que sobre esto a« M~ 



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213 
rÜla, es muy poüsonosa, á quien pica no tiene reme-» 
dio: es fraudulenta, engaña con su canto á las per- 
sonas y codornices: canta como éstas aves, y las que 
le oyen, piensan que es codorniz, y vanee á ella y 
arrebátalas y cómelas. Algunos indios bobos como» 
oyen su canto, piensan que es ésta ave, y van acia 
donde ella está y entonces los pica y mata: los que 
son avisados, cuando oyen que canta esta culebra, 
escuchan si la responde otra codorniz, y si no la res- 
ponde, ella torna á silvar ó cantar en el mismo lu- 
gar que de antes, entienden que es é$ta culebra col* 
coa/i, y guárdanse de ella: dicen qtíe vuela está culebra. 

Párrafo tercero: t de la culebra de dos cabezas. 

Hay una culebra en esta tierra que tiene dos 
cabezas, una en lugar de ésta, y otra en lugar de 
cola: llámase maquizcoath (a) en cada una de las cabe- 
zas diebas tiene ojos, boca, dientps y lengua, no tie- 
ne cola ninguna, no es grande ni larga sino peque- 
ña, tiene cuatro rayas negras por el lomo, otras cua- 
tro coloradas en un lado, y otras tantas amarillas 
en el otro; anda acia ambas partes, á veces guia la 
una cabeza, ya veces otra. Esta culebra ; se llama 
culebra espantosa* pues raramente aparece: tienen cier* 
tos agüeros acerca de ésta culebra como están en 
la letra. A los chismeros ¡lámanlos con el nombre de 
ella porque dicen tiene dos lenguas y dos cabezas. 

Hay una serpiente en esta tierra que se lla- 
ma tnazacoatl, e$ muy grande y gruesa, de color par- 
do obscuro, tiene eslabones en la cola, y en la ca- 
beza cuernos como ciervo, y por eso la llaman ma- 
zacoatl: mora en las montañas mas ásperas, y cuan- 
do llega á edad perfecta, recógese á algún lugar 6 
cueva, y de^de allí sin salir afuera, atrae con el alien- 
to conejos, aves, ciervos y personas, y cómelos, y 

(a} Esta palabra ea su definición en ti diccionario mexicano* 
Agaila de dos cabezas, 'también se ha descubierto en la Misteca 
de Oaxaca, véase á Feyjóó. 

T&m. IIL 2tt 



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214 

de esto sé mantiene estándose queda en su cueva. 
Hay otra culebra que también se llama ma- 
zacoat^es negra, gruesa, y larga, no tiene eslabones 
en la cola ni tampoco dientes, es perezosa, manza 
y doméstica, algunas las crian en sus casas para co- 
mer pues . son muy buenas. 

Párrafo cuarto: de algunas culebras con cuernos^ y de 
su monstruosa propiedad. 

Hay otra culebra que también se llama ma- 
sacoatl es pequeña, tiene cuernos, es prieta y no ha- 
ce mal, ni tiene eslabones en la cola: de la carne 
de ésta usan los que quieren poseer potencia, para 
tener cuenta con muchas mugeres; los que la usan 
mucho ó toman demasiado de cantidad, siempre tie- 
nen erección, siempre despiden simiente y mueren 
de ello, (a) 

Hay unos caracoles en esta tierra como los* 
de Castilla, 1 lámanlos también mazacoail, son provo- 
cativos á lujuria, y el que los usa sin medida mue- 
re de ello, como arriba se dijo con el que come la 
culebra. 

Hay una culebra en esta tierra que se llama 
tétzauhcoau, ni es grande ni larga, tiene el pecho co- 
lorado, y el pescuezo así como brasa: pocas veces 
aparece, y el que la vé cobra tal miedo, que muere 
de él ó queda muy enfermo, por eso la llaman ttt- 
zaúhcoatU porque mata con espanto. 

Hay otra culebra que se llam^ tlapapalcoatl> 
no es grande sino mediana, llámase así, porque es 
pintada "de casi todas las colores. 

Hay otro monstruo de culebras que se llama 
pethcoath dizque se juntan muchas culebras y se en- 
tretejen como petate, y andan de acá y de allá, por- 
que tienen todas las cabezas acia afuera, aquella te^ 
la está cercada de cabezas de culebras: de éstas cuen- 
to Es decir que produce Priapimo. 



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215 
tan ciertas supersticiones como en la letra están puestas. 

Hay otra culebra que se llama coapetlatl, es 
ancha como un pliego de papel, y en la una esqui- 
na tiene la cabeza, y en la contraria tiene la cola, 
anda de través como cangrejo, y va haciendo rui- 
do como cuando se arrastra un petate, raramente 
parece esta culebra. 

Hay otra que se llama chimalcoatl, es una cu- 
lebra larga y gruesa, tiene eslabones en la cola, y 
en el medio del lomo hecha de su misma carne una 
como á modo de rodela muy pintada; raramente pa- 
rece esta culebra: los que la vén unos toman de 
ella mal agüero y otros bueno; los unos piensan que 
luego han de morir por haberla visto, y otros dicen 
que han de ser prósperos y valientes en cosas de 
guerra. 

Hay otra culebra ó serpiente que se llama 
citlalcoatl, 6 ilaltintmiuhi es verde y pintada de estre- 
llas, en muy pocas veces aparece, es ponzoñosa, y 
au ponzoña es mortal: tienen ciertas supersticiones 
acerca de ésta culebra los Chichimecas como está 
en la letra. 

Hay una culebra que se llama metlapilcoatl, que 
quiere decir, culebra rolliza, como la piedra conque 
muelen las mugcres. Esta culebra es gruesa, y si se 
mira de lejos, no parece donde tiene la cola ni la 
boca, pues parece que de ambas partes tiene cola; 
es parda obscura, deleznase cuando anda, á veces 
vá rodando como piedra de moler, no es ponzoño- 
sa ni hace daño alguno,, criase en la provincia d* 
Totonacapan. (a) 



(a) Entiendo qué estos culebras domésticas habitaban en los an- 
tiguos templos de la Grecia, y de que tanto hablan los historiado- 
res. Entre los Indios se domestican* y maman las tetas á las moge- 
res dormidas, apartando á los niños del pecho de la madre, y me- 
tiéndoles la punta de la cola en la boca para acallarlos. 



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216 

Párrafo quinto: de- una culebra monstruosa en grandor y 
£n ponzoña, con otras de su manera. 

Hay una serpiente muy grande que se llama 
4weiactKj (a) es larga como una viga de diez brazas, tie- 
ne cascabeles en la cola ó eslabones, tiene dientes 
y colmillos: es muy deleznable, es parda obscura del 
color de la culebra que se llama tlilcoatl: tiene el pe- 
cho como amarillo, el ocico colorado: es ponzoño- 
sa, y su ponzoña no tiene remedio, triase esta cule- 
bra en las tierras calientes, especialmente en la pro* 
vincia de Totonacapan, muerde, pica, y traga: aguar- 
da á los caminantes en los caminos: pónese en las 
estrechuras de ellos atravesada en el medio, para 
que nadie pase sin que le vea y case; y si alguno 
viéndola huye, luego vá tras él como volando, y los 
que conocen ya esta serpiente 6 culebra, llevan mu- 
chos papeles hechos como pelotas y llenos de pi- 
cietl (ó sea tabaco montes) molido, y tíranle con ellos, 
ó llevan unos jarrillos llenos de esta misma yerba, 
y también le tiran con ellos. Como se quiebra eljar- 
rillo y se derrama el picietl, con el polvo de él se 
emborracha y adormece, y de que está adormeci- 
da, con un palo 6 vara larga, mátenla en la boca 
una manta en que vá revuelta la yerba molida, y en- 
tonces pierde todo el sentido y asila matan. Cuan- 
do se llega esta culebra á los manantiales de las 
aguas, come y traga cuantos peces y animales hay alttw 

Hay otra culebra que se llama palancacoatl, es 
tan larga como una braza, y gruesa como un bra> 

(a) Entiendo quo i esta familia pertenecía la culebra coya piel 
se hallaba en la librería del colegio de Santos, cuyos alumnos 
vendieron fi un Inglés privando é la Nación de esta producción ra- 
ra* y sobre lo que reclamamos inútilmente. Mandóla unoydorde 
. Goatemala en cujo reyno estaba la provincia de Totenicapan y asi 
es qu¿ coincide con la relación que hace de este reptil el P. Sa- 
hagun. . 



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217 

zo, es parda otacüfe, y llámase pahmeaeoatl porque 
.hiede á carne podrida, y parece que tiene llagas por 
todo el cuerpo: andan con ella lauchas moscas coí- 
miéndola, por donde quiera que vá, va hediendo* y 
Jas moscas van tras ella zumbando; es muy ponzo- 
ñosa, á quien muerde no escapa, no tiene medicina 
púdrese, y así muere, (a) 

Hay otra serpiente que se llama ecacoatl, es- 
ta culebra es mediana, no es muy gtaesa peto sí 
muy larga: llega á tener hasta tres ó cuatro bra- 
gas, es amarilla y colorada, verde y blanca por los 
lomos, y rayada con estas colores: no es ponzoño- 
sa; pero cuando la hacen mal ó cuando caza, re- 
vuélvese á lp que quiere matar, y mátalo apsetaiH- 
do: llámase esta culebra, ecactoatl, que quiere deeir 
culebra de viento, porque cuando vá. á alguna parte, 
si es tierra llana, yá levantada sobre la cola como 
volando, y si son matas ó zacatales, vá por encima 
de ellos lo mismo, y por dónde transita parece que 
echa de sí un aire delgado. 

Hay otra culebra qw se llama tzoalcoatU ni 
.es muy gruesa ni muy larga, no tiene cascabeles m 
dientes, es parda obscura: no tiene ponzoña ni ht>- 
ice mal á nadie; es bobilla, ándase por ahí sin ha- 
cer mal á persona. 

Párrafo seslo: de otras monstruosas culebras, m propie- 
dades es tr añas. 

Hay otra culebra que se llama cincoatl, es me- 
diana no tiene cascabeles ni muerde, es amarilla, co- 
ta) La hay por el sur de Acapnlco. Un infeliz doriía bajo do 
un árbol donde esta culebra estaba enredad!, 'echó sobre él sil la* 
lo, y en el momento comenzó- á gangrenarse y murió. La palabra 
pakmi en mejicano ea podrirte de donde toma d nombre, «ate 
apestoso y venenosísimo reptil. é u !> ' > > 



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21* % 

. lorada, y parda obscura: tiene la cabete ancha y la 
boca grande, no pare ? mas hace nido, pone huevos, 
y* de allí saca sus hijos; enróscase al cuerpo del 
que quiere matar, pica con la lengua y traga, no tie- 
ne ponzoña. Aquí se pone otra vez en la letra, Ib 
que aconteció al coiotl con la culebra porque dicen 
que era de éste género de culebras: véase la pág. 155* 

Hay otras culebrillas que son delgadas casi 
•eomo los cabellos de la cabeza, y cuando andan van 
enroscadas; pocas veces aparecen estas culebras. 

Hay también otras que 6e llaman mecacoail, son 
gruesas como el pulgar de la mano, pero la largu- 
ra de ellas no se sabe cuanta es, porque cuando 
alguno la vé, nunca acaba de ver el cabo de ella: 
criase en tierras calientes, en lugares riscosos y ja- 
rales, y en montañas muy espesas. 

Hay otra culebra que se llama tetznolcoatl, es 
de la manera del cincoatl en grosura y longitud: es 
verde pintada de pardo, es muy ponzoñosa, y arre- 
mete á la gente como volando: enróscase ai pes- 
icueáo y mata; aprieta tan recio, que no hay quien 
se pueda valer de ella, ya sea bestia, ya sea per*- 
ftona. 

Hay otra culebra que se llama Qiictzakoatk 
hay muchas de ellas en la tierra caliente de Tote* 
nacapan, es mediana, del tamaño de las culebras del 
ilgua: tyámase quetzolcoatl^ porque cria plumas de la 
misma manera de las plumas ricas que se llaman 
quctzalli, y en el pescuezo tiene unas plumas que se 
llaman tezinitzcm:, y son verdes claras y pequeñas, y 
en la cola y eslabones, tiene pluma como el' ave que 
W llama xiuhtotol^ que es azul, y el pecho colorado: 
raramente, aparece esta culebra^ ni se sabe lo jiup co- 
me. Cuando. ¿!>ar.ecft.e8 para'picajr.al q\^e , la. ye, j 
su ponzoña es mortal, á quien muerde luego, muer 
re súbitamente. Esta culebra vuela cuando quiere pi- 
car, y cuando esto hace, también ella muere, por- 



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119 
que echa fle un r golpe* toda au «ponxoflp, jrv con > ella 
la vida, (a) / ; 

Párrafo sétimo: de otras culebras monstruosas, en su 
ser y propiedades. } r ,' , 

Hay otra culebra yie se llama xicalcóatl t .quie- 
re decir, culebra de jicara, hay unas grandes y otras 
pequeñas, críanse en la agua; cuando son grandes 
tienen el lomo naturalmente coipo .nacida una jicara jnujf 

I untada de todas colores y de tod^s labores. Efcta cu* 
ebra cuando quiere cazar personas, .llégase á don- 
de pasan los pai^inante^ ' jr ¡^e^uéstr^, la jicara. sícfc 
bre el agua, qué anda nadando, /y ella escóndese de- 
bajo de esta que no parece, y los que pasan por 
allí como la ven, entrante á tpmarla v . y poco apo- 
co se va llegando acia ló l 'hondo, y él que va a to- 
mada t ase, trást ettey y llegando . & daade festá hon- 
do, comienza a turbarse el * agua \ y hace olas, y allí 
se ahoga el que iba á tomarla. Dicen, que jepta cu- 
lebra es negra, sola la barriga és de diversas 
colores. "•' •,-..... , ^ ..... .■. • . 

Hay olía culebra gtte' es mediana, y' tiene 
unas rayes de diveréaá colores, no es ponzoñosa. 
• Hay 'dti-a que es .' péqueftuetá y n^gHUa,^ tie- 
ne ponzoña, ni hace daño. ' > 

Dicen que hay unas culebras, que se hapen 
todas cómo tola pblía redonda^ \vik colas de dentro, 
y las cabezas de fuera, 1 andan* rodando, y llaman á 
este hartijón de culebras, ú alguno encuentra con ellas 
luego se desbaratan, y hechan á huir por diversas 
partes. 

Hay otra que se , llama culebra redonda y es 
como una pelota redonda, y negra como «/&', y ti©* 

(a) Mucho se há escrito acerca de ésta culebra» con cuya denomi- 
nación 6 metáfora se há querido conocer el apóstol Std. Tomás. (Véase 
» Disertación del P. Mier agregada al primer tomo de ésto obra.) 



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120 

ae caben, «y cria,, cono de- culebra en el medie de 
lo redondo. 

Hay en esta tierra aquellos gusaaos que llama- 
mos ciempiés, 6 cientopies ni mas ni menos como los de 
Castilla, pénense en la letra las facciones y condiciones 
de estos gusanos: ,fray muchos y muy buenos vo- 
cablos: pónéiise 'tjáihbien las facciones y' miembros 
corporales dé todas' las culebras, dicen que las cu- 
lebras son rollizas, delgadas: largas, y tienen la co- 
la y la cabeza ancha, pican, tragan, /dcl'ezuanse, cu- 
lebrean, rastrean por el suelo, y cazan cómo gato, 
Algunos tienen [cascabeles, ó eslabones, y otras no: 
algunas tienen éstíaiÜ3¿, o ?t fconchasi y otras son ü-¿ 
fias, algunos se toscah con lo qué quieren matar; son 
espantables, tienen ponzoña, y algunas escupen lá 
ponzoña contra lo que quieren matan \ t ' $ 

< JPárrafo oetmo: : de hs alacf cutes, y vtiras satandi^ [> 
..» ; / • % ' ja&como* arañas. . : * . r 

Hay alacranes en, esta tierra, son qomo los 
de España, y ponzoñosos: críanse especialmente, oa 
jas tierras caliente^ y aUí ^on mas pezonosos. Hay 
unos pardos,, ^^queciup^ y y^r^ep: para . aplacar 
l&s iporde4urasi ,ae esto¿ alacranes, usan Ghupar la 
picadura y fregarla con píbicú molido; pero mejores 
pon Jos ajos mojados, y puestos sobre la picadura. 
(&) Hay unas arañas ea esta ¿ierra ponzoñosas, soq 
fcegrss, y tienpn ¡colorada 1$ cola, (b) pic&a la pieadiv- 
p ^.gr^hjíatiga por tr$s ó cuatro^ dias, aunque «o 
iáata¿ coa su picadura; el aceite de estas arañas 

(a) JSn el día se .curan tomando ocho gotas de álcali fluido 
VoMil, » y a^íefddásé en Ut picadura un cabezal de' Ib mismo, — La 
«Mino pe usa paca tos picadura? de la* arañas. • ■ ' 

(b) Llamanlas en Oaxaca Chintatlahuaú, su picadura es mor* 
jtyja ctffasq con ajcali» j )os;Ifid¿8$ coxt tmfrkolillo de iguaPconfftíra- 
pion a ia araña, mitad negro, y mitad blanca que remuelen y bebe* 
en .a¿o}q* . 



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221 

es muy medicinal para mochas enfermedades, co- 
mo está en la letra: hallan por medicina para apla- 
car este dolor, el beber pulore fuerte, que llaman vitztli. 
i Otras arañas hay quo no son ponzoñosas ni 

hacen daño. Hay chinches en esta tierra como las dé 
Castilla, y llámanlas tescan. 

Hay unos cucarachuelos son pardillos, y tie- 
nen dos maneras de alas con que vuelan, son pon- 
zoñosos, donde pican: imprimen comezón é hinchazón, 
acuden de noche á la candela. 

Hay otros cucarachos que son de hechura 
de una hormiga, pero grandes como ratoncillos: . los 
que los ven toman mal agüero de su vista, y pien- 
san que les ha de acontecer algún desastre: péne- 
se en la letra el razonamiento que hace el que to- 
pa á alguna de estas sabandijas. 

Párrafo noveno: de diversas maneras ele hormigas. 

Hay muchas maneras de hormigas en esta tier- 
ra, las hay grandecillas, que muerden y son ponzoño- 
sai, no. matan; pero dan pena. 

' Hay otras que son mayorcillas que las ya di- 
chas, la ponzoña sube acia las ingles, y á los sobacos. 

Hay otras que son mas vermejas que las ya 
dichas, no hacen cuevas, ni viven juntas, sino an- 
dan solas, llámanlas solitarias. 

Hay otras que se crian en los árboles que muer- 
den y son ponzoñosas. 

Hay otras hormigas que se llaman cuithazcatl, 
de estas unas son pardas, blanquecinas, y otras ama- 
rulas obscuras, huelen mal, críanse en los mulada- 
res, y en las raízes de los magueyes; pican y es- 
cuesc su picadura, muchas de estas andan á vandas. 

Hay otras hormigas que se crian en tierras 
frías: son pequeñuelas, negras, muerden, y sus huesos 
son blancos, en algunas partes las comen, y por 
eso las llaman azcamoliu 
Tóm. III. 29 



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£22 

Hay otras hormigas que son casi semejante* 
á las de arriba dichas, críanse en los lugares hú- 
medos, y donde hay cosas de comer» 

Hay una culebra que se llama tzieatlytian, por 
que dicen que es madre de las hormigas; es grue- 
sa y críase en los hormigueros, en lo profundo de 
ellos, es pintada de todas colores, es espantable. 

Hay otras hormigas que se crian en las tier- 
ras calientes, y destruyen los árboles y cuanto hay, 
andan en escuadrones como gente de guerra, son 
grandes detruidoras. (a) 

Hay otras de estas que llaman nequazcatl, quie- 
re decir hormigas de miel: críanse debajo de tierra; 
y traen en la cola una vegiguita redonda llena de 
miel, es trasparente esta como una cuenta de ám- 
bar, es muy buena, esta miel, y eómenla como la 
de abejas. 

Párrafo décimo: de otras sabandijas de la tierra. 

Hay en esta tierra unos gusanos que en Cas- 
tilla la vieja se llaman corrcdejas, que se crian» en la* 
viña?, son muy ponzoñosos, acá matan cuando muer- 
den, Uámanlas tlalxiquipiUi. 

Hay unos cucarachuelos, que se crian deba- 
jo d$ la tierra, tienen pies y manos, algunos de ellos 
son colorados, blanquecinos y blancos, críanse en lu- 
gares húmedos, no tienen ponzoña ni hacen mal. 

Hay unos animalejos que andan por los caminos, 
son como lagartijas, un poco mas anchuelos, y tie- 
nen espinas por el cuerpo, y una grande en tacó- 
la, son , pardillos: en el juntarse el macho con la 
hembra, son como personas. Cuando pare la hem- 
bra revienta y muere, y salen sus hijos por la ro- 
tura de la barriga, y luego van y buscan una yer- 
bezuela que nace por los caminos que se llama infr- 
iaba, y llamase así, porque quebrándola mana leche 
(O LUUnanla los naturalistas HormigQriMMo Formica-mlcs. 



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{ 



223 
de ella, y con esta se mantienen, y se crian los hi- 
os de este animalejo, y después que son grandeci- 
los comen moscas. 

Hay unos gusanos en esta tierra que también 
Jos hay en España, Uámanse coiaiaoal, en lengua es^ 
pañola no sé como se llaman. Algunos de ellos son 
amarillos obscuros, otros colorados, otros blanqueci- 
nos, y otros pardos obscuros; son larguillos como 
medio dedo, y gruesos como una pluma de gallina 
de Castilla, pero por 16 mas grueso. Tienen muchos 
pies, en topando con ellos luego se enroscan y es- 
tanse quedos, no muerden ni hacen daño; pero si 
alguno los come ó bebe dizque matan: usan de elloá 
por medicina contra dolor de muelas ó dientes, pénen- 
los majados sobré la mejilla, y se quita el dolor. 

Hay otros gusanos en esta tierra que se lla- 
man tlalomitl, qué quiere decir hueso de la tierra; lla- 
madlos así, porque son blanquitós, duros, y relucen, 
don pequeñuelos y andan siempre debajo de la tier- 
ra, nunca se enroscan siempre están derechos, no 
son ponzoñosos ni hacen mal; los que no arman pa- 
ra el acto natural, comentos 6 bébenlos crudos, diz- 
que para esto. Hay unos escarabajuelos que son blan- 
quecinos, ni hacen bien ni mal. 

Hay también escarabajos como los de Cas-: 
tilla, que nacen pelotillas del estiércol, y llévanlas ro-' 
dando, llevan una 6 dos: ni hacen bien ñi mal. 
K Hay también escarabajos como los de Espa- 

ña, son negros como aquellos y hieden, no tienen 
6tro mal ni otro bien. 

Hay también en esta tierra martinetes como 
los de España, Uámanlos pies de cabellos, porque 
tienen los: pies largos y delgados, el cuerpo peque- 
ño y redondo; huelen mal estas arañuelas. 



\ 



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224 
Párrafo undécimo: de las abejas que hacen mitl, que ha# 
muchas diferencias de ellas y de las mariposas. 

Hay unos abejones en esta tierra que hacen 
miel, y hacen cuevas en la tierra donde la fabrican: 
es muy buena esta dicha miel; pican como abejas f 
lastiman, é hínchase la picadura, (a) 

Hay otra manera de abejas que son meno- 
res que las ya dichas, también hacen cuevas para 
fabricar su miel, y la hacen muy amarilla, es bue- 
na de comen 

Hay otras abejas que hacen miel en los árbo* 
les; hacen una caja á manera de alquitara, y dentrp 
hacen sus panales, é hínchenlos de miel; no engen- 
dran como los otros animales, sino dentro de los pa«* 
nales crian sus hijos como gusanillos blancos, hapah 
como las abejas de Castilla, y hacen buena miel. 

Hay muchas maneras de mariposas en esta tier- 
ra, y son de diversas colores, y muchas mas que en 
España» Hay una manera de éstas que son muy pin- 
tadas de diversas colores, que llaman xiculpavalotk hay 
otras negras y rociadas con unas pintas blancas que 
llaman tUhapalotl: hay otras que son leonadas y relu- 
ce su color: otras hay que son blanquecinas, entre 
amarillo y blanco: hay otras que son muy pintadas: 
otras que son azules claras: otras muy bien pintadas 
á las mil maravillas; y finalmente hay otras maripo- 
sas que son coloradas y pintadas, y muy hermosas» (b) 

Párrafo duodécimo: de muchas diferencias de langostas^ 
y de oíros animalejos semejantes y de ¡os brugos. (c) 

Hay muchas maneras de langostas en esta tier- 
ra y son como las de España, á unas de ellas Ua- 

Xicotes. 

Las he visto de esfraordinaria belleza es la sierra de Ma 
nteopan en el estado de Puebla» 
(c) Entiéndase Pulgón. 



a 



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v'225 
man acochapu U que quiere decir, langostas como sae- 
ta. Dícense así, porque van recias cuando vuelan y 
rugen como una de éstas, suélenlas comen hay otras 
qqe son medianas y aloradas,, andan en el tiempo 
de coger los maizales, y son de comer* Hay otras que 
son langostas de verano, , aon . grandes . y gruesas, no 
vuelan sino andan por tierra, comen macho los fri- 
sóles; unas de ellas son prietas, otras pardillas, otras 
verdes, y suélenlas comer. Hay otras que Uaroaq tan* 
gostas ciegas: de éstas hay fc muchas y son pequo* 
fias, andan por los caminos y no se apartaa aunque 
las pisen, son de comen Hay otras que son pintadas 
á manera de codorniz, también son de comer. Hay 
otras que cantan siempre diciendo: cAt, chi, cAs, y an- 
dan siempre entre el heno, también son de comer. ; 

A los brugos que se crian en los cerezos dea 
los otíros árboles, llaman capolocuiU; -estos hacen ca- 
pullos en los árboles, comen toda la verdura de ellos, 
y vuélvense mariposas, no son de comer. 

Hay otros brugos que también se crian en loa 
árboles, unos son negros, otros rojos y. muybellosoflk 
Jos pelos aue tienen pican, y las picaduras duelen 
como las de alacrán, también se vuelreat mariposas. 

Hay otros brugos que se crían entre loa maí» 
gueyes, son grandes y beuosos* 

Párrafo decimotercio: de diverso* maneras de gusanos.* 

: Hay unos gusanos que los llaman medidores* 
pues cuando van andando parece que van midien* 
do como á palmos, y por eso los llaman tetatama- 
éhluhqui: ni hacen bien^ ni nal 

Hay otros gusqnos que se llaman meacutii, quie* 
re decir gusanos de mjigyéy^son , muy blancos, j 
críanse en ellos, ahugeraníos y métense dentro, van 
comiendp y echando, la fresa .por el ahugerülo por 
donde entraron, son muy buenos de comer. < 



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226 

Hay otros que Be crian á las raízes dé los 
magueyes, que son muy cobrarlos, ni son buenos, ni 
son malos. 

Hay otros que también se hacen en las rai- 
ces de los magueyes, son blancos, ni tienen bien ni 
mal Otros gusanos hay que son blancos, críañse en 
el estiércol, ni son buenos ni malos. 

Hay otros gusanos que se crian dentro del 
cuerpo, el que los tiene parecesele en la cara, por- 
que la tienen macilenta, amarilla y manchada. 

Las lombrices que se crian dentro del cuerpo 
y salen por la cámara, llámanlas tzoncoatl. l 

Hay otros gusanos que se crian en la chiañ 
verde, son gruesos entre blancos y verdes, hácensé 
tan largos como un palmo, tienen cuernos en lá 
cabeza, ni son buenos ni malos, sino parece que es- 
pantan cuando los ven. 

Hay unos gusanos, que se crian debajo de lá 
tierra, son del largo y grosor de un dedo. Cuando 
no llueve, roen las raízes del maíz y sécase: tienen 
pies, y no andan con ellos, si no echados de espal- 
das; y de aquí toman un adagio que los que hacen 
Jas cosas* al revez los llaman nextccuiU, que así sé 
llaman ellos. 

Hay otros gusanos, que les llaman del maífc, 
críanse dentro de las mazorcas cuando están ver- 
des, Gómenlas y destruyanlas: son de comer. 

Etay otros gusanos que les llaman del estiér- 
col son medianos y pardillos, ni hacen bien ni mal. 
Hay otros que se crian en los árboles de las tunas 

Ír en las mismas dañan; Hay otros que se crian en 
os brazos 6 miembro* ée los conejos y ratones, J 
estos los matan, y están metidos dentro de la car- 
ne, mirando acia faera, (a) ' : 

(O Esto» los aplican tas intioB para curar la optalmia 6 en- 
fermedad <fo ojo*. * * a 



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227 

Hay unos * ésc&rabajuelos, que se llaman temolt, 
son leonaaos, debajo de las conchas tienen alas y 
vuelan, andan en el tiempo del verano, y en el tiem- 
po de las aguas comen las flores* 

Hay otros esearabajuelos como los ya dichos, 
y andan en el estiércol. 

Hay otros como los ya dichos, que se man- 
tienen en las flores de las calabazas. 

Hay otros que se llaman quauhtemoli, dicense 
asi porque se crian dentro de los maderos, y son 
vermejos v grandecillos: ni hacen bien ni mal. 

A los gusanos que se crian dentro de los ma- 
deros llaman quauhocuili: son muy blancos, y siempre 
están dentro del madero, allí se crían, allí comen y 
se mueren: tienen el piquito muy recio, embarrenari 
el madero, y andan por de dentro de él, y estos son 
los que llaman carcoma. 

Párrafo decimocuarto: de ¡as luciérnagas que hay . 
muchas diversas de ellas: de las moscas, moscardones, y 

mosquitos. 

Hay muchas maneras de luciérnagas (a) en es- 
la tierra, y á todas las llaman ienitl. Unas {son co- 
mo langostas un poco mas larguillas, y andan en el 
tiempo de las aguas, vuelan de noche muchas de ellas, 

(a) Entre estos obtiene el primer lugar el cucuUo> que abun- 
da en Veracruz, y llanuras de tierra caliente: los mas particulares 
son los de Omeaíca cerca de Tilla de Cerdo va: semejan á la cu- 
caracha, en la barriga y resto del cuerpo: abundan de un humor 
fosfórico, su luz es tan brillante y hermosa, como dulce y agra- 
dable. Las señoras los atan & las peinetas unos contra otros atra- 
Tesandolos con un hilo por una especie de argollita que tienen en 
la cintura: colccanlos como laureles en la cabeza: las bailarínas sue-' 
lentas poner en Jos zapatos, y en México los han pagado á vein- 
te reales para lucirlos en el. coliaeofe métenle* en xaulitas chicas 
en Veracruz, y lo* alimentan con azúcar, y los bañan: duran dea- 
de marzo hasta junio: son cosa prodigiosa que no pueden verse con 
indiferencia : son los brillantes con que se engalana la linda natu- 
raleza á faonrá de su magnifico autor 



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228 

y tienen luz:, así como una candela en la cola, y 
algunas veces alumbran mas que candela como hacha 
de tea, cuando es la noqhe, ipuy obscura. Algunas ve* 
ees van volando quichas en rencle, y algunos bo- 
bos piensan, que son aquellos hechiceros, qué andan 
cíe noche, y echan lumbre por la cabeza ó boca* 

Otras luciérnagas hay, que son como mari- 
posas y tienen en la cola luz. Hay unos gusanos qué 
también tienen luz en la cola, y relucen da noche. 
Hay otras también lo mismo, y hay unas que tie* 
nen alas, y á .trechos cubren la lumbre, y á trecfaoi 
la descubren.. Todas estas andan de noche, y relum- 
bran volando, escepto los gusanos que no vuelan. 

Hay un escarabajuelo que se llama maiatl, ea 
muy hermoso, relucenle las conchas- como esmeralda, 
ningún daño hace.» (a) Hay abispas en esta tienra co* 
mo las de Castilla. 

Hay un moscardón que se llama tecmüotL, pien- 
so que es tábano, pican mucho á las bestias, y chu- 
pantes la sangre. Hay moscas de belesa que se lla- 
man rrúceazayulin, como las 'de Castilla. 

, , Hay unas cosquillas que andan en el tiempo 
de . las aguas que son verdes obscuras, y relucen y 
rugen cuando vuelan; no hacen mal. 

Hay otro moscardón que se llaman tzotunh 
tzalton, es negro, anda por los caminos, y eptierra 
los gusanos; llamase así porque tiene muy poca car*> 
ne, y dicese tetotoca, porque entierra los gusano» 
que halla por los caminos, pica y lastima. 

Hay unos mosquitos que se llaman chilton, son 
pequenitos, acuden á los ojos, y sus picaduras escue-r 
sen como chile, y si entran en los ojos, dan mucha pena* 

Hay unas moscas que andan en los mulada* 
res, donde hay estiércol ó suciedad, Uátnanse cmüa- 
caioli, quiere decir mosca de suciedad. Y también 

(a) Btjo las alas y anillos de la parte inferior, abundan ea 
ladillas; por lo que no se pueden tomar. 



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229 
las moscas comunes que acuden á lo que comemos 
y bebemos, y á la miel, se llaman cuitlacniolü. 

Hay otras mosquillas pequeñas que en todas 
partes andan, no dan mucha pena; pero en tierra 
caliente si dan mucha, y pican. 

Hay otras verdecilías, que no son penosas: 
hay mosquitos zancudos que se llaman moiotl, son 
pardillos, y también son como los de Castilla, y pi- 
can como los de allá. , 

Hay otras muy menudas, que andan en las 
tierras calientes, y son muy penosas. 

CAPITULO VI. 

De los árboles, y sus propiedades. 

Párrrafo piimero: de las calidades de ¡as montañas. 

Las condiciones de las montañas son estas: 
que tienen mucho heno muy verde, son airosas, ven* 
tosas, húmedas, y en ellas yela* Son lugares tristes, 
solitarios y llorosos: muy cavernosos, riscos, pedre- 
gosos, lodosos, tierra dulce y amarilla, lugares de 
Srandes cuestas y lomas riscosas, llenas de heno y 
e árboles muy espesos y también ralos. Hay llanu- 
ras en las montañas, y muchos maderos y árboles 
secos; hay lugares sombríos y piedras redondas: hay 
también en ellas tierras razas y llanas, donde no hay 
yerbas ni heno: hay lugares peñascosos y cóncavos 
como valles. Son también las montañas lugares es- 
pantosos y temerosos, donde moran bestias fieras, y 
no hay recreación para los hombres, sino piedras se- 
cas, riscos y cuevas, donde moran los tigres, osos, 
y gatos cerbales, y donde nacen magueyes silvestres 
y muy espinosos, matas de zarzas, espinos, tunas sil- 
vestres y pinos muy recios. Son lugares de donde cor- 
tan leña y madera, donde arrastran vigas para edi- 
Tóm. III. 30 



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230 

ficar, y en los qué los vientos hacen grandes ruidos y 
remolinos: son lugares de grandes fríos y heladas, y 
donde no se hace ninguna cosa comestible: lugares 
de hambre y frió; y finalmente, son lugares donde 
se para yerto el cuerpo, y donde las bestias comen á 
los hombres, y éstos matan á traición. 

Párrafo segundo: de los árboles mayores. 

Hay en esta tierra cipreses silvestres, están 
las montañas llenas de ellos; no son copados como 
los de España, tienen las ramas ralas, son muy de- 
rechos y altos, tienen la madera muy olorosa, crian 
manzanillas como aquellos: la madera de estos es 
preciosa para toda manera de edificios, y para ha- 
cer cajas, cofres, y escritorios, lábrase muy bien. 

Hay otros árboles en esta tierra que se lla- 
man oiametL, no hay en España árboles de esta ma- 
nera, que yo sepa: de estos se coge un licor muy 
precioso y medicinal que se llama abeio, no le usa- 
ban los Indios ni le conocían, ahora en estos tiem- 
pos se há hallado. Estos árboles son muy grandes y 
mitos, están las montañas llenas de ellos. 

Hay otros árboles que son como especie de 
pinos: son silvestres, largos y gruesos, tienen la ma- 
dera liviana y es muy estimada: usaban mucha de 
esta en el servicio de los Cues y de los dioses. Hay 
pinos en esta tierra como los de España: hácense 
en ellos pinos y piñones, y sacanse las teas, la pez, 

Íla resina: son muy poblados de hojas ó de cabellos, 
acen un crugido con el aire como los de España. 
Hay fresnos en esta tierra: también hay unos 
árboles muy grandes, y dícense cedros, tienen la ho- 
ja muy menuda, y dá agallas como las de los cipreses, 
aunque mas pequeñas: esta madera es muy olorosa; 
son muy altos, hacen gran rueda, y siempre están 
verdes. Hay otros árboles que son lisos y muy al- 



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231 

tos, y hacen gran rueda y sombra, tienen siempre 
hoja, y ésta es anchuela; de ellos se coge el maná, 
que es medicinal, dulce y blanco. Hay también en 
esta tierra robles, que se llaman avaquavitl; hay tam- 
bién carrascas y matas, que las llaman avatetzmolli. 

Párrafo tercero: de ¡os árboles silvestres medianos. 

Hay en esta tierra también madroños y ma- 
droñeras: hay unos robles cuya corteza es gruesa, 
como uno ó dos dedos, usan de ella para teñir, y 
para curtir los cueros: hay otros robles ó carrascas 
muy rectos de que hacen coas, nacen en las peñas 
y en los riscos: á la leña ó maderos que respenda, 
en el fuego Uámanlos necalizquavitl, de cualquier gé- 
nero que sea. 

Hay un árbol silvestre bajuelo que se llama 
teocutly la cual raíz cuando se quema huele como in- 
cienso, solían usar de él solos los señores ó princi- 
pales, á los demás no les era lícito usar de él, ni 
quemarlo en su casa. 

Hay un árbol silvestre ó mata que se llama 
coatli, de que hacen belortos para hacer espuertas 
que llaman básales, es muy correoso, y si le echan 
en agua, ésta se pone azul, y es medicinal para la 
orina. Hay un árbol silvestre que se llama matopo- 
can, tiene la corteza delgada, hace copa, es bajue- 
lo, tiene las hojas anchas de dos colores, de la una 
parte son muy verdes, y de la otra blancas, vellosas, 
y huelen mal, es medicinal este árbol; la raíz de él 
cocida con agua, es buena para purificar la orina, 

Íara hacer buena digestión, y para templar el calor, 
íay salces [sauces] en esta tierra de dos maneras, los 
unos que son muy bastos, y los otros no tanto. Hay 
también otros salces que son mas apreciados que los 
dichos, tienen la hoja menuda y muy verde, las ra- 
mas derechas,, y la madera recia y correosa. 



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232 

Hay unos árboles que se llaman iczotl, son 
gruesos, la corteza negra ó veriheja como la dé pal- 
ma, y tiene las hojas casi como ésta: es árbol bo- 
fo y tierno el meollo, tiene flores muy blancas casi 
como las de la palma, pero no llevan ningún fru- 
to: usábanlos poner delante de los Cues. 

Hay unos magueyes pequeños y silvestres, tie- 
nen puntas y hojas como los demás, y espinas co- 
mo oe zarzas de Castilla. Hay en esta tierra pal- 
mas naturales que son como las de España, son al- 
tas y gruesas como aquellas, llevan flores y fruta, y 
esta es dulce y de comer, es como dátiles, hacen- 
se acia Panuco. 

Hay unos árboles silvestres que se llaman tla- 
cuiloltlquavitl, que quiere decir, tiene madera pinta- 
da, porque ellos son vermejos, y tienen las vetas ne- 
gras que parecen pinturas sobre el vérmejo; es ár- 
bol muy apreciable, porque de él se hacen teponaz- 
tles, tamboriles y vinuelas: suenan mucho estos ins- 
trumentos cuando son de ésta madera, y por ser muy 
pintada y de buen parecer, es muy apreciable. 

Hay unos árboles silvestres, que son altos, 
delgados y derechos, hacen de ellos cebratanas, por- 
que se pueden ahugerar fácilmente. Hay un árbol 
silvestre no muy altó, tiene las hojas coloradas, y 
lo mismo la madera. 

Hay otros árboles silvestres que se llaman ehi- 
chtquavitL, ó chichipatli, que quiere decir, medicina amar- 
ga; la corteza de éste árbol molida, es medicinal, 
hace buena digestión, y limpia los intestinos, es bue- 
na para la orina, bébense tos polvos molidos con 
agua: el meollo de éste árbol es muy recio, sacan 
de él los tarugos para las saetas en lugar de cas- 
quillos. 

Hay en esta tierra unos árboles que se lla- 
man amaquavitl, tienen lisa la corteza, y las hojas muy 
verdes, son del tamaño de durazno, y cuando ya es 



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< 233 

viejo córtanle, y torna á echar de nuevo. 

Hay una manera de árboles silvestres que tie- 
nen la madera muy liviana y recia, hacen de esta 
madera jicaras y vasos. 

Hay otros árboles, de los cuales mana aque- 
lla resina blanca que se llama copal¡ que es el in- 
cienso que ofrecen á sus dioses: mucho de ello se 
vende ahora en los tianguiz, porque es muy bueno 
para muchas cosas, y es medicinal: hácese en las 

Írovincias de Tepecuacuilco, de Yovala, y de Covixco. 
íay otra manera de árboles que llaman aeotzoqwh 
vitlj son altos, gruesos, y tienen las hojas como alisos: 
mana de ellos una resina, de ella hacen las cañas 
de humo que chupan. Hay otros árboles que se lla- 
man olquavitL, son grandes, altos y hacen gran copa: 
de estos árboles mana aquella resina negra que so 
llama ullt; esta resina que se llama ulU, es muy me- 
dicinal, casi para todas las enfermedades es prove- 
chosa, es medicina para los ojos, para apostemas y 
pudrimientos, y también se bebe con cacao: ea pro- 
vechosa para el estómago, para los intestino?, p*ra 
los pudrimientos interiores, para la cámara cuando 
se cierra. Esta resina hácese muy correosa, hacen de 
ella las pelotas para jugar, y saltan mas que pelotas 
de viento. 

Hay otros árboles que son colorados, y tifien 
con la madera de ellos el tochomitl, son del tamaño 
de duraznos: estos árboles tienen la hoja como los 
madroños: este nombre quavitl, se toma por árbol ver- 
de, ó que es pequeñuelo, que crece y se rieg*, ó 
por árbol que ya está grande, ó que es ya viejo; l*s 
propiedades de los árboles, en nacer y crecer, eft* 
tan muy á la larga en la letra. 



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234 
Párrafo cuarto: de ¡as partes de cada árbol, como 
ratees y ramas. 

Las partes que tiene un árbol son las si- 
guientes: raízes gruesas, delgadas y redondas, ó ro- 
llizas: estas raízes mátense debajo de la tierra, pro- 
fundízame acia lo hondo, hácense á la tierra, por 
ellas recibe aumento el árbol La cepa de este es 
gruesa y redonda, tiene cortezas ásperas, de esta ce- 
pa salen las raízes á todas partes: esta de donde na- 
cen ellas e3 recia y fornida, está muy bien apreta- 
da con la tierra, las raízes son sus ataduras, esta 
cepa sustenta á todo el árbol, teniéndole sobre sí. 

Las demás partes, como son el tronco, hor- 
cadas, nudos, pimpollos, ramas, la sima, ó copa del 
árbol, los grumos, los tallos, el meollo, son todas: las 
demás claras y manifiestas, están en la letra á la lar- 
ga escritas. 

Párrafo quinto: de los árboles secos que están en pie, 6 
caídos en tierra, y de los maderos labrados para edificar. 

Los árboles secos que están levantados ó caí- 
dos, Uámanse quavitU puédense labrar: hay algunos se- 
cos con que tiñen: hay otros árboles secos que 
tos hienden para quemar, de los cuales hacen vigas 
y planchas, también de ellos toman leña para que- 
mar. Hay un árbol de que se hacen tablas, cuya 
madera arde muy bien, llámase tkUapantli, ahora sea 
verde 6 seco, las tablas se llaman uapaUi, unas de 
ellas son delgadas, otras gruesas; unas llanas, otras 
cóncavas. 

Los tablones son gruesos y anchos, unos lar- 
gos y otros cortos. Hay pandillas de que hacen haros 
de cedazos, son muy delgadas y corriosas, hacen de 
ellas haros. Hay viguetas de todas maneras, gruesa?, 
delgadas frc, maderos rollizos, planchas ó carreras 



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235 
de madero, estas son gruesas, largas y recias, y fi- 
nalmente se hacen todas aquellas cosas, que de 
madera se pueden hacer, como parece en la letra* 

Párrafo sesto: de las cosas accidentales á los árbo- 
les, y de dios. 

El árbol plántase, y siémbrase, y trasplántase: 
hay unos árboles que se llaman tzapotl, es liso, tie- 
ne la corteza verde, las hojas redondas, la madera 
blanca, blanda y liviana: hacen de ella sillas de ca- 
deras: la fruta de estos es como manzanas grandes, 
por fuera son verdes ó amarillos, y por dentro blan- 
dos y blancos: son muy dulces, tienen tres ó cuatro 
huesos blancos, y si se comen muchos dan cámaras. Hay 
otros zapotes que se llaman cochizlczapotl, porque pro- 
vocan á dormir, son como los de arriba, sino que 
son menores: hay otros como los de arriba, pero son 
muy grandes. Hay otros árboles que se llaman aiza- 
potí> son lisos, el fruto de estos se llama atzaputl, y 
son amarillos de dentro y fuera, son muy dulces tie- 
sos, á manera de yema de huevo cocida, tienen hue- 
sos de color castaño obscuro. 

Hay otros árboles que se llaman xicotzaputl> 
llámanlos los españoles peruétanos, son muy dulces, 

6 muy buenos de comer, hácense en tierra caliente, 
ay otros árboles que se llaman totolcuitlatzaputl: há- 
cense en tierra caliente, la fruta de estos se llama 
de la misma manera, son grandes, por fuera son ver- 
des, y por dentro negros, son muy dulces, y muy bue- 
nos de comer. Hay otros árboles que se llaman te- 
contzaputU son de la hechura y grandor del corazón 
de carnero, tienen la corteza áspera y tiesa, son co- 
lorados por dentro, son muy dulces, y muy buenos 
de comer, y los huesos negros muy lindos, y relu- 
cientes. Hay otros árboles que se llaman etzaputl, y 
la fruta eciotzajmiL, son las anonas, que tienen mu- 



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236 
¿has pepitas negras como frisóles: también estos w 
llaman quazhtzaputl 

Hay otros árboles que se llaman aoacatí, tie- 
nen las hojas verdes obscuras, el fruto de ellos se lla- 
ma aoacatL, y son negros por defuera, verdes y blan- 
cos por de dentro, 6on de la hechura de corazón, 
tienen un hueso dentro de la misma hechura: hay otros 
acocotes, que se llaman tlacocátaoacaiL, son grandes, co- 
mo los de arriba, las mugeres que crian no los osan 
comer, porque causan cámaras á los niños que ma- 
man. Hay otros aoacates que se llaman quilaoacatl, 
la fruta de estos se llama de la misma manera, son 
verdes por fuera, y también muy buenos de comer y 
preciosos. 

Párrafo s¿timo: de las frutas menuda*, como o- 
ruelas, &rc. 

Los árboles en que se producen ciruelas, ó 

guayabas y manzanillas, se llaman xocoquavith los ar- 
óles en que se crian las manzanillas de la tierra, 
son árboles medianos y acopados: tienen recia ma- 
dera, el fruto de ellos se llama como el árbol te- 
xocotl, (a) son amarillas, y coloradas por fuera, y 
K>r dentro blancas, y I03 huecillos de dentro son muy 
>uenas de comer. A los árboles en que se hacen 
as ciruelas llaman macaxocotl, hácense en tierras ca- 
ientés: el fruto de estos árboles unas son coloradas 
y otras amarillas, unas gruesas, y otras menudas. 
Atoiaxocotl, son ciruelas gruesas, dulces, sabrosas y 
buenas de comer, crudas y cocidas: hácese de ellas 
pulcre para beber, y emborracha mas que la miel: 
todas las ciruelas tienen huesos grandes dentro. 

Los árboles en que se hacen las guayabas se 
Háman xalcocotl, son estos árboles pequeños, y tienen 

(a) Con este se hacen loa enjertos de peras y manzanas, puea es 
noy propio para elfo. 



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237 
las ojas y las ramas ralas, él fruto de éstos se lla- 
ma xalxocotl, son por fuera amarillas, ó verdinegras, 
y por dentro unas blancas, y otras coloradas: tieneh 
muchos granitos por dentro, son muy buenas de co- 
mer, y estancan las cámaras. A el árbol donde se ha- 
ce el cacao llaman cacaoaauavitl, tiene las ojas anchas, 
es acopado y mediano: el fruto que hace es como 
mazorcas de maíz, ó poco mayores: tienen de den- 
tro los granos de cacao, por fuera es morado, y por 
la parte interior encarnado ó vermejo: cuando es nue- 
vo, si se bebe mucho emborraca, y si se bebe tem- 
pladamente refrigera y refresca. 

Hay unos árboles que se llaman teunacaztli, las 
flores de éste árbol son muy aromáticas y preciosas, 
tienen fuerte olor, y son muy amarillas: úsanse mu- 
cho para oler y para beber molidas con cacao, y 
si se bebe destempladamente emborracha. 

Hay unos árboles que se llaman vaxi, son me- 
dianos y Usos, y lo mismo las hojas, casi son como 
las de los árboles del Perú: crian una fruta como 
algarrobas, es de comer, y véndese en el tianguiz. 

Hay unos árboles que se llaman mizguiíL, tienen 
la corteza baza, ó morena, y lo interior de ella es muy 
blanco y correoso, es medicinal, bébese, y hácese 
pulcre con ella. Este árbol tiene la madera muy re- 
cia, las hojas como el avevetl, y éstas y sus grumos 
son medicinales pora los ojos, echando el zumo en 
ellos. El fruto son unas vainillas redondas que tie- 
nen dentro unos granos, y estas vainas son dulces 
}r buenas de comer, y si se toman muchas hinchan 
a barriga: para comerlas máscanlas y no las tragan, 
sino solamente chupan el zumo. 

Hay morales en esta tierra, Uámanlos amaca- 
jwiff, es liso y acopado, tienen muchas ramas y ho- 
jas, y estas son verdes, y algo verdosas por el re- 
véz: tienen moras como las de Castilla, pero pequé- 
ñuelas. 
Tóm. III 31 



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238 

Hay unos árboles en esta tierra que llaman 
eapuli y los españoles los llaman cerezos, porque son 
algo semejantes á los de España, en la hoja y en 
el fruto; la fruta se llama eapuli, que quiere decir 
cerezas, de esta tierra: las hojas y grumos de éste 
árbol son medicinales para los ojos, echado el zu- 
mo en ellos. Son dañosas estas cerezas cuando se 
comen muchas, porque causan cámaras, los meollos 
de los cuescos cómenlos tostados. Otros de estos ce- 
rezos se llaman elocapvli, porque son mayores, y lo 
mismo el fruto: son muy sabrosas de comer estas 
cerezas. Hay otros cerezos que se llaman tlaolcapu- 
li porque son menores, y también tienen el fruto me- 
nudo. 

Otros cerezos se llaman xitomacapuü, hacen-» 
se cerezas gruesas, el meollo de ellas es pequeño» 
tiene mucho zumo, y el hollejo gruezesuelo. Hay unos 
árboles que se llaman quauheamotli; las raíces de es- 
tos cuécense y hácense como batatas, y son de buen 
comer. 

Párrafo octavo: de las diversidades de Tunas. 

Hay unos árboles en esta tierra que llaman 
nopaUi^ que quiere decir tunal ó árbol que llera tu- 
nas: es monstruoso este árbol, el tronco se compo- 
ne délas hojas, y las ramas se hacen de éstas. Las 
' hojas son anchas y gruesas, tienen mucho zumo y 
son vizcosas, tienen espinas las mismas hojas: la fru- 
ta que en estos árboles se hace se llama tuna, son 
de buen comer, es fruta apreciada, y las buenas de 
ellas son como camuesas: las hojas de éste árbol 
comenlas crudas y cocidas. En unos árboles de es- 
tos se dan tunas que son amarillas por dentro: otros 
las dan, que por dentro son coloradas ó rosadas, y 
estas son de muy buen comer. Otros árboles de es- 
tos hay, que tienen en las hojas vetas coloradas, y 



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23$ 
las tunas que se hacen de éstas, eon coloradas por 
fuera, y por dentro moradas, son grandes y tienen 
grueso el hollejo. 

Hay otros árboles que las frutas que en ellos* 
se dan, son coloradas por fuera, y por dentro son 
gruesas y largas. Hay otros de estos que tienen las 
hojas redondas, pardillas y verdes, son medianas, no 
ahijan, son bajuelos, la fruta de estos es redonda co- 
mo tzapoles. Hay otros árboles de estos, cuyas tu- 
nas son moradas obscuras, y redondas como tzapo* 
ter. hay otros cuyas tunas son blancas, que tienen 
el hollejo grueso y acedo; pero el meollo es dul- 
ce. Hay otros árboles de estos que son muy espi- 
nosos, pues tienen las espinas agudas y largas; latf 
tonas de estos son agrias y blancas, tienen los ho- 
llejos acedos y gruesos que hacen dentera, (a} cómense. 
crudas, y también cocidas, el meollo tiéneníe peque- 
ño y dulce. 

Hay otros árboles de estos silvestres, que se 
Haman tenopaüi, y se crían en los riscos, en las pe- 
ñas y cabanas; el fruto que en ellos se hace, se lla- 
ma eacanochtli, tienen los hollejos agrios, son peque- 
ñas estas tunillas, cómense cocidas y crudas. Hay 
otros árboles de estos silvestres, cuyo fruto llaman 
azcanochtli, son de muchas colores, unas blancas, otras 
coloradas, y otras moradas, son muy dulces, y re- 
dondillas, tienen los granillos menudos. 

Hay otros árboles de estos, cuyas tunas tie- 
nen los hollejos muy gruesos: el nombre propio de 
tona es nochiti. (b) 

(a) Dentera* es decir que producen una sensación áspera y des- 
agradable por el accido fuerte de que abunda* esto se verifica prin- 
cipalmente en la tuna llamada xoconoctli, cuya conserva es escelente# 

(b) En el estado de S. Luis Potosí abundan mucho las tunas, 
y tanto que en agosto se salen multitud de gentes á los cam- 
pos, i alimentarse con ellas. También se presentan grupos de bar* 



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2*0 

Párrafo noveno: de tas raizes comestibles» 

Las raices del árbol que se llama quauheamo- 
/£, son comestibles como está dicho. Hay otras raí- 
ces buenas de comer, que se hacen como nabos de* 
bajo de la tierra, á las cuales llaman camotlk estas 
son batatas de esta tierra, cómense cocidas, crudas 
y asadas. 

Hay unas raíces que se comen crudas, á las 
cuales llaman xícama, son blancas, dulces, y matan 
mucho la sed. También hay otras de éstas que 
se llaman cimatl, cómense cocidas pues si se toman 
crudas hacen daño, son de suyo blancas, y cuanda 
se cuecen hácense amarillas. Hay otras que se co- 
men crudas y cocidas, que llaman tocimatl, son redon- 
dillas y blancas, y después de cocidas son amarillas. 
'Hay otra raíz que es casi como xícama, llámase ca- 
eapxon: otras hay que también se comen, se llaman 
cacomitl, tómanse cocidas, tienen cascaras y hojas ca- 
si como de cebollas, el meollo es blanco y comes- 
tible, tienen sabor de castañas: también el de las raí- 
ces de las espadañas suele comerse cocido y crudo. 
Hay otras raíces que llaman atzatzamolli que también 
las comen: hácense en el agua dulce, y son como fru- 
to de unas yerbas que se crtan en la agua; tienen 
las hojas anchas como platos que hacen unas rosas 
blancas. Hay otra raíz que se llama ccUalcztli, es re- 
donda y pequeña como grano de maíz, cómese co- 
cida y es sabrosa. Hay otra que se llama cuecuexqui^ 
no es en tierra caliente, cómenla cocida: otra hay 
de una yerba que se llama xcdtomatl, es comestible 
cruda, cocida y asada, es agridulce, [a] 

reteres de las minas de Guanajuato cascados del pecho con los 
golpes de la barrena y apuradora^ á beber oolottche, esto es tuna 
molida 7 mezclada con pulque y azúcar» y regresan por lo común sanos. 
m (a) Cn el día abundan los nabos de Castilla, coli-nabos, clti* 
mías, puerro* alcachofas y espárragos traídos de España. 



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241 
CAPITULO VIL 

En que se trata de otras yerbas. 

Párrafo primero: de ciertas yerbas que emborrachan. 

Hay una yerba que se llama coatlxoxouhqui, y 
cria una semilla que se dice ololiufupii; esta semilla 
emborracha y enloquece, danla por bebedizos para 
hacer daño á los que quieren mal, y los que la co- 
men paréceles que ven visiones y cosas espantables: 
danla á comer ó á beber, los hechiceros ó los que 
aborrecen á algunos para dañarlos. Esta yerba 
es medicinal, y su semilla usase para la gota moliéndola 

Í poniéndola en el lugar donde está. Hay otra yer- 
a como tunas de tierra, se llama peiotL, es blanca, 
h&cese acia la parte del norte, los que la comen ó 
beben vén visiones espantosas ó irrisibles; dura esta 
borrachera dos ó tres dias y después se quita; es co- 
mún manjar de los Chichimecas, pues los mantiene 
y da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed 
ni hambre, y dicen que los guarda de todo peligro» 
Hay otra yerba que se llama tlapail: es co- 
mo mata, cria unas cabezuelas, sin espinas como li- 
mones, tiene la cascara verde, las hoias anchuelas, 
las flores blancas, la semilla negra y hedionda, qui- 
ta la gana de comer á los que la toman, embor- 
racha y enloquece perpetuamente. Esta semilla es 
buena contra la gota, untando con ella donde esr 
tá el dolor; también ella es dañosa como la mis- 
ma semilla. 

Hay otras yerbas de estas que se llaman tet/- 
zinilapaiL, Uámanse así porque tienen las cabezuela* 
espinosas, y producen las mismas operaciones de la ar- 
riba dicha. Hay otra que se dice mixitl, es peque- 
ñuela y esparrada, verde, y tiene semilla; es bue- 
na contra, la gota poniéndola molida donde está, el 



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242 
dolor: no se come ni se bebe, pues provoca á vó- 
mito, aprieta la garganta y la lengua, y si se come 
6 bebe no da mal sabor ni gusto; pero- luego qui- 
ta todas las fuerzas del cuerpo, pues si tiene abier- 
tos los ojos el que la toma no los puede mas cer- 
rar, y si los tiene cerrados no los puede mas abrir, 
si está enhiesto no se puede mas doblar ni ba- 
jar, y pierde la habla: el vino es contra esta yer- 
ba, (a) 

Hay unos honguillos en esta tierra que se lla- 
man teonanacatL, críansc debajo del heno en los cam- 
pos ó páramos: son redondos, tienen el pie altillo, 
delgado y redondo, comidos son de mal sabor, da- 
ñan la garganta y emborrachan: son medicinales con¿ 
tra las calenturas y la gota: hanse de comer dos 
6 tres no mas: los que los comen ven visiones y sien- 
ten bascas en el corazón, á los que comen muchos 
de ellos provocan á lujuria, y aunque sean pocos. 

Hay otra yerba ponzoñosa que se llama toch- 
tetepo, tiene las hojas menudas como las del árbol del 
Perú y las raíces blancas, y si alguno la come ó 
bebe, luego muere porque le hace pedazos las tripas* 
y si esta yerba la echan en el pulcre ó eñ el agua, 
aunque la saquen luego, deja la ponzoña y muere el 
que la bebe; e3to se dice de los hechiceros que en- 
hechizan con esta yerba. Hay otra que se llama a/&- 
paili, criase en las orillas del agua y cerca de las 
ciénegas, es mortal: el que la come ó bebe de los 
animales luego muere, hace ampollas como fuego si 
4a ponen sobre la carne, es contra la lepra que se 
llama ziotL 

Hay una yerba que se llama aquiztli, tiene las 
Tamas largas y delgadas, es' como mata, y tiene es* 
ta propiedad, que si alguno la mea ó escupe, luen- 
go se le hincha la cara y todo el cuerpo, y si to- 

- (*) Porque e# estimulante, asi como la yerba lapiajUe* 

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243 

; ca á éste, luego hace ampollas; es contra las virue- 
las, bebido el zumo de ella échalas fuera. Hay otra 
yerba que se llama tenxoxoli, tiene las hojas como es* 
padañas delgadillas, la raíz de esta yerba provoca á 
vómito y también hace salir sangre. 

Hay otra- yerba que se llama quimichpatli, es 
como mata, es moral: esta yerba mata á los rato- 
nes mezclada con alguna comida que ellos acostum- 
bran: puesta esta yerba en las llagas podridas, co- 
me toda la pudredumbre de ellas, y descubre la car- 
ne viva» 

Párrafo segundo: de las Setas, [a] 

Las setas (hongos ó nanacail) hacen genus campos 
agrorum en los montes, son buenas de comer; cué- 
cense para esto, y si están crudas ó mal cocidas, 
provocan á vómito ó cámaras y matan; para reme- 
dio de esta corrupción que causan las setas, es bue- 
no el ungüento amarillo que se llama axi echado por clis- 
tel ó lavativa. Hay unas de estas setas que se llaman 
tzontccomanatl, son grandes y redondas; hay otras que 
nacen muchas juntas en un pie, unas altas, y otras bajas. 
Hay otras setas que son anchas y redondas 
á manera de platos; todas estas son comesti- 
bles, pero han de ser muy cocidas. Hay otras que 
son Mancas y redondas; no son recias de cocer, pres- 
to se cuecen y también se asan en comales, y son 
muy sabrosas. Hay otras que son altas de pie y lo 
tienen delgado, son redondas y llanas, cuécense de 
presto y son muy buenas, hácense en los páramos 
cuando comienzan las aguas: hay otras que son bue- 
nas de comer, asadas y cocidas. 

Hay una raíz que se llama cimatl; la yerba de 
esta raíz se llama quavecoc y también cimatl: esta yer- 
ba hace unas habas que son como los frísoles gran- 
(a) Especie de hongo. 



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'244 

des y son éstos, pero silvestres. Esta yerba echa las 
ramas largas y parradas sobre la tierra; la raíz 
de ella si se come cruda ó mal cocida provo- 
ca á vómito ó á cámaras y mata: contra este daño 
es el ungüento amarillo que se llama axi echado por 
ayuda. Para comer estas raíces es menester cocerlas 
dos dias, y que hierban consecutivamente. 

Hay una yerba que se llama amolü^ tiene las 
hojas como espadañas chicas, y el tallo blanco, 
la k raíz de esta yerba es como jabón para labar 
la ropa, y con las delgadas laban la cabeza, y tam- 
bién son como morga para emborrachar los peces, 
y si alguno bebe de esta raíz, ó muere, ó recibe mu- 
cho bien, [a] y si algupo ha bebido alguna sangui- 
suela y la tiene en el cuerpo, bebiendo el agua de 
esta raíz la mata. 

Hay una raíz que se llama tecpatH: es pega- 
josa como liga, y de la manera de la raíz del ja- 
bón, es medicinal para las quebraduras de huesos, 
y también usan de ella como de liga para tomar aves: 
untan con ella pajas largas, y pénenlas donde co- 
men 6 beben, y con esto las toman. También llaman 
á esta liga tlacoli porque es muy pegajosa, y tara- 
bien tecpaoktl. Hay otra yerba que se llama hyiamo- 
fit, en ella se hacen unas manzanitas negras y son 
muy amargas, son medicina para la caspa de la ca- 
beza, (b) 



(a) Está demostrado que cura la Rabia: un rabioso deborado 
con la sed, no encontrando agua conque satisfacerla, se echó á 
pechos una porción de legia de atnolli que encontró á mano; lue- 
go que la bebió le tomó un sueño muy plácido, del que se le- 
-tantó sano, por cuyo motivo comunicamos este feliz descubrimien- 
to, en el primer Diario de México que publicamos en 1904. 

(b) En Tehuacan hacen infusión de la corteza de un Espino 
qne aHí Maman Tlapacon, y produce los efectos del jabón pues 
limpia y emblanquece la ropa. 



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Ú4& 

Párrafo tercero: de las yerbas comestibles cocidas. 

Una de las yerbas que se comen cofcidasse 
llama vauhquilitl^ que son bledos, es muy verde, tie- 
ne las ramas delgadas y altas, y las hojas anchas, 
los tallos de esta yerba se llamau vauhtli, la semi- 
lla se dice de la misma manera: esta yerba se cue- 
ce con sal para comer, sabe á cenizos: esprímesé 
el agua: hácense tamales de ella, los cuales se lla- 
man (fuiltamalli, y también se hacen tortillas, es muy 
común y cómenla mucho, e$ como los ceni¿ós de 
España. Otra yerba se come, cocida llámase quilto- 
rietfi, tiene las hojas anchuelas: cuando es pequeña 
esta yerba es comestible, y cuando ya e3 grande lla- 
mase pttzicatU cuécese con salitre, (es* decir tequix- 
quitle) esprímesé del agua para comerla: esta yerba* 
cria una semilla negfa que se llama pitzitL Hay otra 
yerba que se come también cocida que se llama itz- 
miquilitl, es parda, tiene las ramas grandes, las ho-* 
jas redondas y llanas. 

Las flores de las calabazas llaman aioxoch* 
quiliíh comentas también cocidas, son muy amarillas 

¡espinosas, móndanlas para cocer quitando el ho~ 
ejuelo de encima: los grumos ó las estremidades de 
las ramas de la calabaza, se comen también coci- 
das, [a] Hay otra yerba que se llama axoxoco: tie* 
ne las hojas largas y anchas, cómese cocida, y es 
sabrosa y agraz. Hay otra yerba que se llama miz- 
quilitU cómese también cocida, es altilla y muy ver- 
de, con las hojas aspadas, es sabrosa de comer. Otra 
hay que se llama acuitlalpali^ es parrada y larga, ha- 
cese á la orilla del agua, es buena de comer co- 
cida. Hay otra que se llama tzivinqmütl: hácese á 

(a) En Oaxaca se comeo juntamente con las guias y tallos de la. 
calabaza verdes, mezclante unas bolas de masa de maíz con sal» 
y unos chiles verdes cocidos; es comida de pobres .campesinos y 
muy deleitable, porque preside en ella la franqueza, la sencillez» 
y el buen humor del campo. s 

Tóm. III. 32 



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246 

la orilla del agua, tiene las hojas arpadas y azalea, 
es buena de comer cocida. Otra hay que se llama 
conalquilitl, la raíz de esta yerba se llama tacanalli ha- 
cese en los montes, es de color de ceniza, cómese 
cocida y asada. Hay otra que se llama mamaxt/, es 
semejante á la yerba que se llama acuitlalpali, trá- 
cese á la orilla del agua, cómese cocida, y es sa- 
brosa. Hay otra que es como hortiga, y cómese co- 
cida. Hay otros bledos silvestres que se llaman vei- 
ruhquilitly cómense cocidos, y son sabrosos; antes 
cocerse son amargos. Hay otra yerba etenquilúi, 
es la de los frisóles que se derraman cuando los 
cogen, cómese cocida. Finalmente hay otra que 
se llama tlalaioqailitl^ que son calabazas silvestres, có- 
mense cocidas, xaÜomaquilitl> cómese cocida, (a) 

Párrafo cuarto: de las yerbas que se comen crudas. 

De las yerbas que se comen crudas, hay una 
que se llama tzitziqmlitb es muy tierna, hace flores y 
semilla, es verde obscura, y muy buena de comen 
hay otra ehquilitl: es muy verde y tierna, engendra 
flores, es muy sabrosa: otra quauhcloquilitl, es silves- 
tre, especialmente nace entre los tunales, es muy tier- 
na y buena de comer: hay otra mozoquitlitl, es ver- 
de y muy tierna, es bellosa y sabrosa. También hay 
otra tzaianalquilitl, que se hace en el agua, tiene las 
ramas huecas y arpadas, y es buena de comer: hay 
otra achochoquilitl verde clara, hácese cerca del agua, 
es buena de comen dicen de esta yerba que si los 
muchachos ó muchachas la comen, se hacen impo- 
tentes para engendrar; pero después de grandes to- 

(a) £1 que no conozca perfectamente estas yerbas, no se aven- 
ture á comerlas. Una familia pobre en Tlalpuxahua comió unos que- 
UUe que trajo la madre de ella del campo, venenosos, y los equivo- 
ca con otros inocentes muy parecidos á él; mas toda la familia mu- 
rió en el mismo dia. El general D. Ignacio Rayón presenció este 
horrible espectáculo, y se estremece al figurarse la vista de aque- 
llas criaturas convertidas en cadáveres. 



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247 
dos la comen seguramente. Hay otra que se llama 
tzoTUjuilitl, es muy verde, y tiene unas cañitas huecas 
como aquella yerba que se llama haxalli, y críase cer- 
ca del agua, y cuando se masca suena entre los dien- 
tes: hay otra iztacquütil, es bajuela y acopadilla, tie- 
ne sabor de sal, cómese cocida y cruda. Hay otra 
que se llama tepicquilitl, tiene las ojas larguillas y pun- 
tiagudas; si comen mucha, dá cámaras: hay otra eco- 
qxáliiL, son las ojas y ramas de los frisóles, y son un 
poco ásperas y vellosas, cómense crudas, provocan 
á regoldar. Hay otra, vüzquilitl, son cardos de la tier- 
ra, tienen espinas, y las ojas de abajo son cenicien- 
tas, y las de arriba son verdes, son buenas de co- 
mer: tienen dentro hilachas como los cardos de Cas- 
tilla, hácese á la orilla del agua, y también es yer- 
ba hortense. Hay unos cardos silvestres, que son co- 
mo los de arriba dichos, salvo que se crian en las 
montañas, Uámanlos qaavitzqwlitl, y dicen: yo como, á 

T el que me come, porque son espinosos, y pican 
que los come: hay otra manera de yerba comes- 
tible que se llama chichicaquilitl^ críase cerca del agua, 
{r en tierra dulce y labrada, es muy tierna, y tiene 
as raízes blancas, y es algo amarga: hay otra to- 
nakhichicaquiliíL, hácese en tierra seca, y en los pá- 
ramos, y en las montañas, es verde, cenicienta y muy 
amarga, es contra el calor interior, buena para la 
digestión, y purifica los intestinos, especialmente cuan- 
do se come en ayunas. Hay otra coiocuexi, es seme- 
jante al vitzqUiliti, que arriba se dijo; no es espino- 
sa, tallece y florece, no la usan comer los muchachos 
ni muchachas, es amarga, y empece á la garganta, 
porque hace la voz ronca especialmente á los niños. 
Hay otra que se llama popoiauh, es como mata, es 
pintada de negro y verde, cómese cruda y cocida, 
amázanla con maíz, y hacen tortillas de ella: hay 
otra que se llama cxixi, es quemosa, tiene pequeñi- 
tas hojas, cómese cruda y cocida, y hacen con ella 



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?48 

tortillas y tamalee, y ai comen mucha de elfo cría 
ampollas y hace demasiado calor. La semilla de es- 
ta yerba es amarilla, y de la hechura, cómenla mu- 
.cho, hacen atul, ó mazamorra, para los que tienen cá- 
maras de materia y sangre: esta semilla tiene pro- 
piedad de purificar los intestinos. Hay otra yerba que 
se llama xoxocoiolli, y son las acederas de esta tier- 
ra, son acedas, y cómense cocidas y crudas; hay otra 
yerba que se llama xuxocoiopapatla, tienen los pies 
altos y delgados, las hojas redondas y anchas: las" 
hojas que están á la punta del pie son sabrosas de 
jcomer cocidas. Hay otra yerba que se llama xoxo- 
¿oiokuecuepocí tiene los pies gordos y redondos, las 
hojas raras, florece son sabrosas como los xitomates, [a] 
nace esta yerba cuando comienza á llover. Hay otras 
de estas yerbas que se llaman xoxacocololvivila^ es par- 
rada, tiene las hojas chicas y redondas, es sabrosa: 
hay otra yerba de esta manera que se llama micca- 
zoxocoioli, es de la manera que arriba se dijo xoxo* 
jcoiolpapatlac; pero tiene grueso el pie y velloso, las 
hojas anchas, son muy acedas y hacen dentera. Hay 
otra de estas que se llama quauhxoxocoioli, es como 
la de arriba, suave de comer, y son mayores que las 
ya dichas. Hay otra yerba que llaman quananacaqui- 
htl> quiere decir yerba que comen las gallinas dé Es- 
paña, estas son las serrajas de Castilla, dicen que 
no las habia en esta tierra antes que viniesen los 
españoles, y ahora hay tantas, que toda la tierra 
está llena de ellas, y como la semilla, tiene alas y 
vuela, háse multiplicado por todas partes. Hay cebo- 
llas pequeñitas en esta tierra que se llaman xona- 
catl, tienen el comer de las cebollas de España, es* 
tas plántanlas, y son hortenses: hay otras cebolle- 
tas silvestres que se hacen por estos campos y que- 
man . mucho: hay otras pequeñitas que se llaman max~ 

. C*) JtoftB, jamas los nombres mexicanos se escribon con J. 
Joropee con X. ó (G) el extravagante de Mora proscribió* la X en la 



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2419 
-tes, tallecen y florecen, son desabridas: la rafe, ó la 
cabeza de estas cómenla cocida, nacen muchas jun- 
tas. Hay otra yerba que se llama papaloquiUtl^ es olo- 
rosa y sabrosa, tiene las hojas redondas; hácese en 
-tierras calientes: hay otra que se llama mauA/ont?, há- 
cese por los campos, y por los montes, es seme- 
jante á la de arriba dicha, es silvestre, y acopadi- 
lia y baja, florece, y las flores de ella son olorosas. 
-Hay otra yerba comestible, y es la yerba de las ba- 
tatas: también las hojas de las xicamas se comen: 
hay otra yerba que se llama tokimoquiM, y es co- 
mestible: las flores do esta yerba, son muy hermo- 
sas y muy delicadas, la raíz de esta yerba es co- 
mestible, arriba se trató de ella. Hay una frutilla que 
se llama xaltomatl, 6 xaltotomatl, que es fruta que se 
hace en una yerba que se llama xaltomaxihutil: esta 
frutilla alguna de ella es blanca, y otra negra, es 
muy zumosa, dulce y redonda: la raíz de esta yer- 
ba es comestible, cruda, asada y cocida. Hay una 
yerba que se llama coioiotomatl, nace en ella una fru- 
tilla, que es como los tomates chiquitos, que se lla- 
man núUomall, tiene la cobertura amarilla son dul-*- 
ces, traban un poco de la garganta, Son comestibles: 
la raíz de esta yerba si se bebe, no mucha, sino 
templadamente, es medicinal, limpia los intestinos: las 
mugeres que crían la beben, purifícaseles la leche 
con ella. Hay una yerba que se llama atlitiliatl, que 
cria unas frutillas negrecillas y dulces, que ¿declinan 
á agridulces: las hojas de esta yerba son buenas para 
los temazcales para adobar el agua con que se ba- 
ñan los enfermos. Hay una yerba que se Dama tlatilotL, es 
comestible: hay otra que se llama llalaiotl, es comestible» 

Párrafo quinto: de las yerbas medicinales. 

Hay una yerba medicinal que se llama cocoiac- 
tic, de esta usan los médicos en principio de su cu- 

obia del padre Clavijero, y no puede leerse sin vomitar au traducción'. 

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250 
ra: hácese como cabeza de ajos debajo de la tier- 
ra. Cuando comienzan á curar algún enfermo, mue- 
len esta yerba juntamente con su raíz, y su semi- 
lla, echan un poquito en las narices del enfermo, y 
si echan en cantidad, luego saca sangre de las na- 
rices, hácese en el lugar que se llama Motíauhxauh- 
can, que es á la orilla de las montañas de Quauknahmc. 
Hay otra yerba medicinal que se llama pipti- 
zaoac, es así como heno crecido: la raíz de esta yer- 
ba se muele, y se dá á beber al que tiene calor 
interior demasiado, y con ella purga vomitando, y 
también hace cámaras, y con este se aplaca el ca- 
lor interior: hace purgar por la orina materia, así 
á los hombres, como á las mugeres. Después de ha- 
ber purgado, comerá el enfermo, y beberá yolaiolU, 
que se compone de maíz molido: hácese esta yer- 
ba en las montañas de Chalco. Hay otra yerba me- 
dicinal que se llama iztacquavitl: la raíz de esta yer- 
ba es como la de la nombrada cimatl^ es tan grue- 
sa como ella, y muy blanca, es algo dulce y bo- 
fa, es contra el calor: el agua de esta raíz beben 
los que se han purgado, esta es su bebida después 
de la purga, y purifica la orina, sana el miembro ge- 
nital, así á los hombres, como á las mugeres; si 
alguna apostema hay en él échala fuera: esta mis- 
ma raíz si á alguno le han herido en la cabeza, y se 
la ponen verde ó mojada molida, sánale. Esta raíz 
también aprovecha á los que tienen mal de ojos, que 
tienen Tos párpados hinchados y vermejos de calor, 
untándoles livianamente sanan. Las hojas de esta yer- 
ba son algo vermejas ó moradas, y las ramas son 
delgadas y arpadas y no son medicinales, críase es- 
ta yerba por los montes. 

Hay otra yerba medicinal que se llama toa- 
nentpiüiy tiene la raíz blanca y tiesa, es algo dulce, 
y de color moreno, lo superficial y el meollo es blan- 
co, una de estas raízes se toma en cuatro veces p*» 



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251 
ra purgar, desecha los malos humores por la bo- 
ca, y por la cámara, bebese poea para purgar: tam- 
bién tiempla el demasiado calor: tiene las hojas verdes, 
claras y redondillas, que no aprovechan de nada, y si 
por ventura las cámaras son muchas para estancar- 
ías, hace de tomar un poco de caldo de ave, ó unas 
poleadas que se llaman iokttollu Esta yerba se hace 
en la provincia de Tezcoco, en los páramos y cam- 
pos, y es rara en las montañas. Hay otra yerna que 
se llama ilacatziuhqui, tiene la raíz á manera de un 
cordel torcido: esta yerba es quemosa y dulce, tie- 
ne lo esterior negro, y lo interior blanco: una raíz 
de estas molida se dá en cuatro veces, para purgar 
y remover los humores, y hace echar por la boca, 
y pot á bajo todos los malos humores; no se ha de 
tomar mucha, sino poca, tiempla el demasiado ca- 
lor: tiene las hojas pequeñas y redondas, no son de 
provecho; y si hace demasiado fluxo tomará el en- 
fermo un poco de caldo de ave, ó las puchas que 
llaman iollatolli, hállase esta yerba en la provincia de 
Tezcoco en los páramos y en los montes, raramen- 
te se halla. 

Hay unos magueyes que se llaman /«orne//, que 
tienen una lista de amarillo por la orilla de la pen- 
ca, y lo demás verde: es medicinal, cuecen la pen- 
ca debajo del rescoldo, y después de cocida espri- 
men el zumo, y revuelven con ella hasta diez pe- 
pitas de calabaza molidas, y el zumo de mil tomates 
todo revuelto. Dando á beber al que ha recaído de 
alguna enfermedad, halo de beber sobre comida, y 
no ha de beber otra cosa, con esto sana: hácense 
estos magueyes en todas partes, en los montes, y 
también sobre los tlapancos: el que bebe esto ha de 
tomar un baño sobre ello. 

Hay un arbusto ó mata que se llama chapoU 
xihuitL, no tiene ramas, y las hojas nacen en el mis- 
mo tronco: tiene el palo verde; este se muele con 



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-^152 

las hojas, y sí algufio le quedó algún pedazo de fle- 
cha en el cuerpo, ó tropezando se le quedó algún 
pedazo de astilla en el pie, alguna espina ó hueso, 
poniéndolo allí lo saca, y también sana las llagas 
ó cortaduras que se han apostemado; en toda par-* 
te se hace este árbol, en los llanos, en los tlapan* 
eos, y en los montes. 

Hay otra yerba medicinal que se llama toton* 
eaxihwtl, tiene las hojas redondas y muy verdes; no 
es parrada sino altilla: con las hojas y raíz molida 
se sanan las apostemas como diviesos é incordios; 
poniendo los polvos mezclados con agua, encima de 
la apostema, con esto algunas se abren, y otras se 
resuelven: hácese esta yerba en los montes. 

Hay otra raíz medicinal que se llama kuey-r 
patU, son estas raíces redondas como turmas de tier- 
ra, están trabadas unas con otras, tienen las hojas 
redondas y puntiagudas, y no son de provecho. Es- 
tas raíces molidas y bebidas con agua, aprovechan 
á los que tienen estragada la digestión, y los niños 
que tienen cámaras, bebiendo un poco de ella con 
agua, sanan; hácese por los campos y páramos. 

Hay otra yerba medicinal que se llama v*ta- 
utoaL, es algo quemosa, tiene las hojas redondillas 
y verdes, la raíz negrestina, quita el demasiado ca- 
lor bebida con agua, y purifica la orina: con la» 
hojas, de ésta yerba molidas, puestas sobre la ca- 
beza á los niños, quítaseles la sarna de ella, y taran 
bien las cámaras y el calor demasiado. Muélese la 
raíz con la hoja de la yerba celoquiltic, y es buena 

Eara los que tienen restriñida la cámara, y luego 1* 
ace: hállase en riscos y peñas. 

Hay otra yerba medicinal, que se llama eelo-* 
quiltic, tiene las ramas altas y delgadas: las hojas 
molidas y bebidas, ayudan á la digestión, y refres- 
can y provocan la orina; hácese en las montañas» 
Hay otra muy medicinal que se llama tocan* 



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253 

euitlaXcoü, tiene las hojas coloradillas, redondas, y ar- 
padas, las ramas vermejas, algunas de éstas, están 
la mitad coloradas y la mitad verdes; la raíz de és- 
ta yerba por dentro es blanca, y por fuera vermeja: 
tiene muchas raíces y redondillas asidas unas con 
otras. Esta raíz molida con un chile tuéstase, y des- 
pués cuécese con agua; esta medicina de ésta ma- 
nera hecha, sana las cámaras de sangre: después de 
bebida baja aquel humor, y hace mas cámaras de 
las que hacia, y luego antes de un poco aplaca. Des- 
pués de esto se ha de beber agua mezclada con 
chian tzotzol, y de allá un poco el enfermo podrá co- 
mer. Las hojas de esta yerba no aprovechan de nada: 
críase en las peñas, riscos y montañas. 

Hay otra medicinal que se llama coztomatL, es 
muy amarga la raíz de esta yerba, es blanca y re- 
dondilla, tiene la corteza como amarilla, y lo demás 
blanco, las hojas son como la yerba que se llama 
miltomatL, cria una frutilla amarilla, dulce, y buena de 
comer. La raíz de ésta, ayuda á la digestión, y tam- 
bién templa el calor demasiado: hállase en los Ha-* 
nos, cuestas, montanas y páramos. 

Hay otra también medicinal que se llama etu 
caciüii párase á raíz del suelo: las hojas son anchue- 
las y delgadillas, hácense en esta yerba unas flores 
blancas que no son de provecho: la raíz de ella es 
$lgo dulce, es contra las cámaras de sangre, bebi- 
da y molida con un poco de chianizotzol, bébese so-* 
bre la comida. También se toma contra las quebra- 
duras de huesos, digo que es buena, puesta encima con 
alguna cosa que pegue como tzavitli 6 xóchiocotzotl? 
también es provechosa contra las apostemas é in-¿ 
cordios, ú otras cosas semejantes, pues poniéndola enci- 
ma las hace madurar: también es buena para sacar 
astilla, espina, hueso, ó pedazo de flecha del cuerpo: 
nace esta verba en las montañas de Xechimiíco, y 
en todas las demás* 
Tóm. ni. 33 



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254 

Hay T otra medicinal que se llama tztacpalanca^ 
patli, es muy verde, tiene las ojas muy delga- 
das, las flores son la mitad blancas y la mitad co- 
loradas, éstas y las hojas no son de provecho. Tie- 
ne muchas raíces largas, gruesas, blancas y recias 
como de árbol: esta raíz no se bebe sino molida, 
échanse los polvos en la llaga podrida, ó hecha par* 
$hc cuando ya va sanando para que cierre: criase 
por las cuestas y altos. 

Hay otra saludable que se llama cototzauhqftixivitk 
las hojas y ramas de esta yerba son angostas y del-» 
gadas, y la raíz es algo quemosa y dulce, es pur- 
gativa y hace correr las rehumas, bébenla los que 
tienen seco el pecho y la garganta para quitar aque- 
lla sequedad; beberse há molida y poca, y así hace 
echar las flemas cuajadas y materias: las ramas de 
ésta no son para nada, criase en los altos. 

Hay otra yerba que se llama cococxihuitl 6 co- 
cocpalli) no tiene mas de una vara y tres ó cuatro 
ramillas en ella, tiene la verdura algo amarilla en 
las ramas y en las hojas: ambas cosas no valen 
nada. La raiz es como rábano, es provechosa para 
los que están restriñidos de la cámara: no se be- 
be, sino dase por lavativa, es quemosa casi como chi- 
le, hase de tomar templadamente y no mucha: há- 
cese esta yerba en todos los montes. 

Hay otra medicinal que se llama chichientice$ y 
es mata: tiene las hojas y las ramas algo coloradillas, 
la raíz como rábano delgado, es algo dulce. A loa 
que purgan con la yerba que arriba se dijo, dénse- 
la á beber y no toman otra agua, es fria, y dase 
en todos los montes. Hay otra yerba medicinal que 
se llatna eococxivitl, es mata, tiene las ramas delga- 
billas y romas, tiene las flores como de chian, y mu- 
chas raíces espesas y algo amarillas por encima; 
aprovecha á los que tienen demasiado calor por den* 
tro y sudan mucho: no se bebe sino dase por ayo-* 



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2$¡ 
da las ramas no son de provecho: aprovecha tam- 
bién á los que son tosigosos: purifica la garganta 
de las rehuirías, y también el pecho, y en todos los 
montes se hace. 

Hay otra que se llama xaltomatl, es mata, y 
lleva unas uvitas que son buenas de comer: tiente 
raíz como rábano y es algo dulce, y ésta cocida 
con agua, beberá el que fué purgado por enferme- 
dad de la orina: en toda parte se hace esta yerba, 
en los llanos. y en los montes. 

Hay otra que se llama ixnexton, párase sobré 
la tierra, tiene las hojas verdes, redondillas y pun- 
tiagudas, no aprovechan nada; la raíz es algo amar- 
ga: molida ésta raíz con unos granos de maíz, da- 
se á las paridas á beber, y después toman los ba- 
jíos: criase en todas partes. 

Hay otra yerha medicinal que se llama laca- 
nalxivitl, tiene las ramas muy verdes y vellosas, las 
hojas son 4argas y angostas, no son para nada pro* 
yechosas, las raíces de ésta son blancas y redondas, 
están ensartadas unas con otras, son dulces como 
xícama: muélense con un poco de maíz, y bébelá 
el que siente demasiado calor; la yerba se come co- 
cida, hácese por los maizales y montañas. » 

Hay otra saludable que se llama xoxocoiol¿id y 
tiene una rama larga, y otras que salen de ella, las 
Hojas á manera del corazón, arpadillas y colora di-«- 
llas: no son para nada provechosas. Tiene una raíz 
sola y redonda como piedra, ésta en la sobre haz 
es vermeja, y por dentro es blanca y amarga: es me- 
dicinal para los que tienen dañado el miembro echan*» 
dola con geringa dentro, y también para los que es- 
tán restriñidos tomándola por lavativa, hase de mez-»- 
clar con un poco de pulcre blanco ó sin mezcla, y 
vomitará con ella. También echará fuera la materia 
que está dentro en el miembro; habiéndola tomado 



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I 



250 
Je está manera, beberá el enfermo un poco decaí* 
do de ave ó pechugas, que llaman yolatolli, y toma- 
do esto comerá; pejo no ha de beber agua fría: bá- 
cese esta yerba en los riscos y peñas. 

Hay otra medicinal que se llama tlacoxihuitk 
es mata, y tiene todas las ramas verdes como las 
mismas hojas, las flores son amarillas, las ramas es- 
quinadas, fas raíces delgadas y espesas, la yerba no 
es para nada. Las raices de ésta muélense mojadas, 
los que sienten demasiado calor interior y tiene* 

a cara encendida, bébenla, y rocianse ésta y los ojos 
con ella: hase de echar en agua clara para beber 

Í rociar con ella, pónese el agua como morada, y 
ace sudar al que la bebe: criase ésta en las mon- 
tañas. 

Hay otra yerba medicinal que se Dama aioco* 
sivitl, es mata, tiene las hojas angostas y larguillas, 
las ramas altillas, las cuales no tienen virtud: la raíl 
es algo quemosa y tiene olor de yerba molida, da- 
¿e por ayuda. También es buena una poca revuelta 
con agua, al que tiene apostema en el miembro ó 
dentro, ó hecha materia por la orina, y que se vá 
secando todo el cuerpo; con ésta se purga toda la 
enfermedad; pero no ha de ser muy espesa la lavativa 
ni lo que se ha de beber ha de ser caliente. Tam- 
bién modera el calor interior esta medicina: se dá 
esta yerba en las montañas. 

Hay otra medicinal que se llama arbusto^ J se 
eleva: tiene las hojas redondillas y muy verdes, unas 
flores moradas que no son de provecho; la raíz de 
jésta yerba es grande y negra como de árbol, cocían- 
la para aprovecharse de ella, y hecha astilla cuá- 
cense juntamente pepitas de calabaza y granos de 
maíz, cuélase el agua después de cocida, y dase i 
beber á los que recaen. Si alguna muger después 
<de la enfermedad tuvo su marido acceso á ella y 
por eso recae, bébela dos ó tres veces, y con esto 



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257 
¿ana: también ¿étabe cruda, molida, y revuelta coa 
agua, cuando alguno comienza á estar enfermo, y 
coa esto echa cólera y flema por la boca, y tam- 
bién la beben los que tienen demasiado calor y an- 
gustias en el corazón, y con esto se aplaca. Después 
de bebida toman un poco de caldo de ave: es ra- 
ra esta yerba, hácese en las montañas. 

Hay otra medicinal que se llama chilpanton, 
es altilla, y tiene las hojas largas y anchuelas, tiene 
unas flores coloradas; las hojas y ramas no aprove- 
chan de nada. Las raíces de esta yerba son negras 
por fuera, y blancas por dentro; son espesas, lar- 
gas, y son amargas, tostada en un comal y molida, 
aprovecha al que le sale sangre por las narices, to- 
mándola por éstas deshecha en agua, y al que tie- 
ne tos, dánsela á beber con agua, y echa por la bo- 
ca flemas, y ablanda el pecho: hácese esta yerba 
en todas las montañas. 

Hay otra yerba que se llama chichilquiltic, es 
vermeja la sobre haz, tiene las ramas largas y ra- 
las, las hojas son angostas de abajo, y anchuelas y 
puntiagudas por arriba: las ramas tienen las coyun- 
turas como cañas, la yerba no es de provecho; pe- 
ro la raíz si lo es bebida para los que tienen des- 
templado calor dentro del cuerpo, y frialdad por fue- 
ra ó en los nervios, pues sale el calor afuera. Cuan- 
do se bebiere no se han de comer tortillas calien- 
tes ni cosa agria: en todas partes se hace, en los 
llanos y en las cuestas. 

Hay otra yerba medicinal que se llama tlatktr 
layotli, párase por la tierra así como las calabazas 
monteses. Las hojas de estas son comestibles, la raíz 
es como el tocimatl entre dulce y amargo: molida y 
.revuelta con resina [ocotzotl] sana las apostemas que 
se untan con ella, y también se beben los polvos pa- 
ra lo mismo: hácese en los llanos y altos. 

Hay otra medicinal que se llama Uptamahcotly 



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358 

es como la yerba que se hace en la agua, que sé 
llama amamalacoth tiene las hojas redondillas y Ma- 
pas, las ramas delgadas, largas y huecas, y la ho- 
ja en la punta de la rama, desde la raíz hasta la 
hoja de arriba no tiene nada. La raíz es como unas 

{flotillas redondas, es quemosa y provechosa para 
a tos y digestión, cómense cuatro de estas pelotillas 
cada vez, y á los niños dase una solamente: hácese en 
los riscos y peñas. 

Hay otra medicinal que se llama iztaquikic, 
tiene las ramas coloradas y las hojas verdes un po- 
co cenicientas, y estas y las ramas no son de pro- 
vecho, la raíz es larga y provechosa para los que 
tienen sarna, molida y bebida; no la beben sino una 
vez, y también se embarran con ella el cuerpo y así 
sanan: dase por las cuestas y montes. 

Hay otra medicinal que se llama tlalmizquitk 
es mata, tiene las hojas como el árbol que se 11a*- 
ma mizquitl, ni estas ni las ramas son de provecho; 
la raíz de esta yerba es amarilla como la del cimalt, 

!* no tiene mas de una, pero larga y sabrosa: mué- 
ese y bébese molida en ayunas, es provechosa pa- 
ra los que tienen cámaras y demasiado calor interior, 
pues con ella so templa, y comerá el paciente cosas frías 
después de haberla bebido: criase esta yerba en los 
llanos y en los montes. 

Hay otra también medicinal que se llama po- 
cávizpatK, tiene las hojas anchas, la hechura es co- 
mo de higuera aunque pequeñas, son muy verdes, ar- 
padillas y puntiagudas, están paradas por el suelo, 
son amargas las hojas, la raíz es como el rábano, 
por fuera amarilla, y por dentro blanca; muélese és- 
ta con las hojas, y es provechosa para los que es- 
tán hinchados, ó que les salen llagas por el cuerpo, 
poniéndola molida en los lugares de ellas é hincha- 
zones, y así sanan: críase en las montañas. 

Hay otra medicinal que se llama pavauhtzin 6 



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259 
hiaajuavitl, ya se dijo arri&a que es contra el calor 
demasiado, y para la hinchazón ó podredumbre del 
miembro: para esto base de moler juntamente con 
las hojas y flores de la yerba que se llama matlaM, 
j revuélvase con agua caliente. También esta yerba 
molida y bebida, es contra el tabardillo, cuando co- 
mienza á aparecer con unas pintas como de carde- 
nillo, t bebiéndola luego sale fuera, es menester san- 
grar al enfermo. También es provechosa para el que 
tiene cámaras continuas, bebida la raíz con agua ca- 
liente, y mezclada con un poco de chian, en todas 
partes de las montañas sé hace. 

Hay otra medicinal que se llama tlucoxihuitl, 
es altilla, y tiene las hojas y ramas ralas, delgadas, 
larguillas, y muy verdes, sus flores son blancas; pe- 
ro ni éstas ni las ramas aprovechan para nada. Las 
raíces tiénelas espesas y blancas, cuécese en agua 
una poca de esta raíz, y tómalas el que tiene cáma- 
ras, y después de haberlas tomado, sorbe unas pu- 
chas que llaman iolatolU; también es medicinal con- 
tra las apostemas é hinchazones, ábrelas ó resuél- 
vanla*; en todas partes se hace esta yerba, en los 
llanos y en los montes. 

Hay otra medicinal que se llama tlakhipilU^ 
68 altilla como dos palmos, tiene las hojas verdes, 
anchuelas y puntiagudas con muchas venas, y no son 
de provecho; la raíz de esta yerba es verde obscu- 
ra por encima, y por dentro cárdena y amarga; mo- 
lida y mezclada con resina ó cotzotl untada sobré 
las apostemas las sana: hácese en los llanos y en 
las montañas. 

Hay otra yerba medicinal que se llama ata- 

xilotic, es mata, tiene hojas muchas y juntas por sus 

tercios, en algunos dos, en otros tres, y en otros 

cinco, las ramas son delgadas, y las hojas largas y 

puchuelas, y ambas cosas no son de provecho: las 

Raíces de esta yerba son largas, blancas, pequeñas} 



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260 

y estíticas: molida y deshecha en agua, aprovecha 
6 los que han recaído de alguna enfermedad, y tie+ 
nen demasiado calor, pues echan por la boca con 
ella, cólera, flema y materia; después de haberlo echa- 
do, se toma unas puchas (iokUolü:) hácese esta yerba 
en las montañas. 

Hay otra medicinal que se llama chickilquiltic, 
tiene la raíz como cepa, las ramas larguillas, las ho- 
jas redondillas, arpadas y coloradillas, no son de 
provecho. La raiz es algo dulce, por fuera es negra, 
y por dentro blanca, molida con unos granos de maíz, 
aprovecha á los que tienen gran calor interior, y pu- 
rifica la orina, y provoca á orinar: después de to- 
mada se han de comer cosas frias; hácese en las mon- 
tanas* 

Hay otra medicinal que se llama vavauhizin, es 
altilla, y tiene las hojas algo cenicientas y vellosas, 
la raíz espesa: en lo esterior es amarilla, y en lo in- 
terior blanca. Molida la raíz con la rama aprove- 
cha al mal de los pechos: en los llanos y cuestas 
se hace esta yerba. 

Hay otra medicinal que se llama iztaquiltic etf 
mata, tiene las ramas largas, las hojas menudas co- 
mo las de cedro, es muy lisa. La raíz de esta yer- 
ba no aprovecha nada; la rama es algo quemosa, 
aprovecha para los que están restriñidos de la ori- 
na, hánla de beber molida y mezclada con agna, y 
no se ha de beber otra agua sino esta. También apro- 
vecha á los que echan sangre por la boca, purga 
los malos humores por la misma, y á los que tienen 
gota' coral, si se la dan á beberá los principios, sa- 
nan, y también aprovecha á los que escupen mate- 
ria.* base de mezclar co/i la yerba arriba dicha que 
se llama avauhizin^ y hácele purgar los humores potf 
abajo: dase en las montañas y riscos. 

Hay otro yerba medicinal que so llama mtot/A- 
doquiUic^ 6 quauhcbxochttlf es mata: las ramas ae ella 



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261 

tienen sus tercios, y las hojas anchuelas y puntia- 
gudas, largas y grosezuelas; la flor de esta yerba 
es azul claro, las hojas y ramas no son de prove- 
cho: la raíz es medicinal, es quemosa en la gargan- 
ta: molida y bebida con agua, aprovecha á los que 
tienen calor demasiado interior, y no ha de beber 
otra agua sino aquella. También se bebe en sanidad 
y aprovecha á la orina: en todas partes se hace, [es 
decir en monte y llanura] pero son raras. 

Hay otfa yerba medicinal que se llama A«y- 
vitzquiltic, es como los cardos de Castilla, que se 
comen; pero son chicas las hojas como un palmo, y 
tallece y florece, y las flores son amarillas, y la yer- 
ba es de provecho: la raíz huele á orines, y por fue- 
ra es negra y por dentro blanca: cuécese con agua 
y ésta aprovecha á los que han recaido do alguna 
enfermedad. Hase de beber en ayunas dos veces, tem- 
pla todo el cuerpo, y el que la bebe, no ha de co- 
mer cosa de chile: hácese en los montes y en los riscos. 

Hay otra medicinal que se llama memeya, que 
quiere decir mana leche: tiene una rama sola, las ho- 
jas largas, anchuelas y puntiagudas, la flor es blan- 
ca, y las ramas y hojas no son de provecho; la raíz 
de esta yerba es como de color castaño por fuera, 
y por dentro es blanca; no tiene ningún sabor sino 
como agua, hase de tomar molida con unos granos 
de maíz, y mezclada con agua tibia una de estas 
raices ó cebollas, se reparte en tres ó cuatro veces 
para beber: aprovecha así tomada para los que tie- 
nen mal de barriga, les rugen las tripas, y la tie- 
nen hinchada, con esto sanan, pues hace hechar por 
la boca cólera, flema y materia: hase de tomar en 
ayunas y después de tomada, ha de beber el enfer- 
mo el yoktolti, y luego ha de comer, pero no cosa 
de chiíe: . también provoca la cámara, y echa fue- 
ra las lombrices, háchese en todas las montañas, (a) 

(a) Por lo coman las plantas lechona aon veaenoaaa, según 
los botánicos. 

Tóm. III. 34 

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262 

Hay otra medicinal que sollama tetzmitic, e* 
semejante á la mata que se llama tetzmctl> también 
se llama quauhoüi: tiene las hojas muy verdes, cor- 
reosas y redondillas, también mana leche, y tiene las 
ramas coloradas: mana la leche de las hojas y de 
k>s grumos cuando se corta, y ésta echada en los 
ojos, templa el calor, quita la bermejera de ellos, aclá- 
ralos y purifícalos; las raíces de esta yerba son dul- 
ces, espesas y larguillas; por fuera tienen color cas- 
taño, y por dentro blanco: lo interior de ésta raíz 
molida, provoca á la orina, y purifícala, también tem- 
pla el calor demasiado; hácese en las montañas y 
en las ciénegas. 

Hay otra yerba medicinal que se llama tza- 
tzaianalquiltic: las ramitas de esta yerba salen muchas 
sobre la tierra, tiene las hojas como la yerba quo 
se llama tzaianalquilitl, tiene las hojas pequeñas y ar- 
padillas muy verdes, no tallece, de la yerba no hay 
provecho; la raíz es una, y parece como cuentas que 
están ensartadas. Por fuera son de color castaño cla- 
ro, y por dentro son blancas: bébese molida y mez- 
clada con agua, aprovecha á las rougeres que crian 
cuando se les aceda la leche, y bebida muchas ve- 
ces la purifica, y también de la dan á beber al ni- 
ño que tiene cámaras, pues con ella se le quitan. 
También se maja, y el zumo que sacan de ella pu- 
rifica la orina á los niños; las que dan leche no 
han de comer aguacates, porque causan cámaras á 
los que crian: hácese en las montañas y peñas. 

Hay otra medicinal que se llama ichcayo, tie- 
ne las hojas larguillas y muchas, y levántase déba- 
lo de la tierra: son larguillas como un dedo y de 
a postura del maguey, algo cenicientas, vellosas, y 
no tallecen: son medicinales estas hojas molidas pa- 
ra los que tienen bubas, pénese encima de las lla- 
gas: los que tienen bubas no comen pescado ni car- 
ne; hácese esta yerba en las montanas. 



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26» 

Hay otra medicinal que se llama tlaliell, las 
hojas salen luego desde la tierra» y son muy ver- 
des, aachuelas, y arpadillas, y echa uua flor ama- 
rilla, tiene las raíces delgadas y espesas. Estas y las 
hojas de dicha yerba son quemosas, y molido todo 
junto, raíces y yerbas, son provechosas para las al- 
morranas hecha polvos, y pénense encima de ellas 
y sanan; pero hanse de echar muchas veces: hace- 
se en todas partes en los campos, y en los montes. 

Hay otra que se llama mexixiti tiene muchas 
ramillas en un pie, las hojas coloradillas y también 
las ramas: produce flores de éste color, y las hojas 
anchuelas y arpadillas, es quemosa al gusto, y se mue- 
len las hojas y raíz en polvo: aprovechan contra los 
incordios y contra los aradores, mezclan el polvo de 
ella con un poco de resina de pino, ponen encima 
plumas y péganlas: hácese entre magueyes, y tam- 
bién en los montes. 

Hay otra que se llama huitzocuitlapilxihuitl es 
arbusto; las ramas tiene algo coloradillas, y no tie- 
ne mas de una rama derecha, y de ella salen otras 
pequeñas que van agusadas acia arriba: tiene las ho- 
jas anchuelas, arpadillas, muy verdes y puntiagudas, 
y produce unas flores amarillas: las hojas y ramas 
no son provechosas; pero la raíz si lo es, y ésta 
es negra por fuera y amarilla por dentro: es quemo- 
sa; molida y mezclada con agua tibia, se dá por ayu- 
da, y purga la materia cuajada del miembro viril 
ó femenil. También aprovecha al dolor de la vedija 
y al restriñiroiento de la cámara: hase de tomar 
en ayunas, y no comer hasta haber purgado: há- 
cese en todas partes, en los llanos y en las cuestas. 

Hay otra que se llama iztacpatli, es parrada 
sobre la yerba, tiene las hojas como las del cedro 
[avebetl] menudas; son verdes claras, tiene unas flore- 
cillas encarnadas entre las hojas; las raíces son blan- 
cas, gruesas, y amargas al gusto, y muchas son pro- 



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¿64 
vecbosas. Estas raíces molidas aprovechan para las 
podredumbres ó apostemas que están intercutaneas, 
puesta por encima untada, y se ha de beber el a gua 
de la raíz que se llama iztacquavitk hácese eá los 
llanos y en las cuestas. 

Hay otra que se llama quauMacalhoaztli, es ar- 
busto, tiene las hojas verdes y anchuelas, ralas, ar- 
padas y redondillas: tiene las flores leonadas, las raí- 
ces de este arbusto son medicinales, gruesas, blan- 
cas, amargas y correosas. Estas raíces hechas hasti- 
lias y echadas en agua en la cual deberán estar 
algún tiempo para que ésta tomé la substancia de la 
raíz, se dará á beber á los que tienen sarna de la 
tierra que se llama nanavatl: liase de beber en ayu- 
nas, y también se bebe molida con agua y purifica 
la orina. Los polvos de ésta raíz se echan sobre la 
dicha sarna y se alivia: es asimismo provechosa á 
los que tienen mal de pecho y mala digestión; tam- 
bién aprovecha a los que tornan á recaer de algu- 
na enfermedad, y al mismo tiempo purifica la leche 
de las mugeres que crian* Esta raíz pone el agua 
en que se echa muy azul: hácese en los montes» 
llanos y campos. 

Hay otro arbusto que se llama kaavaton 6 (lal- 
capuU y es mata espesa, tiene las ramas coloradillas 
obscuras, y lo interior muy colorado. Las hojas del 
albercoque (ó chavacano) lleva unos almendrucos, 
cuando maduran, estos son algo colorados por de- 
fuera, las ramas, hojas y fruto no son de provecho, 
la raíz es coloradilla y larga como un codo ó co- 
mo una vara de medir, es estítica, y enhiesta ó pa- 
sa la lengua: la corteza de esta raíz es provecho- 
sa y el corazón de ella. Cocida esta corteza de la 
raiz con agua, bébenla los que tienen cámaras de 

1>odre y sanan con ella: hácese en los montes, en 
os llanos y en las cuestas. 

Hay otra yerba que se llama' obhuhquiy ó xixt- 

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263 
camatic, tiene las hoja» como de miltomatl, ralas las 
flores, son amarillas, no son de provecho ellas, ni las 
hojas, ni ramas. Tiene la raíz redonda y grande co- 
mo nabo, es esta provechosa para los que tienen 
hinchazón en la barriga y le gruñen las tripas. Hase 
do beber molida en ayunas: purga y quita el calor 
demasiado, después de bebida toma el enfermo el yo- 
latolti: esta raíz es algo dulce, y en una hay para 
beber tres veces: hácese en los montes y en los 
llanos. 

Hay otra yerba medicinal que se llama yz- 
tauhiatl, es como los ajenjos de Castilla, también 
es amarga molida, ó mojada: esta yerba aprovecha 
á muchas cosas. Molida y bebida con agua, hace 
echar la colera y flema, también es buena bebida 
-para los que están ahitos, echa fuera el calor dema- 
siado interior, purifica la orina y aprovecha al que 
tiene ardor en la cabeza. También es provechosa mo- 
lida juntamente con los meollos de las grumas de la 
yerba que se llama qxmuhyayaoal para los que tienen 
angustias en el corazón por razón de algún humor 
que le oprima; bebela cocida con agua, y sana: há- 
cese por todas partes en los campos. 

Hay otra que se llama quauhyayaval^ tiene las 
ramillas larguillas y verdes, acia las estremidades de 
las hojas delgadas y redondas: la yerba se muele 
seca y con incienso, es bueno para sahumerio: la 
raíz no es provechosa, en todas las montañas se 
hace. 

Hay otra que se llama mamaxtl, es de comer 
cruda y cocida: la raíz es medicinal para los trope- 
zones de los pies: hácese en las ciénegas. 

Hay otra que se llama saltomatl, la raíz de 
esta yerba molida con la de arriba es buena para 
los que orinan mal: también se mezclan con ellas 
algunos granos de maíz; bébese en ayunas, 6 después 
de comer, y que no se beba otra agua sino esta, y 



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260 
así purifica la orina, y la adelgaza: en toda parte 
se hace, en los prados, y en Tas cabanas. 

Hay otra que se llama quapopultum, tiene las 
ramillas largas, delgadas y orcajadas: en las horca- 
das nacen las hojas y son verdes, las horcadas ama-» 
tillas, y las flores también de este color. Tiene las 
raízes espesas, delgadas y amargan: esta raíz es pro* 
recho3a para el que siente calor interior: cocida con 
agua, base de beber después de comer, no se ha de 
beber otra, y con esto purga y templa el calón 
hácese en las montañas. 

Hay otra que se llama tlalamail^ tiene las ho* 
jas muy verdes, y de tres en tres en cada pezón; 
las flores son amarillas, y arpadas, no son de pro- 
vecho: la raíz es blanca por fuera, y por dentro es 
vermeja y larga: es buena para curar las quemadu- 
ras poniéndola encima molida, y también para las 
podredumbres es buena poniéndola encima: en toda 
parte se hace. 

Hay otra que se llama xoxotlatzin, es parra- 
da, sobre la tierra, es muy verde y huele mal, tiene 
flores entre las ramas y hojas. Ésta yerba molida 
es buena para las apostemas que proceden de ca- 
lor, y puesta sobre ellas las abre: también se en- 
vuelve 'con un poco de tcquixquitk, para después que 
se ha abierto la apostema con el tequixquitl revuel- 
ta, untando unas mechas, métenlas en la abertura 
y sana. 

Hay otra que se llama tonalxihuitk las hojas 
son cenicientas, nace parrada junto á la tierra, tie- 
ne las hojas tiernas, quebradizas y angostillas: hace 
unas flores blancas, y en el medio son amarillas: mo- 
lidas las hojas y ramas, son buenas contra la sarna: 
pónese sobre ella. La raíz de esta yerba no es de 
provecho, y esta yerba empece á la lengua si se 
come; esta siempre se hace entre las aguas, en los 
llanos y en los altos. 



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267 
Hay otra que se llama tlacoxoehitl, levántase 
altiüa en lo alto, cria ramas, es delgadilla, produ- 
ce unas flores blancas y pequeñuelas, y tiran á mo- 
rado: las ramas no son de provecho, la raíz de es- 
ta yerba es negrestina por fuera, es gruesa como 
nabo, y lo interior es blanco, y es algo dulce. Es- 
ta raíz molida con las ramas de la yerba que se lla- 
ma ckilpanto, es buena para los que les sale san- 
gre de las narices para estancarla, poniéndola mo- 
lida dentro: también es provechosa para los que tie- 
nen gran calor interior: hase de beber en ayunas 
. mezclada con agua. También purifica la orina cuan- 
do se espesa: hácese en las montañas y en toda 
parte. 

Hay otra que se llama ócapiaztli, ótlilpoton* 

?rui, sus hojas salen de la tierra sin ramas, son tan 
argas como un palmo, son arpadas, hecha tallo, y 
-las flores son verdes y acopadas, ó redondas, tiene 
las raízes espesas, delgadas y largas. Molidas las ho- 
jas con la raíz es provechosa contra las hinchazo- 
nes que proceden de calor: pénese molida sobre ellas 
y también se bebe un poco mezclada con agua en 
ayunas, y si la bebe después de comer, se ha de 
hacer la digestión: puesta sobre las hinchazones á 
las veces las abre ó las resuelve: hase de poner 
muchas veces mezclada y molida con la raíz de la 
yerba que se llama xalacocotti. Mezclada con pulcro 
blanco, se bebe contra las hinchazones arriba dichas; 
. esta yerba xalacocotl, es hueca como caña de Cas- 
tilla; pero tiene muchas ramas, y comienzan desde 
la raíz: tiene muchas ramillas como horcadas divi- 
didas, son arpadillas y verdes: las flores que echa 
son amarillas, las ramas no son de provecho; pero 
la raíz aprovecha como arriba se dijo: hácese en to- 
das las montañas. 

Hay un árbol medicinal que se llama tepozan^ 
. tiene las hojas anchas, redondas y puntiagudas, son 



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268 
verdes, algo blanquecinas y vellosas: tiene algo de 
mal olor, es contra el calor demasiado de la cabe* 
za, así en los niños, como en los grandes: las rai- 
ces son gruesas y largas, huelen algo mal, estas 
raízes hendidas, molidas y mezcladas con las raízes 
de la mata que se dice tepexiloxochitlacotl^ son buenas 

1>ara restriñir la sangre que sale de las narices, mo- 
lda y echándola dentro de ellas: hácese en los mon- 
tes y en las barrancas. 

La yerba xiloxochitlacotl, es mata: tiene las ra- 
mas macizas, delgadas y redondas, como los pim- 
pollos del membrillo: no tiene muy espesas las ho- 
jas, sino ralas, verdes y arpadas: las flores colo- 
radas, pocas son hechas de la manera del xiloxq* 
chitU los cabellos como ellas, no son de provecho, 
solamente la raíz es medicinal como arriba se dijo: 
hácese en todo tiempo en las montañas. 

Hay un árbol medicinal que se llama quctzalhue- 
xotl, que es salce [ó sauce] delicado, las hojas y renuevo 
de este árbol molidas con tortillas secas ó tostadas, 
y con chian, mezclado todo con agua fría ó tibia, 
aprovecha á los que tienen cámaras de sangre. Son 
mejores para esto los meollos de las ramas descor- 
tezados, y con las hojas de este mismo árbol mo- 
lidas y puestas sobre la cabeza; también se bebe 
con agua tibia contra el demasiado calor interior, 
y se hace en todas partes. 

Hay una yerba medicinal que se llama ffato- 
panolixivitl, echa ramas y hojas como el xoxocoiolU, 
son coloradas las ramas y redondas, las hojas ver- 
des, y estas están en las puntas dé las ramas: son 
arpadillas, están divididas en cinco hojuelas, y echa 
esta yerba un tallo y florece; la flor tira á leona- 
do, no es provechosa para nada. La raíz de esta 
tiene la corteza gruesa y por fuera es morada, y 
por dentro colorada con muchas raizes: hendida y 
cocida con agua y bien hervida, de manera que te 



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*2&9 
gaste :1a editad deí agua: el- que tiene támaras coa* 
a tinuas bebiéndola sana. También aprovecha para el 
que recae de alguna enfermedad, tomnudola antea, 
ó después de comer, y la muger que .torna á recaer 
.por haber tenido parte con un hombre, é el, bom* 
i>re con la muger, báulo de beber en ayunas. Bé- 
benla también lo* niños que tienen cámaras, molida 
esta raíz con cinco almendras de cacao, deshecho todo 
.en agua, y quita las cámaras. 

. Hay. otra yerba que se llama hueypatli, ..tiene 
las ramas larguillas, espesas y verdes, la$ hoias r©r 
,4oDdi}Jas de abajo, y puntiagudas, arpadas, <S almena- 
das: son un poco vellosas: las flores son como cam- 
panillas moradas, blanquecinas, y son muehas y no 
de provecho: tienen las raíces recias como do. árbol 
y gruesas, son dos ó tres, blancas por dentro y por 
iupra: tienen »la corteja delgada, todo os .meollo, la 
; r.aía eai etftre dulce y agiarga, y requema un , ppco: 
.molida con unos granos de cateo, y pepitas de ca- 
Jabaza, es buena para los que escupen sai&gre; hase 
.de beber e« Ayunas, revuelta con agua, y si la be- 
f ben después de ¡ comer ha de ser ya hecha la» dt- 
.gestiom .h*se • de beber cuatro ó ciaeo vgee*, y con 
•e&to ul *e cierra la. sangre. En la enfermedad cuando Ipt 
tbebe el enfermo no ha de comer carne, ni pescado: tam- 
bién se bebe el agua hervida con ella, y hace la miswa 
-Iteeraeion*; y/ con. esto «o arroja la . enfermedad por 
-Bí>ajo: háefes^ esta raíz; en donde quiera, y^ep rara* 
.< Hay ojtr* raíz mddieJAal que 80, llama. ^£«4- 
ytlt ó hi&yytzonteeón, 'páranse -sobre la tierra «us ra- 
.mas y. hojas, y estas son verdes obscuras y de t*©s 
;*ftr tres;, 1*9 flopes est&n revueltas con las hojas,. y 
-Menea la* florea .moradas y.\ blanquecina* la raíz4Í¿- 
v n^la redonda, y por fufe» es negra y por dentfKvss 
.fefamcá: tieae tebor dulce coma de yerba; la ¿orti- 
ga es delgada, y molida es buena para dolor. de?-fetr- 
**«* y rugimiento de las tripas, ¿W» fil qw.fafte 
Ttfm. ///. 35 



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270 
desmayos del corazón, y titie le laten las sienes y 
venas: faase de beber revuelta con agua en ayunas, 
y con esto purga y echa cólera y flema por la bo- 
ca, y se le quitan los latidos del cuerpo. El agua 
conque se ha de beber ha de ser tibia para pul- 
gar por la orina: á los' que tienen calenturas ter- 
cianas 6 cuartanas, dársela han á beber en tomán- 
doles las calenturas, y con esto se les quita ¿^apla- 
ca. En todo lugar se hace, en cuestas y llanos, pe- 
ro es rara: en otra parte se puso éste nombre o/o- 
Ouhyw, pero son diferentes yerbas. ¿ 

Hay otra que se llama aitztoli, es toda ve*- 
-de y nacen muchas juntas: tiene las hojas duras y 
«On agudas como las de cañas, de manera que cof- 
¿tan apuñándolas con la mano: echan tallos, las flo- 
lre$ Son leonadas obscuras, y las 'hojas de estas son aft- 
gostillasry -están- de tres en tres, y de cuatro en cua- 
tro; son de comer esta* flóíes, y quitan la hambre: 
de ellas hacen tortillas y cuácenlas para comer. Tie- 
ne la raíz redonda, por fuera negra y por dentro 
blanca, hfrsé <te quitar la corteza á la taíz para mo- 
lerse; es provechosa para el que no puede etacuar, 
* liase- de beber en «ayunas- cuando quisiere, y con ca- 
} to evacuará, y también «cha tas arenas y espegum 
que impedia la orina: en todas partes se hace, y en 
)a orilla del agua dulce. 

Hay otra que se dice ^muhxoxouhquu, ?¿ xoxoyk~ 
eétpacttí: esta es una yerba como la yedra, que sí- 
be por los árboles y por las paredes, y tfctoé las ra- 
mas verdes, y las hojas redondillas y puntiagudas: 
echa flores y son blanqmtas, hacen semilla, y esta 
es redonda, y en cada flor' no se hace mas que uno; 
las hojas y- semilla molida, mezclada coto agua y tiá- 
¿ta/ lavado el cuerpo con ella es contra la gota, y 
-también se pone en el mismo lugfer donde está; mes- 
dado con un poco de resina, y cuando la gota ha 
candido por todo el cuefrpo, y dá grandes dolores, y 



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271 

se vá secarido todo él, si se lava con eHa 6 la po* 
ne mezclada con resina y emplumado, con esto se 
mitigan los dolores. También bebida en ayunas la 
semilla molida y mezclada con agua, amansa el do* 
k>r. Dicen que cuando uno tiene enfermedad qut) los 
médicos no entienden ni saben dar remedio pant ella¿ 
se bebe esta semilla molida y mezclada con;agua¿ 
emborráchase con ella el enfermo y luego da señal 
^onde está la enfermedad* También dicen que es sa* 
ludable -para, las llagas podridas que no les hallan 
medicina: molida ésta con fes i*ojas y pue ta en poli- 
ros ó mojada, «ana las llagas viejas é incurables: 
hácese esta yerba en tierra caliente. ' 

Hay otra que se llama aeocorivitl> tiene las 
üamas verdes y dblgadas,. es aKiUa y tallece: las flo- 
re» de esta yerba son verdes pot encima, y tienen 
pa colorado interior; no aprovechan de pada, tie-* 
ne la raíz gruesa como de, arbola es larga y echa 
de sí otras raíces: por encima es negrestina y- den» 
tro amarilla, la corteza es delgada y requema; mo* 
lida /y bebida \con agua ea provechosa ¿popa* los que 
recayeren de .alguna enfermedad»* y esta,; raíz hade de 
beber cuando ya quiere entrar en el feíño el enfeii 
4DO« .para oue no taienta el calor - de él,-y éespaes que 
«alga ha de beber otro poco; también Ja beben los 
sanps para la digestión y. para aplacar el calor in» 
lerioKibase de. beber $a ayunas, y, después de co¿ 
.mer üunhíet se ■. puede .tomar; bácese en todas kis 

-montañas. . -. . ■ j,í¡¡ : , ., o !»■. 1, • . v .i 

-. r . Hay un arbusto i que sq llama . ttptloinatL, !tte+ 
jte ias ramfes * espesas y verdes, ks hojafr son nu- 
las, anfchuelae, y arpadas por las orillas, y haoe unas 
(flores -amaría, j van jun^ de pro» 

<vecho; ihace^ unas tojlllas^qüerno son de comer, tie* 
■ne fias iáíbes delgadas ' y , recias, tocando .con ella* e^ 
Ja lengua la enhiesta; Éstas raíces molidas con at* 
gimas de las hojas,* *pu, provechosas para los que se 



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272 
les ha cerrado la orina y la cámara; también es pro* 
vechosa para los que tienen cerrada la esperma, de 
manera que no pueden regir ni hacer cámara, ni co* 
mer. Deshecha, en un poco de agua tibia, y bebida 
en ayunas 6 después de comer cuando ya es hecha 
la digestión, arroja por debajo los malos humores 
y sana. 

Hay otra que se llama tlatlacotic, es larga, y 
alta, tiene muchas ramas macizas, y son verdes j 
nudosas por sus tercios, y en estos nudos tiene las 
hojas, que son anchuelas, verdes, puntiagudas, largniUas 
y no son de provecho: las raíces son espesas* mu* 
chas y delgadas, por encima son negras y por den* 
tro algo amarillas: tienen la corteza delgada y son 
sabrosas. Esta raíz molida, se bebe después que afc> 
gimo se há purgado: hase de molet y ro^íclar coa 
agua, y puédenla tomar antes y después de comer* 
luego que haya comido las puchas que se llaman 
wlaiolU: hácese en todas partes, en los llanos y en 
los montea • 

'Hay otra, yerba que se llama texoroctooti, tie* 
Be las ramas larguillas, y también los pezones de las 
hojas, 1 y estás son anchadas y ametaladas 1 de ver* 
de y morado; 'bolamente hace una flor y es mona- 
da, y tiene -un sabor como de yerba ó heno y amar* 
Eun poco; esta yerba molida es provechosa para 
hinchazones poniéndola molida sobre etta*. La raft 
de esta yerba es una y redodday por defuera <esm» 
gra y por dentro amarilla, tiene unas raíces pfcqae- 
«otilas, delgadas y espesas en que i está revuelta: tie- 
ne un sabor áspero que se hace á la lengua. Esta 
raíz molida es buena para las mugeres que tornad 
•ron á recaer, pof haber tenido su marido acccs* 
4t ellas antes que estuviesen bieii sanas, yr también 

Sra i¡\ hambre qtie tornó á recaer por haber ten* 
acceso á su muger anteé de estar biéñ snno. Mof- 
lida hase de ip volver con un ptogo fie algodón, y ha- 



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J73 
ae- ée poner 'dentro en el fruerobro feménfl 6 viril, y 
luego por allí porga \o que hacia daño al cuerpo: 
lo mismo eís para los que? se estragaron teniendo ac- 
ceso á la mnger. Esíta raíz molida y tAezchuJá coa 
ja Fiiiz de la yerba que se llama ¿Alepanto», es pro* 
vechosa para los que tienen hinchazón de la barriga 
por razón de alguna apostema interior: hase de be* 
ber en ayunas con agua, y con esto purga por aba? 
jo * Ja » apostema que hacia- daño. Be esta yerba diiU 
pontón arriba se dijo: esta, yerba texoxowioii en kqi 
montañas y en los páramos se hace. » 

May otra que se llama tlatlánquay^ es largui» 
Ha y no tiene: mas de una rama como árbol, ani* 
ba tiepe algunos gajos y mucha» rayadas: de la. parí- 
te de abajo son anchas, y de la de arriba sonaguí- 
^U^tié^e floreé entré las hojas, lqoaadas, lárguillas, 
y redondillas, hacen semilla blanca semejante á los 
bledos: moliendo las flores juntamente con las hojas, 
aon de buen sabor:, esto se hierbe con agua* y se 
batanantes de comer* «3 provechosa) para los que 
tiefltéñ itámauras de*sangmsi y con esté se «sainen: 
<es tlu»biei>'«o*tráj flujo :áe vientre, ? y contra, elvcn 
mito , ícmbp ftróda* i ee udijov También* es buena coe* 
tra el dolor de hijada, tomándola como está dicho. 
E* asimismo provechosa para la periesia bebiéndola 
v ílay&idose con ella: para esta enfermedad no se 
Jaa. d^j moler, ^im» /coeerae entera la: raima y Ja flor, 
-jhl^^ ,W# ( el^uh todo ^1, cuerpo. También es >rq<- 
MN^bpsifcfpwa loa«que'i tienen: cámaras' de materia: 
-{¿ene. leafta yerba unarfoíz sola y .gruesa, con- algu- 
nas raízes pequeñas que salen de ella; peyó no es 
provechosa para nada, También; es iniedióiual «ata «cor* 
fea pwa Josr que tienen hinchada la<háixiga; bebien- 
.do el-agUa cocida coa ella comió arriba >áe dijo sá- 
«aan y ; deshecha n; el humor dañoso; y purifica lo inte- 
rior: es también buena contra ututo: frialdades que 
. «retid*? en #1 cuerpo,, dan ~ dolorpa enloda é\.y ; 



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á74 

gustias en el corazón: hádese esta yerba étt tas mon- 
tañas, en tierras templadas es rara. 

> Hay una flor medicinal que se Hama tonacu- 
rodutL, es olorosa, parase por la tierra, y encaráma- 
se por los árboles y por las pefias; tione las boias 
verdes, larguillas y anchuelas, las flores entre las ho- 
jas. Son estas flores amarillas tirantes á colorado, lar* 
gas como un dedo, huecas y algo vellosas, tiene 
suave olor: muélense estas flotes juntamente con H 
yerba 'que se llama ilaehiduntaxihuitl, bebida y tttett 
ciada con agua, es contra el calor interior; t^mbiea 
aclara la onna. Esta flor suélenla todos beber* en- 
fermos y sanos, hecha en cacao: esta yerba' y flor 
ee hace en tierra templada* entre: las peñas* y entre 
los árboles. - -.'-.•[,. . • ;^ n 

Hay otratqüe se llama tíachiehinMsthída^es^ 
queftueki y tiene las ranas verdes y delgadas, laf$ 
hojas de tres en tres, delgadillas y puntiagudas: mof- 
lida es buena contra el calor de la boca, y el esw 
tómagó: hmse de beber cpn aguan Es también pí*fa¡- 
:chosa contra las > llagas podridas,' y eoatra la '«tfYrtfe 
-molida j: puesta, sobre ella: Ja rafe de esta yerta, n* 
«r de* profeobo, háoesé en los riscos, y también ''en 
las peñas. . ' ^ ; .; t 

Hay otra yerba medicinal que se llama ita- 
ux>x6chitl> és altilla, tiene las. hojas divididas de dófr 
,eri k dbsy 6 de< tres en tres, «w verdes, unchüeke, *£• 
-pa<Jaa y. algo vellosas; tienen floxia aleadas, 1 re- 
dondillas y> huecas, no son' dei'pr^vech^ ^la^^raíííte 
do esta yerba son gruecezuelas,.por encima >negre¿- 
¿tinaay y por dentro blancas; tiene ia corteza delga- 
-da* aídbeí entréMamargoi y- dulce, ^os bu^n* -cotttra íl 
-odósddapaaifffla' y t desmayo *de cottffftiirJiafeitte lwí- 
-tatropiolida .y^jnezdada; coto agoaf y con alg^ffidb <£ÉL- 
-nü» dé maáz ibnrsta qiiihce, y conr otros tantos* "ée 
r, cacao, todo incido y bebido con agua tachas vfeoes 
-si» ^anab^vyu áasproeo de *«ora«r ¿mitígase «el catar, 



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275 
hécese eü toda» partes, éh las montañas, y en los 
•páramos» 

Hay un árbol medmal que se llama quctzabnix- 
-mtU^res árbol pequeño, tiene muchas ramas, tiene 
-tas. hojas tomo las del cedro, son jnuy verdes ylar- 
-gas como «tí palmo, llevan unas flores amarillas y 
<se capn* tao hace semilla tampoco como el sauce. Las 
• hojas de este árbol son provechosas molidas con la 
raíz de la yerba que se llama coztomatl; molidas to- 
das mata v beben» .con agua y son provechosas pa- 
ra el que tornó á recaer • de alguna enfermedad por 
cirobfer. üafcfa, 6 tomado alguna cosa pesada, ó por 
Jtaber. ¡ejercitado el acto carnal, ora sea hombre, o A 
sea muger; hase de beber tres ó cuatro veces, y si 
: habiéndola bebido entrare en el baño, después al 
tsalirv ibejbeda iiai el? enfermo. La rafa de este .árbol 
too «fl pfcovechosi:i la cqlidad de estas -dos yerbáis 
oca quien: i «et junta ya sei dijo arriba: este árbol ;se 
hacte ^n lasítierraái xrakénrtes. '. • f,; - ■' . ;; 

Hay un árbol medicinal que se llama yohod- 
íisockkl, es -grande como una higuera, las hojas tie- 
'eenpjy verdes, largas, anchas «y (puntiagudas, y don 
•. nial 1 sabor y ok)iv La&bdjtt de % este^ árbol, y losgra- 
-unoe molidca sph provechosos contra \w huiéhazoiii qoe 
«e. llama iztocMmqui, poniéndola encima sana: algu- 
nas ¡veces se , resuelve, y otras veces madura y sale 
i Ja. mbterisi taanbienr! contra la sarna (y ampollas, pues- 
iita» ¿atcima moiidar tiene- Ida fio res> blancas, solamen- 
íito dé moche, sé. sbrfen y. dani gran fragrancia, y de 
dia aOf ' rara es esté árbol, 1 6 mata: hácese en los mon- 
tes, en los páramos y en el pueblo' que se llama 
i,Ecatepe& . ;i < 

- - > Hayc otra mata que se llama coz^áquauhxthuül, 
¿.es bajuekesta mata, tiene muchas ramas, y son ver- 
r dea por de fuerar son las hojas* anehuehis, laTguiflas 
: y puntiagudas; hécense en ella ubitas redondillas y 
verdes; por dentro de ellas se hacen unos granos 



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276 
que. son ja semilla:, tóuélen,» secas las iiojas, re- 
vueltas con las de la yerba que se llama qumhyñ- 
j/avali es remedio para los huesos quebrados por caí- 
da, y para Jos nervios lisiados: después de habérse- 
los «concertado, pénenlo ensidia de la quebradiná,:* é- 
vuelto coa resina, por vía, de bilma. También se re- 
vuelven estos polvos con tinta de Ja tieara* pegado 
con su pluma, cuando el enfernfro no tiene calentu- 
ra. La raíz de esta mata no es de provecho: hácese 
»en los términos de Chiconauhil> y en« las tierras ^calien- 
tes, y sembrándola nace, i -■ 

. El maguey de esta tierraeapeciajmecrte el qoe 
Jlaqmn tímame es jteuy medicinal por razón de la 
miel que de él sacan, la cual hecha pulcro, se mez- 
cla con muchas (medicinas, para tomadas por la 
Jbécfe, «¿orno i atrás se diji* También* . ¡este pdlcxe es 
.bífero y. *sp€cial> pai*a los que han- recaído de alguna 
«ntfirt vedad* habiéndolo > mezclada con una viída de 
axi, y con pepitas de oatabáza, todo molido y bebi- 
do 4os ó tres veces, y después tómase el baño v así 
#ana< También la penoa de maguey nuevo asada en 
ieL rescoldo; el apoio de oeste ó lh agua: é& que use 
^coctó>íherviáo;oon saíy echado en la> llaga idcllíqae 
•«?. 4escotaÍMlóf ó deb herido,» de tjqalqurera heñida sa- 
ina: también la penca del maguey seca y molida mez- 
clada con resina de pino, y puesta con su ploma 
$n el lugar del dolor, ya sea gota 5 ya^eaqualquie¿a 
xtti& cosa la «ana. También .el! pulcro se mezcla aún 
. vía ymfldicina que se llama xhick%cpatU¿ yubmidé cdn 
~ relia ««' provechosa p^ra el ¿jue ticsie cblordev pechos, 
de bairiga, de espaldas ó tiene . algupa enfermedad 
con que se vá secando, bebiéndola en ayuntó, ala 
t \á"<tofl «eesfc.é* mas, sana; Esta medátiaa que se 11a- 
•iBia fáchiqmtfa es corteza de un árbol que so llama 
-thichkqUavUU Bofamente i la corteza .de este áfjbol >s 
ptotcohosa* hácefte esto en las montañas de Chaloro: 
también chatas pencas de maguey son buemp parafire- 



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277 

Í[*r*con ellas las espaldas para que no se sientan 
os azotes. 

Hay una yerba medicinal que se llama cihua- 
patli, es mata, tiene muchos virgultos (a) tan altos co- 
mo un estado, tiene las hojas cenicientas, anchuelas 
y puntiagudas, muchas ramas, flores amarillas y blan- 
cas, cria semilla como la de los bledos, las hojas 
de esta mata son provechosas cocidas en agua bien 
hervidas: la muger preñada que ya está para parir, 
bebe esta agua para facilitar su parto sin pena, y 
al momento le sale sangre, y es señal que ya quie- 
re nacer la criatura: las raíces de esta mata son 
. delgadas y largas, y muchas en la sobre haz son ne- 

ry por dentro amarillas, tiene un olor desabrí- 
Esta raíz molida y cocida con agua tibia, es pro- 
vechosa al que tiene cámaras de sangre; puédenla 
beber en ayunas y también después de comer, y el 
que la bebiere ha de comer cosas templadas: en to- 
das partes se hace esta yerba, en los campos, en las 
montañas, y entre las casas. 

El árbol que se llama tima, tiene las hojas 
grandes, gruesas, verdes y espinosas. Este árbol echa 
Sores en las mismas hojas, unas son blancas, otras 
vermejas, otras amarillas, y otras encarnadas; hace- 
se en este árbol una fruta que se llama tuna, son las 
, tunas muy buenas de comer, nacen en las mismas hojas, 
y estas descortezadas y molidas, danlas á beber coa 
. agua á la muger . que no puede parir, ó que se le 
ladeó la criatura, con esto pare bien, y á la que es- 
to sucediere, padece dos 6 tres días grau pena an- 
tes que para: esto acontece por la mayor parte á las mu- 
geres que no se abstienen del uso del matrimonio antes 
de parir. La semilla de la chian molida con un poco de 
la cola del animal que se llama tlaquatzin, en tanta can- 
tidad como medio dedo, mezclado todo con agua, 
y bebiéndolo la muger que no puede parir, al ins- 
tante lo consigue: éste brebage es mejor para esto 

I Offl> MUm 36 

(a) O farejonet. 

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278 

que no los de arriba, y esto no lo saben muchos. La 
raíz de esta yerba verde y cruda, con la del salce 
(ó sauce) que se llama queizakexotl todo molido, há- 
cese con ello atole, y es provechoso para los que 
escupen sangre, y que tienen continua tos que sale 
del pecho. También con esto sana la tos vieja ó de 
muchos dias: juntamente es bueno para los que tie- 
nen cámaras de materia bebiéndola dos 6 tres ve* 
ees. La semilla de esta yerba cruda muélese, y sa- 
cándola el zumo y bebiéndolo en ayunas limpia el 
pecho, y mezclado con atol antes de comer hace lo 
mismo: este zumo de esta chian \6 chiá] es como el óleo 
de linaza de Castilla conque los pintores dan lustre. 

Hay otra yerba medicinal k que se llama Aa¡o- 
xoatky. es delgadilla y verde, no tiene mas de una 
rama tan alta como un palmo, las flores son blan- 
cas, las hojas como las de la yerba que se llama 
iztacquilitl, y no son de provecho; la raíz de esta yer- 
ba es una y redondilla, tan larga como un palmo, 
de la parte de fuera es blanca y un poco queraos*: 
la sobre haz ó la corteza de ésta raíz es provecho- 
sa, el meollo no, molida es contra el tabardete 6 ta- 
bardillo, pues bebida con agua luego vomita la có- 
lera ó flema, y así se templa el calor y el cuerpo* 
Esta yerba -se hace en los llanos, en las cuestas y 
en todas partes, sécase en invierno, y en el verano 
la misma raíz torna á brotar. 

Hay otra medicinal que se llama oqwchpatk y 
nace parada sobre la tierra como la yerba de la go- 
londrina, tiene las hojas muy verdes y redondillas co- 
mo lentejas, y algo puntiagudas: éstas y las flores 
van entrepuestas unas con otras como plumas blan- 
quillas, llévase el viento á las flores, y éstas y las 
hojas no son de provecho. La raíz es una y redon- 
dilla tan larga como un palmo; por encima es un 
poco amarilla y por dentro blanca, es quemosa es- 
ta raíz y está QOtQp en relata: (a) molida ésta es pro- 
(a) Parece quiere decir enrredada. 



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279 
vechosa para el hombre 6 muger, que porqué no acá-- 
bó de espeler la simiente humana, ó por miedo, ó 
por otra ocasión que se ofreció, y queda cortado ó 
estragado, por esta causa* se vá secando, le dé- 
una tos continua, y se vá poniendo negro el cuer- 
po, y aunque haya un año, dos ó tres que esté así, 
tomándola por lavativa, espele un humor muy hcdioiw 
do, y par espacio de dos ó tres dias, acaba de sa- 
lir el humor corrupto, y por el miembro echa la ori- 
na blanca como agua de cal y muy hedionda, y lo 
misino . hace la muger. Esto mismo es medicinal pa- 
ra cuando .alguno en sueños no acabó de espeler el 
humor 1 sementino. La cantidad de esta raíz ha de ser 
qomo medio, dedo, molida para una vez: hállase es- 
ta yerba en los campos de Tullantzinco. (ó Tulancingo.) 
i Hay otra medicinal que se llama tlamacazqui 

y- pampa, tiene las- ramas muy espesas, y tan altas 
qobpo un estado, son coma verdazcos de membrillo, 
desuna parte cenicientas y de otra verdes, van de- 
rechas: las ramas y tienen flores amarillas y áspe- 
ras, no tiene hojas la flor, y éstas, las ramas y ho* 
jas nó son de provecho;* las raíces son delgadas y 
muchas, largas como un palmo, y espesas como un k 
hacecillo: son estas raíces quemosas en la gargan- 
ta; por encima son algo coloradillas y por dentro 
vermejas: . la corteza de la raíz es delgada, el meo- 
llo tiene muchas hebras oomo de nequen correosas 
y delgadas. Esta raíz molida y bebida en ayunas con 
agua es provechosa para la enfermedad que Be di- 
jo arriba, cuando por alguna ocasión &o corta el hu- 
mor seminal Bebida como está dicho, purga por aba- 
y> el mal humor que estaba opilado: base de beber 
Una vez, y muy de mañana, y no se ha de comer has- 
ta eFmedio dia, y lo que se comiere sea templado con 
chile: hácese en todas partes, en las montañas y en 
(as cuestas. 

Hay otra medicinal que se llama cicimatic, na-. 



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280 

ce parrada, tiene machas hojas, muy verdes y an- 
chuelas, y de tres en tres: es de la manera de los 
frísoles; no hace flores: la yerba no es provecho- 
sa para nada; la raíz es desabrida y recia como 
un tronco, casi como una cabeza de persona y lar- 
ga como un codo; tiene la corteza gruesa; por en- 
cima es negra, y por dentro tiene unas pintas co- 
loradas espesas: molida es buena para el que tiene 
mal de los ojos que se cubren de carne, que llaman 
ixnocapachivi: envuelta con un paño esprímenla so- 
bre los ojos, y luego se quita aquella carne que cu- 
bría al hojo: nácese en todas las montañas. 

Hay otra medicinal oue se llama cuitlapatti, 
tiene las ramas larguillas y anugeradas por dentro, 
de cada pie nacen dos ó tres ramillas verdes, las 
hojas son anchas como las acelgas de Castilla, las 
flores blancas, y éstas y las ramas no sonde pro- 
vecho: las raíces de esta yerba son gruesas como 
rábanos, por fuera son blancas y por dentro amari- 
llas claras: tiene las cortezas gruesas como las de 
éstos, y también lo de dentro; seca esta raíz y mo- 
lida, es provechosa para los que tienen landrecillas (a) 
en la garganta, y también para los que tienen lam- 
parones. Estos polvos hanse de revolver con resina, 
¡F puestos en los lugares de la enfermedad, cúbren- 
os con plumas: también es buena esta raíz para las 
mugeres ú hombres que se les pudrece el miembro: 
asimismo lo és contra la enfermedad que se Ha* 
ma xochiciviztli: (ó sean almorranas) esta raíz no se 
bebe: hácese en los montes. 

Hay una resina en esta tierra, que es ni mas 
ni menos que incienso: el árbol de donde mana se 
llama tepecopalquavitl; hácese cuando no llueve, y si 

(a) Landrecillas son pedacitos do carno redondos que se ha* 
lian en varias partes del cuerpo, como enmedio de los músculos 
del muslo, entre las glándulas del sobaco, de las ingles, y de otras 
partes. (Diccionario Español) « 



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sai 

esto sucede se deshace: es provechosa para las cá- 
maras continuas dé humor como agua; hase de mo- 
ler tanto como un dia para otro día, y hanla de re- 
volver con agua tibia, de modo que se incorpores 
hase de beber en ayunas, y si se bebe después de 
Comer, hase de mezclar con un poco de tinta Tam- 
bién es provechosa para quien tiene cámaras de san- 
gre ó la escupe; pero entonces no se ha de mez- 
clar con tinta; también es buena esta resina para las 
hinchazones de apostemas: puesta encima ablanda- . 
las y ábrelas: estos árboles se hacen en tierras ca- 
lientes como acia Quauhnaoac^ írc. [hoy Cuernavaca.] 
Hay otra que se llama cocopi, muy semejante 
al maíz: los granos de esta yerba tuéstanse de ma- 
nera que se convierten en carbón, y también algu- 
nos granos de triso de la misma manera tostados, 
todo molido y hecho puchas, rociado con un poco de 
chilmolli, (ó salsa de chile) es provechoso para los< que 
tienen cámaras de sangre: hace de beber tres veces ea 
un dia, una vez á la mañana, otra á medio dia, y otra 
i la tarde: esta yerba se hace en los maizales, na- 
die la siembra; algunas de ellas nacen antes de sem- 
brar, y otras después de haber sembrado, es entré 
él maíz como el vallico (a) entre el trigo. 



(B) Especie de grama que te cria en el trigo. [Diccionario 

EbpañoL} t 



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282 

Mié EDITOR. 



É, 



ir difuso capitulo anterior muestra á toda luz, el doble cono* 
amiento que loe antiguos mexicanos tenían de .la Botánica, y de 
hl. Medicina* pues sabían aplicar las yerbas á las enfermedades co* 
nocidas* Los libros de botánica del día» tal vez solo se limitan á. 
lab' descripciones de las plantas. Mucho tiempo después de la Con* 
quista continuaron haciendo uso de ellas, y aun todavía se con* 
serva la memoria de un célebre curandero llamado el Doctor India 
de Vailadolid de Michoácan, que confundió y humilló el orgullo 
del Proto-medicato de México, cuando lo ecsaminó para castigar- 
lo^ como un empírico charlatán, y s curandero. Él suplicó á sus si- 
nodales que oliesen una yerba,, la cual les produxo una fuerte emor* 
ragia» entonces les dijo que sa la contuviesen; pero no pudiendo; 
hacerlo eh lo pronto» les ministró polvos de otra yerba con los; 
que al punto restañó la sangre..... Hé aquí (les dijo) cuales 9<m 
nüs conocimiento* en la medicina, y el modo conque curo las do*' 

Unció* de los que me llaman De ésta yerba se hace memoria 

en el anterior capítulo. 

La pérdida ca9i total del buen lenguage mexicano, el aban- 
dono conque se há visto éste idioma por los españoles, y la terri- 
ble persecución que há sufrido á consecuencia de varias órdenes 
de la Corte de Madrid para que se extinga, y no se hable mas 
que el castellano, y solo en él enseñen los curas la doctrina cris* 
liana y primeras letras» hace presumir que haya hoy muy pocos me* 
xican*s*qoe c^oswaa-Jaa planta> y «bfaSes det»Jefg»~«tftftfc9» re- 
ferido. Yo ruego ai Supremo Gobierno protector de las ciencias, 
mande se haga una espedicion botánica en toda la República, cu* 
yos profesores se dediquen especialmente á ecsaminar y clasificar 
las plantas mexicanas con arreglo á su nomenclatura antigua ya in- 
djcada, y su correspondencia con la de Lineo. jQué tesoro tan co. 
pioso no se abriría por este medio á la humanidad doliente!. ¡Qál 



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263 

gran botica para curar muchas enfermedades esquistos, .pero que 
no fueron desconocidas á los antiguos Aztecas! me atrevo á pro- 
nosticar que llegará un día en que conociendo el Gobierno me- 
xicano, el gran mérito de la obra del P. Sahagun, la hará reim- 
primir con la mayor exactitud, la mandará anotar, y grabar, lámi* 
ñas de las descripciones que comprende de animales y plantas» re- 
conociendo en estos libros la riqueza de sabiduría de que somos 
deudores» al buen celo del esclarecido misionero Sahagun» cuya 
virtuosa vida se consagró toda á la enseñanza del Evangelio, á so 
glosa» á propagar la piedad por medio de varias obras ascéticas, 
y finalmente» á dar idea al mundo antiguo» de la sabiduría de loa 
mexicanos. Un médico indígena que posea perfectamente este idio- 
ma y la botánica, y rectifique las noticias del P. Sahagun? harf 
el mayor servicio á la humanidad doliente. ¿Lo veremos en nues- 
tros días? ¡Plegué á Dios! i 



[ ••■•■ «i* 



«ta 



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2*4 

Sígueée ú tratar de ¡as piedras medicinales. 

Hay una piedra medicinal que se llama quiauh- 
teocuithtl, es una piedra no muy dura, pero pesada: 
es negra 6 ametalada de negro y blanco; ni es sa- 
brosa, m es amarga ni dulce, sino como pura agua: 
«8 provechosa para aquellos que los espantó algún 
rayo, y quedan como desatinados y mudos; bebien- 
do las raeduras de esta piedra con agua clara y fria 
vuelven en sí. Es también provechosa para los que 
tienen calor interior, bebido como está dicho: tanw 
bien hace lo mismo si se mezcla juntamente con las 
raeduras de la piedra que se llama xiufüomoUeil; tam- 
bién aprovecha de la manera arriba dicha contra el 
maf de corazón, que derrumba y hace hacer bascas: ha- 
4o de beber una ó dos veces. Esta piedra se hacia 
en Xalapa, Itztepec, y Tlatlauhqttitepec^ (a) y los na- 
turales de aquellas partes dicen, que cuando comien- 
za á tronar y llover en las montañas y montes, caen 
de las nubes estas piedras, y mátense debajo de la 
tierra muy pequeñas, y cada año van creciendo y 
hácense grandes, unas redondas, otras largas como 
turmas de carnero, y mayores 6 menores, y buscan* 
las los naturales de aquella tierra; y donde ven na-» 
cido^un «acate solo, conocen que allí está la piedra, 
caban, y sácanla. (b) También la beben los que están sa- 
nos como arriba se dijo, y templa el cuerpo del ca- 
lor escesivo. 

Hay otra piedra medicinal que se llama xivh- 
tomoltetl, es como chalchivitL, verde y blanca, mezcla- 
da, es hermosa, las raeduras de esta piedra bebidas 
como arriba se dijo, aprovechan para las enfermeda- 
des ya indicadas: traen esta piedra de acia Guate- 
mala y de Xoconochco; (Xóconuxco) no se hace por 
acá: hacen de olla cuentas para poner en las muñecas. 

(a) Camino de Zacapuaxtla. (b) Tengo esto por patona, y no 
creo en los rutados que por lo común ae atribuyen á las piedras» 



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28S 

Hay otra piedra medicinal que se llama aztetl, 
la cual es provechosa, para restañar la sangre que 
sale de las nances, tomándola en la mano, ó po- 
niéndola en el cuello de tal manera que toque en. 
la carne. Esta piedra tiene muchas colores, pintas co- 
loradas, blancas, verdes claras, amarillas, negras y 
cristalinas revueltas con todas las demás; antes que* 
se pulan no se parecen estas pintas de color, y después, 
de pulida, entonces se le manifiestan muy claramente: 
hácense estas piedras, en esta tierra en muchas partes. 

Hay otra piedra medicinal que se llama a/A- 
chipin, es provechosa contra el calor interior dema- 
siado: también purifica la orina pulverizada, y be- 
bida el agua en que haya estado una hora poco 
ipas 6 menos. Esta piedra no.es muy recia, es como 
muzgo: tiene muchas pintas y diversidad de hechu- 
ras, es tosca, fria y buena de moler, ó de raspar. 
Cuando se toma esta medicina no han de comer 
cosas calientes: críase esta piedra en las peñas, y 
cada año crece; hácense como los muzgos apegadas 
á las otras peñas, y bien se distingue que es naci- 
da sobre la otra piedra: hácese en muchas partes de. 
esta tierra especialmente acia Malinalco. 

Hállanse en esta tierra huesos de gigantes 
por los montes y debajo de tierra, son muy gran- 
des y recios: molido este hueso, ó un poco de él, es 
bueno contra las cámaras de sangre y contra las 
de podre, á las cuales otra medicina no aprovecha: hase 
de beber con cacao, hecho como comunmente se hace. 

La carne del tigre, dicen que es medicinal 
para que los que han sido casados, estando viudps no 
se* acuerden de muger, ni les fatiguen las tentacio- 
nes carnales: hánla de comer asada ó cocida: [a] tam- 
bién es. provechosa comida de esta manera para los 
que pierden el seso; asimismo es buena para los que 

(a) La oración y ayuno son buen remedio para la primera en» 
fennedad» y para la segunda la casa de san Ypolito. 
Tóm. IÍL 37 



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286 
tienen calenturas con frió: hala de comer cuando co- 
mienza la calentura, y ha de beber un poco de cal- 
do. También comen esta carne los señores para ser 
fuertes y animosos: también para los que son locos 
es bueno un pedazo de cuero, y de los huesos, y 
también del estiércol, todo quemado y molido, y mez- 
clado con resina ó ocotzotl¡ y sahumándose con ello 
sanan. 

Hay unos gusanos como los de España que 
tienen muchos pies, su cuero como concha, y yendo 
andando y sintiendo algo, luego se enrroscan y es- 
tan quedos: usan para medicina de estos gusanos en 
esta tierra, molidos secos y mezclados con resina, 
puestos sobre el lugar donde duele la goto, quitan 
el dolor, también son buenos para los que se comen 
los dientes, ó las muelas, ó les duelen, molidos como 
está dicho, mezclados con tinta y puestos en la qui- 
jada donde está el diente que se come ó duele, se 
quita luego el dolor; estos gusanos en todas partes 
los hay. 

Usan en esta tierra de los baños para muchas 
cosas, y para que aproveche á los enfermos hasc de 
calentar muy bien el baño que llaman ttmazcaüi, 
y háse de calentar con buena leña que no haga hu- 
mo. Aprovecha primeramente á los convalecientes 
de algunas enfermedades, para que mas presto aca- 
ben de sanan aprovechan también á las preñadas 
que están cerca del parto, porque allí las parteras 
las hacen ciertos beneficios para que mejor paran. 
También aprovechan para las recien paridas para que 
sanen, y para purificar la leche: todos los enfermos 
reciben beneficios de estos baños, especialmente los 
que tienen nervios encogidos, y también los que se 
purgan después de purgados: también para los que 
caen de su pie, ó de alto, ó fueron apaleados, ó mal- 
tratados, y se les encogieron los nervios aprovécha- 
les el baño. Asimismo aprovecha á los sarnosos y bu 1 - 



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287 
bosos, allí loa lavan, y después de lavados los po<- 
iion medicinas conforme á aquellas enfermedades: pa- 
ra estoses menester, que esté muy caliente el baño. 
Esta relación arriba puesta de las yerbas me- 
dicinales y de las otras cosas arriba contenidas, die- 
ron los médicos del TlaUihlco, [Santiago] viejos y 
muy esperimentados en las cosas de la medicina, y 
que todos ellos curan públicamente; los nombres de los 
cuales, y del escribano que lo escribió son como siguen, 
y porque no saben escribir rogaron al escribano que 
pusiese sus nombres* Gaspar Matías, vecino de la 
Concepción: Pedro Destrago, vecino de santa Inés: 
Francisco Simón, y Miguel Damián, vecinos de santo 
Toribio: Felipe Hernández, vecino de santa Anna: Pe- 
dro de Requena, vecino de la Concepción: Miguel Gar- 
da, vecino de santo Toribio: Miguel Motiiinia, veci- 
no de santa Inés, (a) 

Párrafo sesto: de las yerbas olorosas. 

Hay una yerba que se llama axocopaeoni, há- 
cese en las montañas, es muy olorosa, y tiene in- 
tenso olor. Hay otra olorosa que se llama quauh- 
xiuhiic, es muy tierna echada en la agua, toma su 
olor, y bebiendola dá mucho sabor y contento. 

Hay otra que se llama mecatlxochitl, hácese en 
tierras calientes, es como hilos torcidos: tiene el olor 
intenso, también es medicinal. Hay otra que se lla- 
ma ayauhtona, es verde clara, tiene las hojas anchue- 
las, redondillas y con. muchas ramas, y en todas ha- 
ce flores, es de comer. 

Hay otra que se llama tklpoiomatli, esta yer~ 

(a) Ué aquí uno de los caracteres de la verdad y noble sen* 
cillez quo campea en todas las lineas de esta obra* y que mues- 
tran en el mejor punto de vista» la angelical alma del padre Sa- 
hagun. En esta relación hay cosas muy importantes y muy despre- 
ciables. Fórmese una espedicion de sabios que reconozcan estas 
plantas y sus virtudes» y se sacará gran provecho de ella. 



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288 
ba tiene las hojas cenicientas, blandas y vellosas: 
hácense en ella flores; por su olor, hacen de ella 
perfumes para meter en los cañutos del humo, y di- 
funde su olor lejos. 

Hay otra que se llama yyauhtH, es muy ver- 
de, tiene muchas ramas y crecen todas juntas acia 
arriba; siempre huele, es también medicinal para los 
que tienen cámaras: molida y bebida con el cacao, 
base de tostar, y después molida y mezclada con éü 
aprovecha también para los que escupen sangre, y 
para los que tienen calenturas. 

Hay otra que se llama ocoxochitL, tiene las ra- 
mas verdes, parradas y delgadas, hácense en ella unas 
ubillas muy menudas, hállase en los montes, y donde 
quiera que está, está oliendo. Hay' otra que se Ua¿- 
ma iztauhiatl, son los inciensos de esta tierra, que son 
como los de España. 

Hay otra que se llama itztonquavitl> tiene sua- 
ve olor. Hay otra que se llama epacotU es de co- 
mer, hacen con ella puchas y es sana. Hay otra que 
se llama etzpanxthuill, es altilla y delgada, hace se- 
milla y es amarga, aprovecha para ablandarse la ca- 
ra lavándose con ella. 

Hay otra que se llama tldauetzal, tiene las 
hojas arpadas á manera de penacho, es medicinal 
para la tos, y también para el ahito, [b] Hay otra yerba 
de mal olor que se llama ytzcuimpaili, es muy amarga. 
Hay otra de mal olor que se llama ytztonouavUL,bé- 
bese con agua, y es provechosa para la digestión. 

Párrafo sétimo: de las yerbas que ni son comesti- 
bles, ni medicinales, ni ponzoñosas. 

Hay una manera de heno muy blando, es bue- 
no para mezclar con el barro para hacer edificios, 
y también hinchen con el albardas, ó enxálmas. (a) 
(a) Llámase zacate de aparejo. [b] Indigestión. 



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289 
Hay otro heno mas áspero un poco, que el que es- 
tá dicho, que so llama cacanovalli, sirve para lo pro- 
pio. Hay otro heno muy áspero que se hace en tier- 
ra salitrosa que se llama tcouixqutcacatl, quiere de- 
cir, heno de tequixquitl, es bueno para quemar, (a) 

Hay otro que es alto y delgado, es bueno pa- 
ra techar, ó cubrir las casas, llámase cacamamaztU, 
6 teokalcacatl Hay otra manera de heno que se lla- 
ma vauhcacatl, es altillo y delgado. 

Hay otro que se llama xiuhtecucacatl, es alti- 
llo y vermejo. Hay otra manera de heno que se 
llama cacateztli, y es la yerba que comunmente pa- 
cen las bestias, y se hace por todos esos campos, 
y es señal de tierra estéril donde ello nace. 

Hay otro que se llama elocacatl, es muy ver- 
de tiene porretas como el trigo y es blanco, có~> 
menlo los conejos, y otros animales. 

Hay otro que se llama ococacatl: á la yerba que 
comen los caballos en esta ciudad de México lla- 
man caltolti, hácese en la agua estancada, en al- 
gunas partes de Castilla se llama carriso. Hay unas 
juncias que se llaman itztolli, son trianguladas, ha- 
cen flores, estas y las raízes son medicinales. Alas 
. espadañas llaman tolpatlactli, son como las de España. 
A las juncias llaman tolmimitti, son como las de España. 

Hay unas juncias medicinales de que se ha- 
cen petates, y Uámanlas petlatoli. Hay otras de que 
se hacen petates, que son trianguladas y recias, Uá- 
manlas nacaceiotU. Hay otras que se llaman toüama, 
6 atoli. Hay otras que llaman tolnacochtli, de todas 
estas hacen petates. 

Hay juncos como los de España, llámanse 
xomalü. Hay unas yerbezuelas que son comestibles, 
que nacen en el agua como junquillos, y Uámanlas 

(a) La yerba llamada gobernadora, es propia para quemar, y 
se usa de ella para las máquinas del vapor por el asiento de 
minas del Catorce, y suple la falta de leña. 



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290 

atetetzon. Hay unas cañuelas que se hacen en eí agua 
que se llaman acacapacautUtL Hay unas yerbezuelas 
en el agua que tienen la hoja como tomin, anchuc- 
la y estendida sobre el agua, liémanla malacotl. 

Hay unas cañas altas, delgadas y hojosas, la» 
hojas de estas son vellosas, ásperas y cortan. Hay 
unas yerbas en el agua que se llaman achili, son lar- 
gas y correosas, son algo coloradas y ñudosas. Hay 
también cañas que se hacen á la orilla del agua, son 
como las de Castilla. A los elechos llaman ocopetlatL 
Hay una yerba campestre que se llama quammamax- 
tía. Hay una yerba silvestre que se llama isizmok % 
tiene las hojas lisas muy verdes y correosas. 

Hc^y otra silvestre que se llama quanhichpoS. 
Hay doradilla en esta tierra, Uámanla tetequetzal. Es- 
tas yerbas y flores que se siguen de aquí adelanté, 
son de poca importancia, y solamente se pretende 
poner, y saber los nombres de ellas en la lengua 
indiana, y así muchas de ellas se dejarán de romanzar. 

Párrafo octavo: de las flores, y de las yerbas silvcstie?. 

Hay unas flores silvestres muy olorosas que 
se llaman omixuchitl, son de dos maneras, unas blan- 
cas, y otras coloradas. Hay otras que llaman thliz- 
quixuchdtiy son muy olorosas, y hácense en unas yer- 
bas que son parradas por el suelo, son blancas. Hay 
otras flores, también son silvestres, hácense en las 
tierras calientes, son muy olorosas, la yerba en que 
nacen se encarama por los árboles: cuando está en 
su yerba, es verde: cuando se seca es negra, es pre- 
ciosa y medicinal. 

Hay otras flores que se llaman cocauhqui, y 
yexuchitl, son amarillas y olorosas, úsanlas macho los 
principales. Esta, flor que se llama cacaloxuchttl, es 
de dos maneras, unas de ellas que se hacen en 
árboles, y en tierras calientes, tienen muy suave olor; 
pero esta que se llama tkkacoloxuehitlj de que aquí 



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291 
trata, nace por el campo y no tiene olor ninguno, 
aunque tiene la apariencia como la de arriba, que 
nace en árboles. La flor de la yerba que se llama 
tokimatU es muy hermosa, y no tiene olor ninguno: 
esta yerba que se llama caxtlatlavan, hecha en un 
mismo pie flores de diversas colores, son blancas, 
amarillas, coloradas y ametaladas, no tiene olor. 

Estas flores que se llaman cempoalxuchitl, son 
amarillas y de buen olor, anchas y hermosas que ellas 
se nacen, y otras que las siembran en los huertos: 
son de dos maneras, unas que llaman hembras cem- 
poalxuchitl, y son grandes y hermosas, y otras que 
nay se llaman macho, cempoalxuchitl, no son tan her- 
mosas ni tan grandes, (a) 

Hay otras de este genero que se llaman ww- 
cutlxuchilL, son pequenuelas, aunque iftuy amarillas, y 
olorosas: hay otras de este género y muchas. 

Párrafo noveno: de las flores y árboles que en elfos 
se crian* 

Las florestas son muy amenas, frescas, y de 
muchos árboles y yerbas, y de diversas flores; tienen 
aguas manantiales 6 de rio con que se riega el lu- 
gar de tierra fértil; es lugar apacible y muy delei- 
toso; están plantados en estas florestas árboles de 
muy olorosas y preciosas flores, que se llaman yoüo- 
¿ochitl, y el árbol que se llama j/olloxochiquavitk son 
.estas flores olorosas y hermosas, y su hechura es co- 
mo corazón. Antiguamente solamente los señores las 
usaban, especi alíñentelas que se llaman tlacaioüoxochitl, 
porque hay otras de menos precio que llaman ytz- 
cuinioUoxochitl, que ni son hermosas ni huelen, y usan 
de ellas la gente baja. 

Esta flor llamada yolloxuchiquavitl^ hacese en 
árboles grandes como los nogales, llámase también 
el árbol yolloxochitl, son estas flores preciosas, y de 
(a) Ea Europa clavel de indio. 



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292 

muy suave olor, tienen la hechura de corazón, por 
dentro son muy blancas. Son estas flores de dos ma- 
neras unas que se llaman tlacaiolloxoch¿iL> son gran- 
des muy hermosas, úsaolas los señores y gente de 
arte: hay otras que se llaman itzcuimoUoxocíutL, como 
está dicho es muy medicinal, y la beben también en* 
cacao, que le dá muy buen sabor. 

\Hay también en las florestas otros árboles de 
[ue se llaman aloxochiquavitl, en los cuales na* 
cen unas flores grandes, son de la hechura de las 
mazorcas de maíz, cuando están en caña; son muy 
olorosas y también se beben con el cacao, y si 
echan mucha emborracha, hace de echar poca. Tam- 
bién echada en el agua la hace sabrosa. 

También hay otros árboles que se llaman quau- 
hdoxochitlj son pequeños: los árboles y las flores son co- 
mo las arriba dichas, pero de menos olor y hermo- 
sura, Hay también otros árboles que se llaman ca- 
cavaxochitl, en que se hacen unas flores que se lla- 
man también cacaoaxochitl, son pequeñas, y á mane- 
ra de jazmines, tienen muy 6uave olor, y muy in- 
tenso. 

Hay otros árboles que se llaman izquixochiaua- 
vitl> en los cuales se hacen unas flores que se lla- 
man izquixochitl, son blancas, olorosas, hermosas y 
muy preciadas. 

Hay otras flores que se llaman tlapatizquixo- 
chiiL, y Uámanse así no porque sean del todo colo- 
radas, sino porque son manchadas, [y rayadas de 
colorado. 

Hay otros árboles en las florestas que se lla- 
man cennetlaxuchitl que cuando quiebran las ramas de 
estos árboles mana de ellos leche, ó un humor blan- 
co; estos árboles crian unas flores que se llaman 
cuetlaxuchitlf las hojas de las cuales son como las 
del cerezo; pero muy coloradas y blancas, tiene el 
colorado muy fino, no tienen ningún olor; pero, son 



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293 
hermosas y por eso muy apreciadas. Hay unas flo- 
res que también lo son de las florestas, se lla- 
man tewiacaztH, que quiere decir, orejas preciosas 
6 divinas, y és, porque son muy olorosas, hermosas 
y provechosas, pues son de especie aromática, que se 
usa mucho para beber el cacao. 

Asimismo en las florestas se hacen unos ár- 
boles que se llaman vilzteculxuchitl, que hacen unas 
flores que tienen el mismo nombre del árbol, unas 
son blancas, otras moradas, otras coloradas y nin- 

Sm olor tienen; son preciosas por su buen parecer, 
ay también unos árboles que se plantan en las flores- 
tas, que se llaman tzonpanquavitL, este árbol es mediano, 
y tiene ramas acopadas, la copa es redonda y de buen 
parecer, tiene unas flores que se llaman equimixuchitl, 
son muy coloradas y de buen parecer, no tienen 
olor ninguno: las hojas de éste árbol se llaman equi- 
mÜL También hay unos árboles en las florestas, que 
se llaman mapilxuchitl, en que se hacen unas flores 
que son á manera de mano con sus dedos, quie- 
re decir floresdedos, tiene las hojas gruesas y muy 
espesas: también éste árbol se llama macpalxuchitl, 
porque sus flores son como la palma de la mano 
con sus dedos: toma nombre de la palma y dedos. 

Párrafo décimo: de Ion arbustos que ni bien son árboles, 
ni bien yerbas 9 y de sus flores. 

Hay un arbusto que se llama teuhqua¡uhx6chitl % 
tiene unas flores coloradas que duran dos ó tres días 
sin marchitarse, ningún olor tienen y son hermosas: 
hácese esta yerba encima de los otros árboles, en 
las ramas y horcadas de ellos. Hay otra yerba que 
también se hace en las ramas y horcadas, y llaman- 
la quehxuchiil. 

Hay otra que se llama tecobthfiaília. Hay unos 
árboles que en parte parecen á las palmas, porque 
Tóm. III. 38 



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594 

tiene unas hojas como ellas, pero no tienen ramas 
como éstas: producen unas flores blancas y son de 
la facción de los racimos y flores de las palmas, j 
hacen un fruto que parecen dátiles, y son muy dul- 
ces y buenos de comer. 

Hay un arbusto que se llama cacabxuchiiL, tie- 
ne las hojas anchuelas, larguillas y vellosas, las ra- 
mas derechas y bofas, y éstas y las hojas cuando se 
cortan manan leche, y ésta es pegajosa como miel. 
Las flores de este árbol son hermosas: llama nse tam- 
bién cacabxuchitly son de suave olor, y confortan el 
corazón con él Por estas comarcas de México se 
hacen estas flores, pero son mejores las que vienen 
de tierra caliente que algunas son negras; eran reser- 
vadas estas flores antiguamente para los señores. De j 
las que vienen de tierras calientes, unas se llaman ' 
necvxuchiil, son cortas: otras se llaman vitzitzütentti, es- 
tas son muy preciadas: otras se llaman caxuchitl, y j 
otras que tienen diversos nombres. 

Hay unas flores que se llaman xilóxtichiil, son 
coloradas á manera de bolas deshiladas, hácense en 
una yerba que se llama xüoxuchiÜ¡ no son olorosas, 
pero muy hermosas. 

Hay unas flores que se llaman tecomaxuchitk 
son amarillas, y están hinchadas como vegigas: son 
olorosas y hermosas, y bébenlas en cacao: también 
la yerba en que se hacen se llama tecomaxttchill, en- 
carámase ésta por los árboles y paredes. También 
esta flor se llama chichioalxuchití, porque es á mane- 
ra de teta de muger. La flor que se llama tonacax** 
chitl es colorada y morada, hácese de una yerba <¡w 
se encarama y para por el campo, no tiene olor, 
pino buen parecer. 



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295 

capitulo vm. 

De las Piedras preciosas. 

Párrafo primero: de todas las piedras preciosas en ge- 
neral: como se buscan, y donde se hallan. 

Las piedras preciosas no se hallan así como 
están ahora en poder de los que las tienen ó que 
las venden, así hermosas, pulidas, y resplandecientes; 
mas antes se crian en unas piedras toscas que no 
tienen ninguna apariencia ni hermosura, pues están 
por esos campos ó en los pueblos, las traen de acá 
para allá, y otras de éstas muchas veces tienen den- 
tro de sí piedras preciosas, no grandes sino peque- 
ñas, algunas las tienen en el medio, otras en las ori- 
llas ó costados. Hay personas que conocen donde se 
crian las piedras preciosas, y és, porque cualquiera 
de éstas donde quiera que esté, está echando de sí 
vapor ó ecshalacion como un humo delicado, y és- 
te se aparece cuando quiere el sol salir, ó á su sa- 
lida, y los que las buscan y conocen, pénense en lu- 
Sar conveniente cuando quiere salir, y miran acia 
onde sale, y si ven salir un humito delicado, luego co- 
nocen que allí hay piedras preciosas, ó que ha na- 
cido, 6 que ha sido escondida, y al instante van á 
aquel lugar, y si hallan alguna piedra de donde sa- 
lía aquel humo, entienden que dentro de ella está 
alguna piedra preciosa, y quiébranla para buscarla, y 
si no hay nada donde sale aquel humito, caban en 
la tierra y hallan alguna caja de piedra donde es- 
tán algunas de ellas muy preciosas escondidas, ó por 
ventura está en la tierra misma escondida ó perdi- 
da. También hay otra señal donde se crian piedras, 
especialmente las que se llaman chalchivites: en el lu- 
^r%x donde están ó se crian, la yerba que está allí 
nacida, siempre está verde, y es porque estas pie- 



• 



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296 

dras continuamente echan de sí una ecshalacion fres- 
ca y húmeda, y donde esto está, caban y hallan lai 
piedras en que se crian estos ehakhivites. 

Las turquesas hállanse en minas: hay de és- 
tas donde las caban y sacan unas mejores que otras, 
pues unas son claras, otras finas, unas trasparentes, 
y otras que no lo son. También hay minas donde 
sé halla ámbar fino, cristal ó viril, piedras de nava- 
a y jaspe; también las piedras de donde se hacen 
los espejos, unas negras que son como azabache, y 
también las piedras de sangre: todas estas se hacen 
en los montes y las caban como minas: de éstas pie- 
dras de jaspes muy preciosas, hay gran cantidad ei 
los términos del pueblo que se llama Santiago de 
Tclalco, (a) de ellas hacen aras y otras cosas muy 
preciosas. Hállanse ala orilla del mar otras piedras 
y perlas preciosas, conchas blancas y coloradas, y di- 
ferentes piedras que se llaman vitzitziltetetl, que se 
hallan á la orilla de los ríos en la provincia de 
Toionacapan. Cuando los que conocen las piedras ha- 
llan alguna de éstas preciosa dentro de ella, prime- 
ramente la quiebran y sacan la preciosa de donde 
está, y luego la desvaratan y raspan, y después la 
limpian para que resplandezca, y de ahí la esme- 
ran sobre una caña maciza, (b) 

Párrafo segundo: de la esmeralda, y otras piedras de su 

especie* 

Las esmeraldas que se llaman qudzaHiztU las 
hay en esta tierra muy buenas, son preciosas, de 

(a) Podrí ser TecaK cerca de Puebla, y de que toma nombre 
cata piedra, es mármol blanco trasparente para ventanas, y suple* 
por el cristal. 

(b) En el Museo nacional ecfiisfe un diamante de esta nata» 
mleza. Abundan en las márgenes del Goazacoalcoty dentro de unas 
piedras redondea como quesos de Fiando». 



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297 
mucho valor, llámanse así, porque guetzalU quiere de- 
cir pluma muy verde, é itztli piedra de navaja, la 
cual es muy pulida y sin mancha ninguna, y estas 
dos cosas üene la buena esmeralda, que es muy ver- 
de, no tiene mancha, es pulida, trasparente, y al 
mismo tiempo resplandeciente. 

Hay otro género de piedras que se llaman 
guetzakhalchivitl, dícese asi, porque es muy verde y 
tiene manera de chaichivitk las buenas de éstas, no 
tienen mancha ninguna y son trasparentes muy ver- 
des: las que no son tales, tienen rayas y manchas 
mezcladas: lábranse estas piedras, unas redondas y 
ahugeradas, otras largas, rollizas y ahugeradas, otras 
trianguladas, otras cortadas al sesgo, y otras cua- 
dradas. Hay otras piedras que llaman calchwites, son 
verdes y no trasparentes mezcladas de blanco, usan- 
las mucho los principales, trayéndolas á las muñe- 
cas atadas en hilo, y aquello es señal de que es per- 
sona noble el que las trae; á los Maceguales no les 
era lícito traerlas. 

Hay otras piedras que se Uamanxm//, estas 
son turquesas bajas, y hendidas y manchadas, no son 
recias, algunas de ellas son cuadradas y otras de 
varias figuras, labran con ellas el musayco, hacien- 
do cruces ó imágenes, y otras piezas. 

Párrafo tercero: de las turquesas finas y otras piedras. 

Teuxivitl quiere decir turquesa de los dioses, 
la cual á ninguno le era lícito tenerla ni usarla, si- 
no que había de estar ofrecida ó aplicada á los nú- 
menes: es piedra fina y sin ninguna mácula, y muy 
lucida, son raras estas piedras preciosas, traenlas de 
lejos. Hay algunas de estas redondas y llámanse xiuh- 
tomalli, son como una abellana cortada por el me- 
dio. Hay otras anchuelas y llanas: algunas de ellas 
son ahoyadas como carcomidas. 



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298 

Hay otro genero de piedras que se llaman db- 
paheuxihuitL, quiere decir turquesa fina colorada, y 
creo que son rubíes de ésta tierra; son raras y pre- 
ciosas. Hay también perlas en esta N. España, y llá- 
manse cpioUoth, . quiere decir corazón de concha, por- 
que se cria en la concha de la ostra: las perlas son 
bien conocidas de todos. £1 cristal de esta tierra 
se llama tevilotL, es piedra que se halla en minas y 
en montañas: también entre estas se crian los ama- 
tistos que son- piedras moradas claras. 

El ámbar de esta tierra se llama apoconaüi, 
dícese de esta manera, porque estas piedras asi lla- 
madas (ámbar) son semejantes á las campanillas ó 
ampollas del agua, cuando les dá el sol en salien- 
do, que parece son amarillas claras como oro: es- 
tas piedras hállanse en mineros en montañas. Hay 
tres maneras de aquellas, la una se llama ámbar ama- 
rillo, estas parece que tienen dentro de sí una cen- 
tella de fuego, y son muy hermosas: la segunda se 
llama tzalapoconaíli, dícese así, porque son amarillas 
con mezcla de verde claro: la tercera iztacapoconatii, 
llámase así, porque son amarillas blanquecinas, no 
son trasparentes ni muy preciosas. 

Hay una piedra que se llama quetzahtzepioÜQ- 
tü, que parece tienen muchas colores, y varíanse con- 
forme ó según el modo conque les dá la claridad: 
es preciosa por razón de la variedad de sus colo- 
res en la luz. Hay otra piedra que se llama tklaio- 
tic, es de género de los chakhivitcs^ y tiene mezcla 
de negro y verde. 



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299 
Párrafo cuarto: del jaspe, y otras pitaras de su especie, [a] 

A mas de las piedras arriba dichas, hay tam- 
bién piedras jaspes de muchas maneras y colores: 
•una de ellas es muy blanca como cascara de hue- 
vo, es alabastro: algunas de estas piedras entre lo 
blanco tienen unas verdes, y por eso se llama iztac- 
chalchivitl: otras tienen yetas verdes ó de azul cla- 
ro, y también otras colores entrepuestas con lo blan- 
co: todas estas piedras tienen virtud contra las en- 
fermedades. Hay otra que se llama miztecatetl: tam- 
bién se llama piedra manchada como tigre, es pie- 
dra de poco valor, y asimismo tiene virtud contra 
alguna enfermedad. 

Hay otras piedras negras que se llaman ytz- 
Ml, de estas sacan las navajas, y á ellas llaman ytz- 
tili, con estas raspan las cabezas y cortan cosas que 
no sean muy duras: hay muchas y grandes piezas 
cuando están en piedra que son muy negras, muy 
lisas y resplandecientes; cuando se labran y se ha- 
cen navajas, son trasparentes y muy lisas sin otra 
mezcla de color alguna: varias de ellas son rojas, 
y otras blanquecinas; estas piedras creo que son es- 
meraldas negros, por la virtud que de ellas he es- 
Serímentado, pues molidas como harina y echadas en 
agas recientes ó heridas, las sana muy en breve, 
y no las dejan criar materia; molidas como se di- 
jo, y mezcladas con carne de membrillo, ó con cual- 
quiera otra conserva muy amasada, de manera, que 
la conserva tome la harina en cantidad, comida tan- 

(a) La cantera principal de donde sacan Jaspe para las obras 
de México, está en términos de la villa de Cadereyta estado de 
Querétaro, en el cerro llamado Bizarro*; sCcanlas también del es- 
tado de Puebla. En el ciprés de aquella Catedral se han reuni- 
do los mejores Jaspes que se habían conocido, basta que se co- 
menzó aquella bella obra de arquitectura, cuyo costo Oegó á 
increíbles sumas como dirigida por D. Manuel Tolsa. 



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300 
to como una pildora, dos 6 tres, son muy provecho- 
cas para las rehumas, y dan gran sonoridad á la voz, 
y mitigan cualquiera calor interior; esto sé por es-* 
periencia de muchos días. Hubo antiguamente en es- 
ta tierra, y aun todavía las hay, según se hallan pe- 
dazos de ellas en diversos edificios antiguos, unas 
piedras verdes claras que llaman toüecaizili, pon pre- 
ciosas, y pienso mas virtuosas que las de arriba. Hay 
otras piedras de este género que se llaman matlalitz- 
/&', son azules obscuras, otras hay claras, y otras muy 
azules, son preciosas, lábranse como las de las nar- 
vajas, son raras, y pienso que de mas virtud que 
las arriba dichas. 

Hay también otras piedras que son del ge- 
nero de las de arriba, las cuales se llaman xiuhma- 
tíaliztüi y según la relación de la letra es zafiro. Di- 
cese que es piedra muy mas preciosa que todas las 
otras, y que es como la gota de agua que sa- 
le de la leña verde cuando se quema, la cual gota 
es clarísima, y algo azul muy claro. Dicha piedra 
siendo labrada como las navajas, resplandece de no- 
che: hállase en las mismas minas donde se sacan 
las piedras de las navajas; pero aparecen raramen- 
te y guárdanías mucho, son de gran virtud mas que 
la esmeralda: yo tengo esperiencia de la virtud y her- 
mosura de esta piedra. Hay ciertas piedras negras 
que se llaman teutetl que tienen apariencia de aza- 
bache, son raras, tienen un negro muy fino sin mez- 
cla de ningún otro color, el cual, y su fineza y pu- 
reza no se hallo, en ninguna otra piedra: no care- 
ce de mucha virtud, aunque yo no tengo esperien- 
cia de ella. 

Hay también unas piedras que se llaman er~ 
- tetl) quiere decir piedra de sangre^ es parda, sembra- 
da de muchas gotas de colorado como de sangre, 
y otras verdecitas entre las coloradas: esta tiene vir- 
tud de restañar la sangre que sale de las narices. 



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301 

7o tengo esperiencia de la virtud de esta piedra, por- 
que poseo una tan grande como un puño ó poco 
menos, es tosca como la quebraron de la roca, la 
cual en este ano de 1576, en esta pestilencia ha dch 
do la vida á muchos que se ¡es salía la sangre, y la vi- 
da por las narices, (a) y tomándola en la mano y 
teniéndola algún rato apuñada, cesaba de salir la san- 
gre, y sanaban de ésta enfermedad de que han muer- 
to y mueren muchos en toda esta N. España: de 
esto hay muchos testigos en .este pueblo del Tla¿- 
Jciolco de Santiago. 

Párrafo quinto: de las piedras de que se hacen be 
espejos, y navajas. 

Hay en esta tierra piedras de que se hacen 
espejos; hay venas de ellas, y minas de donde se sa- 
can, unas son blancas, de las cuales se hacen bue- 
nos espejos, son para señores y señoras. Cuando es- 
tán en piedra, parecen pedazos de metal; mas cuan- 
do los labran y pulen, son muy hermosos, lisos sin 
raya ninguna, son preciosos, y hacen la cara muy 
al propio, (b) 

Hay otras piedras de este metal que son ne- 
gras cuando las labran y pulen: hácense unos es- 
pejos de ellas, que representan la cara muy al revés 
de lo que es, pues hacen grande y desformes 
todas las partes del rostro: labran estos espejos de 
muchas figuras, pues unos son redondos, y otros 
triangulados. &c. 

Hay también en esta tierra pedernales muy 
buenos, y de muchas maneras en su construcción, y 
de muchas colores, como en la letra se esplica muy 
por menudo. 

Hay una manera de pedernales verdea que se 

(a) Esta desoladora enfermedad que iiá acabado con loa ,In* 
dios, se Uaná Cocolixtlú 

(b) En el colegio de Minería ecaisten dos grandes trozos,, uno 
negro y otro Manco diáfano, que brilla .contra la luz igradabUmeote. 

Tóm. IIL 39 



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302 

llaman xoxouhquitecpatl, tiran & chalchí vites: los lapi- 
darios los llaman tccctic, porque son blandos de la- 
brar, y tienen unas pintas de azul claro. A las piedras 
labradas y curiosas que traen atadas á las muñe* 
cas, ota sean de cristal, ó de otras piedras precio- 
sas, Uámanlas chopilotl: este vocablo se puede apli- 
car á cualquiera piedra curiosamente labrada, ó muy 
hermosa. 

Hay unas pedrezuelas muy blancas que tie- 
nen algunas vetas ó rayas de otras colores, Uá- 
manlas tepuchilu Hay en esta Nueva España már- 
mol, y llámanle aitztli, es como el de España. . 

También hay unas piedras preciosas que se 
llaman vitzitziltotl, es decir piedra que parece al ¿nn- 
zoni esta piedra es pequeñuela y blanca; pero la 
luz la hace parecer de diversas colores, como á 
la pluma del tzinzon, según la diversidad de la luz 
que le dá: tiene hechura como de hormiga. Hállase 
esta piedra á las orillas del mar entre la arena, y 
también se halla en un rio que corre por la tierra 
de Totonacapan: véenla de noche porque resplandece 
á manera de luciérnaga, ó como una candelita pe- 
queña que está ardiendo, y de lejos no parece sinp 
luciérnaga: conocen ser la piedra dicha, en que es- 
tá queda aquella luz y no se mueve: es rara y pre- 
ciosa: no la usan sino los señores: es asimismo trans- 
parente, ó á lo menos de la color de una perla muy 
fina. Son de muchas maneras: las conchas de que 
usan estos naturales por cosa preciosa, Uámanlas atz- 
catti, son de diversas maneras y colores, por dentro 

2ue parecen unos esmaltes muy ricos, y el aspecto 
e la luz los varía en diversas formas, 

Hay también caracoles de muchas maneras 
y colores, como parece en la letra donde está bien 
esplieado todo esto. Las conchas de las ostras don- 
de se hacen las perlas, por fuera son toscas, y de 
ninguna apariencia, y de color pardillo como huera 



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303. 

podrido; pero por dentro son lisas, vidriadas; y muy 
íiadas como esmaltadas de, todas colores, que pare- 
cen al arco del pielp, f _ ; 

CAPITULÓ IX. 

De los metales. 

Hay en esta tierra oro que se cría en mi-* 
ñas, hay señales donde hay minas de. oro, porque lar 
madre (a) se parece sobre la tierra: ella denota qué 
se cria este metal debajo de (ierra. Aparece espe- 
cialmente .esta señal cuando llueve; en la letra está 
bien declarada esta señal: quien quisiere saberla 6 
entenderla, pregunte por los vocablos en la misma 
lengua mexicana, como están aquí. • 

Hay Jtambien plata, cobre, y- plomo, críase en 
diversas partes, 6 en barrancas, ó en ríos. Antes que 
viniesen loa españoles á Nueva España, nadie se cu- 
raba de la plata ni del -plortio: los naturales busca- 
baa solamente el oró en- los ». arroyos, porque: de don* 
de corre el agua lo sacaban, con jicaras, lavando 
la arena, y así bailaban -granos de este metal, unos 
tan grandes como granos de maíz, otros menores, y 
otros como; arena. ? y • 

Después de haber tratado en los capítulos pa- 
sados de las yerbas medicinales,' y de las> piedras 
que tienen muchas virtudes para la sustentación de 
nuestra salud, y también del oro que tiene propie- 
dades muy favorables á ella; ib) parecióme que. se- 
ría bien poner aquí las propiedades de las gomas 
que en esta tierra hay,, y de que los naturales usan 
macho para su. salud: yo tengo mucha esperiencia do 
la virtud de ellas» 

fa} O veta. 

(b) El grano de oro que poseía, el virey D. José Itdrrígaray, 
[qoe tuve en mis manos] era der tamaño de la fruta mango» y 
tenim la, misma figura como de corazón, fLoei^ro qra«de.guij* Manca. 



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304 

La goma que se llama copal blanco, y otra 
que se llama chapopolli, que es como pez de Cas- 
tilla, y otra que se llama «fft, que es negra, y ~neN 
viosa muy liviana; . estas tres gomas derretidas jun- 
tamente, hechas como brea, aplicadas á las piernas 
y al cuerpo, hacen gran bien á todos los miembros 
interiores y esteriores. Es de saber que el copal, y 
el ehavopotlti bien se puede derretir en ana olla pues- 
ta somre las brasas, habiéndolo desmenuzado todo 
junto primero, tanto de uno como de otro; pero el 
u&i hase de derretir por sí, poniéndolo en un asador, 
y encendiéndolo á la llama del fuego, y en comen- 
zando á arder, comienza á gotear un licor negro co- 
mo tinta, y ha de gotea? en una escudilla, y así 
queda hecho licor líquido, y pueden asi derretir la 
cantidad que quisieren, aunque no sea tanta tomo lo 
demás; bien que cuanto mas fuere de esto, tanto se- 
rá mejor la brea. Después de derretido^ este dK por 
sí, hase de juntar con lo otro que est¿) derretido, y 
«o es menester que hierva, sino revolviéndolo todo 
porque se mezclen, por tres ó. cuatro días ó mas 
revolverlo puesto al sol por intervalo para que se 
mezcle bien. Para que esta brea, ó ungüento apro- 
veche para muchos dias, y se pueda aplicar al cuer- 
po todas las veces que se quisiere, córtense unas 
calzas de cuero de venado labrado, que lleguen des- 
de los pies hasta las inglés, y no se han de coser. 
Puesto este ungüento por la parte interior de ellas 
todo tendido, déjenlo embeber por dos ó tres dias 
en el cuero, y después tornen á poner mas hasta 
que ya el cuero no lo embeba, sino que quede por 
encima sobrado. Sobre este ungüento así tendido, pón- 

Sanse dos lienzos cortados al taruaño de la cabeza 
el cuero, cósase por las orillas, y puestas upas cor- 
reas cosidas á las mismas calzas, la una se ponga 
á la garganta de la pierna para que se ate con ella 
Ja catea, y otra por debajo de la rodilla, y otra por 



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305 
racima dé ésta, y otra por medio del muslo* 
y otra por encima, á la estremidad de él Atada* 
de esta manera las piernas, puédanlas traer, 6 tener 
de noche ó de dia los dias que quisieren, y que** 
riéndolas quitar púedenlas guardar, para ponerlas 
cuando gusten, y durarán por muchos dias. Apro- 
vecha esto para cualquiera mala disposición que se 
ofreciere. Quien quisiere hacer un jubón de la misma 
manera para vestírsele á raíz de la camisa, ó de 
la tánica, sentirá también gran provecho para cual- 
quiera mala disposición, y si no quisiere hacer jn- 
bon, haga una faja de anchura de un palmo, 6 po»- 
co mas, del mismo cuero con los lienzos dichos, tan 
larga que dé una vuelta justa al cuerpo, é igual tra- 
za dé con el jubón. 

Hé también hallado por esperiencia que mo- 
lida la piedra de navajas (itztli ú obsidiana) de eme 
arriba hicimos mención diciendo que es esmeralda 
negra, (atado con un paño sobre la gota la quita) 
y con una clara de huevo mezclada la arena, 
y hecho todo lodo, poniéndolo sobre unas estopas 
y atado con un paño sobre la gota, la quita, y' to- 
das las veces que volviere, poniéndola la quita, y es- 
Je emplasto aprovecha para muchos dias y son años, 
teniéndolo guardado aunque no se renueve mas. 
Quien quisiere poner el ungüento arriba dicho en lop 
pies, compre unas cuatro servillas de badana igualds, 
y haga lo que arriba se dijo, poniendo las servillas 
(especie de calzado) de manera que estén embéz con 
.embéz, y el lustre por fuera, y así las podrá traer. 

CAPITULO X. 

De otras cosas provechosas que se criti* m la tierra. 

El esmeril se hace en las provincias de Anáoac 
y Tototepeci son unas pedrezuelas pequeñuelas, unas 



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306 
son coloradas y otras diversas y tos lapidarios las mué» 
len, y con la arena limpian y pulen las piedras pre- 
ciosas. Una* manera hay de margagita que sale' del 
metal cuando se laba después de molido: otra ma- 
nera de margagita negra hay que se hace en muchas 
partes. Otra manera de arena hay que sale de los es- 
pejos cuando se pulen, ó se labran. Otra de esme¿ 
ril dfe pedernales molidos, son unos pedernales 6 pie* 
eras- recias que se hacen acia JBuaztcpec en los ar- 
royos; traídas por acá muelenlas, y con aquellas des* 
bastan las piedras preciosas, para después purificar- 
tes con el otro esmeril arriba dicho. 

CAPITULO XI. 

De ¡os colores de todos maneras. 
■•• r - 
* Párrafo primero: de la grana, y de otras colores 

{ ' Jiñas. 

A la color con, que se tiñe la grana Haman 
-nocheztli, quiere decir, sangre de tunas porque en cier- 
to género dé tunas se crian unos gusanos que Ha- 
.man cochinillas apegadas alas hojas, y aquellos 
gusanos tienen una sangre muy colorada, esta es la 
; grana fina que es conocida en esta tierra, y fuera 
de ella, y hay grandes tratos de este artículo, llega 
¿asta la china, y Turquía; casi por todo el mun- 
do es apreciada y tenida en mucho. A la grana 
*H*e ya esta purificada v hecha en panecitos, llaman 
grana recia ó fina, véndenla en los tianguiz hecha 
en panes, para que la compren los pintores y tin- 
toreros. 

Hay otra manera de grana bajado mezclada 
que llaman tlanalnextli, quiere decir grana cenicienta, 
y es porque la mezclan con greda 6 con harina: 
también hay una grana falsa que también se cria ea 



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30Í 
las hojas de Iá tuna, 6 ixquiimluihqui, que daña á 
Jas cochinillas de la buena grana, y secan las ho- 

J'as de las tunas donde se pone: (a) también esta 
a cogen- para mezclarla con la- buena ¿rana para 
venderla, lo cual es grande engaño. Al color ama- 
rillo fino llaman xuchicali, quiere decir tintura de flo- 
res amarillas, este color se cria en tierras calientes. 
A la color azul fina llaman matlalli, quiere decir amg 
hácese de flores azules, es color muy preciado, y 
muy apacible, al ver. . . . ,..-.. 

Hay un color que es amarillo claro . que lla- 
man zacatlaxccdi, quiere decir pan de yerba, que se 
amasa de unas yerbas amarillas que son muy delga- 
das, son como tortillas delgadas, y usan de ellas pa- 
ra teñir 6 pintar. 

Hay una color dorada blanquecina que se lla- 
ma chiotly hácese en tierras calientes, es flor que 
se muele, es medicinal para la sarna; y si se mezcla 
con el ungüento que se llama <ro, se hace de color 
4e vermelíon. 

Párrafo segundo: de otro colorado no tan fine, y de 
otras colores* 

Hay en esta tierra un árbol gtando de mu- 
chas ramas y grueso tronco, que se llama vitimwr- 
vitl, (b) tiene la madera colorada: de este madero 
hendiéndolo hacen astillas, májanlo y remójanlo, en 
agua, hácela colorada, y este color no es muy fi- 
no, es como negrestino; pero' revolviéndolo con pie* 
dra alumbre, y con otros materiales colorados, háce- 
es muy colorado. Con este color tiñén los cueros, y 
para hacerle que sea tinta negra, mezclante aceche, 
(ó huisache) y otros materiales negros que revuel- 
ven con el agua, y hácese muy negra, y tifien con 
ella los cueros. 

fa) Llamante en Oaxaca grana *iht$tre. 
, (b) Campeche 6 Brasil» grande articulo de comercio en Yucatán* 



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308 

Hay en esta tierra uñ froto de un árbol qué 
se cria en tierras calientes que no es de coma, 
llámase este froto nacazcohtl, (cascalote,) con el cod 
y el aceche, y otros materiales se hace muy bue- 
na tinta para escribir. 

Hay en esta tierra una mata 6 arbusto <ns 
se hace en tierras calientes que se llama teroa/i, lai 
hojas de esta mata ó arbusto, cuécense juntamente 
con piedra alumbre, y con tkJiac, y háceae una co- 
lor colorado muy fino: ha de hervir mucho. 

Hay una yerba en las tierras calientes que se 
llama xiuhquilitL, majan esta yerba y esprimema el 
zumo, y échanlo en unos vasos: aÚí se seca ó se 
cuaja. Con este color se tiñe lo azul obscuro y res- 
plandeciente, es color preciado (Xiquilite ó yerba 
del afiiL) 

Hay una color azul claro como el del cie- 
lo que llaman tezotli, y xoxovio, es color muy osado 
en las ropas que se visten como mantas y vipik* 
hácese de las mismas flores que se hace d m* 
tlaHi. 

Hay tina piedra amarilla que molida se ha- 
ce color amarillo, de que usan los pintores, llaman- 
la tecoeavüL Haóen estos naturales tinta del humo de 
las teas, y es tinta bien fina, llámanla tUUiocoth tie- 
nen para hacerlo unos vasos que llaman tiltoma&i 
que son á manera de alquitaras, vale para muchas 
tintas para escribir, y para medicinas mezclándolo 
- con ellas. 

Hay aceche que se llama tlaUac y hácese en 
muchas partes como es en Tepcxic Src. y sirve pa- 
ra muchas cosas de teñir y hacer tinta. 

Párrafo tercero: de ciertos materiales de que hacen 
colores. 

La piedra alumbre es cosa bien conocida, y 
hay mucha en esta tierra: hay no poco -trato <k 



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309 
ella, porque los tintoreros la as*n mucho, Hay tara- 
bien rermellon, y lo usan iQUgho. como Qn. España, (a) 
Hay greda de que usan mucha las mugeres para ni* 
lar, llámase tizad. Hay piedras de que se hace, ej 
barniz, Dámanlas teúcatl, son piedras que se hacea 
en los arroyos acia Tufari, usan mucho de ellas pa- 
ra embarnizar ' las aricaras. Hay otros materiales co- 
mo en la letra se declaran. 

De ¡as cosas compuestas, (b) 

Del color amarillo que se llama zacatlaxcatti, 
mezclado con color azul claro que se dice texotli, y 
con fzacutU, hácese un color verde obscuro que se 
llama yiapaUi: mezclando grana colorada con alum- 
ine que viene de MeztiiUxn, y Contzaculli, se hace co- 
lor morado: mezclando azul claro con amarillo, echan- 
do mas cantidad de amarillo, hace un color verde 
claro fino. Para hacer color leonada, toman una pie- 
dra que traen de Tlaviq que se llama tecoxtü, mué- 
IfcfttaT y mézclanla con tzacutU, y hácese color leo- 
tiaáo: otras mezclas hay en la letra puestas. Este 
nombre tlapalU quiere decir color, y las comprende 
todas de cualquier suerte que sean, negro, blanco, kc. 

. ¡ ■ capitulo xii. 

"De tcut dívcrsidóaes' de las aguas, y de varias calidades 
de la disposición de la tierra. 

Párrafo primero: del agua de la mar y de las rios. 

En este primer párrafo se trata del agua de 
la mar, al cual llaman, levad, y no quiere decir dios 

fal Hoyes artículo de comercio estrangero. 

(b) Este y los anteriores catátalos son interesantes para tos 
pintores; tanto mas que los Indios han ocultado los secretos del 
irte i los Españoles, ^ por eso Cabrera y otros célebres artistas, 
han disertado tanto para entender los colores raros que se notan 
en los lienzos antigaos, cuyo colorido no han podido imitar loa 
Profesores Romanos, aunque también influyela atmósfera, el agua, 
el oeclgeno, &,c. Con el sumo amargo de la sibila» impedían que la» 
moscas ensuciasen las pinturas. T&m. IIL 40* 

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310 

del agua, ni dios agua, sino agud maravillosa, m pro-' 
fundidad, y grandeza. Llámase también YDmicaati, que 
quiere decir asaque sé juktó con el tiéh, (a) porque 
los antiguos habitadores de ésta tierra, pensaban 
que el cielo se juntaba con el agua en la mar, como 
si fuese una casa; que el agua feon las paredes, y 
el cielo 4Stá sobre ellas, y por ésto llaman á ht mar 
YBmcaatLf como si dijesen agua que se junté^ con 
el cielo (amictlan;) pero ahora después de venida la 
fé, ya saben que el cielo no se junta con el agua ni 
con la tierra, y por eso llaman á la .mar veyatL> 6 
veyavccatlan, que quiero decir agua grande, temerosa 
y fiera, llena de espumas, de olas, y de montes de 
agua: agua amarga, salada, y mala para beber, don- 
de se crian muchos animales que están en conti- 
nuo movimiento. A los ríos grandes llaman aloyatl f 
que quiere decir agua que vá corriendo con gran 
prisa, como si se dijese agua apresurada en cor- 
rer. Los antiguos de ésta tierra decían que los nos 
todos salian de un lugar que se llama Tlakcan> *qup 
es como Parayso (b) terrenal, el cual lugar, es dé 
un dios que se llama Chalchivitltjcue; y también de- 
cían que los montes que están fundados sobré él, 
que están llenos de agua, y por.de fuera son de tier- 
ra, como fii fuesen vasos grandes de agua, ó ?Qigp 

(a) Está conforme con la idea de Moysés, que hablando de la 
creación dice: que Dios dividid ras aguas 'superiores de las tafe- 
riori*. Los globos celestes, que giran, sp^re. nuestras cabezas son 
de agua, que herida cop los xa jos/ del ¿olí, produce .esos reflejos 
maravillosos diamaulinoír; de otra manera no es postule' 'enfentfér 
la teoría de los astros, principalmente la de las estrellas matuti- 
na j vespertina, que preceden, y siguen al sol. 

(b) Los principales y mayores ríos de la Asia, salian de! Pa- 
rayso según el, testo, sagrado. La teoría de los Indios en cuanto 
4 la. creación* está muy conforme con fa idea, que, tienen de ella 
los cristianos* ¡Cuantas analogías no encontramos entre ellos y no- 
sotros en puntos eséncialífúmq* do aeencia! acordémonos de la for- 
mula de su bautismo. 



.i . » 



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311 

casas .llenas de ella, y que cuando fuere menester, 
fe ^oaiperén Jes , montes, y saldrá el agua que den- 
tro esté, y anegara la tiarra* y de aquí acostum- 
bran llamar á los > pueblos donde vive la gente, al- 
topetl, que quiere decir monte de agua, ó monte He- 
lio de ella. También decian que los ríos salían de 
los montea, y que aquel dios Chakhtvttfycue los en- 
vj^fy.psro eabida la verdad de lo que es, ahora 
dicen,, que porfíe es ; Ja y t olünt*d de Dios. La mar 
entra por la tierra, porsua venas y caños, y anda 
por debajo de ella y de los montes, y por donde 
halla camino pitra salir fuera, allí mana, ó por las 
raíces de los montes ó por los llanos, y después mu- 
chq*r. aigoyo9v.se rwnen, f< juntos haoen. los gran- 
des rio?; y aunque $1 .agua de la mar es salada, 
y la ,de los ríos dulce, es porque pierde él amar- 
gor ó sal colándose por la tierra, ó por las piedras 
y atega, y se hace dulce y buena do beber; de ma- 
iiflraiqtiet'lQ? íjoq grandes; salen de la mar por se- 
cretas pepas ¡debajo de la tierra, y saliendo se ha- 
cen fuentes y* rio*, (a). . . 

Párrafo ségutido; de diversos nombres de ríos y fuentes. 

'• Hay.'UaVrio^ que se llama ckienaoatL, (b) es el 
tokcoH y j&Up* ríos semejantes á él; y es porqfte tit- 
ile nueve fuentes poco mas q menos, de donde nu- 
cen. Hay otro río en la tierra caliente acia Covü* 
co¡ que se llama maeotzatl^ crianse . en él caymanes y 
otro* pes^oa < grandes, casi .como tiburones. 

.. Hay oteo acia la provincia de los Culecas, 

(a) El agua es el resultado del occigeno, hjdrfigeno, y fuego 
eléctrico, observación debida á los conocimientos químicos del* si- 
glo pasado, que ignoraron aun las mas sabias naciones. 

(b) Cerca de Zacatlao) de las manzanas* hay un puebla llama- 
do ChScnahuapan, y en él un manantial formado de nueve ojos de 



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312 
que 86 Dama quetzaiatl^ quiere decir, agua como plu- 
ma verde rica; liámanla así* porque ee muy clara y 
muy buena, y dónde está profunda üaíteíe- verde* ( 

Hay otro rio grande que esta al camino d¿ 
Quauhtimaian donde hay muchos caymanes, y llaman* 
le teqwmaü (a) que quiere decir, agua en que haf 
fastias fieras que comen hombres, y porque se criaá 
en él aquello» animales fieros. Al rio de Tullan, lla- 
mante tuUanatl, ó- sea el río ya dicho, porqufe pasa 
por medio del pueblo: es el agua como negre&tina; 
es pedroso, cenegozo, y resvaladizo: corre con ím- 
petu, y muchas veces lleva abajo á los que pasad 
por él. 

Hay un río que se llama 'néárad^cjué quiere 
4ecir Icgfa é agua pasada por ceniza: de esta ca* 
lidadestá un río entre Fexótzmwy Jitopéttáoacan, qué 
desciende de la sierra que humea, que es el volcán 
(Popocatepetl) que comienza desdé lo alto dé él: es 
agua que se derrite déla nieve y pasa por la c*- 
tuza que echa el volcán: súmese bien cérea de él, 
y torna á salir abajo por entro Vexotáneo, y Acope- 
tiaoacan. Yo vi el origen y lugar donde se sume, 
que es junto á la nieve, y el lugar donde torna á 
salir. 

Hay otro que se Hama fote/iidy<fué quiere de- 
cir río donde beben las gallinas silve&Ves: hay ríos 
que se llaman agua prodigiosa, poique mana y cor- 
re algún tiempo, y otro deja de manar y correr. Yo 
Vf dos arroyos, uno entre Vetxotzinco y S. Salvador, 
y otro entre Vexotzinco y Calpan, que manan y toP» 
¿en en el tiempo que llueve, y cesan de correr y 
manar en el tiempo de secas. Hay algunos arroyos 
que corren y tienen fuente donde manad; á veces 
corren, y otras dejan de correr. Dicen que cuando 
pasan por ella, para su curso, ó se seca, porque la 



(a) Hoy TJiwmtcpec en d astado de Oaxaca. 



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. 313 
vergüenza de tos <pie pasan leí ctibtfene, y. por es- 
to la Maman /rinttMtfl ^e< quiete áécir agua ver^ 

Sonzosa. Las fuentes que manan en la tié^a Haba, 
ómanlas flmet&Ui, que quiere decir agita ' ijde mana: 
las aguas de éstas son salobres, y de mal sabor y olor, 
y algunas que hacen dañó ai cuerpo bebiéndolas, y 
causan enfermedad. A las fuentes que manan de si 
profundidad levantando Ia v arena; que parece qufe eHá 
misma mana, Hómanlas xafott, que Quiere decir agua 
de arena: tienen á ésta por muy btíená agua. 

A las lagunas 6 estanques donde se crían es- 
padañas ó juncias, que no corren por ninguna par- 
te, y á las que se hacen de agua llovediza, ty 11a- 
man amanallis ó «ea tfgufc que -efetá queda. Atuecue- 
xcatl) es una fuente que está cerca de Coioaean, que 
han probado én tiempos pasados- el traerla' á Mé- 
lico para sustento de la ciudad, y reventó tanta agua, 
t}oe anegó la ciudad ' y á- todoá los pueblos r que 
están on e*toé 4kmt>6: v ' : •■><! <' ,b *' .¿m<>:¿ .■-, 
j Otra jrer stetodo visorey D. Gástefn de PercM^ 
me probo de traerla á México, se hizo harto gas^. 
to, y nunca pudieron conseguirlo, dejáronla, y el visorey 
D. Martin Énriquez, proveyó de agua á la ciudad de 
México en gran abundancia, de la fuettté ,<Je santa 
,Féf *otao 'anote Invitónos muy 'ptérida, éh este año 
<ie 1676. A )a Atenté que solía venir á M'éxicd, córf- 
que se proveía fe eiudad de agua té antiguo, la lla- 
man Chapoüepec, (a) que quiere decir; monte como ct- 
garra ó langosta, porque ella nace al pie de un mon- 
tecillo » que parece langosta. El tigfta de éata fuente 
es mala, y no suficiente para el abastecimiento de 

[a] Esta agua la introdujo en México el rey Neizakualcoyoll 
de Texcoco, en el reíaado de so tío Yzcóatl^ y delineó el aqüe- 
ducto sobre el que se formó el actual por los españoles. N&za- 
húélMyott fué dueño del bosque de Chapoltepéc, y f\ to planteó. 
•fin 8. Juan, de los Llanos, obispado de Puebla, hé visto un aqüe- 
ducto antiguo de arcos que ecsisie, cuy^sfcnimas aon dé madera. 



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314 

¿oda.fy ciudad; por eso Kiz^ bieo el visotey D. Mar* 
fifi Evriquezi ea proft^ar...^ NnwK. 1^ ptaa, Jqu*. ar+ 
ribase dijo. t l . IIf - . ■ \ ,-.¡ . j 

', Hay pozos que son jabados debajo de tier- 

ra, y manan y sacan de ellos agua para beber (a) 
v para U> demás, y no son muy profundos. Tan*?- 
pieu h$y otros, donde mana, 'agua buena : qtt# ; son, cwry 
prqfundo^, Uámaalps qyoluaztli, ya loal que no aojp 

ÍiVoJfundos,. llaman ailacomolü. A lo? manantiales pco- 
undos de las frentes que corren, los llaman axoxor 
yillip que quiere decir agua azul, pues por ser ésta 
tan pura y, profunda, parece a^ul. . 

. ^fárrafo tercero. : de .üHvqrsa*. caüdade* 4» tierra*, i 
'.,./• • • • - .../**.'•>*.' .-■ 

- \ A la tierra, fértil para sembrar, y donde sfe 
hace mucho lo quq se siembra en ella, llaman atoe- 
'#„ q^ .gjxi(ere r .íj4e^ri;íierj5a ? qpe, ¿el agua ha traído: 
es blanca, suelta, hueca y suwfti.ftft tierra (dowte«e 
l^ce -\mucho \ «w zr ó trigfr . H*yU otra mtttera de 
herxa fértil donde, s$ liacft: ipuy bieíi el maíz y ei 
Jrigo, llámanla quatúitlalü, que quiere decir tierra qi>e 
está estercolada con maderos podridos, es suelta, 
amarilla, y í^car^ .;, e ; .- , :.... : :\:- f:^ í^-. m, ... 

; Hay otra, t^nüti^n fér$ , qj||3 «g, \\%xa&4üko*ft> 
que, quiere decir, . tierra : amarilla,] <>& dial colorí sigt» 
nifica fertilidad. Hay otra manera dfetéeta muy féiv 
til que llaman xahtocili^ porque es tierra arenosa que 
el aguarla, trae de Jos altos, _y es suave de labrar. 
Jlay ot,ra mapef$ de ¡tierra fértil que se? llama' íl&> 
foflalii es tierra ^dppd^l^s -ygrbftS' se ¿onvi^rtea ea 
estiércol, y sirven de abono enterrándolas en ella. A 
la tierra arenisca y escasa, y que dá poco fruto, la 
llaman xaktfliy que quiere decir tierra arenosa y e¿- 

fa) Tal es el fomoso aqüeckic.to subterjtfnqp de (Spftdal^au^^n 

Xaiiscd, obra ciásica en su linea» $ de ¿na* ¿«Vito. y0r*4JÍQO qOP 
el soberbio <le Quexétaro. , * . „ v • ¿ 



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315 
téril. Hay 6tra pegajosa buena para hacer barro de 
paredes, y duelos para tos %l*patico6, és fértil, pues se 

•hace bien- • tfr- «tefe ? tóé** 1 *'; r,í * K . i] '" ? . ' : ' • v 
Otra manera r de tierrt -fértil fray, qué se Ha* 
ma sallalU 6 sea tierra donde lia estado edificada al- 
guna casa, y después que se caba y' se siembra es 
fértil. A la tierra estercolada la llaman thlapi&e^ que 
cfuie^ doci* tierra auare, ^OTqtié lti, hWh- adobado con 
•estiércol. Hay también- '*tie¥ths tfe riego ¡que las lla- 
man atlalli, que quiere decir agua & tierra que se 
puede regar. A la ladera, repecho ó falda de algún 
monte 6 collado, llaman tepetlalli que quiere decir tieiv 
irá de cuesta^ En los répedhoa dé las cuesta hay 
mas tierras* pedregosas 6 cascajosas, ásperas y Be- 
cas, llámanlas hmm; qué quiere decir tierra pedre- 
gosa ó cascajosa, tócese en ellas bien el maíz. 

• Hay unas tierras que tienen mucho eta sí la 
•humedad de la agua, y por esto son féwíles: también 
*ay otros que son tltímedas píor ftaturáleía ípór ser 
-bajas, y '«¿que* ttoihiévtíj có»s€frvan te frMrté¿á<h!}r 
son fértiles, y cuando llueve mucho se piérdelo que 
en ellas se sembró. Hay otras como en la letra está 
bien esplicado. 

-í • Párrafo éuarto? efe las maneras <k tierra: rú^ti i- ^ 

La tierra salitrosa se llama quixquitlalii^ que 
fluieré decir, tierra donde se haoe eL salitre, y es es- 
téril, por razan $e quedaste es efe mala condiciod: 
Cambien la tierra adeude se hace sal es infructífera. 
-Hay # una Uaoquefcina » estéril, en que no se hace co- 
sa L alguda/ Hay otra bknca que es como cal y sin 
provecho: hay una manera de ésta que llaman tlal~ 
UueortKf que quiere decir tierra de cal; no porque es 
yUtuica w tiene que ver con. ésta, sino porque co*- 
•j&dft* m&ú&i y envuelta* con la, cal, la hace mqy fuév- 
. te[ jñ( a*w/Éfefal¿; «e& tietra, negra cooKMde adobes? 



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31$ 

; Hay uaa tierra bien conocía q»c se flama 
izptáaU,.qm &&,-M, W* Wa?ft mggfctef f o» la cal 
y hácela muy fuerte; véEtfLepg ?mcb% afyií en Men- 
eo; para los edificios. A la tierra -sgc% donde do se 
dá nada por ser ell* naturalmente seca, la llaman 
tQihtMli que qjuiflre decir tierra' see*, $ tierra polvo. 
Al polvo \que se s levanta de la tierra, llaman fcuM. 
; Hay iwai ^prra ^}Me.^e¡ ilam^ ^va// t , ^w^^ 
blanca ó bla^#$ckia, q^ atiene ^eda>toeíclwifc i 
•veces ce poavier$e ep greda, y hacen de ella ado- 
bes* no es buena para otra cosa. A todavía comar- 
ca de México llaman Mtzxtatkdk, quitae decir la tie* 
rade Mé?ico. f A laaprovHiciaí ¿tondft habitab k* 
yofcw^* Jaman Tütmac&kMt éhlasj dfrJw'Jfrw- 
¿o*, lláipaala ^UhoctijatUdk: Á l^K x& loa Mixtéeos, Ua- 
manía MixtecatlvlU, que quiere decir tierra donde ha- 
bit&n 4os , Mixttcqs, A la» provincias que están á la 

Jrarte del £$rcqrca de la mar en ; é¿a :JN 4 Espada, 
as llspau 4^ow^/^, wn tierm,de;mapstrde oro y 
de ptaotas; &ct. A tea provistas idmd(9íi^9iiin loa &W- 
¿himeea*, las llagan Chichimetlacalti.esú^t^ muy po- 
jare, muy estéril, y muy falta.de todos los mante- 
nimientos. > 

Párptfbt gmto: de diversas ww&f» de Hett* .pm ** 
cer tinajas, ¿¡re. 

Hay barro en esta tierra para hacer toa y 
rbasijto, es muy bueno y muy pegajoso; amásanlo coi) 
aquellos peles de los tallos de tes espadañas, J^ 
-mase teznquüb j eoutialü: de éste'baijnxafe toces ¿*- 
malesi escudillas, platos, y toda tíianeíá do toz¿ Hay 
una tierra de que hacen sal, que llaman iztíatdto, y 
conócenla los que la fabrican* Hay una manera * 
tierra ameriün conque enjalbegan las pbiedes» flaj 
-etra que es colorada tomo almagre; Uámafila /fof*- 
cM^.embánneaa coq ella* J» coca ;d&J>*4*Wty JK j* 



t. 



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raí irc.y pprqqe , 44 un . lustra colocado - muy busflg. 
Hay otra muy pegajosa, , es>?gfti, ra^c/aqla Coa $#1 
.pva ^fijg|f 9 ], *. #l .^b 7 f0/ ,,¡ :í 5,1; r> ;fóL.> e-.d 
H^jf, u#, qiew^i» érfa, tierra (eq Ip^^fciiKw 
de las cappas, que ^e^Ü^ma at&qwtk, pQftqge basta* 
muchas cosas^-y trasgpnen el maíz ^<^$Uo. Ha£ igqt 
tierra que se llam$ /'o/U paja teñir , de negras hay 
minas [a] de éste barro ó tierra, es precios ^ftÁ^gp 
tambieR.tínBu^Joji.^elleft -KwSNWi P* r * hacer ~ 
loa muy ^gso%.« k . f .;.,;, «-. .;.■;> \r,..>U\ <W ns;r£ÍÍ 

Párrafo se&tQi de las aUpra^ bajuras,: MnM v c^/<w ^ 
A* ¿ierra, jK.dk fas ,pkin<ty a i# W&# &:*/«* : ? 
■'•vj.'.vj/ > : .- 1 » *" - 1 1 ->-. >L r p :)fiuíi»í : > o!> «:»r>> sJnoa: 
45l«!^fl^ *; W»"# J^aj? Jfftj wWft¿ei.jd§^lQ^fccr- 
ros, cuestas altas ó montes, donde hay vocablos que 
propiamente significan todas las maneras que hay de 
montañas: pénense también los nombres propios de 
algunos montes señalados. Hay uno muy alto 
que humea, que está cerca de la provincia de Chal- 
co, que se llama Popocatepctl, que quiere decir mon- 
te que humea, és moQjtfwoso y digno de ver, y yo 
estuve encima de él. Hay otra sierra junto á esta, 
que es la sierra nevada, y llámase iztactepetl, que quie- 
re decir sierra blanca, es monstruoso de ver lo alto 
de ella, donde solía haber mucha idolatría: yo la vi 
y estuve sobre ella. 

Hay un monte que se llama Poyauhtecatl, (b) 
tstá cerca de Aviüacapan (Orizava) y de Tecama- 

<k>' q^£r*ó*á* tttás f ééT T^ni&iá 1 ^ JTalfoco,' -oV abe hacen 

& búcaro* ó jarros de Guadalaxara tan apreciados eb'EürQpa, y 
«e'€5¿foWtfeqétóxércár-dé > ©ataca a^Bfir M\ci^drüVi sbn ne- 
gros-, ¿femados,' y -to- ¿ariptáarf^ue ha&n dé éste 1 barro son mdy 

sonora. < '•' I < • .»..-'.. 

(b) Hoy totean dé Ofizrt* Ufinmüe tambiefi Citlalteprtl, 6 sea 
eerm de fe ésfreHay porque antiguamente arrojaba' fyego, y de no- 
che- p**^ ri*-*sii4Ua; :>'•*■ - 
Tóm. jy/wJav^* eoh*7 o- jgy i .:;! .í.ei:» i;« fu Ktt!u«-V'"¿ ** 

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chalco: há pocos afíós que cómeoióá arder la cum- 
bre de él, y yo le'vt mucho» áfióa t^ie tenia la cum- 
bre cubierta de nieve, y después vi cfáttiti{>, bomeu- 
«6 6 arder, y^U^Hfcmatf apAdcSaiP & rittclíe y de 
«lia de mas de veinte leguasf^y átobrá domó felfue¿ 
go ha gastado mucha parte die : ld Interior" del mbA- 
te, ya no se aparece el fuego aunque siempre es- 
tá ardiendo. ' : ' » f' ,,í *' o > ''' ' • .. 

-;-•: Hay vfcthy gtan ínóhtie ^cft5dd ; TTaxcala qué 
llaman Juatkleueie, quiere decir rouget^ fe) qué tie- 
ne las enaguas azules. Hay otro cerca de Coyóa- 
fcaii, x (Axfto66,Y'¿ Tztápalíipan, afinque no es muy al- 
to, en» muy «femado, Itótaftte VisacHteáilt Hay otro 
monte cerca de Cuitlaóac que se llama Xoaaíiuhquty 

: » *.< •"• ., . ••: ► <*r* : : • ' '"";*• 

• '. . : ■ í./'i ^K .í-. . * ' •' *'.-Y»,í;: ■ • -!í • r 

. i •* * t fc i l M«»V« v iq í ! i íi l»'»r«\> ?. r.O i; 'P f JK ; >í.7PiS '* ¡» 

• , -r . < • • '- :: -ií i- .•.,,* ¿ vv '•». •.;*!. * 
;; ¿[ '-.:'■ ' ' * ' '^'U iC?-'."d ^"'"B f-l % M I> *r.ih * ! v 



r .(») . IJoj llama* e£ OTt^eJtriMtfttt* t*mifeniw>*f * de 
;«gura wptprcsca, ; , , <t . ^ t , y . .,. (. „, ,,, , ,.., .-a .i 
;. (b) ^n l^p ( ipwe^i^pef d9. Másic<> se ven inontaiHielai toj- 
cárnea^ y «l v Tfra^/i ea lata ,<Üe , «Bis. £1 wlcjLn<4e Anise* |S 
altísimo, aun se vé* su cráter. El famoso pedregal es erupción pe 
1 é): fíié. un torrente de tara que llegó hapu^elmac de Ácapulco» 
»^j pomo la erqpcioli. del Cofre de Perotó. -en. el punto de jjt Jo- 
ya, juntó i Jalapa que entra en el mar. dej not**» l* ^ d*,éfr 
ta HepúWica en mi suelo» há modado Yarios i8pectot.\\\ # , v ^ 



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•mutua M&aPmfCSV^viiTyxy^ 

tía en el , obispada de Uaxaca» a Sota? cnto de Veracruz,, A pocp 
de "NabeíWWo Vi 'fa\! n¿' "tofo *eri J 0*xacá dó'otíe '. jpVfcfo r tyiabát 



ki>def«iítie/:ilA^Í fiblíTiBi Atando fttfci* (i» m*m<*fde doKdi£!e*dr 
eu ; RQrna:.M,a^^tMdo^ Ja.^pac^a^ de^mtfly* tqu*p á ^de* 
de la tqrdo apegas se veía como un crepuspu^q,. -Desde bie^n tem- 
prano comento i esparcirse una ceniza muy sutil, la cual se' au- 
Mén\6 títf é^trterdiiíartefráMe^ qué'éttl 16* ¿«mpo» *9é1 Valfé ¿tan- 
to Jde08iaat)itf r .ttfaíft:*eiiatift dedh^f ei/s! «pdebld de 'Biutlá 
p<f^$9Hp>fef9tt».^^!&u^ tomines,} fc fcace^prpcfcpftji.tie 

campeemos que aqüeno que lloraban como una calamidad^ era im 
beneficio del tíeMorcortto* lea mostró de&púes'Já ' \&pfri^c¡aV ' pú'$r 
acuella temaa abonó; tanto la tierVay^iitaJatafe feto «cogido tona 
fo^c^inw^abjgndaitíe jjfusemftfes^, , ., ;Oiüh n" ,n 

H 
se* 

t**có, de franceses en Ja eósta»» [pucp estonces «rtahw.fiqpaito én 

fuejra con aquella «ación, por. la decapitación de Luía; XVL] 8%- 

pose depiro, de breve Üa vercfadera eausja <íe aquellos, .truenos, y 

¿i gobierno, mandó que D/'Matiatió' , Mo¿h)GÍ abe L eht6hcesVstaoa 

éti^O^aéa^iy.^rtef^iá'tlMa-'espédfettn^tíMferica, fuefee á tecd- 

exactitud, y formó una relación muy ty<wúat^cMfr> eifcc^sief laj)& 
y -en unos versos latinos bastante bellos. Xq poseía , esto precioso 
documento*, 1 pero ¿ayÓ ¿n^marios de* los enemigos' de nuestra Intie- 
pétidénoia*, cuarto^ note sorprendi#feo* eWitaf.'ltayon feT coronel D. Lufe 
déla Agodacenin*caéalkwodáZAOít)áiwlaxnanana»del Í6 de setiembre 

AHIva fuerifa, <f los íftinoí Wibriftv ¿do gHtrtdfoitnos, -a* ño haber 
tenido, el derro de la ¿rupcioa UKo émaediatov donde caían lasl*- 
Y»/q<|e añojal*., Quaty|e. se^ajijo^i^aoun^mfKwal <|e agua*, se 



oyen grandes retumbqai Justa ir Zac^tlí»,.'de,ias j»apzanas r . am duda 
_ l„i__*. _i — __ ^„ — p^ ^ e j ^^ ^ p 0r | ag , quieoras.de las 



porqué habrá alguna norripila del ,ixiar. 6 * por Más quiebras de las 
mdot^lrlen coyi ét>o(¿i ^^Mrbcims-^o^. *"-" 

-; , ' : Y . ,>>[, : *0 ir.l^C ^2 l'!.<t> 93CK[ X üflI "^^l DHf» e ?OÍ 

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»1A 

CONTINtfftlftS IDAD AUTOR. 

Hátyiéfcító ttat^dó <te' k tfis M fiíéMc^ Jif[Mjí . f jr 'mótate^ 

faútakr prift<iip¿les aiuigua^, qua i^ haciftn^^aaqn ^ 
hacen «eli las aguas y moatesv ^Ifo* i<tolat«a itmy bo^ 
taime se harárt^eM ésta laguna dé Mfcitcb, 1 efr' el'Iü-? 
parque se ^Iláriiá JliauhcaUitlan, donde dicen que es- 
tán do$ estatuas de piedra grades, y que cuajado s& 
mengua la laguna > quedan* en sacóy aparécense la» 
ofrendas 'de copal y ée mufeh&V^taáj&sr quebradas, 5 
litan*» éstárf ofrtatáá* 1 táIhbleñ :J bí?e«áTi , có^zone^ 

jüí filiar' -I)'..-;.. í ; i oro» i~,s.- . pin: « ■« i v ••;. .or.i , - ,- 

de, niños, y Qtras cjM.as.-Eln, el medio, de .1% laguna 
donde Uamaa Xü^hch^Tialcú^ dicen: que está un re-*, 
molino donde se sumo él *g«a de la laguna; allí 
tkrtibien iré tiafcidn sacriftóita / fca^á "aik) ? pthátaij un 
hiño ¿o ^¿Ipv^u^^lft^Vw iW¿iC»PPÍ^fiflw4v^ 
llevábala aíi remolino, y tragábala ,á ella y al mielo. 
Este remolino tuce» que tiene un respiradero ác» 
Tullan, donde llaman Apatco, (Santiago) donde es- 
tá un pozanco profunde*, y cuándo crece' la laguna 
qrece él, y cufiado , jj>efngua t mengua él: ? allí dicen 
que «uc1mi8 veces te háiíattado la caboito donde el bh 
8o había sido echado. l 

Hay pti-a agua donde también solían sacrifi-j 
car queésen Ja provincia, de Trinca, ó juíitb el pue- 
blo de Caiimaya: es un metate alto que tiene £nct« 
ma dos ftientes q*ie 'por ttrtigtJfttte; 1 piarte corren: 1 el 
fcgua '«* tdárfíi^ fc n?ñ¿yiií "^ r ^%ia p en ( eUá 
porque es frígidísima. Una <íp éstaü fuentes es pro* 
fundísima, parecen gran cantidad de ofrendas en ella, 
y poco tiempo há que yendo allf religiosos á ver 
aqueBto fuentes/ hállatbil úiié había una ofrenda re- 



tiente \pMcm, e AA , Mm\ , paéeU k^tw^umfw* 

tos, que nabia muy poco que se habia ofrecido, y esta- 



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2121 
tufí dentro . $el agua? esto fué el año de 1570, y 
uno de los que la vieron, filé ei P. Fr. Diego de 
Mendoza, el cual era al presente Guardian de Mé- 
xico, y me contó lo que había visto. 

Hay otra agua ó fuente muy clara y muy lin- 
da en Xuchimilco, que ahora se llama St¿ Cruz, en 
la cual estaba -un ídolo de piedra debajo del agua, 
donde ofrecían copal: yo vf el ídolo y entré debajo 
del agua para sacarle, y puse allí una cruz de pie- 
dra, que hasta ahora ecsiste en la misma fuente. 

Hay otras muchas fuentes y aguas, donde ofre- 
cían* y aun ■ ofrecen en el día de hoy, que convendrá 
requerirlas para ver lo que allí se ofrece. Cercada 
los montes hay tres 6 cuatro lugares donde solían 
hacer muy solemnes sacrificios, y qué venían á ellos 
de muy lejas tierras. El uno de estos és aquí en 
México, donde está un montécillo que se llama TV 
peacac, y los españoles llaman Ttpeaquitta, y ahora 
,68 llama NtrSL Srft. de Guadalupe. Eii este lugar te- 
nían un templo dedicado á la madre de los dioses 
que llamaban Tonaiúzin^ quiere decir nuestra madre: allí 
hacían muchos sacrificios á honra de ésta diosa, J 
venían á ellos de muy lejas tierras, hasta de mas 
de veinte: leguas de todas éstas comarcas de Méxi- 
co; y traían muchas ofrendas: venían hombres, mu-t 
geres, mozos y mozas á éstas fiestas: era grande el 
concurso de gente en estos días, y todos decían; va* 
mor á la fiesta de ToMantzin: agora que está allí edi- 
ficada la iglesia de Ntrft. Srft. de Guadalupe, tam- 
bién la llaman Tonantzin^ tomada ocasión de los pre- 
dicadores, que á Ntrft Srft. la Madre de Dios la lla- 
maban Tonantzin. De donde haya nacido esta funda- 
ción de ésta Tonar&zin, nes se sabe de cierto; pero 
lo que sabemos verdaderamente és, que el vocablo 
significa de su primera imposición, á aquella Totum* 
4zén antigua, y es cosa que se debía remediar, por» 
que el propio nombre de la Madre de Dios seño- 



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32* 

ra nuestra, no' /es ' Tonahtzin, isin&Dios, f jj> ncmttin. ftf 
rece ésta invención satánica para paKar la idolatría 
bajo la equivocación de éste nombre Tonanizin, y vienen 
ahora á visitar á esta Tonantzin de muy- lejos, tanto 
como de antes* la cual devoción también es sospe- 
chosa, porque en todas partes hay muchas igfe&iab 
de Ntra. Sréu, y nó van á ellas; y «vienen de kjaá 
tierras á ésta Torumtzin, como antiguamente. ■ 

£1 segundo lugar donde habia antiguamente 
muchos sacrificios, á los cuales venían de leja? tier* 
ras, és cerca.de la sierra de Tlaxcahu, donde habia 
ün templo que .se llamaba 7WV en el cuak; concorv 
rían gran multitud de gente, á la celebridad de és- 
ta fiesta Toa, que quiere decir nuestra abuela, y por 
otro nombre izapotlabionque, que quiere decir la éü* 
$a de los temaseales^y de las. medidme y después aeá, 
edificaran allí una iglesia de StfiL Ano,. donde aho- 
jra hay, monaeterfo y religiosos de -nuestro^ P. Sai\ 
Francisco, y los naturales le Haman Toéis y eoncur* 
ren á dicha fiesta, de mas de cuarenta leguas, y 
llaman así á Sta. Arta, tomando ocasión de Tos pre* 
picadores que dicen, que porque StSu Ana es abust 
jta.de Jesucristo, es también nuestra abuela, de to* 
jjos los cristianos; y así la han llamado y llamas ea 
£] pulpito Tocit que quiere decir nuestra 'abuelav J 
todas las gentes que vienen como antiguamente á 
ía fiesta de Toct, vienen so color de StfL Ana; p& 
xo corro el vocablo es equívoco; y tienen respeto 4 
lo antiguo, mas se cree que vienen poi 1 . lo aotigno 
ijue ppr lo ¡moderno, y así también en. ésite/ílugaí, 
parece estar la idolatría paliada; porque venir tanta 
agente y de tan lejos sin haber hecho StfiL Ana atf 
^nilagros algunos, mas. pweoe que es el Toa, ará* 
<guo que no Stá. Ana; y en éste aña de 1676, «Ja;pesr 
lilenqa que ha,y, de allí comenzó, y diceu> que ya no 
J*ay gente ninguna ajfcí: parece misterio el haber edr 
.menzado ,el CAsúgo donde comenzó el delito de la ^p?- 



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323 
liaeiori dé la idolatría, debajo eí nombre de Sta. Ana. 
•El tercer lugar donde había antiguamente mu* 
chos sacrificios, á los cuales venian de lejas tier- 
ra^ é» á la rai& del volcán; err un pueblo que se 
iluda' Téantpúzmandco: (S. Juan) hacían en éste lu- 
gar gran? fietettf, á honra del dios que se llamaba Tel- 
puchlh, que es Tezcatlipuca; l y como á los predica- 
dores oyeron decir, que S¿ Juan Evangelista fué vir- 
gen, y el tal en su lengua se- llama Telpuchtli, to- 
maron ocasión de hacer aquella fiesta como la so- 
lían hacer antiguamente paliada, debajo del nombré 
de S. Juan Telpuchtli como suena por defuera; pero 
á honra del TtlpucMi antiguo que es Tezcatlipuca^ 
porque S. Juan allí ningunos milagros há hecho, ni 
•báy jorqué aetídir mate allí; ' que á alguna otra par- 
-te< donde r tiene iglesia. Vienen á festfc fiesta el día de 
cfroy, gran ><mntidad dé -gente dé finiüy 'lejaá tierras, y 
traen muchas ofrecidas: en cuanto á esto es seme- 
jante á lo antiguo; aunque no se hacen los sacri- 
Tfipios y cauéld*<£es N ^e antiguamente se hacían; y ha- 
-bcr hecho «sta paliación Un éstos lugares ya dichos, 
estoy bien i certificado 4e mi opinión, que no lo ha- 
cen por amor f de los ídolos, sino por amor de la 
avaricia y del fausto; porque las ofrendas que so- 
lían ofrecer no» se pierdan, ni la gloria del fausto qup 
recibían en que fuesen yifeitadés éstos lugares dé geií- 
•te* esti-aflfcs,' muchas, 1 y de lejas tierras; y la devó- 
< ¿ion que ésta gente tomó antiguamente, 'de Venir & 
visitar estos lugares és, porque como estos montes 
son señalados- en producir de sí nubes que llueven 
por ciertas partes, antiguamente las gentes que re- 
sidían en aquellas tierras donde riegan estas nubes 
que se forman en éstas sierras, advirtiendo que aquel 
beneficio r de la pluvia les viene de aquellos montes, 
'• tuviéronse por /obligados dé ir á visitar aquellos lu- 
gares,. y hacer gracias á aquella divinidad que allí 
rewdui* qtttiaeaví&bft <el agua,íy.Hevar && Prendas 



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324 
en agradecimiento del beneficio que allí * recibían; y 
así los moradores de aquellas tierras, que eran re- 

§adas con las nubes de aquellos montes, persuadid- 
os ó amonestados, de los demonios ó de *ug> Sátra- 
pas, tomaron por costumbre y devoción, de veoir á 
visitar aquellos taontes cada año, en la fiesta que 
allí estaba dedicada: en México, en la fiesta de Cioa- 
coatL, que también la llaman Tonanizin: en TUuccala 
en la fiesta de Toci: y en Tiat^uizmanalcó, en la de 
Tezcatlipuca; y porque ésta costumbre no la perdie- 
sen los pueblos qu$ gozaban de ella, persuadieron & 
aquellas provincias á que viniesen como solían, pol- 
que ya tenian Tonanizin^ Tocitzki> y jfüepuchth, míe 
estertor mente suena q les há hecho sonar, á StS v Ma- 
ría, á Stá, Ana, y i,S. J*iau Eváj&g^iata ó Bautis- 
ta; y ei* lo interioi; de la ; gente popular que! allí» vie- 
ne, esta claro qwft np estimo Jo. antiguo; y así nt> 
es mi parecer que les impidan la venida ni la ofren- 
da; pero sí lo és, que los desengañen del 'error qu¡e 
padecen, dándolos á -apteflder, que aquellos >dia»íque 
allí vienen es la . faJaedad antigua, < y que o& és aqué- 
llo conforme á k> antiguo. Esto .¿eberían Jbater pre- 
dicadores bien entendidos en lalerigua y costumbres 
Íue ellos tenian, y también en la escritura divina. 
¡ien, preo que hay otros muchos lugares en éstas 
Judias» dondq ; paludamente pe Jiace^ reverencia y 
ofrepda á lpg ídolos» pon disimulación dfi tar fies- 
tas que. ,1a iglesia celebra, ¿Dio* yásu* Santos, io 
cual seda bien investigarse, para que la pobre ges- 
to fuese desengañada, [a] del error que ahora padece. 



[a] Entiendo que la gran fiesta I S. Antonio de Padua qye 
se trace ert Calpulalpan departamento de Tezcocó, tiene el mis- 
mo origen que Jas que- se haeiari á' 'loV droáer Tlalóquu para na» 
-llora* la; agías. I* kiew de jfex¡c#c*«el* l4«siev#|p del ; ágd** 



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32& 



EL EDITOR. 






v/ tiando na propuse publicar ésta obra» lo hice con 1 ciencia ¡í^ 
que se trataba de darla á luz en Londres' af mismo 1 tiempo que 
en México, pues D. Felipe Marfa Bouzá había vendido copia del 
manuscrito por precio de 135 libras esterlinas, (700 ps. fuertes] á un 
fibrero de Inglaterra, según lo escribid en carta, particular í D. ÍJos£ Mar 
ría Buítamante, con quien llevaba estrpcha corf espbrid$n¿}a literaria, y 
me la manifestó; también me lo asegura nuestro enviudó en "¿ondreSj 
el Sr. D. Vicente Rocafuertc. Como todo lo relativo á nuestra histpr 
ria, se vé con estraordinario empéfio én las naciones éstrajiigeras, 
principalmente en la' Inglaterra, según se nota por sus periódicos»' y 
acredita el intitulado Ocios de los EspttñoUs^ en que se hh hecho 
tm análisis de ésta obra; creí que sí tirntÜa publicar lo que' se Je¿ 
en ella relativo á la aparición dé Ntrli'Sra. de Guadalupe, ¿even- 
dría por una superchería mía ' luego que se presentase én M¿xicp 
la edición inglesa» cotejándose coifr 'ella, ' y riotahdqse $ata su* 
presión. La ley pues de Editor veraz» no me permite hacer, seiqe* 
jante omisión, muy fácil de equivocarse con un fraude. Hé* aquí 
el motivo porque doy á luz [aunque con repugnancia, y después 
de haberlo pensado mucboj ©1. texto del-^P. Sabaguo,^ tal cual se 
registra en sú obra, sin añadirle ni quitaYle en esta parte ni un* 
tilde» ni una coma. Únicamente hé puesto ana llamada donde di- 
ce nota* para que se entienda que es <del Autor; hé obrando de és- 
te modo para evitar que se me hagan las mismas observaciones que 
fbimÓ el sabio Sr. Uribe sobre la segunda edición de la obra del 
P. Torquemada» en su Disertación Guadaíupana» t pég« 40. 

Pero aun hay otra razón que mej>pne i cutyerto, de todo 
cargo de imprudencia en esta parte» y sobre la que Uamo la aten- 
ción de 'mis lectores. En el año de 1020 publicó el Dr, D* José 
María Ouridi Alcocer en la oficina de D. Alejandro baldés, mí 
cuaderno intitulado: Apología de la aparición de Ñtrá. §rd. de 
Guadalupe de México, en respuesta 4 la disertación que la impug- 
na; es decir impugnando á D. Juan Bautista Muño** cronista de 
Indias, que niega la aparición, fundado en un .capítulo. de .carta i 
Felipe II. .enviada por el virey D. Martin Enriquez. Jtíutyz se fun* 
áó ademas er¿ el texto del P. Sahagun, ¡cuya obra, estaba entón.-r 
tteé inédita, y' la acababa' do sacar de orden real, de í^ {j^reiía dq 
los PP. Franciscanos" dé'Tol osa en Muipuscoá; para poder escribir la 
historia del Nuevo Mundo por mandado del rey Carlos III. A efecto de 
combatirlo el Sr. Alcocer, insertó á la letra la memoria de la real 
Tóm. 111. 42 



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328 

Academia de la historia española, i la pfg. t05 del t6*m. quinto 
impreso en Madrid en 1817, y en ella se copia literalmente el tex- 
to del P. Sahagun. 

Resulta por tanto, que no he* sido yo el primero en dar i 
luí el trozo que contradice la aparición, ni en turbar la posesión 
en que ae hallan de creerla piadosamente los mexicanos. Manos 
boj jo el que pretenda desarraigar de sus corazones la devoción 
que" profesan' á Ntrá*.Sra. bajo la advocación de Guadalupe. Ten- 

G para mi que serla una crueldad quitar consuelo tan. dulce de 
i pechos mexicanos, asi como lo sería dar á un afligido hijo, la 
noticia de, la muerte de su padre, cuya alhagüeña ilusión de su 
ecsistehcia le conservaba "tranquilo. Yo respeto no solo, las tradi- 
ciones constantes, sino tiasta las preocupaciones de loa pueblos, so* 
bre Jtodó cuando por ellas se siguen positivos bienes. No permita 
Dios que falte algún día la piedad y devoción de mis compatrio* 
tas & la copredeutors del género humano, y á la dispensadora de 
todas las gracias! ¡Ojalá y siempre busquen su protección en el 
Santuario de Tepeyac* f el recurso en sus tribulaciones» y qae en é\ 
derratne la, madre de íeaucriste y madre nuestra, el bálsamo del 
consuelo sobre sus espíritus afligidos! Yo uno mis votos á los de 
aquel j piadoso poejta^que para Recordar entonos tiempos la a^mo* 
ría dé fos'lionéficjos debidos a nuestra Señora en sa advocación 
Güadalúpana, sobre todo en la 61 tima inundación del año de 1820» 
inscribió 1 ,en las paredes del Santuario éste . voto ferviente. 

¡ J ' fMbtke! su fdix, tunta *uh vlrginis aura f " " 

'_ , . Süqu$ tuus tehtmens, tuque JUUUt amor* 

¡De quien es ésta imagen? preguntaría como Jesucristo al tomar una 
rjooneda en sus manos... De Cesar, respondieron sus oyentes».. Pues 
dad al Cesar lo que es dei Cesar* y á Dios ¡o que es de Dios... 
¿Es t ésta la Imagen do María? si, pues tributadla todo el amor y res* 
peto de ouees muy digna la hija del Padre» la madre del Hijo, y la 
esposa del Espíritu Santo... Sobre tales títulos está consignado 
nuestro amor y respeto. ;Por ventura hi llegado algún corazón 
afligido á este lugar santificado, que no haya salido consolado? Nin- 
guno por cierto; en él há obrado la gracia maravillas: Dios 
Bft declarado aquí muchas vocaciones, y hombres criminales arre- 
pentidos sinceramente han cambiado de vida, y convertidose de 
todo punto: Este lugar conquinado antes con abominaciones, y sacrificios 
humanos y cruelísimos i Tos dioses Ttalooues^ hoy sé halla puri- 
ficado, y hecho el asilo de la santidad, y clemencia* Terdaderameth 
iéta es la iota d$ Dio*, y la puerta del ciéis. 



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527 
Párrafo x $4túno: dé ios taüdód* de be caminos. 

Después de haber pasado montes, valles, cié- 
segas, barrancas y caprinos de ditersas maneras, pa- 
recióme lugar oportuno éste, para tratar de los ca- 
minos por donde la iglesia ha venido hasta llegar 
á esta última mansión ' donde ahora peregrina, sem- 
brando la doctrina evangélica- A todos es notorio 
qne la iglesia militante comenzó en el reino de Pa- 
lestina, y de allí caminó por diversas partes del mun- 
do, acia el oriente, acia el occidente, acia el nora- 
to v mediodía. Sabemos que áeia la parte del nor- 
te hay aun muchas provincias y tierras ocultas, don- 
de el evangelio aun no se há predicado; y acia es- 
tas partes del mediodía, donde se pensaba que nin- 
gunas gentes habitaban; aun ahora en estos tiem- 
pot-se han descubierto muchas tierras, y reinos muy 
poblados, donde ahora se predica el evangelio. Par- 
tióse la iglesia de Palestina; mas ya en ella, vived, 
reinan, y señorean infieles: de allí fué á Asia, en 
la cual no hay ya sino turcos y moros: fué también 
á África donde ya no hay cristianos: fué á Alema* 
aia, donde ya no hay sino hereges: fué á la Eu- 
ropa donde en la mayor parte de ella no se obede- 
ce á la iglesia. Donde ahora tiene su silla mas quie- 
tamente es en Italia, y en España, do donde pasan- 
do el mar óccéano, ha venido á estas partes de la 
India occidental, donde habia diversidades de gen- 
tes, y de lenguas, de las cuales ya muchas se han 
acabado, y las que restan van en camino de aca- 
barse. Lo mas poblado y mas bien parado de todas 
estas Indias occidentales, ha sido y és esta N. Es- 
jia&a, y lo que mas ahora prevalece y tiene lustre, 
es Meneo. y< s» romanea, donde la iglesia católica 
ostá aposentada y .pacífica; pero en lo que toca á 
la fié católica, es tierra estéril y muy trabajosa de cul- 
tivar, y donde ésta tiene muy flacas raicee, y con mft- 



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"926 

chos trabajos se hace muy -4*006 frativ y "con poca 
ocasión se seca lo plantado y cultivado. Páréceme 
que poco tiempo podrá perseverar la fé católica en 
estas partes; lo uno és porque las gentes se van 
acabando con gran prisa, no tanto por loa malos 
tratamientos que se les hacen, como: por las pesti- 
lencias que Dios les envía. Después que esta tier* 
ra se descubrió* há habido tres • pestilencias muy uni¿ 
versales y grandes, á mas de otras no tan grandes 
jx\ tan universales: Ja primera fué el año de Jd2<^ 
que cuando echaron, de México por guerra á los es* 
pañoles, y ellos se recogieron ¡á Ttaxcala* hubo una 
.pestilencia de viruelas donde murió casi infinita gen» 
te. Después de ésta, y de haber ganado los espa- 
ñoles esta N, España, teniéndola ya pacífica, y que 
la predicación del evangelio se ejercitaba con mo- 
cha prosperidad, daño de 1555, hubo una pestilen- 
cia grandísima y universal, donde, en toda ésta N. 
España murió la mayor parte de la gente que. en ella 
había. Yo me hallé en el tiempo de esta pestilencia 
¿en ésta ciudad de México en la parte dol Tlaltelol- 
xo, y enterré mas* de diez mil cuerpos, y al cabo de 
Ja pestilencia dióme á mí la enfermedad j y estuve 
onuy al cabo. 

Después de esto, procediendo las cosas de la 
fé pacificamente, por espacio de treinta años ó po- 
<o mas órnenos, se tonará reformar la gente; año- 
ra en este ano- de 157G en el mes de agosto, co¿- 
menzó una pestilencia tan universal y grandeva cuad 
ha ya tres meses que corre, y há muerto muchacgeifr» 
¿te, muere, y vá muriendo cada dia mas: no sé qufe 
tanto durará ni que tanto mal hará: yo- estoy ahora 
t en ésta ciudad de México en la parte del Tlaitek)*- 
«co, y veo que desde el tiempo que comensó liaste 
hoy, que son ocho de poviembre, siempre ha ido > cre- 
yendo el numero de los difuntos desde IO, 2<£ 30, 
«40* ¿0, i c 60y 80, y 4e aq¡d adelante nosé lo que 



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009 

i^á.éfiéf**, sestil la otri* 

arriba dicha; Muchos murieron; deifeambre, *y de «ib 
tener quien loe cuidase m les d»se>l&fiecBsario. Su* 
v €£cUó y acontece en muchas* ¿asap, elhjquetódóscjw 
ide ellas caigan eaferoiom ém .to^niajiiieri: Itígiipi^ 
diese, ;4ar¡: na, jarra de>iag«ajBji pwawadmiimbáii'e* ka 
sacramentos, en muchas partes ni había quien oíos 
llevase á la iglesia, ni quien «fijese qoe -estaban en- 
fermos; y conooido esto, andan íos teli^i osos itecai- 
sa en caaa*;cbnfesánda£os q/i ebnseJác^l<atke.> Guindó 
comentó iesta> pestilencia; de o^oo^B^eñór-TÍso^wj 
JX Martin JEiu-iqüe* v puso mucho fakir en- que 4*e¿ 
sen favorecidos los indios, a$í : de.,eomida cómo^d* 
loe .sacramentos, y por persuacion, muchos empatio* 
lea anduvieron muchos chas por las , casa» da. Jos im 
dios déndoloai c€Kmida, k>s sangradores^ «u^rásridoio^ 
loa médicos ¡curándolos, y :\os clérigos y Yeligio^ott 
así de> Si Francisco, . coma de St6. DúÉingó, aéeifc 
.Agustín, como Teatinok s \ Jesuítas^ andaban por giái 
.casas para confesarlos y consolarlos, iy estadal* por 
obra de dos- meses, y laogo teso, todo? ^rqasqumf 
se cansaron, otros enfermárta* ¡y .otsosoqe >opuuHX>h 
«i. sus bacidndaa: bbota yarfsJttanomsdws<.fle'd<fo sa* 
eerdot es dichón queiayúdahan¿«y ya nop ayudan? v iv 
. En este puebto del Tlakelolca, silo los refr 
jposos de S. Francisco andaban 1 por sns casas coni- 
leeéndolqs, »oonábfóndoloB,cgr nlámloUsipan ndei©astfr 
JJa paravq&& comiesen* vcofofmdfcidfeiilqfs pfopMr.bt 
JSK>s*ti* f todo 136 véiya' acabanép, spnssi> aletean n|- 
Je muy caro, v> na se puader babeo!, yiíjos litigiosos 
.yén enfermando y cansando pon lo asat haya^raá 
¿tribulación y . aflicciohj. pero:, cotí todt* esto* el vsefiór 
.Y*p~tty*jr> alísenos ^»cfbiapo>i(ab rtorJ^aw d^dia* 
f «er rlo^u*>ípi*4tt>q ¡WsgaAnnstotrpB Señor de rende» 
4iar;fé8t»ítMí ^t^ap^gaSpbrqpaíÍB^arVmutdio^tot 
-- .«■»!-, i»0-> 19Íkmj Bii*q pOiV*?r«I niffi y .on¡f<\. > »í> Tí<rq 
[a] Éralo enuaatfia tí. Jk *#& tfe&áfo^ ?'€&****' [ 



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330 

do se acababa.. NaefetrcnP^ Comisario general, <fhr. Ro- 
drigo Sequera, en grande r manera lia trabajado, asi 
con sus frailes, como con el señor viso-rey, y con lofe 
españoles, para .que los indios sean ayudados en lo 
espiritual y temporal, ek caal lía estado y está en 
esta ¡ciudad, y no rae cansa de trabajaran éste tife- 
¿ticio. . •• • I ".i r , -i . .-• • , 

.Pues volviendo é mi propósito de la peregri- 
nación de la iglesia, en estos años se han descubier- 
to por estas partes de la especería, donde ya están 
poblados los españoles, se predica el. evangelio, y g* 
trae mocho oro y Iota muy rica, y de varias especies: 
«arca da allí está el gran reino de la China, y ya 
han comenzado á entrar en él los PP. Agustinos. En 
esto año de 1576 tuvimos por nueva: cierta, de como 
dos át ■ eUoe entraron . en el reyno de * la China, y no 
Uegarqú á ver al; emperador de ella: de^ machete jor- 
nadas los hicieron volver, porque por «drtar- ocasión 
de guerra que se ofreció, los llevaron con mucha hon- 
ra desde las islas donde están poblados eon los es* 
pañoles, hasta cierta ciudad de la China, y de allí 
dicen que por consejo del demonio, á curien cónsul^ 
tó el emperador, *ó< sus 'Sátrapas, Jos volvieron á ét^ 
viar |terar. que se volviese á la isla de dohde habían 

Sartido? volviéronlos con deshonra, y con muchos tra- 
ajos en- que se. vieron á la vuelta* He oído que es- 
4á~ rescrita da relación ¿que . estos PP. Agustinos tra» 
ferona ^H parecerá em brevet tiempo acá y en E¿ 
fs^ñfti.t^bréeímp *pke ya nuestro señor -Dio» abre ca- 
mino*; Ipara qu? la-fé. católica entre en torremos dé 
IttrChinav donde hay gentes habilísima, de jpan poli- 
cía^ -y. gran saber; Gomo ia t iglesia evtre. en aquellos 
«ehios^yí se plante ja féoqgtd b cay creo durará por ttíW- 
cüsari, efioB) tatí aqtSBUaanmnsiein* pan^oepor laV^idas, 
por c (^aiiN¿r^afimt^^Pm^ijn0fil^ kMtfbe) thtitftfb 

Easar de camino, y aun hacerlo, para poder con aque» 
«ut g^i¡M«s,, de \tekípartea de la China. > '■ 



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33 i 

CAPITULO xm. 

» 

De todos iw mantenimientos. 

En esta letra se trata de las numeras qtie hay 
de maíz, y porque esto es cosa clara, parecióme po- 
ner en este lugar, que la diversidad de mantenimien- 
tos, casi ningunos son semejantes á los nuestros. Pa- 
rece que esta gente nunca ha sido descubierta has- 
ta estos tiempos; porque de los mantenimientos que 
nosotros usamos y se usan en las partes de donde ve- 
nimos, ningunos hallamos acá, ni aun de los anima- 
les mansos que usamos los que venimos de España 
y de ioda la Europa, tampoco los hallamos acá; don- 
de parece que ni ellos vinieron de acia aquellas par- 
tes, ni jamás habían venido á descubrir esta tierra; 
pues si hubieran venido de acia allá, á descubrirlo* 
en otros tiempos, de ellos halláramos acá trigo, ce* 
bada, ó centeno, 6 gallinas, ó caballos, ó bueyes, ó 
asnos, 6 obejas, ó cabras, 6 algunos de los otros ani- 
males mansos deque usamos; porto que parece que 
en estos tiempos solamente han sido descubiertas es¿ 
tas tierras y no antes. Acerca de la predicación del 
evangelio en estas partes, há habido mucha, duda, si 
han sido predicadas antes de ahora 6 no: yo siem- 
pre he tenido opinión que nunca les fué predicado 
el evangelio, porqae jamad hé hallado cosa que alu- 
da á la fé católica, sino todo tan contrario, y todo 
tan idolátrico, que no puedo creer que se les ná pré^ 
dicado el evangelio en ningún tiempo. 

El año de setenta ó por allí cerca, me cer- 
tificaron dos religiosos digüós de fé, que vinieron de 
Oaxaca que dista de está ciudad noventa leguas ácüá 
«1 oriente, 4||ie vieron unas pinturas muy antiguas, 
pintadas en pellejos de venados, en las cuales se 
contenían muchas cosas que aludían á la predicación 
del evangelio; -Entre otras era una ésta, que estaban 



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332 
tres mugeres vestidas y toados/los cabellos come 
indias, sentadas como se sientan las mugeres indias, 

Jr las dos estaban. & la pa* t <y la torcera estaba de- 
ante de las idos en el medio, y tenia una cruz de 
palo 35guu dignificaba, la pintura,* atada» en él ñudo 
de 1q3 cabellos,. y; delante de ellas estaba en. elsuft» 
]o un hombre desnudo y tendido, píos y manos som- 
bre upa cruz, y atadas ambas cosas sobre ella, coa 
unos cordeles. Esto me parece que alude, á Nuestra 
Señora y sus ¿qs hermanas, : y á nuestro Señor ero» 
.cifícado, lo cual debieron tener por predicación a&- 
jtiguamente, . . . , . < 

Otra cosa hay, que también. me inclina á creer 
que ha habido predicación del evangelio en estas par- 
tes, y és, que tenian confesión auricular en estaapafr» 
tes de México, donde los penitentes cortaban .sus 
pecados al Sátrapa en gran secreto, y recibian pe» 
pitencia de ellos, y los ^esortaba el Sátrapa á la 
enmienda con gran diligencia; y esta confesión ha** 
cianla una yes en. la vi<l¿& y* cerca déla vejez, ó ea 
ella, y tenian q\ft pl peínente que tornaba á recaer 
en los pecados no tenia remedio, porque á nadie m 
le, p^rdpnabaj^ lps pecados siuo una yez eala vid» 
Está qsto escrito, 'muy á la larga en el segundo lb- 
bro que trata de las fiestas de los dioses. Tan**» 
J>ien he oídqi d$cir, qu3 m Pofttóchan 6 en Caw* 
gtfhe, hallaron los religioso^ q#e fueron, allí á «oí* 
yer^r. pr^ co§as que aludan ala 

fe católica y al evangelio; y: *L ea estas, dos pai4 
tes dichas hubo predtcacioii del evangelio, sin ¿lu* 
da que, la hu^o tyiqbipii, ejL estfte parles dé. Méxi- 
co y sus comarcas, y.'ana efcowtai'íí. Ebpaña; pe^ 
tpyyú estoy, .adiado $Qh»? no/hemofc hajJadof.mai 
rasí¿o t de J^ que tqftgot difcbp ¿a- estas par tes de Mé> 
rico; y aiutyiie ¿ligo esio, par&etpe que pudo aer mu; 
)t>ien qne íuese^Q .predicados por alguii tiendo; pero 
qup qa^ertos -loa p;edÍ9^g<fis que vilüei»» á ^reáit 



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J33 
IWldg^percKeroB'Xhdíitqáo kxfé'qoq les fáé^predica* 
to, y se volvieron iá» sus -idolatrías que de antes te^ 
feian; [ajy esto coágetaro por ia dificritod guqnde ^m 
fa$taatad*>$ nota 'planeaetbn de 4a Té env eáta gentet 
porqife •> jo í&i nws > d&idtiascinta; aíloé :<pke> pi eriieo por 
^ta^iparteis 1 Jé México y en lo/ qae, matrie insistí* 
do y 3&ros 'inueb&P conmigo, es, en. ponerlos fen i* 
creencia de la ft* católica por muchos mediosv y tend- 
eando diversas oportunidades para ésto*, así* p6r>piü*. 
tafaá v como por predicación^ irepfeseiüajeioaefc y loh 
Cueioneej probioi^o ^omld&aidult¿^ y. ¡coip loq> pequet- 
fios» y • i» • esto» aun ? hé« imástid* mas eü estos cinrie 
afios pasados^ dándolos las cosas necesarias de creer 
eco gran brevedad y claridad dé palabras; y ^thorn 
en este tiempo de éjíiá, pestilencia, haciendoi esperte»» 
da de la fé'qqe tienen tos qt»e w vífenen é e¿p&8a* 
y antes dereHáj tal' dual' reepoa^ 
manera que . pbdemoá; tener bien entendido, que coh 
haberlos predicado mas de cincuenta años, sil *feo¿- 
ra se quedasen &mr\ d- m$*; tohi, y *}ue-!<*\ r&büh 
española b©> estuviese 4e<**ir tíiediot, tengo *^ew^ 
4o, que á. menos de binoiJéntaféftpgv «o lurtwía^ra* 
-tro éejtet preditaofafr qwe> se les! tó iberfhóü Atf : qab 
digo concluyendo, qoe» ea posible que fuerarf predica- 
dos, y que' perdiere» del todo la té que lea fuá en- 
aeñaday y . se i volvieron á ku?> idolatrías antiguase Abo- 
fa parécéme>qae Piod nueetiionSefiorvMbieatbdri^ 
1o por esperierntóa^* ¡ntanes») ida) estp gentpt )y taop+. 
eo que en ego* ^rovednafc* losgr&adtó tiatajob; tpío 
eon ellos' se tienen y han tenidoy ha querida danlk 
nación ee^afeola, (u)> para qae sea covq uñatéente 
4e <pHrjnaiia> laj >|ioc tripa >de lajféDÍeartélio¿$ panhpfe 
aunque i «fio» i dekfatteaoaiif ifrñetnpie KfenMta rprastatas 
mmistfOSí^ueviaíB y ->de -nacíonl espai&la^ pava utqnusr- 
lo#^á^oa>I|Mriflf»pi«aede la <& Hajpotracqsa, lo cual 

epígrafe de los tfoo* 4* &%°k* fafWt&mQlfrfrf. Mí 17. 
Tóm. III. 43 r 

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í 334 

ha parecido en paité pci etiperiferfcis* f én fpqte^e* 
profecía* el acabamiento de esta nación* y lo que 
parece .por esperiencia es* .que* .desde las Canaria* 
frastn aaá, y aquí en ésta tierra* : ^eanbs<pocjesj>erieqf 
táu&tá'vá verileándose. Tamfeíeifc esta; h& jurocido por 
profecía díeuní santo varo©^domínic6l,f a} Ci»ado|lo« ear 
plañóles llegaron á. ésta. tierra, estaba llena de vgeur 
te innumerable, y cuando: por . vía dé guerra cebaron 
de jéétq ciudad de México; los indio* á los españolea 
y se fueron á Tlaxcalav dioloe la pestilencia dp vit 
ruqla&quó queda dicha, j(tondenwuó<geiiteein ewtóOy y 
después en la guerra y trabajos .conque fWoja Afli- 
gidos* después de la guerra murieron gran cantinad de 
indios en. las minas, haciéndalos e&clavosy llevándolos 
•caiitínros fuera de su, tierra y .fatigándola con; grandes 
trabados en edificios y ¡ n¿*asj ,y >desppe£ que estas 
vejaciones se semediatoft» *ob baber ¿amado los re» 
lijgiosos al emperador Carlos, • V, e& el ¡ año de 1*45, 
vino la otra segunda pestilencia dicha, atrás, donde 
¡teda la gente quedó jnuy menguada; muy grandes pue- 
blos quedaron despoblados, Jos cuales despatg nqn-*- 
xa i se tornaron £ poblar*. Xrointa años después, de e*» 
ta sucedió la pestilencia que abara actualmente re¿* 
4M, doqde se han despoblado muchos pueblos, y el ne- 
gocio vá muy adelante, y si tres óctaatro meses dil- 
ata* &omo» : ahora vá, ; uo- quedará nadie» La. profecía de 
-quedftró* Mee, mención .dice, que antee de sesenta 
-*qos( floapnet qi» fuéren^oobqaistedos ño ha de que^ 
'dar rJujúafa* de! ellos; yi «mn^ue a esta profecía yo 90 
ilb rdo)n ; CTÓdit04 • pero víais .eos» que suceden v han 
drooeiidor paseoe (pie vap enderezadas á hacerla ver- 
fdqjderaq No;ieB^e\icrdetóea^eio que está gente se 
sanabetiep rts^t brete rftk«ipo.>cortie:ia profecía., diea, 
-porque ^«$il:l£in^^ls:oÍMirfoí)qi^daflau}iei!mi^ ptiPr 
!qae hay pocos^espdiokfe eh eHa^yr^nnn^lo^&e; wq- 
;driaq á acabar, y la tierra» se .henchiría ,de bestias 
• W * «eos qos s»'sl»Sii» ObbpoCuu!. v 



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335 
iteras, y dé árboles silrestré^ de manera qne no se 
podría habitar. Lo que roas se me asienta en este 
. negpcio é?, que con brevedad esta pestilencia (a) 
presente cesará, y que todavía quedaré mucha geo- 
> te hasta que ios españoles se vayan aftas ibtiitiphcaQ*- 
,: do y poblando; de mahera, qufc xaltatido lá tnía ge- 
neración,^ quede poblada esta tieríá de la otra que 
. es la española, y aun tengo para mí, que siempre 
habrá cantidad de Indktó en estas tierras. 



FIN DEL UNDÉCIMO LIBRO. 



(a) Las epidemias principales que han afligido á la América, 
ademas de las referidas, son la de viruelas de 1779, la de id, de 
1796, la de 1813 de fiebre amarilla propagada por los soldados 
espedicionarios del batallón español de Zamora» la escarlatina de 
1825, y la actual de viruelas de 1 830 venida por Tehuantepec de Oaxaca, 
y que habría hecho mayores estragos, si no hubiera neutralizado su ve- 
neno activo y furioso la prodigiosa «ácima. La rasa de los Indios vá á me- 
nos, y este déficit debe atribuirse en gran parte, al abandono en 
que viven. Absolutamente se há descuidado la policía en los pue- 
blos; la embriaguez es el mayor enemigo de la salud: el Indio be- 
be chinguirito sin termino, y con él se traga la muerte, aguar- 
dtente, y agua fatal de muerte^ son sinónimos. ¡Cuando reglamen- 
taran los congresos las costumbres de estos miserables? ¿Cuando 
multiplicarán los establecimientos útiles de enseñanza para formar 
sus costumbres? Se há equivocado la libertad con el libertinage, y 
este trastorno de ideas nos há hecho retrogadar. Dios nos alum- 
bre para el régimen de la República. 

• 



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336 
; . . v , • Aqw pongo termkfe t la edieiaa de ¿ftt| obra, remitiendo 
i mis lectores al libro «fcceno que habla de la Conquista, y hé im- 
preso por separado, copio también la Memoria de D. Fernando 
Alta Yxtlilxóchitl, bajo el títulp de Horribles crueldades de loe 
€tó*qui$Uidores de Mémbé* y de loe tú&he que ló$ auuU**o* pa- 
rtk.v^ugmlo 6 la enrona de CertiUe, que* todo deberá formar un 
.cuerpo» <£e pbra. Muclrte afanes tó emprendido en la publicación 
de é9ta». cuya impresión lia durado once meses. Guando reine lá paz y 
cotí eHa las ciencias, mis compatriotas me dispensarán el aprecio que 
tal jto no merezco de muchos de la generación -presente: de la veni- 
dera solo pida an.suspiro,y. que> al leer tnie(prb*Jcdoue* digan.;. 
Ahü Este hombre de bien am6 á loe Mexicanos, y se internó en 
eu$ gloria*!!! 

México 90 de Mano de 1690. 



vara* %j*tparia de MtAdfamcmfo, 



•tu . ., . • n. • ■ : . . ' • f 

-.;';. • ¡ < >"* *; .*• ' ". o. \ ♦ .. i '<• f j , t . • .« ; ... 



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337 



SUPLEMENTO 



A LOS UBROS DIEZ V ONCE ' 

M -¡LAB COSAS PIE HUEVA ESPAÑA, 
QUE ESCRIBIÓ 

EL P. FR> BERJfARHWO SAHAGUA. 

SINONIMIA DE PLANTAS. 



MOMBBBS 
MEXICANOS» 



HOMBRES 
ESPAÑOLES. 



Achiotl. 
Ahuacatl, 
Ahuehuetiv 
Ayauqaahuitl 
AtzspoÚquahuít). 
Cacaloxoehitl. ' 
Cacahuaquahuiti. 
CacomitL 
Camotl. 
Capolio. 
GsmpoalxoeMtL 
Coatzooteccá» 
zochitl. 
CbayotL 
. Chian. 
ChicotzapotL 
Chili. 
Chiltecpin. 

ixtactzapotl. \ 
Coatzapott. 
Copülq.uahui^I. . 
Cihiiapatli. 



Achiote. 
Aguacate. 
Ahoehuete. 
Ayacahuite. 

Súchil. 

Cacao: el árbol. 

Cacomite. 

Camote. 

CbpuliiL 

Bempoaaucha. 

toritos. 

Chayóte. 
Oria. 

"Chkozapote. 
¡«Ale. 
Chiltipiquii!, 

'^Zapote ttavoó. 

Zapote amarillo* 
Árbol del Per$. ) 
Sibuapstle. % \'\ 



mEOKES 



Biza Orellana. 
Lauras Persea. 
Copressus dittichfc 
' Pimía, 
Lúcuma. 
Plumierfa rubra. 
Theobroma Cacao. 
Tigridiae Paroniae radnr. 
Coávolvulus batatas. 
Prufhus Capulín. 
Tagetes erecta. 

Ángulos superbs. 

Sycios edulis. 
Salvia hispánica. 
Aohras zapottlla. 
Capsicum aaMafií. - 
Capsicum. 



>d«li¿ 

Lacuma «atícifpliuro. 
.6chiqus tapllis. 
MoniannoaV . . \ 



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338 

Chicalotl. 
Coatí. 

Cocolmecatl. 
CacabuaxocbhL 
HoitzilozocbitL 
Huexiachiu. 
YezpahtlL 
Yczotl. 
Ttzmiqailitl. 
Yllaroatzapotl. 
YxquiiochUL . 
'YoloxocbitL 
YepatzotL 
Yetl. 

Matlatl. • 
Matzatl. 

Mapalxocbitlqua* 
buitl. 

MeeapatlL 
MatlalquamfltL 
Metí. ; 
MitzquiÜ. 
Nopate. 

OceloxocbitL . 
OlinqutduiU, 
Oyametl. 
Pizietl. 
Pochotl. 
Papayan. 
PapafotyiilitL 
Pachte, 
Quapinoli. 
Quauhtzajiuatl. 
Qaauhtlatlatzin. 
Quauhcatnotl. 
QuiroicbpaUi. 
Quaubtzapotl. 
Quauhxijotl. 
SaqoaltsapoU* 



Chicalote. 


Argemoite mexicana. 


Taray, palo azul. 


Viborgía. 


Cocolmecal. 


Sroilax. 


Caaabtiaajiclptl. 


* hexaf zh r)inebrís. (a) 
Myxoxiloñ Péraiíerun. 


Bálsamo. 


Huichacbi. 


Mimosa. 


Sangre do drago. 


Crotón sanguifluus. 


Isote. 


Juca. 


Verdolaga. 


Portulaca rubrís. 


llamazapote. 


Anona. 


Huanila. 


Morelotia Huanifta. , N 


YólosucJhnV 


Magnolia glauca.' 


Epazote. 


Cbenopodium ambrosiodeav 


FrijoU . 


Phaseoliis. 


Matlale. 


Tradescantia Virginiea. 


Pina. 


Bromelía ananas. 


Mafrita». 


' Cheirostemon platanoides. 


Saraaparrílla. 


Smilax Zarzaparrilla. 


Guayacan. 


Gnajacum officinale. 


Maguey. 


Agave americana. 


Mezquite. 


Mimosa nilotica. 


Nopal. 


Coactos. 


Quacomite. 


Tigridia Pavonia. J . 


Ule. 


Castilloa elástica., , . . . 


OyameL 


Pinna. . , 


Tabaco. 


Nicotiana tabacuna. 


Pochote. 


Bombax Ceiba. 


Papaya. 
Papaloqaebte. 


Carica papaya. 


Kleinia porophyUum. 


Pa*le. 


• Tidlansia Vsneoides. 


Quapinole. 


. Bymenea Courbaril. 


Qoausaguate* 


. Oonvolvulua axborescenav 


Tronador. 


Ura. crepitáis. 


Huacamote. 


Jatropha manioi. 


Cebadilla. 


• Veratbrom álbum, , 


Anona. 


Anona. 


Quagilote. 


Rhw. 


Chirimoya. 


Anona, 



[a] Bata planta filé dedicada por el S. D. Pablo do la Llave, 
i la buena memoria de D. Juan Lexarza originario de Valladofid 
de MkbÓacan, joven de grandes conocimientos botánicos) que for- 
m6 la estadística j!e aquel estado, que bá servido de modelo i 
©tros, y que '(bario en sus mas bellos cuas. 



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TMzapotl. 

Tetsontzapotl. 

Tepebuaxin. 

Texocotl. 

Tlacacahuatl. 

Tlilzochitl. 

Teoqaahuitl» 

Tlayoli. f 

Tlaoli. f - *-' 

Tzompantli. 

Tzilacayot). 

Tlapatl. 

Tlaoepaquiliti 

Tomaü. 
TecomaxocbitL 

Tecomabiyac. 

Tlahuilitocan. 

Toloatzín. 

Tiascan. 

Xaltomatl. 

Miltomntl, 

Coatomatl. 

Xocotl. 

XochiocotzotL 

XocbíquahuitL 

Xocoxochit). 

Xalxocotl. 

Xiloxochitl. 

Xícaroa. 

Xocoyotl. 






Zapote prieto. 

Mamey. 

Tepebuage. 

Tejpcote. 

Cacahuate. 

Vainilla. 

Cedro. 

Maiz. 

Zompancle. 

Chilacayote. 

Higuerilla* 

Tlanepaquelite. 

Tomate. 

Tccomasochil. 

Tacamabaca. 

Caraña. 

Toloache. 

Tlasca. 

Jaltomate . ) 

Miltomate. > . . .. 

Costomate. ) 

Ciruela. 

Ocozote. 

Xochiquaguil. 

Pimienta malagueta 

Guayaba. 

Leles. 

Jicama. 

Socoyote* 



339 
Diosptros obtresifofia. 
Lúcuma mammoaum. 
Mimosa. 
Mespilus. 
Arrachis hipogear 
Epidendrum vanilla. 
Cedrela odorata. 

Cea maiz. 

Budlesa salicifblia. 

Cucúrbita. 

Ricinua communis, 

Piper, 

Sotanum lico persicum. 

Cochloepermum bibiscoides 

Fagara octandra. 

Caragna oficinalia. 

Datura. 

Cupr 



Solanos. 

Spondias bombín* 
Liquidambar sürasiflua. 
Cordia. 

Mirtos pimenta. 
Psidiuro pomiferum 
Carolinea princeps. 
DoKchoe bulbosos. 
Oxalis. 



Esta sinonimia se formó por el caballero Z>. Vicente Cto-w 
•safo, catedrático de Botánica: se me franqueó por su succesor en 
la cátedra, el jóten D. Miguel BuHamante, v se aumentó por el 
Sr. D. Pablo dé la Llave* nombres respetables en la botánica, y 
que bastan para recomendar este catálogo que será útil, no menos 
á los médicos mexicanos, que á los de Europa. Yo escribo para 
todo el mondo» porque soy Cotmópdüa. 

C, M. B. 



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. , I .i. 1 

» » r. * • • * . ' «. i '- 1 » 
. ; ' • Uñí * f 'i. *' 



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ÍNDICE 

DE LOS CAPÍTULOS, APÉNDICES, 

Y DE ALGUNAS NOTAS COMPRENDIDAS 

EN LOS POS LIBROS DE ÉSTE TERCER TOMO. 

LIBRO DÉCIMO. 

PA0IN4S. 

Prólogo. ♦ 

Capitulo I. De las calidades y condicione! de las personas 

conjuntas por parentesco f. 

Caracteres de éstas desde la pág, 2 á la - .... . ?. 

Cap. II. De los grados de afinidad, basta la pág. . . . 9. 

Cap. III. Do las edades hasta el folio ....... 12. 

Cap. IV. Do los oficios, condiciones, y dignidades de perso- 
nas nobles y generosas 12, 

Cap. V. De las personas nobles. 14. 

Cap. VI. De los varones fuertes, y graduados en la milicia 
mexicana con sus denominaciones peculiares, de 15 á. • 1 17, 

Cap. VII. De los oficiales plateros y de pluma, de 17 á. 19. 

Cap. VIII. De otros oficiales Í9. 

Cap, IX. De los hechizeros y trampistas. 22. 

Cap. X. De otros oficiales mecánicos de diversos oficios. . 24. 

Cap. XI. De las personas viciosas como rufianes y alcahue- 
tes, marcadas con sus respetivos caracteres. ..... 25. 

Nota sobre los ladrones de México. ... .... 27. 

Cap. XII. De otra manera de oficiales como labradores y 

mercaderes 28. 

Cap. XIII. De las mugeres nobles • 30. 

Cap. XIV. De las condiciones y oficios de las mugeres bajas. 33. 

Cap. XV. De muchas maneras do mugeres» y de las publicas. 37. 

Cap. XVI. De los tratantes y otros oficiales mecánicos. . 39. 

Cap. XVII. De los que venden mantas 42. 

Cap. XV III. De los que venden maíz, cacao, frisóles &c. 43. 

Cap. XIX. De los que venden tortillas, tamales &c. . . 46. 

Cap. XX. De los que venden mantas delgadas que llaman 

Ayatl, cacles- y colaras 48. 

.Cap. XXI. De los que venden colores, tochomitl, [ó sea pe- 
lo de Conejo hilado] y xícaras 51* 

Cap. XXH* De los que venden frutas, y otras cosas de comer. 54* 



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Cap. XXIII. De los que' venden loza, y fabrican chicuites 

y petacas. • » 56. 

Cap. XXIV. De los que venden gallinas, huevos y medicinas. 6$. 

Cap. XXV. De los que venden bolsas, cintas, candela». . 65. 
Cap. XXVI. De los que venden atvlli, (hoy atole) y cacao 

hecho para beber, tcquixquhl y salitre .. . 68. 

Cap. XXVlI. De los .miembros exteriores é interiores, asi 

del hombre como de la muger. 69. 

Relación del Autor digna de ser notada. ...... 70» 

Cap. XXVIII. De las enfermedades del cuerpo humano, y 

de las medicinas contra ellas, 85» 

Cap. XXIX. De todas las generaciones que han venido á 

poblar esta tierra 106» 

Nota del Editor para la inteligencia de la historia, de las 

generaciones que han poblado este continente. .... 114» 
Nota del Editor sobre la Genealogía de los Reyes de Tex- 

coco. . . 120U 

LIBRO UNDÉCIMO, Y ULTIMO DE ESTA EDICIÓN, (a) 

Cap. I. De los anímales y bestias fieras 149. 

II. De los animales como zorros, lobos, y otros semejantes. 154» 

III. De las ardillas y otros añimalejos* 158» 

§..IV. Del Tlaquatzm 159. 

V. De las liebres, conejos, y comadrejas . 160. 

VI. De los ciervos y perros mexicanos. ...... 162. 

VII. De los ratones y otros animalejos. . % • . . . 165. 

Cap. II. De las aves, y aves de pluma rica. 167» 

S. II. De los papagayos y tzintzones. . . 170» 

\. III. De las aves que viven en el agua, 6 tienen alguna 

conversación en ella. ....... 174» 

§• IV. De las aves de rapiña. . . • 187, 

V. De otras aves de diversas maneras. ...... I9í* 

VI. De las codornices 193, 

VII. De los tordos, grajas, orracas, y palomas. . . • 194. 
VIH. De los pájaros que cantan bien. ...,,... 196. 

3ap. III* De los animales del agua. ... ... • • 

§. I. De algunas aves que moran en ella. 199. 

L II. De los peces .... 199, 

<L III. De los camarones y tortugas» »..,.,.. £00. 

|. IV, De la Tguana, y de los peces del rio 6 lagunas. • 201. 

§. V. De los renacuajos y otras sabandijas de comer» • • 905. 

(a) El libro Doceno trata de la Conquista de México por loe 
Españoles; pero se bá impreso por separado en la oficina de Gal- 
van, y se ñauará en la librería del mismo en el Portal de Agustinos. 



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Cap- IV. De Ice trámales del agua que no son comestible*. 

I. De los caymanes y otros semejantes. ...♦.-. 2Ó4. 

II. Del ÁvUoíl 6 Mvitzoü muy monstruoso. . , . . . 205: 

III. De una culebra de agua, 6 serpiente muy monstruosa. 207. 

IV. De otras culebras y sabandijas del agua 209. 

, V. Do las serpientes .y otros animales de tierra 210. 

, I. Del Áspid 210. 

, II. De otra serpiente monstruosa y fiera 211; 

, III. De la culebra da dos cabezas llamada llamada Jfo- 

quizcoatí. % #......... . fcij 

§. IV. De algunas culebras. con cuernos; y de so monstruo- 
sa propiedad. . . . ; »..•♦.. ". 214 

$. ¥• De. una culebra monstruosa en grandor y ponzoñosa, 

con otras de su manen 216* 

j§, VI. De otras monstruosas culebras en propiedades es- 
trañas • 2171 

á. VIL Da otras culebras monstruosas en su ser .y propio^ 

dades • Slfc 

&, VIII. De Jos. alacranes, y otras sabandijas como afanas. 22(h 

IX. De las diversas maneras de hormigas. 22 t s . 

.X. De otras sabandijas de esta tierra. . • . . . • 222; 

XI. -De las abejas que hacen miel, y de las mariposas. 224-, 

XII. De varias clases de langostas, «de otros aakaalejos 
y de los brugos ........ : j StQiL 

§. XIII. De diversas maneras de gusanos « • •••..•• Ms*. 
Cap. VI. .De los árboles y sus propiedades. . . • . . 

I. Do los calidades de las montañas .££& 

II. De los árboles. mayores. , . . 280. 

III. De los árboles silvestres medianos. ...... 231*. 

IV. .De las partes de cada árbol • .. » .234. 

§ # :Y. De los árboles. secos. que están en pie 6. caídos» y do 

los maderos para edificar. 235. 

VI. De las cosas accidéntalas á los árboles» y de ellos. . 234. 

VII. De las frutas menudas como ciruelas , 236. 

VIH. De la diversidad de tunas. ........ ¿38. 

IX. De las raíces comestibles. ......... 240» 

ysp. Vil. que trata de las yerbas. . 

I. De las yerbas que emborrachan. ....... 241. 

II. De las setas 6 hongos. ..,...:... 243. 

III. De las yerbas comestibles cocidas. ...... 245. 

IV. De las yerbas que se comen exudas 246. 

V. De las yerbas medicinales. . 249. 

tata del Editor. . « , . . . . 202. 

Sigúese á tratar de Jas piedras medicinales. ...... 284. 

\. VI. De las yerbas olorosas. ..,....,.. 287* 



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§. VII. De las yerbas que ni son MtnéstiMec. ni medicina- 

. les ni ponzoñosas ....•• 288. 

6. VIII. De las. flores, y yerbas silvestres. ...... 290. 

o. IX. De las flores yerbóles que en ellas se crian. . • . 291, 

§. X. De los arbustos que no son árboles, ni yerbas ni flores. 293. 

Cap. YIII. De las piedras preciosas. . • 295. 

§. II. De la esmeralda, y otras de su especie. • . . • . 296. 

§. III. De las turquesas finas y otras piedras. , . , . . 297. 

ú. IV. Del jaspe y otras de su especie • 299. 

§. V. De las piedras de que se hacen espejos y navajas. 301. 

Cap. IX. De los metales 303. 

Cap. X. De otras cosas provechosas que se crian en la tierra. 505. 

Cap. 1 1. y §• I. De las colores de todas maneras • » • < • 806. 

II De otro colorado, no tan fino, y otras colorea* . . 307. 

TU. De otros materiales de que hacen colores. . . . 308* 

e loa colores compuestos» • ••••••-•••• 309. 

Cap. XII* De la agua de la mar y de los ríos. . ..• • . 309. 

H. De .loa diversos nombres de xios y fuentes. .. » . • 311. 

III. De las diversas calidades de tierra. . . • • • . 3 Mi 

IV. De las maneras de tierra ruin. ........ 315¿ 

V. De las diversas materias para tinajas. ...... 316. 

\é VI. De las alturas, bajuras, llanos y cuestas, y de los prin- 
cipales montes de esta tierra. . . . ♦ 317.- 

Nota del . Editor sobre el volcán de Tuxpan. ..... 319. 

Continuación del P. Sahágun, sobre algunos templos, cons- 
truidos en diversas montañas de esta América. . . . 32C\ 

Nota importante del Editor, sobre la aparición de Ntrá. Sri. 

de Guadalupe* • » i . • . . 325. 

§• VII. De las . calidades de los caminos 327. 

Cap. Xm. De .todos los mantenimientos. 331. 

Sinonimia de plantas. (Suplemento.) • . . 3374 



FIN DE LA OBRA. 




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HORRIBLES CRUELDADES 

DE LOS CONQUISTADORES DE MÉXICO, 

Y DE LOS INDIOS QUE LOS AUXILIARON 

PARA SUBYUGARLO A LA CORONA DE CASTILLA. 

Ó SEA MEMORIA ESCRITA 

POR D. FERNANDO DE ALVA IXTIJLXUCHITL* 

PUBLÍCALA POR SUPLEMENTO 

A LA HISTORIA DSL PADRE IAHAOTN, 

CARLOS MARÍA DE BUSTAMAJfTE. 
Y LA DEDICA 

AL SUPREMO GOBIERNO GENERAL 
DE LA FEDERACIÓN MEXICANA. 



MÉXICO: 

imprenta del ciudadano Alejandro Valdée. . 
AÑO DE 18». 



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EL EDITOR DE ESTA MEMORIA 

AL QUE LEYERE. ^^ 



t+* 



Luzco que me ocurrió el deseo de dar á luz este manuscrito ^ <n<¿. 
inédito, conocí que era indispensable presentar á mis lectores una ' * s* 
idea ciara de su autor, como también del antiguo principe teíco- ¿£y.¿ 
cano que es el héroe de él; de otro modo no quedaría satisfecho ^ - 
el que lo leyera, ni le podría dar el grado de estima que se merece, 

Háme prevenido en esta parte el célebre D. Francisco Xavier *'/ 
de Clavijero, que en la noticia que presenta de los antiguos escri- 
tores mexicanos del siglo 15, con respecto á IxtülxdchiÜ dice lo 
siguiente: — «Fernando de Alva IjrÜilxóchitl tezcocano, descendiente 
por línea recta, de los reyes de Acolhuacan. Este noble indio 
versadísimo en las antigüedades de su nación, escribió á petición 
del virey de México muchas obras eruditas y a preciables, á saber. 
Primera, la historia cte la Kueva-Espaf-a: segunda, la hútória de 
los señores Chichimccas: tercera, la historia del remo de Tezcoco: 
cuarta, unas memorius históricas de los Toltecas y otras naciones 
del Anáhuac. Todas estas obras escritas en castellano $e con- 
servan en la librería de los je>uitas de México, y de ellas he sa- 
cado muchos materiales para mi historia. £1 autor fué tan cauto 
en escribir, que para alejar la menor sospecha de ficción, hizo cons- 
tar legal mente la conformidad de sus narraciones con las pinturas . 
históricas que había heredado de sus ilustres antepagados." 

En la galería de príncipes mexicanos que publiqué en Pue- 
bla el ano de 1S21 oí la oficina del gobierno imperial, dí una idea 
de Ixtlüx&chiü, remitiéndome á los manuscritos preciosos del Lie, D. 
Mariano Veytia, dije que había escrito sus relaciones de propio 
puño el ano de 1608, y aun copié un largo trozo del mismo au- 
tor en que lamenta el deploiaMe ertado de miseria á que habían 
quedado entonces reducidos los descendientes de los reyes de Tez- 
coco, pues dice allí.... Andan cabando y arando la tierra para 
tener que comer, y para pagar cada uno de nosotros diez reales 
de plata, y media lr#m£* de maíz á su msgeatad»... poique des- 



A 



II 

pues de habernos contado 7 hecho la nueva tasación, no solamen- 
te están contados los macehuales que paguen el susodicho tributo, 
sino también nosotros descendientes de la real cepa estamos ta- 
sidos contra todo el derecho, y ** w> s && una carga incompor- 
table." 

Dije asimismo, que Ixtlilx&chitl en aquella época, es decin 
cuando gobernaba el virey D. Diego Carrillo Mendoza y Pimentel, 
marqués de Gelves, ejercía el empleo de intérprete del vireinato: 
que la gran copia de erudición la consiguió, tanto por los mapas 
y figuras antiguas que sabia interpretar muy bien, y estar muy ins- 
truido en las memorias y cantares de sus antepasados que había 
aprondido desde niño, como por las tradiciones de sus mayores; 
tratando además con muchos sugetos ancianos y sabios. Uno de 
ellos fué D. Lucas Cortés Calanca, de edad de IOS años, natu- 
ral del pueblo de Conzoquitlan hijo de Estatzin, señora del mismo 
pueblo, que le declaró varías cosas de la antigüedad que supo de 
los serio res de Tezcoco, y vio en los archivos reales de aquella 
ciudad. Otro fué D. Jacobo de Mendoza Tlatecaltzin, cazique del 
pueblo do Tepepulco que era de noventa años, y tenia historias, 
y relaciones varias, vio á Tezcoco en los dias de su esplendor, 
y conoció á los hijos del rey Neizahualpiliú Otro fué D. Ga- 
briel de Segovia Acapipiotzin nieto del infante de este nombre, so- 
brino del Rey do Tezcoco. Otro fué un caballero de Tlaltelolco 
de edad de como ochenta y cuatro años, cuyos padres fueron mo- 
radores de México: éste conservaba muy antiguos y particulares 
lienzos y papeles que después se saearon en castellano, y dijo i 
Ixtlilxochitl muchas relaciones que halló conformes con la historia 
original, que dice tenia en su poder. Otro fué D. Francisco Xt- 
menez, señor do Huexótla, como de ochenta años, que también sub- 
ministró relaciones antiguas, estaba acreditado de sabio, y de re- 
motísimas partes vehian á hacerlo juez arbitro en sus diferencias 
los indios, y él les mostraba el origen de muchas cosas. Otro 
fué D« Alfonzo Itzhucztatocalzin, 6 sea Ayácatzin, hijo legitimo 
del rey Cuitlahuatzin que lo fué de México, succesor inmediato 
de Moctheuzoma, y señor de Ixtapalapan, el cual tuvo fama de muy 
instruido y político, y estando gobernando en Tezcoco hizo con- 
currir allí Tnism> mucho* historiad ore y, para reconocer y arreglar 
▼arios docunuato* do aquel archivo de que estuvo encargado, sin 



m 

duda de los que salvaron de la brutal, supersticiosa, y voluntaria 
ignorancia del señor Arzobípo Zuroarraga que los hizo traer á Ttul- 
talofteo, y á guisa de penitenciados por la Inquisición les prendió 
luego pues creía que eran depósitos de Nigromancia. De estas pin- 
taras y papeles quedaron varios en poder de sus hijos, y particu- 
larmente los poseyó la célebre D.» María Bartola, señora de Ix- 
tepalapan, la cual se dedicó á escribir en los idiomas mexicano y 
castellano muy singulares cosas acaecidas en esta tierra en los 
días de los Toltecas, y Chichimecas, cuyos escritos principalmente 
el mexicano que era el mas estenso, lo poseyó D. Fernando hilil- 
ttdchill, quien asegura que estaba en todo conforme con la historia 
•riginal; motivo porque á dicha señora deberemos colocarla en el 
distinguido catálogo de las escritoras, sintiendo no llegaran á la edad 
presente sus trabajos literarios por la crasa ignorancia de la pasada. 
A ésta reunión de sabios historiadores es mas que probable 
que asistiese nuestro padre Sahagun, y que concurriesen algunos 
de los que él también reunió en Tepepulco, y que le ministraron 
los principales documentos con que formó la preciosa historia ge- 
neral que actualmente tengo el honor de publicar. 

A vista de esto, y de unas pruebas tan reelevantes de la sa- 
biduría y veracidad que caracterizaron á Ixtlilxóchitl. ¿Quién será 
el que desconozca el mérito de ésta relación que ahora damos á 
luz? ¿Quién el que no admire la fidelidad y entereza, no menos 
que la sencillez y candor con que refiere hechos de la mayor airo* 
cidad é interés para la historia del pueblo mexicano, como la muer* 
le del emperador Quauhtimotzin, y otros reyes que decapitó Cor- 
tés, y por lo que llenó de escándalo á dos mundos? ¿Quién no 
ae pasmará al ver que así haya escrito á presencia y de mandato 
de un gobierno empeñado en eesáltar la gloria del conquistador de 
México, y de canonizar sus mas horrendos crímenes, como lo hizo 
el cardenal de Lorenzana cuando publicó eus cartas á Carlos V? 
¿De donde le pudo venir tanta energía á Ixtlilxóchitl, á un indio 
pobre, abjecto, miserable, y de una clase especialmente oprimida y 
despreciada por la autoridad española? Vínole de la verdad misma, 
de ésta virtud divinal que se hace escuchar con energía á presen* 
eia de los mismos tiranos, y á despecho de su orgullo: ella es 
como el rayo que hiende los robustos cedros, y todo cede á su 

terrible prepotencia. Nuestra sorpresa sube de punto, si nótame» 

* 



que aunque sus relaciones no «o publicaron por medio de la im- 
prenta, tampoco se sipriaiicron por aquellas orgullosas autoridades 
que ai fin recociénd >!;w por verdaderas é interesantes, mandaron 
á los historittdores del siglo 19 que la" tuvieran á la vista, como 
te acredita la reil orden de 21 de febrero de 1790. Por ella pro* 
Tino el rey que se reconocieren loa manuscritos de IxIlUxtchití para 
encontrar los hechos de mas de un siglo que mitán á su historia* 
¿Queremos un testimonio mas reelovante del aprecio que se me- 
rece éste escritor mexicano? £1 conde de Revilla Gigedo dispuso 
que Fr. Manuel de la Vega, franciscano de la Provincia del San- 
to Evangelio de esta capital, reuniese todos loa materiales posi- 
bles para formar un? completa historia antigua y moderna de esta 
América, y franqueó al efecto de atienta de .a rcál hacienda loa 
gasto:* de la empresa; de hecho, el padre Vega presentó una es» 
quistta compilación on treinta y dos volúmenes manuscritos en fo- 
lio; do estos se sacó principal y duplicado que se remitieron á 
Madri 1 por la primera secretaría de estado, que entonces corría 
á cargo del duque de la Alcudia (después príncipe de la Pas) 
quedando una copia de dicha obra en la secretaría del vireinato, 
(boy archivo general). Del tomo cuarto página 273 se ha sacado 
esta copia, y su edición se debe á la protección del Supremo Go- 
bierno que la ha protegido, no menos que á la buena diligencia 
del Escmo. Sr. D. José María Bocanegra, hoy secretario de ha- 
cienda. Es muy a propósito lar advertencia del padre compilador 
Yoga, en el principio de dicho cuarto tomo, que á la letra dice. 

„Las relaciones de D. Fernando Alva Ixtlilxóchitl merecen 
particular estimación: sacadas felizmente del fondo de la antigüe- 
dad, presentan agradables objetos á la diversión y á la enseñanza* 
Ellas grangearon á su autor las alabanzas de los mexicanos estu- 
diosos de las antigüedades de su patria, y capaces de conocer el 
mérito por las bellas luces de su naturaleza y aplicación. D. Car- 
los de 8iguenza y Gón^ora, D. Francisco Clavijero, y D. Maria- 
no Veytia, han celebrado particularmente las obras de Ixtlihtó-» 
chati, y con razón; desenvuelven las antiguas monarquías, asa 
progresos, decadencias, política, y vicisitudes: dan ideas de la* 
ciencias, artes, agricultura, manufactura é industria de sus nacio- 
nales: ilustrar dudas, desimpresionar loa errores y fábulas que m- 
semnblemante se habían introducido con las memorias de los sucesos 



V 

patrios, y tratar tata* materias con profiíndo conocimiento, libre de 
impresiones vulgares, con sencillez, y animado del amor á la ver- 
dad, debe producir un ventajoso concepto de las obras de Ixll'tl- 
sócktiL No se pretende que sus relaciones carezcan de defectos: 
el ajusto y concordia de las cronologías, ofrece muchos puntos di- 
sonantes de sería corrección. 

Para sacar la siguiente copia de las obras históricas de Jx- 
tülxochUly hemos tenido presentes .dos ejemplares de M. SS., 
el primero pertenece al archivo de este convento grande de Mé- 
xico de los padres franciscanos de la regular observancia: el se- 
gundo es el mismo que sirvió á D- Mariano Echeverría y Veytia 
que nos puso en las manos la poderosa solicitud del Escrno. Sr- 
conde de ReviUa Gigedo. 

Deseosos pies, de la mayor exactitud y buen orden do ésta 
copia, que considerábamos perder en gran parte de la perfección 
del origina], nos aplicamos seriamente á confrontar los dos ejem- 
plares manuscritos, para dar la preferencia al que lo mereciese por 
el mayor arreglo. Después de un prolijo eesámen preferimos el 
de D. Mariano Veytia. Observamos que en este ejemplar no es- 
tá corrompida la escritura de las antiguas voces del idioma me- 
xicano de que abunda la obra; antes bien se mantienen sin alte- 
ración con el carácter propio de su origen: ventaja que desvanece 
muchas dificultades, que pudieran interrumpir la inteligencia en el 
curso de fat narración. 

Fuera de esto nos animamos á la preferencia de aquel ejem- 
plar, por saber que es el propio que sirvió muchos anos para la 
composición de sus obras al célebre escritor Veytia y Echeverría, 
quien supo emplear su buen discernimiento, y juiciosa critica en 
la elección de los antiguos manuscritos, que son el fondo de las 
importantes obras que tanto honor hacen á su infatigable ingenio, 
y constante aplicación. 

La obra original del puño de Ixtlilxoc}*%ll y estaba en la libre* 
ría del colegio mácsimo de los padres Jesuítas, como noticia Cla- 
vijero: el caballero Boturini, sacó una copia de aquel original, y 
de la copia de Boturini trasladó Veytia el ano de J755 la que 
nos ha servido de original. Algunos borrones se encontraren en 
esta obra: queremos decir, que en su contesto hay algunos párrafos 
y espresiones duras, odiosas, y de mal sabor. . . . Agitado el e**oIe 



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• 0r VI T 

M desnrrr^^nMc ocurrencia* Paraniaf'/in *c « 
F* * y l >?iS " ¡i informar tío p»I:» 5 :; ni o, d (.mi? >n a tan 
, . «s* * - ■i-i ^.c\:.";,..: ;j ¡atorponifiiflo su aufotidad para 
? y s i era necesario su, armas; pero m-nn -jó 
»*-l protegido, que eaease v pusiese en salvo f< do 
U W. fVevjV» htlih-íchUI las resaltas de este ■■■■ 
**h.'> CO( , f ílr | OH SI , S p-irfiales á la sierra <]r Alevín! 
*** Un numeroso ejt reito con achaque de que el < ¡ 
ÜC() pretendía usurpare! trono de Acuilmaran. 1> 
intimó al eazique de Otonipan que lo rcrortu ics 
negóse á Jiu-rrlo, «tarólo mu la fuciva de mi ii 
on b nerinn víeíi. rx i!" u 1 -il« '•'- Fn '' M:l 
^Oneciendo Cat-amat/in que era neiio r "'■ > «a der i 
0*1 reino, m.,,, ,-,,v r ^-ir- t ' ' n una -ue-.aai <;\il entro 
1 con el, prnu-tiauloío que poso;- c Ion d'uuuims de 
OCUpul.a, y que el se ri.mfontaha coa la raquial, y 
llanura. Suplicóle asimismo que u" alterase la P ;í 
fio, en toda* lo eual convino ! .t!i!.r d> IH , y este le 

¡je nuai'da? e rma lio de la 



Pn reenearc.-o purli -alar, que se i 1,n,( " ,r i---.- 

•theu/oMía: prevención oportunamente hecha er o 1 
Beapues la ^¡-.i-nna, porque* p'>i con--ervni 

nanCoité*. hizo prender traidornnionie a (feo 
á [gradadas en el oía que preceda á la Humada 
on que fué do-trozado el ejercito espa u>l 
Según la es t i pula( , ou dicha, IxMUfichit! (diré C ^^ n 
su ejenito en mov i, n icnto siempre, y inuchn< ^ics ^ 
= on sus fueras en las cercanías de México uov.rianao ; 
..— >c .« Iinhria nernuio sa 

M> á cuerpo a Moctlieuzoma, quien s( i 

d^ i i „!!ah-i < nervníio el 

o el reto, puea cste monarca se ludlaua 
y placeré., cuando Ixf lUchochill e,taba en una e,ac 
i sus ncfrocmf.jonf,., secretas seliiibui m.o 
,ns Provineias mexi canas. H"bo nl-nnas « sr *^™™~ 
ontro ambos ejércitos con écsito vano > ■ ' ' 

si-i * r ji fr ix TV'í a tlieii/ei! .a. 

.JWA,// para entr egarlo amarrado ú M«« .,„., 

manos de «^.. i ... ■ - „í>nr suerte de J* 1 



^«nanos de aruiol, y corrió pro 
chitL pu Ca 
su cuerpo, y j es mandó pr 



I, v corrí'- I»'" *"*■"" . , . .„ 

. st : hi «o acopiar pan <^'^^ 
3 ni und6 .rede, fw|£¿¿g» 



ni' r 
o el 



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n 

píritu del autor de las ocurrencias de aquel tiempo, dejó correr la 
pluma coa inconsiderada libertad, (a)" 

Dada ya una verdadera idea del mérito literario é histórico 
de D, Fernando de Alva Ixtiilxóchitl, es tiempo de presentar á 
nuestros lectores la que deben tener de su ascendiente el rey de 
Tczcoco del mismo nombre, sugeto que tanto contribuyó ¿ arrui- 
nar el imperio mexicano, y afianzar la tiranía española en este suelo* 

Cuando murió su padre Netzahualpillí, tuvo la imprudencia de 
no declarar quien de sus lujos legítimos debería succederle en el 
trono de Aculhuacan. Habiáse enlazado con la familia real de 
México, tomando en matrimonio á una sobrina del rey Tixoc lla- 
mada Tzotzocalzin: esta amaba con estraordinario cariño á su her- 
mana de no común belleza llamada Xocotzin, y por tanto la llevó 
en su compañía á Tezcoco, Con la frecuencia del trato se afi- 
cionó á ella Netzahualpillí y se casó, por no estar prohibidas las 
nupcias con cuñados entre los mexicanos* De la primera reina tu- 
vo por hijo á Cacamatzin, y de Xocoizin á Hucxotzincalzin, joven 
á quien mandó ahorcar su mismo padre por haber quebrantado una 
ley reglamentaria de palacio: también tuvo á Coanacotzin, .TecocolL 
sin, y á IxtlilxóchitL Dudándose quien de estos hijos debería 
reinar, se reunieron los grandes del reino, y acordaron jurar á Ca~ 
camatzin joven de 22 años. Dióse por ofendido Istlilxochiil de la 
preferencia, y oponiéndose á ella dijo. „Que si su padre hubiera 
muerto real y verdaderamente, desde luego habría nombrado un suc- 
cesor; mas puesto que no lo habia ejecutado así, era señal de que 
aun vivía. Los vocales del congreso pidieron su voto á Coana* 
cotzin, el cual se pronunció por Cacamatzin, fundándose en la ma- 
yor edad, y en los inconvenientes que traería un interegno* Per- 
sistió Ixtlilxóchitl en su oposición echándole en cara que era un 
hombre ligero, que fomentaba los designios de Moctheuzoma, el cual 
procuraba reinar por su medio, y manejarlo á su antojo: Ixtilxó-» 
chitl cerró la sesión diciendo .... Si en esta vez debe preferirse 
el valor, á mí solo me corresponde el reino,., • 



(a) Esta salva era indispensable hacer á presentía de tsn gth 
biemo que en esta materia no .sabia disimular ningún defecto; sin 
ella no se habria copiado esta relación décima tercia» Dígalo C/«- 
*i¡ero que no se permitió publicar en español 

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YII 

Por tan desagradables ocurrencias Cacamatzin se ausentó de 
Tezcoco, y pasó á informar de ellas « Moctheuzoma que le ofre- 
ció proteger la elección, interponiendo su autoridad para con Ix- 
^lilxóchitl, y si era necesario sus armas; pero aconsejó antes de 
todo á su protegido, que sacase y pusiese en salvo todo el tesoro 
de su padie. Previo Ixililxtchitl las resultas de este viape, y lue- 
go marchó con todos sus parciales á la sierra de Mextitlan, don- 
de reunió un numeroso ejército con achaque de que el emperador 
de México pretendía usurpar el trono de Aculhuacan. Desde Te- 
pepulco intimó al cazique de Otompan que lo reconociese por so- 
berano, negóse á hacerlo, atacólo con la fuerza de su mando, y 
pereció en la acción víctima de su lealtad. En estas circunstan- 
cias, y conociendo Cacamatzin que era menos malo ceder una par- 
te de su reino, que empeñarse en una guerra civil, entró en tran- 
sacción con él, permitiéndole que poseyese los dominios de la sier- 
ra que ocupaba, y que él se contentaba con la capital, y estados 
de la llanura, duplicóle asimismo que no alterase la paz común 
del reino, en todo lo cual convino Ixtlilxochitl, y este le hizo de- 
cir con reencargo particular, que se guardase mucho de la astucia 
de Moctheuzoma; prevención oportunamente hecha como lo acre- 
ditó después la espeiiencia, porque por conservarse en la gracia 
de Hernán Cortés, hizo prender traidoramente á Cace.matzin, y este 
pereció á puñaladas en el día que precedió á la llamada Noche 
triste en que fué destrozado el ejército español. 

Según la estipulación dicha, Ixtlilxóchitl (dice Clavijero) man- 
tuvo su ejército en movimiento siempre, y muchas veces se dejó 
ver con sus fuerzas en las cercanías de México desafiando á pelt-ar 
cuerpo á cuerpo á Moctheuzoma, quien se habría perdido si hubiera 
aceptado el reto, pues este monarca se hallaba enervado en las de- 
licias y placeres, cuando Ixtlilchochitl estaba en una edad robusta, 
y con sus negociaciones secretas se habia substraído una gran parto 
de las provincias mexicanas. Hubo algunas escaramuzas no obs- 
tante, entre ambos ejércitos con écsito vario y alternado, y en una 
de ellas en que un general mexicano salió decidido á tomar vivo 
¿ Jxllilxochitl para entregarlo amarrado á Moctheuzoma, cayó en 
las manos de aquel, y corrió peor suerte de la que preparaba & 
IxtlUxóchitl, pues este hizo acopiar gran cantidad de cafas secas 
«obre su cuerpo, y les mandó prender fuego á vista de todo el ejército. 



Yin 

En este estado a> agitaciones y diferencias estaban los me- 
xicanos y Acuilmas, cuando de3enibarcó Cortés, que se supo apro- 
vechar de ellas, y sacar un gran partido; porque después de haberse 
confederado con los totonaques y tlaxcaltecas, se arrimó á es* 
tos IxtlilxdchHl ofreciendo ausüios & los españoles. Marchaban 
ya sobre México cuando recibieron una embajada de Cacamatzin 
estando campados en un cerro llamado Cuavhttchac; sorprendieron* 
se al ver una numerosa división de tezcocanos; pero entendido por 
Cortés el objeto con que se le presentaron se tranquilizó, y acep- 
tó sus ofrecimientos, y obsequios, y marcharon todos juntos hasta 
Jiyotzinco, donde Cacamatzin les salió á felicitar, y mutuamente se 
obsequiaron ambos generales. No influyó poco esta disposición de 
los tezcocanos para que Moctheuzoma se resolviese á admitir en 
su corte á los castellanos, pues temió que ausiliados estos con las 
fuerzas do Ixtlilxóchitl, se abriesen camino con la espada; reflec- 
cion que deberán tener presente los que tachan de debilidad y li- 
gereza en Moctheuzoma, el haberse prestado á recibir á hombres 
que ya manifestaban sus intenciones dañinas. 

A los cuatro ó seis días de habitar en México aquellos ban- 
doleros, no obstante de haber sido obsequiados y -regalados al pen- 
samiento, osaron arrestar á Moctheuzrma socolor de haber tenido 
parte en la derrota y muerte que sufrió pocos dias antes Juan de 
Escalante en Nautla. Cuando hablemos acerca de la conducta de 
Hernán Cortés, haremos algunas observaciones acerca de la atro- 
cidad de este hecho el mas bárbaro en su género* Sigamos el 
hilo de la historia de Ixtlilxóchitl. 

Este se había reconciliado con Cacamatzin cuando pasó por 
Teccoco, ó iba á ofrecer sus respetos á Cortés decidido a ausi- 
liarlo; mas como á los seis dias de estar los efcpa&oles en Mé- 
xico hubiesen arrestado á Moctheuzoma, este hecho indignó jus- 
tamente á los mexicanos, quienes se negaron de todo punto á mi- 
nistrar víveres á tan ingratos huéspedes, y so retiraron á sus ca- 
sas; sin embargo de esto el rey Cacamatzin mandó á su herma- 
no el infante Nezahualtjuetzin que tuviese gran cuidado con los es- 
pañoles, ministrándoles todo cuanto necesitasen en abundancia hae- 
ta en oro, que era por lo que mas ansiaban. Así lo hizo, y á no 
haberlo así ejecutado, habrían perecido ds hambre. Cortas que 
en esto de dádivas no se hacia del rogar, ma^dó d aprovechando** 



IX 
de ten buena ocasión á ciertos espaiioles á Tezcoco para que re- 
cogiesen el oro. que tuviese allí el rey, quien se prestó á ello 
creyendo que por tal medio recabaría la libertad de su tío Moc- 
theuzoma. De hecho, en aquella ciudad entregaron de parle de 
Cacamatxin á los enviados de Cortés una caja ó petaca grande. 
de do$, brazo* de largo, una de ancho, y w» tetado de alio llena 
de piezas y joyas de oro: recibióla Cortés con el desden de un 
amo que recibe las tareas de sus esclavos* y respondió fríamente» 
que era poco, que le llevaran mas, por le que le trajeron otra área 
llena* En esta conducta detestable hay una circunstancia que la 
hace mas odiosa. Cuando iban á embarcarse los recaudadores de 
la primera remesa en el punto inmediato á los palacios reales 
de Tezcoco (que estaban donde hoy está el convento de 8. Fran- 
cisco,) llegó un criado de la casa acosando de fatiga á hablar con 
el principe Netzakualquelzin, conductor de los españoles, y á supli- 
carle que marchasen presto, porque mientras mas pronto llegasen 4 
México, también mas pronto sería puesto en libertad Moctheuzoma, 
agradado Cortés de aquel' obsequio. Un español creyó (no entendien- 
do lo que hablaba aquel indio) que se trataba de matarlos, des- 
cargó un nublado de palos sobre el príncipe, lo puso preso, y 
atado lo entregó á Cortés en México, quien le mandó ahorcar pú- 
blicamente. Moctheuzoma y otros muchos señores interpusieron 
sus súplicas á favor de aquel inocente príncipe, y consiguieron que 
se le perdonase la vida; pero Cortés mandó traer mas cantidad de 
oro*-— Esta serie de procedimientos tan inciviles como inmorales; 
despecharon sin duda á Caeamatzin, y lo hicieron pensar seriamente 
no solo en la libertad de su tío, sino en la de su patria, á quien 
oprknian cada día mas y mas aquellos aventureros, no perdiendo 
ocasión de saquear sus tesoros, y reducir- & todos los mexicanos á 
la mas. oprobriosa servidumbre. Las donaciones que Moctheúzo- 
ma había hecho á Cortés eran de lo mas precioso que tema en su 
córte> algo roas, una hija hermosa le iba á dar, y aun llegó á ofre* 
cérsela & la sazón misma que le intimó arresto y lo ejecutó en 
su mismo palacio, sin que un esceso de bondad de esta natura- 
leza hubiera bastado para desarmar la . sana de Cortés, quien ya 
no tenia la escusa ó pretesto que ponía para obrar de aquella ma- 
nera, que era tener positivas seguridades de que Moctheuzoma no 
•oraría contra ¥1* ¿Porque qué rehenes mas. preciosos jai de ma» 



yor estima podría apetecer qaV una d* las hija» de tm gifarr *iqm> 
narca, y que guardaba y reataba; religic^aient* les fueroarde kup 
naciones y de la guerra? éabí.la por Gertae k revolución da €•>■ 
éatnatzin trató dé prehenáerlo eitf sa misma edrtoj peto Mwtheu* 
zoma lo disuadió de ellb> y se constituya agtesor de la «ayoríew 
H>nta que* pudiera cometer un monarca. VaJiftae da la mima guaiü 
<Ba del rey áVTezcooo entre la que habla farie» señares maxi**» 
canos* y por la .seducción da estos uo» noche fué. apaonensnflo en; 
mi pafecro- traidorarnén^e, y aia *w sentado se la* emas#c6.y tras— 
lado á México. (a)< MoCthe*reow» lo entregó luego 6 fortes quien* 
Id turo en cadenas' ea'su -cuartel: en esto citado- mandó que así 
le trajesen algunas señoras principales de Teacoco hijas de vatioaí 
grandes señorea, recogió otras de Tacaba y México, y ofabgó á> 
CacAtnatzHi & que mandase traer cuatro hermanas' suyas que se las 
entren*. Esta* jérenes le servían de rehenes, y también de pas- 
ta á la brutal sensualidad da sus espainoiesk Aquellos ilustres prín- 
cipes y las señoras, casi todos murieron poco después que Cor»* 
muiein ea la noche triste; más' las* circunstancias de la muerte de 
este bien merecen reíerirse para oprobrio y ecseerackm desusau* 
toras. D. Fernando de Aivarado Tezoaomoc .(tasto de< la. historia 
da .tos AÉtecas, y» por cuya oausa mereció qto tradujese akl me* 
róano al castellano sus escritos Di Carlos Siguana* y <*óngora 
dice:) >,Qne después déla muerte de Moctheuxoraa, los mexicano» 
hicieron jurar luego al rey Cacamatzin su sobrino aunque estaba 
preso 4xm intento de libertarlo por su persona* ea quien concur- 
nan todas las partes y requisitos para au defensa, heura y repu- 
tación; roas no - pudieron ocaaieguir au intento, porque queriendo 
los españolea salir huyendo de México aquella noche, antes le die- 
ron cuormfa y sieU fuhalaeUis^ porque como era belicoso se qui- 
so defender de ellos, ó hizo tantas bravezas que. con estar presa 
Isa di6 en que entender, y ¿ué necesario todo Ib referido para qui- 
tarle la» risa, y luego por su muerte eludieron y juraron por. rey á> 
QuitlxihwUsin. (Véase á Chimalpain, Tomo L página 291.) Tal 
suerte cupo á este deagraciado monarca, cuya trono ya había ocu- 
pado- desde que yácia entre cadenas su hermano Ceenocafeta; 



(a) EeU pmeoge tiene, alguna semejanza etm el del rtrsy itwrrigsw 
rey.* ma'jf efe* fehni* costal*» *l fin mtty coro, á ios empernóles* 

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XI 
cana esto al aeercarse Cortés á peaer sitia, 6. México advirtiese 

fue venia coa ánimo de vengar la muerte de algunos español** 
fue fueron asaltados per un destacamento de tezcocanos cuando 
en compañía 4© trescientos tlaxcaltecas conducían algún oro para 
Yeraeruz, y temiese correr |a suerte de su hermano C acama ten. 
Con tanto mayor motivo cuanto que Cortés no había manifestado 
inclinación; á la paz cuidando solé de tomarse U barrilla de oí o 
4*e cen toda ceremonia de guerra- le halia mandado en den.oa- 
trfccionj de que esteta pronto, á recibirlo en su. aroUlad; se esca- 
pó de Teaceoo para México, y se unió á Cvauhtiu&izin para d&- 
fender la, causa común. Estando vacante por su ausencia el tro- 
no de Tezcoco, supo Cortés que le venia de derecho a Ttcvtollzin 
hermano de Cacanuúzin. al que se había llevado á T láxenla con 
otros varios principes, de donde lo hizo conducir para 1 ezcoco por 
medio de Gonzalo de S ando val; bautizóse tomando el nombre de 
Fernando; pero luego le vino una eníeidad de que murió á los 
cinco meses, y entonces le succedió Ixtlilxochití, el que aconta? ó 
4 Cortearen la restante de la campana, proporcionándole cuantos 
ausilios y recursos necesitó, no solo en los ochenta días del ase* 
dio de México, sino también en otros reencuentros peligrosísimos 
en que espuso su vida por el general español, libertándolo de caer 
en manos de los mexicano» en las acciones de XochimiUo, Jxtupa* 
/apon, y Calzada de Tlanopan (ó Tecuba). Asi consta en la real 
cédula firmada en Madrid en 1551, refrendada por Juan Rodríguez 
de Fonseca, presidente del consejo* de indias, fundada sobre la es» 
posición del mismo Cortés á la corte de Carlos V. Mas por se- 
mejantes servicios no dejó de tener Uk, mala correspondencia que. 
siempre dio Cortés á los que le sirvieron mejor* Ya veremos en 
el cuerpo de la memoria que publicamos, que hizo ahorrar á su 
hermano Coanacotzin juntamente con Cvavhlimolzin, y que habría 
muerto á no llegar Ixllilxcchitl cuando estaba pataleando colgndo 
en un árbol, y cortó intrépidamente el cordel de que pendia, único 
modo con que pudo libertarlo. Resulta de lo espuesto que « Ja> 
tlilxóchitl fué uno de loe mas valientes general Aculbuas, torr.lien 
fué ambicioso, por cuya causa se dividió la integridad de la mo- 
narquía, se puso en armas aquel opulento reino, se fi>l]aqueció y. 
enervó la fuerza que unida habría impedido la entrada de los es- 
pañolea en México- y paia completar la mina que él mitmo Jia- 

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xn 

bia comenzado, despobló y aniquiló el reino de Aculhuacan, man* 
dando numerosas divisiones que sojuzgasen de todo punto este peí* 
á la dominación española* ¿Quién pues no verá en lxtíüx6ckiti 
uno de los mayores enemigos de su patria! ¿Quién será el que 
de los muchos que hoy la agitan y destruyen, no tome ejemplo 
de este hombre fatal para no seguir sus pisadas, ni causarnos igual 
ruina? Por vosotros ¡oh amados compatntas! por vosotros (digo) he 
trazado este bosquejo, del que os suplico no apartéis la vista ni 
por un momento: las lecciones de lo pasado son la escuela délo 
presente ¡ay del que no se aprovecha de ellas! No mita quien 
pretenda canonizar la conducta de Ixtlilxóchiti diciendo que per- 
donó la vida de Cortés cuando pudo destruirlo, ternero** de que 
desapareciese el evangelio que ya había comenzado á anunciarse 
en estas regiones. ¿Mas acaso Cortés era el único medio por 
donde la providencia pudiera dispensar á los indios tan inefable 
ventura! ¿Son acaso los cañones y lanzas los medios de que 
se valió Jesucristo para estender su ley por todo el mundo? 
¿Nó detestó la violencia? ¿Nó la proscribió para que por su me* 
dio jamás se anunciase su doctrina? ¿Nó previno á sus apóstoles 
que á la persecución de los tiranos opusiesen la caridad, la pa- 
ciencia y el sufrimiento? ¿Nó les advirtió que cuando se resis- 
tiesen á oir sus insinuaciones, y fuesen perseguidos, sacudiesen sus 
sandalias, y se marchasen á otra parte? Hé aquí por tales prin- 
cipios desaprobada esa conducta bárbara, y por los que en todos 
tiempos los conquistadores de México pasarán por unos malvados 
invasores, que con achaque de darnos el cielo, nos quitaron la tier- 
ra, y causaron toda: clase de males.— Vale. 

Carlos María de Büstamante. 



NOTA IMPORTANTE- A la pág. 386 tóm. 4. • del manuscrito del archivo general 
de donde te sacó está Historia formada en dios Hbros, eonsta: que loo aprobante* de ella y 
que dan testimonio de verdad por ante Diego Ortis escribano en 18 de noviembre de 1009, 
y que aseguran *er verdadera y conforme con le otee se kaUm pintada en la» antigua», ten 
D. Martin Suero, gobernador del pueblo de S. Salvador Qu&tlacinco en m provincia de Otom- 
ba, y los doma* oficíale, de la República, á saber: D. Francisco PáneateUcD. Sflreetre de 
Soto.*D. Gaspar Quemándote María de Santa María: -Baltasar X>menea.«J'raiie>sco de 
S. Pablo Akalde.«Beltasar de S. Frandaeo.»FraneifCO Juarea Alcalda^D. Lab Jota. 

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RELACIÓN, DE LA VENIDA 

DE LOS ESPAÑOLES 



Y PRINCIPIO 



DE LA LBT EVANGÉLICA. 

Escrita por />. Fernando Alva IxtlibtóchitL 



T. 



uvose noticia de la venida de los cristianos 
por algunos mercaderes que habian ido & las ferias 
de estas costas Xilanco, Ulúa, y Champoton, especial* 
mente cuando rescataron con Grijalva; (a) y así te» 
nian por muy ciertas las profecías de sus pasados, 
que esta tierra había de ser poseída por los hijos 
del sol, demás de las señales que hallaban en el 
cielo, de lo cual estaban todos con grandísima pe- 
ha en considerar que se les acercaban sus trabajos 
y persecuciones: acordándose de aquellas crueles guer- 
ras y pestilencias que tuvieron los tultecas sus pa- 
sados cuando se destruyeron, que lo mismo sería 
con ellos; aunque de todo esto no le daba mucha 

(ñ) El primer descubridor de la América mexicana fué Fran- 
cisco Hernández de Gordova el año de 1517. En el siguiente 
tino Grijalva, regresó á la Habana, y en el de 1*19 vino k 
tspedicion al mando d¿ Hernán Cortes. 



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pena á Moctkecuzoma por hallarse en el mayor tro- 
no, que jamas él y sus pasados se húhian^ visto, y 
tener debajo de su mano todo el imperio;* porque 
lo que era de Tezcoco y sus reinos, y provincias, 
lo mandaba todo, pues que el rey Cacama era su so- 
brino y puesto por su mano, y el de Tacuba era su 
suegro y hombre muy antiguo, y que ya no tenia 
fuerzas para poder gobernar; y así con este gran po- 
der que tenia, no creia que pudiese ser subdito de 
ningún principe, aunque fuese el mayor del mundo. 
En el año de Ce AchtU caña núm. 1.° y á la nues- 
tra 1519, que v es en el que señaló Netzahualcoyotzin 
que se habia de destruir el imperio Chichinaeca. envió 
Tcopiti, 6 Teuhtlilc gobernador de Mocthecuzoma,' que 
era de Cotaztlatl, 6 Cuetlachtlan sus mensageros por la 
posta, y en un dia y una noche trageron una pintura 
con el aviso de la venida de los españoles, y como 
que rían verle, que venian por embajadores del empera- 
dor D. Carlos nuestro señor, y en la pintura venian pin- 
tados los trages y la traza de los hombres, y la cantidad 
de ellos, armas y caballos y navios, con todo lo demás 
que traían. Mocthecuzoma visto lo que enviaba á 
decir Teopili, envió un presente á Cortes, y muchas 
disculpas y ofrecimientos, y no le cuadró mucho que 
los hijos del sol quisieran venir á México á verle; y 
así les envió á decir que era trabajoso el camino y 
otros mil inconvenientes, lo cual no fué bastante, 
sino que antes animó mas á los españoles para ver 
á Mocthecuzoma, especialmente cuando supieron por 
el señor de Zempoala como habia bandos en esta tier- 
ra; (a) y asimismo como se le ofreció el señor de 
Zempoaian ¿ darle su favor, y gente de socorro; y 
de aquí vinieron á Quiahuiztlan y otras partes hasta 

- (a) Fundados en igual principio desembarcó una espedicion el 
Cabo Rojo de Tampico, al mandó de Barradas que fué* rendida 
el dia. ,11. de. Septiembre de 1829 por los generales D. Antón» 
López de Santa- Anna y P.. Manuel de Micr y Tera>. 



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ponerse en TI ai calan; y por todas las partes que 
(legaron, los naturales los recibían con mucha ale- 
gría y regocijo sin ninguna guerra ni contraste, y si 
alguno hubo, fué dándoles ocasión para ello. Y final- 
mente después de muchas cosas que sucedieron, y 
los nuestros pasaron hasta Ayutzinco^ en donde les 
salió á recibir el rey Cacama ofreciéndoles su ciudad 
de Tczcoco, si querían ir & elh, los cuales espe- 
cialmente el capitán Cortés se lo agradeció mucho, 
y le dijo que por entonces no había lugar, que para 
otra vez le haría merced, porque iban por la posta 
á ver á Mocthecuzoma; y asi Cacama dio la vuelta 
para Tezcoco, y desde aqui se embarcó para Méxi- 
co, y llegado que fué dio razón do todo lo que ha- 
bía visto, y como los españoles estaban ya muy cer- 
ca porque ya en esta ocasión estaban en Iztapala- 
pan. Mocthecuzoma entró muchas veces en consejo 

Í*si seria bien recibir á los cristianos? Cvitlahua su 
ermano y otros señores, fueron de parecer que por 
ninguna via no convenia. Cacama fué de muy con- 
trario parecer, diciendo que ora bajeza de principes 
no recibir los embajadores de otro^ especialmente 
el de ' los cristianos, que según ellos decían era el 
mayor del mundo, como en efecto lo era el empe- 
rador nuestro señor, aunque esto antes de ahora es- 
taba ya edificado; y así otro dia (8 de Noviembre de 
1519) salió Mocthecuzoma con su sobrino Cacama y su 
hermano Cuitlahua, y toda su corte a recibir & Cortés, 
que ya á esta ocasión estaba en donde es ahora S. An- 
tón, que después de haberlo recibido lo llevó á su casa, y 
lo esperó en las casas de su padre el rey Axáypca, y le 
hizo muchas mercedes, y se ofreció de ser amigó 
del erftperador, y recibió la ley evangélica, y para el 
servicio de los españoles pusieron mucha gente de 
Tezcoco, México y Tlacopan; y después de cuatro 
días que los españoles estaban en México muy con- 
tentos,, servidos y regalados, por no $e <¡U4 achu- 



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4 

que prendió Cortés & Mocthecuzoma, y en el se cum* 
plió lo que de él se decía, que todo hombre cruel, 
es cobarde, aunque á la verdad era ya llegada la 
voluntad de Dios, porque de otra manera fuera im- 
posible querer cuatro españoles sugetar un nuevo 
mundo tan grande, y de tantos miliares de gente co- 
mo habia en aquel tiempo. La gente ilustre y todos 
los capitanes de México todos se espantaron de tal 
atrevimiento, y se retiraron 6 sus casas, y el rey Ca- 
cama mandó ¿ su hermano el infante Nezahualquentzin 
pon otros principales que tuviesen grandísimo cuida- 
do de los cristianos, y les diesen todo lo necesario 
para el sustento de sus personas, y si pidiesen oro 
y las demás cosas se lo diesen, porque los demás 
mexicanos y teepanecas visto á su rey preso, y de 
aquella manera, no quisieron acudir mas al servicio 
de los españoles. 

Y cumplidos cuarenta y seis dias*que los es- 
pañoles estaban en México, Cortés rogó á Cacama 
que diese licencia á ciertos españoles que los que 
ria enviar ¿ su ciudad de Tezcoco para verla, con 
algunos caballeros criados suyos porque los de la 
ciudad no les maltrataran. Cacama se holgó mucho 
de esto, y así mandó á dos hermanos suyos que fue- 
sen con ellos que era el uno Nezahualquentzin^ y el 
otro Tetlahuezhuezquatitzin, y que los regalasen mucho 
y no los. enojasen en cosa ninguna, y que les die- 
sen una caja ó petaca grande de dos brazos de lar- 
go y uno de ancho, y un estado de alto de piezas 
Íf joyas de oro para ellos y para su capitán, los cua- 
es ya que llegaban & la albarrada para embarcarse 
junto los palacios de JVezahualcoyotzin, alcanzólos un 
triado de Mocthecuzoma que les enviaba ¿ rogar 
que procurasen con brevedad de despachar aquellos 
españoles, y les diesen todo el oro que quisiesen, 
porque quizá con esto su capitán le soltaría y se 
volverían & sus tierras. Uno de aquellos españolee 



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como vio hablar & Ne2ohualquenizin con el criado d# 
Mocthecuzoma, entendió que trataban de matarlos* 
dio de palos á este infante, y llevó preso & Cortés* 
' el cual sin haber hecho cosa digna de castigo ni 
ofensa le mandó ahorcar publicamente, de lo cual 
se enojó mucho el rey Cacama, y si no fuera por 
Mocthecuzoma que le rogaba con hartas lagrimas que 
no hiciesen cosa ninguna, sucedieran algunas des- 
gracias, y así disimuló Cacama cuanto* pudo, y en- 
vió con estos españoles que eran por todos veinte, 
á otro hermano suyo llamado Tocpacxuchitzin para 
dar el recado que los españoles le pedian, y asi les 
dieron la petaca llena, y se volvieron á México, (a) 
Cortés dijo que era poco oro, que trageran mas, 
y así tornó á enviar á Cacamatzin y trageron otra 
arca llena. Visto por Cortés el tesoro que le habían 
traído, y habiéndole informado del mucho poder y 
grandeza del rey de Tezcoco, mandó prender por 
engaños al rey Cacamatzin por orden de su tío Moc- 
thecuzoma, y preso le puso & buen recaudo con min- 
chas guardias, y le dijo que lo soltaría si mandaba 
traer del linage hermanos suyos en rehenes y algu- 
nos hermanos, el cual asi lo hizo, le dio en rehe- 
nes á cuatro infantas hermanas suyas con otros ca- 
balleros deudos suyos, y algunos de sus hermanos, y 
Jo mismo hicieron los de México y Tlacopan enten- 
diendo que por aquí los asegurarían. 

Pasados algunos meses que los españoles esta» 
ban en México, Cortés tuvo nuevas que al puerto 
habian llegado ciertas naos, y comunicólo con los 
dos reyes Mocthecuzoma y Cacamatzin, diciéndojes 

(a) En el idioma castellano no hay palabras con que ponde- 
rar dignamente la bajeza é indignidad de esta acción. ¡Qué cor- 
respondencia tan villana á acciones tan generosas! ¡Qué atrevi- 
miento! ¡Qué orgullo de hombres! Como correspondieron á la hos- 
pitalidad y largueza de nuestros naturales. Sí así obraron cuando 
aun no conquistaban á México ¡qué no harían después? 



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6 

que le con venia irlos á ver personalmente, y qoe te 
diese cantidad de gente de guerra y las causas por* 
que. A esto respondieron que como fuese contra cris- 
tianos que no la podian dar en ninguna manera, si 
no fuese para otras naciones que entonces le darían 
cuanto hubiese menester, sino es que los cristianos 
los que habian venido le hicieran guerra, que en to- 
do lo favorecerían y avisarían á sus gobernadores 
para quo le diesen socorro si lo hubiese menester; 
y que pura otro efecto no le podian dar sino gente 
de servicio y carga para todo el camino. Visto io 
Cual por Cortés tomó los peones y gente de servi- 
cio que se te dio, y mandó llevar alguna parte del 
tesoro quo se le habia dado (a) y se fué para el puer- 
to, y dejó en su lugar al capitán Alvarado. Antes 
que se fuese le dijo Mocthecuzoma que 6 los me- 
xicanos se les ofrecia una fiesta muy solemne de 
Toxcatl; que tuviese por bien que la celebrasen, á lo 
cual respondió Cortés que hiciesen lo que quisiesen 
•pues estaban en su patria, y se holgasen que también él 
se holgaba mucho. Dio parte Mocthecuzoma á. Cor- 
tés, de esto porque los dias pasados les habia der- 
ribado sus ídolos, y les habia dicho que no sacrifi- 
casen mas para que avisara á los demás españoles 
no so escandalizasen, que todo lo hacia por com- 
placer á sus vasallos y darles gusto, porque todos es- 
taban afrentados en ver que sus reyes estaban en soa 
de presos por cuatro estrangeros. Ido que fué Cor- 
tés y llegada la fiesta que cae á 19 do mayo y prin- 
cipio de su cuarto mes llamado del propio nombre 
Toxcaü, la noche antes pusieron grandes luminarias 
y tocaron sus instrumentos, como lo tenían de cos- 
tumbre, y el dia de la fiesta hicieron su baile que 
llaman Mazehualizllu Eu todo salieron mas de mil 

(a) Con e3to tesoro regalado 6 los oficiales de Narvaez as- 
tutamente, los hizo d? su partido. ¿3 £, 



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7 
caballeros en el patio del templo mayor, y sobre si 
traía cada uno de ellos las mejores joyas y preseas 
que tenían, sin armas ni defensa ninguna. Los tlax- 
caltecas que había en la ciudad acordándose de los 
tiempos atrás que siempre en estas fiestas les solian 
sacrificar millaradas de ellos, se fueron al capitán 
Alvarado, y levantaron un falso testimonio á los me-* 
licanos diciendo, que aquello hacían para juntarse y 
matarlos. Alvarado lo creyó, y fué para el templo pa- 
ra ver si era así, y si andaban armados, el cual aun- 
que los vio todos desarmados y muy quitados de tal 
cosa, con la codicia del oro que sobre si traían, 
puso en cada puerta diez españoles armados, y él 
con otros entró por el patio y templo, y mató casi 
cuantos habia dentro, y les quitó lo que traian co- 
bre si. Los ciudadanos viendo sus señores muertos 
sia culpa, apellidaron y dieron tras ellos hasta me- 
terlos en palacio en donde se hicieron fuertes, y cier- 
to que de esta vez los mataran sin que escapara nin- 
guno, si Mocthecuzoma no les aplacara su ira. Cor- 
tés dio la vuelta para México, y entró por la ciu- 
dad de Tezcoco, en donde le recibieron algunos ca- 
balleros, porque á los hijos del rey Nczahvalpiítzintli los 
legítimos, los tenían escondidos sus vasallos, y los otros 
en México los tenia en rehenes. Entró en México 
con "todo el ejército de españoles y amigos de Tlax- 
cala y otras partes, dia de S. Juan Bautista, sin que 
nadie se lo estorbase. 

Los mexicanos y los demás aunque les da- 
ban todo lo necesario, con todo esto, viendo que los 
españoles, ni se querían ir de su ciudad, ni querían 
soltar á sus reyes, juntaron sus soldados, y comen- 
zaron á dar guerra á los españoles otro dia después 
que Cortés entró en México y duró 6Íete días. Al 
tercero de ellos Mocthecuzoma viendo la determina- 
ción de sus vasallos, se puso en una parte alta, y re* 
prendióles, los cuales le trataron mal de palabras Ha- 



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8 

mandóle de cobarde y enemigo de su patria, y aun 
amenazándole con las armas, en donde dicen que 
uno de ellos le tiró una pedrada de lo cual murió, 
aunque dicen sus vasallos que los mismos españoles 
lo mataron, y por las partes bajas le metieron la es- 
pada. Al cabo de los siete dias, después de haber 
sucedido grandes cosas, los españoles con sus ami- 

Sos los tlaxcaltecas, Huexotzincas, y demás naciones, 
esampararon la ciudad, y salieron huyendo por la 
calzada que vá á Tlacopau, y antes de salir de la 
ciudad mataron al rey Cacamatzin, y & tres hermanas 
suyas, y dos hermanos que hasta entonces no esta- 
ban muertos, según D. Alonso Axáyacatl, (a) y algunas 
relaciones de los naturales que se hallaron personal* 
mente en estas dos ocasiones, los cuales al tiempo 
que se retiraron murieron muchos españoles, y ami- 
gos hasta un cerro que está adelante de Tlacopan* 
y desde aquí dieron la vuelta para Tlaxcala. 

Idos los españoles á Tlaxcala juraron por su 
rey & Ciuhtiakuatzin hermano de Mocthecuzoma, que ya 
habían pasado veinte dias después de "su muerte, el 
cual mandó á los grandes del reino de Tezcoco que 
á aquien le venia de derecho aquel reino que lo ju- 
rasen. Ellos le respondieron que aun no era tiempo, 
demás de que era muy mancebo Yoyontzin, el me- 
nor de los hijos legítimos de su rey Nezahualpiltzin- 
tli, y asi mandó que Cohuanacochilzin uno de los hi- 
jos legítimos gobernase, y comenzaron á juntar gen- 
te de guerra para si volvían otra vez los españoles. 
El rey Cuitlahuatzin no gobernó mas que cuarenta dias, 
porque luego murió de unas viruelas que trajo un ne- 
gro, y luego juraron los mexicanos por su rey á Cuauh* 
temoetzin, hijo del rey Jlhuilzoizin, y de la heredera 
de Tlatelulco. 

(a) Este caballero era descendiente de los reyes de Acolhua- 
oan uno de los mas sabios de su siglo* y archivero de Tezcuce» 



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9 
r t)e«pues de haber estado Cortés muchos dias 
en tierras de Tlaxcalan convaleciendo de los traba-* 

)*ós pasados con ayuda de los señores de Tlaxca- 
an, Huexotzinco, y Cholula, tuvo algunas guerras con- 
tra los de Tepeaca, Itzotcan, Quauhquecholan, y otras 
partes sugetas á las ciudades de Tezcoco y Méxi- 
co, y fácilmente los sugetó y atrajo á su de- 
voción; y viéndose con grandísima suma de amigos, 
y que casi toda la tierra era de su parte, acordó 
de venir sobre México, y salió de Tlaxcalan dia 
de los Inocentes, y trajo consigo, cuarenta de & ca- 
ballo, y quinientos y cuarenta de á pie, y veinte j 
cinco mil tlaxcaltecas, huexotzincas, chololtecas, te- 
peacanenses, quauthquechololtecas, chalcas y de otras 
partes, que fueron los que él escogió que no quiso 
traer mas porque Tecocoltzin hijo del rey *Nezahual- 
piltzintli, que era uno de los rehenes que le dio el 
rey Cacama, le dijo á Cortés que en Tezcoco le da- 
ría todo cuanto hubiese menester; demás que por 
ciertos mensageros de Tezcoco, especialmente por 
Quiquizcatzin de parte de los infantes Ixtlilxuchitzin, 
Tetlahuehuezquitzin, Yoyotzin, y los demás sus her- 
manos se le enviaban á ofrecer, y dársele por sus 
amigos, no embargante que Cohuanacoxtzin su her- 
mano era señor de Tezcoco, y amigo de los mexicanos, 
el cual vuelto Quiquizca para dar razón de su embajada 
le mandó matar Cohuanacoxtzin. Llegado que fué 
Cortés á Cohuatepec tres leguas de Tezcoco, le sa- 
lieron á recibir cuatro caballeros muy principales de 
parte de Cohuanacoxtzin, y le dieron en señal de paz 
un pendón pequeño de oro con otras muchas joyas, y le 
dijeron como su señor le enviaba á rogar que fuese 
muy bien venido, y que se fuese con todo su ejército 
& aposentar en su ciudad, que allá seria muy bien hos- 
pedado y servido. Cortés respondió muy enojado, so 
gun D. Alonso Ax&yacatzin, y Chichicuatzin gran 
capitán, y uno de los embajadores que se halló pre- 

2 

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19 
senté, y á quien Cortés le tuvo algún respeto; que 
no quería tenerlos por amigos, sino le daban pri- 
mero lo que habían quitado í\ cuarenta y cinco es- 
pañoles, y trescientos tlaxcaltecas que mataron, los 
cuales les respondieron, que su señor Cohuanacoxtzin,. 
ni su ciudad, ni reino no tenian ninguna culpa de 
esto, porque los que lo hicieron fueron ciertos cria* 
dos del rey Cacama, por vengar á su señor que es- 
taba entonces preso, y para que se satisfaciese se 
los entregarían presos. Tornó á replicar Cortés que 
también sabia muy bien que Cohuancoxtzin era de 
la parte del rey Quauhtemoc, y habia mandado ma- 
tar á su hermano Quiquizca, porque habia ido de 
parte de sus hermanos & Tlaxcalan á ofrecer su 
amistad con otras muchas razones, que oidas por lo» 
embajadores dieron la vuelta á Tezcoco, y dieron 
razón de todo á su señor, el cual vista la determi- 
nación de Cortés se embarcó con toda la gente que 
pudo, y se fué á México para favorecer á Quauhtemoc* 

Cortés ya que llegaba cerca de Tezcoco le 
salieron á recibir algunos caballeros, y entre ello» 
el infante Ixtlilxuchitl con los demás sus hermano» 
que allí estaban, el cual se holgó de verlos: allí le* 
dieron aviso de todo lo que habia, y como su her 
mano Cohuanacoxtzin se habia ido á México; y lle- 
gados dentro de la ciudad los aposentaron en lo» 
palacios del rey Nezahualcoyotzin, en donde cupo 
muy á gusto todo el ejercito, y se les dio todo lo 
necesario, éste y los demás dias que en la ciudad 
estuvieron. 

Este mismo dia que Cortés llegó á Tezcoco 
fué avisado como todabia los ciudadanos se iban sa- 
liendo de la ciudad, y pasándose á México en mu- 
chas canoas, el cual mandó á ciertos caballeros que 
los llamasen é hiciesen volver, y que no cuidasen de 
Cohuanacoxtzin pues estaban con él los demás infan- 
tes* sus señores, y el haria jurar por su rey y señor 



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11 

natural al qué más de derecho le viniese, ó al que 
ellos gustasen. Fue esto muy á gusto de todos, y 
luego casi todos se volvieron á sus casas y ciudad, 
y á pedimento de todos hicieron por su señor á Te- 
cocoltzin, aunque hijo natural del rey Nezahualpilt- 
zintli, porque de los legítimo» no osaban decir cua- 
les fuesen, hasta ver en lo que paraban estas cosas, 
Tccocoltzin comenzó á gobernar con gran pruden- 
cia, y envió sus mensageros por todos los reinos y 
provincias sugetas al reino de Tezcoco, especialmen- 
te las que el sabia que no eran de la parto de los 
mexicanos, y estubo ocho días después de todo lo 
referido fortaleciendo la ciudad, por si los enemigos 
lo quisieran cercar, al cabo de los cuales quiso Cor- 
tés ver si podía ganar á Ixtapalapan lugar muy fuer- 
te, y que fuera de mucha consideración para lo que 
él pretendía, y así salió con hasta quince de á ca- 
ballo y doscientos españoles, y seis mil acuihuas, 
tlaxcaltecas, y otras naciones de amigos. Llegados 
que fueron á Ixtapalapan que ya los mexicanos es- 
taban apercibidos, le salieron al encuentro, y tuvieron 
aquel dia una reñida y cruel batalla; mas como los 
de Ixtapalapan tenian sus casas en isletas y dentro 
del agua, no les pudieron sugetar ni hacerles ninguú 
mal. Quisieron quedarse en la noche; mas no los deja- 
ron los mexicanos porque rompieron la calzada que te- 
nia mucha agua represada, y si no salieran tan pres- 
to se ahogaran allí todos, y al retirarse los siguie- 
ron y mataron muchos de los amigos por ir ellos 
guardando las espaldas & los cristianos. Solo un es- 
pañol murió, que se quiso aventajar mas que los otros. 
Aquí se señaló mucho Ixtlilxuchitl que iba por gene- 
ral de los aculhuas, y mató con su propia persona 
é muchos capitanes, de lo cual fué avisado el rey 
Quauhtemoc, y le dio mucha pena el saber que uno 
de los infantes legítimos del reino de Tezcoco sq se- 
ñálese tanto, considerando que seria de mucho efec* 

« 



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12 

to á los cristianos y daño para los mexicanos; de-* 
mas de que en Oturaba, Ateneo, Cohuatlychan y otras 
partes que babian querido los mexicanos ^destruir y 
ganar sstos lugares, castigándoles porque favorecían 
á los cristianos, se habia opuesto contra ellos, de- 
fendiendo varonilmente estos lugares; y así por esto 
y por las demás cosas referidas,! mandaron el rey 
Quauhteuioc y Cohuanacoxtzin á sus capitanes loa 
mas valerosos, que al que lo prendiese ó matase le 
harían graudes mercedes, á lo cual se determinó, y 
dio la palabra á los reyes de llevarlo preso & Mé- 
jico, un caballero muy valeroso descendiente de la 
casa de Ixtapalapan. TFecocohzin mandó hacer mu- 
chas colchas, rodelas, flechas, macanas, lanzas arro- 
jadizas y otros géneros de armas y munición, así pa* 
ra los suyos como para los españoles, y juntar mu<* 
cho maíz, gallinas, y lo demás necesario para el sus- 
tento de los ejércitos: y así mismo apercibió á todos 
sus vasallos para que estuviesen aparejados el día 
que fuesen llamados, y en él Ínterin que mandaba y 
hacia todas estas cosas lxtlilxuchitl, fué avisado co« 
1X13 aquel valeroso capitán de Ixtapalapan habia da* 
^ o la palabra & los señores de llevarlo preso á Mé- 
xico, de lo cual se sintió mucho, y lo envió á desa- 
fiar, y en los campos de Ixtapalapan salieron & pe- 
lear los dos tan solos sin que ninguno de los soldados 
de los ejércitos se entremetiese, y diose tan buena 
maña lxtlilxuchitl que venció á su contrario, y lo ato 
de pies y manos, y después mandó traer mucho car* 
rizo seco, y se lo echó encima y lo quemó vivo, y 
dijo á los mexicanos que dijeran á. su señor Quathe- 
moc y á su hermano Cohuanacoxtzin, que así los ha- 
bia de hacer primero antes que lo prendiesen como 
habia hecho á su capitán. 

En el ínterin que sucedieron todas estas c<h 
sas, murió Tecocoltzin, el cual fué bautizado, y ser 
llamó D. Fernando que fué el primero que lo fué «fe 



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ID 
Tezcoco, con harta pena de los españoles, porque 
fué nobilísimo y los quiso mucho. Fué D. Fernando 
Tecocoltzin muy gentil hombre, alto de cuerpo y 
muy blanco, tanto cuanto podia ser cualquier espa- 
rto! por muy blanco que fuese, y que mostraba su 
persona y término descender, y ser del linage que 
era. Supo la lengua castellana, y así casi las mas 
jioches después de haber cenado, trataban él y Cor- 
Jes de todo lo que se debia hacer acerca de las 
¿guerras, y por su buen parecer é industria, se conr 
certaban todas las cosas que ellos definían. Lúe ge 
Jos aculhuas alzaron por su señor & Ahuaxpitzactzin, 
que después se llamó D. Carlos, uno de los infantes 
hijos naturales del rey Nezahualpilzintli, el cual go- 
bernó muy pocos días, porque luego & pedimento de 
Cortés y los demás, hicieron señor 6 Ixtlilxuchitl por 
iser tan valeroso, y uno de los hijos legítimos, á quien 
todos los naturales le tenian grande respeto por la 
calidad de su persona que como tengo dicho por ser 
legítimo, sus vasallos no habian querido hasta aho» 
ra, el cual acabó de hacer lo que habia comenzado 
su hermano Tecocoltzin, é hizo la zanja para los ber- 
gantines con sus vasallos, y ayudó para acabar de 
hacer los bergantines que se trageron parte de ellos 
de Tlaxcalan, con hasta veinte mil hombres de guer- 
ra. De allí á cuatro dias, después que vino el ejér- 
cito de los veinte mil hombres de los tlaxcaltecas, 
huezotzincas y chololtecas, y también la madera 
que se trajo á Tezcoco para los bergantines, acor- 
daron Cortés é Ixtlilxuchitl y los demás señores que 
en el ínterin que se hacia la zanja de ir á dar una vis- 
ta á México, y ver si Quauhtemoc, y Cohuanacoxt» 
zin y los demás se querían dar de paz, y asi Ixtlil- 
xuchilt tomó hasta sesenta mil hombres de -sus vasa- 
llos, y Cortés hasta trescientos españoles, y los vein- 
te mil Tlaxcaltecas, y fueron por Xaltocan, lugar su* 
geto á la ciudad de Tezcoco» que estaba rebelada 



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14 

y era de la parte de Cohuanacoxtzin, y lo sujetaron 
de camiuo, y pasaron por Tultitlan, Tcnayuca y Az- 
^potzalco con muy poca resistencia hasta Tlacopan 
que era el tercer dia que salieron do Tezcoco. Los 
de esta ciudad que ya estaban apercibidos les salie- 
ron al encuentro, y tuvieron una muy cruel batalla; 
mas los nuestros se dieron tan buena mafia, que ven- 
cieron á los tepanecas y ganaron la ciudad de Tía- 
copan, matando & cuantos pudieron haber á las ma- 
nos, y viendo que se acercaba la noche se recogie- 
ron en tiempo, en los palacios del rey Totoquihuaz- 
tli primero de este nombre, y en amaneciendo sa- 
quearon la ciudad, y quemaron las mejores casas J 
templos que pudieron. Seis dias estuvieron aquí en 
donde salian todos los dias & pelear y escaramucear 
con los mexicanos, procurando siempre si podian ver 
al rey Quauhtemoc para tratar con él, si quería dar- 
Be de paz, y visto que no habia lugar se volvieron 
para Tezcoco, casi por el mismo camino por don- 
de fueron, y dos leguas mas allá de Tlacopan en 
unos llanos, entendiendo los mexicanos que iban hu- 
yendo de ellos los vinieron á alcanzar y tuvieron 
otra batalla muy reñida; mas luego los vencieron J 
los hicieron volverse mas que de paso & México, J 
con esto pasaron adelante hasta Aculma en donde 
durmieron esa noche, y otro dia llegaron á Tez- 
coco en donde los veinte mil hombres de Tlaxcalan 
y otras partes pidieron licencia á Cortés y se vol- 
vieron á sus tierras, muy ricos de despojos, que era 
lo que siempre ellos procuraban mas que otra cosa. 
Los de Chalco entraron á avisar á Ixtlilxucbitl, 
como los mexicanos los pretendían destruir por ser 
lugar muy importante para el sustento, y otras cosas 
necesarias á la ciudad de Tezcoco y españoles, y que 
les enviase algunos capitanes y gente, y socorro pa- 
ra ampararlos pues eran de su señorío, y pidiese á 
Cortés les enviase así mismo algunos españoles, d 



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15 

cual avisó luego á Cortés de esto, y envió luego con 
Gonzalo do Sandoval trescientos españoles y quince 
de & caballo, con ocho mil aculhuas sus vasallos, y 
por general de ellos á Chichinquatzin gran capitán. Lle- 
gados á Chnlco que ya los de esta provincia esta- 
ban apercibidos y en su favor los de Huexotzinco y 
Quauhquccholan, se juntaron con los españoles y acul- 
huas, y fueron á Huaxtepec en donde estaba el ejer- 
cito de los mexicanos, y antes que llegasen á este 
lugar les salieron al encuentro y pelearon valerosa- 
mente; mas luego los nuestros los sugetaron, y se 
metieron dentro de esto pueblo donde los cogieron 
y mataron grandísima suma de ellos, y se apodera- 
ron de todo el lugar, y estando algo descuidados tor- 
naron los mexicanos á querer cobrar este pueblo es- 
pecialmente los huextepecas, y se metieron hasta la 
plaza principal queriendo hechar fuera los españoles 
y aculhuas, los cuales salieron á ellos y pelearon has- 
ta echarlos fuera, y seguirlos una gran legua en don- 
de mataron á muchos de ellos. Estuvieron en Huax- 
tepec dos dias, y luego pasaron & Acapacbitlan lugar 
muy fuerte cu donde estaba un grueso ejército, y lle- 
gados á este lugar pelearon con los enemigos des- 
pués de haberlos requerido con la paz, y con harto 
trabajo así de los españoles, como de los naturales 
amigos. Ganaron este lugar y mataron de los ene* 
migos, á mucho 3 y otros que se despeñaron & 
un rio, que por Acapachitlan (a) pasa. Ganado este 
lugar, se volvieron todos á sus tierras, y Sandoval con 
los españolos y algunos aculhuas á Tezcoco porque 
los demás se quedaron en Chalco. Quauhtemoc vien- 
do que no podia sugetar á los de Chalco, acordó de 
juntar un grueso ejército, y antes que los chalcas 
tubiesen socorro, dar sobre ellos y destruirlos, los 
cuales con los aculhuas que quedaron con ellos, y 
otros sus circunvecinos, aunque ya muy tarde supie 

. (a) Hoy ApteapiUla. 

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ía .... 

ron como los mexicanos venían sobre ellos: se jun- 
taron y les salieron al encuentro, y pelearon con 
ellos hasta vencerlos, y timaron grandísima suma de 
ellos: prendieron á cuarenta capitanes y el general 
que prendieron los chalcas. 

Todas las ciudades, pueblos, y lugares de Xo- 
chimilcO) Cuitlahuac, Mizquic, Coyohuacan, Culhuacan, Ix* 
tapalapan, Mexicaizinco y los demás que eran de la 
parte de México, juntaron mas de sesenta mil hombres 
de guerra, y fueron otra vez sobre Chalco para ver 
8$ podian acabarle de destruir. Los de esta provin- 
cia como tuvieron aviso de esto se apercibieron de. 
todo lo necesario: enviaron á avisar á. IxtUlxuchitl y á 
los españoles para que los favoreciesen; y asi fué ne- 
cesario ir personalmente Cortés con trescientos com- 
pañeros y treinta de á caballo, é IxtUlxuchitl con 
mas de veinte mil hombres de sus vasallos y algu- 
nos tlaxcaltecas, que allí se hallaron á mano, y fue* 
ron á dormir á Tlalmanalco frontero en donde es- 
taba el ejército de los chalcas; otro día llegaron 
otros casi cincuenta mil hombres que IxtUlxuchitl ha- 
bía enviado á llamar de las provincias mas cerca- 
nas sugetas al reino de Tezcoco, y el dia siguiente 
después de este salieron así como oryeron misa, con- 
tra sus enemigos, que estaban en un peñol muy al- 
tó y áspero, las mugeres y niños en la coronilla de 
él, los soldados y gente de guerra en las faldas, y 
luego acometieron por tres partes, y los delanteros 
corrieron mucho riesgo, porque los de arriba les 
echaron muchos peñascos, y derrocaban los que que- 
rían subir mas, por la mucha dificultad que habia de 
peñas, y murieron muchos de los nuestros, y dos es- 
pañoles, y quedaron heridos mas de veinte; y que- 
riendo proseguir mas adelante viéronse cercados de 
otros muchos que cubrian el campo para favorecer 
k los cercados, y así les fué forzoso volverse ocia 
los de abajo y tuvieron con ellos otra cruel . bata)!* 



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17 

roas luego los vencieron y se fueron á dormir á otro 
peñol que allí cerca estaba, y tenia algunos lugares 
al rededor, que también hallaron en algnna resisten- 
oía; mas luego hecharon á huir los que allí estaban, 
y así durmieron aquí esta noche, y el dia siguiente 
fueron otra vez al peñol primero, en donde estaba la 
mayor fuerza de los enemigos, y en pocas horas re- 
conocieron muy bien por donde les podían ganan Su- 
bieron hasta la cumbre del peñol, y los enemigos se 
rindieron y pidieron perdón, y así sin hacerles nin- 
gún mal los perdonaron, y ellos mismos enviaron & 
avisar á sus amigos que se diesen á los cristianos 
y aculhuas, y así lo hicieron. Estuvieron en este lu- 
gar dos dias: enviaron los heridos & Tezcoco, y par- 
tiéronse para Huastepec, en donde estaba un grueso 
ejercito de enemigos, y llegaron ya noche 6 una huer- 
ta y casa de placer muy grande en donde hicieron 
noche, y los de este lugar como estaban descuida- 
dos, hecharon á huir por la madrugada. Fueron loa 
nuestros tras ellos hasta Xilotepec, en donde mata- 
ron muchos de los enemigos que estaban todos muy 
descuidados; y visto esto los de Yautepec se dieron 
de paz á los nuestros, y desde Xilotepeo fueron so- 
bre QuauhnahuaCi lugar muy fuerte y grande, y Ixtlil- 
zuchitl como eran sugetos á su señorío, y estaban re- 
belados contra él, y eran de la parte de su herma- 
no Cohuanacoxizin y mexicana, los envió á requerir 
que se rindiesen de paz, los cuales no quisieron sino 
guerra, y así se les dio entrando por un lugar áspe- 
ro y trabajoso que no habia otro mejor, y en poco 
rato los vencieron; y los que pudieron huir se fueron 
& una sierra que cerca de allí estaba, y les quema- 
ron los mejores lugares y casas que habia. Visto el 
señor de esta provincia y los demás sus vasallos que 
ya estaban vencidos, vinieron á htlilxuchitl á pedirle 
perdón, y que lo alcanzase de los cristianos que les 
perdonasen, que ellos serian en su favor contra los 

3 

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Í8 
mexicanos, pues habia obligación. Ixtlilxuthiil se hol- 
gó mucho y lo» perdonó, y llevó ante Cortee para 
que los tuviese por sus amigos, que ya estaban ar- 
repentidos de lo que habian hecho. Pasado todo lo 
referido dieron la vuelta para Xóchimiíco, y al segun- 
do día llegaron cerca de la ciudad que era muy gran- 
de y bien fortalecida, y cercada de agua. Los veci- 
nos y mexicanos que estaban en su favor alzaron los 
puentes, y abrieron las acequias, y se pusieron & defen- 
der su ciudad, entendiendo que por ser muchos y 
en buena parte no serian vencidos. Comenzaron los 
nuestros á darles guerra, y diéronse tan buena roa- 
Da, que ganaron la primera albarrada hasta la puen* 
te principal y mas fuerte que habia en la ciudad. 
Los xóchimilcas se metieron en las canoas y pelea- 
ron hasta la noche, en la cual pusieron en cobro 
sus muge res, viejos y otras cosas que tenían, y al otro 
dia siguiente les quisieron quebrar la puente; mas 
luego dieron tras ellos hasta sacarlos fuera de la ciu- 
dad, y allí en un campo pelearon valerosamente co- 
mo gente belicosa, y pusieron en grandísimo aprie- 
to á los nuestros, y por poco prendían á Cortés quo 
cayó su caballo de cansado, y llegaron luego los es- 
pañoles y acuilmas y los demás en su favor, que lue- 
go hecharon á huir los enemigos, y no les siguieron 
sino que tornaron á su ciudad para aderezar las puen- 
tes, cerrándolas con adoves y piedras: cuando llega- 
ron hallaron dos españoles muertos que se habían 
desmandado en robar. Quauhtemoc sabiendo esto, en- 
vió luego mas de quince mil hombres de guerra, por 
agua y tierra. Pelearon con ellos fuertemente, y Jo* 
vencieron, y quemaron las casas y templos de la ciu- 
dad, y al cuarto dia que estaban en ella, sucedieron 
las cosas referidas y otras muchas que quedan en 
silencio. Salieron de esta ciudad, y se fueron para 
Cnlhuacan que estaba dos leguas acia la parte da 
México, y en el camino les salieron los xochinúletf 



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J9 

y pelearon éon ellos; toas luego los stigetaron, y He* 

fados tí Culhuacan halláronlo despoblado sin gente* 
atuvieron dos dias aquí deñcanzando, al cabo de 
los cuales, después de haber visto muy bien este lu- 
gar para cercar por aquí á México, y quemado lo* 
templos y algunas casas principales, dieron vista á 
la capital. Combatieron con la primera albarrada, y la 
ganaron con harto trabajo, en donde murieron mu- 
chos naturales, é hirieron hartos españoles, y desde 
aquí se volvieron á Tezcoco, después de haber reco- 
nocido muy bien por donde podian entrar á ganar la 
ciudad, y la disposición de la laguna para los ber- 
gantines. Otras muchas cosas sucedieron en esta 
jornada, en donde murieron otros aculhuas, y los de- 
mas amigos por ser los delanteros. 

Cuando llegaron á la ciudad de Tezcoco ha- 
llaron casi toda la zanja acabada do hacer, que te- 
nia de largo mas de media legua, y de ancho doce 
ó trece pies, y dos estados ó mas de profundidad, 
por las orillas estacado, y su albarrada por ambos 
fados. Tardaron en hacerla cincuenta dias, mas de 
cuarenta mil hombres (a) do los reinos de Tezcoco 
que tenia puestos allí Ixtlilzuchitl, para solo este 
efecto, trabajaban ocho ó diez mil cada dia. Así mis- 
mo halló á muchos señores de diversas provincias 
fiugetas á su señorío que venían & darle obediencia, 
y hacerse amigos de los cristianos y favorecerlos 
en las guerras que se seguian contra los mexicanos, 
los cuales habían estado rebeldes, y en favor de Mé- 
xico, el cual se holgó mucho de verlos, y les man- 
do que se apercibiesen de todo lo necesario, así de 
gente de guerra como de bastimentos, y lo mismo 
hizo por todo el reino de los aculhuas sus vasallos, 
y las demás partes sugetas, para que dentro de diez 
dias estuviesen todos dentro de la ciudad de Tez- 

(a) En el testo se dice.... mas de cuatrocientos mi], ara dit~ 
d* es yerr© de pluma. 

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20 
coco; y Cortés envió & los señores de Tlaxcalao, 
Huekotzinco y Cholala con el mismo apercebiraiento. 
El segundo dia de pascua de Espíritu Santo 
que ya estaba todo el ejército junto en Tezcoco, hi* 
zo alarde Cortés con sus españoles, y lo mismo hi- 
zo Ixtlilxuchitl, y eran en todo el ejército doscientos 
mil hombres de guerra, y cincuenta mil labradores 
para aderezar puentes y otras cosas necesarias. Cin- 
cuenta mil hombres de Chalco, Itzocan, Cuauhna- 
huac, Tepeyac, y otras partes sugetas al reino de 
Tezcoco, que caen acia la parte del medio dia, y 
otros cincuenta mil hombres de la ciudad y su pro- 
vincia, sin ocho mil capitanes que eran vecinos y na- 
turales de la ciudad de Tezcoco: otros cincuenta de 
las provincias de Otumba, Tolantzinco, Xilotepec, y 
Qtras partes que asi mismo pertenecen á la ciudad y 
Qon aculhuas, y últimamente otros cincuenta tziuhco- 
huacas, tlalahuhquitepecas, y otras provincias que 
caen acia la parte del norte y son sugetos al reino de 
Tezcoco, que como tengo declarado son por todos 
doscientos mil hombres de guerra. Así mismo man- 
dó juntar Ixtlilxuchitl todas las canoas que acompa- 
ñaron parte de ellas los bergantines, y las demás que 
lavaron los bastimentos, y otras cosas necesarias pa- 
ra el ejército. También en este dia hicieron alarde 
los tlaxcaltecas, huexotzincas y chololtecas, cada se- 
Fu>r con sus vasallos, y halláronse por todos mas de 
trescientos rail hombres de guerra. Vista por Cortés 
la multitud de gente que estaba de su parte, con acuerdo 
de Ixtlilxuchitl y de todos los demás señores, se re- 
partieron en este modo, que mandó Cortés á Pedro Al- 
varado fuese á Tlacopan con treinta de á caballo, cien- 
to setenta peones, y ciucuenta mil de Otumba, Tolant- 
zinco y otras partes, que mandó Ixtlilxuchitl fuesen con 
ellos, y por generales su hermano Quauhtliztactzin, y 
el señor de Cbiautla, Chichinquatzin, y asi mismo fué 
en su favor todo el ejército de los tlaxcaltecas. 



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21 

A Cristóbal de Olid que era el otro capitán 
le dio treinta y tres españoles de á caballo, ciento 
ochenta peones, y dos tiros como á los demás refe- 
ridos, y otros cincuenta mil hombres de Tziuhcohuac 
y las demás provincias de la parte del norte, y por 
general de ellos á. Tetlahuehuezquititzin, hermano de 
Fxtlilxuchitl, y otros señores por sus compañeros y 
que fuesen á Coyóacan. 

A Gonzalo de Sandoval, que era el otro ca-* 
pitan, dio veinte y tres caballos, ciento setenta peo- 
nes, y otros dos tiros, y en favor de ellos los de 
Chuleo, Quauhnahuac, y las demás partes que caen 
ocia al medio dia, que eran otros tantos, y por ge- 
nerales sus mismos señores, y algunos de los herma- 
nos de Ixtlilxuchitl; y así mismo fueron con ellos los 
tultecas y huexotzincas para quo fuesen á Ixtapala- 
pan y la destruyesen, y pusiesen su real en donde 
mas & gusto les estuviese. Así mismo se repartie- 
ron entre ellos todos los cincuenta mil labradores pa- 
ra aderezar puentes, y desbaratar otras cosas nece- 
sarias para el orden de los demás. 

Y Cortés tomó para sí los bergantines, y fué por 
general de la flota, y en su compañía Iátlilxuchitl, coa 
las diez y seis mil canoas, en donde iban cincuenta, 
mil tezcocanos sus vasallos, y los ocho mil capita- 
nes muy valerosos para destruir los laguneros, y los 
del peñol. 

En México no ee dormia, que lo mismo ha^ 
cian los reyes Quauhtemoc, Cohuanacoxtzin, y Tetle- 
panquezatzin, apercibiendo de todo lo necesario y 
fortaleciendo la ciudad, y juntaron casi trescientos 
mil hofnbrcs en su favor, y enviaron á reprender mu- 
cho á Ixtlilxuchitl de estas y otras cosas, porque fa- 
vorecía á los hijos del sol, y era contra su propia pa- 
tria y deudos (a) el cual les respondía siempre, que 

(a) Ixtlilxuchitl fué la cansa principal de la ruina de x los me- 
iicanoe; ¡maldita sea su odiosa memoria! 



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22 , .... 

mas quería ser amigo de los cristianos que le tratan 
la luz verdadera, y su preterición era muy buemv pa- 
ra la salud del alma, que no ser de la parte de su 
patria y deudos, pues no le querían obedecer, y que 
no tan solamente les favorecerla y ayudaría en todo, 
sino que también perdería la vida por ellos, con 
otras muchas razones, por lo cual estaban todos los 
mexicanos muy indignados contra él. Qnauhtemoc y 
los otros dos, visto el gran poder que los cristianos 
traian, y la determinación de Ixtlilxuchitl, tornaron á 
requerir se diesen de paz, porque estaba conocido 
que serian vencidos por muchas causas y razones, 
los cuales respondían siempre, que mas querían mo- 
rir y defender su patria, que ser esclavos de los lu- 
jos del sol, gente cruel y codiciosa, y otras muchas 
razones, las cuales obligaron & Quauhtemoc y á los 
demás ft proseguir su intento, aunque en vano; por- 
que la ciudad de Tezcoco y sus reinos y provincias, 
que era lo mas importante y de mucho poder y fuer- 
zas, era de la parte de los cristianos con Tlaxcalan, 
Huexotzinco y Cholula; aunque esto era lo de me- 
nos que como no fuese Tezcoco como tengo dicho 
en su favor, era muy poca la gente que podían dar 
estas provincias, en comparación de las tres cabece- 
ras do Tezcoco, México, y Tlacopau, que no seriado 
ningún efecto; y así claro parece en las historias que 
fué importantísima cosa la ayuda que tuvieron de 
Tezcoco dichos españoles, que después de Dios, Ix- 
tlilxuchitl y los domas sus hermanos y deudos su- 
Í>os, señores y caudillos que ellos eran, se plantó la 
ey evangélica, y se ganó la ciudad de México, y otras 
partes con menos trabajo y costa, que lo que po- 
día costar, si no fuera por Tezcoco sus reinos y pro- 
vincias, como está declarado. 

Después de todo lo referido, mandó Ixtlilxu- 
chitl á su hermano Ahuaxpictzoctzin que acudiese 
con toda puntualidad mientras se hacían las guerras, 



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23 
con comida y armas, y todo lo necesario; nsí para 
los españoles, como para su ejército; y que aperci- 
biese á todos los aculhuas y demás sus sugetos, pa- 
ra que estuviesen á punto para si hubiese menester 
socorro, todo lo cual hizo Ahuaxpictzoctzin confor- 
me se lo mandó su hermano, sin que hiciese falta en 
cosa ninguna mientras duró la guerra de México, co- 
mo se dirá adelante. 

Ya que todos estaban apercibidos y puestos 
& punto sin que cosa ninguna les faltase, salieron de 
la ciudad de Tezcoco con todo su ejército, para ir 
sobre México, al onceno dia de su tercer mes lla- 
mado Huéytezoztli, que quiere decir vigilia mayor, y 
al deceno de su semana llamado Matlactliomome* 
callí, casa número 12, que ajustado con nuestro ca- 
lendario, cae comunmente á 10 de mayo, después 
de haber estado Cortés y los demás españoles cin- 
co meses en Tezcoco haciendo todas las cosas re- 
feridas. Fué una de las mayores grandezas que se 
ha visto en esta tierra, el ver este ejército tan luci- 
do y poderoso de la manera que salió de la ciudad, 
y como cada general tiró con su ejército á donde 
se le señaló. Alvarado y Cristóbal de Olid, fueron 
por Aculma, en donde hicieron noche este dia, y de 
aquí á otros lugares, hasta llegar á Tlacopan, con 
muy poca resistencia, que ya era el tercero dia des- 
pués que salieron de Tezcoco, y el dia siguiente se 
partieron Cristóbal de Olid y Tetlahnehuexquititzin y 
los demás señores y capitanes para Chapultepec, en 
donde quebraron los caños de la fuente, quitándoles 
el agua á los mexicanos, los cuales los defendieron 
valerosamente por agua y tierra, aunque les aprove- 
cho poco, porque aunque eran muchos no pudieron 
sufrir la furia de los nuestros, y luego se torna rQ4 
con Alvarado para ayudarle, que andaba adovando 
los malos pasos para los caballos, y aderezando puen* 
tes y otras cosas: atajando azequias, en donde se 



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24 

ocuparon tres dias con harto peligro de los natura- 
les que murieron mucha cantidad de ellos, peleando 
con sus enemigos y aderezando lo caido. Así mismo que- 
daron heridos algunos españoles, y ganaron algunos 
puentes y albarradas, y hecho lo referidoquedóse Alva- 
rado en Tlacopan con Ixtocquatzin, y los demás se- 
ñores y capitanes y Olid se fueron con los demás á 
Coyoacan, en donde ganó los lugares que por aque- 
lla parte hay, y se hicieron fuertes en las casas de 
los seDores, y salían todos los dias á pelear con loa*, 
mexicanos, en donde se ocuparon ocho dias cabales. 
Gonzalo de Sandoval con los de Chalco y de- 
ihas partes fueron sobre Ixtapalapan, y llegados co- 
menzaron k combatir con este lugar. Los vecinos se 
defendieron todo lo que pudieron, y hallándose muy 
fatigados de los nuestros, se salieron de Ixtapalapan 

Íse metieron dentro de México con sus mugeres é 
¡jos. Visto por Sandoval y los demás, que los de 
Ixtapalapan habían dejado el lugar desocupado, en- 
traron dentro, y quemaron muchas casas y templos, 
para que los enemigos no tuvieran en donde tornar 
& meterse. Cortés é Ixtlilxuchitl con los bergantines 
y las diez y seis mil canoas en dónde iba su ejér- 
cito, fueron sobre México, y en la primera parte donde 
tuvieron guerra fué sobre el peñol grande, (a) en don- 
de estaba grandísima suma de gente de guerra, y 
mugeres y niños, y combatiéronle, y ganáronle subien- 
do hasta la cumbre con harto trabajo por ser muy áspe- 
ro y alto, pues que encima de él estaba la mayor fuer- 
za de los enemigos, á los cuales mataron sin que 
quedase ninguno, si no fueron las mugeres y niños; 
aunque con harto riesgo de los nuestros, porque mu- 
rieron muchos, y quedaron heridos veinte y cinco es- 
pañoles. Los mexicanos como tuvieron aviso de loa 
del peñol, como los cristianos iban ya cerca de Mé- 

(a) Este peF.ol es hoy una gran cantera de Tzontlc y propia 
dad de los deudos de Cortés. Llamanle el peñol del Márquez. 



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25 

xico en los bergantines y canoas, les salieron al en- 
cuentro, que aun no habian salido del peñol hasta en* 
tonces, y adelantáronse quinientas canoas mexicanas 
las mejores que había para pelear, y reconocer & los 
enemigos, los cuales como estuviesen cerca de los 
nuestros se pararon para esperar, las que les pare* 
ció no convenia dar batalla por ser pocas y cansa-* 
das, y dentro de poco rato se juntaron tantas que 
cubrían casi toda la laguna. Ya que querían dar ba- 
talla los nuestros, les vino un viento muy favorable 
que fué de mucha consideración, y luego Cortés y 
lxtlilxuchitl hicieron seña á los suyos, mandándoles 
que todos á un tiempo acudiesen hasta meterlos den- 
tro de México; y hecho esto todos envistieron en las 
canoas, aunque pelearon algún rato, y viendo el vien- 
to contrario comenzaron á huir con tanto ímpetu, que 
unas á otras se tapaban ó se quebraban, ó iban á 
fondo, y á todos los que pudieron alcanzar los ma- 
taron aunque se resistían, hasta meter dentro de 
la ciudad á los que pudieron escapar, y prendieron mu- 
chos caballeros y capitanes y algunos señores. Fue- 
ron tantos los que murieron, que se tiñó toda la la- 
guna grande de sangre, que verdaderamente no pa- 
recía agua, y con esta victoria quedaron los nues- 
tros por señores de la laguna. 

Alvarado y Olid con los demás, en el ínterin 
que sucedían las cosas referidas, entraron por las cal- 
zadas, pelearon, y tomaron ciertas puentes y albarra- 
das por mas que las defendieron los mexicanos. Cor- 
tés y lxtlilxuchitl con los demás, ayudaron tambieu en 
esta ocasión, y luego pasaron adelante, y no hallan- 
do enemigos por el agua, (que ya estaban atemoriza- 
dos por lo mal que les iba,) salieron por la calzada 
de Ixtapalapan, y combatieron dos torres y templos 
que tenían sus cercas de cal y canto, y con harto 
peligro las ganaron, porque había dentro de ellas mu- 
chos enemigos, y para poder echar de la calzada 

4 

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26 
los enemigos que atajaban a los nuestros, se dispara- 
ron tres tiros que hicieron mucho daño, y aquí se 
acabó la pólvora, y con esto cesaron de pelear; de- 
más de que era ya muy tarde, y aquí se quedaron 
á dormir, y esta noche envió Ixtlilxuchitl á Coyóa- 
can por la mitad del ejército de los chuicas, y lo 
mismo hizo Cortés por cincuenta españoles y pólvo- 
ra. El dia siguiente pelearon con sus enemigos, y les 
ganaron una puente, y luego les siguieron hasta las 
primeras casas de la ciudad en donde pasaron gran- 
des cosas, y murieron muchos de los naturales de la 
una y otra parte; y asimismo junto el real de los 
nuestros rompieron los labradores, que para este efec- 
to traía Ixtlilxuchitl, un pedazo de la calzada para 
que por allí pasasen cuatro bergantines y cinco mil 
canoas, para ganar la laguna dulce; y pasados á es- 
ta banda en pocas horas acabaron cuantas canoas 
hallaron en ella, matando mucha gente. Luego el dia 
siguiente tuvieron otras escaramuzas con los enemi- 
gos, peores que las pasadas, y á esta ocasión llegó 
Sandoval con algunos españoles, que los demás na- 
turales sus aliados los dejó con Cristóbal de Olid por 
mandado de Cortés, y acuerdo do Ixtlilxuchitl, y al 
tiempo que llegó Sandoval con los suyos para ayu- 
dar á Cortés, le atravesaron un pie estando pelean- 
do, y quedaron otros muchos heridos, y algunos na- 
turales muertos como eran los delanteros; mas dié— 
ronse tan buena maña, que mataron grandísima suma 
de enemigos, y Ixtlilxuchitl entre muchos que mató 
este dia, cortó las piernas de una cuchillada & un. 
capitán muy valeroso mexicano, con una espada que 
le dio Cortés. 

Después de todo lo referido, que ya casi to- 
dos los pueblos comarcanos á la ciudad de México 
los tenia sujetos y arruinados, ordenaron sus solda- 
dos y pusieron sus reales en donde mejor les pare- 
ojo, y ee proveyeron de bastimentos y otras cosas 



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ti 
Recesarías, y estuvieron ocupados en estas cosas seis 
dias, y asimismo hallaron muchos lugares para que 
los bergantines pudiesen entrar por la ciudad, tenien- 
do siempre hartas escaramuzas con los mexicanos, 
los cuales y los tezcocanos, entraron muy adentró de 
la ciudad y derribaron muchas casas que habia acia 
ella, y otras las quemaron, y luego cercaron la 
ciudad por cuatro partes. Cortés y su grande ami- 
go Ixtlilxuchitl por la calzada que ataja la laguna, 
junto los dos templos que ganaron los dias atrás Pe- 
dro de Alvarado con sus amigos en Tlacopan: Cris- 
toval de Olid en la calzada de Coyohuacan, y Gon- 
zalo de Sandoval por acia la otra parte que cae al 
norte, teniendo siempre sus guardas porque no se 
saliesen por allí los enemigos, ó les diesen algunos 
bastimentos, armas 6 gente de guerra. 

Y un dia que estaba todo puesto á punto, 
acordaron de que todos juntos acometiesen á la 
ciudad, y ganar cuanto pudiesen en este modo: Cor- 
tés y Ixtlilxuchitl por la calzada que es ahora de 
S. Antón, y Pedro de Alvarado, y Gonzalo de San- 
doval, cada uno por su parte; y Cristoval de Olid 
que envió la mitad de los españoles, y algunos ca* 
ballos que le quedaron de la otra vez, le manda- 
ron que con los que tenia, y quince mil amigos guar- 



dase la calzada de Culhuacan, porque por allí no 

Xochimilco, y 
partes á los mexicanos; y puesto á punto los ber- 



Ies entrase algun socorro de Aochimilco, y otras 



gantines y canoas por ambos lados de la calzada 
para guardar las espaldas de los nuestros, salicrou 
muy de madrugada Cortés con mas de doscientos 
españoles, y Ixtlilxuchitl con ocho mil hombres de 
guerra, que ya los enemigos le estaban aguardando 
muy bien armados y con mucha defensa, porque te- 
nían quebrada de la calzada un pedazo de ella, y ahon- 
dada de tal manera, que ninguno pudiese pasar por la 
misma. Ixtlilxuchitl que traía consigo veinte mil hom- 



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28 
bres para aderezar los caminos y malos pasos, les 
mandó que la hinchieran do piedras y céspedes, y 
en un momento aderezaron este mal paso con har- 
to trabajo, porque los enemigos les tiraban de la 
otra parte muchos flechazos y piedras; y adereza- 
do, pasaron acia donde estaban los enemigos, y pe- 
learon con ellos; y dentro de pocas horas los ven-» 
cieron y siguieron hasta la entrada de la ciudad. 
En una torre alta que estaba junto á una puente 
muy elevada, se hicieron fuertes de tal manera, que no 
podían los nuestros sujetarlos, y los bergantines y 
canoas desde el agua combatieron con esta torre; 
y dentro de pocas horas con esta ayuda, que fué 
de mucho efecto, la ganaron; y luego por los ber- 
gantines y canoas pasaron á la otra parte todo el 
ejército, y aun los mas de los naturales, y á nado. 
Ixtlilxuchitl mandó á los que tenían cargo de ade- 
rezar los caminos, que cegaran esta puente con piedras 
y adoves, y él y Cortés con los suyos pasaron ade- 
lante, y ganaron otra albarrada que estaba al prin- 
cipio de una calle principal y muy ancha, por don- 
de fueron siguiendo los enemigos hasta otra puente 
que también estaba alzada como las demás, y por 
una sola viga pasaron los enemigos, y los mas de 
ellos por agua, y puestos á la otra banda quitaron 
la viga. Llegados los nuestros, envió ixtlilxuchitl á 
llamar la mitad de la gente que aderezaba la otra 
puente, que ya á esta ocasión la iban acabando, y 
llegados que fueron comenzaron á cegarla, ayudán- 
doles muchos soldados con harto riesgo, que morían 
muchos de ellos, por las piedras y flechazos que los 
enemigos les tiraban de la otra parte, y por las azo- 
teas, que había una infinidad de ellos, por mas que 
íos españoles les -defendían con las escopetas y ba- 
llestas, y dispararon dos tiros, conque hicierob gran- 
dísimo daño á los enemigos; y pasando á la otra 
parte alguna gente del ejército, pelearon con los me* 



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29 

licanos, y en poco rato huyeron, que ya á esta oca- 
sión estaba acabada de aderezar la puente por don- 
de pasó toda la demás gente que quedaba del ejér- 
cito, y siguieron á los enemigos hasta otra puente 
que estaba junto á una de las plazas principales de 
la ciudad, y con poca resistencia entraron por las 
casas, y aunque había infinidad de enemigos, pelea- 
ron con ellos hasta que los hicieron retirar cada uno 
por su cabo, y los mas de ellos al templo mayor 
de Huitzilopoxtü corrian tras ellos, y entraron den- 
tro del patio, y á poco rato echaron fuera á todos 
los que pudieron, y mataron á los que resistieron, 
y subieron á la torre, y derribaron muchos ídolos; 
especialmente en la capilla mayor donde estaba Huit- 
zilopoxctli, que llegaron Cortés é Ixtlilxucbitl á un 
tiempo, y ambos embistieron con el ídolo* Cortés 
cogió la máscara de oro que tenia puesta este ídolo coa 
ciertas piedras preciosas que estaban engastadas 
en ella. Ixtlilxucbitl le cortó la cabeza al que po- 
cos aü03 antes adoraba por su Dios; todo lo cual 
hicieron con no poco riesgo, porque sus enemigos les 
tiraban á. menudo muchas pedradas y flechazos, y 
muchos capitanes mexicanos lo defendían valerosa- 
mente, hasta que los echaron fuera de las capillas 
y templos, porque Quahutemoc habia reprendido 
mucho á los suyos, porque habían huido de los hi- 
jos del sol, y desamparado á sus ídolos; y así, jun- 
tos todos los que se podían juntar de los enemigos, 
pelearon con los nuestros hasta verlos huir. Cortés 
y Ixtlilxuchitl los detuvieron algún ratillo peleando 
con ellos, y aquí mató Ixtlilxuchitl al general de los 
mexicanos que traía una lanza española, que los dias 
pasados habia quitado á un español que mató; y de 
tres cuchilladas, que lo postrera le alcanzó por la 
cabeza, con una macana, le derribó la mitad do 
ella, y una oreja, con lo cual, visto por los enemi- 
gos su general muerto, cobraron tanto corage, qu* 



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30 ' 
embistieron coa los nuestros con tanto ímpetu, qué 
los hicieron retirar hasta la plaza, en donde torna- 
ron segunda vez á ganar el templo, hasta que vien- 
do los nuestros que ya era tarde, se tornaren é su 
real, y mandó Ixtlilxuchitl quemar las casas que había 
en esta calle de camino, de los cuales al tiempo que 
iban saliendo, cargaron tantos enemigos, que por po- 
co no dejaran hombre con vida, y como tenian las 
puentes seguras, salieron con mucha facilidad. Alva- 
rado y Sandovnl con los demás señores sus amigos 
pelearon muy bien este dia, y ganaron algunas puen- 
tes y albarradas de los enemigos. 

El dia siguiente llegáronle á Ixtlilxuchitl cin- 
cuenta mil hombres de socorro, todos los Aculhuas 
sus vasallos que se los enviaba su hermano Ahuex- 
pitzaetzin, el cual tomó para sí treinta mil, y envió 
diez mil á Alvarado con lo.s demás que en su favor 
estaban, cuyo caudillo era Quahutliztactzin, y otros 
diez mil á Gonzalo de Sandoval, que todos estaban 
con harta necesidad; y asimismo mandó á, todos los 
que estaban impedidos ó heridos de las guerras, que 
se volvieran á Tezcuco para curarse, y fueron por 
todos hasta cinco mil de ellos. Algunos historiado- 
res, especialmente españoles escriben, que con este 
ejército de cincuenta mil hombres vino Ixtlilxuchitl 
por mandado de su hermano Tecocotzin, lo cual es 
•muy al revés; porque según D. Alonso Axayaca, y 
las relaciones y pinturas de los naturales, especial- 
mente de una que tengo en mi poder, escrita en 
lengua Tulteca ó Mexicana, que ahora llaman así, y 
firmada de todos los principales viejos de Tezcuco, 
y confirmada, y certificada por los demás de la 
ciudad mas principales y antiguos de esta tierra, 
que son los que yo sigo en mi historia por ser los 
mas verdaderos, y que los que las escribieron ó pin- 
taron, se hallaran personalmente á estas ocasiones; 
demos que algunos de ellos me lo han dicho vocal* 



* 



31 

mente, y contado de la manera que sucedió, que ya 
pocos años ha que se han muerto, los cuales yo al- 
cancé ya muy viejos, que Tecocoltzin era ya muer- 
to á esta ocasión, y á la manera que está referida, 
y Ixtlilxuchitl desde que salieron á Tezcuco Cortés 
y los demás vino con ellos, y se halló personalmen- 
te en todos los ochenta dias que duró la guerra dq 
México, sin faltar uno solo, siendo el primero en to- 
das ocasiones, como buen capitán, arriesgando su 
vida muchas veces por librar á los españoles de sus 
enemigos los mexicanos, que si no fuera por él y 
sus hermanos, deudos y vasallos, hubo ocasiones en 
que podian matarlos sin que quedara uno tan solo, 
jsi no fuera por él y los suyos, como tengo referido; 
y me espanta de Cortés, que siendo este príncipe 
el mayor y mas leal amigo que tuvo en esta tier- 
ra, que después de Dios, con su ayuda y favor se 
ganó, no diera noticia de él ni de sus hazañas y he- 
roicos hechos siquiera á los escritores é historiado- 
res para que no quedaran sepultados, ya que no se le 
dio ningún premio; (a) sino que antes lo que era su- 

Jro y de sus antepasados se le quitó, y no tan so<* 
amenté esto, sino aun las casas y unas pocas de 
tierras en que vivían sus descendientes aun no se las 
dejaron, lo cual si diera aviso de todo ello al em- 
perador nuestro señor, yo entiendo que no tan sola- 
mente le confirmara lo que era suyo y de sus an- 
tepasados, sino que le hiciera muchas mercedes j 
muy señaladas. Y asimismo, nadie se acuerda de los 
Aculhuas Tezcucanos, y los señores capitanes, aun- 
que es toda una misma casa, si no es de los Tlax- 
caltecas, los cuales, según todos los historiadores di- 
cen, que mas aínas venian á robar que & ayudar, co- 

(a) Tal pago dá el diablo á los que le sirven bien. Esta di- 
gresión aunque empalagosa debe perdonársele' al autor, porque 
contiene importantes verdades que no debemos dejar de inculcar 
á los amigos de los españoles. 



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32 

too claro parece, que aun en la ciudad de Tezcoco 
y otras partes que eran amigos de los cristianos, 
robaron las casas, especialmente los palacios de Ne- 
zahualpilzintli, y quemaron los mejores cuartos que 
había dentro de ellos, y parte de los archivos reales, 
que fueron los primeros destruidores de las historias 
de esta tierra, de los cuales, según opinión de to- 
dos, hay muchas memorias de ellos, porque procu- 
raron mucho en cualquiera parte que llegaban, ro- 
bar y quitar cuanto hallaban, y de todo el oro que 
cogían se lo daban á los españoles; sea como fue- 
re, ellos tomaron cuanto pudieron y vinieron en fa- 
vor de los cristianos, lo cual no hicieron los Acui- 
lmas, y demás provincias y lugares sus sujetos, por- 
que se compadecían de las mugeres, niños y viejos 
que defendían sus haciendas, rogándoles que se las de- 
jasen, y se contentasen con quitar la vida de sus ma- 
ridos ó padres, ó hijos. Demás, de que muchos de ellos 
tenían dentro de la ciudad de México muchos deu- 
dos y parientes, y aun habia algunos de ellos que 
tenían sus padres, tíos ó hermanos con quien pelea- 
ban; especialmente Ixtlilxuchitl sus hermanos y los 
demás señores que peleaban con sus propios herma- 
nos, tios y deudos; y aun muchas veces aconteció 
estar Ixtlilxuchitl peleando con alguno de sus parieu- 
tes, y desde las azoteas deshonrarle sus tios llamán- 
dole de traidor contra su patria y deudos, y otras ra- 
zones pesadas, que á la verdad á ellos les sobraba la 
tazon\ (a) mas Ixtlilxuchitl callaba y peleaba, que roas 
estimaba la amistad y salud de los cristianos, que 
todo esto, de lo cual estaba el rey Quahutemoc muy 
sentido, y con muy poca esperanza de vencer á los 
españoles y libertar su patria, y lo mismo estaba Co- 
huanacoxtzíu señor de Tezcoco, que solo el título te- 
nia, y Tetlepanquetzatzin de Tlacopan, porque lo mas 

(a) ¡Qué tarde se hizo esta confesión! 

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as 

importante que era Tezcoco y sus reinos y provincias 
era de la parte de los cristianos, como se ha visto en es- 
ta historia, y se verá en lo demás que resta decir. Asi- 
mismo hase de considerar que Ghalco, Quaunahuac, It- 
zocan, Tcpeaca, Tolantzinco y otros reinos y provincias 
que vinieron en favor de los nuestros, cuando Tlaxcalan, 
Huexotzinco y Ghalco, (a) que eran sujetos al reino de * 
Tezcoco, como es notorio, demás de lo que declaran las 
historias que primero que ellos se hicieron amigos de los 
cristianos, tomaron parecer de los do Tezcoco que era 
su cabecera, y Tecocoltzin, y Ixtlilxuchitl por su manda- 
to les ayudaron, obedeciéndole en todo como hijos que 
eran de su rey Nezahualpiltzintli, lo cual según las his- 
torias, de mas de que es cosa averiguada, que si no es- 
tuvieran sujetos al reino de Tezcoco, fuera imposible ha- 
cerles venir en favor de los nuestros, y si vinieran algunos 
no dejaran de amotinarse los unos con los otros, que fue- 
ra grande estorbo. 

Dos dias después que llegaron los cincuenta mil- 
hombres de Tezcoco, vinieron los de Xochimilco y otras 
tierras de nación otomi á darse á Cortés, ofreciendo gen- 
te de socorro y otras cosas necesarias para la guerra, los 
cuales rogaron á Ixtlixuchitl fuese parte en que Cortés 
olvidase lo pasado. Ixtlilxuchitl habló á Cortés diciéúdole 
que se olvidara de lo anterior, que ellos acudirían en su 
favor, y que era gente muy importante por ser laguneros, 
y tener muchas barcas en sus tierras. Cortés se holgó 
mucho y les dijo que fueran á sus tierras, y que den- 
tro de tres dias estuviesen en su real con toda la 
gente que pudiesen, y las canoas que tuviesen las 
tragesen todas, para que ellos con los bergantines y 
las demás canoas de Tezcoco é Txtapalápan, pelea- 
sen por las azequias y lagunas* los cuales así lo hi- 
cieron, y estuvieron todos el dia que se les mandó 
en el real de Cortés, y desde este tiempo salian to- 

(a) Puede estar equívoco el historiador, Tlaxcalan era. taaia» 
dependiente de México como de Tezcoco* 



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34 

das las. noches por la laguna, y al rededor do k cía- 
dad con los de Tczcogo á reconocer si metían por al- 
gunas parles bastimentos, en donde los mataban y 
prendian, quitándoles todo el bastimento que llevaban. 
Había cinco días que los nuestros no habían 
dado ninguna guerra & los enemigos, los cuales por 
esta causa habían abierto lo que los nuestros habían 
cegado, y hecho mejores albarradas y baluartes que 
los que había antes, y estaban muy bien apercibidos 
de gente, ?sde todo lo necesario, esperando con mu- 
chos alaridosVlos nuestros; y así este dia Cortés y 
IjUlíIxuchitl después de haber oido misa, salieron del 
real oon todo su ejército, por el agua y tierra con- 
tra* México, que lo mismo hicieron los demás que es* 
taban en las. otras partes, y en la primera puente que 
llegaron pasaron los del ejército por los bergantines 
y- qanoas, y dieron sobre los enemigos ganándoles la 
puente y albarrada, y les siguieron basta otra puen- 
te en donde se guarnecieron; y los nuestros aunque 
con harto trabajo se la ganaron, y los siguieron de 
puente en puente hastq, llegar á la plaza, y los vein- 
te mil gastadores que traía. Ixtlilxuchitl para este efec- 
to les mandó cegaran estas puentes, y aderezaran los 
malos pasos, en donde se ocuparon casi todo este 
dia Cortes, é Ixtlilxuchitl con sus soldados, en don*, 
de murió grandísima suma de ellos y algunos de los 
nuestros por las* Geladas que les hicieron; pero den- 
tro de pooas horas los sujetaron de tal manera, que 
i Iqs hicieron retirar & sus casas y templos, en don- 
de sq hicieron fuertes. Ixtlilxuchitl entre los muchos 
que mató este dia, fué á un capitán muy valeroso y 
deudo suyo, en la puerta destemplo mayor, y le qui- 
lo uoia espada española que traía, que se la había 
quitado á un español que mató y prendió los dias 
atrás, y asimismo peleó con los mexicanos que era 
muy valeroso, y se le escapó huyendo con algunas 
heridas arinque no mortales hasta los palacios de su 



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35 
hermano Cacamatziní en donde se hizo fuerte con 
muchos de sus capitanes. Ixtlilxuchitl quizo entrar 
dentro para prenderlo ó matarlo, y no pudo, porque 
halló mucha resistencia en la puerta, en donde ma*> 
tó algunos que le defendían la entrada, y viendo que 
no podia, demás que le daban prisa los suyos pa* 
ra que fuese á favorecer á los españoles que an- 
daban escaramuzando con loa enemigos, y con gran 
aprieto, volvió las espaldas y ayudó á los cristianos, 
y pusieron fuego á las casas y templos especialmen- 
te á los palacios de Axáyaca, y la casa de las aves, 
de lo cual recibieron notable pena* los mexicanos, 
y con tanto se volvieron á 3 su real; y como los me- 
xicanos vieron á los nuestros, dieron tras ellos y 
mataron muchos tlaxcaltecas, y por ir tan cargados 
de despojos iban traseros. 

El dia siguiente después de lo referido antear 
que amaneciese, oyeron misa los nuestros, y fueron 
acia la ciudad; mas por mucho que madrugaron ha- 
llaron las puentes limpias, y quebrada por muchas 
partes la calzada, como solían hacer los mexicanos, 
los cuales toda esta noche no habian dormido por- 
que el rey Quauhtemoc personalmente había esta- 
do con ellos, y así los nuestros este dia no pudie- 
ron ganar mas que hasta dos puentes con harto tra- 
bajo, en donde se gastó casi toda la munición, y 
al retirarse recibieron algunos daños de los mexica- 
nos por entender que iban huyendo. Alvarado y Quauh- 
tliztactzin ganaron este dia otras dos puentes, y que- 
maron muchas casas, y mataron muchos enemigos. 
Asimismo, este dia vinieron á darse por amigos á 
Cortés los de Cuitlahuac, Mizquic, Culhuacan, Me- 
xicalzinco y Huitzilopoxco, y á rogar á Ixtlilxu- 
chitl mandara á los suyos, especialmente los de Cha!- 
co, no les hicieran mas molestia, que casi todos los 
dias les iban á saquear sus casas, ixtlilxuchitl envió 

ft decir & los señores de Chalco que mandasen &. 

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3G 

los suyos que no maltrasen mu ft ésto», pee» eran 
sus amigos, y de la parte de los hijos del sol; y les 
mandaron que hiciesen casas por toda la calzada pa- 
ra el ejército, especialmente para españoles, que ya 
se acercaba el tiempo de las muchas aguas; y que 
acudiesen con comida y regalo para Cortés y los 
suyos, y asimismo, tragesen todas las canoas que tu* 
riesen para juntar con las demás» 

Después de lo dicho, mandó Cortés á los ber- 
gantines y canoas de Tezcoco y demás partes de 
la laguna dulce, que cercasen la ciudad por todas 
,partes, y quemasen todas las que pudiesen, y ma- 
jasen 6 prendiesen toda la gente que pudiesen, y él 
con Ixtlilxuchitt y su ejército entró por la ciudad, y 
quiso ganar la calle de Tlacopan para poderse co- 
municar con Alvarado, que seria de mucha efecto; 
.poniéndolo por obra, que lo misrao hicieron Al- 
Tarado y Sandoval á un mismo tiempo, ganando ca- 
da uno lo que pudo. Cortés este dia no ganó mas 
de tres puentes y los cegó, y luego tornó á su pues- 
to, y el siguiente dia después de esto, volvió otra 
vez sobre la ciudad y calle, y ganó gran parte de 
.ella con harto trabajo de los nuestros, en donde Ix- 
ililxchitl mató á otro señor y capitán de los ene- 
migos, y le quitó una espada que también él se la 
había quitado á otro español que mató los días atrás» 
Alvarado quiso este dia entrar por la plaza de 
.Tlaltehilco, y poniéndolo por efecto, se adelantó 
jcoa hasta cincuenta españoles, y llegados dentro 
de la .plaza, los enemigos dieron sobre 'ellos, y si 
«no llegara Quauhtlizcatzin con los suyos* no queda- 
jra ninguno con vida; y por mas que quisó, halló ya 
.cuatro espa&oles presos por ios enemigos, y luego 
jtlli delante de ellos los sacrificaron, y asi se reti- 
raron como pudieron, aunque costó la vida á mu* 
chos de los naturales amigos; y el dia siguiente inu- 
¿ió Cortés , el real dentro de la ciudad, sin hacer 



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37 
etra cosa señalada, y dio orden para que todos el 
siguiente dia cada uno envistiese por su parte, y lo 
mismo á los bergantines y canoas. 

Llegado el dia, repartió la gente de su real 
en tres compañías, para que pudiesen ir por tres 
calles que iban acia la plaza. La una entró el Te- 
sorero con setehta españoles, y ocho caballos, y veinte 
mil de los de Ixtlilxuchitl con muchos gastadoras 
para cegar las azequias y puentes, y derribar casas; 
y por la otra fue Jorge de Alvarado y Andrés de 
Tapia con ochenta españoles, y mas de doce mil 
amigos que les dio Ixtlilxuchitl, dejando á la boca 
de esta calle dos tiros, y ocho de á caballo con 
algunos amigos; y por la otra fueron Corres y lx- 
tlilxuchitl con cien españoles, y ocho mil amigos; f 
puestos todos & punto, envistieron con los enemi- 
gos todos á un tiempo, é hicieron grandes cosas. Ix- 
tlilxuchitl á esta ocasión dio otra cuchillada á otro 
capitán mexicano, que de la primera vez le quitó ara* 
bos muslos; y en efecto, fueron matando & muchos, 
y ganando casas, puentes y albarradas hasta la pla- 
sa, sin perdonar á nadie la vida; de tal manera, que 

1>arecia que aquel dia quedaría México ganado; J 
os del Tesorero unieron el alcance hasta Tlaltcluf- 
co, y dejaron una puente mal cegada, á donde es 
ahora S. Martin, barrio de TlalteTuIco; y Cortés que 
iba en pos de ellos, adelantóse con los suyos, y Ix- 
tlilxuchitl quedó -atrás peleando con los mexicanos* 
Cuando llego Cortés, pasando el mal paso, halló al 
Tesorero que venia huyendo de él, y los demás que- 
daban muertos: muchos de los naturales amigos, j 
el Alférez, cortados los brazos, y el pendón real en 
poder de los enemigos, y muertos, y otros presos 
de los españoles, que serian hasta cuarenta de ellos. 
Cortés viendo. la furia de los enemigos, tuvo por 
bien de huir también; y al tiempo que llegaron al 
mal paso, uo se * f r evieron 6 pasar por él, si no es* 



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L 



38 

echándose en el agua, y asi unos y otros se traba- 
ron de las manos; y Ixtlilxuchitl que á esta oca- 
sión llegó, mandó á sus soldados detuviesen & los 
enemigos, y él se llego presto, y dióle la mano á 
•Cortés, y le sacó de la apua, que ya uno de los 
enemigos le iba á cortar la cabeza, y le cortó los 
brazos, aunque esto so lo aluden á ciertos españo- 
les, siendo muy al revés; demás de que lo bailaron 
pintado en la puerta principal de la Iglesia del mo- 
nasterio de Santiago Tlaltelulco, aunque ya también 
cierto religioso, quo debia de ser pariente del Olea, 
mandó pintarlo diferente, poniendo á Olea que cor- 
ta los brazos al que quiere prender, ó matar á Cor- 
tés, y Ixtlilxuchitl que lo saca fuera del agua. Sea 
como se fuere, Ixtlilxuchitl libró á Cortés, y le re- 
prendió mucho, porque se había adelantado, y no 
quiso tomar su parecer de nunca adelantarse solo, 
sin ir con muchos amigos, para que en el ínterin 
que se entretenían con ellos, pudiesen poner en co- 
bro sus personas, pues eran pocos, y morir uno de 
ellos hacia falta, mas que si fueran quinientos de 
los suyos; el cual al tiempo que sacó á Cortés del 
agua le dieron una pedrada sobre la oreja izquier- 
da, que le descalabraron, y por poco le abrían la 
'cabeza; y viéndose herido, tomó una poca de tier- 
ro, y púsose en la descalabradura; y quitándose las 
armas blancas que siempre traía, dejándose encue- 
ros con solo un pañito que le cubría las partes 
bajas, y una rodela y macana, con aquel corage que 
tenia enyistió con los enemigos, y trabó con ellos una 
cruel batalla, matando á muchos de ellos hasta que 
ee encontró con el general de los mexicanos que era 
valerosísimo. Estuvieron los dos peleando mas de 
un cuarto de hora, en donde le tiraron los enemi- 
gos un flechazo que le pasaron el brezo derecho, y 
una pedrada sobre la rodilla derecha que le lastimó 
aunque no mucho, y con esto se encendió mas. Vtea* 



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39 
dose herido, cobró mas ánimo y envistió con el 
general y le quitó la espada que traía, dándole al- 
gunas heridas, el cual viéndose de esta manera 
echó á huir como pudo, y en su alcance Ixtlilxuchitl 
basta el templo de la diosa Maquilxuchitl en donde 
se hizo fuerte con los suyos que no lo pudo haber 
á las manos; y entre tanto se volvió acia donde es- 
taba Cortés, y al tiempo que venia encontró con un 
capitán mexicano que se venia acia él: como le vio 
que iba muy arropado por amor de las heridas f en- 
tendió que no le haría ningún mal, le comenzó á des- 
honrar y á ponerle mil nombres. Ixtlilxuchitl calló 
cuanto pudo y mandó á los suyos que lo dejasen 
para ver lo que hacia hasta que no le pudo sufrir 
roas, y aunque iba herido del brazo, le dio una cu- 
chillada, con la espada que quitó al general, por la 
cintura que le dividió en dos partes el cuerpo, y no 
pudiendo sufrir mas la flecha que todavia llevaba me- 
tida dentro del brazo, se la quitó y esprimió muy 
bien la herida, y sus vasallos le pusieron ciertas co- 
sas con que sanó dentro de pocos días. Alcanzó Ix- 
tlilxuchitl á Cortés en la calle de Tlacopan que se 
iba retirando con harto trabajo, porque los enemigos 
habían cargado sobre él, y como pudieron llegaron 
á su real con pérdida demás de dos mil amigos j 
los cuarenta españoles que fueron presos, y luego es- 
te dia los sacrificaron en el templo mayor de Tlal- 
telulco, sin otros tres que quemaron, y mas de trein- 
ta que quedaron heridos: muchas canoas perdidas y 
los bergantines por poco se pierden, el capitán y 
maestre de uno de ellos fueron heridos y murió el 
capitán de la herida. A Alvarado también le mata** 
ron cuatro españoles y algunos amigos. Fué este dia 
aciago. Toda la noche estuvo Cortés é Ixtlilxuchitl 
con los suyos muy tristes y adoloridos, porque Cor* 
tés también estaba herido en una pierna, y los me- 
xicanos muy alegres de la victoria tan señalada que 



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40 

tuvieron este dia, que casi toda la noche no durmie- 
ron de contentos, haciendo grandes bailes y danzas, 
poniendo grandes lumbradas por las azoteas de los 
templos y casas, tocando muchas bocinas y ataba- 
les y otras seDales de alegría. También abrieron las 
azequias y puentes como antes estaban, y envió Quauh* 
teraoc sus embajadores por toda la comarca, á dar 
aviso del buen suceso, especialmente á las provin- 
cias de su parte, pidiendo gente y socorro para cum- 
plir esta guerra y echar de México ó matar & los 
españoles. El dia siguiente por no mostrar flaqueza 
Cortés é Ixtlilxuchitl con su ejército fuéronse écia la 
ciudad y pelearon con los enemigos, y desde la pri- 
mera puente se tornaron á su real. 

Al segundo dia después de las desgracias, vi- 
nieron uno3 embajadores de Quauhnahuac * de parto 
del señor á dar aviso S Ixtlilxuchitl, como los de Ma- 
Knatco y Cuixco les hacian mucha guerra, rogándo- 
le que mandase á los pueblos sus circunvecinos les 
ayudasen, y pidiese á Cortés algunos españoles que 
fuesen también en su favor, lo cual oido por Cortés 
mandó á Andrés de Tapia fuese con ochenta peo- 
nes, y diez de á caballo, y dentro de diez días, que 
les dio de término, ganasen aquellas provincias y es- 
tuviesen en México; y así el capitán Tapia se fui 
tíon estos mensageros, y Ixtlilxuchitl envió & rogar á 
k>s pueblos circunvecinos que les ayudasen, y así con 
los de Quauhnahuac juntos, que serian hasta cua- 
renta mil hombres fueron con Andrés de Tapia so- 
bre Malinalco; y antes de llegar encontró con el ejér- 
cito de los enemigos; pelearon con ellos, los desba- 
rataron y mataron á muchos; siguieron hasta la ciu- 
dad, que era muy grande. Entre tanto se tornaron 
para México, y de allí & dos días llegaron otros meo* 
aageros de Toluca, Quejándose de los matlaltzincas 
sus vecinos, que les habían hecho muchos agravio* 
é impedido el socorro que traían en favor de los núes* 



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41 
(ros, lo cual creyó Cortés fácilmente, porque habian 
enviado á decir los mexicanos que vendrían los ma* 
tlaltzincas, hombres valerosos y los destruirían; y así 
mandó á Sandoval fuese con ellos y llevase diez y 
ocho caballos, cien peones, y muchos amigos que Ix- 
tlilxuchitl mandó fuesen en su favor, que con los que 
había en Toluca, llegaron á sesenta mil hombres. Es- 
tuvo tres dias Sandoval por el camino, al cabo de 
los cuales los alcanzó á la otra vanda del rio Chi- 
cuhnauhtla, que iban cargados de maíz, y otras co- 
sas que habian tomado de un lugar que quemaron. 
A r remecieron con ellos y pelearon un rato, hasta 
que les hicieron huir, y retirarse & su ciudad, 
que estaba mas de dos leguas, y en la retirada ma- 
to ron mas de dos mi), ¿legados á Malinalco, la 
cercaron, 'y los vecinos se defendieron en el ínte- 
rin que sus mugeres se iban & un cerro alto, has- 
ta que no pudiendo mas, y que sus mugeres y ha- 
ciendas estaban en cobro, salieron huyendo, y los 
nuestros saquearon todo el lugar, quemaron las ca- 
sas y templos, y quedáronse á, dormir esta noche; y 
el dia siguiente fueron acia el cerro, y no hallaron 
& nadie, dieron 6obre un lugar que era de guerra, 
y el señor de allí abrió las puertas y recibió á los' 
nuestros, rogándoles que no hiciesen mal en su tier- 
ra* que él baria que se diesen los de Matlaltzinco, 
Malinalco, Cochizco y los demás lugares que eran do 
la parte de México, de lo cual se holgó Sandoval, y no 
le hizo ningún mal, se tornó á México y este señor trajo 
& los de Matlaltzinco, Malinalco y los demás, á Cor-* 
tés para que los perdonase, ofreciéndole ayuda pa- 
ra el cerco de México. El se holgó mucho y les ro- 
gó cumpliesen su palabra, los cuales as! lo hicieron 
trayendo gente de socorro y comida, y las demás co- 
sas necesarias. Mientras sucedían las conquistas de 
Malinalco, Matlaltzinco, y otras partes no pelearon 
los nuestros, ni hicieron cosa señalada, aunque los 

6 

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42 
naturales no dejaban de cuando én cuándo de te- 
ner algunas escaramuzas con los mexicanos. Cortés 
con acuerdo de Ixtlilxuchitl y los demás señores, man- 
dó que todas las casas que se ganasen, se derriba- 
sen por el suelo, y así mandó Ixtlilxuchitl á Tez- 
coco, y & los demás reinos y provincias sujetas á 
su señorío, especialmente las cercanas, viniesen to- 
dos los labradores con sus coas para este efecto con 
toda brevedad; y así cuatro dias después que San- 
doval estaba en México, llegaron mas de cien mil 
de ellos, y teniéndolos á todos juntos, y después de 
haber apercibido á los mexicanos que se diesen de 
paz, los cuales no habian querido por alguna via, 
sino que antes se habian apercibido muy de veras y 
muy á su gusto, y echado mucha piedra por la pía* 
za y calles, para que los caballos no pudiesen cor- 
rer por ellas, con otros muchos ardides de guerra; 
Cortés, Ixtlilxuchitl y los demás comenzaron á com- 
batir la calle principal que vá á la plaza mayor; 
yendo prosiguiendo los nuestros por la calle arriba, 
derribando casas y cegando las puentes. Los de la 
ciudad demandaron paz, aunque fingida, con que 
separaron los nuestros y preguntaron por el rey: 
respondieron, que ya lo habian ido á llaman Estu- 
vieron un rato aguardando por si venia, hasta que 
los enemigos les tiraron muchas pedradas, y flecha- 
zos, y lanzas arrojadizas con que los nuestros envis- 
tieron con ellos, y les ganaron una grande albarra- 
da que tenían hecha, y entraron por la plaza, y qui- 
taron la piedra con que cegaron el agua de las 
azequias, y demás puentes que estaban por cegar 
de aquella calle; de tal manera, que los enemigos 
nunca mas la abrieron, y derribaron las casas que 
pudieron; y siendo ya hora de irse á su real, se vol- 
vieron, y otros diás se ocuparon en esto, derriban- 
do casas, y peleando con sus enemigos; y en es- 
te mismo tiempo» Ixtlilxuchitl peleando con los ene* 



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43 
ttígos prendió á $u hermano Cohuanacoxtzin, que era en- 
tonces general de los mexicanos, y te lo entregó á Cortés, 
(a) el cual le mandó echar unos grillos y ponerlo en el 
real con muchas guardas» de lo cual se sintieron mucho 
Quauhtemoc, y los mexicanos, porque con la pérdida do 
este sefior, de todo punto perdieron la esperanza de al~ 

Sun socorro; demás do que todos los aculhuas sus vasa- 
os que eran de su parte, y habian estado en México en 
su favor, se pasaron á la parte de IxtlilxuchitL 

Después de todo lo referido, acordó Cortés de 
hacer una emboscada, en la cual mataron mas de seis- 
cientos mexicanos, y prendieron mas de dos mil, con que 
de todo punto los mexicanos cobraron grandísimo temor 
á los nuestros, y les ganaron otras muchas casas y un 
templo, en donde los españoles hallaron cierta cantidad 
de oro en una sepultura^ al tiempo qué lo derribaban por 
el suelo los labradores. En esté dia, Ixtlilxuchitl, y los 
otros señores y soldados valerosos de su ejército, hicie- 
ron cosas señaladas grandísimas, como en los demás re* 
feridos, que por evitar proligidad no se especifican. 

La noche siguiente salieron dos mexicanos 
muertos de hambre, y viniéronse á Ixtlilxuchitl, el 
cual se holgó de verlos, y tuvo noticia de ellos de 
todo lo que había dentro de la ciudad, y trabajos, 
hambres y pestilencias que los ciudadanos padecían, 
y como de noche y á horas desacostumbradas, sa- 
lían á pescar, y á buscar yerbas y cortezas de ár- 
boles para poderse sustentar; lo cual oído por Ix- 
tlilxuchitl, y emerado de donde eran los lugares á 
donde salían los mexicanos, avisó á Cortés; y asi 
mandaron, que los bergantines y canoas rodeasen 
la ciudad, y pusieron ciertas espías para que avi- 
sasen á la hora que ellos salian; y Cortés tomó 
hasta cien españoles, y quince de á caballo, y Ix- 
tlilxuchitl hasta cuarenta mil hombres; y avisados 

(a) Acción ruin, pero digna de Ixtlilxuchitl coya conducta *f 
lia tejido do críatenos contra su patria. 



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44 
de las espías una madrugada, dieron sobre los des-? 
venturados mexicanos; y como estaban desarmados, 
mataron casi mil de ellos, y otros muchos preudie- 
von; y lo mismo hicieron ios bergantines y canoas. 
Las guardas de la ciudad, aunque hicieron ruido y 
señal de que querían pelear con los nuestros, no se 
atrevieron. 

El dia siguiente, que era el segundo de su 
semana, llamado Orne Milinalli^ esparto núm. 2, que. 
orí* &' diez días de su mes, llamado Huevtecuyl- 
haitl y á la nuestra á 21 de Julio,, víspera de Señor 
Santiago, Patrón de España, Cortés y lxtlilxuchitl 
con su ejército, combatieron con la ciudad, y* ga- 
naron de todo punto la calle de Tlacopan, y derri- 
baron y quemaron los palacios del rey Quauhtemoc, 
y otras muchas casas; de tal suerte, que quedaron 
este dia de las cuatro partes de México, ganadas 
las tres, que sin riesgo, se podian comunicar los 
nuestros, los del real de Cortés y lxtlilxuchitl, con los 
de Alvarado y Tetlahuehuezquitzin; y de allí á cua- 
tro dias, después de haber quemado muchas casas, 
y derribado las paredes por el suelo, ganaron los 
nuestros dos templos de Tlaltelulco muy grandes,' 
q;ie era la mayor fuerza que los enemigos tenían, 
n^nque con algún trabajo, y lxtlilxuchitl viendo que 
los enemigos no querían pelear, después que les ga- 
naron los templos, les dijo que se diesen de paz á 
los cristianos con algún partido Ellos le respondie- 
ron, que no tratase de amistad, ni aguardasen nun- 
ca despojo de ellos, porque habian de quemar to- 
do cuánto tenían, y echarlo en el agua, como hi- 
cieron el con tesoro donde nunca mas pareciese; y que 
uno solo que quedase habia de morir defendiendo 
su patria; y otras muchas razones, las cuales vistas 
por lxtlilxuchitl, dio aviso á Cortés, y le dijo que no 
esperase ningún concierto, sino que prosiguiese so 
demanda. 'Estuvieron cuatro dias sin dar guerra L 



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45 

los mexicanos, aunque dicen ' que estuvieron ocu- 
pados en hacer un trabuco, y al cabo de los cuales, en- 
traron á combatir la ciudad, y hallaron las callea 
llenas de mngeres, niños y viejos, y otros muchos en* 
fermos muertos de hambre. Mandaron Cortés y Ix- 
tlilxuchitl que no les hiciesen mal, y la gente ilustre 
y soldados estaban en las azoteas sin ningunas ar- 
mas, porque era principio de su mes llamado Jlfí- 
cailhuitzintli) y fiesta que ellos guardaban, que común-* 
mente cae á 7 de Agosto: requeriéronles con la paz, elloí 
respondieron, que otro dia tratarían de esto; mas hoy 
no habia lugar porque celebraban la fiesta de sus fi- 
nados los niños. Visto esto por Cortés y Ixtlilxuchitl* 
enviaron á decir á Al varado y Tetlahuehuczquitzin» 
que combatiesen un barrio muy fuerte de mas de mil 
easas que estaba por ganar, y que ellos les ayuda- 
rían; y así dieron sobre este barrio, y los vecinos pelead 
ron muy bien un grandísimo rato; y no pudiendo so* 
írir la furia de los nuestros, huyeron y desampara» 
ron sus casas, y mataron mas de doce 6 trece mil 
hombres. Este dia casi no pelearon lo3 españole s^ 
si no fué al principio; mas luego se retiraron á uvi 
cabo, y estuvieron mirando á los amigos como pe- 
leaban. Ixtlilxúchitl prendió en esta ocasión con sus 
propias manos casi cien hombres, y mató á otros; 
muchos, y entre ellos casi veinte capitanes, que des- 
pués se conocieron por las armas que traían pues- 
tas; y perdido este barrio, en donde estaba Quauh-' 
temoc, (a) que era lo que quedaba de la ciudad; eran" 
tan pocas las casas, y tanta la gente, que apenas 
cabian de pies, y las calles llenas de hombres muer- 
tos y enfermos, que los nuestros no pisaban/)tra co- 
sa si no eran cuerpos. El dia siguiente combatieron* 
con lo que quedaba, que sería de las ocho partes 

(a) Este Monarca estaba en el punto de Ytcalutco donde hoy 
está la parroquia de Santa Ana* 



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46 

de la ciudad, la una; y estando en esto, llamaron 6 
Cortés y á Ixtlilxuchitl, y le dijeron muchas palabras 
muy sentidas, rogándoles que los acabasen de des- 
truir, especialmente á Cortés, que le dijeron aquellas 
palabras que los cronistas españoles escriben, y fué 
decirle: ¡Ah capitán Cortés! pues eres hijo del sol, 
¿por qué no recabas con él que nos acabo de lásti- 
ma?, Éste dia no mataron á nadie, si no fueron algu- 
nos que se defendían. El dia siguiente, después de lo 
referido, enviaron Cortés y Ixtlilxuchitl á un infante 
tio suyo, hermano de su madre que habia como 
ocho dias que lo habia prendido Ixtlilxuchitl y aun es- 
taba herido, rogándole que ñiese á tratar de pa- 
pes con Quauhtetnoc, y aunque él lo rehusó dicien* 
do á su sobrino la voluntad del rey; mas con todo 
esto fué, y las guardas le dejaron entrar como al fin 
su señor, y dándole la embajada fué mandado sacri- 
ficar: á los españoles y naturales que iban con él los 
echaron & pedradas y lanzadas, diciendo todos, que 
jnas querían morir que no paz. Este dia pelearonmu» 
cho, y murió mucha gente de ambas partes. Otro dia 
tomaron los nuestros acia el lugar en donde estaban 
los enemigos, y no pelearon aguardando por ver si se 
rendían». Llegáronse Cortés é Ixtlilxuchitl á una al- 
barrada en donde estaban ciertos señores deudos de 
Ixtlilxuchitl, y habló con ellos diciendo lo que les coa* 
venia. Ellos respondieron que muy conocido tenían su 
daño; mas que á su rey habian de obedecer. Estas 
y otras razones hubo entre ellos, y los mexicanos respon* 
dian con hartas lágrimas, y después de haberles di- 
cho que fuesen á rogar á su rey se diese, fueron y 
lo requirieron muchas veces, y él respondió siempre 
que esto habia de haber sido antes, y no ahora que 
ya estaba todo perdido. Ellos volvieron á Ixtlilxuchiu 
y le dijeron que por ser ya tarde no podía venir el 
rey para verse con él y con Cortés; mas que el si- 
guiente dia, á horas de comer, vendría sin duda á la 



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47 

CTaza para hablar con ellos. Entre tanto se tornaron 
>s mas & su real muy contentos entendiendo que es* 
ta vez se concertarían; y el día siguiente mandaron 
aderezar el teatro de la plaza muy de madrugada, po- 
niendo estrado real (6 sitial) en donde se habian de tra- 
tar las pacos, y mucha comida. Llegado el tiempo, no 
fué el rey, sino cinco señores, y entre ellos el go- 
bernador y capitán general del reino, para tratar de 
la paz y conciertos, y disculparon á su rey por enfer- 
mo. Cortés los recibió y se holgó de verlos, los re* 
galo mucho; mas no quiso tratar con ellos cosa ningu- 
na, diciéndoles que sin el rey no se podia negociar 
nada. Ellos fueron á su rey y este les dijo, que seria in- 
famia muy grande ir un monarca como él delante de su» 
enemigos por aquella vía, si no fuese peleando, y para 
quitarle la vida, y que tornasen y le dijesen á Ixtlil- 
xuchitl que dijese á Cortés, que él le daba su pa- 
labra de que cumpliría con todo lo que sus emba- 
jadores concertasen con ellos, pues eran los mayores 
señores de su reino, pero que en ninguna manera po« 
día ir ante Cortés; y si con esto no bastaba, que hi- 
ciesen lo que quisiesen, que ya les quedaba poco pa- 
ra acabarlos de destruir, lxtíilxuchitl informó & Cor- 
tés de todo lo que habia, y el rey Quauhtemoc en* 
viaba & decir. Tornó Cortés fc enviarle á decir que 
el dia siguiente últimamente iría á la plaza y allí le 
aguardaría por espacio de tres horas, que si no ve- 
nia á verse con ellos Quauhtemoc, los acabarían de 
destruir 6 fuego y sangre, sin perdonar á nadie la 
vida. Los mensageros se tornaron y dieron la res- 
puesta de la determinación de Cortés & su rey. 

El dia siguiente, que era el sesto de 6U octa* 
vo mes llamado Micaylkuitzintli, que se llama macui~ 
tí Toxtü, conejo número 5, y en el nuestro fué á 1$ 
de Agosto, dia de Santa Clara Virgen, fué Cortea 
con Ixtliixucbitl y otros señores á la plaza para aguar* 
dar al rey Quauhtemoc, según se lo enviaron á de* 



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48 

cir. Estuvieron por la mañana hasta casi medio dic 
aguardándolo, y viendo que no venia, ni había es- 

{>eranza de que viniese, mandaron á Sandoval y á 
os demás señores que eran sus companeros con 
los bergantines y canoas, combatiesen por las aze- 
quias y laguna con los enemigos, y Cortés é Ixtlil- 
xuchitl por las calles y albarradas, y dada la ba- 
talla dentro de muy poco rato, los nuestros con po- 
ca resistencia entraron hasta lo mas fuerte que tenían 
los mexicanos para su defensa, que fueron muertos y 
presos cincuenta mil hombres. Hiriéronse este dia 
una de las mayores crueldades sobre los desventu- 
rados mexicanos que se ba hecho en esta tierra. Era 
tanto el llanto de las mugeres y nifios que quebra- 
ban los corazones de los hombres. Los tlaxcaltecas 
y otras naciones que no estaban bien con los mexi- 
canos, se vengaban de ellos muy cruelmente de lo pa« 
sado, y les saquearon cuanto tenían. Ixtlilxuchitl y 
tos suyos al fia al fin como eran de su patria, y muchos 
sus deudos, se compadecían de ellos, y estorbaban á los 
demás que tratasen á las mugeres y niños con tan* 
ta crueldad, que lo mismo hacia Cortés con sus 
españoles. Ya que se acercaba la noche se retiraron 
* su real, y en éste concertaron Cortés é Ixtlilxuchitl 
y los demás señores y capitanes, del dia siguiente aca- 
bar de ganar lo que quedaba* En dicho dia, que* 
era de S. Hipólito Mártir, fueron acia el rincón de 
los enemigos, Cortés por las calles, y Ixtlilxuchitl con 
Sandoval, que era el capitán de los bergantines, por 
agua acia una laguna pequeña, que tenia aviso Ix- 
tlilxuchitl nomo el rey estaba allí con mucha gen-. 
te en las barcas, Fuéronse llegando acia ellos. Era 
cosa admirable ver á loa mexicanos* La gente de 
guerra 'confusa y triste, arrimados á las paredes de 
las azoteas mirando, su perdición? y los niños, vie- 1 
jos y mugeres llorando. Los señores y la gente no- 
ble, ea Jas .canoas con. su rey, todos coufusos* Ií* 



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4» 
cha la sena, los nuestros envistieron todos á un 
(iompo al rincón de los enemigos, y diéronse tanta 
priesa, que dentro de pocas horas le ganaron, sin 
que quedase cosa que fuese de la parte de los ene* 
migos; y los bergantines y canoas envistieron con 
las de estos, y como no pudieron resistir á nues- 
tros soldados echaron todas 6 huir por donde mejor 
pudieron, y los nuestros tras ellos; ¿García de 
Olguín, capitán de un bergantín, que tuvo aviso por 
un mexicano que tenia preso, de como la canoa 
que seguia era donde iba el rey, dio tras ella has- 
ta alcanzarla» El rey Quauhtemoc, viendo que ya 
los enemigos los tenia cerca, mandó & los remeros 
llevasen la canoa acia ellos para pelear; viéndose 
de esta manera, tomó su rodela y macana, y qui*» 
so envestir; mas viendo que era mucha la fuerza 
de los enemigos, que le amenazaban con sus 
ballestas y escopetas, se rindió; García de Olguin lo 
llevó á Cortés, el cual lo recibió con mucha corte- 
sía, al fin como á rey, y él echó mano al puñal de 
Cortés, y Je dijo: ¡Ah capitán! ya yo he hecho todo 
mi poder para defender mi reino, y librarlo de vues- 
tras manos; y pues no ha sido mi fortuna fayorable, 
quitadme la vida, que será muy justo, y con esto 
acabareis el reino mexicano, pues á mi ciudad y va- 
sallos tenéis destruidos y muertos...,, con otras razones 
muy lastimosas, que se enternecieron cuantos allí 
estaban, de ver á este principe en este lance. Cor- 
tés le consoló, y le rogó que mandase á los suyos 
se rindiesen, el cual así lo hizo, y se subió por una 
torre alta, y les dijo á voces que se rindieran, pues ya 
estaba en poder de los enemigos* La gente de 
guerra, que seria hasta sesenta mil de ellos los 

3ue habian quedado de los trescientos mil que eran 
e la parte de México,' viendo & su rey dejaron las 
armas, y la gente mas ilustre llegó & consolar 6 sa 

7 



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50 
<rey. (a) Lxtlilxuchitl; que procuró harto de prender 
por su mano á Quauhtemoc, y no pudo hacerlo solo, 
por andar eu canoa, y no tan ligera como un bergantia, 
pudo sin embargo alcanzar dos, en donde iban algunos 
príncipes y señores, como eran Tetlapanquetzatzin, 
heredero del reino de Tlacopan, y Tlacahuepantzin, hi* 
•jo de Mocthecuzoraa su heredero, y otros muchos, y 
en la otra iban la reina Papantzin Oxomoc, muger quo 
fué del rey Cüitlahua, con muchas señoras. íxtíilxuchitl 
los prendió, y llevó consigo á estos sopores acia 
donde estaba Cortés: á la reina y demás señoras 
las mandó llevar á la ciudad de Tczcoco. con mu- 
cha guarda, y que allá las . tuviesen. Duró ei cerco 
do México, según las historias, pinturas y relaciones, 
especialmente la de D. Alonso Axáyaca, ochenta días 

(a) Acerca del lugar donde fué hecho prisionero Quavhlemoc 
se han suscitado varias disputas. £1 Barón de Humboldt, dice: 
que de las indagaciones que hizo con el sabio P. Pichardo de 
la Profesa/ resolta, que fué en un .grande estanque que había en- 
tre la garita de PeruJvülo, la plaza de Tlaltílolco y el puede de 
t Jlmaxác\ opinión que resulta confirmada, porque hace mención 2x- 
tWxuckitl de una pequeña . laguna que habia alii. Esta era ana 
caleta por donde se embarcaban pata Atzcapotzalco, 6 sea un 
fondeadero por donde también so embarcó el rey Netzahualcóyotl 
y el rey Ixceatl de México, cuando á la cabeza de trescientos 
mil tezcocanos y mexicanos, marcharon á destruir el imperto de 
los ttepanecas, y con él al tirano M axila. Todavía ecsisten mu- 
chos fracmentos de lanzas y flechas de obsidiana en aquella Ht- 
• riura de nuestra Señora de los Angele?, y yo poseo un regatea 
de macana ^recientemente hallado, que figura una púa con varios 
canales que hacían incurables las heridas que causase; verdadera- 
mente es horrible aquel lugar et campos ubi Troya fuit 

Yo me figuro sentados sobre las muchas ruinas que allí apare- 
cen, á los genios de Casan, de Reynal y de Volney, que forman- 
' do entre sí varías reflecsiones se dicen mutuamente.... ,,!Qué dolor! 
En este lugar acabó la libertad mexicana, después de que su ultimo 

joven rey hizo los mayores esfuerzos de valor por defenderla 

Qué mal correspondieron los españoles á la generosa hospitali- 
dad que en él recibieron de sus reyes, y de este pueblo magná- 
nimo y hospitalario. Nada pudo satisfacer su rabiosa sed del ore, 
y su insaciable codicie s mayor acaso que el occeano que atrave* 



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51 

cabalmente. Murieron de la parte de íxtlüxuchitl y 
reino de Tezcoco, mas ¿e treinta mil hombres, de 
mas de doscientos mil que fueron de la parte de 
los españoles como se ha visto: de los mexicanos 
murieron mas de doscientos cuarenta mil, y entre 
ellos casi toda la nobleza mexicana, pues que á 

faenas quedaron alprunos señores y caballeros, y 
os mas niños, y ae poca edad. Este dia, después 
de haber saqueado la ciudad, toiuaroit los españo- 
les para sí el oro plata, y los señores la pedre- 
ría y plumas, y- los soldados las mantas y dem&s 
cosas, y estuvieron después de esto otros cuatro en 
enterrar los muertos, haciendo grandes fiestas y ale- 
grías. Llevaron muchos hombres y mugeres por es- 
clavos, y luego fueron á Coyóacan con todo el ejér- 

enron para agredir á hombres sinceros que les eran desconocidos, y que 
por tanto, en nada les habían dado el menor motivo de queja. 
Ni el oro derramado en abundancia, ni las caricias mas obligantes, y 
cordiales pudo desarmar la saña de estos monstruos lanzados sobre 
las costas de Zempoatan: cada español de éstos venia poseido de una le- 
gión de furias infernales como los de Vespasiano. ¿Qué se hizo sino la 
antigua grandeza de este suelo dichoso? ¿dónde está su abundancia? 
¿dónde su innumerable población?.. Todo desapareció: nada ecsiste si- 
no Ion vestigios de la crueldad española. Desde el dia 12 de Agosto de 
1621, los Aztecas quedaron esclavizados con su monarca: atado este en 
un potro de tormentos, fué" requerido para que entregase el oro que le 
demandaban como si fuera una propiedad castellana; mas la constancia 
del príncipe en sufrir loa ardores del fuego, supo burlar y aver- 
gonzar la codicia de Cortés: dejólo por entonces con vida; pero 
fiólo fué para quitársela después pendiente de un árbol: su pre- 
sencia le era insufrible, porque en ella tenia un tenaz é inecsorable 
acusador. Los mexicanos marcados en la frente con el sello de 
fuego de la esclavitud, castellana fueron trasladados mas allá de los ma- 
res, ó condenados al trabajo de las minas y estancias de los es- 
pañoles, ó á reparar esta misma ciudad que hoy se presenta á 
nuestra vista destruida antes por cincuenta mil zapadores. Desde aquel 
malhadado dia ¡qué diluvio de males no han llovido sobre este 
euclo! ¡Qué lágrimas no se han derramado en el discurso de tres 
siglos! Aquellos monstruos de barbarie é ignorancia ¡cuántos tra- 
bas no pusieron á las ciencias, á las artes, al comercio y á la 
navegación! ¡Cuánto no trabajaron por perpetuar aquí la ignoran- 



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52 
cito, en donde se despidieron con todos los se- 
ñores de Ixtliixuchitl, y se fueron á sus tierras, 
dando palabra á Cortés de ayudarle en todo lo 
que les quisiese mandar, el cual se los agradeció 
mucho, y los tlaxcaltecas, huexotzincas y chololtecas 
se despidieron de él. Asimismo se fueron á sus 
tierras ricos y contentos, y de camino los tlaxcas- 
tecas saquearon la ciudad de Tezcoco, y otros lu- 
gares, robando á los vecinos de noche sin ser sen- 
tidos, y á tiempo que no se pudiesen defender y li- 
brar sus haciendas de ellos. 

Después de sucedidas las cosas referidas, y los 
españoles en Coyóacan servidos y regalados de los 
acuilmas que Ixtliixuchitl les tenia mandado que acu- 
diesen con todo lo necesario, se fué á su ciudad de 

cía y la superstición, armas fuertes con que se atan los ingenios 
y se vincula para siempre el reinado del terror!... Pero nada es 
eterno en este mundo miserable; compadecióse el cielo, y ama- 
neció el hermoso día 16 de Septiembre de 1810: oyóse la voz 
de libertad en el venturoso pueblo do Dolores: propagóse su eco 
con la rapidez de la aurora, y los hijos y descendientes de Quauh- 
temoc fueron libres.... ¡Manes de Mocthecuzoma, ya estáis ven- 
gados! Los descendientes de vuestros opresores hoy imploran vues- 
tra clemencia, y os piden aquella hospitalidad que recibieron de 
la generosidad de vuestros padres: muchos vagan por estrañas y 
remotas regiones y en ellas apuran el cáliz de la tribulación y del 
desprecio... Mexicanos, meditad sobre este mismo suelo: estudiad en 
él vuestros intereses.... estimad dignamente el inefable bien de la 
Independencia y libertad.... ¡ah! temblad al considerar que dentro 
de vosotros mismos ecsista hoy un Ixtliixuchitl que os prepare vues- 
tra ruina, alterando la paz que debe reinar en esta sociedad na- 
ciente.. . Ta lo visteis: un hermano vuestro, un ambicioso caba- 
lista, prevalido del poder con que se le honró para que os felicitara, 
fomentó vuestras discordias en los memorables días de Diciembre 
de 1 828. Reciente está su memoria, y muy fresca la herida, no quie- 
ro restregarla; aun destila sangre, y todavía corren calientes las lá- 
grimas de centenares de mexicanos á quienes hizo infelices ese perver- 
so ambicioso que hoy se goza en el seno de una abundancia no me- 
recida.... ¡ah! tal vez lo han abandonado los remordimientos de 
su conciencia, señal inequívoca de su infalible reprobación.... El 
•esmó. ayuntamiento de México, para escitar el celo patriótica 



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5.1 
Tezcoco en donde fué muy bien- recibido, y hallóla 
toda sequeada y arruinada por los tlaxcaltecas. Man* 
do reparar y limpiar todo lo arruinado, especialmen- 
te los palacios de su padre y abuelo, y de otros se- 
ñores particulares. Envió á Tlaxcalan á reprender á 
los tlaxcaltecas por lo mal que habian usado de la 
ciudad de Tezcoco, siendo su patria antigua de don- 
de los pasados salieron. Los tlaxcaltecas se discul- 
paron lo mejor que pudieron, diciendo que ellos na 
tenían la culpa porque los españoles les invitaron, con 
otras muchas razones, (a) Hizo muchas mercedes & 
todos los señores capitanes y soldados que anduvie- 
ron en su ejército en favor de los cristianos, espe- 
cialmente á los que se señalaron en las guerras. La- 
bró unas casas y palacios muy grandes, con los me- 
xicanos que trajo de México, y él prendió personal- 
mente, que eran otra de dos mil de ellos, en el si- 
tio que llaman Tecpilpac que su padre le dio sien- 
do niño, en donde se crió, y mandó á todos sus vasa- 
llos estuviesen siempre apercibidos con todo lo ne- 
cesario así para guerras, como para sustento si hu- 
biese necesidad. 

de sus conciudadanos» debo marcar este sitio, colocando en el 
mismo una sencilla columna con la siguiente inscripción. 

PASAGERO. 

A*UI ESPIRÓ LA LIBERTAD 

MEXICANA 

POK LOS INTASORES CASTELLANOS, 

*UB APRISIONARON EN ESTE LUGAR AL EMPERADOR 

QUAÜHTEMOC 

XV BOCB DE AGOSTO DE 1521. 
¡60X0 ETERNO A LA MEMORIA E8CECBABLB DE AQUELLOS 
BANDOLEROS! 

(•) Los picaros siempre se disculpan unos con otros» 

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54 

Corté3 que estaba en Coyóacan, viendo que 
no se hallaba todo el tesoro qué él vio en México 
de las tres cabeceras, mandó quemar vivo á un ca- 
ballero criado del rey Quauhtcmoc, y al darle tor- 
mento de fuego por loa pie?, por mas que le dije- 
ron los mexicanos, que aunque los matase á todos 
no tuviese esperanza de hallar el tesoro, porque lo 
echaron en el sumidero de la laguna; Ixtlilxuchitl que 
no pudo sufrir la crueldad de Cortés, le dijo que le 
hiciese placer de qukar del. tormento al criado del 
rey Quauhtemoc, pues sabia claramente que era en 
vano cuanto hacia y gran inhumanidad, que asi da- 
ba ocasión á que se tornasen k revelar. Cortés co- 
nociendo su inhumanidad, y el riesgo tan grande quo 
Corría, lo mandó soltar. Cohuanacoxtzin viéndose muy 
llagado de las piernas por los grillos que tenia pues- 
tos desde el dia que le prendió su hermano, le ro- 
gó le mandase quitar las prisiones, el cual le dijo á 
Cortés tuviese por bien de que se le quitasen á su 
hermano los grillos, porque tenia los pies bien lasti- 
mados; demás de que ya él estaba bien castigado. 
Cortés respondió que hasta que de España viniese 
recado del emperador no- le podía soltar, porque con 
la flota que llevo el quinto y despojos que le toca- 
ron á S. M. le envió aviso de todo lo que habia, y 
presto tendria respuesta; y si tan lastimado estaba 
que mandase traer cierta cantidad de oro de Tezco- 
co para rescatarlo y enviárselo al emperador, que él 
lo tendria por muy bien hecho. Ixtlilxuchitl le res- 
pondió que si no quedaba mas que por el oro, que 
mas quería la salud de su hcrmqno que cuantos te* 
soros tiene el mundo, y así envió & Tezcoco por el 
oro' que habia quedado en ios palacios de su padre 
y abuelo, y por todo lo que él tenia en sus casas, y 
se lo dio á Cortés; el cual dijo que era poco para 
rescatar á un gran señor como era su hermano, y 
que era menester mas. Envió segunda vez á Tezco- 



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55 

co á todos los señores sus primo?, hermanos y deu- 
dos que teniaa sus casas dentro de la ciudad, los 
cuales juntaron todas las joyas y piezas de oro que 
cada uno tenia, y junto todo el oro y plata que se 
sacó de cuatrocientas casas de señores que habia 
dentro de la ciudad, se lo enviaron á Ixtlilxuchitl, 
el cual se lo dio á Cortés, y rescató á su hermano 
y lo envió a Tezcoco, en donde sus vasallos lo re- 
cibieron con hartas lagrimas de verlo tan enfermo, 
flaco, y maltratado, y le curaron. En el ínterin que su- 
cedían estas cosas, el rey de Michuacan llamado 
Catzontzi, como tuviese noticia de la destrucción 
de México, temiéndose de los cristianos y sus ami- 
gos no fuesen sobre su reino, envió sus embajado- 
res para qué diesen el parabién á Cortés, ofrecién- 
dose servir al emperador y ser su amigo; y lo mis- 
mo á Ixtlilxucbitl por la ayuda que dio á Cortés, y 
dándole las gracias de todo lo que habia hecho en 
favor de los cristianos, y á los señores mexicanos y 
los de su parte, el pésame de sus trabajos y per- 
secución. Vino á esta embajada un hermano del rey 
con mas de mil hombres en su compañía. Todos se 
holgaron de esta embajada y pazes con Michuacan, 
con que fué de mucha consideración, y les quitaron 
el trabajo á los acuilmas de irlo & conquistar, por 
ser reino muy grande, y do gente muy belicosa. En- 
vió Cortés á Cristóbal de O! id eon cien españoles de 
& pió y cuarenta de á caballo, y Ixtlilxuchitl mas de 
cinco mil hombres para su servicio y ayuda. Llega- 
dos á Michuacan, en la ciudad de Chiuzizilan, que 
era la corte y cabecera de este reino, Catzontzi 
los recibió, y se holgó mucho de ver á los cristia- 
nos, y se holgó también de que poblasen en su ciu- 
dad, y así poblaron, y dio su palabra de ser amigo de 
allí adelante de los españoles y acuilmas, y que to- 
dos fuesen sus amigos y de su parte. 

La provincia y reinos sujetos & Tezcoco que 



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r>6 

están acia las costas del mar del sur y norte, coa 
la prisión .y muerte del rey Cucama, se rebelaron 
contra los españole?, y mataron á los . que habia en 
aus tierras que andaban buscando oro, y rescatando 
con los naturales; aunque Tecocoltzin y Ixtlilxuchitl 
les enviaron á requerir se diesen de paz á los cris* 
tianos y viniesen en favor de ellos en las guerras 
pasadas de México, nunca pudieron con ellos; y asi 
acordaron Cortés y Ixtlilxuchitl enviar gente de guer- 
ra sobre ellos y sujetarlos. Habia como dos meses 
pocos dias mas, que estaban en Cóyoacan, cuando 
envió Cortés á Gonzalo de Sandoval sobre Guatza* 
coalco, Toxtepec y Huatoxco, y otras partes con 
doscientos españoles á pie, y treinta y cinco de á 
caballo; Ixtlilxuchitl envió con ellos treinta mil hom- 
bres de guerra, y por capitanes á ciertos hermanos 
suyos, y algunos señores y soldados viejos, deudos y 
vasallos; y llegados k Huaxtoco, (ó sea Huatoxco) 
envió el general de los aculhuas á apercibir 6 los de 
esta provincia con la paz, si do querían guerra, 
loa cuales se dieron de paz, y poblaron aquí los espa- 
ñoles, y llamáronle Medellin, que está á ciento veinte 
leguas: de aquí fueron sobre Cohuxtzacoalco, en 
donde tuvieron alguna resistencia, porque los naturales 
de esta provincia no se querían dar de paz, y una no» 
che ganaron un lugar de esta provincia, lo que bastó 
para que se diesen á los nuestros, que eran muchos 

Eueblos, que estaban en las riveras del rio de Co- 
uxtzacoalco, y cerca de la mar obra de cuatro le~ 
fiias de ellas, pobló Sandoval la villa del Espíritu 
anto, en donde quedaron algunos aculhuas en com- 
pañía de los españoles pobladores, como habien he* 
cho en los demás, y desde aquí enviaron los capitanes 
y aculhuas de parte de Ixtlilxuchitl á los de las pro- 
vincias de Quccholan, Zihuatlan, Quetzaltepec, Ta~ 
basco, y otros muchos pueblos y lugares sujetos, asi do 
Tezcoco, como de México y Tlacopan, reqoiriéndolef 



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57 
se diesen de paz, y fuesen amigos de los españoles; 
los cuales así lo hicieron, y vinieron los señores de 
estas provincias á la villa del Espíritu Santo, en don- 
de trataron de las paces con el general de Tezcoco 
y Sandoval, y les dieron los tributos, que había casi 
dos años que Ho habían acudido con ellos á Tez«- 
coco. (a) 

Asimismo, en este tiempo envió Ixtlilxuchitl 
alguna gente de guerra en favor de los de Tepea- 
ca, Itzocan y otras ciudades sujetas á Tezcoco, con- 
tra los de los reinos de la Mixtee a y Tzapoteca y 
Huaxacac (b) que les hacian mucho daño por ser 
sus circunvecinos. Tuvieron tres batallas en diversas 
veces, por ser gente muy belicosa. Murieron muchos 
de ambas partes; mas luego sujetaron & Huaxacac, y 
grao parte de la Mixtee*. 

Ixtlilxuchitl envió ciertos mensageros á Tehuan» 
tepec, Tzacatecan, y otras provincias, que también esta- 
ban rebeladas contra Tezcoco y los españoles, & reque- 
rirles se diesen de paz; y con ellos fueron cuatro cas- 
tellanos por dos caminos que envió Cortés para que 
reconociesen la mar del sur; y llegados & éstas loa 
señores con toda la demás gente, se enviaron & dis- 
culpar, y á pedirle perdón á Ixtlilxuchitl por no ha- 
berle querido obedecer, y á los españoles por no ha- 
ber venido á favorecerlos; y trageron los tributos y reco- 
nocimiento de dos años pasados que no habian acudido 
con ellos» Solo Tolotepcc se negó que no se quiso dar 
de paz, sino que antes se enojó contra los demás 
porque habian hecho amistad con Ixtlilxuchitl y los 
españoles; y así le enviaron á rogar enviase gente 
de guerra en favor de ellos para sujetar á Tototepec f 
y pidiese á Cortés algunos cristianos que fuesen tam- 
bién en favor de ellos. Cortés teniendo muy ente- 



(a) ¡Qué arbitrio de robar! Eran por esencia ladróse* 

(b) Hoy Oaxaca. 

8 



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50 
ra relación de la mar del sur por los cuatro es- 
pañoles que fueron con los roensageros de Ixtlilxu- 
chitl, envió & Pedra de Alvarado en favor del se- 
fior de Tequantepeci y los demás que eran de nuestra 
parte con doscientos españoles y cuarenta de á ca- 
ballo, y dos mil hombres de guerra que envió Ix- 
tlilxuchitl con ellos. Fueron en el año de 1522, y tar- 
daron un mes en el camino por Huaxacac. Halla- 
ron en algunos lugares alguna resistencia; y llegados 
á Tototepec, (a) envió el general de los aculhuas á re- 
querir al señor se diese de paz él y toda la provin- 
cia, el cual se dio, aunque fingidamente, y recibie- 
ron á los nuestros, y los quiso llevar á unas casas 
suyas muy grandes para aposentarlos allí. Los Acul- 
huas dijeron & Alvarado no hiciese tal, porque eran avi- 
sados de que aquella noche los habian de quemar á to- 
dos dentro de las casas, porque tenian las cubiertas de 
paja. Alvarado lo hizo así, y aposentáronse á lo bajo 
de la ciudad, y detuvo al señor y a un hijo suyo, los 
cuales viendo que estaban casi presos, y que les en- 
tendieron la traición, se rescataron en mas de vein- 
te y cinco mil castellanos de oro. Poblaron esta 
ciudad y provincia, y enviaron & requerirle con la 
paz los de las provincias de Coaztlahuac,Tiaxquiauhco 
(b) y otras partes, que también estaban rebelados, los 
cuales se dieron luego de paz; y con tanto, se vol- 
vieron los aculhuas á Tezcoco, y Alvarado & Có- 
yoacan, en donde dieron razón de todo lo que fue- 
ron á hacer en esta jornada* 

Cortés viendo que los de la costa del mar 
del sur eran amigos, acordó de enviar cuarenta es- 
pañoles, carpinteros y marineros á Zacatulan para la- 
brar dos bergantines, y descubrir toda aquella coa» 



(a) En otros historiadores so lee Tutvtepec, lugar donde Mwt~ 
hectizoma recojia mucho oro. 
O) Hoy TJaxiáco en el estado de Oaxace* 



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59 
ta, y do* caravelas para buscar islas, que tenia no- 
ticia habia algunas muy ricas; y para esto pidió á 
Ixtlilxuchitl le diese algunos carpinteros y gente pa- 
ra que fuese con ellos, y que les llevasen el hier- 
ro, armas, velas, maromas y otras jarcias de unas 
que estaban en la Veracruz; todo lo cual hizo Ix- 
tlilxuchitl con toda puntualidad, mandando 6 sus va- 
sallos acudiesen á los españoles con todo lo que les 
pidiesen, y hubiesen menester. 

Tuvieron noticia Cortés, é Ixtlilxuchitl, de como 
Cristóbal de Olid fué vencido de los de Coliman, y que 
le mataron diez españoles, y muchos mixhuacanen- 
6cs que eran en su favor; el cual desde Michuacan 9 
por orden de Cortés, iba á. Zacatulan para ver los 
bergantines con mas de cien españoles y cuarenta 
de á caballo, muchos naturales de Michuacan; y que- 
riendo sujetar á Coliman de camino, le fué muy mal 
como está referido; y asi Cortés envió luego & Gon- 
zalo de Sandoval con sesenta peones, y veinte y cin- 
co de á caballo, é Ixtlilxuchitl mandó fuesen con 
«líos diez y seis mil hombres de guerra, y que venga- 
se y castigase á los de Coliman, y también á los 
de Impiltzinco que hacian guerras & sus vecinos por- 
que eran amigos de los españoles, y de la parte 
de Ixtlilxuchitl, Sandoval y los aculhuas fueron de- 
rechos sobre impiltzinco. Estuvieron sobre los de 
esta provincia, y nunca los pudieron sujetar por ser 
gente muy belicosa, y en tierra muy áspera, y así 
ce fueron de aqui á Zacatulan en donde tomaron mas 
gente, y fueron sobre Coliman, que está sesenta le- 
guas de Zacatulan; y llegados, tuvieron una cruel ba- 
talla. Murieron algunos aculhuas, y de los enemigos 
muchos de ellos; los cuales viéndose muy oprimidos 
do los nuestros, se rindieron con los de Impiltzinco, 
Zihuatlan, Zelimatlec, y otros pueblos; y después de 
haber sujetado estas provincias, y poblado & Coli- 
man! se tornaron los nuestros. 



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60 

Ixtlirxuehitl en el ínterin que succdian las co- 
pas referida?, andaba ocupado en ia reedificación de 
México con mas de cuatrocientos mif hombres; así ofi- 
cia les, como carpinteros, y alhamíes, y peones, y vivia ea 
Tlaltclolco, en donde despachaba sus capitanes para 
las salidas que se hacian, y gobernaba toda la tier- 
ra, especialmente lp que era la parte de los acui- 
lmas. Reedificóse México por acuerdo de Ixtlilxuchitl, 
y de los demás señores, por ser la ciudad en donde 
mayor resistencia tuvieron los cristianos y trabajos 
de los aculhuas que les costó harta sangre á Ixtlil- 
xuchitl y á los suyos, para memoria en los tiempos 
^venideros de esta insigne victoria que tuvieron con- 
tra México. Labráronse mas de cien mil casas, roe- 
jores que las que eolia haber, y mas de cuarenta mil ca- 
sas mas, de las que antes habia. Y asimismo, Ixtlil- 
xuchitl labró ciertas casas, y cúpole en la repartición 
á Tlaltelolco, y á los demás señores á cada uno su 
barrio como fué á Tlacahuepantzin hijo de Mocthecuzo- 
ina, que se llamó D. Pedro, el barrio de Jltzaqualco. (a) 
Como hubiese Cortés ganado á México, envió 
Juego á dar aviso al emperador nuestro señor deto- 
no lo que habia hecho, y envió á pedirle despachasere- 
(igiosos para la conversión de los naturales; y así su 
Imagestad envió á decir á Cortés, que avisaría á so 
Smtidad, y con su facultad y licencia les enviaría; J 
por esta vez no envió mas de cinco ó seis religiosos 
de la orden de S. Francisco, entre ellos el Padre Fr. 
Pedro de Gante, primo de su magestad, (b) y otros 
cuatro clérigos; y tuvo por bien todo lo que habia 
hecho. Llegaron éstos religiosos en el año de 1522, ya que 
Ixtlilxuchitl acabó de reedificar & México; Cortés le 

(a) Hoy se llama S. Sebastian. 
• (b) Era hijo natural d«l emperador, persona religiosísima J 
benéfica á los indios, su retrato esta en la escalera de S. Fran- 
cisco de México. £1 padre Gante fué lego de S. Francisco: bobo 
quiso ordenarse ni ser obispo de México. 



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61 
dijo á Ixtlilxuchitl que le daba en nombre del em- 
perador para él y sus descendientes tres provincias, 
que eran Otumba con treinta y tres pueblos, Itziuh- 
cohuac con otros tantos, que cae acia la parte de 
Panuco, y Cholula con ciertos pueblos. Ixtlilxuchitl le 
respondió que lo que lo daba era suyo y de sus pasados, 
y que no se lo habían quitado, á nadie para que les hi- 
ciese merced, que Cortés y los suyos gozasen aque- 
llo, pues habian pasado tantos trabajos y caminado 
tantas leguas por mar y tierra, con harto riesgo de 
sus vidas; que así como los de aquellas provincias y 
las demás que eran del reino de Tezcoco eran sus 
vasallos, le habian de acudir á él y á sus herma- 
nos como á sus señores naturales, y otras muchas ra- 
zones; las cuales oidas por Cortés, y viendo que res- 
pondía la verdad, calló y no le repitió mas. ixtlilxu- 
chitl se fué á Tezcoco y allí se concertaron entro 
él y su hermano Cohuanacoxtzin, de partir por me- 
dio el reino de Tezcoco, en este modo: que Cohuana- 
coxtzin, como señor que era, se quedase en la ciudad 
de Tezcoco, y tomase para sí todas las provincias 
que caen acia la parte del medio dia, que son Chai- 
co, Quauhnahuac, Itzocan, Tlahuic, y las demás has- 
ta la mar del sur; y la otra mitad que cae acia la 
parte del norte, echando sus linderos y mojoneras por 
Tepetlaoztoc, Papaluca, Tenayucan, Chimanautla y 
Xaltocan: hizo cabecera Otumpan y Teotihuacan, y 
tomó para sí á Tolantzinco, Tziuhcohuac, Tlatlauh- 
quitepec, Pahuatla y los demás hasta la mar del nor- 
te y Panuco. Hechos los conciertos, se fué Ixtlilxu- 
chitl á Otumba, en donde edificó ciertos palacios pa- 
ra su morada, y Jo mismo hizo en Teotihuacan; el 
cual entró el postrero dia del año de nahui Toxtli que 
en nuestra cuenta fué a 19 de Marzo del año de 1523. 
Los señores mexicanos que habian escapado 
de la guerra de México, viendo á su rejr Quauhte- 
moc atormentado por el tesoro, se amotinaron, y ¿ 



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62 

demás" se alzaron otra vez contra Cortés, como se lo 
dijo íxtlilxuchitl; el cual con tiempo lo remedió, y fue- 
ron presos los mas culpados, y fueron muchos de 
ellos sentenciados á muerte, unos ahorcados y á otros 
les echaron los perros que los despedazaron, entre ellos fui 
Cohuanacoxizin, de lo cual se enojó mucho Ixtlilxu- 
chitl contra Cortés, y á pesar de los españoles, le 
mandó quitar de los perros que ya le querían des- 
pedazar, (a) 

Asimismo, en el Ínterin que se estaba edifi- 
cando México, fueron Cortés y Ixtlilxtichitl sobre el 
reino de Panuco, que estaban rebelados algunos lu- 
gares 6 Tezcoco; y los de Panuco habian muerto á 
ciertos españoles, y hecho otras insolencias y agra- 
vios & los nuestros. Tomó Cortés trescientos españo- 
les de á pie, y ciento cincuenta de k caballo, y Ix- 
tlilxuchitl mas de cuarenta mil aculhuas, y algunos 
mexicanos. Llegaron á Ayntoxtitlan, donde le salie- 
ron al encuentro los enemigos, y en un campo razo 
{llano tuvieron una cruel batalla, y murieron de los de 
xtlilxuchitl, como eran los primeros, mas de cinco mil 
de ellos, y de los enemigos tres tantos mas; fueron 
heridos cincuenta españoles, y estuvieron aquí cuatro 
días descansando, donde vinieron de los lugares de Tez- 
coco que estaban rebelados á darse, y trajeron todos 
los tributos de los años que no habían dado. Ixtlil- 
xuchitl les perdonó, y luego fueron á Chila, que era 
donde desbarataron á Francisco de Garay, que está cer- 
ca de la mar; y llegados á este lugar, envió Ixtlilxu- 
chil sus mensageros 6 toda la comarca, requiriéndoles 
que se diesen de paz á los españoles. Ellos confiando 
en su valor y lugares fuertes, nunca quisieron darse 
de paz. Estuvieron casi quince dias aguardando si se 
darían; y visto por Cortés y Ixtlilxuchitl que no que- 

(*) ¡Que agradecido era Cortés! ¡Vaya, no hay colores con qut 
pintar á este monatuoi 



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63 
riaft darse do paz, sino que antes habían muerto á 
ciertos mensageros, les dieron guerra; y como no les 
pudiesen sujetar, por que estaban metidos en sus lagunas, 
ana noche después de haber hallado cierta cantidad de 
canoas, sin ser sentidos, pasaron con ellas á la otra par- 
te del rio, Cortés con cien personas y cuarenta de & 
caballo, y Ixtlilxochitl con hasta veinte mil hombres; y co- 
mo fuese amaneciendo fueron vistos por los enemi- 
gos, y cargaron tanto sobre ellos que por poco fue- 
ran vencidos y muertos los nuestros; mas se dieron 
tan buena maña que vencieron á los enemigos, y se- 
guidos mas de una legua, en donde murieron gran- 
dísima suma de ellos, aunque fueron heridos diez mil 
de los de Ixtlilxuchitl. Durmieron aquella noche los 
nuestros en un pueblo despoblado sin gente, y en los 
templos se hallaron los cueros de los españoles de 
Garay que los habian desollado, y los vestidos y ar- 
mas colgadas por las paredes, en lo cual se hecha de 
ver claramente que los primeros españoles que vinie- 
ron á estas partes sin amigos, eran de poco efecto, y siem- 
pre llevaban lo peor; lo cual sucedió muy á Ja con- 
tra & Cortés, que donde quiera que él iba á sujetar 
6 tener guerra con alguna provincia, salia siempre ven- 
cedor por tener amigos, los cuales eran los que guia- 
ban la danza y corrían los primeros riesgos. De es- 
te lugar en donde hicieron noche, fueron á otro muy 
hermoso y do mucha frescura, en donde estaban mu- 
chos enemigos con armas, y en celada para coger 
á los nuestros dentro de las casas; los cuales tuvie- 
ron aviso de e*to, y así notando los enemigos que eran 
vistos salieron & pelear con los nuestros, y tuvieron 
este dia urn grandísima batalla, en donde murieron 
muchos de ellos, y alguna cantidad do los nuestros, 
y fueron heridos muchos españoles. Fueron vencidos 
tres veces este dia; mas luego se rehicieron otras 
tantas y viéndose fatigados se echaron & un rio 
que por allí pasaba, y poco & poco se pusieron 



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64 

6 la otra bínela, y se pararon á la orilla, y estuvie- 
ron allí fuertes hasta que cerró la noche; y los nues- 
tros tornaron al lugar en donde cenaron Ixtlilxuchiú 
y lo* suyos yerbas, y algunas frutillas silvestres; y Cor» 
tés y los suyos un caballo, y durmieron con mucha 
guarda. Otro dia fueron sobre cuatro pueblos que 
todos estaban despoblados y durmieron en unos mai- 
zales, en donde mataron la hambre, y anduvieron 
otros dos dias; y como no hallaron gente se volvie» 
ron á Chila en donde tenian el real, y la noche si- 
guiente después que estaban en Chila, fueron sobre 
un gran pueblo que está en la orilla de una lago* 
na, y lo destruyeron por agua y tierra, y saquearon 
todas las casas. Los vecinos luego se rindieron, y 
dentro do veinte y cinco dias, que estuvieron allí los 
nuestros, se rindieron los demás que estaban en la 
comarca y ribera del rio, y pobló Cortés un lugar 
que está cerca de Chila que le puso Santiestevan del 
Puerto, y puso allí cierta cantidad de españoles, y 
Ixtlihtuchitl mandó se quedasen algunos de sus va- 
sallos con ellos, y asolaron á Panuco, Chila, y otros 
lugares grandes por las crueldades que hicieron con 
los de Garay, y con tanto dieron vuelta para Mé- 
xico, y luego succesivamente en este tiempo se re- 
velaron Tototepec del Norte, con otros veinte y tan- 
tos pueblos, sujetos á la ciudad de Tczcoco, y así 
les fué forzoso ir sobre ellos á Cortés y Ixtlilxuchitl 
con mas de treinta mil hombres de guerra. Pelea- 
ron con ellos, y Ixtlilxuchitl prendió por sus propias 
manos al general, y al señor de Tototepec, y se lo en- 
tregó á Cortés, el cual lo mandó ahorcar. Murió de 
ambas partes cantidad de gente, y los que fueron 
presos y cautivos fueron vendidos por esclavos. Hi- 
zo señor de Tototepec Ixtlilxuchitl, á un hermanó 
del que solia ser. 

Los españoles que habían quedado en Panuco, 
y especialmente cierta cantidad de ellos que eran dt 



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#5 
Ja parte de Garay, hicieron tantas insolencias ¿ los 
de Panuco, que les fué forzoso rebelarse, no pudien- 
do sufrir 6 los españoles, y así mataron mas de cua- 
trocientos de ellos; y como tuviese Cortés aviso de 
esto pidió & Ixtlilxuchitl socorro de gente, y al rey 
Quauhtemoc, el cual y sus vasallos nabian convale- 
cido, y cada uno de ellos dio mas de quince mil hom- 
bres de guerra con Gonzalo de Sandoval, y cincuen- 
ta de á caballo y cien de á pie, y los enviaron ¿ Pa- 
nuco, yendo por general de los aculhuas Yoyontzin 
hermano menor de Ixtlilxuchitl, y de los mexicanos 
un sobrino de Quauhtemoc. Llegados 6 Panuco, pe* 
learon con los enemigos dos veces y los vencieron, 
hasta entrar en Santie$tevan> en donde no hallaron 
mas que cien españoles, que si se tardaran un día 
mas, no hallaran ninguno, y luego se repartieron en 
tres partes, y entraron por la tierra adentro, matando, sa- 
queando y quemando todas las casas, de modo que den- 
tro de pocos días lo saquearon todo, y mataron una 
infinidad de indios. Fueron presos por los nuestros 
sesenta señores de pueblos, y cuatrocientos caballe- 
ros y capitanes, sin otra mucha gente común; loa 
cuales fueron condenados & muerte y quemados, sal- 
vo la gente menuda que la soltaron. Halláronse en 
este castigo sus propios hijos, especialmente los he- 
rederos para que escarmentasen, y luego se les die- 
ron sos señoríos; y con tanto se allanó Panuco, y los 
nuestros se volvieron & México. 

En el alio de 1523 teniendo noticia Ixtlilxuchitl 
y Quauhtemoctzin, que los Quauhtemalan, Otlatlan, 
Chiapan, Xóconuxco y otras provincias de la costa 
del sur, sujetas á las tres cabeceras, estaban rebela- 
das pocos días había, y hacían guerra á los que eratt 
de la parte de los cristianos sus mortales enemigos, 
porque les habían hecho ciertas insolencias y agra- 
vios; dieron aviso & Cortés, el cual tenia presupues- 
to de enviar ciertos españoles, para que reconocía* 



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66 
sen la tierra; y visto que era menester sujetar pri- 
mero á estos lugares, dijo á los señores, que man- 
dasen á. sus vasallos le diesen socorro para que fue- 
sen con Alvarado á sujetarlos. Quauhtemoc y Ixtlil- 
xuchitl, que ya tenian apercibidos á sus vasallos, jun- 
taron veinte mil hombres de guerra, y muy espertas 
en la milicia y tierras de la costa, enviando cada uno 
de ellos su general con diez mil hombres de guerra, 
los cuales fueron con Alvarado, y llevaba mas de 
trescientos españoles. Salieron de México á 6 de 
Diciembre: fueron por Tehuantepec á Xocónuxco, y 
de camino castigaron muchos lugares que estaban 
rebelados, especialmente á Tzapotlaa, una ciudad 
muy fuerte y grande, en donde pelearon con 
ellos hartos dias, y murió de ambas partes canti- 
dad de gente, y fueron heridos muchos españoles, 
y sujetó á Tzapotlan. Fueron sobre Quetzaltenanco, 
y estuvieron tres dias por el camino, y el prime- 
ro de los cuales pasaron rios con mucho trabajo: 
el segundo, una cuesta muy alta y áspera, qué te- 
nia mas de cinco leguas; y en un reventón, de 
esta hallaron mas cuatro mil enemigos, y pelearon 
con ellos hasta desbaratarlos; y mas adelante, en 
un llano, halló mas de treinta mil de ellos, y pe- 
learon y los desbarataron; y mas adelante fueron á 
ciertas fuentes y tornaron á pelear con los mismos; mas 
luego los vencieron, los cuales se rehicieron á la fal- 
da de una sierra y revolvieron sobre los nuestros, 
con mas ánimo que antes. Tuvieron una guerra muy 
reñida; mas luego los vencieron y fueron tras ellos, y 
en el alcance mataron infinitos de los que huían, y pren- 
dieron al general, que era uno de los cuatro señores 
que habia en aquellos tiempos en Otlatlan. También 
murieron muchos de los nuestros, y algunos españo- 
les. Otro dia entraron en Qnetzaltenanco, y no hallaron 
á nadie* y allí se. abastecieron de comida y otras 
cosas necesarias, seis dias después que salieron de 



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... 67 

Tzapotlan; y después de haber corrido la tierra lo» 
de Quetzaltenanco, se juntaron, y vinieron sobre los 
nuestros saliéronles al encuentro y pelearon muy bien; 
mas los de Quetzaltenanco, conociendo la furia de los 
nuestros, se retiraron, y en el alcance mataron grandísi- 
ma suma de ellos, especialmente al pasar un arroyo. 
Los capitanes y señores se recogieron á un cerró 
peleando, en donde fueron presos y muertos; y vien- 
do los señores de Otlatlan y Quetzaltenanco que es- 
taban vencidos, convocaron á sus vecinos y trataron 
de paces á los nuestros, aunque falsamente, y les die- 
ron muchas mantas, oro, y otras cosas á sus aliados; 
y después que los tuvieron juntos, enviaron h llamar 
& los nuestros que fuesen á Otlatlan que allí serían bien 
recibidos. Los nuestros fueron, y como hallaron cier- 
tas señales de la celada que los de Otlatlan les te- 
nían hecha, saliéronse fuera, aunque con algún daño; 
diéronse tan buena maña, y prendieron & los se- 
ñores, de lo cual se enojaron sus vasallos, y si les 
hacían guerra fué con mas corage; de tal manera, quo 
casi estaban cercados los nuestros, y mataron cada di a 
muchos aculljuas y mexicanos, y aun españoles. Alva- 
rado viendo esto mandó quemar á los señores que te- 
nia presos con la mayor crueldad del mundo, y los 
generales de Tezcoco y México enviaron á Quauhte- 
rnalan á pedir socorro al señor de allí, el cual les en- 
vió mas de cuatro mil~ hombres de guerra, con los 
cuales pelearon con sus enemigos; y diéronles tanta 
prisa, que los sujetaron, y los ciudadanos pidieron per- 
don y merced de las vidas, la cual se les concedió, y 
fueron sueltos los hijos de los dos señores de Otla- 
tlan y Quetzaltenanco aue fueron quemados, y dieron pa- 
labra de nunca mas rebelarse. 

Después de haber sujetado d Otlatlan y Quot- 
zaltenanco, fuéronse con todo el ejército & Quauhte- 
malan en donde fueron muy bieff recibidos, con mu- 
cho regocijo y regalados. Los señores se disculparon 



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68 

con los generales, sobre de no haber acudido S Mé- 
xico con su obligación, echando la culpa á los espa- 
ñoles que andaban por sus tierras que les hacían bar* 
.tas insolencias y agravios. Estaba una provincia muy 
grande cerca de Quauhtemalan que hacia mucha guer- 
ra & esta ciudad, y Otlatlan, y otros quQ eran de la 
parte de las tres cabeceras, la cual tenia su capí* 
Úl y ciudad en la orilla de una laguna grande, y 
era muy fuerte y de mucha gente; y asi los nuestros 
jes enviaron á requerir con la paz, y ellos no quisieron si- 
no .guerra, y así fueron sobre ellos los nuestros y mu- 
chos de Quauhtemalan, y diéronles batalla hasta ga- 
narles un peñol, y saqueáronles las casas, y los que pu- 
dieron pasar en una isleta en canoas, y otros á na- 
tío se libraron; y los nuestrps salieron fuera del pe* 
Rol & unos sembrados en donde asentaron real, y dur- 
mieron, aquella noche: otro dia entraron en la ciu- 
dad y halláronla despoblada sin gente; y como per- 
dieroo el peñol, que era su fortaleza, desamparáronla 
ciudad. Corrían la tierra los nuestros, y prendieron cier- 
tos hombres, de los cuales fueron enviados tres ó cua- 
tro de ellos, para que fuesen á rogat & sus señores 
se diesen de paz que serian bien recibidos, y si no 
les destruirían sus tierras y casas. Ellos respondie- 
ron que querían paz, y as! vinieron á darse. Es- 
ta provincia jamás fué sujeta de alguna nación. Al- 
varado y los demás se tornaron á Quauhtemalan, 
en donde vinieron muchos pueblos que estaban subs- 
traídos y rebelados á darse de paz, y otros de la 
costa del sur. Todos los de la provincia de Icquin- 
tepec, estaban muy rebeldes, y hacian roa! 6 los 
que venian á ver á los cristianos, fué nuestro ejérci- 
to sobre ellos, y caminaron cuatro días, durmiendo 
siempre en despoblado; al cuarto de los cuales, en- 
traron por los términos de la ciudad sin ser vistos 
ni sentidos, porque estaban muy descuidados y me- 
tidos en st|s casas porque llovía mucho. Tomáron- 



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69 
lea dentro de las casas, prendieron y mataron & mu- 
chos de ellos, y como no se pudiesen juntar los ve- 
cíaos, huyeron la mayor parte de ellos; los demás que 
se hicieron fuertes, y se juntaron en unas casas 
grandes, pelearon y mataron muchos naturales de 
Tezcoco. El señor, viendo su perdición, vino y pi- 
dió merced de la vida, y trató de que se les dieran todos 
los pueblos sujetos & esta provincia, ofreciendo su 
amistad, y se le recibió. De aquí fueron sobre otras 
provincias, que nunca habian side sujetas á estas 
tres cabeceras de diferentes lenguages, y la pri- 
mera parte donde llegaron fué á Cala, en donde tu- 
vieron ciertas batallas con los naturales de estas 
provincias, y murió cierta cantidad de los nues- 
tros, y les salieron y quitaron casi todo el despojo 
que llevaban, y nunca los pudieron atraer á su amis- 
tad. Luego pasaron á Panuco pues se les ofrecían 
a los nuestros por amigos, aunque con cautela, pa- 
ra descuidarlos y matarlos; mas los nuestros halla- 
roa ciertas señales en que conocieron la traición 
que les tenian urdida los de Panuco, y así envistie- 
ron con el lugar, y los enemigos les salieron al en* 
cuentro, y pelearon con ellos hasta hacerles volver 
las espaldas y echarlos del pueblo, matando mu- 
chísiíha gente. De aquí fueran á Mopilcalanco, pe- 
learon, y hicieron lo que en las {Jemas partes; y lúe- 
Jo fueron & un lugar fuerte en donde bate la mar 
el sur, que se dice Acayncatl, donde hallaron grandísi- 
mo número de enemigos armados en un campo á la en- 
trada de este lugar. Visto por los nuestros que era 
mucha la ventaja de los enemigos, y que no habia mas 
que hasta siete mil mexicanos y tezcocanos, porque 
los demás, unos eran nuestros, y otros quedaban en 
Quauhtemalan indispuestos de los trabajos pasados, 
y Alvarado no llevaba mas de doscientos cincuenta 
españoles de á pie, y cien de & caballo, y otros po- 
cos mil mas de Quauhtemalap; pasaron por un la- 



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70 

do del ejército de los enemigos; y como los vieron 
á la otra parte, envistieron con ellos. Pelearon ani- 
mosamente los nuestros, de tal manera, que á penas 
quedó hombre vivo de los enemigos, porque no podían 
huir como los demás, por causa de que traían unos 
armas muy pesadas que les cubrían todo el cuerpo 
como sacos, y traían unas lanzas muy largas, mas 
de treinta palmos. Todos estos y los demás referi- 
dos desde la provincia de Caltipan, son de nación 
Tulteca. Este dia* quedaron muchos de los nuestros 
heridos y otros muertos, y muchos de los españo- 
les quedaron asimismo heridos, y entre ellos Alvara- 
do cojo de un flechazo que le dieron en la pierna. 
Acabada esta batalla, se les ofreció luego á los 
nuestros otra peor, porque venian los enemigos de 
un grandísimo ejército muy apercibidos, y con las 
lanzas enarboladas, y ademas larguísimas. Tuvieron 
mucho trabíijo los nuestros, y corrieron mucha 
riesgo en esta contienda; mas luego dándoles priesa 
á los enemigos los vencieron y sujetaron. De aquí 
fueron sobre la provincia de Mahuatlan y la suje- 
taron, y de aquí á Athleleahuacan, en donde vinieron 
ft sujetarse los de Cuitlachan, y los nuestros fueron 
allá. Entraron por la ciudad con mucho recato, por- 
que tuvieron aviso que los querían matar á traición, 
y trataron los generales con ellos de paz. Ellos se 
ausentaron y desampararon la ciudad, dejando á los 
nuestros solos, y cada dia les hacían guerra de vein- 
te que estuvieron en este lugar, al cabo de los cuales, 
viendo que los de esta provincia no se querian dar 
de paz, ni los podian sujetar por ninguna via; los 
mas se tornaron á Quauhtemalan después de haber 
hecho todo - lo referido, y otras muchas cosas que se 
dejan en silencio, en donde padecieron hartos tra- 
bajos, hambre y calamidades los nuestros, y los es* 
pañoles. Poco oro y riquezas hallaron en este viage, 
aunque se ganaron y sujetaron otras provincia* 



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n 

Anduvieron, según dicen, mas de cuatrocientas le- 
guas, y desde Quauhtemalan se vinieron al ejército, 
de los aculhuas y mexicanos, y dejaron olla á Al- 
varado con los demás españoles, los cuales llegaron 
á México. Dieron razón de todo su viage á Ixtlil- 
luchitl, y al rey Quauhtemoc, y ciertas cartas á Cor- 
tés; el cual y los demás se holgaron mucho con 
tan buenas nuevas, y envió luego á Alvarado dos- 
cientos españoles para poblar á Quauhtemalan. 

Dos dias después que salió Alvarado para Quau- 
htemalan, despacharon Córtese Ixtlilxuchitl, Quauhte- 
moc, y los demás señores á Chamolán (que era á 8 
de Diciembre del año de mil quinientos veinte y 
tres) á Diego de Godoy, con cien españoles de á 
pie, y treinta de á caballo, y dos generales deudos 
do Ixtlilxuchitl y Quauhtemoc; uno de los aculhuas, 
y otro de los mexicanos y teepanecas; cada general 
con dioz mil hombres de guerra. Fueron derechos & 
la villa del Espíritu Santo, y allí juntáronse mas espa- 
ñoles. Hicieron ciertas entradas, entre las cuales fué 
la de Chamolán, (ó Chamolla) provincia muy grande y la 
ciudad muy fuerte, puesta sobre un cerro que tenia 
muy peligrosa la subida, y cercada de una muralla 
de mas de tres estados, la mitad de pared, y la 
otra de unos tablones gruesos. Combatieron dos diaar 
con harto trabajo de los naturales del ejército de 
los aculhuas, y mexicanos; mas los vecinos faltan* 
doles el sustento, como estaban cercados, alzaron ser 
ropa, é hicieron como mejor pudieron, y los mas 
entraron por la ciudad y mataron los que pudie- 
ron, y saqueáronla y se abastecieron de mucho bo- 
tín que hallaron, aunque poco bastimento. Después 
de sujeto este lugar, fueron á Chiapa y Huehueytlan, 
maa fueron recibidos de paz. 

A A de Febrero del año de 1524, tornaron á en- 
viar otra armada sobre los de Mixtecapan y Tzapo- 
tecapan, que se habían tornado á rebelar, y hacían mu- 



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72 

¿ho mal á sus circunvecinos porque eran amigos de 
españoles; y asi envió Cortés á Rodrigo Rangel que 
es el mismo que fué la primera vez con ciento cincuenta 
españoles, y Ixtlilxuchitl veinte mil hombres de güe- 
ra en su compañía, y un hermano suyo por general; 
y de camino se juntaron con los de Tlaxcalaú, que 
enviaron otros cinco ó seis mil hombres en su fa- 
vor» Llegados 6 estas provincias, les requirieron con 
la paz una y muchas veces, y viendo que no se que- 
rían dar, les hicieron guerra mataron y prendieron 
t muchos de ellos, los cuales fueron vendidos por es- 
clavos como á los demás, y después de sujetos se 
tornaron á México cargados de despojos, y los espa» 
Bales con mucho oro, como que era tierra rica, y con es* 
to quedó todo el imperio de las tres cabeceras 
Tezcoco, México y Tlacopan sujeto, que corría lo 
mas de ellos cuatrocientas leguas & la redonda de es- 
ta laguna grande de Tezcoco, hasta las costas déla 
mar del sur y norte, como se ha visto. Otras mu- 
chas entradas hicieron los nuestros fuera de las re- 
feridas, que por no haber habido en ellas cosas se«- 
Baladas no se ponen aquí, y por evitar proligidad; ayu- 
dando Ixtlilxuchitl, sus hermanos, deudos y vasallos 
en todas ellas, en donde le costó hartos trabajos y 
grandísimos gastos, en sustentar y pagar á los espcfko* 
fo, que se puede decir esto con mucha verdad; pues 
es notorio, que además de que ayudó con su persona y 
vasallos & los cristianos en servicio de Dios y del em- 
perador nuestro sef)or, los sustentó, y" dio á todos ellos 
cuanto oro, plata y joyas habia en los palacios de se 
padre y abuelo, y aun el que tenian sus hermanos y 
deudos; fuera de los rescates referidos atrás de sus dea 
hermanos, el rey Cacamatzin y Cohuanacoxtzin. Asf 
mismo gastó grandísima suma de hacienda en pro- 
veer las armadas que se hicieron por diversas partes y 
guerra de México, en bastimentos, premios y pagas 
* sus soldados, á los cuales les costó la vida 6 gran» 



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dfsima suma de ellos, y muchos capitanes, señores y 
caballeros deudos suyos. 

* En el año de 1524, que los naturales llaman 
chicuacen tecpcUl, (pedernal número 6.) Casi á la mitad del 
año llegaron á esta tierra Fr. Martin de Valencia, vi- 
cario del papa, con doce compañeros religiosos del 
orden de S. Francisco, que fueron los primeros que 
convirtieron, y bautizaron los naturales según la ley evan- 
gélica. Envió Ixtlilxuchitl, Quauhtemoc, y los demás 
señores así como tuvieron noticia que habían llegado 
al puerto, sus mensageros para recibirlos, y proveer-i 
los do todo lo necesario para eí camino. Llegados 
los enviados les dieron la bien venida de la parte 
de sus señores, y por todo el camino les vinieron 
sirviendo; y en donde quiera que llegaban los re- 
cibían con mucha fiesta y regocijo los naturales. 
Tres leguas antes de llegar á Tezcoco, les salie- 
ron & recibir Cortés y Ixtlilxuchitl, y los demás se-* 
ñores -y españoles, y entre ellos el P. Fr. Pedro de; 
Gante con mucho regocijo y danzas. Llegaron á la» 
ciudad de Tezcoco en donde fueron obsequiados y rega- 
lados con mucha alegría de los naturales. El P. Fr. 
Pedro de Gante pidió & Ixtlilxuchitl ornamentos y ta«* 
picería para aderezar un aposento de los cuartos don-» 
de estaban los religiosos, que eran de los palacios 
del rey Nezahualcoyotzin; y así mandó á los mayor*? 
domos que guardaban los tributos ó tesoro de Netza- 
hualcoyotzin, diesen todo recado. Dicho P. Fr. Pedro pu? 
so un altar, en donde colocó una imagen de nuestra Seño- 
ra, y un Crucifijo pequeño; y este día que era víspera do 
S. Antonio de Padua (a) se celebraron sus vísperas con 
mucha solemnidad, que fueron las primeras que suce- 
dieron en esta tierra, y el dia siguiente la misa can- 
tada con mucha pompa que fué la primera que dijeron 
allí estos religiosos en la Nueva España, hallándose en 

[a] Doce de Junio de 15S4. 

10 



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74 - 

ella Cortés 7 todoa los españoles, é Ixtllxuchitl con todos 
los señores sus hermanos y deudos, que oyeron con uro- 
cha atención la misa, y se enternecieron tanto, que 
de contentos lloraron en ver lo que mucho ellos desea- 
ban especialmente que ellos sabian muy bien los mis- 
terios de la misa, porque el P. Fr. Pedro de Gante 
como mejor pudo, y con la gracia de Dios (que era 
lo mas cierto,) les enseñó la doctrina cristiana, y los 
misterios de la pasión, y vida de nuestro señor Jesu- 
cristo, y la ley evangélica, desde que vino á esta tier- 
ra; y asi cuando oyeron esta primera misa bien sa- 
bian lo que era, de la cual Ixtlilxuchitl se derretía 
én lágrimas que ponia devoción y espanto & los reli- 
giosos y españoles que presentes estaban. El P. Fr. 
Slartin dé' Valencia sabiendo por el P. Gante que Ix- 
tlilxuchitl y los demás Señores sus deudos y va- 
sallos sabian la doctrina, y pedian el bautismo, dio 
principio con eso á bautizar & los de la ciudad de Tezco- 
co que fué la primera parte donde se plantó la ley 
evangélica. El primero que se bautizó fué Ixtlilxu- 
chitl, y se llamó D. Fernando por el rey católico; recibió 
el bautismo de mano del P. Fr. Martin de Valencia, 
y fué su padrino Cortés, y luego tras él su hermano 
Cohuanacoxtzin que se llamó D. Pedro: fué su pa- 
drino, según dicen Alvarado* que & esta ocasión es- 
taba en Tezcoco, y luego los demás sus hermanos 
los legítimos D. Pedro Tctlahuehvezquititzin, D. Juan 
'Quauchtloitáctin y D. Georgc Yoyontztn, y luego los de- 
bías sus hermanos, hijos naturalas de su padre que 
fueron D. Carlos Áhuaxpilzatzin^ D* Antonio Tlafoár 
lolzin, D. Francisco Mochiuhquechoiizomatzin, D. lo- 
renzo de Luna, y los demás, sus tios, primos y deudos 
La Reina Tlacoxhuatzin su madre, como era 
tnexicana y algo endurecida en su idolatría, no se 
quería bautizar,- y ser habia ido á un templo de la 
ciudad con algunos señores. Ixtlilxuchitl fué allá y 
le rogó que se bautizase: ella le riñó y trató muy 



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73 
mal de palabras diciéndole que no se quería bauti- 
zar, y que era un loco, pues tan presto negaba & 
sus dioses y ley de sus pasados* Ixtlilxuchitl viendo 
la determinación de su madre, se enojó mucho, y la 
amenazó que la quemaría viva si no se quería bautizar^ (a) 
diciéndole muchas razones buenas, hasta que la con- 
venció, y trajo & la iglesia con los demás señores 
para que se bautizasen, y quemó el templo en don- 
de ella estaba, y echóle por el suelo. Esta reina, 
que fué la primera que se bautizó, se llamó Doña 
María. Fué su padrino Cortés, y tras ella Papantzin, 
muger que fué del Gobernador de Tlalelolco, y que la te- 
nia Ixtlilxuchitl por muger legitima: llamóse Doña Bea- 
triz: todo lo hizo & contemplación de Cortés que fué su pa- 
drino, por ser muger de su intimo, y leal amigo D. Fer- 
nando Ixtlilxuchitl, y luego tras estos todos los de- 
más, y luego la gente común de la ciudad. Estuvie- 
ron en esto ocupados los religiosos algunos dias; y 
Ixtlilxuchitl ensenando á sus hermanos, deudos y pa- 
rientes la doctrina cristiana con mas policia, y las 
ceremonias y términos al modo castellano que era 
muy diferente los de esta tierra, en donde les decia 
largas arengas y sermones, trayéndoles á la memo- 
ria grandes cosas; de tal manera, que los enterne- 
cía con las palabras tan buenas, y tan santas que 
les decia, como si fuera un apóstol, si se puede de- 
cir; y con todo eso muchos de ellos, como estaban 
hechos á sus antiguas costumbres, no podian apren- 
der el modo castellano en reverenciar y acatar, y 
otros modos de términos, como se echó de ver á una 
señora hermana suya que fué á visitar al Padre Fu 
Martin de, Valencia^ y queriéndole hacer la reveren- 
cia al modo castellano, como se lo tenia mandado 

[a] No hay que estrañar esta conducta en un hombre que era 
el mayor verdugo de su patria, é instrumento de la tiranta espa- 
ñola» formado en su bárbara escuela. ¿Quemas hubiera hecho Mahoma! 



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76 
su hermano, la hizo como si fuera varón hincando 
una rodilla, que fué muy reido de los religiosos; la 
cual les dijo con mucha discreción, y al fin como 
cortesana y sehora, que la perdonasen si habia he- 
cho en aquello algún desacato, que oyó mal la plá- 
tica que le habia hecho su hermano; y como vio 
hacer la reverencia de aquella manera á algunos 
caballero^, (que era la misma que hacía Cortés y los 
suyos,) entendió que era de una misma manera el 
acatamiento de las mugeres que el de los hombres 
como se usaba en esta tierra que todos para salu- 
darse bajaban la cabeza. Otros muchos descuidos 
hubo en los primeros tiempos, así de los naturales, 
como de los españoles, que fueron muy reidos de la 
una y otra parte; pero al fin, aunque cosas nunca 
vistas, oídas, ni usadas, fácilmente dentro de poco 
tiempo se aprendieron con mucha facilidad. 

Ya en éste tiempo todas las casas de Méxi- 
co estaban acabadas, si no eran algunas de los es- 
pañoles que todavía se andaban edificando. Ixtlilxuchitl, 
andaba apercibiendo sus soldados para la jornada que 
se ofrecía á Ibueras, y todo lo necesario para el ca- 
mino; Cortés á esta ocasión despachó á España 
al emperador, con cantidad de oro, plumas, mantas 

Jotras joyas, un tiro de plata; y lo mismo hizo 
xtlilxuchití y los demás señores, rogando á Cortés 
escribiese en nombre de ellos, ofreciéndoles sus ser- 
vicios, reinos y vasallos para lo que les quisiese man- 
dar. Cortés dijo que así lo baria, y que su mages- 
tad estaba de todo ello muy enterado y agradecido del 
bien que de ellos en su nombre habia; y mucho mas, 
porque se bautizaron y recibieron la ley evangélica, 
que era lo que mas su roagestad deseaba. Si Cortés es- 
cribió en nombre de ellos, (especialmente de Ixtlil- 
xuchitl, mediante quien después de Dios, se plantó la 
ley evangélica, como se na visto y es notorio) 6 
no, él lo supuso; mas Ixtlilxuchitl no recibió ningu- 



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77 

na respuesta; y si su magostad le envió algunos re- 
cados, ño fueron por via de Cortés, sino por los 
religiosos de S. Francisco, y á tiempo que era ya 
muerto, y sus herederos muy niños; especialmente 
Doña Ana, y Doña Luisa, que eran sus hijas legfr- 
mas, pequeñitas, y que no tenían 6 nadie de su par- 
te; se quedó sepultado y sus descendientes pobres, 
y arrinconados, que apenas tienen casas en que vi- 
van, y esas cada dia se las quitan (a). 

Asimismo, se hizo en la ciudad de Tezco* 
co este mismo año antes de partirse para Ibueras 
un sínodo (ó asamblea eclesiástica) que fué la pri- 
mera que hubo en esta Nueva España, para tratar del 
matrimonio y otros casos. Halláronse en él treinta per- 
tonas doctas^ cinco clérigos y diez y nueve frailes, y 
seis letrados legos, y entre ellos Cortés, presidiendo 
Fr. Martin de Valencia, como vicario del Papa; y 
por no entender bien los ritos, y los matrimonios de 
los naturales, quedó definido, que por entonces se casasen 
con la que quisiesen, y después del sínodo, se repar- 
tieron los religiosos y clérigos por toda la tierra, es* 
peci al mente por las ciudades grandes, como eran Méxi- 
co, Tlacopan, Xochi milco, Tlaxcalan y las demás; f 
en Tezcoco se comenzó á edificar la iglesia que fué 
la primera que hubo en esta Nueva España; la cual 
por haberse dicho la primera misa dia del Sr. S. An- 
tonio de Padua, se llamó y llama así, que es la ad- 
vocación de la ciudad, y está edificada en los pa- 
lacios del rey Nezahualcoyotzin, aunque ya están 
desechos y divididos por calles (b). En todo han 
sido la ciudad de Tezcoco y casas de Nezahual- 
coyotzin muy dichosas, especialmente en las cosas 

[a] Tal galardón recibe quien á los tíranos sirve. 

[b] Es verdad: detras del convento estaba el palacio cuyos mu- 
ros besaba la laguna que hoy se ha retirado como una legua: 
por allí Batió preso por una bóbeda subterránea que entraba ai 
patio Cacajnatzin, de orden de Mocthecuzoma traidoramente. 



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78 

divinas, ya que el dueño no tuvo la ventura de alean* 
zar tanto bien, que harto lo deseó, y especuló; pe* 
ro no era llegada la hora de Dios, y así estas 
casas se volvian á estimar en mucho, pues fueron 
la primera parte en donde se asentó la ley evangé- 
lica, y se obraron las memorias de la vida, pasión 
y muerte de nuestro Sr. Jesucristo para la reden- 
ción del género humano; especialmente las casas 
de estos bárbaros, son el primer lugar en donde se 
consagró la hostia sacratísima; y los herederos co- 
mo pobres y despojados de sus señoríos y patrimo- 
nios, no las han podido sustentar, y se las tienen 
quitadas y tiranizadas algunos españoles; y la pri- 
mera parte donde allí se dijo misa, por aquellos bie- 
naventurados primeros religiosos, ahora sirve de obra- 
ge á los españoles (a). 

Llegado el tiempo que se habían de partir 
por Ibueras, que era por el mes de octubre, hizo 
alarde Ixtlilxuchitl por ver la cantidad de soldados 
quo tenia en su ejército en la plaza de Otumpan 
donde él residía; y entre toda su gente escogió vein- 
te mil hombres de guerra, los mas valerosos qae 
los conocía muy bien en las guerras pasadas, y to- 
dos los capitanes sus amigos y criados que siem- 
pre lo habian seguido, y dejó por su gobernador á 
Alonso Ioquinquani, criado suyo, de todo el reino 
de Tezcoco, aunque la mitad de él era de su her- 
mano; mas oon todo esto, él comandaba todo, que 
solo el tributo y reconocimiento le daban & Cohua- 
nacotzin; pero en todo lo que era gobierno, espe- 
cialmente en cosas de guerra, no se entrometía, 
porque así estaba concertado por Cortés, y se te- 
ja] ¡Qué* recuerdo tan doloroso! ¡Hasta en esta circunstancia 
esta marcada la tiranía española! Los últimos restos de los pa- 
lacios sirvieron para atrincherar & Tezcocó contra los ^mericanoj 
ea la revolución de 1810 por el bárbaro y ferosísimo comandante Elia* 



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7» 

mia de él no se rebelase. No quizo dejar el gobier- 
no á ninguno de sus hermanos y deudos por mu- 
chas cosas principales: era la una, ser muy mance- 
bos y de poca edad, y no estar sujetos ni á servir 
espaiioles que no les estaba bien para la calidad 
de sus personas; y la otra porque no les levantasen 
algunos testimonios, y dijesen que se querían alzar 
contra ellos, como hicieron con Cohuanacotzin en 
tiempo del rey Cacama; y este lzquinquani, su 
criado era hombre de entendimiento, y liberal para 
cualquiera cosa, y lo mismo dejó otros dos gober- 
nadores llamados Zontecon y Cohuatecatl para las dos 
cabeceras de México y Tlacopan, como tal al Izquinqua» 
ni; y así poniendo todas las cosas á punto, y sus go- 
bernadores asi para el reino de los acuihuas, como 
para los mexicanos y tepanecas, que todo esto quedó 
debajo de su mano, como se ha visto, porque los 
reyes Quauhtemoc y Tetlepanquetzatzin, demás de 

3ue estaban presos, no se entretenían en las cosas 
el gobierno de sus reinos; salió de Otumpan, v fue- 
se para Chalco en donde aguardó á Cortés, el cual 
después de haber dejado sus tenientes en la ciudad 
de México, se fué con toda la gente española que 
pudo juntar muy bien apercibida de armas, y todo 
lo necesario, y por mas asegurarse llevó consigo al rey 
Quauhtemoc, (a) y á Cohuanacotzin, Tetlapanquetzat- 
zin, y Zihuacohuatzin, gobernador y capitán gene- 
ral de los mexicanos, y Tlatecatzin y Mexitzincont- 
zin, señores muy poderos, y los mayores de toda la 
tierra. Llegados á Chalco se juntó con Ixtlílxuchitl 
y caminaron los dos con todo el ejército á gran pri- 
sa, porque iba Cortés con mucha pena de los avi- 
sos que tuvo de que Cristóbal de Olid, se ha- 

[a] ¡Infeliz! te llevaba para darte la muerte» y deshacerse de ti 
como que le eras carga gravosa, y jamás te vela sin que le re- 
cordaras la memoria de la usurpación de tu imperio! 



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80 

bia alzado, y antes que sucediesen otras cosas que- 
ría ir á poner remedio, y sujetar de camino ciertas 
provincias que estaban rebeladas por causa de los es- 
pañoles que les robaban sus haciendas, / les hacían 
mil molestias. 

Salido que fué de México Cortés, de allí & po- 
cos dias los gobernadores españoles que dejó en su 
lugar llamados Alonso dé Estrada y Rodrigo de Albor* 
noz, tuvieron ciertas pesadumbres y revueltas sobre el 
gobierno, de tal manera que todos los españoles es- 
taban encontrados los unos con los otros, y los na- 
turales les hacían mil molestias, de tal manera que 
se alzaron, y mataron á cuantos españoles habia den- 
tro de la ciudad, y si no fuera por amor de los religio- 
sos que los andaban apaciguando, y rogaban por ellos 
á los españoles que no les maltrasen tanto porque no 
se alzasen, porque lo podian hacer fácilmente, habrían 
hecho mayores estragos. Demás de que todos estaban 
muy tristes y quejosos al ver que sus reyes y señores los 
llevaba Cortés á taa lejas tierras, y casi presos; imagi- 
nando ellos que los llevaba para matarlos á traición, co- 
mo les sucedió sobre esto. Los españoles estaban muy 
mal con los religiosos, porque volvían por los indios, 
de tal manera, que no faltó sino echarlos de México; y 
aun vez hubo, que un cierto religioso estando predicando 
y reprendiendo sus maldades, se amotinaron de tal 
suerte contra este sacerdote, que no faltó sino echar- 
lo del pulpito abajo; pero con la sagacidad y pru- 
dencia del Santo Fr. Martin de Valencia, lo tolera- 
ban y sobrellevaban todo en amor de Dios pues lo que 
los bárbaros habian de hacer hacían los cristianos espa- 
ñoles; de todo lo cual era avisado Ixtlilxuchill, y de- 
más reyes y señores, de los mensageros que cada 
dia iban y venian á dar razón de todo lo que pa- 
saba; é Ixtlilxuchitl envió á decir á Izquinquani su 
Íobernador, que si los religiosos recibían pesadum- 
re por los españoles, que se fuesen á la ciudad dfl 



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Tezcoco, y que allí les diese todo lo que habían me- 
nester, sin que se entrometiesen con ellos los espa- 
ñoles, y que pusiese mucha gente de guardia de no- 
che y de dia para la seguridad de sus personas; lo 
cual oido por Alonso Izquinquani, hizo lo que su 
señor le mandó con toda puntualidad; y los religio- 
sos que no pudieron sufrir ni tolerar las maldades 
de los españoles, se fueron á Tezcoco, en dondo 
con los que estaban primero, estuvieron con ellos ser* 
vidos, y bien tratados de los naturales, según dicen» 
que por todos eran hasta cuatro; y estuvieron en 
Tezcoco hasta que vino Cortés é Ixtlilxuchitl. Cor- 
tés envió desde la villa del Espíritu Santo, por su» 
gobernadores, al factor Gonzalo de Solazar, y al vee- 
dor Peralmindes Cnirinos de Ubeda, con poder para que 
gobernasen, y suspendiesen á Alonso de Estrada y Ro~ 
drigo de Albornoz, y los castigasen si tenían culpa; los 
cuales, llegados & México, ett lugar de apaciguar y 
componer los españoles, resultó gran odio y revuel- 
tas entre los oficiales del rey, y nació una guerra 
civil, en la cual murieron hartos españoles, y estu- 
vo México para perderse, porque si de antes hacían mal 
á los naturales, ahora fué peor con estas revueltas, pues 
que les inferían mil agravios y se tragaban sus haciendas. 
Los naturales de Huaxacac, Zihuatlan y otras 
partes, recibían hartas pesadumbres de los españoles 
que en sus tierras había, especialmepto de ciertos mi- 
neros que salían á robar indios para sus minas, y es- 
taban rebelados; y fué & ellos Peralmindes con cien 
españoles de & caballo y doscientos de á pie, y no sé 
cuantos miles de naturales aculhuas y mexicanos que 
en su favor, dio el gobernador» de Ixtlilxuchitl; y llega- 
dos tes dieron guerra. Ellos se hicieron fuertes en 
ciertos peñoles; y aunque veía Peralmindes que era 
mucha la fuerza de los enemigos, y que no los po- 
dían «ojetaf, porfió con todo esto, porque supo que 
tenían mucho oro, y riquezas, y una sierpe muy gran- 

11 



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82 
de de oro: los tuvo cercados cuarenta di as, al car 
bo de los cuales, una noche se escaparon sin que 
fueran sentidos con todo su tesoro, dejando engaña* 
dos á los españoles. Estos procuraron de cogerlos 
en Zihuatlan, y nunca los pudieron sujetar; y des* 
pues de esto se volvieron para México, en donde sucedie- 
ron grandes cosas, que por no ser de nú historia, 
no las pongo aquí; quien las quisiere saber por es* 
tenso, lea la crónica de las Indias, (a) que allí hallará 
piuy entera relación de lo que toca á los españoles, 
que mi intención no es sino hacer historia de los 
señores de esta tierra, especialmente de D. Fernan- 
do Ixtlilxuchitl, y de sus hemiarios, y deudos, porque 
están muy sepultados - sus heroicos hechos, y no 
hay quien se acuerde de ellos, y de la ayuda que 
dieron jfr los españoles como se ha visto, y se ve- 
rá en lo que sigue; pero al fin, con la gobernación 
de Alonso de Estrada, y castigos que hizo, quedó la 
ciudad de México quieta, y los españoles pacíficos. 
Claramente parece, como es notorio, que Quauhte- 
moc y los demás señores murieron sin culpa, y que 
les levantaron falso testimonio; pues jamás sus va- 
sallos se alzaron, ni tomaron armas contra los es- 
pañoles; y aunque se enviaron á quejar á sus se- 
ñores de los agravios que les hacían aquellos, 
siempre les respondían que los llevasen en amor 
de Dios, y que mirasen á sus reyes y señores el 
trabajo y largo camino que llevaban, con tantas pe- 
nas, muertos de hambre, sol y frió; y pues ellos 
los llevaban con tanta paciencia, que hiciesen lo 
mismo; y así cierto, que si no fuera por amor de 
sus señores como tengo dicho, los naturales de- 
sesperadamente , viéndose perseguidos , no deja- 
ran español con vida, y lo podian hacer coa 
mucha, facilidad, porque no tenian á Texcoco, Tlax- 
calan, ni otras tierras y provincias en su favor co- 

(ti) Y tea &. Chimalpain tom. t. pSg. 120. 

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83 

tno tuvo antes Cortés y estaban encontrados los unos 
con los otros; pero los que escriben ó que dijeren que 
Quauhtemoc y los demás fueron muertos, porque querían 
matar á ios españoles, les levantan este testimonio; 
cuanto mas, que como es notorio, lo dicen por encu- 
brir sus maldades y traiciones, sin que alguna historia 6 
algún natural hay que '¿dijera ser esto verdad; pero 
no hay historia ni romance que tal diga, y todos 
los naturales de la Nueva España, historiadores y 
romances dicen todos á una boca, que fué testimo- 
nio y tiranía muy grande. Digo esto, por lo que 
han escrito los historiadores españoles, y no me es- 
panto, que ellos han asentando lo que Cortés y los 
demás que hicieron esta crueldad les dieron en me- 
moriales, y los que después sacaron escrito se han 
seguido de ellos sin mas aclarar ni averiguar la 
verdad, (a) 

Cortés y los demás que iban 6 Ibueras, Hel- 
gados á la villa del Espíritu Santo, enviaron Ix- 
tlilxuchitl y Quauhtemoc, á avisar á los señores de 
Tabasco y Chicalanco, como eran llegados, y que 
iban con Cortés para Ibueras, y que se les envia- 
se una pintura en que viniese pintado todo el ca- 
mino, pueblos y lugares donde habían de llegar, 
y los rios que habian de pasar, y algunos merca- 
deres prácticos en la sierra y costa para que los guia- 
sen. Los señores de Tabasco y Xicalanco, viendo lo que 
los reyes decian, luego mandaron pintar todo el ca- 
mino y lugares por donde habian de ir; y acabada 
la pintura se la enviaron con hasta diez caballeros 
muy prácticos para que dieran razón del dibujo y 
pintura; los cuales llegados á dar su embajada de 

(a) Solo la fuerza de la verdad pudo dar valor á este escri- 
tor indio para sostener estos conceptos con tanta firmeza á pre- 
sencia de los vireves de México» y del tribunal dejante de quie* 
:ne* escribió esponiendo su vida. 

♦ 



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84 
parte de sus setteres, se les mandó que hicie- 
sen en donde estaba pintado, todo el camino que 
hay desde Xicalanco basta JVacoyntfo, y aun hasta Ni- 
caragua. Visto esto por Ixtlilxuchitl y los demás se- 
ñores* se lo mostraron á Cortés, el cual se holgó 
* mucho, y agradeció 6, los de Tabasco y Xica- 
lanco; y también le avisaron como en lo demás de 
los lugares donde habían de pasar estaban des- 
poblados, porque los españoles los habían robado y que- 
mado; y así los naturales andaban huidos, y por los 
desiertos» y con tanto, se partieron de la villa del Es- 
píritu Santo* después de haber despachado ciertos na- 
vios que llevaban el bastimento por el rio de Tabas- 
co; y después que habían andado ó vadeado ocho ó 
nueve leguas, pasaron un río muy grande en unas 
barcas, y llegaron á Tonolán, y tornaron á caminar 
otras tantas leguas hasta otro rio que se dice Q«i- 
tfahuilco. De allí & pocos trechos, pasaron otro muy grande 
4)ue fué necesario hacer una puente de madera que 
tuvo casi mil varas de ancho que estaba muy cerca 
de la mar. Trabajaron aquí muy bien los naturales 
4}ue fueron los que hicieron e?ta puente, y luego ca- 
minó el ejército otras treinta ó cuarenta leguas, y pasó por 
cincuenta ríos, en donde se ocuparon los naturales en 
hacer otras tantas puentes hasta llegar & la provin- 
cia de Copikoy y de uu pueblo llamado JÍnazcaucan* 
postrero de esta provincia; y caminaron por unas muy 
Ásperas montanas, y pasaron un río muy grande lla- 
mado Quetzapala/ij en donde se proveyeron de comi- 
da de los carabelones (6 barcos do trasporte) p°* 
entrar éste en el de Tabasco en unas canoas que 
trageron muchos naturales;, y pasaron en ellas el ejér- 
cito, y estuvieron en Zihuatlan veinte di as; y de aquí 
¿ Chilapan que también pasaron otro rio y hicie^ 
ron otra puente» Estaba Chilapan quemado y destrui- 
do, como las domas partes, de los españoles, y 8fif 
estaba despoblado y sin gente, si no fuera hasta dd 



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«5 
hombres que lee guardaban, porque tuvieron aviso de 
las guias como habían de venir per allí loa españo- 
les y sus reyes con todo el ejército. Esta provincia 
estaba sujeta á la ciudad de Tezcoco. Pasaron un 
gran rio llamado Chilapan, y fueron á Otamoztepec, donde 
los llevaron estos hombres, y duraron dos dias en # 
cuatro ó cinco leguas que pasaron; y no pudo ser me- 
nos por el trabajoso camino, y de mucha agua, en 
donde trabajaron los nuestros muchísimo. Estuvieron 
.aquí seis dias descansando, y se abastecieron de co- 
mida que hallaron harto maíz y frutas, y de aquí fue- 
ron en dos dias hasta Iztapan con el mismo traba- 
jo que en las domas partes. Los de Iztapan viendo 
españoles echaron & nuir con sus mugeres é hijos, 
llevando cada uno lo que podia de su ropa, porque 
no ignoraban lo que habían hecho 6 los demás pito» 
blos sus circunvecinos* como se los habían avisada 
de Zihuatlan, y por pasar un río se ahogaron mu- 
chos de ellos. Ixtlilxuchit! les envió á llamar diciendoles 
que se volviesen, que no les iban á hacer ningún mab 
los cuáles como tuvieron noticia y se informaron de la 
verdad, y de como sus reyes venían allí, ellos con su 
señor se volvieron y los regalaron, y dieron todo lo ne- 
cesario que fué menester en ocho dias que estuvo 
allí el ejército. De aquí despachó Cortés ciertas car 
noas con tres españoles á Tabasco por el rio ab*-*- 
jo, mandando á los carabelones fueran & es-* 
perarle en la bahía de la Ascención, para que des* 
de allí llevasen de los navios bastimentos & Acalaa 
por un estero, y otras canoas con cantidad de gen- 
tes, y algunos españoles que se despacharon por el 
rio arriba para apaciguar 'ciertos pueblos que esta* 
ban rebelados. 

Hecho todo Lo referido, salieron de estos 
puntos para este pueblo, y no hallaron mas que 
veinte sacerdotes que estaban en un templo en la 
rivera de un rio, j los vecinos la tenían despoblar 



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3* 

da; luego pasaron adelante ft una ciénega con 
harto trabajo, y á un estero, rodeando, en donde hi- 
cieron una puente,* y luego otra ciénega do mas 
de una legua, hasta una montaña áspera de unos 
arboles altísimos que apenas veían el cielo. An- 
duvieron perdidos por esta montaña dos dias, y 
st tercero fueron á dar á Ahuetecpan, en don- 
de mataron la hambre que llevaban, y so refresca- 
ron con frutas. Estaba despoblado asimismo este lu- 
gar, y asi Cortés y Ixtlilxuchitl enviaron ciertas ca- 
noas & zurear por el rio arriba, para ver si halla- 
ban alguna, y para tomar razón si pasarían ade- 
lanto los españoles, y la demás gente que iba por 
«el río arriba; los cuales, después de haber buscado paso 
ípor las labranzas, fueron & dar con una laguna gran- 
•de, en -donde vieron en ciertas isletas y canoas 
muchas gentes del pueblo, las cuales, viendo á los 
nuestros vinieron acia ellos, aunque con harta risa 
que les provocó en ver ajos españoles' barbados, y 
los tragos que tratan que nunca los habian. visto. 
•Los de Ixtlilxuchitl les dieron entera relación de to, 
do, y visto por ellos que no les iban á hacer mal- 
cargaron la comida, miel, y otros regalos en cier- 
tas canoas, y fueron á ver á los reyes y á Cortés, 
y se disculparon diciendo, que habian dejado á su 
pueblo, porque en Zihuatecan habian tenido noticia, de 
tpie ciertos españoles habian robado, y quemado mu- 
chos pueblos; y asimismo les dieron aviso de los 
que fueron por el río arriba, y que estaban en su 
pueblo,- y habia ido con ellos Un hermano de: so 
señor, y alguna gente de guerra en su guarda, por- 
que no les hiciesen mal los naturales. Enviáronles á 
llamar, y ellos vinieron cargados de mucha miel, ca* 
cao y comida, y algún oro; y todos los naturales 
6e tornaron & sus casas, y todos los demás pueblos 
y lugares sus circunvecinos vinieron á ver á. los re- 
yes y & Cortés, ofreciendo su «mistad, dando cada 



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87 
uno de ellos el oró que tenían aunque poeo & 
Cortés, que así se lo mandaron Quauhtemoc y los 
demás señores. Salieron de este pueblo de Ahua- 
tecpan después de haber quemado los ídolos y tem- 

(>los, y puestos cruces, dándoles á entender dos rel- 
igiosos la ley evangélica, por lengua de los intér- 
pretes que llevaban. Ixtlilxuchitl y los demás seño- 
res les amonestaban Ip mismo, trayéndoles grandes 
cosas á la memoria. Tomaron el camino por una 
senda que vá derecha á la provincia de Acalan: 
pasaron el rio grande por unas barcas, y anduvie- 
ron tres dias por unas montañas muy ásperas, en 
donde padecieron hartos trabajos, Ixtilxuchilt, Quauh- 
temoc y los demás señores y sus vasallos, muy fa- 
tigados de hambre y sed, que si no eran yerbas, 
fio comían otra cosa; porque aunque llevaban algún' 
tnaíz los españoles, mas lo querían para los caba-* 
líos que no para el ejército. Al cabo de los tres dias, 
dieron sobre un estero do mas de quinientos pasos 
de ancho, y de hondo algunas seis brazas; y como 
no tenian canoas para pasar á la otra banda, tu-» 
vieron grandísimo trabajo en hacer una puente 
muy grande con mucho riesgo de los naturales, por 
ser tan hondo el estero, y duró la fábrica seis dias cabal-' 
mente, en donde padecieron los naturales grandísima* 
miseria y hambre, y aun sus reyes y señores, que 
si no eran yerbas y frutillas silvestres, no comian 
otra cosa. Esto era tan malo de hallar, que apenas 
les cabia á bocado. A los señores por grandísimo 
regalo, les daban sus vasallos ciertos granos de 
maíz que quitaban á los caballos de los españoles, que 
era que estimaban mas las bestias, que no á los reyes y 
grandes señores*, aunque ellos los llevaban por gran- 
deza, por mostrar á los naturales de aquellas tier- 
ras, que nunca los habian visto y los deseaban ver, por 
la fama que de ellos habia corrido por toda la f 
tierra; aunque no era necesario en ésta para? 



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88 
peloar por ser mas &spera, y lo llano hecho cié- 
Degas y lagunas; y casi por maravilla subía* ea 
ellas, porque el camino trabajoso los hacia ir for- 
zados á los roas de ellos 6 pie. Seria necesario es- 
cribir un libro entero para solo esponer, y hacer 
relación de los trabajos que padecieron Ixllilxuchitl, 
QuMuktemoCí Cohuanacotzin, y los demás señores y sus 
vasallos, en solo el tiempo que se ocuparon en ha- 
cer esta puente sin las demás referidas attás, y en 
lo que se sigue. En esto se puede conocer lo 
qué les levantaron á Quatihtemoc y los demás sé- 
Sores; pues estando ellos tan cargados de trabajos, 
padeciendo hambres y miserias, aunque vehn eHos 
por sus ojos que los españoles no querían que co- 
miesen* sino que ellos tuviesen poder de matarlos sin 
que quedase tino solo, lo hacían de muy entera vo- 
luntad. Jatnás se quejaron ni mostraron flaqueza, sino 
que hacían lo que se les mandaba con mucho gu* 
to? de modo que si quisieran matar á los españoles enea- 
te. ooasion, lo pudieran hacer muy fácilmente, sis 
que corrieran ningün riesgo; y cuando no, una no- 
che dejarlos allí perdidos, y dar la vuelta para Mé- 
xico; pues les era mas fácil á eHos, que do á los 
españoles, pues llevaban sus guías, y donde quiera 
que llegasen habían de ser mejor recibidos que no 
los castellanos, pues los naturales del tránsito eraa sus 
vasallos, y hacer como dicen, ir apellidando sus reinos j 
vasallos contra españoles; mas aunque bárbaros, bien co- 
nocían que éstos les traían le verdadera luz, y ley evan- 
gélica, y la salud de sus almas que tanto deseaban; 
y así los amaban y querían mucho, y mas aína que* 
rían padecer el hambre y trabajos qué no los su- 
friesen ellos ni sus bestias de servicio, pues para susten- 
tarlas se quitaban el alimento de la boca. Fué esta puen* 
t$ la cosa mas eatrafts del mundo, y los españoles se que* 
«Jaron espantados al ver la destreza y maña con que la hit 

dieron \q$ naturales, y acabada, pagaron por ella, J 



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89 
do allí á poco trecho, toparon con una ciénega muy 
temerosa, aunque, no muy ancha. Los caballos no 
podían pasar, y á esta causa abrieron por en medio 
una zanja por donde acanaló el agua, y los caba- 
llos salieron & nado: pasados á la otra banda, to- 
paron con mas de cien naturales de Acatan que ve- 
nían á. recibirlos, y traían mucha comida y refresco, 
Ícon ellos cuatro españoles y ciertos soldados que 
abian ido con ellos á dar aviso al rey de la pro- 
vincia de Acalan llamado Jtpochpehn> el cual estaba 
muy contento como supo que sus reyes y grandes 
señores iban con los españoles & verle á su tierra, 
y quedaba con todo su reino esperándoles; y envió 
con esta gente ciertos presentes para Cortés, Ixtlil- 
xuchitl, Cohuanacoxtzin, y los demás sefiores, dan* 
dolcs á cada urio su parte y la bien venida, en- 
viudóles á decir, que había hartos dias que los es- 
peraba, porque de los de Xicalanco era avisado de co- 
mo habían de venir á sus tierras, y otras muchas razo- 
nes, y lo mismo á Cortés; todos se holgaron mucho 
del cuidado y buena voluntad que les tenia, y con 
tanto se volvieron los mensageros. 

Otro dia salieron de aquí; fueron á Tizapellan 
donde fueron recibidos muy bien, con mucho rego- 
cijo de los vecinos, y también servidos y regalados de 
comida y todo lo necesario, y estuvieron descansan- 
do aquí cuatro ó cinco dias, al cabo de los cuales 
salieron de este punto para Teotilac^ (a) dos jornadas 
mas allá de la provincia de Acalan. Llegaron tem- 
prano á la ribera de un rio grande, que es el mis* 
mo que vá á salir & Cokuatzacoalco; y situados en es- 

(a) Teotilac* de horrible memorial lugar donde fué mocito Qoaubti* 
motzin, emperador de México, con otros reyes del continente mexicano» 
Según el P. Bfctancurt, la muerte de Quauhtimotzin fué el dia 26 de fe- 
brero de 1525. 

* ■ . n 

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90 

te lugar, hicieron una choza o aposento de paja pa- 
ra que allí se albergaran Cortés y los suyos, y á los 
reyes se la& hicieron de por sí á las espaldas de un Cúe 
grande; y como era en tiempo de carnestolendas cuan- 
do los españoles se holgaban, como los naturales lo 
habían visto en los arlos pasados hacer á los castellanos; 
demás de que ellos solían hacer ciertas fiestas por es- 
te tiempo según su antigua costumbre; hicieron gran- 
des alegrías en este día y durante la noche; 
mas aquí fué mucho mas por las causas re- 
feridas, y porque iban ya dando fin á esta larga jor- 
nada, porque Cortés les habia dicho que desde Acá» 
lan se habian de volver sin pasar mas adelante. Por tanto 
así estaban todos contentos, y los reyes estaban en 
buena conversación, burlándose (ó solazándose) unos de 
otros. Cohuanacoxlzin dijo al rey Quauhicmoc^ entre otras 
burlas y chocarrerías: „ Señor: la provincia que va- 
mos á conquistar será para mí; pues como sabe 



V. A., la ciudad de Tezcoco y mis reinos, son siem- 

Í>re preferidos en todo, según las leyes de mi abue- 
o Nezahualcoyotzin, sobre las capitulaciones que hi- 



zo con su tio Ixcohuatzin, antepasado de V, A. 
Respondió riéndose el rey Quauhlcmoc: „ En estos tiem- 
pos, Señor, solos nuestros ejércitos iban, y era bien 
que fuese primero para V. A., pues la ciudad de Tezco- 
co es nuestra antigua patria, y de donde procede nues- 
tra estirpe y linage; mas ahora que nos ayudan los 
hijos del sol, por lo mucho que ;á mí me quie- 
ren, será para mi corona real." Saltó Tetlepanquet- 
zatzin, y dijo: „No señor; ya que vá todo al revés, 
sea para mi, pues Tlacopan y el reino de los tec- 
panecas que era el postrero en las reparticiones, será 
ahora el primero." Temilotzin, general del reino de 
México, y uno de los grandes, y el mas principal 
que se intitulaba Tlacatccatl, respondió suspirando, y 
dijo: „¡Ah! señores cómo se burlan VV. AA. sobre 
la gallina que lleva el codicioso lobo, y que no 



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91 
hay cazador que. se la quite! ó como el pequeño 
pollo que se - lo arrebata el engañoso alcon cuando 
no está allí su pastor por mas que lo defienda la 
madre, como lo ha hecho mi señor el rey Quauh- 
temoc, que como buen padre, defendió su patria; pero el 
imperio chichimeca careció de la paz y concordia, 
que es buen pastor en los reinos, y nuestra sober- 
bia y discordia nos entregaron á manos de estos 
estrangeros, para padecer los largos y ásperos ca- 
minos, las hambres y fríos, y otras mil calamidades 
que padecemos, desposeídos de nuestras reinos y se- 
ñoríos, y olvidados de nuestra regalada patria como 
si fuera nuestra enemiga; pero todo lo podemos dar 
por bien empleado, pues éstos nuestros amigos los 
hijos del sol, nos trageron la luz verdadera, la sa- 
lud de nuestras almas y la vida eterna, que tan 
lejos estábamos de ella, gozando la gloria del 
mundo con las horribles tinieblas; haciendo lo 
que nuestros falsos dioses nos mandaban, sacrifican- 
do nuestos próximos, entendiendo que acertábamos 
en est^s nuestras antiguas costumbres, é íbamos i. 
los abismos del infierno. ¡Oh sapientísimos reyes Ne- 
zahualcoyotl y Nezahualpilli! cómo fuera para voso- 
tros este tiempo dichoso tan alabado y ensalzado, 
pues tanto lo deseasteis ver, y nos contradigisteis 
nuestros errores! ¡Muchas veces, mas bienaventura* 
dos nosotros que los gozamos, y nuestros trabajos 
bien empleados que han de tener dos premios, el 
uno de esta vida aunque sea de la honra, y fa- 
ma sin interés de riquezas que son perecederas; y 
el otro en la vida eterna donde está el Teotloqu* 
nahuagne, que llaman los castellanos Jesucristo, y 
así señores, consuélense VV. A A. y lleven con pa- 
ciencia estos trabajos, y tomen ejemplo de estos hi- 
jos del 6ol, que pasan tan grandes mares, y tan áspe- 
ros caminos y trabajos por la salud de nuestras al- 
mas, y hagamos lo que hace Ixtlilxuchitl que no v*« 



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rán VV. ÁA. sefifcl dé tristeza én su rostro, yes el 
•primero ten los trabajos; que por esta buena ley tie- 
ne olvidada bu patria, deudos y amigos, (a) y oigan 
atentamente & los sacerdotes cristiaros, y verán có- 
mo aquesto que digo es todo verdad cuando nos 
predican por lengua de los frailes." Otras muchas 
razones dijo este señor, de lo cual se enternecieron to- 
dos, y le dieron las gracias por sus buenos conse- 
jos, Otros señores estaban en esta plática, que 
por todos serian hasta nueve , dieron también 
sus razones, y se holgaron y cantaron romances pa- 
ra este propósito, y que profetizaban todas las co- 
pas que ellos veían y padecían, compuestas por los 
•filósofos antiguos. Visto por Cortés á los señores 
muy contentos, y que paraban entre ellos muchos 
razonamientos y burlerías, imaginó mal, y como dice 
el proverbio, piensa el ladrón que todos son de su con' 
dicion; dijoles poi^ lengua de intérpretes* que parecía 
muy mal entre los señores y grandes príncipes, buri- 
larse los unos con los otros; (b) que les rogaba que 
no lo hicieran otra vez. Ellos le respondieron que 
aquello no lo hacían para darle pesadumbre, sino 
por holgarse y desechar sus trabajos; y que los prín- 
cipes en estas ocasiones es bien que se muestren 
muy contentos para que sus vasallos tengan ánimo 
de padecer los trabajos, viendo á los señores en los 
mismos puntos muy contentos como en sus cortes J 
palacios, y en las demás partes fuera de los traba- 
jos, persecuciones y guerras; está muy bien que ha- 
gan lo que les mandan, porque en tales ocasiones, bien 
conocen ello? que es grandísima falta; y pues él no 
gustaba de ello, por darle contento, no se burlarían 
mas los unos con los otros. Llamó después Cortés se- 
cretamente A un indio llamado Costemcxi, que después 
se llamó Cristóbal, natural de Ixtapalapan, ó segutt 

(0 Tal era de picaro, (b) En carnestolendas todos se zumban* 
hasta los grandes con los pequeños. 



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9S 

algunos de Jlfexicaüzinco; y como se fiaba de él mu¿ 
cho, y le traía siempre los mensages de todo lo que 
se hacia y decia en todo el ejército, (que nunca 
faltan reboltosos en el mundo, y malas lenguas que cor- 
tan mas que agudas na boj as); él preguntó de qué erarí 
Jas largas arengas que los señores hacian, según él 
lo confesó, como es común opinión, cuando le dio 
tormento Ixtilxuchitl en Tezcoco para qtre confesase 
lo que él dijo á Cottés para que murieran tantos 
reyes y señores por su mal decir, sin culpa ningu¿ 
na, y contestó: „ Que lo dijo á Cortés lo que habiá 
pasado, como atrás queda referido, y que Corté* 
le mandó pintase cuantos eran en la plática, y que 
así pintó á nueve personas; mas que él no dijo lo qué 
Cortés decida que se querían alzar contra él, y matarle á él y 
á todos los españoles; y así claro parece en las historias* 
pinturas y demás relaciones, y confesión de este indio» 
á quien Cortés pone por testigo, que rauerieron es- 
tos señores sin culpa; mas á la verdad, fingiendo 
Cortés todas estas cosas por quitarse de embarazo, 
y que no quedase señor natural en la tierra. El dia 
siguiente, que era el martes de carnestolendas, año 
de 1525, tres horas antes del dia fue llamando 
ios y reyes señores por su orden, sin que uno supie- 
se del otro, ni nadie, porque no se alborotasen y 
corriese riesgo Cortés y los suyos, y los fué ahor- 
caudo de uno en uno; primero, al rey Quauhtemoc^ y 
luego á Tletíepanquezatzin y á los demás, y el pos- 
trero fué Cohuanacotzin; mas IxtHlxuchitl que á esta aco- 
sion fué avisado que los reyes estaban ahorcados, y 
que á su hermano lo estaban ahorcando, salió de 
presto del aposento, y empezó á dar voces, y ape- 
llidar su ejército contra Cortés y los suyos; lo cual 
visto por Cortés en el aprieto en que estaba él y 
los suyos, y no hallando otro remedio, llegó de pres- 
to, y cortó el cordel con que estaba colgado Cohud» 
nacoxlzin, que ya estaba boqueando, y empezó & ro» 



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94 

gar á Ixtlilxuchitl que lo oyese, que le quería dar 
la razón porque había hecho aquello; y que si no le 
pareciese que fué muy justo, que entonces hiciese 
lo que quisiese; é Ixllilxuchill mandó al ejército que 
se estuviese quedo, que ya todos estaban apareja- 
dos para hacer pedazos á los españoles si pudiesen. 
Oyó atentamente Ixtlilxuchitl á Cortés, el cual le mos- 
tró la pintura que pintó Coxtemexi, y le dijo: que 
Quauhiemoc, y Cohaanacoxtzin^ los demás señores los 
querían matar á él, y demás españoles, con otras 
muchas razones; v que el que mas culpa tenia era 
su hermano Cohuanacoxlzin^ y que de industria no lo ha- 
bía querido ahorcar antes, por si se recordaba (ó desper- 
taba para que él propio sentenciase; y como vio que dor- 
mía tanto, por no darle pesadumbre, y porque no 
se alborotase la gente, que era ya tarde, lo habia manda- 
do ahorcar el último, con oirás muchas razones, las cua- 
les oídas por Ixtlilxuchitl, aunque con harta pena, se 
apaciguó, acordándose de muchas cosas, y la fé que 
tenia recibida; y que haciendo él otra cosa, se per- 
dería todo, y la ley evangélica no pasaría adelante,? se- 
ria causa do muchas guerras, echándolo todo á 'bue- 
na parte, y disimulando cuanto pudo esta traición; y 
así que ya era de día, y hechas las paces entre Cor- 
tés y Ixtlilxuchitl, tomaron la vuelta para lzUmc&- 
mac, y mandó Ixtlilxuchitl llevar á su hermano en 
unas andas que iba enfermo de la garganta del cor- 
del con que ln habían querido ahorcar, el cual de 
allí á pocos días murió de unas cámaras de sangre 
que le sobrevinieron de pesadumbre y tristeza. Una 
jornada antes que llegasen á Iztancamac les salió 
al encuentro un mancebo hijo del señor de dicho pue- 
blo llamado Apochpalon, corno está referido, y ció 
el pésame á Ixtlilxuchitl de la muerte de los reyes y 
señores, que ya en todos los pueblos de Acalan se 
sabia; y dijo que su padre era muerto, porque m se 
lo mandó, porque no quería ver á los españoles por 



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95 

las cosa9 que habían hecho. Ixtlilxuchitl le consoló, y 
mandó hablase á Cortés, el cual se holgó de ver- 
le, y le dio ciertas cosas de España, aunque el decir 
que era muerto su padre no lo quiso creer, por haber 
tan pocos días que habia enviado sus mensageros, 
como atrás queda referido. 

Llegaron á un pueblo llamado Teotlycacac^ en 
donde fueron muy bien recibidos y regalados. Cor- 
tés trabó grande amistad con el señor de aquí, y le 
rogó secretamente le dijese, si era verdad que era 
muerto Jlpochpalan. El respondió rogándole que guar- 
dase secreto, que no era muerto, y que todo aque- 
llo lo hacia porque no le entrase en sus tierras, 
pues lo habia parecido mal á toda la tierra lo 
que habia hecho en matar á loa reyes; Cortés le di- 
jo la causa porque lo habia heqhó, y otras muchas 
«razones que no son de mi historia, y luego llamó 
secretamente al hijo de JÍpochpalan, y le dijo como 
sabia de cierto, que era vivo su padre. El mance- 
bo viendo esto, y que no podía negar la verdad, le 
aseguró que era vivo, y las causas porque se mandaba 
negar; Cortés le ro<ró que fuese á llamarlo, y lo 
mismo hizo á Ixtlilxuchitl. Envió ciertos soldados cria- 
dos suyos con el hijo de Apochpalan, rogándole se 
viniese luego á verse con él y con Cortés; y 
de allí á dos días vino, y fué primero á la casa en 
donde posaba Ixtlilxuchitl, que eran unos templos 
muy grandes, que los habia muchos en este pue- 
blo, y le dio el pésame á Ixtilxuchitl, y lloró con él, 
y se escusó y dijo, que por la crueldad que los 
españoles habian hecho se habia mandado negar, pre- 
viniéndole á su hijo dijese ser muerto, y pidió & Ix- 
tlilxuchitl le perdonase. Ixtlilxuchitl agradeció mucho 
sus buenas razones, y fué con él al aposento de Cor- 
tés que así se lo rogó, y le dijo á este las causas 
porque se habia mandado negar, ofrecióle sn amistad, 
y rogó juntamente á Ixtlilxuchitl se fuese con él & /*- 



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«6 
tancamae, ciudad cabecera dcsu provincia, que allí serían 
bien recibidos, servidos y regalados, y luego otro día va- 
lieron para Iztancamac, y llegados los recibieron coa 
muchas fiestas y rogocijos, y se aposentaron en las ca- 
sas de Apochpalap. Antes de entrar en la ciudad, 
Ixtlilxuchitl previno á Apochpalan mandase á sus ar- 
quitectos le retratasen en una pcfia muy alta que es- 
tá junto del camino cerca de Iztancamac, el cual ronu* 
dó á sus arquitectos lo que Ixtlilxuchitl queria, y asi 
lo retrataron al natural con las mismas armas que 
llevaba puestas en aquella ocasión, esculpiendo so 
retrato en la peña, que hoy en dia, segun opinión 
común, y en los cantos parece; lo cual ^Ixtlilxuchitl 
mandó para que sus descendientes viesen su retra- 
to, y hubiese eterna memoria de él. Los arquitec- 
tos lo hicieron tan al natural como tengo dicho, que 
tío le faltó cosa; Ixtlilxuchitl lo fué á ver con Apoch-, 
palan, y allí se enterneció y lloró, según ios cantos, 
y con él Apochpalan, y los demás señores que le 
consolaron. Estuvieron en Iztancamac algunos dial 
piuy servidos y regalados: y Cortés y Ixtlilxuchitl re* 
cibieron muchos presentes de Apochpalan muy cu- 
riosos de jicaras y tecomates de diversas labores, y 
otras muchas cosas que en esta provincia hay que 
son todos mercaderes los naturales de ella, que ios es* 
timó mucho Ixtlilxuchitl, y lo mismo hicieron & Cor* 
tés, aunque no le cuadró tanto por haber poco oro t 
y eso mezclado con cobre. Era esta provincia muy 
grande, y tenia muchas ferias, entre las cuales era la 
mayor la de JVito barrio de por sí de la ciudad. 

Algunos autores escriben que la muerte de 
Quauhtemoc fué en é Iztancamac-, pero lo6 naturales, y 
las pinturas, cantos, é historias de esta tierra, á quien 
yo sigo, lo dicen según está referido atrás; y sea co- 
mo fuere, ellos murieron en tierra de la provincia 
de Acalan, y Cortés los mató sin culpa^ solo porque k 
tócrrq quedase sin señores naturales; ol cual, si conocii 



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97 
tanto bien como; Dios le había hecho, los habia de 
tener sobre sus ojos, y estimarlos como piedras pre- 
ciosas, que era el triunfo de sus hechos; pero él siem- 
pre procuró de matar á los señores, y aun 6 sus 
nietos, y obscurecer sus glorias, y dárselas á, sí solo, 
porque si se mira bien, si él únicamente y sus 
qompañeros sujetaran toda la tierra, fuera imposible; 
y cuando eso fuera no merecieran tanta honra, cuan- 
to mas que él tuvo muchos mas amigos que enemigos, 
y aun no se pueden decir enemigos á los que tienen 
este nombre, porque los mismos españoles dieron la 
ocasión, y aun no tan solamente obscurecen el ayu- 
da que tuvieron los de Tezcoco, Tlaxcalan y otras 
partes, sino que apocan tanto á los. vencidos que es 
vergüenza, y fuera do toda verdad y razón, y no han 
hecho, como lo que dicen, que quien quiere engran- 
decer la honra y fama de la victoria, no huye de en- 
carecer las fuerzas del vencido, para gloria, honor y 
eterno triunfo del vencedor; lo cual si ellos hicieran 
esto, tuvieran mucha mas fama de la que tienen. Gran 
cosa por cierto habia hecho Cortés y los demás con- 
quistadores en plantar la ley evangélica en este nue- 
vo mundo, si no hubieran hecho las crueldades y las 
cosas referidas en esta historia, y en las demás que 
están escritas, y en lo que sigue; y asi Dios ha per- 
mitido que haya muy poca memoria de ellos, y los 
mas de estos han acabado en mal, y entiendo que 
Quauhtemoc, y los demás que murieron con él, pues 
ya eran cristianos y conocían á Dios, ya que per- 
dieron sus reinos y señoríos que son perecederos, les 
daría Dios el del cielo que es eterno, y que á no- 
sotros importa mas que cuantas honras y riquezas y 
les demás cosas que tiene el mundo, y plegué á Dios 
que muchas sillas de las que debian ser de los pri- 
meros españoles que vinieron á estas partes, no las 
posean en la vida eterna los desventurados naturales 
y aun algunos de los que hoy viven; porque es tan- 

13 



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9 g 
ta su miseria que he leído á muchos autores que* 

tratan de tiranías y crueldades de otras naciones, que 
ninguna' dé ellas y todas juntas tienen que ver con 
los trabajos y esclavoaia de los naturales, los cuales 
como ellos lo dicen, mas querrían ser esclavos er- 
rados, y no de la manera que hoy viven, porque de es- 
ta manera los españoles que los tratan mal todavía 
tuvieran alguna lástima dé ellos por no perder sus 
dineros; y es tanta su desventura, que si uno tropie- 
za y cae y se lastima, es tanto el gusto que de ello 
reciten que no se puede encarecer, / no obstante 
esto cuantas maldiciones les vienen & la imagi- 
nación les echan* y sise mueren, dicen qne ya el 
diablo se los debía de haber llevado á todos* digo 
tsto, porque á cada instante sucede, y lo oigo de- 
cir, y pues Dios lo consiente, su magestad sabe por 
qué, y démosle gracias por ello. 

Salieron los castellanos de Iztancamac, después de 
, todo lo referido¿atrás, y fueron a Mazallan, y por el camino 
fardaron tres dias> en donde pasaron ciertas ciéne- 
gas y un estero^ y á ciertos soldados de Ixtlilxuchitl 
que se adelantarán, que llevaban á cierta espía de Ma- 
batían preso^ tes salió otra cantidad de enemigos, y les 
quitaron el preso* los cuales corridos de esto pelea- 
ron valerosamente hasta cobrar que les habiau 
quitado, y al capitán le dio uno de ellos una ca- 
chillada en un brazo, y lo prendieron y trajeron ante 
fctliixuchitl al' cual lo llevaron por guia; y llegados al 
lugar, 110 hallaron á nadie, porque todos huyeron, co- 
mo tuvieron aviso de la venida de los españoles, y lo 
bien que pelearon los acuihuas. Ixtlilxuchitl envió & 
llermar al señor gobernador de Mazatlan que era ni- 
fío con un mercader de Acalan, el cual vino 
y los llevó á Tiucac, que está una jornada de Ma* 
zfedan, y allí fueron muy bien recibidos y regalados; 
aunque los vecinos por ninguna via quisieron volver 
ásus casa»! que todos se habían ido * uq oemv 



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99 

eerca de allí. Fueron otro dia á dormir á Xunca- 
huid, lugar muy fuerte, poblado de gente, y con mucho 
mantenimiento, en donde se proveyeron de comida 
para cinco días que anduvieron hasta Tiacac. La cau- 
sa de que estos lugares estaban despoblados, es se- 
gun las historias, que corrió la fama por toda la tier- 
ra de la cruel muerte que Cortés dio & los reyes y 
señores, y así estaban todos espantados, especialmen- 
te con saber que hctlilxuchitl y los aculhuas sus va- 
sallos, favorecían y andaban con Cortés y sus com- 
pañeros; y así visto esto por los de aquellas tierras, hi- 
cieron como habían hecho los de la provincia de Quat- 
zacoalco y las demás partes referidas, porque con las 
tiranías de los españoles que por sus tierras andaban, 
no quedaba hombre ni muger, que teniendo nue- 
vas de que los venian & sus países, que sa- 
lieran desamparando sus casas, espantados y escan- 
dalizados de las crueldades y tiranías de loe españo- 
les, especialmente viendo ellos que lo hacían con per- 
sonas de mas poder y grandeza en todo que ellos. 
Anduvieron pues cuatro días caminando por despoblado, 
j al quinto, después de haber pasado un cerro llama- 
do Teteyztacan llegaron á una gran laguna, dentro de 
la cual estaba la ciudad cabecera de la provincia de 
Tiacw r \ llegaron á un lugar donde estaban muchas 
labranzas y algunos labradores, los cuales luego que 
vieron españoles se metieron por la laguna á dentro 
en ciertas canoas que allí tenían; y para llegar á es- 
te lugar, padeció el ejército harto trabajo, porque 
iban metidos por el agua hasta las rodillas, y llovía 
mucho, como siempre habian padecido en las demás 
partes de esta jornada. Llevaban cierto hombre que 
prendieron las guias poco había por el camino, al 
cual mandaron fuese & dar aviso á Cmee^ señor que 
i la zazon era de esta provincia, y que dijese de parte de 
hctlilxuchitl como venian á verle, y traían consigo los 
hijos del sol, que venian con el mismo intento, y eran era- 



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íob 

bajadores del mejor señor del mundo.Fue este hom- 
bre, y Ixtlilxuchitl asentó su real, y lo fortificó, que lo 
mismo hizo Cortés en la parte mas acomodada que 
allí hallaron, por ser esta provincia no conocida, ni 
sujeta al imperio chichimeca. El mensa gero volvió & 
media noche con dos caballeros criados de Canee, 
los cuales hallaron á Ixtlilxuchitl, y le dieron la bien 
venida, y por mas estenso supieron do su vida, y do 
los hijos del sol, y á lo que venían, el cual les dio 
razón de todo, y envió á llamar á Canee su señor 
diciendole que querían verle, y les dio á dos capitanes por 
rehenes, que lo mismo hizo Cortés entregándoles á unes- 
pañol. Otro dia vino Canee con treinta personas 
ilustres, y trajo consigo al español y & los dos ca- 
pitanes* y también ciertos presentes que dio á Ixtlilxu- 
chitl y á Cortés; el cual se holgó mucho de ver á 
los españoles, y Ixtlilxuchitl le declaró algo á que ve- 
nían, y le trató las cosas de la fé, el cual se hol- 
gó de oir y oyó misa, y tuvieron con él ciertas de- 
mandas y respuestas los religiosos, sobre la misa y 
misterios de la fe; y prometió derribar sus ídolos, y 
pidió una cruz para poner en su ciudad, después 
de esto y de otras muchas razones, porque ya era ho- 
ra de comer, regaló á los nuestros con pan, gallinas, 
miel y pescado, y se ofreció por amigo y vasallo al 
emperador; y luego llevó á Cortés y á Ixtlilxuchitl y 
ciertos españoles dentro de su ciudad, y quemó los 
ídolos, y en el ínterin comentó á caminar; y ya que 
era tarde salieron Cortés y Ixtlilxuchitl con ciertas 
guias para ir en seguimiento de ciertos españoles y 
algunos naturales que enviaron por delante, y tuvie- 
ron aviso de ellos. En esta ciudad alcanzaron al ejér- 
cito que ya habia bajado toda la laguna, y alii cer- 
ca en un llano hicieron noche. Otro dia prosiguie- 
ron su camino por unos llanos, en donde mataron 
ciertos gamos, que hay infinidad de ellos en estas 
partes, y luego encontraron con ciertos cazadores qu* 



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101 
traían un León muerto, y los' prendieron, los cuales 
lo guiaron con los otros de Tiacac hasta llegar á un 
testero muy grande de agua y hondo, luego á la 
otra banda estaba un pueblo donde iban. Los dé 
este lugar viendo españoles, comenzaron á desam- 
parar, sus casas, llevando su ropa, hijos y mugeres, y 
cogieron á dos naturales de allí que andaban en una 
ttfuioa con una doncella; los cuales los llevaron una 
legua do allí por donde pudo entrar el ejército & es- 
te lugar. Llegados á él, se abastecieron do todo lo 
necesario y mataron la hambre, y estuvieron cuatro 
días esperando á Amoan, señor que era de Tlezean 
(que así se llama este lugar,) pero no vino ni sus 
vasallos; y así nuestro ejército se partió después do 
haber tomado bastimento para seis días de camino, 
de los cuales, el primero fueron á dormir á una cier- 
ta renta del señor de Tlezean seis leguas de este 
lugar, en donde estuvieron un dia, y hicieron fiesta de 
nuestra señora, (a) que era su dia y pezcaron en un rio 
que allí cerca estaban ciertos peces buenos, que alK 
se hallaron: al otro caminaron y mataron ciertos 
venados, y pasaron después de haber caminado un 
llano muy trabajoso, y puerto demás de cuatro leguas 
de subida y bajada, en donde al pie de este lugar 
les cogió la noche, y durmieron aquí, y estuvieron to- 
do el dia descansando, y el otro siguiente camina- 
ron hasta un pueblecillo de Amoan llamado Axun- 
capuyn, en donde estuvieron dos dias, al cabo de los 
cuales caminaron el siguiente hasta Taxaytetl en don- 
de durmieron, que era otro pueblo del mismo Amoan, . 
y en él hallaron mucho refresco y comida, y hom- 
bres que les dieron razón de su venida. 

El dia siguiente comenzaron su camino, y an- 
dadas dos leguas, so les ofreció una sierra al- 
tísima que tenia mas de ocho leguas de subida, en 
donde tardaron dos dias con harto trabajo de un 
(a) Era viernes de Dolores. 



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102 
continuo aguacero, hambre y miseria para los nuestro* 
y murieron sesenta y taat03 caballos despeñados y 
arrebatados. También se despeñó un sobrino d* 
Cortés que se quebró una pierna en tres ó cuatro 
partes, y los naturales lo sacaron con harto traba- 
jo de donde cayó, y pasando esta sierra áspera, die- 
ron con un rio grande y muy caudaloso. Envió Ix- 
tlilxuchitl corredores para que viesen si habia algu- 
na parte por el rio arriba en donde se estrechase; los 
cuales de allí á. poco volvieron, y dieron aviso, co* 
mo habían hallado una peña que naturaleza habia 
creado, por encima de la cual se podía pasar, como 
si fuera puente, con mucha facilidad. Los españole! 
se holgaron mucho con tal nueva, pues que ya estaban 
desesperados, y era por semana santa, y estaban to- 
cios confesados aguardando ia muerte; y puestos cier- 
tos palos que faltaban para alcanzar la pega á la 
otra parte, pasaron y fueron á dormir á un pueblo 
que aUí cerca estaba, llamado Teoxoic, en el cual 
frailaron alguna gente, aunque muy poca comida, 
que tenían harta necesidad de ella; especialmente 
•ios naturales que no se -habían sustentado con otra 
cosa, sino con yerbas todos los días que habian 
padecido estos trabajos, desde que se les acabó la 
-comida que traían de Taxytetl. Los de este lugar 
•dijeron á los nuestros, que de una jornada por el 
•rio arriba estaba una provincia llamada Tahuicaa* 
en donde hallarían harto bastimento, y todo lo ne* 
•cesarúo; pero que estaba á la otra banda, de él* 
Jxtlilxuchítl envió mas de mil aculhuas sua 'vasallos 
.con algunos españoles, para que de alia tragesea 
bastimento, los cuales fueron y proveyeron el ejér- 
cito muchas veces, aunque con mucho trabajo; y 
catando en este lugar enviaron á otra provincia U&* 
<mada Azuculin, ciertos aculhuas con ciertos espa- 
feples y una guía; y andadas algunas leguas, llegaros 
* una venta, en donde hallaron siete hombres. / 



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1°3 

■na mtiger, f dé ellos supieron como era el ca- 
mino llano y bueno hasta Azuculin, y se tomó mal 
entefa relación de un hombre natural de Acalan de 
todo* Estuvieron algunos dias, aunque luego se par- 
tieron para Azuculin sin guías, porque el de Acá-* 
Jan y los demás, una noche se huyeron/ Caminaron 
tres dias por mal camino, al cabo de los cuales* 
Negaron á Azuculin, que estaba despoblado, y sin 
gente; y no habiendo hallado bastimento ninguno, pa- 
decieron harta necesidad y hambre. Anduvieron bus«> 
eando mas de ocho dias guías para que los llevasen» 
á Nito, y nunca se pudo hallar á nadie; y miranda 
muy bien la pintura que llevaban por donde habiatt 
de ir, hallaron que se les ofrecían ciertos lugares su* 

£' rtos á. la provincia de Tunia; y yendo caminando, 
aliaron & un mancebo, al cual lo prendieron, y loa 
guió por unos montes hasta los pueblecillos que tar¿ 
daron dos dias en llegar, en donde se hallaron to- 
do despoblado y sin gente, si no fué un viejo, ei 
cual los guió dos jornadas hasta un pueblo, en don^ 
de prendieron cuatro hombres, que no hallaron mas; 
porque los otros dos se habian huido y desampara-* 
do sus casas. Ixtlilxuchitl les preguntó si sabían 
donde era Nitó, y qué tanto estaba de allí: ellos 
dijeron que habia dos dias de camino, y por mas 
certificarse, soltó á dos de ellos, y les mandó que 
fuesen y tragesen alguna gente para que fuesen crei* 
dos, escarmentados de los trabajos pasados, los cua- 
les fueron y trageron ciertas mugeres de Nito, y 
dieron razón del lugar y de los españoles que ha-* 
bia en él. Cortés no contento con esto, envió cier- 
tos castellanos, para que por mas estenso supiesen si 
habia alguno en aquel lugar; los cuales fueron y 
tomaron á ciertos hombres, y volvieron á dar razón 
á Cortés, el cual escribió á un Juan Nieto, que ora el 
capitán; y le envió á pedir barcas para poder pa- 
sar el rio, y caminaron con el ejército, los cuale* 



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104 

estuvieron cinco dias en el camino y pasada de 1 rio, 
y otros muchos en Tuina, en donde padecieron gran- 
dísima necesidad los aculhuas, y hambre. Llegados 
á Nito menos hallaron que comer, porque los es- 
pañoles que había dentro estaban enfermos y muer* 
tos de hambre. Ixtlilxuchitl repartió sus soldados, 
unos envió á buscar yerbas para poderse sustentar, 
y otros por los pueblos circunvecinos por si halla- 
ban algún bastimento; los cuales no pudieron hallar 
cosa ninguna, si no eran crueles guerras con los 
^atúrales, aunque en aquellas dos jornadas de Nito, 
fueron los de Ixtlilxuchitl por mal camino & este 
lugar, y trageron algún bastimento. Visto esto por 
los nuestros, y la necesidad que padecían, rogó Cor- 
{é& & Ixtlilxuchitl que se fuese con él en tres navios que 
tenia aderezados por agua hasta la bahía de S. An- 
drés, y cerca de sesenta de los aculhuas sus vasa* 
líos, los mas diestros y animosos, y cuarenta espa- 
ñoles que escogió para este efecto, y que su ejército 
fuese por Naco con Gonzalo de Sandoval, y los demás 
españoles en donde los irían á alcanzar, que estaba 
tres jornadas de este lugar, para que apaciguase á 
los españoles, que estaban discordes y encontrados. 
Partido que fué Cortés, anduvieron ciertos dias 
hasta llegar á un golfo que baja mas de treinta le- 
guas, según los autores españoles. Saltaron en tierra 
Cortés y Ixtlilxuchitl, cada uno de ellos con treinta 
soldados, hasta un lugar despoblado y arruinado, en 
donde cogieron cierta cantidad de mais y chile, J 
tornáronse á sus barcas, y luego prosiguieron su ca- 
mino, y tuvieron tormenta, y ahogóse un soldado de 
Ixtlilxuchitl, natural de Tezcoco que iba en una de 
las canoas que llevaban; y llegados á un rio dejaron 
aquí las barcas y bergantines á ciertos españoles, y 
naturales, y los demás fueron con Cortés y Ixtlilxu- 
chitl. De allí á poco rato toparon con otro pueblo 
despoblado, y luego subieron, por unos montes eos. 



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105 
harto trabajo hasta topar con unos sembrados , 
donde hallaron en una chozuela un hombre y tres 
mu g eres; y de aquí á un pueblecillo pequeño que 
estaba sin gente, y habia muchas gallinas y otras 
aves, aunque no habia maíz ni sal, que era lo que 
se buscaba. Habia un rato que estaban metidos en 
cierta casa, cuando los moradores de ella descuida- 
dos venían & ocuparla: fueron presos, los cuales guia- 
ron á los nuestros por un camino muy trabajoso y 
de muchas sierras, y muchos ríos que de ellas ba- 
jan, hasta llegar á un pueblo, que por haber mu- 
cha gente, no osaron los nuestros llegar al lugar, y 
durmieron aquí con harto trabajo de aguaceros, ra- 
yos y relámpagos, y muchos mosquitos. En amane- 
ciendo, entraron dentro del pueblo, y hallaron 6 loar 
vecinos durmiendo, y en las casas del señor esta- 
ba mucha gente también dormida: los españoles dieron 
sobre ellos, y mataron quince personas, y entre ellos 
al seHor; prendieron otros quince hombres, y veinte y 
tantas mugeres. Con estas hostilidades y otras ta- 
les, ¿cómo no habian de estar los pueblos despobla- 
dos? Los presos los enviaron á, otro pueblo mayor, 
y dijeron haber maiz, y todo lo necesario que aquí 
no se halló. Por el camino prendieron ocho hom- 
bres cazadores, y á ciertos leñadores, hasta llegar fc 
un campo llano en el que durmieron, después de 
haber pasado un rio con harto trabajo á media no- 
che. Los vecinos del pueblo, asi como sintieron á los es* 
pañoles, comenzaron á llamar gente de guerra, ha- 
biendo encendido luminarias, y tocando ciertos instru- 
mentos. Ixtlilxuchitl dijo á Cortés, que antes que su* 
cediese otro cosa, entrasen dentro del pueblo, y lo 
sujetasen luego á la hora, ó se fuesen de allí, por- 
gue corrían mucho riesgo; Cortés dijo, que se- 
ria mejor dar sobre ellos, y cogerlos descuidados, y 
asi se hizo hasta entrar dentro, matando mucha gen- 
te del pueblo, y en la plaza se hicieron fuertes. Lof 

11 



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106 
vecinos huyeron, y asrf cuándo amaneció ya no halla- 
ron á nadie; luego anduvieron saqueando las ca- 
sas, donde encontraron muchas mantas, algodón, maiz, 
sal, y otras cosas; asimismo mucha fruta, gallinas y 
otras aves, chile y cacao. Estaban las naos cuasi 6 
tres jornadas de este lugar, y por un camino muy 
trabajoso, y porque pasa un rio por en medio do 
este pueblo, que vá á dar hasta el lugar donde estaban 
las barcas, enviaron á llamar los del bergantín y 
barcas piara que las tragesen por la misma parte, 
para cargarlas do comida y vitualla; y en el ínte- 
rin labraron otras cuatro balzas los naturales de 
Tezcoco por orden de Cortés, para que también ayu- 
dasen á llevar el maiz. Llegaron pues el bergantín y laa 
barcas muy abajo del rio, que no podian subir mas 
por la mucha corriente, y así con fas balzas se Me- 
ro el bastimento con harto trabajo y peligro, por- 
que los naturales á una banda y otra, tiraban mu- 
chos flechazos y pedradas; pero no murió nadie, aun- 
que Ixtlilxuchitl, Cortés, y los demás fueron heridos, 
y la demás gente que fué por tierra no corrió nin- 
gún riesgo. Asimismo abastecieron sus barcas y ber- 
gantín de otros pueblos y lugares que hallaron en 
ía rivera, y en un dia y una noche llegaron al 
golfo; y embarcados todos, dieron la vuelta para 
Nito. Tardaron en este viage, según dicen las his- 
torias, treinta y cinco dias, y llegados á Nito, juntó 
á los españoles que habian quedado suyos, y los de 
González, y se partió para la bahía de S. Andrés, 
que ya estaba allá el ejército de Ixtlilxuchitl y es- 
pañoles. Estuvieron veinte • dias en este puerto, al 
cabo de los cuales, después de haberlo poblado y 
dejado alguna gente, se fueron al puerto de Hon- 
duras. Estuvieron cuatro dias navegando, y al cabo de 
de estos, llegaron y se desembarcaron. De allí 
& dos dias, envió ixtlilxuchitl dos soldados suyos 
*m un español que también enviaba Cortea, á do* 



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107 
pueblos qtíe estaban una jornada ¿le este lugar lla- 
mado Chiapaxina y Papayca, cabeceras de provincia, 
dándoles aviso de como era venido allí con el capitán 
Cortés, y que viniesen á verse con él para tratar 
de ciertas cosas. Los señores de esta provincia se 
holgaron mucho de tales nuevas, y luego enviaron sus 
mensageros con los que envió Ixtlilxuchitl, para darle 
la bien venida, los cuales, oída la razón de Ixtlixuchití, 
y el intento de Cortes, fueron á llamar á sus señores, 7 
de allí á cinco días enviaron con dos personas principa- 
les mucho maiz, gallinas, y comida de parte de sus caci- 
ques, á ver lo que quería Ixtlilxuchitl, y & qué venia 
Cortés, y para qué los llamaban. Decíanles que les perdo- 
nase que no osaban venir porque los españoles les ha- 
bían hecho mil insolencias, y venian á robar hombres 
que los llevaban forzadamente en sus navios. Ixtlilxu- 
chitl por lengua de marina dijo á Cortés todo lo que 
habian respondido estos señores, el cual le rogó que 
les asegurase, y dijese & lo que venian roas específi- 
camente, y que les enviase á decir que viniesen para 
tratar de su quietad. Ixtlilxuchitl les envió con estos 
mensageros h dar mas entera razón de su venida, 
y les envió á rogar que se viniesen á. ver con él, 
y no tuviesen miedo que no les harían ningún daño 
los españoles, que eran amigos, y que le enviasen 
bastimento para su ejército que padecía mucha ne- 
cesidad, y cierta cantidad de gastadores y leñado- 
res para talar un monte, que decía Cortés que era 
necesario talar. Habiendo oído lo que Ixtlilxuchitl en- 
viaba á decir, luego juntaron toda la gente que 
pudieron para este efecto, y vinieron con él, y tra- 
geron mucho bastimento, y talaron el monte. En es- 
tas demandas y respuestas, y otras muchas cosas 
que sucedieron, (que seria largo de contar,') tuvo 
Cortés nuevas, por los oidores de Cuba, de las re- 
vueltas de México, por lo cual probó tres ó cuatro 
veces & volverse en sus navios, y no pudo por ma- 



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103 ' 

los temporales. Contentóse con enviar 6 Martin Do* 
rantes á Panuco con cartas, y con él á ciertos ca- 
balleros y gente ilustre de Tezcoco, México, y Ta- 
cuba, que enviaba Ixtlilxuchitl á ruego de Cortés, 
mandando & sus gobernadores no consintiesen hu- 
biese alguna revuelta, que fuese causa de alzarse 
la. tierra, y hacer muchas muertes y guerras, el cual 
llegó aunque con mucho trabajo; y los señores y ca- 
balleros que envió Ixtlilxuchitl después de haber des- 
pachado Cortés á. Dorantes cierta cantidad de sus 
soldados á correr la tierra con Hernando de Saa- 
vedra que llevaba sesenta españoles, y por capitán & 
eu amigo Chichinquatzin; los cuales fueron y corrie- 
ron mucha tierra, pueblos y lugares muy fértiles en 
un valle. Chichinquatzin se dio tan buena maña, que 
sin pesadumbre ni trabajo de su amigo, atrajo muchos 
pueblos á la amistad de los nuestros, y vinieron á ver 
á Ixtlilxuchitl veinte señores, los cuales ofrecieron su 
amistad, personas y vasallos á Cortés y demás espa« 
lióles, y dieron todo lo necesario para el sustento del 
ejército de Ixtlilxuchitl y castellanos. 

Los señores de las provincias de Papayca y 
Chiapaxina, se fueron substrayendo, y aunque acudie- 
ron k Ixtlilxuchitl, no era con tanto amor como de 
antes; pues estaban agraviados de ciertas cosas 
que ios españoles habían hecho contra ellos. Envió 
Ixtlilxuchitl á requerirlos que se diesen de paz, y co- 
mo ellos no quisiesen escuchar sus mensageros, en- 
vió luego ciertos soldados suyos, y por cierta traza que 
nsaron los prendieron, los cuales eran tres; el prime- 
ro se llamaba Chicueytl, el segundo Pochotl, y el ter- 
cero Mendexeto, y traídos ante él los entregó á Cor- 
tés, el cual, (según dicen,) los mandó echar unos gri- 
llos, y les dijo que no los habia de soltar hasta que 
no se diesen de paz y poblasen sus pueblos; enton- 
ces enviaron á decir & sus vasallos que tornasen & 
sus casas, y se diesen de paz, si querían verlos U- 



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109 
brea y con sus vidas: visto esto por los de Chia- 
paxina en el trabajo en que estaban sus señores se 
dieron luego de paz, y poblaron sus pueblos, y con 
tanto fueron sueltos 3us señores, dando palabra á Ix- 
tlilxuchitl de nunca mas rebelarse, y ser siempre ami- 
gos de Cortés y de los españoles. Los de Papayca no 
queriendo sujetarse, envió lxtlilxuchitl alguna cantidad 
do sus vasallos con ciertos castellanos qne para este 
efecto envió Cortés, y una noche los cojieron dentro 
de la ciudad, y prendió á tres gobernadores ó tutores 
del señor de aquí que era niño, y teníanle usurpado 
el señorío: el mas principal que se decia Pizacu- 
ra; los cuales presos con los demás del despojo, los 
trajeron a Truxillo, que así nombró Cortés al lugar en 
donde estaba. Pizacura se disculpó diciendo que no 
era parte en esta rebelión: que Matzal que era el mas 
principal era el que la habia causado, y que lo soltasen 
que él lo entregaría en manos de los cristianos. Efectiva- 
mente lo soltaron, y no cumplió lo que prometió, y así dio 
orden lxtlilxuchitl del mandar prenderá Matzal, el cual 
so lo trageron y lo entregó á Cortés, y porque nó qui- 
so darse de paz, aunque dicen que él harto quiso, 
y que los vasallos eran los que no querían, lo 
mandó ahorcar Cortés, y luego fueron sobre Papay- 
ca y lo sujetaron á friego y sangre, y prendieron se- 
gunda vez á Pizacura con el mancebo que era ver- 
dadero señor come tengo dicho, y con esto quedó 
pacífica y sujeta, (a) Cortés dio orden para despacharse 
acia la provincia de Hueytlato y Nicaragua el cual 
estando aparejándose para irse llegó á esta ocasión, 
según dicen los historiadores, Fr. Diego Alt a mi rano 
primo de Cortés, y le dio aviso de todo lo que ha- 
bía sucedido en México, y que estaba en mucho 
aprieto de perderse, según eran las revueltas que 
traían los españoles unos con otros; y así rogó álx* 

(a) Ubi solkudtnm fadunt, pactm appdUnt. 

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110 

flilxtichití enviase parte* de sus vasallos por delante 
por Quauhtemalan para aderezar el camino por don- 
de entendía ir, lo cual Ixtlilxuchitl luego puso por 
obra, y envió cierta cantidad de aculhuas y algunos 
naturales de estas partes de Honduras para el efec- 
to, aunque no fueron por aquí los que envió Ixtlil- 
xuchitl, porque con cierto correo, fueron avisados por 
Cortés de que iba por mar en navios. Pasaron 
su camino adelante, sin aguardar mas por la misma 
via que pocos dias habia ido lo mas del ejército con 
Gonzalo de Sandoval que estaba en Naco, según se 
lo tenia mandado Cortés é Ixtlilxuchitl. Algunos au- 
tores dicen que con estos que venian á aderezar el 
camino, se vino Ixtlilxuchitl; pero la común opinión 
es, que siempre anduvo con Cortés, y así qo vino 

}>or tierra. Asimismo previno Ixtlilxuchitl 6 todas 
as ciudades, pueblos y lugares, que tuviesen adere- 
zados los caminos con todo lo necesario, lo cual se 
hizo con mucho regocijo de los naturales, que ya 
no veían la hora de ver á su señor, porque de to- 
dos los reyes, príncipes y grandes señores, que fue* 
ron con Cortés nadie regresó con vida si no era 
Ixtlilxuchitl, y así después de haber puesto en orden 
los pueblos que fundó Cortés el uno llamado TVte- 
xillo y el otro Natividad, aderezados los navios j 
bien abastecidos, se embarcaron Cortés con veinte 
españoles, y Ixtlilxuchitl con hasta doscientos de sus 
soldados, y muchos señores de aquellas partes. Par- 
tieron del puerto de Truxillo en el año de ocho tox- 
tli & 16 dias del mes de tozoztzintli, y conforme á. 
nuestra cuenta fué en el de mil quinientos veinte y 
seis á 25 de Abril, y por malos temporales fueron 
6 dar á Cuba, donde estuvieron, ségun dicen, diezdias, 
al cabo de los cuales partió y llegó de allí & siete 
dias á Chalchichuecan, (a) en donde se desembarca- 

(a) Donde hoy osti el castillo <te S. Jotas 4* (Jifia. 

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111 

ron, y estuvieron en ella ocho dias. Ixtlilxuchitl avisó 
& Tezcoco, México y Tacuba, y las demas¿ partes, 
de su llegada con relación de sus trabajos y lar- 
gos caminos: todos holgaron mucho de su venida, 
que les fué de gran consuelo, aunque quedaron muy 
tristes con la cierta nueva de la muerte de sus reyes 
y señores; y entre tanto se partieron para México, y 
por todo el camino les hicieron solemnes recibimien- 
tos, y los señores les salieron á recibir, no los que 
eran cercanos, sino muchos de ellos de sesenta y 
ochenta leguas de distancia, cargados de ricos, pre- 
sentes para Ixtlilxuchitl, pues que no les habia quedado 
otro á quien volver los ojos, que lo mismo hacían 
á Cortés los demás sus compañeros. Donde quie- 
ra que llegaba Ixtlilxuchitl, los señores lo consolaban 
y lloraban con él sus trabajos y muertes de las sus re- 
yes y señores, que era cosa lastimosa de ver los 
unos con los otros, según refieren los cantos, como 
si fueran hijos, que hubiesen perdido sus padres, que 
tanto ó mas lo sentian el haber perdido sus señores. 
De allí á catorce dias llegaron & la ciudad de Tez- 
coco su amada patria, con mucho regocijo de sus 
deudos y vasallos, y Cortés con los demás españo- 
les; al otro dia se partió para México donde fué muy 
bien recibido. Este fin tuvo la larga jornada que hi- 
zo Ixtlilxuchitl á Ibueras (a), el cual anduvo mas 
de quinientas leguas, según dicen los autores espa- 
ñoles, especialmente Gomara, que se conforma en lo 
que es de tiempo y lugares que anduvieron con mi 
historia, en la cual aquf no he tratado de conquistado- 
res ni de conquistas, por no ser de mi historia; además de 
que hartos historiadores han tenido los españoles que so 
han acordado de ellos, pero no lo han hecho de Ixtlil- 
xuchitl y sus vasallos; y porque también las pinturas & 
quien yo sigo fío hacen relación de ellos, sino es en las 

. (a) Pudiera decirse la larga, inútil y muy dispendiosa jornada, 

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Á 



112 

partes qiie yo los séllalo. Fué uno de los mayores 
trabajos que ha padecido príncipe en este mondo el 
que padeció Ixtlilxuchitl, y asi parece que fué en su- 
ma, mayor que ninguno de los que padecieron sus 
antepasados, fuera de Topiüzm, último rey y monar- 
ca de los tultecas, que casi fué igual el trabajo, y ca- 
si por el mismo camino, según las historias. Xolotl 
peregrinó mucho es verdad; pero no padeció lo que esta 
príncipe. Su abuelo Nezahualcoyotzin (como se ha vis- 
to) también padeció mucho, y peregrinó hartos años; pe- 
ro con todo esto fué dentro de su patria y reino, 
y así me parece que casi en todo fué otro segun- 
do Topiltzin en lo que es peregrinación, trabajos, y úl- 
tima destrucción de su imperio porque en él se acá-* 
bó la monarquía tulteca que duró quinientos sesenta 
y dos años, y lo mismo ha sucedido en Ixtlilxuchitl que 
se acabó en su muerte el imperio chichi meca meri- 
dional, que duró otro tanto tiempo. 

Fuera de todo lo referido huvo otras salidas 
á diferentes partes, que por evitar proligidad no so 
ponen aquí, como á Colima, á Hueí/mofan, á Tkn 
palan, y k otras partes, que también es una pro- 
vincia que cae acia la parte de Ibueras según los 
cantos y pinturas, y que Ixtlilxuchitl anduvo personal- 
mente en esta jornada y en las demás referidas, y 
envió en favor de los cristianos, que siempre iba, gran- 
dísima suma de ellos, según parece en las historias 
y muchas relaciones que tengo en mi poder de IX 
Alonso jtxáyaca y y otros autores, y yo he oído plati- 
car á algunos viejos, que todavía hay algunos vivos 
que lo alcanzaron á ver, y me he informado de al- 
gunos de ellos de la verdad, demás de lo que ten- 
go en las relaciones. Dicen que el mejor ejército que se 
jaco de Tezcoco para las partes referidas era de- 
más de cinco mil soldados, los cuales Ixtlilxuchitl 
siempre proveía de todo lo necesario, así de susten- 
tó como de vestuario, de , armas y de otras muchas 



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"3 

cosas necesarias, y íntíy buenos premios, flégun la an- 
tigua costumbre, en lo que gastó grandísima suma 
do hacienda y tesoro de él y de 6us herifthnos y den- 
dos, y todos los tributos y rentas reales que ha- 
bía en las casas de tributo de su padre, y abuelo, y 
lo que cada dia le tratan sus vasallos? y los demás 
reinos y provincias sujetas á las tres cabeceras de 
este imperio. Asimismo gastó cuanto oro y piedras 
preciosas tenia, así suyas, como de otros señores, 
deudos y amigos suyos en dar á Cortés y los de- 
más cristianos, que tenian harto cuidado en pedirlo, 
según era la hambrienta codicia y avaricia que ellos 
tenían, que eso tienen los codiciosos ojos, que mien- 
tras mas miran y les dan, mas quieren, y nunca están 
hartos, como claro parece en las historias escritas 
de diversos autores; y aun los desventurados indios 
de sus premios, no solo partían con los cristianos, 
sino que se los daban todos por tenerlos contentos; 
aunque los primeros cristianos que ¡vinieron & 
esta tierra se dan á. ellos solos el triunfo de la 
victoria, los naturales soldados eran siempre los pri- 
meros en todos los trabajos, como es notorio, y 
párete en las historias como gente de pan y na-* 
ranja, ó por mejor decir, carne de vaca. En resolu- 
ción, fué grandísimo y escesivo el gasto que tuvo 
Ixtlilxuchitl en estas conquistas, ó conversión de es- 
ta tierra, como se ha visto, que no fué pequeño 
servicio á Dios, y á S. M. El Rey deTezcoco quedó sin 
capa, y sin premio, y el dia de hoy se vén sus 
descendientes sin ningún abrigo, solo el de Dios, y 
la clemencia de Felipe III. nuestro señor. Ixtlilxu- 
chitl de todo lo que habia sucedido, desde que sé 
fué á Ibueras hasta que volvió, y de las casas que sus 
tres gobernadores ó vireyes Izquincuani de Tezcoco, 
Mczicaltecuhtli de México, y Contectl de Tiacopan, 
con los demás gobernadores de las provincias su* 

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114 

jetad, fecibio grandísima pena, de lo mh\ que se habían 
. comportado, y como por causa de ellos, y según algu- 
nos autoilfe, dicen por industria de los españoles habían 
muerto á muchos importantes caballeros y gente ilustra, 
así de Tezcoco, como de México, Tlacopan y las 
demás partes, hermanos y deudos de Ixtlüxnchitl, y 
algunos de ellos les servían como si fueran sus es- 
clavos, y los otros andaban escondidos y ausentes 
de sus casas y patrias en tierras estrañas, to- 
dos de miedo por no verse muertos, escarmenta- 
dos de los otros, que por pocas causas habían sido muer- 
tos, y otros de vergüenza de no bajarse á servir á 
estos villanos que habian sido sus vasallos. En efec- 
to ellos habian obrado tan mal, y hecho tantas tiranías, 
que aun no contentos con esto habian robado lo poco 
que habia en los pueblos de Ixtlilxuchitl, y de los 
demás sus deudos, y gastado todos los tributos de 
todo el tiempo que se ocupó en las Ibueras causan- 
do mil vejaciones á Tos naturales, haciendo casas & 
los españoles dentro de la ciudad de México, dán- 
doles solares de los que eran de la pertenencia de Ixtlil- 
xuchitl. Otros señores hubo, que por una gorra y ano 
por unos zapato? y otras cosas de menos precio ha- 
bían dado todo esto, y si era algún vestido de español 
de paño mucho mas. De tal manera anduvo la co- 
sa, que Ixtlilxuchitl cuando lo supo se quedó espan- 
tado y muy indignado contra estos tiranos goberna- 
doras suyos, y así no quiso hacer cosa ninguna, ni en- 
vió á darles aviso de como era venido, aunque ellos 
muy bien lo sabían, hasta ver en qué paraban es- 
tas cosas. Los caballeros y gente ilustre todos loa 
dias venian á él con mil quejas, diciéndole que les 
hacían tributar, y los enviaban á servir á los españoles, 
especialmente Ixguinquani que era el mas principal do 
los tres gobernadores, el cual les decia que eran 
PMzintli, que quiere decir, muchachos, y otras palabras 
injuriosas, qué ya se habia acabado su dominación: 



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115 

qoé ellos y los españoles eran los señores de la tier- 
ra, según selos,decia Cortés y sus compañeros. Fué 
tanto lo que se sintió de esto Ixtlilxuchitl, que luego al 
punto mandó llamar á todos los caballeros y seno- 
res que habían quedado con toda la demaB gente 
ilustre, y reunidos les mandó que cada uno de ellos 
tomase su huacatl, (que son unas como espuertas, 
ya de madera, ya de cueros de animales,) y llevase 
cargado en él materiales á México para edificar 
los templos de S. Francisco, Iglesia mayor; é Ixtlil- 
xuchitl, como capitán, siendo el primero en esto, 
cargó un gran huacatl de cuero de tigre lleno de 
piedra, se partió á México delante de las gentes ilus- 
tres que iban cargadas de piedra, cal y arena, y 
otros atrás tirando madera , y les fué animan- 
do, y entre otras razones les dijo: que tuviesen pa- 
ciencia y mostrasen ánimo, porque viesen los villa- 
nos traidores, que aunque k ellos no pertenecía 
aquel oficio, lo sabían bien hacer sin ayudade los 
rebeldes, y que sus vasallos, la gente plebeya to- 
mase ejemplo, para que con mas ánimo los que 
quisiesen seguirlos, fuesen á hacer este servicio á 
Dios en edificarle su Iglesia; y ellos, como ca- 
bezas, fuesen los primeros que pusieron por obra 
el edificar templos á Dios, puesto que él había sido el 
primero en el bautismo y en las batallas en servi- 
cio de Dios y del emperador, y que seria en 
favor de los cristianos que lo querian servir en 
todo mientras Dios le diera vida: que lo mismo ha* 
bia hecho en la reedificación de México, como se 
ha visto, por dar ejemplo á sus vasallos, los cuales 
viendo el buen celo y ánimo de este singular prín- 
cipe, llegaron muy contentos á México, aunque can* 
sados con las cargas que eran muy pesadas y de in¿ 
dustria dos veces, tanto mas que podía llevar un vi- 
llano cargados: fueron derechos al sitio que tenia se- 
balado Ixtlilxochitl los a&os atrás para la iglesia de 



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116 

Sr. S. José, de S. Francisco y de la iglesia mayor» 
y dieron principio á la obra, aunque lo que e>a la ca- 
sa para los religiosos, ya los naturales la mayor 
parte de ella la tenian acabada, y entonces decíase 
Ja misa debajo de una cruz muy alta que & pocos 
años ha que se cayó. Acabada la iglesia nueva de 
S. Francisco, Ixtlilxuchitl, viendo que iba la obra en 
buen punto se tornó á la ciudad de Tezcoco, de- 

J'ando, á la demás gente ilustre para con mas faci- 
idad enviarles lo» materiales y proveerlos de todo 
Jo necesario: quedóse en México algunos dias traba* 
jando, y aunque gran capitán y señor de toda la tierra 
se le vio hecho albaftil. En todo el tiempo que estuvo en 
México, los gobernadores no se comidieron á verle ai dar- 
le ninguna ayuda, sino que permanecieron muy contuma- 
ces en su desatino, todo por complacer á los españoles, de 
todo lo cual se holgaba Ixtlixuchitl por darles aguar- 
dando mejor ocasión la pena, según sus culpas. Lle- 
gado después á Tezxoco enviaba siempre todo lo ne- 
cesario, y sustentaba á los religiosos, los que lo 
Consolaban y estaban muy contentos con su buena 
compañía, porque ellos habian padecido hartos trabajos 
y persecuciones de los españoles, todo por favore- 
cer la causa de los naturales, compadeciéndose de 
ellos y de sus calamidades; y aun dicen los natu- 
rales, que hoy en dia hay alguno vivo, que vino á 
tanto que guardaba á los religiosos, de noche y de 
dia, mucha gente que Ixtlilxuchitl tenia señalada pa- 
ra que no recibiesen algún daño los españoles. Si 
esto fué así, es cosa que admira; pero es cosa 
notoria, y por eso la pongo aquí, que como de esas 
cosas hicieron los primeros españoles que vinieron 
& estas partes, que seria largo de contar; y por* 
que no digan algunos que como parte me alargo 
mas de lo justo. A esto respondo, que no digo na- 
da para lo mucho que aquí se podia poner, y si los cro- 
nistas de España no lo han escrito, seré, porque los 



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117 
que les dieron las relaciones erai\ los hechores, j 
por su honra lo habían de callar; y si alguno lo 
dijera, no se le daría crédito, y también si los reli- 
giosos primeros fundadores de la ley evangélica, no 
dejaron memoria de estas insolencias, seria porque 
como siervos de Dios, y bienaventurados, (que lo 
fueron todos, según sus santas y loables vidas,) lo'reci- 
bieron en amor de Dios, y no harian caso de estai 
cosas; cuanto y roas, que estoque yo digo lo sabrán muy 
bien los demás religiosos que hay en el dia de hoy 
en S. Francisco* quo lo hallarán escrito aun algunos dé 
ellos, y los que no lo alcanzaron se lo habrán oído traftur 
que no ha muchos altos que esto sucedió; pero finalmen- 
te, sea por los españoles ó por otros respetos, es cosa muy 
notoria y parece en las pinturas, y se halla escrito, que & 
este tiempo velaban y guardaban muchos , naturales 
en los lugares donde los religiosos venían, como erad 
en Tezcoco, México, Tlacopan, Xochimilco, Tlax-¿ 
calan, haciendo de noche sus centinelas, como si es* 
tuviesen en tierra de enemigos. En esto se echarft 
de ver la falsa disculpa de los españoles en decir, 
que los señores Quauhtemoc^ Cohuanacotzin, Tetlcpan- 
quetzatxin, se querían alzar en las tierras de mue- 
ras, ó Acalan contra ellos, lo que fué siniestra relación; 
pues los que gobernaban la tierra no eran ninguna 
de estos señores, sino todos villanos muy prontos a 
en devoción, que cumplian sus mandamientos con 
mucha puntualidad, y menospreciaban á sus sefioreí 
naturales, por cuya causa sucedieron muchas tiranías. 

CONCLUSIÓN. 

Tal es la décima tercia relación de D. Fer- 
nando de Alva, que confirma cuanto dije en el pro- 
logo, y corre el velo á muchos misterios de iniqui- 
dades cometidas por los españoles; descubriéndonos 
mi mismo tiempo que la soberbia» crueldad, 6 ingra- 



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118 

titud de estos, la /perversidad del último rey de Tez- 
coco á quien Dios comenzó á castigar en la tier- 
ra haciéndole sufrir el menosprecio de aquellos ban- 
doleros á quienes protejió descaradamente, atrepellan- 
do las obligaciones de justicia que debía á su pa- 
tria como ciudadano, y como rey. Él vio condena- 
do 6 tu pueblo & la esclavitud: destruida su pobla- 
ción: .disipada su riqueza: y sobre todo acabada en 
él la dinastía délos reyes de* Aculhuacan. Este prin- 
cipe fanático quiso dorar y cohonestar su pérfida 
conducta, declarándose protector de una religión que 
desaprobaba su conducta; tal es la de los tiranos 
que creen aplacar á la Divinidad enojada con ce- 
remonias esteriores, cuando se hallan al borde del 
sepulcro, y pretenden entrar en transacion con ella, ^ 
ofreciéndole dones y sacrificios que detesta. Dios so* 
h> quiere el corazón virtuoso y sinceramente arre- 
pentido que nunca tuvo Ixtlilxuchitl, y cuya vida fué 
un tejido de crímenes. ¡Qué méritos destruir el im- 
perio mexicano y el .de Tozcoco! ¡Qué gloria ser.el 
azote de su mismo pueblo! Quiera el cielo que es- 
te retrato esté siempre á la vista de los que por sa 
engrandecimiento personal' hollan las leyes, y conn 
prometen la libertad é independencia del pueblo me* 
xicano, preparando á sus enemigos >por medio de sus 
desordenes el camino de una reconquista, que sería 
inas ominosa que la de 1521. 

México 23 de diciembre de 1829 & las nuevo 
de la mañana, hora en que recobraba esta capital su 
libertad perdida por una facción.— i?. 



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